Capítulo 16: "Tu eres mi una entre cinco billones"

Resumen:

Scully regresa de su cita con Kresge, mientras Diana Fowley sigue siendo una nube negra sobre su cabeza. Mulder aparece en el apartamento de Scully para arreglar eso.

Este capítulo contiene material sexualmente explícito.

Notas:

Delays – "Hold Fire"

If there's any dying to be done, I will
Be the one who gets the dying done, I will
Take a candle to the kingdom come, 'til then
Hold fire, hold fire

From high to low, the motion leans
Catch me, catch me
I'm falling fast, and need your wings
Catch me, catch

If there's any crying to be done, I will
Be the one who gets the crying done, I will
Cut my finger 'til the river runs, 'til then
Hold fire, hold fire

So tell me when the war begins
Tell me, tell me
The time has come to own this thing
Tell me, tell

Know your history
You need a cross to bear
Bring your cross to me
Live for me if you don't care

Eran un poco más de las 22:00 horas del viernes 27 de agosto, cuando Kresge caminó junto a Scully dentro de su edificio de apartamentos. Scully había pasado una noche agradable en Marcel, un restaurante francés romántico que estaba de moda. Kresge había querido saber todo sobre ella, su vida y su trabajo. Incluso se preguntó cómo había sido capaz de mantenerse en pie después de lo ocurrido con Emily. Y Scully supo que, de verdad, él no estaba haciendo esto como un favor a Bill. Podía decir, asegurar por su tono de voz y el lenguaje corporal que en realidad le gustaba a Kresge. Y eso era algo tentador con toda seguridad.

Cuando llegaron a la puerta de su apartamento, ella se volvió hacia Kresge. "Buenas noches. Gracias por la cena. Pasé una gran noche. Fue una cena realmente agradable."

"La noche no tiene porque terminar precisamente ahora." Susurró Kresge, inclinándose hacia ella.

Scully dio un paso ligeramente hacia atrás, de modo que su espalda estaba tocando la puerta de su apartamento. Se sonrojó y miró hacia otro lado. Cuando miró a Kresge de nuevo, él estaba lamiéndose los labios. Ella sintió que los músculos de la boca del estómago se le contraían. Kresge dio un paso hacia adelante, deslizando un brazo detrás de su cintura y atrayéndola hacia él. Ella instintivamente levantó ambas manos para agarrar sus hombros. Las pupilas de Kresge estaban dilatadas y su respiración se había acelerado. Tenía una mirada hambrienta en su rostro.

Scully tragó saliva. Aquí estaba un hombre, un hombre muy atractivo, que no se contuvo de comunicar lo que quería. Kresge fue contundente y al grano. Aquí estaba un hombre que quería tocarla, que quería coger con ella, y que no estaba tratando de ocultar el hecho de que quería hacerlo. ¿Cuándo fue la última vez que un hombre la había mirado de esa manera? Ella no había tenido sexo en mucho tiempo. Demasiado para su gusto. No había sentido los brazos de un hombre a su alrededor hacía un excesivo tiempo, ¿cuánto hacía que no sentía el apasionado beso de un hombre? ¿Cuánto hacía que no se permitía perderse en una boca masculina como lo estaba haciendo en ese momento? Ella le pasó una mano por el cuello, la otra tomándolo del pelo para profundizar el beso. Kresge se pegó a su cuerpo mientras penetraba sus labios con su lengua, una mano le acariciaba la cintura empujándola contra él. Sintió el golpe de su sexo duro contra su cuerpo y entró en éxtasis. Su libido reprimida estaba despertando. Sintió el deseo caliente agrupandóse en su centro cuando la pegó a la pared y comenzó a embestir contra ella suavemente sin dejar de besarla. Scully gimió... Dios, deseaba tanto abandonarse a lo que estaba sintiendo...

