Capítulo 14: "Quizás ustedes dos debieron hablar de sus sentimientos antes de venir aquí"

Summary:

Mulder y Scully llegan de su viaje por Colorado y consideran sus respectivas situaciones.

Notes:

Band of Horses – "No One's Gonna Love You"

It's looking like a limb torn off
Or altogether just taken apart
We're reeling through an endless fall
We are the ever-living ghost of what once was

But no one is ever gonna love you more than I do
No one's gonna love you more than I do

And anything to make you smile
It is my better side for you to admire
But they should never take so long
Just to be over then back to another one

But no one is ever gonna love you more than I do
No one's gonna love you more than I do

But someone
They could have warned you
When things start splitting at the seams and now
The whole thing's tumbling down
Things start splitting at the seams and now
If things start splitting at the seams and now,
It's tumbling down
Hard

Anything to make you smile
You are the ever-living ghost of what once was
I never want to hear you say
That you'd be better off
Or you liked it that way

But no one is ever gonna love you more than I do
No one's gonna love you more than I do

But someone
They should have warned you
When things start splitting at the seams and now
The whole thing's tumbling down
Things start splitting at the seams and now
If things start splitting at the seams and now,
It's tumbling down
Hard

La noche del domingo, 22 de agosto, Mulder entró por la puerta de su apartamento, arrojando el bolso en la sala, y dejándose caer sobre el sofá. El fin de semana en Colorado había resultado una montaña rusa emocional. Ahora se sentía más cerca de Scully de lo que estaba antes del viaje, pero al mismo tiempo sentía como que estaban más separados que nunca. Típico. No habían hablado realmente de nada en todo el vuelo de regreso, y su adiós en el aeropuerto había sido bastante breve.

Algo tenía que haber pasado la última noche en el retiro, pero no podía comprender qué era eso que había logrado que Scully actuara de esa manera distante. ¿Alguien había hecho un comentario estúpido? ¿Alguien la había maltratado de alguna manera? Pero, si era así, ¿por qué no le había dicho nada? Scully... parecía herida. No había otra forma de describir su comportamiento.

Sólo había estado lejos de Scully por poco más de una hora, y ya la echaba de menos. Comenzó a ver una vieja película en blanco y negro en la televisión, pero pronto perdió el interés. Tomó el teléfono del escritorio y lo puso sobre la mesa de café. Pensó en llamarla, pero cambió de opinión. A continuación se levantó, sopesó la idea de irse a la cama por un momento, pero odiaba la idea de estar allí solo. Así que apagó todas las luces y se quedó en el sofá. Mientras yacía allí, se dio cuenta que la echaba de menos aún más que antes. La extrañaba de una manera que nunca hubiera creído posible hacía apenas tres días. Echaba de menos quedarse dormido a su lado, y él lo sabía, por la mañana, amanecería con la decepción de no estar despertando a su lado.

Tal vez ese retiro fue un gran error, y nunca deberían haber ido. Sólo se le hizo más consciente lo vacía que era su vida cuando no estaba junto a Scully. Si sólo ella estuviera allí con él. Las cosas que podría hacerle. Las cosas que podría decirle. En la seguridad de su imaginación, él tenía todo el valor del mundo y no había consecuencias negativas por sus actos. Podía abrazarla y besarla y tocarla. Ella en realidad quería que él hiciera esas cosas. Y no había nada mal hecho, no había precios a pagar.

Sin embargo, Mulder sabía que la realidad era muy diferente. Había allí una gran cantidad de daño, y un precio muy alto a pagar. Pero incluso si no lo hubiese... ¿Ella querría tener una relación física con él? Sus coqueteos siempre fueron recibidos con rodadura de ojos o miradas en blanco. Tal vez ella no se sentía atraída por él. Tal vez estaba pidiendo demasiado para alguien como Scully (inteligente, hermosa, la mejor persona que había conocido), quizás sólo lo respetaba y lo consideraba digno de su amistad, pero no lo veía como a una perspectiva sexual. Quizás no pensaba en él como un hombre capaz de complacerla sexualmente. Tal vez en su mente, él era sólo este adorable amigo geek, freeky cuya única alegría en la vida era perseguir aliens y conspiraciones del gobierno. Él interiormente se resistió a la idea. No, eso no podía ser cierto.

