Capítulo 17: "¿Nunca has querido simplemente parar? ¿Salir del maldito auto, asentarte y tener una vida que sea normal?"
Resumen:
Mulder y Scully investigan un caso y luego pasan un buen rato en la casa de la Sra. Scully.
Notas:
Natasha Bedingfield - "Wild Horses"
I feel these four walls closing in
My face up against the glass
I'm looking out
Is this my life, I'm wondering
It happened so fast
How do I turn this thing around
Is this the bed I chose to make
There's greener pastures I'm thinking about
Wide open spaces far away
All I want is the wind in my hair
To face the fear but not feel scared
Wild horses, I wanna be like you
Throwing caution to the wind, I'll run free too
Wish I could recklessly love, like I'm longing to
I wanna run with the wild horses, run with the wild horses
I see the girl I wanna be
Riding bareback, carefree along the shore
If only that someone was me
Jumping head first, headlong without a thought
To act and damn the consequence
How I wish it could be that easy
But fear surrounds me like a fence
I wanna break free
All I want is the wind in my hair
To face the fear but not feel scared
Wild horses, I wanna be like you
Throwing caution to the wind, I'll run free too
Wish I could recklessly love, like I'm longing to
I wanna run with the wild horses, run with the wild horses
Recklessly abandoning myself before you
I wanna open up my heart, tell him how I feel
Wild horses, I wanna be like you
Throwing caution to the wind, I'll run free too
Wish I could recklessly love, like I'm longing to
I wanna run with the wild horses, run with the wild horses
Unos minutos después de las 8:00 am del sábado 28 de agosto, Mulder apareció de vuelta en la casa de Scully. Ella abrió la puerta del apartamento, todavía en pijama, preguntándose por qué estaba allí tan temprano, sobre todo porque no se había ido hasta bien pasada la medianoche la noche anterior.
Cuando Mulder se retiró de su casa, ella había sentido una gran sensación de alivio. No se obsesionó con lo de Diana, excepto tal vez que todavía seguía un poco enojado consigo mismo por haber sido tan ciego. Pero no la había amado. No la había querido de esa manera. Y mientras Mulder estaba de pie en su puerta, mirándola con su pijama y el cabello hecho un lío, ella le sonrió al pensar en la noche anterior...
"Sé que debe haber sido difícil para ti, tener esos profundos sentimientos por ella y luego enterarte de su traición. Y con el Fumador, de todas las personas, te traicionó con él..." Le dijo Scully en voz baja, sin soltarle las manos sobre la mesa.
Mulder comenzó a jugar con los dedos de su compañera con los suyos. "Scully... obviamente, tuve sentimientos por Diana años atrás y tenerla al alrededor una vez más fue ciertamente incómodo. Pero en ningún momento pensé retomar donde lo habíamos dejado, eso se terminó. No tuve ninguna esperanza de volver con ella ni nada por el estilo."
Ella observó cómo sus dedos se entrelazaban. "¿Por qué no?"
Mulder la miró pensativo. "Porque eso fue hace demasiado tiempo. Afortunadamente, no soy la misma persona que era cuando Diana se fue. Ojalá hubiera sabido donde estaban sus verdaderas lealtades y mentiras. Me hubiera gustado haber sido capaz de confrontarla sobre esto. Ahora me siento tan estúpido..."
Scully asintió con simpatía. "Pero a pesar de todo eso me ayudó a salvarte. Y lo pagó con su vida. A pesar de que sus motivos eran... cuestionables, supongo que ella seguía siendo una amiga para tí, de alguna manera."
Sacudió la cabeza. "No, Scully. Diana tenía sus razones para hacer lo que hizo, pero cada paso que daba trabajaba contra mí y contra la verdad. Tú eres mi amiga, Scully. Tú eres la única amiga de verdad que he tenido. Tú eres lo mejor en mi vida."