Pero bajó las manos, rompió el beso y se retiró de su abrazo. Kresgue parecía decepcionado. "Sí, sí... pero ¿de qué sirve?" Scully finalmente respondió. "Te vas, vuelves a San Diego por la mañana. No voy a verte de nuevo."

Kresge la miró pensativamente. "¿Alguna vez pensaste en regresar a San Diego? Un cambio en tu vida podría ser algo bueno. Y de todos modos, realmente me gustas mucho, Dana. Me alegraría seguir viéndote si no fuera, ya sabes, por la logística."

Ella le dedicó una pequeña sonrisa. Kresgue suspiró apoyando la cabeza en el hombro de Scully abrazándola. Se quedó allí unos segundos, lo suficiente para digerir lo que estaba pasando, finalmente se separó de ella, la besó en la mejilla y se despidió. Scully lo vio caminar por el pasillo hacia el ascensor sin voltearse a mirarla. Apresuradamente abrió la puerta cuando él cerró la puerta del ascensor y entró en su apartamento oscuro, sacudiendo los pies para arrojar lejos sus zapatos. No podía soportar más el dolor. Era insoportable.

Se apoyó contra la puerta y levantó su falda, pasando con fuerza la mano derecha por su vientre y por la parte delantera de sus bragas. Sus dedos se deslizaron más allá de sus rizos cortos y suaves y se hundieron en los pliegues húmedos. Scully gimió y cerró los ojos. No podía recordar la última vez que se había permitido sentir ese tipo de placer. Sus dedos arrastraron sus jugos hacia delante, por toda su vagina, rodeando su clítoris adolorido. Gimió con fuerza, luego hundió dos dedos en su sexo empapado moviéndolos rápidamente, metió un tercer dedo buscando calmar su hambre. Pero no era lo suficientemente bueno aún. Abandonó eso y se concentró en dedicar todos los cuidados sobre su clítoris palpitante. Lo necesitaba. Lo necesitaba ahí. Con ella. Ahogó un gemido de frustración y se concentró. De repente Mulder estaba allí, junto a ella y no era su mano la que se acariciaba, no eran sus propios dedos los que se hundían con furia en su cuerpo, el sexo de Mulder estaba entre sus piernas, sus dedos largos acariciaban su clítoris de forma dura y rápida. En cuestión de segundos estaba acabando, jadeando y gimiendo su nombre con la respiración ahogada.

Pero aún así no era lo suficientemente bueno. Quería a Mulder. Deseaba que él estuviera allí. Deseaba sentirlo dentro suyo con tanta fuerza que le dolía. Pero él no estaba allí. Y no la quería. No de la forma que necesitaba que lo hiciera. Probablemente nunca lo haría. Él había querido solo a Diana Fowley realmente. Y era por esta mierda qué había luchado tanto por no pensar en él de una manera sexual. Porque no quería sufrír. Porque ahora el dolor había vuelto, hundiendo sus garras en su corazón y debilitándola. Ella se dejó caer al suelo, apoyó la espalda contra la puerta y se hundió en la miseria.

Costa de Marfil, África Occidental; desde el 19 de Mayo al 16 junio de 1999

El primer pensamiento que pasó por la mente de Scully mientras puso sus ojos en la nave varada en la orilla, al acecho bajo las olas del mar, era que deseaba que Mulder estuviese allí. Aquí era el lugar donde sus caminos estaban destinados a converger; donde la ciencia y lo paranormal se combinaban para formar, para poder construir una base en común en su asociación. Esto era algo para que él viese. Pero estaba allí sola, sin él para ayudarla a dirigir esta nueva senda recta. ¿Cómo iba a empezar a entender? ¿Cómo iba a hacer las conexiones que la mente brillante de Mulder determinaba con tanta rapidez?

Y así en África, hizo lo que hizo una vez cuando estaba acostada en ese hospital en Allentown, Pennsylvania: Escribió un diario para Mulder. Necesitaba ese cable a tierra que era Mulder siempre; sus convicciones inquebrantables y creencias que siempre podría poner sobre su espalda y enfrentar sus momentos más débiles.

