Capítulo 21: "Ahora, todos tenemos el instinto natural de propagarnos….verdad?"

Resumen:

Scully le pide algo a Mulder. Él toma una decisión.

Notas:

Glasvegas – "Euphoria, Take My Hand"

Heartbreak, I'm not holding your hand anymore
Why can't you understand?
Euphoria, take my hand
Euphoria...

Your ways, my ways
Never, always
The future, the past
The first, the last

Heartbreak, I'm not holding your hand anymore
Why can't you understand?
Euphoria, take my hand
Euphoria...

Right time, wrong line
Myself, I'm alien
I swear to God, lies and bad thoughts
1, 2, 3, 4, let go

Heartbreak, I'm not holding your hand anymore
Why can't you understand?
Euphoria, take my hand
Euphoria...

I wish upon a falling star
I feel, never felt hurt, I hit
You hit me, sunshine a liking to our evil evening

Heartbreak, I'm not holding your hand anymore
Heartbreak, I'm not holding your hand, let me go
Why can't you understand?
Why can't you understand?
Why can't you understand?
Euphoria, take my hand
Euphoria, take my hand
Euphoria, take my hand

Euphoria...
Euphoria...
Take my hand

Euphoria...
Take my hand

Scully lloró todo el camino de regreso a D.C desde College Park. Estaba abrumada eran demasiadas las emociones; la ansiedad, la duda, el miedo, la emoción, la esperanza. Lo que había parecido un futuro oscuro y solitario, ahora de repente se avecinaba más brillante. Pero, tal vez... ¿era demasiado bueno para ser verdad? Quizá no debería emocionarse demasiado porque podría ser para nada. Scully trató de controlar sus pensamientos, no se dejó arrastrar por las posibilidades.

Pero ahora había una chispa de esperanza al imaginar lo que su vida podría ser en un año, diez, veinte. La oportunidad de tener un hogar con alguien que la amaba y la necesitaba, la posibilidad de tener una vida real y significativa, la perspectiva de tener consuelo y alegría en su vejez, la oportunidad de poseer un amor incondicional; esta esperanza en flor la llevó todo el camino de vuelta a D.C. Dejó su coche en el garaje del FBI, asegurándose de tomar su paraguas, la ligera llovizna de la mañana se había convertido en una lluvia pesada. Tomó un taxi para viajar rápidamente al juzgado. Deseó haberse puesto una chaqueta; la temperatura había caído cerca de los 10 grados, desde que había dejado su apartamento por la mañana.

A las 13:28 horas, Scully atravesaba con velocidad las puertas de la sala del 4to piso. Al ver a Mulder, de pie en su lugar habitual en el extremo de la tercera fila y hablando con la Fiscal Stephanie Speno, esa floreciente esperanza dio paso al miedo. ¿Cómo iba a preguntarle? ¿Qué debería decirle? ¿Y qué era lo que quería de él, exactamente? ¿Sólo su esperma? Si un niño iba a ser el resultado final de esto, ¿Qué rol, qué papel quería que Mulder cumpliera? ¿Quería que tomara algún tipo de responsabilidad? No. Nunca podría pedírselo. ¿Cómo podría? No tenía derecho a hacerlo. Pero... ¿Qué iba a decirle a su posible hijo acerca de su padre? ¿Querría el apellido: "Mulder" en el certificado de nacimiento? ¿O "Mulder" sería el nombre, que conocería su hijo, del tipo que trabaja con ella?

En el fondo, Scully sabía lo que quería. Sabía cómo quería que su vida fuera. Sabía a quién quería allí. Sabía que aunque fuera bendecida con un niño, si esta nueva parte de su vida no implicaba a Mulder, no estaría completa. Un profundo sentimiento de tristeza la envolvió de repente, parpadeó para contener las lágrimas. A medida que el Honorable Juez Warren Bender entraba en la sala y todo el mundo comenzaba a sentarse, observó como Mulder cambiaba su expresión a una de preocupación al verla junto a las puertas de la sala del tribunal. Los ojos de Scully se clavaron en los suyos, y le sostuvo la mirada durante unos segundos. Vio como la expresión de Mulder se volvía afligida cuando, a toda prisa, se acercaba a su fila al momento que el juez Bender llamaba al tribunal para la sesión.