Mulder cerró los ojos, se aferrá al recuerdo de Scully a su lado en la cama del hospital hacía un poco más de dos meses. Podía oír sus pensamientos, sentir sus emociones abrumadoras. Sabía que allí había un amor profundo. Ella no trivializaría su existencia. Sabía la profunda importancia, el lugar que ocupaba en su vida. Pero de ninguna manera pudo sentir alguna connotacion sexual en sus pensamientos acerca de él. Por supuesto, en ese momento, ella temía por su vida. Lo que daría sólo por poder leer su mente una vez más.

Pero nada de esto estaba ayudando a conciliar su comportamiento hacia él desde la noche anterior. Sentía como que las paredes habían comenzado a bajar y otro tipo de intimidad estaba emergiendo. Entonces, de repente, sin previo aviso o cualquier causa que pudiera determinar, ella parecía estar cerrándose de nuevo a él. Pero quizás esto era algo bueno. Tal vez ella estaría mejor sin él. Sabía que estaría más segura, tal vez incluso más feliz. Pero si se quedaban juntos... ¿podría hacerla feliz? Su relación podría ser mejor; no estar tan separados, no seguir tan solos. Ellos podrían estar más cerca de lo que estaban. Pero con las experiencias que habían tenido, ¿podrían hacer que una relación romántica entre ellos funcionara? Cada relación en la que había estado él, y no es que hubiese tenido muchas, habían terminado en un completo desastre. Seguramente las mujeres con las que había estado, podría decir, que no eran tan buenas para él a un nivel humano básico, pero tampoco había hecho casi ningún esfuerzo para que las cosas funcionen de otra manera. ¿Quién había dicho que él sabía acerca de ser un buen compañero en ese sentido? ¿Qué pasaría si Scully lo dejaba como lo habían hecho las demás?

Empezó a sentir el mismo tipo de pánico que sintió cuando la había oído gritar llamándolo en su contestador automático. Cuando estaba en coma y su familia quería tirar del enchufe apagando su vida. Cuando Donnie Pfaster la había secuestrado. Cuando la vio gritando en la foto de Gerry Schnauz. Cuando había desaparecido de su habitación en el hospital y había encontrado el escrito en su diario dedicado a él como un adiós. Cuando esa maldita abeja la picó. Cuando la encontró enterrada en el hielo dentro de esa nave. Cuando la encontró tendida en el suelo de su apartamento inconsciente y cubierta de sangre en el caso Padgett.

Mulder de repente no sabía qué era peor: Si la idea de perderla, o la idea de no tenerla en la forma en que él quería hacerlo. Algo tenía que suceder. Necesitaba tomar una decisión para poder lograrlo. No podía guardar silencio para siempre, no podía mantenerse posponiendo lo inevitable. Pero, de nuevo, ¿qué había de malo en mantener las cosas de igual manera? Habían conseguido sobrevivir tanto tiempo sin mezclar las cosas, sin desordenarlas y complicarlas. Scully era su compañera, su amiga más querida; su única amiga. ¿Valía la pena el riesgo? Pero... ¿Había alguien más ahí fuera más perfecta para él que ella? Definitivamente no. Pensó que su subconsciente, el de varios meses atrás, el que aparentemente prefería una vida en los suburbios con Diana antes de tener cualquier cosa con Scully, era un maldito idiota. Si el podía encontrar el coraje para declararse, para decirle lo que quería y lo que sentía, ¿ella lo aceptaría? ¿O iba a rechazar sus intentos de llevar su asociación, su compañerismo, a un nuevo territorio? O peor aún, ¿podría no tomarlo en serio y reírse de él? Una vez más se sintió atrapado entre esa espada y la pared.