Cada día Scully se levantó al amanecer para continuar con la excavación de la nave. Recogía las reproducciones de la superficie, y luchaba para poner las piezas juntas, para darle un sentido a lo que estaba viendo. Necesitaba a Mulder más que nunca. Podía poner las piezas juntas pero sus especulaciones, sus corazonadas, generalmente resultaban estar lejos de ser correctas, muy a su pesar gran parte del tiempo.

Mientras yacía despierta en la noche, después de un largo día de descifrar las reproducciones de la superficie de la nave, su mente estaba de vuelta en Washington DC, con Mulder; pensando en él en el hospital, viéndolo gritar su nombre a los monitores, o pronunciando su nombre en silencio buscando la cámara con sus ojos mirando directamente hacia ella. Él sabía que estaba allí. Sabía exactamente donde se encontraba. La necesitaba. Siempre le hablaba con sus ojos, y dijo mucho más de lo que sus palabras nunca lo hicieron.

Scully había dejado atrás a Mulder, para encontrar respuestas y la esperanza de una cura para salvarlo; lo había dejado con Diana Fowley, y esto le preocupaba. Estaba vulnerable y al alcance de Diana. Esto hizo que su estómago se anudara. ¿Y si algo le había pasado? Diana era una mentirosa. Tal vez él la había llamado para pedir ayuda, pero sólo porque Scully estaba en Nuevo México. Él había estado preguntando por ella, al menos Diana lo había admitido. Pero era posible que nunca llamara a Diana, pero alguien más sí. Alguien lo estaba espiando, lo sabía. ¿Skinner? ¿Pero por qué? ¿Estaba Diana involucrada en eso? Era lo más probable. Scully no pudo evitar sentirse traicionada por la continua lealtad de Mulder hacia ella, por ignorar sus legítimas sospechas sobre las verdaderas intenciones de Diana. Lo había dejado atrás, y fervientemente esperaba no vivir para lamentar esa decisión.

Pero cada noche en sus sueños, Mulder estaba allí. Y en sus sueños, ella no tenía miedo.

Él estaba tirando de ella para sacarla del catre, diciéndole que debía volver al trabajo. Ella le decía que estaba cansada de los aliens y monstruos que perseguían, y que la dejara dormir. Mulder se reía de ella y la levantaba del catre, poniéndola de pie.

"¿Qué estás haciendo, Mulder? Estás enfermo. Tienes que hacer reposo."

"Scully, necesitas mi ayuda. Tengo el libro que traduce el Navajo que has buscado todo el día. Podemos descifrar esas reproducciones que tomaste."

"Pero Mulder, se supone que debes estar en el hospital."

"Se supone que debo estar aquí contigo, Scully."

La tomó de la mano, enhebró sus dedos con los de ella, sonriéndole con dulzura. Y de repente se encontraba tirando los libros de los estantes de la "Universite Cote D'Ivoire library" (biblioteca de la Universidad Costa de Marfil).

"Tenemos que darnos prisa, Scully. Tenemos que encontrar las respuestas."

Se sentaron en el suelo, derramándose sobre los libros, y poniendo las reproducciones como un rompecabezas. De repente, lo que el día anterior estaba confuso ahora tenía sentido. Estaba agradecida de que estuviera allí para ayudarla, pero todavía le preocupaba su salud.

"Mulder, ¿estás adolorido? ¿Te duele la cabeza? Deberías descansar."

"Estoy bien, Scully. Descansa. Has estado trabajando duramente todo el día. Vete a dormir, Scully. Me quedaré hasta que te duermas."

Ella quería quedarse junto a él, lo necesitaba para trabajar. Pero estaba tan cansada que se acostó en un sofá de la biblioteca, a dormir tranquilamente mientras él trabajaba en una mesa a su lado.

Y entonces una vez más amanecía, y Scully se despertaba sobre el catre, en esa tienda junto a Amina Ngebe. Y Mulder no estaba allí junto a ella.