Durante las siguientes tres horas, Mulder se sintió cada vez más y más angustiado. Scully apenas lo había mirado. Se esforzó por prestar atención a las declaraciones formuladas por el abogado defensor de Bernard Oates, Alexander Catalano. Pensó que nunca debería haberle hablado de los óvulos. Había alimentado sus esperanzas, sólo para que la derrotaran después. Parecía que no hacía nada más que causarle dolor. Cada cosa terrible que le había sucedido era siempre por su culpa.

No sabía qué hacer. Quería decirle a Scully que corriera, que se fuera lo más lejos que pudiese de él. Podría mudarse a alguna parte, tal vez a Baltimore o a San Diego para estar más cerca de sus hermanos y sobrinos. Pero, ¿a quién quería engañar? Él era demasiado egoísta para eso. Nunca le diría en serio que lo dejara. La necesitaba demasiado. ¿Cómo iba a estar sin ella? A veces apenas podía recordar la persona que era antes de que ella entrara en su vida.

Esa persona era una cáscara vacía de un hombre, no iba a ninguna parte y lograba poco o nada. Scully había llenado su vida con un propósito. Mulder agradeció a sus estrellas de la suerte por que ellos enviaran a su "espía" a trabajar con él. En su lugar, le dieron el mejor aliado que jamás podría haber pedido, el mejor amigo que jamás podría haber esperado. No tenían ni idea de la amenaza que estaban creando enviando Scully a él. Y cuando se enteraron, la dañaron. La lastimaron con el fin de hacerle daño a él. Porque lo sabían. Ellos sabían lo mucho que la necesita. Ellos sabían que muy probablemente renunciaría sin ella. Ella ponía en peligro su vida cada día por quedarse junto a él, y sin embargo, se quedaba ahí, y nunca sugería ningún plan para abandonar.

A las 16:15 horas, la defensa terminó sus declaraciones de apertura. Después de una charla lateral rápida con la Fiscal Speno y el abogado defensor Catalano, el juez Bender se dirigió brevemente al jurado, y luego la corte fue aplazada por ese día. Mulder y Scully se retiraron de la sala del tribunal y esperaron en el pasillo a Stephanie Speno.

- ¿Agente Mulder? - La Fiscal Federal lo llamó mientras se acercaba a ellos.

Mulder y Scully giraron para verla caminar hacia ellos con un maletín, su gabardina roja sobre su brazo izquierdo, pasando la mano por su pelo castaño-dorado hasta llegar a sus hombros.

- He decidido hacer un pequeño cambio. - Speno continuó deteniéndose a un pie. - Quiero presentar su testimonio en primer lugar, en vez del de la Agente Scully. Independientemente de lo que suceda en el interrogatorio con Catalano, podemos esperar que culpará a todas tus acciones, el testimonio de la agente Scully irá a continuación, añadirá más peso y credibilidad al respaldar lo que has dicho.

Mulder asintió. - Bueno.

La Fiscal Speno lo miró. - Significa que tienes un día menos para prepararte, voy a estar poniéndote en primer lugar la mañana del lunes. Sólo necesito que seas claro en lo que vas a decir y cómo vas a decirlo. ¿Tendrás tiempo esta noche para pasar por el interrogatorio directo de nuevo? El equipo va a estar "tirando" toda la noche en la sede del FBI con el abogado designado de la OGC. Creo que Dave Shapiro está muy interesado en cómo vas a retratar al FBI en el banquillo de los testigos.

Mulder la miró fijamente. Scully se inclinó hacia la derecha, y ligeramente lo golpeó con el codo en su brazo izquierdo.

- Sí, por supuesto. - Respondió, suspirando.

Speno lanzó una mirada molesta al notar el ida y vuelta entre Mulder y Scully. Negó con la cabeza mientras comenzaba a alejarse. - Oh, Agente Mulder... - dijo, volviendo atrás. - Nos reuniremos a las 17:30 horas.

Mulder echó un vistazo rápido a Scully. - Um, no creo que pueda hacerlo a las 17:30. Tengo planes. Pero puedo estar allí más tarde.