Permaneció despierto en la oscuridad. Su cerebro no se apagaría. Deseaba desesperadamente que Scully estuviera allí. Cuando finalmente comenzó a quedarse dormido, su teléfono empezó a sonar. Consultó su reloj; eran las 00:47.

Scully llegó a su casa el domingo por la noche absolutamente agotada. Las lágrimas que había estado conteniendo durante todo el vuelo de regreso a D.C desde Colorado, no podían ser retenidas por más tiempo. Había luchado duramente para no derramarlas frente a su compañero, pero por fin estaba en casa. Sóla. Pero aún así se reprimió. Después de desarmar su bolso en el dormitorio, tomó una ducha de agua caliente, cuando el baño se llenó de vapor se permitió explotar. Dejó de contenerse y se rindió al dolor. Y lloró hasta que no pudo llorar más. Nunca se había sentido tan perdida en su vida. No sabía qué hacer con ella misma, con su carrera, con Mulder.

¿Debía cortar, amputar y correr? ¿Debería quedarse y esperar que Mulder finalmente necesitara algo más para obtener lo que deseaba, superara por fin los obstaculos y poder seguir adelante? Pensó que quería una vida con él, pero... ¿y si finalmente lo conseguía y las cosas no funcionaban? Esa era la razón por las que elevaba las paredes a su alrededor. Esa era la razón por la que mantenía siempre a la gente a cierta distancia. La razón por la que nunca había tenido una relación que durara más de un año. La razón por la que tan pronto como sentía que se estaban acercando demasiado, que se volvían muy unidos, o si el tipo empezaba a dejar en claro que quería un compromiso de por vida, ella corría. Huía. Se escapaba.

¿Había algo más aterrador que el amor? ¿Que darle a otro ser humano el completo poder de destruirte? ¿Había algo más doloroso que amar a alguien? ¿Y luego perder a ese alguien? Había tenido miedo de la muerte, del dolor que produce cuando alguien que amas más que nada en la vida es arrancado de ella. Si ella nunca amaba, entonces no tendría que experimentarlo. Durante años, luchó para evitar ese dolor, lo hizo cada vez que fue posible. Ella siempre tuvo una estrategia de salida cuando las relaciones se volvían demasiado profundas. Había encontrado la manera de entregar su cuerpo y comprometer su mente, pero aún así mantener su corazón encerrado, apretado. Nadie había logrado penetrarlo. Antes de Mulder sólo un hombre había estado realmente cerca de hacerlo, incluso ella había considerado la posibilidad de dejarlo entrar. Y finalmente, ella se escapó; corrió en la dirección opuesta, corrió hacia el FBI.

Pero en algún lugar a lo largo de la línea, dónde o cuándo no tenía ni idea, ella se había enamorado de Mulder. Ahora era el momento en que había asimilado completamente esto, y ya no podía ignorarlo o pretender lo contrario, ya era demasiado tarde. Y ahora sentía ese dolor, ese dolor que había estado funcionando desde hacía un tiempo. Ahora sólo debía mirarlo para que se rompiera su corazón. Deseaba tocarlo, sentir sus brazos alrededor de ella, sentir sus labios sobre los de ella; quería el éxtasis de su piel en su piel, el peso de su cuerpo sobre el de ella. Pero eso traía dolor... y estaba doliendo. Le dolía.

Scully se sentó en su sofá deseando nunca haber ido a ese maldito retiro. Deseó nunca haber compartido un saco de dormir, deseaba nunca haber pasado una noche con él sosteniéndola tan cerca de su cuerpo, deseaba nunca haber despertado a su lado. Dios, ese saco de dormir. Ese saco de dormir iba a perseguirla por siempre. La sensación de Mulder agarrándola y tirando de ella sobre el colchón hacia él; la sensación de estar acurrucada, apretada contra su cuerpo firme, sintiendo su calor; ver la expresión de su rostro cuando sus ojos se encontraron. ¿Alguna vez habría una oportunidad más perfecta para que su relación evolucionara?