El 16 de junio, en su última noche en Costa de Marfil, Scully se acostó a dormir a pesar de sí misma y de que su instinto le advertían permanecer despierta ahora que el Dr. Barnes se había entrometido en su trabajo. Pero estaba demasiado agotada, y el cansancio la dejó inconsciente enseguida.

Mulder estaba sacudiéndola para despertarla. "Scully, tienes que regresar a casa ahora."

"Pero hay mucho trabajo por hacer, Mulder. No he encontrado una cura todavía. No sé cómo salvarte."

"Encontrarás una manera, Scully. Confío en ti. Vuelve a casa. Tienes que hacerlo."

Ella tuvo la sensación de caer en un espasmo mioclónico ("Hypnic Jerk" desplazamiento involuntario de las extremidades, principalmente las piernas, mientras se duerme) y despertó en su catre sobresaltada. Amina estaba tendida a su lado despierta, y señalaba con la cabeza hacia el Dr. Barnes, que estaba de guardia en la entrada de la tienda. Scully no estaba segura de cómo iba a ser capaz de salir. Pero tenía que llegar a su casa. Pensó en Mulder en las garras de Diana Fowley, de la posibilidad de que Skinner estuviera espiando la oficina del sótano, y en cualquier otro que pudiese poner en peligro su vida. Él estaba en problemas; lo sabía. Tenía que llegar a Mulder tan pronto como fuera posible.

Después de unos pocos minutos, Scully se levantó del suelo y se dirigió al dormitorio. Se desnudó y fue a tomar una ducha. Después de salir y ponerse la bata, se dio cuenta de que no había chequeado su contestador al llegar del trabajo. Tenía dos mensajes.

'Dana, soy mamá. Charlie y Jennifer vendrán el domingo por la mañana con los niños. Vamos a ir a la iglesia juntos y luego saldremos para el brunch. A ellos realmente les gustaría verte. Ah, y Charlie dice que invites a Mulder. No sé cuánto éxito tendrás con eso, pero eso es lo que tu hermano quería que te diga. Quiero saber si podemos contar contigo. Te amo, cariño'.

Suspiró. Supuso que debería ir, por lo menos para aliviar la mente de su madre. Pero la idea de que Mulder asistiese a misa en la iglesia de su familia era risible. ¿Cómo demonios iba a pedirle algo así? ¿En qué estaba pensando Charlie?

'Hola, Dana. Soy Connie, llamo desde "Capital Women's Care" para recordarte la cita para tu examen anual este martes 31 de agosto a las 08 am. ¡Esperamos verte!'

Gimió con cansancio. Tiempo de su recordatorio anual de que nunca podría tener hijos.

Alguien llamó a la puerta. Ella levantó la vista, sorprendida. Eran más de las 23:30. Luego suspiró y se quedó mirando la puerta. Sólo podía ser una persona. Abrió la puerta para ver a Mulder parado allí en camiseta carbón, jeans oscuros y zapatillas. Él la miró de arriba abajo. Su mano voló a la bata para asegurarse de que estuviese abrochada. Fue muy consciente de que no llevaba nada debajo.

"No te desperté, ¿verdad?" Preguntó, mirándola preocupado.

"No, Mulder."

Dudó. "¿Estás sola?"

Ella se burló. "Claro que lo estoy. ¿Quién más estaría aquí?"

Mulder arrastró los pies de lado a lado. "Pensé que tenías una cita con Kresge." dijo, sin mirarla a los ojos.

Scully lo miró fijamente. "Fuimos a cenar temprano, sí. Pero él no está en mi apartamento. Tampoco lo estuvo nunca, Mulder."

Él la miró a los ojos y su mirada se detuvo por unos segundos. "¿Puedo entrar?" Preguntó.