Stephanie Speno frunció los labios. - ¿Cuánto más tarde?

Mulder miró a Scully de nuevo. - Um... no estoy realmente muy seguro. Depende de cuánto tiempo sea necesario.

La Fiscal una vez más miró a Mulder y Scully, su expresión facial pasó de receloso a comprender. - Hmm... Ya veo. - dijo secamente. Speno rodó los ojos y se alejó, murmurando: "Tienes que estar jodiendo..." - en voz baja.

- ¿Qué fue eso? - Scully le preguntó.

Mulder negó con la cabeza y suspiró. - ¿Quién sabe?

Permanecieron allí durante unos segundos, sin hablar y esquivando los ojos del otro.

- Supongo que deberíamos volver a la oficina. - Scully dijo finalmente.

A las 16:52 horas, Mulder y Scully cruzaban la puerta de la oficina del sótano. Ella se sentó en su silla habitual mientras él se sentaba en el escritorio, para comprobar sus mails.

- Recibí un correo electrónico de Danny. - Le dijo. - Sucedió algo raro en Ellens.

- ¿Ellens Air Force Base? - Respondió Scully. Uff, no ese lugar de nuevo. - ¿Por qué Danny estaba ahí?

- Él no estaba allí. - contestó Mulder. - Tiene un colega estacionado allí. De todas formas, la NSA informó a los peces gordos de Ellens que Zarya y Unity recogieron algunas señales extrañas dirigiéndose al "Arecibo Ionospheric Observatory" en Puerto Rico. La NSA ha fracasado hasta el momento en romper los códigos de esas señales y no pueden determinar dónde se originaron.

Ella parpadeó. - Zarya y Unity... que quieres decir... ¿la Estación Espacial Internacional?

Mulder le dirigió una mirada de complicidad. - Yep.

Scully lo miró fijamente. - Si crees que voy a ir a Puerto Rico, te equivocas.

Mulder resopló.

- Y si crees que vas a ir a Puerto Rico de nuevo, Mulder, o de nuevo a la "Ellens Air Force Base", puedes ir cambiando de opinión en este mismo momento.

Se recostó en la silla, claramente frustrado. - ¡Scully, esto podría ser algo!

Ella sacudió la cabeza con incredulidad. - ¡Apenas salimos de allí con vida la última vez, Mulder!

Ante esto, se oyó un golpe en la puerta de la oficina, giraron para ver a Skinner de pie en la puerta. Mulder clickeó rápidamente el mouse y cerró el mail.

- Hola, señor... - Saludó Scully. - ¿Qué lo trae por aquí?

Skinner recorrió con la mirada la oficina por unos segundos. - Oh, sólo me preguntaba cómo estuvo el juicio hoy.

Mulder suspiró. - Estuvo bien, supongo. Quiero decir, es la corte. Por lo tanto, esa cosa no es exactamente un estimulador mental.

Skinner frunció el ceño y miró hacia Scully. Ella se encogió de hombros. Sabía que Mulder odiaba el proceso de prueba del trabajo, y que sentía que estar en una sala del tribunal durante todo el día era una gran pérdida de tiempo.

- De todas formas... - continuó Skinner. - La verdadera razón por la que vine fue para hacerte saber que te darán un Premio al Servicio Público (Public Service Award) por evitar que Bernard Oates volara ese banco. Sé que esto parece de último minuto, pero el Bureau siente que es una buena idea con el juicio sucediendo al mismo tiempo.

Scully miró con una sonrisa de sorpresa hacia Mulder. Él asintió con la cabeza, dándole una media sonrisa a cambio.

- Así que... espero que puedas asistir al banquete del "FBI Community Service Awards" el mes que viene.

Skinner observó a Mulder rodar sus ojos, y le lanzó una mirada severa. - Es obligatorio. Así que busca un esmoquin.

Scully sonrió ante la mueca en el rostro de Mulder mientras observaba a Skinner dejar la oficina. - No es doloroso ser sociable de vez en cuando, Mulder.

Se burló de ella. - Soy sociable, Scully. Soy sociable contigo. Esa es toda la interacción humana que necesito.