Ella lo miró fijamente y le dedicó una pequeña sonrisa. Sintió el dolor disiparse. Ya no le importaba Diana Fowley ni su creencia de que todavía tenía algún tipo de control sobre él. Quería decirle a Mulder lo que realmente sentía, quería decirle que lo amaba. Pero podía sentir el miedo y la duda elevándose entre ellos. Él sólo la veía como una amiga. No había hecho ninguna inclinación clara de que pensara en ella de otra manera. Ella esperaba que Mulder hiciera ese primer movimiento, diera ese paso que los llevara a cruzar la línea entre ellos. Él tenía que ser el único que lo hiciera.
El corazón de Mulder le golpeó con fuerza en el pecho y el estómago se le llenó de mariposas. Quería tomarla en sus brazos. Quería huir de la habitación. Quería tomarla y arrojarla sobre la mesa, empujar su bata a un lado y hundir su miembro duro como una roca en su caliente centro mojado. Quería besarla con desesperación. Quería perderse en sus labios y enredarse en su lengua. Quería hacerla gemir. Deseaba tanto tenerla que dolía. Quería salir de su apartamento inmediatamente.
Sacó sus manos de las de Scully. "Gracias por la cerveza. Y gracias por escucharme. Debería irme ya, se está haciendo tarde."
Caminó junto a él hasta la puerta de su apartamento. Se dijeron: "buenas noches", e hicieron planes para las onces del domingo en Alexandria.
... Mulder pasó junto a ella dirigiéndose a su sala. "Vístete, Scully, y empaca tu bolso. Tenemos que ir a Arizona."
"¿Arizona?" Lo miró, perpleja. "¿Por qué?"
"El Agente Especial Pysnack de la oficina de campo de Phoenix llamó hace una hora. Anoche alguien inició un tiroteo en la pequeña localidad de Ajo, Arizona y mató a seis personas. Un sospechoso, un tal Harold Kennedy, fue detenido alrededor de una hora más tarde por la policía local, quienes llamaron a la oficina de campo del FBI. El FBI envió un equipo a dar una mirada, y al parecer el señor Kennedy anda diciendo que no tiene recuerdos de haber matado a esas personas porque los aliens lo secuestraron y tomaron el control de su mente."
Scully miró. "Bueno, el hombre está... obviamente loco."
"Tal vez lo está. Pero... ¿él está loco- loco? ¿O las abducciones alienígenas lo volvieron loco?" Respondió Mulder.
Ella arqueó una ceja.
"Él ofreció una información muy específica acerca de sus experiencias de abducción, incluyendo pruebas, implantes metálicos, pérdida de tiempo. La oficina local de Phoenix quiere que demos una mano en el caso.
"¡Oh, estoy segura que ellos lo hacen!" Bromeó secamente.
"Vamos, Scully. Tenemos que ir ahí afuera." dijo Mulder apresuradamente.
Ella frunció el ceño. "Pero... es el fin de semana, Mulder."
Se la quedó mirando. "¿Y cuál es tu punto?"
Scully le lanzó una mirada incrédula.
"Scully, ¿cuándo fue la última vez que trabajamos en un caso de verdad? ¡Vamos! Tenemos que seguir adelante. Nuestro vuelo sale a las 09:20 horas, compañera."
Ella suspiró. ¿Era esto realmente en lo que había convertido su vida? ¿Nunca pararía por un momento, y disfrutaría de una vida simple? ¿Iba a estar siempre corriendo, persiguiendo, buscando? ¿Para luego volver a la casa a una vida vacía, una vida sin una familia propia? ¿De vuelta a una casa, a un apartamento vacío, sin nadie con quien compartir su vida? ¿Querría Mulder parar y simplemente pasar algún tiempo real con ella, un tiempo que no implicara monstruos, alienígenas ni organizaciones gubernamentales nefastas? Pensó que él se negaría, debería ser ella la que por fin pusiese sus pies sobre el suelo y exigiese algún tipo de normalidad por sí misma.