Pero oírlo hablar con el agente McGill la ayudó a entender finalmente porque Mulder nunca actuó, avanzó cuando ella pensó que lo haría. No había tenido una relación desde que Diana lo había dejado, y él no parecía querer tener otra. Había imaginado realmente tener hijos, pero Diana ahora estaba muerta. Era imposible para él ser padre. El dolor se había vuelto más insoportable que nunca. Y si no encontraba la manera de construir una fortaleza alrededor de su corazón de nuevo, no sabría cuánto tiempo más podría hacerle frente al dolor.

Mientras se preparaba para ir a la cama, Dana Scully iba a entrar en el modo de auto- preservación. Por lo general, esto significaba hacer planes para huir y empezar de nuevo en otro lugar. Pero sabía que no podría dejar a Mulder. Ella no podría cortar y correr esta vez. No sería justo para él. La idea de hacerle daño no era ni siquiera una consideración. Tenía que encontrar otra manera de lidiar con esto. Tuvo que aceptar el hecho de que a pesar de que era su mejor amigo, y él la amaba con locura, él no la quería de la forma que ella deseaba y necesitaba. Eso tendría que ser suficientemente bueno para ella. Tendría que alcanzarle. Debía admitir que prefería tener Mulder sólo de esa forma, con las cosas sólo como estaban, antes de no tenerlo en absoluto.

Scully caminaba a través de su sala cuando notó que dos mensajes parpadeaban en su máquina. Presionó play.

'Hola Dana, soy Tara. Escucha, Jennifer me dijo lo que Bill hizo. No puedo creer que le dijera a ese policía de invitarte a salir. Lo siento mucho, cariño. Bill consiguió un buen sermón de mi parte, déjame decirte. Él no debería estar metiendo la nariz donde no lo llaman. ¡Otro asunto, linda, los gemelos están pateando como locos! Maggie me dijo que te fuiste a Colorado por trabajo. Espero que podamos hablar cuando vuelvas. Te amo'.

Scully pensó en regresarle la llamada. Eran recién las 20:00 horas en San Diego. Pero no tenía ganas de hablar ahora. La llamaría mañana o en un par de días.

'Dana, soy mamá. Espero que hayan tenido un fin de semana maravilloso en Colorado. Es un hermoso lugar. El Padre McCue vino para el almuerzo después de la Misa de hoy. Él preguntó por ti, preguntó por qué no te había visto en todo el verano. ¿Te gustaría venir este domingo? Estaba pensando en decirles a Charlie y Jennifer también. Podríamos ir juntos a la iglesia. Sé que al Padre McCue le encantaría verte. Llámame cuando llegues a casa. Te amo'.

Ella suspiró. ¿Cómo podía explicarle a su madre? ¿Cómo iba a explicarle al Padre McCue, dado el caso? Scully empezó a sentir las lágrimas brotando de nuevo. ¿En qué debía creer más? Ella ni siquiera lo sabía. No había sido capaz de llegar a alguna justificación para lo que vio en África. No encontraba una explicación real. ¿Cómo podía reconciliar lo que vio con su fe? ¿Tenía aún alguna fe? ¿Fe en qué, exactamente? ¿Dios? Tenía que hablar de ello. Pero no podía decirle a su madre. Y no podía verse a sí misma diciéndoselo al Padre McCue. Esa sí sería una conversación realmente incómoda.

Después de un tiempo se fue a la cama, pero no podía dormir. Daba vueltas, un millón de hilos distintos de pensamientos corrían a través de la cabeza. Necesitaba hablar con alguien. Y cayó en la cuenta, no por primera vez, ni sería la última, que sólo un ser humano en todo el planeta la entendería. Sólo una persona de verdad la conocía, la conocía mejor que nadie nunca lo había hecho. Debido a que en realidad ella le había permitido a esta persona que la conociera; le permitió conocerla en un nivel tal como ella nunca le había permitido a nadie más.

Scully se acercó a su mesa de noche y tomó el teléfono.

Mulder tomó el teléfono. "¿Hola?"

"Mulder, ¿y si Dios es sólo otra palabra para decir: alienígena? ¿Qué se supone que voy a decirle a mi madre sobre eso?"

Él se sentó en posición vertical en el sofá. No esperaba que Scully lo llamara esa noche, sobre todo porque ella apenas si había hablado unas diez palabras con él ese mismo día. "¿Tienes que decirle algo así?"

"No lo sé. ¿No debo decirle la verdad?"

"¿Cuál es la verdad, Scully?"

"Mulder, no he ido a la iglesia ni una vez desde que volví de África. Sé que mi madre está preocupada, y ahora el Padre McCue le está preguntando por mí, pidiendo para que vaya a verlo. ¿Qué les digo? No sé si alguna vez podré volver a poner un pie en la iglesia de nuevo."

"Yo... yo no sé, Scully..." Nunca he estado en la iglesia, así que no tengo ni idea de cómo lidiar con eso, pensó.

Ella suspiró. "¿Mulder? ¿Y si todo en lo que he creído es una mentira? Todo ello."

Él ya había estado allí. "No sabes eso, Scully... ¿Quién puede decir que todo es una mentira? Las respuestas están ahí afuera. Tenemos la esperanza de que vamos a encontrarla algún día."

"Estoy enojada, Mulder. ¿Qué pasa si pongo mi fe en algo que no existe; en algo que no es más que un engaño creado por el ser humano para explicar la mortalidad, para incitar a las guerras, a fingir que esta vida no es todo lo que hay, para ocultar la verdad?"

"¿Pero quién puede decir que Dios no existe?"

"Pero esa nave espacial, Mulder... ¿Por qué estaría ahí un pasaje de la Biblia y grabado el código de ADN humano en ella?"

"Bueno, ¿y si los aliens creen en Dios?" Él se sorprendió ante lo que acababa de decir, y ciertamente no había planeado decirlo. Pero ahora que lo había dicho, tenía cierto tipo de sentido para él. De alguna manera extraña.

Scully suspiró. ¡¿Qué estaba pasando en el mundo?! "¡Mulder, vamos! Siempre has sido escéptico acerca de Dios. ¿Ahora estás suponiendo que los alienígenas son creyentes?"

"Scully, ¿qué fue lo que sucedió con Albert Hosteen?"

Hubo una larga pausa. Aún no había encontrado la manera de cómo explicar eso. "No puedo decir con seguridad que sucedió realmente, Mulder."

"Scully, no te cuestiones a ti misma. Piensa en el vacío que sentías estando en África, y la desesperanza que sentiste cuando regresaste."

Ella vaciló. No recordaba haber hablado de eso con él nunca. Recordó que esa conversación la había mantenido con sí misma.

"Ahora piensa en cómo te sentiste cuando Albert Hosteen alzó sus manos y oró contigo."

Tragó saliva. Ella podía recordar cómo la esperanza floreció en su corazón cuando Albert se arrodilló en el suelo con ella. Tenía la garganta hecha un nudo y podía sentir las lágrimas en los ojos.

"Scully, ¿si Albert Hosteen estuvo en coma en Nuevo México todo este tiempo, cómo puede ser posible que él se encontrara en tu apartamento? ¿Quién oró contigo?"

Las lágrimas ahora estaban fluyendo constantemente por su rostro.

- Tienes que organizar, ordenar todo lo que viste en África, Scully. Pero no descartes a Dios.

Ella sollozó, tomó un pañuelo de la caja de la mesita de noche y se secó los ojos.

"¿Quieres que vaya para estar contigo, Scully?" Por favor, dime que "sí". Espera. No no no. Mala idea. ¿Qué estaba pensando?

Scully hizo una pausa. Sí. Sí, por favor ven. Ven y haz que me olvide de Dios, los alienígenas, las naves espaciales y la iglesia. Ven y hazme sentir mejor. "No, está bien, Mulder. Ya estoy más tranquila. Te veré en la mañana."

"Está bien, Scully. Nos vemos en la oficina." Colgó el teléfono.

Mulder y Scully finalmente se quedaron dormidos, ambos deseando no estar durmiendo solos.

CONTINUARÁ…