Ella rodó los ojos. De repente, su estómago se llenó de mariposas ya que esto la hizo pensar en lo que había dicho el doctor Parenti antes. Mulder era tan solitario, y tal vez un niño era algo en lo que él no querría tener absolutamente ningún papel.

Scully tragó saliva. Tenía que decirle. Sólo dile. ¿De qué serviría? - Por lo tanto... le dijiste a la Fiscal Speno que tenías planes y no podías reunirte a las 17:30 horas... ¿Qué planes son esos, Mulder?

Mulder le sonrió. - Te voy a llevar a cenar. Tu estómago estuvo gruñendo toda la tarde, Scully. No almorzaste, ¿verdad?

Ella lo pensó. - Oh, sí... no, no he tenido la oportunidad... Ya sabes, no tuve tiempo entre una cosa y otra... - Apenas había conseguido llegar a horario al tribunal desde College Park.

Mulder apagó la computadora, y luego salieron de la oficina, Scully tomando su paraguas y Mulder poniéndose la gabardina, cerrando la puerta detrás de ellos.

A las 17:56 horas, llegaron a su restaurante favorito de viernes por la noche en Georgetown: "Doug's Fish Fry". Estaba a sólo dos cuadras de su apartamento. A veces los viernes por la noche, cuando salía a correr por su vecindario, terminaba inevitablemente cenando en Doug. Mulder y Scully ordenaron el especial de "pescado y papas fritas". Años atrás, ella siempre pedía el pescado con papas fritas con salsa tártara. Pero luego él le convidó de su plato, en el que solo utilizaba sal, pimienta vinagre y un toque de limón, algo que descubrió durante los tres años que había pasado en Oxford para su maestría en psicología.

Scully observó como Mulder espolvoreaba sal y pimienta, y tiraba un chorro de vinagre de malta en su cesta de pescado y patatas fritas inmediatamente después de recibirlo en el mostrador, y luego apretaba un trozo grande de limón sobre la comida. Se preguntó lo que había vivido en Oxford. Rara vez hablaba de ello, y tenía la sospecha de que era por las asociaciones negativas provocadas por Phoebe Green. Se preguntó cómo hubiera sido la vida de Mulder si hubiera sido amiga suya en Oxford, se preguntó, también, si lo de Phoebe habría sucedió. Tal vez, pero tal vez no.

Llevaron sus canastas hasta una de las mesas. Mientras hacía crujír un pepinillo al morderlo, estaba teniendo una batalla interna consigo misma sobre la posibilidad de contarle las noticias que recibió del doctor Parenti. Todavía no tenía idea de cómo iba a preguntarle, estaba nerviosa, y la ponía más nerviosa pensar en que él le preguntase lo que le había dicho el doctor. Estaba agradecida de que Danny le hubiera enviado ese mail, ya que parecía todo sobre lo que Mulder deseaba hablar en ese momento.

- Scully, esto podría ponernos en marcha en la dirección correcta.

Ella suspiró. - Mulder, es demasiado peligroso. En el momento en que lleguemos allí, al observatorio, probablemente no encontraríamos nada excepto armas apuntando hacia nuestras cabezas. Y estoy segura de que la "Ellens Air Force Base" ha desarrollado la manera de ser alertada de tu presencia en el mismo momento en que pongas un pie en Idaho. Además, no podemos saltarnos la ciudad. Piensa en el juicio contra Bernard Oates. Piensa en cómo Speno cuenta contigo, Mulder. Piensa que el Premio al Servicio Público se iría por el inodoro. - El tono de Scully había adquirido un sentido falso de la gravedad. A continuación, le sonrió y le guiñó un ojo.

Mulder trató de mantener una cara seria, pero se encontró con los ojos de su compañera, guiñándolos con picardía, era demasiado irresistible. Le sonrió, y ella le devolvió la sonrisa. Mulder abandonó el tema de esas extrañas transmisiones de la Estación Espacial Internacional y Ellens Air Force Base. A pesar de que estaban cenando en un cómodo silencio, mirándose el uno al otro y sonriendo, por debajo de la superficie Scully era una furiosa tormenta de ansiedad y duda, mientras que otra tormenta de culpa y deseo rugía dentro de Mulder.