"Scully, la oficina local de Phoenix solicitó nuestra ayuda. No quiero ir por ahí solo."
Miró su expresión de cachorro, y su resolución se debilitó. ¡Maldita sea! Deseaba negarse, pero sabía que no podía hacerlo. Sabía que lo seguiría a cualquier lugar.
Después de una hora varados en Houston, llegaron a Arizona alrededor de las 00:50 hora local. Luego de recoger un coche de alquiler, se reunieron con el Agente Pysnack en la oficina de campo del FBI, él les dio toda la información que tenía sobre Harold Kennedy, y les informó sobre los antecedentes de las seis víctimas. Kennedy se encontraba detenido en la cárcel del Condado de Pima del Departamento de Ajo.
Dos horas en coche hacia el sur de Phoenix los llevó a Ajo, Arizona, una ciudad con una población menor a 3500 habitantes. Antes de ir a la cárcel del condado, se fueron directamente a la casa de Kennedy en West 9th Street. El Agente Pysnack les había dicho que la policía local había confiscado varios fusiles de asalto de su cobertizo del patio trasero. Mulder quería reunir toda la información sobre Kennedy antes de entrevistarlo. Era una casa pequeña, de un solo nivel, casa unifamiliar con un jardín escaso y tres dormitorios que él había comprado hacía varios años por sólo 16 mil dólares. Kennedy no estaba casado y no tenía hijos. Parecía que la casa estaba vacía, que nadie vivía en ese lugar. No se veían fotos, u otros detalles personales por ningún lugar.
Cuando Mulder y Scully entraron en la oficina de la casa, fueron recibidos por paredes cubiertas de recortes de periódicos y artículos de revistas sobre ocultismo, aliens, abducciones, informes de actividades sobre cultos satánicos. Los estantes de libros contenían novelas post- apocalípticas, libros sobre el Área 51 no de ficción e historias de accidentes ovnis en la tierra,
los mejores proyectos militares secretos de Estados Unidos, encuentros extraterrestres, y reportes de asesinatos de cultos satánicos.
Scully levantó el libro 'Demonic Conspiracies throughout History' para mostrárselo a Mulder, y le dedicó una mirada en blanco. Su compañero sacudió la cabeza.
"Definitivamente el tipo está loco, Scully." Murmuró mientras miraba los estantes de libros. Ella suspiró, sacudiendo la cabeza y cerrando los ojos. No podía creer que estaba gastando su precioso sábado en esta habitación.
Encontraron una caja llena de VHS y la llevaron a la sala. Procedieron a ver varias cintas con Kennedy relatando sus abducciones. Un video mostraba algo grabado por sí mismo una noche al aire libre porque sentía que los implantes extraterrestres lo estaban dirigiendo a un ritual satánico secreto en algún lugar del desierto.
"Esto sólo se ve como una imitación de 'The Blair Witch Project', Mulder."
Él suspiró. "Es hora de ir a ver al señor Kennedy."
Eran casi las 17:30 cuando se metieron en su coche de alquiler y se dirigieron a la cárcel del condado. La entrevista de Harold Kennedy no salió muy bien. En un momento, él estaba afirmando que los alienígenas controlaban su mente, que se hicieron cargo de él y dijeron que comenzará a disparar a ciudadanos desprevenidos en una calle abierta. Al minuto siguiente, afirmaba haber sido víctima de abuso en un culto satánico y que había sido poseído por el diablo. Por supuesto, no había ninguna prueba real de esto. Mulder incluso utilizó una vara detectora de metales, pero ningún implante fue detectado. En el momento en que Kennedy cambió su historia pasando a que los aliens actuaban junto a los cultistas satánicos en connivencia, Mulder pensó que había oído ya suficiente mierda. Informó a la oficina de campo de Phoenix que no había nada que pudieran hacer y que la policía local podría manejar la situación.
Mulder y Scully se sentaron dentro del coche en el estacionamiento. Ella se acomodó, sacudiendo la cabeza. ¡Qué manera de desperdiciar un perfecto fin de semana. Mulder se aclaró la garganta. "Ok, en realidad el tipo está loco. De verdad loco. ¿Crees que el Bureau de Phoenix me llamó como una broma?"
Scully suspiró, hizo clic en una de las luces del techo, y abrió el archivo en su regazo. "Se le diagnosticó esquizofrenia paranoide en julio de 1990. Él dejó de tomar su medicación hace ocho meses."
Mulder suspiró también y miró el reloj en el salpicadero; eran las 21:17. Sacó su celular y llamó al Bureau para conseguir un vuelo de regreso a D.C. Después de unos minutos, colgó y se volvió hacia su compañera.
"El próximo vuelo con dos asientos disponibles no sale hasta la 1:25 am y no entrá a D.C hasta poco después de las 13:00 del domingo. Hay una escala de tres horas en Charlotte."
Scully lo miró horrorizada. Odiaba hacer paradas largas. Odiaba los vuelos a medianoche. Siempre quedaba exhausta y su reloj biológico confundido. " ¿Y el siguiente vuelo después de ese?"
"Sale a las 5:00 am y entra a D.C a las 15:15 pm con una parada de una hora en Denver. Pero hay un vuelo a las 7:00 am directo, entraría a D.C a las 14:05"
Scully no lo pensó demasiado. Al diablo la iglesia y el almuerzo con la familia, pero tal vez podría reunirse con ellos para cenar o merendar. "Está bien, tomemos el vuelo de las 7:00. Pero ahora me muero de hambre. Vamos a encontrar un lugar para comer."
Mulder y Scully encontraron un auténtico café mexicano que aún estaba abierto y se sentaron en una mesa al aire libre. Dentro, las mesas que disfrutaban del aire acondicionado, estaban todas llenas. La zona al aire libre estaba iluminada con pequeñas luces de Navidad rojas y verdes colgadas a lo largo del toldo del patio. Música tradicional mexicana se oía desde los altavoces colgados en las esquinas.
Ordenaron dos tamales de chile verde y agua helada con limón. Mulder se quitó la corbata, se desabrochó varios botones de su camisa y se la arremangó hasta los codos. "Hace más calor aquí que en el infierno, Scully. Y eso que está oscuro ahora. Ya cayó la noche... ¿Miraste el termómetro de allí?" Dijo mirando la pared.
"Lo sé." Lloriqueó ella. "Estoy sudando a muerte por aquí."
Cuando la comida llegó, comieron en un cómodo silencio. Después que Scully terminó el último bocado de su segundo tamal, gimió de agradecimiento. "Mulder..."
"Lo sé. Esto está jodidamente delicioso."
"Por esto valió la pena venir hasta aquí." Dijo, limpiándose la boca con la servilleta.
Mulder la miró. "Entonces... ¿no desearías haberte quedado en casa?"
Ella le sonrió irónicamente. "No."
Él le devolvió la sonrisa.
Mulder encontró un motel cerca, decidieron pasar la noche allí y regalarse un par de horas de sueño. Ya pasaban las 22:30 y estaban rendidos. Decidieron levantarse temprano y conducir hasta Phoenix la mañana siguiente. Se registraron en dos habitaciones. Mulder se quedó fuera mientras Scully abría la puerta de la habitación y entraba.
Ella echó un vistazo, y giró dirigiéndole una mirada molesta. La habitación tenía el suelo manchado, la descolorida alfombra naranja desentonaba con el edredón Paisley de un patrón de colores notoriamente brillantes, con el que estaba tendida la cama. La habitación además estaba caliente y el aire en el interior se sentía sofocante.
"¿Por una maldita vez, Mulder, podríamos no quedarnos en un lugar que tiene tarifas por hora?"
