Capítulo 18: "Por qué no me lo dijiste Mulder? Nunca espere esto. Yo pensé que te estaba protegiendo"

Resumen:

Scully va a la cita con su doctor y descubre algo que Mulder debía haberle dicho hace algunos años. Ella no está nada feliz con esto.

Aquí empezamos a insertar las escenas flashback del capítulo "Per Manum" de la temporada 8 los cuales son importantes en el desarrollo de los próximos capítulos. Si no has visto el episodio, te sugiero que lo veas primero antes de leer o lo veas mientras lees esta historia, como sea. Jejeje.

Aviso: El dialogo de las escenas de "Per Manum" no me pertenece, no lo escribi. Lo escribió Chris Carter y Frank Spotnitz. Igualmente este pertenece a 1013 Productions y la 20th Century Fox.

Notas:

Snow Patrol – "Make This Go On Forever"

Please don't let this turn into something it's not
I can only give you everything I've got
I can't be as sorry as you think I should
But I still love you more than anyone else could

All that I keep thinking throughout this whole flight
Is it could take my whole damn life to make this right
This splintered mast I'm holding on won't save me long
Because I know fine well that what I did was wrong

The last girl and the last reason to make this last for as long as I could
First kiss and the first time that I felt connected to anything
The weight of water, the way you told me to look past everything I had ever learned
The final word in the final sentence you ever uttered to me was love

We have got through so much worse than this before
What's so different this time that you can't ignore
You say it is much more than just my last mistake
And we should spend some time apart for both our sakes

The last girl and the last reason to make this last for as long as I could
First kiss and the first time that I felt connected to anything
The weight of water, the way you told me to look past everything I had ever learned
The final word in the final sentence you ever uttered to me was love

And I don't know where to look
My words just break and melt
Please just save me from this darkness

La tarde del lunes 30 de agosto Mulder y Scully entraron a la oficina de Skinner.

"¿Usted quería vernos, señor?" Preguntó Scully, mientras cruzaban la puerta.

"Sí, tomen asiento." Skinner respondió.

Se sentaron en las dos sillas frente al escritorio de Skinner.

"Hay un par de cosas que quería hablar con ustedes." Skinner comentó mientras tomaba un sobre manila de la parte derecha de su escritorio y lo colocaba frente a él. "En primer lugar, la oficina de campo de Phoenix envía su agradecimiento por obtener la confesión de Harold Kennedy."

Mulder le dedicó a Skinner una mirada escéptica. "Tenía la impresión de que no hice absolutamente nada meritorio ahí." Miró de reojo a Scully, y vio que estaba masticando su labio inferior y mirando sus manos entrelazadas sobre el regazo. Él frunció el ceño. ¿Había dicho algo malo?

"Todo lo contrario..." dijo Skinner. "Cuando arrestaron a Kennedy él les dijo que no recordaba nada previo a las 12 horas anteriores, debido a... eh... el control mental extraterrestre."

Ella rodó los ojos. Él resopló.

"Los chicos te llamaron y Kennedy empezó a cantar como presidiario." Skinner continuó. " El domingo temprano, encontraron el arma homicida, un rifle de asalto, bajo una alcantarilla a sólo cinco cuadras de la escena del crimen. Sus huellas estaban por todas partes. Kennedy debe presentarse para la lectura de cargos en Corte Superior de Arizona en el Condado de Pima."

Él asintió con la cabeza.

Skinner suspiró. "Y hablando de la corte... el Juicio del 'Distrito de Columbia contra Bernard Oates' está configurado para iniciarse el próximo lunes, a menos que haya otro aplazamiento. La fiscalía quiere reunirse con los dos de nuevo esta semana. Les sugiero que revisen su informe sobre el intento de robo al banco y la muerte de Pamela Hamilton. Y la fiscalía pide que no hagas más referencias al "Groundhog day" (película donde el día se repite una y otra vez), Mulder.

Él frunció los labios.

"¿Hay algún problema, Agente Mulder?" Preguntó, lacónicamente. "La fiscalía quiere ganar este caso. Bernard Oates es culpable. Necesitan que él sea encarcelado, y no quieren que arruines su credibilidad al subir al estrado como testigo y digas que Pamela Hamilton estaba atrapada a vivir ese día una y otra vez. Eso ni siquiera es relevante a la culpa de Oates."

Él suspiró. Scully lo miró con simpatía.

"De todas formas, no están seguros de cuánto tiempo va a durar el juicio." Se quejó Skinner. "Oates se declaró inocente y hasta ahora ha resistido cualquier intento de acuerdo. Él quiere un juicio en toda regla con un jurado y sus pares. Así que sugiero que no tomen más casos por un tiempo, hasta que su parte en los testimonios directos y cruzados concluyan."

Mulder se resistió. Sentía como si no hubiera logrado nada desde que había vuelto a trabajar desde su licencia médica. Se sentía atrapado, como si estuviera dando vueltas en círculos y nunca llegara a ninguna parte.

Skinner lo miró pensativo. "Tuve una reunión con los Jefes de Departamento esta mañana. La Directora Adjunta no estaba muy divertida con el regalo que usted le envió a su oficina."

Mulder sonrió. "¿Por qué? Sentí que la Directora Adjunta debía saber que su decisión de enviarnos a ese Seminario de Trabajo en Equipo o "Team Building Seminar", o como se llame eso a lo que nos mandó... dio buenos resultados."

Scully bajó la mirada a su regazo y sonrió para sus adentros.

Skinner miró fijamente a Mulder. "¿Pero tenía que enviarle el trofeo envuelto en papel de seda rosa y atado con una cinta?"

La boca de Scully se abrió en estado de shock, y se echó a reír con incredulidad sin poder contenerse. "Oh, mi Dios..." Gimió. Y luego se tapó la cara con la mano mientras negaba con la cabeza sin parar de reírse. Mulder le lanzó una mirada de reojo y sonrió, antes de volver a mirar resueltamente a Skinner.

Skinner suspiró. " Mulder, ¿está deliberadamente tratando de molestar a la gente equivocada? No haga otro truquito de estos de nuevo. Esta vez salió todo bien, pero no creo que tenga tanta suerte si sigue en este plan. Sabe que arriba no le tienen demasiada admiración y cada vez le tienen menos paciencia... no siga tirando de la soga. Cuidese, y principalmente cuide a Scully. Ella va a pagar también por sus chistes y falta de táctica."

Él fulminó a Skinner con la mirada, este no le bajó la vista y Scully trataba nerviosamente de apaciguar el clima tomando a Mulder del brazo para que la mirara.

"Pueden irse ahora, agentes" dijo Skinner con brusquedad.

Mulder y Scully salieron en silencio. Cuando estuvieron en el pasillo, él se quedó mirándola fijamente. "Estabas demasiado tranquila ahí dentro."

"¿Qué se supone que debía decir?" Preguntó, mientras caminaban por el pasillo hacia el ascensor.

Mulder negó con la cabeza y se encogió de hombros, derrotado. Scully se rió entre dientes. "¿De verdad envolviste el trofeo en papel de seda color rosa?"

"Síp, y pedí que lo ataran con cintas blancas. Ya sabes... el tipo de envoltura con los rizos."

Scully sacudió la cabeza con incredulidad. "La Directora Adjunta va a hacerte pagar por eso, espero que lo sepas. Pero nadie podrá decir que no tienes bolas, Mulder."

Él le sonrió y su compañera le devolvió la sonrisa.

Entraron en un ascensor vacío, y Mulder presionó el botón 'B'. El ascensor se detuvo en el tercer piso, algunos agentes y personal administrativo ingresó. Scully se hizo a un lado quedando delante de él para hacer sitio a los otros en el compartimiento ahora lleno. Cuando el ascensor reanudó su descenso, él miró a su alrededor y notó que un par de agentes de sexo masculino, en sus mediados a finales de los 30, miraban a Scully. Uno de ellos se inclinó y le susurró algo al otro. Ambos se rieron en voz baja, y luego volvieron la mirada hacia ella recorriéndola despacio. Mulder frunció el ceño molesto.

El elevador se detuvo en el primer piso, y todos, salvo Mulder y Scully, comenzaron a salir. Los dos agentes que Mulder había notado antes estaban por cruzar la puerta cuando uno se volvió y le preguntó "¿Cómo te trata la vida en el sótano, Spooky?"

Mulder observó que Scully se ponía tensa y su postura era rígida. Ella se quedó firmemente frente al panel del ascensor sin demostrar haber oído algo. Él se volvió para mirar fijamente al agente sin decir nada.

Su compañero, el otro agente, miró a Scully de nuevo. "Yo diría que la cosa va bastante bien, ¿no? Estoy seguro que no me importaría estar ahí abajo, en determinadas circunstancias. Debe tener sus privilegios."

Ellos sonrieron a Scully mientras salían del ascensor, pero ella se negó a mirarlos. Cuando las puertas se cerraron, se volvió para mirar a Mulder y rodó los ojos. Pero él no estaba tomando todo con la calma con que lo tomaba ella. Se sintió inundado por demasiadas emociones a la vez; ira, enojo, culpa, vergüenza. ¿Qué había hecho por ella, por su carrera y su reputación? De repente se sintió mal consigo mismo, y esperaba fervientemente que ella no sintiera lo mismo que estaba sintiendo él.

Justo antes de las 8:00 am del martes, Scully se aproximó a la cita en 'Capital Women´s Care' para su examen pélvico anual. Comenzó a llenar el familiar cuestionario sobre su historia clínica, su actividad sexual, y ciclo menstrual. Esto le servía cada año como un recordatorio de la vida de mierda que llevaba; la única razón por la que estaba libre del cáncer era a causa de ese chip en su cuello, que era estéril y no podía recordar cuando había sido su último periodo. ¿Dos meses atrás? ¿Tal vez tres? Y no tenía nada de sexo desde hacía demasiado tiempo. Tres hurras para el Team Scully.

Tras el examen pélvico, vino el Papanicolaou y cuando el examen clínico de sus senos concluyó, su ginecóloga, la Doctora Patricia Rausch se sentó en el escritorio mientras Scully se terminaba de vestir.

"Ok, Dana. Sólo quería repasar los resultados de tu análisis de sangre que hicimos la mañana de ayer en el laboratorio."

Scully asintió.

"Tus niveles de hormonas claves son normales; la progesterona, FSH, LH, los niveles de E2, y AMH todo se ve bien. Así que eso es una gran noticia. Increíble noticia, de verdad."

Scully le dio una mirada de perplejidad. "¿Por qué es una noticia increíble?"

"Bueno, fuiste diagnosticada con insuficiencia ovárica prematura, hace dos años, pero en realidad aquí dice en tu gráfica que crees que esto sucedió en noviembre de 1994."

"Sí."

La doctora Rausch le dirigió una mirada mordaz. "Has tenido POF desde hace casi cinco años y parece como si todavía tienes que experimentar la aparición de menopausia prematura. ¿Estás experimentando cambios de humor, sofocos o sudores nocturnos? ¿Sequedad vaginal? ¿Disminución de interés por el sexo?"

Scully suspiró. "No."

La doctora la miró detenidamente. "Mmmm. Como sabes, debido a tu POF también tenemos que comprobar si hay signos de osteoporosis, hipotiroidismo, enfermedad de Addison y otros trastornos autoinmunes, y enfermedades del corazón. Pero todos tus análisis de sangre salieron bien. Parece que estás en perfecto estado de salud, a pesar de que tus ovarios ya no producen óvulos."

Scully frunció las cejas. "¿Eso es extraño?"

"Bueno..." Rausch hizo una pausa. "No exactamente, no. Pero no puedo comenzar a explicar por qué tus ovarios han fracasado sin ningún signo de las causas habituales o de cinco años sin tener ninguno de los síntomas adversos que acompañan al diagnóstico de POF."

Scully negó con la cabeza ligeramente y suspiró. "No puedo explicarlo bien."

Rausch le dedicó una pequeña sonrisa. "Ok, bueno, eso es todo lo que tengo para ti. Antes de salir, programa tu cita para dentro de seis meses."

La doctora salió de la habitación saludándola con la mano. Scully tomó su bolso y salió por la otra puerta. Siempre se sentía irritada por tener que volver seis meses más tarde sólo para tomarse la presión y hacerse un examen de orina. Caminó hasta la sala de espera y se situó frente al escritorio de la recepcionista. Una mujer de unos 40 años con el pelo rizado rubio y ojos marrones tipeaba rápidamente en la computadora al otro lado de la mampara de cristal. Notó que llevaba una etiqueta con el nombre: 'Connie' escrito en rojo.

"¿Hay que programar una cita dentro de seis meses?" Preguntó, saludando a Scully con una gran sonrisa.

"Sí" Contestó Scully.

Connie hizo un par de clics en su computadora. "Febrero está todo reservado. ¿Hay algún problema si es en marzo?"

"No. Marzo está bien."

"¿Hay un día de la semana que prefiera?" Preguntó Connie.

"En realidad no."

"¿Un horario?"

"Por la mañana bien temprano, si es posible." Respondió Scully.

"¿Qué tal Lunes, 6 de marzo a las 8:00 am?" Dijo Connie sin dejar de sonreír.

"Ok. No hay problema."

"¡Está bien, nos vemos el 6 de marzo entonces!" Saludó alegremente.

Scully parpadeó, y luego le dio una sonrisa a medias a Connie antes de salir. Había planeado llamar a un taxi, pero era un hermoso día y comenzó a caminar. Sólo tardaría unos 30 minutos a pie hasta el FBI desde Capital Women´s Care en la K Street.

Mientras caminaba por la avenida Pennsylvania rodeando el President's Park hacia el edificio Hoover, su depresión creció más y más. Pensó en su llamada a Tara, la noche anterior, estaba emocionada por las gemelas. Se habían enterado que eran dos niñas y le salía a borbotones hablar sobre ropa de bebé, diseños infantiles, nombres, y todas las pequeñas cosas que esperan, piensan y planifican las madres. Tara y Bill habían intentado durante años quedar embarazados, y finalmente Matt había llegado. Pero el camino había sido difícil y emocional. Tara no quería más años de lucha, y por eso se trató in vitro en esta ocasión. Fueron bendecidos inmediatamente con dos hijas que llegarían en apenas dos cortos meses.

Pensó también en Charlie y Jennifer, que habían intentado tener hace tiempo un tercer hijo, pero nunca había pasado y después de dos años de intentos, desistieron. Decidieron que un tercer hijo simplemente no estaba destinado a ser, y estaban contentos con sus dos hermosos niños. Entonces, de repente, sin tratar o siquiera pensar en ello en absoluto, otro bebé estaba en camino. En los años posteriores a que Melissa fuese asesinada, Scully tenía pensamientos fugaces de nombrar a una hija como su hermana algún día. Lo mismo había pensado después de la muerte de su padre, la esperanza de un hijo en un futuro desconocido.

Pero todo eso había cambiado desde hacía dos años cuando se enteró que nunca podría concebir un hijo. Ahora, cuando Scully pensaba en el futuro, no había mucha esperanza o seguridad allí. Hacía varios meses, le había dicho a Phillip Padgett que la soledad era una opción. Pero ¿qué elección estaba viviendo? ¿Eligió estar sola? ¿O Mulder lo eligió por ella? En el fondo, ansiaba un amor incondicional y estaba cansada de estar sola. Ella no quería estar sola, pero lo estaba.

Luego pensó en Kresge, y supo que no tenía por qué estar sola. Podía encontrar fácilmente sexo y compañía cada vez que lo quisiera. Pero ella no quería sexo ocasional o simplemente alguien para llenar su tiempo. Quería a Mulder. No había nadie en la tierra más perfecto para ella que él. Nunca sería feliz con nadie más que con él. Así que prefería estar sola que tener a alguien que no fuera Mulder. Y así, sí, supuso que su soledad era realmente una opción que ella misma había hecho.

A las 8:15 am del martes, él abrió la puerta de la oficina del sótano y se acercó a su escritorio. Comprobó sus emails y mensajes de voz. Había un mensaje de la oficina del Fiscal de Estados Unidos para informarles que la Fiscal Federal Adjunta, Stephanie Speno, del caso Bernard Oates estaría en el Bureau a las 10:00 am para reunirse con ellos. Mulder suspiró.

Justo después de las 8:30 am unas pisadas se oían acercándose a la oficina y Mulder sonrió. Pero después de un par de segundos supo que esos pasos no podían ser de Scully. Era una mensajera con el correo interdepartamental. La joven dio a Mulder el familiar sobre amarillo y salió de la oficina. Mulder abrió y leyó un aviso de la División de Finanzas informándoles de que la forma de reembolso de su viaje a Arizona había sido enviada a la oficina de Phoenix para su verificación. Bla, bla, bla. ¿Dónde estaba Scully?

Se levantó y sacó el archivo de Bernard Oates y Pamela Hamilton de los archivadores, y volvió a sentarse en el escritorio. Cada dos minutos que leía el informe del caso, ojeaba una vez su reloj y luego el reloj de pared. Tamborileó con los dedos sobre el escritorio. Se recostó en la silla y suspiró. El reloj marcaba ya las 9:12 am. ¿En qué lugar del mundo estaba Scully? Tomó el teléfono y marcó su celular. Directo al correo de voz. La llamó a la casa. No hubo respuesta y saltó el contestador. Colgó y volvió a suspirar. Esperaba que se presentara a las 10:00, no era tan tarde. Mulder comenzó a sentir el pánico lentamente en ascenso por sus entrañas, y salió de la oficina para ir a buscarla.

Cabalgó el ascensor hasta el cuarto piso y se dirigió a la oficina de Skinner. Le preguntó a Kimberly, la secretaria de Skinner, si había visto a Scully, pero no lo había hecho. Regresó al pasillo y miró su reloj; las 9:26 am. Llamó al celular y a su casa de nuevo. No hubo respuesta. Mulder se quedó pensando con las manos en las caderas. Recordó que el pasado otoño, cuando quedaron atrapados bajo el mando de Kersh, Scully había comenzado una amistad con la Agente Natalie Black del Bullpen (Operación Bullpen - Falsificación) del FBI en el tercer piso. De vez en cuando se reunían para un café. Incluso habían salido a comer un par de veces. Mulder se dirigió hacia el ascensor y pulsó el botón de abajo.

Entró en el tercer piso, a la oficina del Bullpen y examinó la habitación buscando a la Agente Black. Estaba tratando de recordar qué aspecto tenía. Se reprendió a sí mismo por no prestar suficiente atención a su aspecto las veces que pasó a buscar a Scully.

"¿Agente Mulder?"

Se volvió para ver a una mujer muy bonita sonriéndole. Mulder pensó que no podía tener más de 25 o 26 años. Con sus tacones altos, era sólo un par de pulgadas más baja que él. Sujetaba su largo cabello castaño oscuro con una banda elástica y aún así este le pasaba los hombros. Sus ojos color chocolate, se veían muy felices de verlo. Mulder la recordó finalmente.

"Agente Black."

"Esa soy yo." Dijo, sin dejar de sonreír, acercándose hasta quedar sólo pulgadas delante de él. Mulder tuvo que dar un paso hacia atrás. "Pero te dije que me llamaras Natalie. ¿Qué te hizo aterrizar en el bullpen? ¿O debería decir que te elevó? No he visto tu cara por aquí en mucho tiempo." Ella todavía le sonreía.

Él le dio una mirada en blanco. "Mmmm, sí... ¿has visto a Scully? No puedo encontrarla."

La agente Black frunció el ceño. "No, no he visto a la agente Scully desde hace unas semanas. Le dije que te saludara de mi parte. Espero que recordara hacerlo." Estaba sonriendo de nuevo.

Mulder parpadeó. "Ok, bueno... gracias de todos modos. Si la ves, dile que estoy buscándola." Se dio la vuelta y rápidamente se alejó hacia los ascensores. Pulsó el botón para regresar al sótano.

Scully caminó a través de la entrada de empleados a la sede del FBI, y luego bajó al sótano. La puerta de la oficina estaba cerrada. Entró y dejó la cartera en el suelo. Mulder no estaba. Notó el archivo de Bernard Oates abierto sobre el escritorio. Tomó el teléfono y comprobó su correo de voz. Después de escuchar el mensaje de la oficina del Fiscal de Estados Unidos, colgó. Miró el reloj, pasaban las 9:30 am. Tal vez Mulder había ido a ver a Skinner antes de su reunión con la fiscal. Cerró la oficina y se dirigió al ascensor.

Cuando entró a la oficina de Skinner, fue recibida por Kim, la secretaria quien le dijo que Mulder estaba buscándola.

"¿Está el agente Mulder con el DA Skinner?" Preguntó Scully.

"No, el Agente Mulder se fue apenas supo que usted no estaba aquí." respondió Kimberly.

"Está bien. Gracias." Dijo, y se volvió para marcharse.

"Oh, Agente Scully..." La llamó Kimberly, alzando la voz ligeramente. Scully se volvió para mirarla. "La reunión con la Fiscal Federal Adjunta ha sido movida a las 10:15 am. El Director Adjunto dijo que será en la Sala de Conferencias 4- C, por el pasillo, estará disponible para su uso a partir de las 10 horas."

"Ok. Gracias." Respondió, y salió de la oficina.

Scully se dirigió hacia el ascensor y pulsó el botón de abajo.

En su camino de regreso al sótano, las puertas del ascensor se abrieron en el tercer piso. Mulder dio la vuelta al oír el ascensor y la saludó con una mirada de sorpresa, aliviado.

"¡Ahí estás! Te estuve buscando por todos lados." dijo, entrando al ascensor.

"Hola. Mmm... Lo siento. - Respondió ella, desviando la mirada de la suya." Tenía una cita con mi médica y... mmm... No sé, supongo que perdí la noción del tiempo."

Mulder la miró, un poco preocupado. "¿Sucede algo malo?"

"Nada." dijo Scully, todavía sin mirarlo. "No, yo sólo... uh... fui a dar un paseo."

Mulder se dio cuenta que algo estaba sucediéndole, y no quería presionarla demasiado para que hablara de lo que sea, pero tenía esa sensación de pánico regresando a él. "Hmm... entonces, ¿qué está mal?"

Ella suspiró y lo miró a los ojos. Siempre había tratado de evitar ese tema con él, y con todo el mundo, de verdad. ¿Pero por qué? Él era su mejor amigo, una de las personas que más quería. Tal vez debería tomar medidas para compartir más de sí misma con él. Deseaba que estuvieran más cerca. Quería que las cosas cambien entre ellos. Pero eso nunca sucedería si estaba siempre frenando sus sentimientos.

"Mmm... Perdona, que no te lo haya dicho..." Comenzó después de una pausa. "No sé por qué no lo he hecho. Quiero decir, siempre estuviste a mi lado cuando enfermé, pero... um..."

Mulder estaba tratando de no entrar en pánico. Ella no estaba haciendo contacto visual con él. Su cerebro empezó a llenarse de ideas horribles. ¿Qué le había dicho el doctor? ¿Estaba enferma? No podría ser cáncer de nuevo, ¿verdad? Ella se curó. ¿Qué podría ser? Algo estaba definitivamente mal. Se inclinó más cerca de ella, y le habló en voz baja, porque no quería alarmarla con la tormenta de ansiedad que estaba haciendo estragos en su mente. "No me obligues a adivinar." Murmuró mordiéndose el labio inferior. Estaba literalmente aterrorizado.