Mulder condujo a Scully casa, aparcando en la calle frente a su apartamento.

- Bueno, supongo que debería regresar al Bureau para pasar toda la noche junto a Speno y amigos. - bromeó Mulder. - Ya llevo bastante retraso.

Scully asintió, pero no hizo ningún movimiento para dejar el coche. La sensación de mariposas había inundado de tal manera su estómago que pensó que podría estar enferma. Tenía que decirle a Mulder. Ella debía afrontar la situación y preguntarle. Tú no puedes salir de este coche, Dana, sin preguntarle. Hazlo. Hazlo AHORA.

- ¿Scully? - Preguntó Mulder, un poco confundido. - No estarás planeando pasar el resto de tu noche de viernes atascada en el trabajo, ¿verdad? Tú no tienes que estar ahí.

- Sí... lo sé, Mulder. - Dios, ¿por qué era tan difícil? ¿Por qué no podía simplemente decirle lo que pensaba? No debería tener miedo, era sólo Mulder. Pero... eso era precisamente el por qué era tan temible.

Mulder la estaba mirando, pero ella no podía mirarlo y se quedó observando sus manos. - Um...

- Scully... - habló en voz baja. - ¿Qué pasó cuando fuiste a College Park?

Ella suspiró, pero aún se mantuvo en silencio. Frunció el ceño, y miró fijamente sus manos en su regazo. HAZLO AHORA, DANA. DILE. Pero... ¡¿cómo podría pedirle algo así?!

La mano derecha de Mulder se metió entre su regazo, tomando su mano y entrelazando los dedos con la suya. - Dime, Scully.

Ella respiró hondo. - El doctor Parenti dijo que... no estaba fuera del reino de las posibilidades... de que... los óvulos podrían ser viables... y un embarazo exitoso podría ser posible.

- Estás bromeando.

- No, no lo estoy. - Susurró Scully con una risa nerviosa, y, finalmente, la vista hacia Mulder.

- Eso es... eso es increíble, Scully. - Ella vio que la miraba con ternura y asombro con los ojos muy abiertos.

Tragó saliva. - La cosa es que el doctor Parenti dijo que debería comenzar tan pronto como sea posible.

- Así que supongo que Puerto Rico está realmente fuera de la cuestión ahora. - Mulder sonrió.

Ella resopló y miró de nuevo a su regazo. - Pero, um... - ¡Oh, Dios! - Parenti ofreció darme una asesoría genética para elegir un donante pero... Santo cielo, aunemos esfuerzos. - Estaba pensando... realmente no quiero usar un donante anónimo si yo no tengo que. Y así que me preguntaba... si consideras... donar tu, uh... material genético.

El silencio invadió el coche. - ¿Scully, me estás pidiendo mi esperma?

Ella suspiró y se cubrió la cara con la mano.

Mulder dio una risa breve y entrecortada, y apartó la mano de su rostro. - Scully, yo...

Ella lo miró. - No, Mulder, por favor, no respondas en este momento. Sólo... toma algún tiempo para pensarlo. ¿Bueno?

Él asintió con la cabeza. Scully abrió la puerta del coche. - Yo voy a hacer, eh... hablar contigo más tarde... Ah, y gracias por la cena.

Mulder le dio una media sonrisa, y ella se bajó del coche.

Estaban todos reunidos en el 5to piso, en la sala de conferencias, de la sede del FBI para asegurarse de que en el testimonio de Mulder no figurara ninguna de sus locas ideas y que se retrataba como un representante ejemplar del FBI. La habitación era un hervidero con charlas sobre aspectos legales y la planificación estratégica. Pero mientras estaba sentado en esa sala junto a Stephanie Speno y su equipo legal, escuchando a Dave Shapiro, abogado de la Oficina de Asesoría Jurídica del FBI (FBI's Office of General Counsel), su mente estaba a un millón de millas de distancia. En realidad, estaba alrededor de unas 2,8 millas de distancia, en Georgetown, al 1419 de la 31st Street NW, apartamento #5.

Mulder tuvo que pasar por "el filtro" su testimonio por centésima vez, responder a todas las preguntas del interrogatorio hasta hacerlo como Speno exactamente esperaba. El equipo legal arrojó sobre él diferentes preguntas Curveball, esforzandóse en adivinar la estrategia del abogado de Bernard Oates y cómo realizaría el interrogatorio. Él cooperó y respondió de una manera que pareció satisfacer a todos en la habitación. Pero a Mulder no le importaba nada de eso. Había cosas más importantes en su mente.

A las 21:55 horas, el equipo de la fiscalía accedió a tomar un descanso, y enviaron a alguien por comida china. Mulder se excusó y se dirigió escaleras abajo hasta su oficina. Se sentó en su escritorio para revisar sus mails, buscó el de Danny. Planeaba enviarle una breve respuesta, y pedirle más información por si finalmente había caído algo más en sus manos. Pero se quedó allí sentado mirando la pantalla, con la mente en otra cosa. Mulder se inclinó, apoyando los brazos sobre el escritorio.

¿Y si realmente sucedía? ¿Qué pasaría si Scully tenía un bebé? Eso significaría el fin de los X- Files, lo sabía. Un bebé cambiaría todo. Scully ya no estaría tan dispuesta a ponerse en situaciones peligrosas. Ella ya no dejaría todo a último minuto para volar con él a través del país hasta Nevada y chequear una fuente anónima. Ella sería una madre. Tendría otra vida para cuidar. Y él no podría hacerlo sin ella. Ni siquiera quería. ¿Hasta dónde iba a llegar? No muy lejos. ¿Qué iba a lograr? No mucho.

Pero... ¿estaba listo para irse? Todavía había respuestas que encontrar. Verdades por ahí que aún había que descubrir. ¿Qué pasaba con la nave? ¿Y el chip en el cuello de Scully? Aún había que exponer completamente el lado oscuro del gobierno, sus secretos y mentiras, llevarlos ante la justicia por sus crímenes contra el pueblo estadounidense. El Fumador todavía estaba por ahí en alguna parte, deslizándose en la hierba alta, como una serpiente, a la espera de un nuevo ataque. ¿Y el virus extraterrestre? ¿Y la vacuna, esa cura para lo que podría venir en el futuro?

¿Qué pasaría con Samantha? Todavía no tenía una idea clara de las circunstancias que rodearon su secuestro, dónde había sido trasladada, o dónde estaba ahora. El hombre cáncer le había mostrado destellos, pero ¿lo que había dicho era verdad? ¿Alguna de esas mujeres era su hermana? ¿O sólo clones? ¿Híbridos? Sustitutos pobres de su verdadera hermana.

Si Scully iba a tener un bebé, y su trabajo en los X- Files cesaba, él nunca iba a encontrar a Samantha. Lo sabía con certeza. ¿Estaba dispuesto a renunciar a la búsqueda? ¿Se arrepentirá si lo hacía? Viviría el resto de su vida sin encontrar las respuestas. Y lo más probable era que se iría a la tumba sin saber lo que realmente había sucedido. ¿Estaría de acuerdo con eso? No estaba seguro.

De repente, Mulder recordó el sueño. El sueño en el que abandonaba su búsqueda por comodidades; una vida en los suburbios, con una mujer e hijos; un lugar donde todo el mundo le decía mentiras. Pero tenía a Samantha. La había encontrado finalmente, viva, y feliz. Lo único que había querido diariamente desde el momento en que se la habían quitado hacía casi 26 años, la única cosa que había estado buscando, y que finalmente encontró. Pero él había traicionado y abandonado a Scully, y el resultado final fue desastroso.

Tenía que tomar una decisión. En el fondo, sabía que Scully se había convertido en su prioridad por encima y más allá de su búsqueda de la verdad, y la búsqueda de su hermana. No sabía exactamente cuando había sucedido, pero debería haberle hecho frente a esa verdad cuando negoció a su hermana (o lo que creía que era su hermana) por Scully en ese puente en Bethesda, Maryland hacía más de cuatro años. Dos años más tarde, cambió el encontrarla por la cura del cáncer de Scully. