Capítulo 20: "Bueno, sólo encuentra a un hombre con una composición genética impecable y una muy alta tolerancia a ser cuestionado, y comienza la producción de pequeños Uber- Scullys"
Resumen:
Scully encuentra un Doctor especialista en fertilidad. Mulder y Scully escuchan por casualidad una conversación y la incomodidad les sobreviene. Scully recibe noticias impactantes.
Aviso: El dialogo de las escenas de "Per Manum" no me pertenece, no lo escribi. Lo escribió Chris Carter y Frank Spotnitz. Igualmente este pertenece a 1013 Productions y la 20th Century Fox.
Notas:
Coldplay – "X & Y"
Trying hard to speak and
Fighting with my weak hand
Driven to distraction
It's all part of the plan
When something is broken
And you try to fix it
Trying to repair it
Any way you can
I dive in at the deep end
You become my best friend
I wanna love you
But I don't know if I can
I know something is broken
And I'm trying to fix it
Trying to repair it
Any way I can
Ooooohhh ooooohhh
You and me are floating on a tidal wave
Together
You and me are drifting into outer space
And singing…
Ooooohhh ooooohhh
You and me are floating on a tidal wave
Together
You and me are drifting into outer space
You and me are floating on a tidal wave
Together
You and me are drifting into outer space
And singing…
Ooooohhh ooooohhh
En la mañana del jueves 02 de septiembre, Scully recibió la lista de especialistas en fertilidad recomendados por la doctora Rausch. Columbia Fertility Specialists estaba en la parte superior de la lista. Estadísticas, pensó Scully. El siguiente en la lista era el Parenti Medical Group (Grupo Médico Parenti) en College Park, Maryland. Con una lista enorme de OB/GYN (obstetras y ginecólogos) especializados, con dos directores médicos, uno con un Doctorado certificado por la Junta especializada en andrología y embriología, seis médicos con credenciales FACOG (Fellow-miembro- of the American College of Obstetricians and Gynecologists), y dos trabajadores sociales clínicos con licencia, uno especializado en fertilidad y el otro en la planificación familiar / finalización / adopción. Scully tomó el teléfono y marcó el número de la oficina.
Después de ser informada por la recepcionista que no existía la posibilidad para una consulta a cita abierta con ninguno de los médicos, y no había cupo hasta el día 23, Scully le informó de su situación con los óvulos congelados almacenados en Columbia Fertility Specialists y la necesidad de transferirlos antes del día 6 para evitar que facturen un mes más.
La recepcionista la puso en espera, y al cabo de unos minutos, le informó que iban a enviar por fax una solicitud de transferencia a Columbia Fertility Specialists ese mismo día. El doctor James Parenti se había comprometido a evaluar sus óvulos una vez recibida la transferencia. La recepcionista también le informó que el doctor Parenti le había abierto una breve ventana, y dejaba disponible el día 10 a las 12:30 en punto para reunirse con ella.
Scully se mordió el labio inferior. Era muy probable que el siguiente viernes a esa hora estuviese en medio del juicio a Bernard Oates. Pero no podía dejar pasar esa oportunidad. No podía esperar hasta el final de mes para averiguarlo. Al carajo con el juicio. Su estómago se llenó de mariposas, le dijo a la recepcionista que allí estaría sin falta.
A la mañana siguiente, el timbre del teléfono la despertó. El reloj marcaba las 07:17 am. Después de cancelar la alarma para que no sonase, tomó su teléfono.
-¿Hola? Dijo media atontada.
-¿Agente Scully?
Era Skinner. Ella se incorporó en la cama de inmediato. - Sí, señor. Soy yo. ¿Sucedió algo?
Él suspiró. - Sé que habías pedido toda la semana, Scully pero... ¿te importaría venir a trabajar hoy? Stephanie Speno quiere conocer todo lo concerniente al juicio contra Bernard revisar todas las pruebas...
Scully rodó los ojos. -¿De nuevo?
"Bueno, ella no quiere reunirse contigo, exactamente. Está nerviosa sobre poner a Mulder en el estrado, y quiere repasar todo de nuevo antes de que comience el juicio. Tiene miedo de las preguntas que van a hacer en el interrogatorio sobre cómo Mulder sabía que Oates tenía una bomba; por qué te pidió que trajeras a Pamela Hamilton al interior del banco. Le preocupa que la defensa de Oates radique el hecho de que Pamela Hamilton no hubiera muerto si él no le hubiese dicho que la llevase al banco. Speno quiere estar segura de que su testimonio no se... desordene... con sus teorías. Ella quiere que estés allí para asegurarse que Mulder... uh... sea cooperativo.
Scully suspiró y sacudió la cabeza. - Voy a estar allí, señor.
- Gracias, Scully - dijo Skinner antes de colgar.
Ella entró en la oficina del sótano justo a las 8:30 am para encontrarse a Mulder sentado en el escritorio, revisando los emails. Él la miró con sorpresa.
- ¡Scully! ¿Qué estás haciendo aquí? - Mulder le dedicó una pequeña sonrisa, pero luego su rostro se congeló. No la había visto ni hablado con ella desde ese emocional miércoles por la noche. Sintió que la tristeza apretaba su corazón.
Ella captó que él todavía se sentía mal por lo sucedido, y de pronto se sintió un poco incómoda. - Skinner me llamó. Stephanie Speno quiere reunirse de nuevo con nosotros.
Mulder negó con la cabeza y rodó los ojos. - Lo sé. Parece que el juicio no va a ser aplazado nuevamente. Todo está configurado para iniciarse el lunes por la mañana. 09:00 en punto.
Scully asintió, y se sentó en la silla frente al escritorio. Quería decirle a Mulder sobre el Grupo Médico Parenti, pero a lo mejor traer ese tema nuevamente a colación no fuera una buena idea en ese tenso momento.
- ¿A qué hora va a estar por aquí Speno? - Preguntó Scully.
- No antes de las 10:00. - Dijo Mulder, echando un vistazo a su reloj. - ¿Desayunaste algo?
Scully negó con la cabeza. - No, no tuve tiempo.
Mulder sonrió, y apagó la computadora. Deseaba que las cosas volviesen a la normalidad después de los últimos días tan difíciles que habían pasado. Se sentía como si algo se hubiese roto entre ellos, y tenía que arreglarlo. Con urgencia. - Vámonos.
Se levantó del escritorio, y Scully lo siguió. Caminaron hasta una cafetería a sólo un par de cuadras del FBI. El Downtown Coffee and Tea era el sitio favorito para muchos de los federales del Hoover, ya que tenía un patio al aire libre y una tenue iluminación interior, y por lo general Mulder evitaba el lugar como la peste. Pero sabía que Scully era parcial a sus muffins.
Cuando entraron en la tienda, fueron recibidos por la tenue iluminación, las paredes verde cazador con una obra escasa, los suelos de roble oscuro, un sofá de cuero negro y sillas de respaldo alto frente a la ventana del frente, y varias cabinas sobre la derecha con altos paneles de la misma madera oscura que eran perfectos para una cierta privacidad entre los clientes.
Mulder pidió café, una salchicha con huevo y un bagel relleno de queso para el, y un té verde con miel y un muffin bajo en grasa de arándanos, banana y nuez para Scully. Después de recoger su orden, caminaron hasta el último stand, Mulder se sentó contra la pared trasera. Se deslizó hasta el final del lado derecho y miró hacia la cabina delante de él, recordándose a sí mismo que la parte superior estaba por encima de su cabeza. Scully sonrió. Obviamente, él no quería ser visto por las personas, en particular por los agentes. Scully se metió en la cabina y se deslizó hacia la pared enfrentándolo.
Un silencio incómodo se impregnó en el cubículo. Scully no sabía de qué hablar. Deseaba contarle sobre la transferencia de sus óvulos al Grupo Médico Parenti, quería poder discutirlo con él. Pero se sentía avergonzada. Realmente preferiría no tener que hablar de eso nunca más en su vida. Se regañó a sí misma por sus pensamientos, cuando en realidad debería estar trabajando en abrirse a él. Hazlo, Dana. Sólo cuentáselo. La intimidad es una calle de dos vías.