Ella parpadeó. "Oh, sí... sí, adelante." Se hizo a un lado de la puerta y Mulder entró, giró a la izquierda en la cocina y se sentó a la mesa. Scully lo siguió. "¿Quieres un café? ¿Té? ¿Cerveza?"

Mulder debatió unos segundos. "Una cerveza sería genial, gracias."

Tomó dos cervezas de la nevera, un abridor, y se sentó frente a Mulder. "¿Entonces qué hay de nuevo?"

Le dió un trago a su cerveza despacio... "Me quedé dormido en el sofá y tuve un mal sueño."

Scully bebió de su botella y luego asintió comprendiendo. "¿Cuál fue el sueño?"

Él suspiró. "Hay un chico en una playa, construye un OVNI en la arena. Solía estar feliz. Pero últimamente está muy molesto y no importa lo que haga, no lo puedo ayudar. No puedo llegar a él. No puedo arreglar lo que está mal."

"Así que... ¿ya tuviste este sueño antes?" Se preguntó.

Mulder asintió. "Sí, he soñado muchas veces con este niño."

Ella reflexionó sobre eso. "Saca lo del OVNI de arena y reemplaza al niño por una niña, tengo sueños similares."

"¿Qué crees que significa?" Preguntó Mulder.

Scully se encogió de hombros. "No lo sé, Mulder. Tú eres el psicólogo aquí, compañero. ¿Esos sueños tienen un significado importante? ¿O es que la hiper- activa actividad cerebral simplemente conjuga una amalgama de varias imágenes, sensaciones y emociones que hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas? Sé que estaba profundamente afectada por la muerte de Emily, así que soñar con una niña no es tan extraño. O tal vez soñando con niños estamos cumpliendo, satisfaciendo alguna necesidad dentro de nuestro subconsciente."

"Hmm. ¿No crees que nos estamos perdiendo de algo, Scully? Quiero decir... nuestro trabajo está consumiéndonos. Hay muchas otras cosas que podríamos estar perdiéndonos."

Ella se sorprendió por esto. Nunca lo había visto considerar seriamente la vida fuera de los X- Files.

"Supongo que todo el mundo está perdiéndose de algo." Realmente no quería hablar con él acerca de los niños que deseaba tener, u otras cosas que sentía que se estaba perdiendo.

"Sí, tal vez..." dijo. Él se pausó. "Scully, estoy un poco sorprendido de que hayas cambiado de opinión sobre el deseo de saber lo que estaba haciendo con los Pistoleros Solitarios durante el verano."

Se encogió de hombros.

Mulder iba a decirle de todos modos, incluso si ella fingía que no le importaba. "Scully, un par de semanas después de que empecé mi licencia médica, recibí una caja con una carta y un cd de Diana."

Ella frunció los labios. Y Mulder notó lo que pasó, allí mismo, delante de él; vio una nube de repente en el rostro de Scully; vio sus ojos, los que antes habían estado llenos de emoción, ahora parecían muertos; vio las paredes elevarse frente a ellos.

"No quiero hablar de Diana Fowley, Mulder." Dijo lacónicamente. No quería oír nunca más ese nombre.

Él suspiró. "Bueno, yo quiero hablar sobre ella. ¿Y con quién más puedo hacerlo? Eres la única persona que tengo."

Se sentía pérdida. No quería hablar de esto. Oírlo hablar acerca de Diana y lo mucho que sentía su perdida sería una verdadera tortura. Pero ¿cómo podía rechazarlo? Mulder era su amigo, y necesitaba que lo escuche.

Mulder vio una progresiva emoción arrastrándose, reptando de nuevo por sus ojos, parecía estar preparándose para algo que no deseaba oír. Pero él tenía que conseguir sacar eso de su pecho. Lo estaba carcomiendo.

"Scully, tenías razón acerca de ella. Sobre todo lo que dijiste. Cada cosa. Ella recogió datos y supervisó los experimentos en las mujeres MUFON. Y quién sabe qué más mierda hizo. Estuvo trabajando para el Hombre Cáncer todo el tiempo. Estabas en lo cierto."

Sus ojos se agrandaron y lo miraron fijamente. "¿Cómo lo sabes? ¿Cuándo encontraste eso?"

Mulder suspiró. "Empecé a darme cuenta después de mayo, el día que Diana se acercó a mí en ese hueco de la escalera de la "American University" y me llevó a casa. Podía oírlo. Y luego, cuando estuve en el hospital, lo supe a ciencia cierta."

Ella parecía dudosa. "No es eso de 'la lectura de mentes' nuevamente, ¿verdad?"

"Scully, te estoy diciendo la verdad. Debería haberme dado cuenta mucho antes, como lo hiciste tú. Pero dejé que la ira me guiara."

"¿Ira? ¿Eso entonces era enojo?" Preguntó.

Mulder vaciló. "Estaba enojado por un montón de cosas, Scully... Estaba enojado con el FBI por poner los X- Files lejos de mí... Vertí mi corazón y alma en ese trabajo, en cada cosa que realicé dentro de la oficina, y de golpe los alejan de mí y me encontré atrapado a investigar montones literales de mierda. Pero principalmente..."

Ella lo miró inquisitivamente, pero él estaba mirando sus manos sobre la mesa. "¿Sí?"

Levantó la cabeza y la miró a los ojos... "Estaba enojado contigo, Scully... Estaba enojado porque no me respaldaste frente al panel OPR... Estaba enojado contigo por negar lo que había ocurrido en la Antártida... Estaba enojado porque estábamos repentinamente de puntillas alrededor del otro y discutiendo todo el tiempo. Estaba enojado porque no me creíste cuando te dije que Diana estaba haciendo lo mejor para los X- Files. Estaba enojado contigo porque me tiraste la confianza a la cara y trataste de obligarme a elegir entre las dos. Estaba enojado porque fuiste a mis espaldas para recabar información sobre ella y me enfrentaste, no en privado, sino delante de los Pistoleros Solitarios... Yo no sabía que esperabas de mí, Scully."

"Mulder..."

"No, déjame terminar. Pero cuando nos sentamos en la oficina de Kersh y me apoyaste, me respaldaste, te quedaste conmigo, a pesar de estar molesta por mis acciones, diciéndole a Kersh que no apostara contra mí... Ahí supe lo que habías estado esperando de mí todo este tiempo: que esté de pie junto a tí, no importaba el por qué. No deberías haberme hecho elegir porque, en realidad, no debería haber habido ninguna decisión que tomar. Debería haber reconocido tu derecho a expresar las sospechas sobre Diana, aunque no estuviese de acuerdo contigo, en lugar de tratar de silenciarte o no haber tenido en cuenta tu opinión. Al hacer caso omiso de tus preocupaciones, terminé forzándote a cuestionar mi lealtad hacia ti. Al final de esa reunión con Kersh estaba tan aliviado por tener finalmente los X- Files de vuelta... pero cuando giré buscándote y vi lo triste de tu mirada, la sensación de alivio se fue al carajo, y reconocí el abismo que había entre nosotros. Scully, lo siento... Siento lo de Diana. Siento lo de mi conducta. Yo debería haberte escuchado. Tenías razón. Ella me tomó por imbécil."

Ella se sentó allí, aturdida. Mulder estaba nuevamente mirándose las manos cruzadas. Cuán diferente era este viernes por la noche en comparación con el viernes por la noche de hacía tres semanas, cuando se habían sentado a tomar helado en esa misma mesa. Atrás quedó el incómodo silencio, y aquí estaba Mulder expresándose en realidad. Scully se inclinó sobre la mesa y se aferró a sus manos. Él levantó la vista y la miró fijamente.

"Sabes... mi familia va a juntarse este domingo... ¿Te gustaría venir a tomar onces con nosotros?"

Mulder sonrió. "¿Está Bill Jr en la ciudad?"

Scully sonrió. "Nop."

CONTINUARÁ…