Él le sonrió. "Tenemos que permanecer dentro del presupuesto asignado para alojamientos del FBI."
Scully gimió cerrando la puerta detrás de ella con fuerza, mientras Mulder entraba al lado, a su habitación. Encendió la unidad A/C y empezó a soplar un aire caliente. Esperaba que sólo se requirieran unos segundos para comenzar la refrigeración. Tomó una ducha de agua fría, y luego se puso un par de pantalones cortos. Cuando regresó a la habitación, el aire estaba caliente como un horno. Se acercó a la unidad A/C y lo toqueteó sin saber bien que hacía, pero del aire fresco ni noticias. Llamó a la recepción y se quejó. La recepcionista sabía sobre del problema, se habían quedado sin líquido refrigerante y no lo conseguirían hasta que la ferretería abriera la mañana siguiente. Mulder pidió otra habitación, pero estaban todas reservadas. Con suerte una habitación podría estar disponible en una hora o dos 'dependiendo de cuando los ocupantes terminaran de... hacer lo que estaban haciendo'. Le informó la recepcionista. Mulder suspiró y colgó el teléfono con fuerza. El calor junto al aire viciado de la habitación era insoportable. Trató de abrir las ventanas, pero estaban atornilladas. Mierda
Salió y llamó a la puerta de Scully.
"¿Quién es?"
"Um, Scully... ¿tu aire funciona?"
"Sí. ¿No funciona el tuyo?" Preguntó ella a través de la puerta.
"No, sólo sale un puto aire caliente." Mulder respondió, exasperado.
"¿Quieres quedarte aquí conmigo?" Preguntó Scully.
"¿De verdad?" Se sorprendió de que no tuviese que preguntarle y que ella no dudase en ofrecérselo.
Scully se rió entre dientes. "Sí por supuesto. No podrías dormir en una habitación caliente. Ve a buscar tus cosas."
Mulder sonrió. - ¡Vamos equipo! - dijo a través de la puerta.
Ella rió.
Cuando Mulder regresó con sus cosas, Scully le había abierto la puerta. Mientras la cerraba detrás de él, dejó caer su bolso en el suelo, cerró los ojos y se apoyó contra la puerta, sintiendo el alivio inmediato del aire fresco.
"¡Ahhh! Esto es hermoso." Suspiró teatralmente.
Abrió los ojos y vio a Scully de pie, mirándolo divertida. Notó que se había duchado también, llevaba unos calcetines, unos pantalones negros cortos de algodón y una blusa esqueleto blanca que apenas le llegaba al ombligo. Se dio cuenta también de que no llevaba sujetador. Hermosa. Demasiado hermosa para su salud mental. Mmmm... tal vez esto era una mala idea.
Cuando Mulder se quitó las zapatillas, Scully lo miró y parpadeó. Cayó en la cuenta que solo llevaba unos pantalones cortos. Ella miró sus largas piernas, su firme y vientre plano, su pecho esculpido con la cantidad perfecta de rizos suaves, sus clavículas y siguió el recorrido hasta el cuello. Se imaginó recorrer cada parte de ese cuerpo con sus dedos, con su boca... por un segundo se vió sacando la lengua para recorrer el camino desde el pecho hasta el borde del boxer, se imaginó lamiendo cerca de su ombligo, mordiendo su estómago suavecito hasta hacerlo gemir... Tuvo que detenerse y tomar aire. Podía sentir su cara incendiarse.
Se dio la vuelta para buscar el control remoto de la TV, cualquier cosa para distraerse. Mulder se dirigió delante de la unidad de A/C. Observó a Scully moverse por la habitación, miró sus piernas suaves y observó sus pechos moviéndose libremente debajo de su camiseta. Quería tocarla. Las ganas eran demasiado fuertes. Sintió la contracción de su sexo bajo los pantalones cortos. Cálmate, estúpido inútil, ahora no te despiertes. Mala idea. Quedarse en su habitación fue una mala idea.
Scully encendió el televisor y acomodó el control en la mesa de noche izquierda. Aflojó las sábanas desde las esquinas y ahuecó las almohadas. Había quitado el feo edredón poniéndolo en el suelo a los pies de la cama. Caminó hacia el lado derecho, frente al aire y a Mulder, y se acostó, tirando de la sábana sobre sí misma y giró dándole la espalda. Su estómago estaba lleno de mariposas. Deseaba tener una verdadera conversación con Mulder, decirle lo que sentía, decirle lo que quería. Pero tenía miedo; miedo al rechazo, miedo a la aceptación de sus sentimientos. Deseó poder encontrar el valor para hablar de una vez.
"Mmmm, Scully." Creo que mejor duermo en el suelo.
"El suelo es un asco, Mulder. Pero te lo merecerías por meternos en este agujero de mierda y hacer que nos quedemos en él."
Él se rió y asintió con la cabeza. Apagó las luces, y se dirigió hacia el lado izquierdo de la cama. Se acostó en la parte superior de las sábanas, estiró bien las piernas, y apagó el televisor.
"¿No quieres ver la televisión?" Scully preguntó adormilada.
"Nah."
"Pero... ¿normalmente no te quedas dormido con el televisor encendido? No me importa que lo dejes, de verdad."
"Sí, pero no necesito la televisión en este momento." dijo. "Debido a que estás aquí, conmigo."
Scully sonrió en la oscuridad. "¿Vas a hablarme hasta que me duerma?" Bostezó.
Mulder volvió a rodar sobre su lado derecho y se enfrentó a ella. "Por supuesto. ¿De qué quieres que hable?"
"Cuéntame tu historia sobre el Queen Anne, los Nazis, el martillo de Thor y cómo salvé al mundo. Voy a ser como un tronco al instante." Ella comenzó a reírse divertida.
Él la miró fijamente, tratando de no sonreír. "Muy divertido, Scully."
Su compañera siguió riéndose cada vez más tentada. Su risa era contagiosa y pronto se estaba riendo él también a carcajadas. Su risa era lo último que podía recordar antes de caer dormido. Despertaron gracias a la alarma que sonó a eso de las 3:30 de la madrugada. Cuando abrieron los ojos estaban en la misma posición en la que se habían dormido, frente a frente, excepto que en algún momento durante la noche la mano de Mulder encontró la de Scully y se durmió sosteniéndola con fuerza.
Afortunadamente, su vuelo no tuvo retrasos y llegaron a tiempo a D.C a las 14:05 del domingo. Mulder había acordado alcanzarla a la casa de su madre en Alexandria. Charlie, Jennifer y sus hijos estarían allí. Cuando llegaron a la casa, Margaret lo invitó a quedarse. Para sorpresa feliz de Scully, aceptó la invitación y la siguió hasta la casa.
"Lo siento por hacer que Dana no llegase a tiempo a la iglesia y a las onces de hoy, señora Scully." Mulder dijo apenas entró a la casa.
"Oh, está bien, Fox. Estoy segura de que el caso era importante."
Scully hizo contacto visual con Mulder y sonrió, sus ojos riendo. Él la miró y luchó duro para contener la sonrisa.
"Si, tuvimos que marchamos a un caso en Arizona." Mulder respondió a la señora Scully.
Mientras él decía eso, Charlie entró en la habitación y le tendió la mano a Mulder. "¿Alguna cosa emocionante por allá?"
Estrechó la mano de Charlie. "Sólo un lunático que inició un tiroteo."
"Ah, sí, creo que vi algo de eso en la CNN" dijo Charlie acercándose a su hermana para darle un fuerte abrazo. "Jennifer y los chicos están en el patio trasero."
Mulder las observó hacer el camino hacia la cocina. "¿Puedo ofrecerte una cerveza, Mulder?" Preguntó Charlie.
"Seguro. Gracias." respondió.
Se sentaron en la cocina y comenzaron a hablar de deportes, mientras Mulder de vez en cuando miraba por la ventana hacia el patio trasero para observar a Scully sentada en la mesa de picnic con su madre y su cuñada. Los chicos, Ben y Jack, corrían carreras con coches a control remoto por el patio. Mulder también notó que el embarazo de Jennifer ya podía notarse.
Un par de horas más tarde, todos se sentaron alrededor de la mesa de la sala de Margaret Scully. Ella había preparado su famosa lasagna con albóndigas. Scully escuchó a Charlie y Jennifer hablar de las cosas para el próximo año escolar; las compras de los chicos para volver a la escuela, la reunión con los padres de sus nuevos estudiantes de jardín de infantes, y con los jugadores del equipo de baloncesto y sus padres. Hablaron de las reuniones de la PTA, el embarazo, la planificación de un nuevo cuarto para los niños, la planificación de la licencia de maternidad para Jennifer. Hablaron de sus vecinos y del árbol que había caído en su patio. Ella los escuchó hablar sobre todas las pequeñas cosas que se combinan para formar su vida juntos.
Scully también escuchó a Mulder hablar sobre los casos en los X- Files en los que habían trabajado juntos, y lo hacía con tanto entusiasmo como su hermano y su cuñada hablaban de su vida simple. Los chicos jadeaban o se reían de las historias de Mulder, sin poder creer lo que estaban oyendo, a veces rompiendo el comentario de Mulder con sus propias exclamaciones o preguntas sobre alguna palabra que desconocían. Mulder sólo sonreía y les explicaba. Charlie y Jennifer lo escuchaban atentamente, hicieron algunas preguntas también, se echaron a reír, pusieron caras de disgusto, asco o asombro, y parecían genuinamente interesados en su trabajo en el FBI.
Scully pensó en lo escuchado de ambas partes, se dio cuenta que una vida planificada a largo plazo no le interesaba tanto. Salir de los X- Files para vivir una vida mundana en los suburbios donde lo único emocionante que le sucedería era que el árbol de un vecino cayera en su patio, sería aburrido como el infierno. ¿Cómo volver a una vida normal después de todo lo que había hecho? Las direcciones en su vida con Mulder nunca serían realmente aburridas, incluso si sus investigaciones no se dirigían a nada, como la de Arizona. Le gustaba estar con Mulder, y realmente no importaba lo que estaban haciendo (aunque las habitaciones podrían ser mejores). Pero la idea de vivir siempre sola, sin familia y sin amor, sin absolutamente nada que hacer con su vida que no sea algo raro que Mulder quisiese investigar no era la vida que deseaba tampoco.
Sin embargo, una combinación de los dos no podría ser tan malo. Tener una vida emocionante llena de propósitos, llena de extraños y nuevos descubrimientos, salvar vidas y administrar justicia; que era al mismo tiempo, lo contrario a la soledad, era una vida llena de amor y satisfacción personal. Esa era la vida que quería. ¿Pero era la vida que Mulder quería? ¿Ella siempre estaría sola? ¿Podría alguna vez tomar coraje y decirle lo que sentía? ¿O debería esperar que Mulder demostrara algo y luego hacer algo al respecto? ¿Eso realmente sería así? ¿Esta sería toda su vida? Basta, Dana. Scully se reprendió a sí misma, diciéndose que estaría feliz de aceptar lo que Mulder estaba dispuesto a darle. Si eso no incluía amor y sexo, entonces que así sea. Tenía que llegar a un acuerdo con el hecho de que la amistad era lo mejor que podía esperar.
Pero... ¿iba a ser para siempre volver a un apartamento vacío, sin nadie allí que la amase? ¿Ningún niño propio? ¿La maternidad realmente era algo útopico para ella? A veces, todavía le resultaba algo difícil de creer.
CONTINUARÁ…