Mordió su muffin y empezó a masticarlo despacio. Mulder bebía café, y daba incómodos bocados a su bagel. Scully tragó saliva.
- Yo estuve... - Scully hizo una pausa. - Encontré un médico que examinará los óvulos.
Los ojos de Mulder se reunieron rápidamente con los de ella. No sabía por qué se sentía sorprendido; le había dicho que quería una segunda opinión. No sabía qué decirle. No quería que Scully se hiciera demasiadas esperanzas, temía que esas esperanzas fueran aplastadas. Pero sabía que tenía que ser su apoyo. Tenía que hacer las cosas bien por ella y por ellos.
- ¿Cuál es el nombre del médico? - Preguntó Mulder.
- James Parenti. Es uno de los directores del Parenti Medical Group en College Park. Fue sumamente recomendado por mi OB/ GYN.
Él asintió con la cabeza. - Bueno, espero que te dan una buena noticia.
Scully no sabía por qué, pero sentía que Mulder no estaba siendo completamente sincero en ese deseo. O tal vez él no creía que iba a escuchar algo diferente de ese médico, y pensaba que una segunda opinión era una tontería. Suspiró profundamente.
Varias voces femeninas, hablando al mismo tiempo en tono alto y entre risas se escucharon en la cabina detrás de Scully.
- Natalie, ¿cómo puedes rechazar una cita con el Agente Morehouse? - Dijo una voz alta, locuaz.
La voz suave y musical de la agente Natalie Black respondió. - No estoy interesada.
- Kelly, debes saber que Natalie va por tipos más fuertes, silenciosos... - dijo otra mujer. - Y si son "Spookys", mejor.
Al oír eso, Mulder y Scully se miraron a los ojos sorprendidos. Él frunció los labios. Ella resopló y se mordió el labio inferior, tratando de contenerse la risa.
- Vamos, Michelle... - Gimió Natalie, un poco molesta. - Él no es "Spooky".
- ¿De quién están hablando? - Kelly preguntó, perpleja. - Nat, tu cara está toda roja.
- El Agente Mulder. - Respondió Michelle. - Natalie ha estado como loca por él desde hace un año.
- No sé qué hacer. - Natalie suspiró. - He intentado casi todo, sumando el tirarme descaradamente hacia él. Sólo que él no me quiere.
- ¿Quién es el agente Mulder? - Preguntó Kelly, sonando confundida.
- ¡Come off it! (¡Vamos!) ¡¿Kelly?! - Michelle respondió, exasperada. - Todo el mundo sabe quién es "Spooky".
- ¿Por qué lo llaman "Spooky"? - Preguntó Kelly. Luego bajó ligeramente su voz. - ¿él es raro? ¿Es un pervertido (kinky)?
- ¡Ooooh, apuesto a que lo es, amiga! - bromeó Michelle. - Todos los que son extraños lo son. Estoy segura de que a Natalie no le importaría estar atada a los postes de la cama del agente Mulder, ¿no es así, Nat?
- ¡Michelleeee! - Exclamó Natalie, acompañada de risas nerviosas.
Mulder se sentó con los ojos abiertos, mirando fijamente su taza de café sobre la mesa. Scully podía sentir el enrojecimiento de su cara, se cubrió la boca con la mano derecha.
- ¡Oooooh, siiií, agente Muldeeeer! - Jadeó Michelle, imitando un gemido sexual entre las risas y grititos de diversión de las demás agentes.
- ¡Ya sé quién es él! - Dijo Kelly en un tono de reconocimiento. - Trabajó en el bullpen durante un tiempo. Su pareja es la pelirroja, ella es realmente atractiva. - Se escuchó a las demás confirmar con un: "Sí";"Sí" - Oh, sí, él es el agente del que Stacey se queja constantemente.
Mulder y Scully se miraron perplejos.
- ¿Stacey? ¿Qué Stacey? - Preguntó Natalie.
- La secretaria del DA Kersh - Respondió Kelly. - La rubia alta.
- La única gran perra. "The bitchy one" - Agregó Michelle.
Mulder y Scully asintieron el uno al otro, no se sorprendieron. Mulder sabía que el odio de Kersh hacia él se había extendido desde hacía mucho tiempo a su personal administrativo.
- ¿No le cae bien el Agente Mulder? - Preguntó Natalie.
- No desde que él se la cogió y luego, nunca más le dirigió la palabra. - Kelly contestó sin rodeos. Michelle se quedó sin aliento, y se echó a reír con incredulidad.
Scully lo miró en estado de shock. Mulder negó enérgicamente con la cabeza y en silencio murmuró: - ¡No me la co...! ¡No estuve con ella! - Mientras seguía negando con la cabeza una y otra vez.
- ¡¿Qué?! - Natalie exclamó en tono molesto. - ¿Que dijo ella?
- Creo que ella usó las palabras: "Tiger in the sack"... Un tigre en la cama. - dijo Kelly.
- ¿Ves? ¿Que te dije? ¡Kinky! - Michelle continuaba riéndose.
- Basta, Michelle - dijo Natalie nerviosamente. Ella suspiró. - Esto es una mierda... ¿ustedes qué creen?
- Obviamente, el tipo las prefiere tipo "bitchys" - Murmuró Michelle. - Quiero decir... se quedó con la "Ice Queen" todos estos años.
Scully quería huir de la mesa; deseaba estar en cualquier lugar y no estar en esa cabina, escuchando esa conversación.
- ¡Michelle, terminala con eso! (knock it off) - dijo Natalie con firmeza. - Dana es realmente agradable. No vayas por ahí llamándola así. Ese es un estúpido "sobrenombre" que utilizan los pendejos imbéciles (asshole) de aquí para hablar sobre ella, y sólo la llaman así porque saben que no pueden ni podrán meterse dentro de sus pantalones.
- Bueno, ella probablemente tiene las manos llenas con Mulder. - bromeó Michelle. Natalie suspiró.
Mulder cerró los ojos y bajó la cabeza.
- Mmmmm... - dijo Kelly. - No me da la impresión de que tuviesen, ya saben, algo.
- No lo sé... - Contestó Michelle, en forma burlona. - ¿Qué piensas tú, Nat?
- Bueno, la mayoría de las veces no parecería que hubiese algo entre ellos... - Natalie hizo una pausa. - Pero entonces, a veces veo al Agente Mulder mirándola, y... ¿vieron alguna vez la manera en que la mira? ... y he entendido por qué nunca me prestó atención a mí... Yo no soy ella...
- Bueno, tal vez es tú imaginación, Nat... Son muy amigos, eso dicen... Quizás a el no le gustan las agentes. - dijo Michelle tratando de consolar a su compañera. - Tal vez prefiera sólo salir con las secretarias.
Natalie suspiró.
- Uh... ya tenemos que volver, chicas - dijo Kelly.
Las tres mujeres salieron rápidamente de su cabina y se dirigieron hacia la puerta.
Mulder frunció los labios. Scully lo miró fijamente, sin hablar.
- Scully, yo no dormí con la secretaria de Kersh. - Dijo con insistencia. - Te lo juro.
Ella suspiró. Por supuesto que él no lo había hecho. - Lo sé, Mulder. - No cambiaba el hecho de que ella había estado dando vueltas diciéndole a la gente que lo había hecho, sin embargo.
Scully no quería entrar en sus juegos mentales, y ciertamente no quería jugarlos con Mulder. Pero tenía curiosidad acerca de los sentimientos de su compañero, si las cosas no cambiaban entre ellos porque no sentía lo mismo por ella o si simplemente no tenía ningún interés en tener una vida personal en absoluto, con nadie.
- Tal vez deberías invitarla a salir. - Susurró ella, mirándolo pensativa. - A ella le gustas.
Él le dedicó una mirada confusa. - ¿Qué quieres decir, Scully? Ella, obviamente, me odia.
- No, Mulder. No la secretaria de Kersh. Natalie.
Él la miró fijamente. No podía estar hablándole en serio. ¿Por qué deseaba que él se vaya con otra mujer? - Ella no es mi tipo, Scully.
Ella le dirigió una mirada dudosa y, a continuación, salió de la cabina. - ¿De qué estás hablando, Mulder? Ella es exactamente tu tipo.
Mulder suspiró, y salió de la cabina detrás de ella. Al salir del café, Mulder supuso que técnicamente ella estaba en lo correcto. Su cita la noche de su graduación de la secundaria, Christine; Lisa, su novia de la NYU (New York University); Phoebe; Diana; todas ellas eran morenas y altas. Incluso sus pocas relaciones esporádicas, pocas y distantes entre sí, habían sido todas morenas y altas. Pero, por otro lado, Scully estaba equivocada. Las morena y altas ya no eran su tipo. Su tipo era Dana Scully, y sólo había una de ese tipo. Y no importaba si ella era alta, baja, gorda, delgada, rubia, morena o pelirroja, con tal de que fuera Dana Scully. Las otras mujeres no estaban ni siquiera en su consideración.
Mientras caminaban de vuelta al trabajo, Mulder se preguntó si realmente Scully creía lo que le había dicho sobre la secretaria de Kersh. Esperaba que ella lo hiciera. Mirando hacia atrás, él siempre había sentido que debía explicarle, darle una explicación del por qué cada vez que Scully lo encontró en una posición comprometedora con otra mujer, como si fuera un marido a la defensiva. Nunca había entendido, en su momento, por qué sentía que tenía que defenderse o explicarle la situación, a pesar de que Scully nunca le exigió explicaciones y trató de actuar como si no le importara lo que veía. ¿Y qué pasaba si realmente se había acostado con la secretaria de Kersh? Ellos no estaban involucrados románticamente, y él tenía todo el derecho a una vida sexual plena, lo que, técnicamente, ni siquiera sería un asunto de ella. Pero, sin embargo, tenía ese agudo sentimiento de que involucrarse con otra mujer sería una especie de traición hacia Scully. Durante años, fue algo que no pudo explicarse, y generalmente evitaba pensarlo.
La mente de Mulder iba a toda marcha mientras caminaba. En honor a la verdad, nunca había entendido, hasta ahora, por qué se había sentido tan traicionado por aquella noche con Ed Jerse; por qué no solo había detestado a Phillip Padgett por todo lo que hizo y de una manera que no tenía nada que ver con su manera de detestar normalmente a los criminales violentos: Mulder estaba, sin saberlo, inconscientemente, dentro de una relación, comprometido con Scully.
Cuando estaban llegando a la entrada del FBI, se preguntó si Scully había notado eso también, y no sabía si quería que ella lo hiciese o no. Quería amarla, para mostrarle cómo se sentía, pero ¿cómo podría hacerlo sin hacerle daño? ¿Sin dañar su asociación? ¿Sin dañar su reputación, incluso más de lo que ya lo había hecho? ¿Qué pasaría si su relación se convirtía en algo físico? Al FBI le daría mucho gusto aferrarse a una razón válida para separarlos finalmente, y les estarían entregando un excedente en bandeja de plata. Por no hablar de las fuerzas oscuras dentro del gobierno que podrían hacerle algo mucho peor si así lo deseaban.
Con Scully tenían una relación que, desde el exterior, parecía ser nada más que una asociación del FBI entre dos amigos y colegas, pero en realidad, era la relación más intensamente devota en la que había estado nunca. Lo que sentía era que sus pasadas relaciones ni siquiera se acercaban a lo que tenía actualmente con Scully. Pero... ¿qué tenía con Scully, exactamente? Eran socios, compañeros, eran amigos. Pero no era tan simple todo, era más complejo que eso. ¿Cómo podría incluso, empezar a definir lo que eran? Lo que tenían estaba más allá de la definición. Era una relación sin ninguno de los beneficios físicos, y sin embargo, se sentía más profundamente conectado a Scully que con cualquiera de las mujeres con las que alguna vez había compartido una cama. Sus anhelos de compartir la cama con ella estaban empezando a crear un dolor sordo, un dolor que se estaba convirtiendo en una constante en su vida, y él, sin éxito, trataba de mantener esos sentimientos a raya.
En el transcurso de la siguiente semana, Mulder y Scully se sentaron en el tribunal para presenciar el juicio: "Distrito de Columbia contra Bernard Oates", observaron el proceso en la selección del jurado, así como las declaraciones de apertura por parte de la fiscalía. A medida que la sesión de la mañana del viernes 10 de septiembre llegaba a su fin, Scully se sentía cada vez más ansiosa. Debía conducir a College Park, Maryland, para reunirse con el Dr. Parenti a las 12:30. Esa reunión podría afectar todo su futuro. Trataba duramente de no pensar cómo ni cuánto exactamente su futuro podría cambiar. No quería esperanzarse. En realidad, era más que probable que obtuviese la misma respuesta del Dr. Parenti que la obtenida del Dr. Khan y los médicos de Columbia Fertility Specialists.
El juez pidió un receso para el almuerzo a las 11:55 y anunció que la corte volvería a convocar a las 13:30 horas con las declaraciones de apertura por parte de la defensa.
- ¿Dónde quieres ir a comer? - Mulder le preguntó mientras encendía el celular.
Scully vaciló. - Mmm... no puedo ir a almorzar hoy contigo. Tengo que conducir a College Park para reunirme con el Dr. Parenti.
Mulder la miró fijamente. Sintió una sensación de hundimiento indescriptible. - ¿Quieres que vaya contigo?
Hizo una pausa. ¿Quería a Mulder allí? ¿Y si le daban una buena noticia? ¿Y si se enteraba que sus óvulos eran inútiles? No creía que lo quisiera a su alrededor en cualquiera de esos escenarios. - No, Mulder. Está bien. Te veré después del almuerzo cuando regrese.
Scully llegó al edificio de Parenti Medical Group sobre la avenida Oakhurst en College Park. Cuando se sentó en la sala de espera, su estómago estaba hecho nudos. Trató de prepararse para lo peor, y para recordarse a sí misma que lo peor era esa realidad en la que había estado viviendo los últimos dos años. La hicieron entrar a una oficina y se sentó allí tratando de no esperanzarse, pero la idea de que su futuro podría no ser tan solitario como pensaba que iba a ser estaba resultando demasiado difícil de resistir.
Una puerta se abrió, y un médico con el pelo gris y una barba oscura caminó hacia ella, sonriendo.
- ¿Señora Scully? - Dijo mientras se acercaba. - Tenemos buenas noticias para usted. Estudié los óvulos que me enviaron, y consulté con algunos de mis colegas. Todos sentimos que con el enfoque y tratamiento adecuado podríamos tener éxito. Hay buenas probabilidades de que usted quede embarazada.
Oh, Dios mío. Ella se sorprendió. No lo podía creer. ¿Acaso el doctor Parenti realmente acababa de decir lo que pensaba que acababa de decir?
Podía sentir las lágrimas brotar. - Oh... es demasiado bueno para ser verdad.
Parenti sonrió. - No quiero arriesgar un prónostico, pero no estaríamos fuera del reino de la posibilidad si empezamos pronto.
Scully lo miró con asombro. - ¿Podemos empezar ahora mismo?
- Bueno, usted necesita un padre, por supuesto. - Replicó Parenti. - Puedo conseguirle un consejero genético para orientarla en la búsqueda de un donante anónimo, si eso es lo que quiere, a menos que usted ya tenga a alguien en mente.
- Sí... eh...Uhnn... - ella vaciló. - Sólo tengo que encontrar la manera de preguntarle.
Scully había estado pensando sobre eso durante los 30 minutos en coche desde el Palacio de Justicia hasta allí. Pero, en el fondo, había realmente estado pensando en ello desde que Mulder le había hablado de sus óvulos. Sabía que esto sería necesario, si había alguna esperanza de que sus óvulos fueran viables. Sabía que iba a necesitar la otra mitad de la ecuación, el cromosoma XY. Y sabía que la única persona a la se podía imaginar pidiéndole algo así era la otra mitad de sí misma.
CONTINUARÁ…