"Me dejaron incapaz de concebir con alguna de las pruebas que hicieron conmigo." Respondió tranquilamente. "Y no estoy... realmente dispuesta a aceptar que nunca voy a tener hijos." Ni siquiera podía mirarlo mientras decía las palabras. Deseó que no fuera tan difícil abrirse y compartir sus sentimientos reales. Esto la hizo sentirse avergonzada. Siempre había sentido que tenía que ser la fuerte. No quería que Mulder tuviese piedad por ella.

Mulder se quedó mirando el suelo. La sensación de pánico se había ido, pero había sido reemplazada por la culpa inundando su estómago. Pensó en el Complejo Lombard, donde los Kurt Crawford le habían mostrado los óvulos almacenados. Pensó también en él sentado frente a un juez, hacía casi dos años, para hablar sobre Scully para poder ganar la custodia de Emily. Recordó algo que nunca le había dicho. Ella merecía saberlo.

Las puertas del ascensor se abrieron al llegar al sótano. Salió y se volvió para mirarla. "Scully, hay, um... hay algo que no te he dicho y espero que... eh... me perdones y entiendas por qué lo he mantenido alejado de tí."

"¿Qué?" No podía adivinar sobre lo que estaba hablando. Su estómago estaba en nudos. Había sabido durante años que Mulder era propenso a ser reservado a veces, para mantener las cosas alejadas de ella y sólo contando partes del todo para protegerla. Por más frustrante que eso le resultase, por más molesta que la pusiese siempre supo que el final era protegerla.

"Durante mi investigación sobre tu enfermedad me enteré de la razón por la que has quedado estéril. Tus óvulos fueron extraídos. Están almacenados en un laboratorio del gobierno."

"¡¿Qué?!" Scully respondió sorprendida. "¿Tú los has encontrado?" Sabía que sus óvulos habían sido extraídos de ella durante su abducción. Él había dicho lo mismo en el caso sobre Emily. Pero nunca le había dicho que había encontrado en realidad sus óvulos robados.

"Los llevé directamente a un especialista para que me dijera si estaban bien." Explicó Mulder. Podía ver que estaba molesta. Él nunca había querido decirle algo así. Había querido protegerla.

"No creo esto." Dijo aturdida. ¿Cómo podía haberle escondido algo así?

"Scully, estabas enferma, estabas muriéndote y yo... yo no podía soportar la idea de darte otra mala noticia." La culpa lo estaba aplastando. Ella no se merecía sufrir más de lo que ya lo hacía. Debería haberle dicho antes. O tal vez él nunca debería haber abierto la boca. Ahora sólo estaba reabriendo heridas. Era un inútil pedazo de mierda.

Scully podía sentir las lágrimas brotando. Debía aguantar. No quería llorar delante de él, no quería que le tuviese más lástima de lo que ya le tenía. "¿Eso era? ¿Una mala noticia?"

"El doctor dijo que los óvulos no eran viables." Mulder quería que la tierra se abriera y se lo tragara.

Scully hervía. Quería gritarle por guardarse esos secretos, por no decirle algo tan importante. ¿Y dónde había estado guardando sus óvulos todos estos años? ¿En su congelador junto a los guisantes? Por el amor de Dios.

Ella lo miró, se pasó la lengua por los labios y tomó la decisión. Tocó el botón del ascensor necesitaba alejarse. "Quiero una segunda opinión." ¿Quién sabe quién era el charlatán que había examinado sus óvulos? Las puertas empezaron a cerrarse.

Mulder se acercó, levantó las manos para frenar las puertas y evitar que se cierre. No sabía qué decir. Estaba enfadada. Él la miró suplicante. Necesitaba que lo perdonara. Pero ella apenas podía siquiera mirarlo. Soltó las puertas y la dejó irse.

La reunión con la Fiscal Federal Adjunta había sido extremadamente incómoda. Scully se negó a mirar o hablar con Mulder, y él quería estar en cualquier lugar menos en esa sala de conferencias. Sabía que había estado enfadada con él antes, muchísimas veces incluso. Pero esto era diferente, podía sentirlo. Podía sentir su indignación como si se filtraba por sus poros. Después de la reunión, comenzó a hacer el camino hacia el ascensor para regresar al sótano. Intuía que Scully no estaba con él, y se volvió para buscarla, la vió entrando a la oficina de Skinner, sin decirle ni una palabra. Pensó que era el momento perfecto para tomar su hora de almuerzo. Se acercó a su deli favorito y compró un sándwich de pollo y una Pepsi, pero no podía comer nada. Tenía en el estómago un máldito nudo.

¿Cómo podría hacer lo correcto? Debería pedirle disculpas de nuevo. Decirle una y otra vez por qué no pudo decirle la verdad antes. No podía soportar ver su dolor. Deseó que nada ni nadie fuera capaz de hacerle daño. Quería mantener todo lo malo y doloroso de este mundo tan lejos de ella como fuera posible. La amaba, y le rompía el corazón verla sufrir. Quería decirle todo esto, pero tal vez la haría enojar aún más. Ella siempre se resistió a su protección, acusándolo de no creer en ella, de o confiar, de no creerla capaz. Él sabía que podía cuidar de sí misma. Sabía que no lo necesitaba, y probablemente nunca lo quisiera ahora. Él lamentaba ser un máldito hijo de puta.

Cuando Mulder volvió a la oficina del sótano después de estar sentado en el deli cerca de una hora, sin comer, la encontró vacía. Tal vez Scully había decidido tomar su almuerzo también. Tal vez esperó saber que él estaba de vuelta en el edificio, para poder evitarlo al salir. El teléfono de la oficina sonó, y lo tomó rápidamente.

"Hola."

"¿Agente Mulder?" Dijo una voz femenina familiar.

"¿Sí?"

"Al Director Adjunto Skinner le gustaría verlo tan pronto como sea posible."

Ahora reconoció la voz como perteneciente a la secretaria del Skin. "Eso es seguro. Dile que voy para arriba."

Hizo su camino de regreso a la cuarta planta. Cuando entró, estaba medio esperando que Scully estuviese allí, pero no había nadie más aparte de Skinner y él mismo. Su jefe le indicó que tomara asiento en una de las sillas frente al escritorio.

Skinner lo miró e hizo una pausa. " ... La agente Scully se detuvo a verme después de su reunión con la señora Speno. Pidió el resto del día para ella, y decidió tomarse un tiempo. Tiene vacaciones acumuladas así que no puse objección en eso. Ella estará fuera el resto de la semana. Pero dijo que no tenía problemas en estar en el Tribunal de Distrito el lunes para el inicio del juicio a Bernard Oates."

Se quedó mirándolo aturdido. Sintió el pánico creciente en el estómago de nuevo.

"¿Estás bien, Mulder? Estoy seguro de que serás capaz de manejar las cosas por tí mismo el resto de la semana. ¿Correcto?"

Él parpadeó. "Sí. Seguro."

Se levantó y caminó rápidamente fuera de la oficina, haciendo caso omiso de las llamadas de Skinner para que vuelva. Cuando llegó al sótano, se dio cuenta que había un mensaje de voz. Levantó el auricular y pulsó el botón que titilaba con una pequeña luz roja.

"Soy yo. Voy a tomar el resto de la semana libre. Sólo necesito un poco de tiempo para mí. Es probablemente lo mejor que pasemos un tiempo separados, de todos modos. Voy a estar en la corte el lunes por la mañana. Ah, ¿podrías darme el nombre de ese especialista que ha estado en posesión de mi óvulos extraídos durante los últimos dos años y medio? No voy a contestar el teléfono, solo deja un mensaje con el nombre."

Mulder colgó el teléfono y se sentó en su escritorio con la cabeza entre las manos. "¿Pasemos un tiempo separados?" La sensación de pánico fue dando paso a la náusea. No podía perderla por esta mierda, ¿verdad?

CONTINUARÁ…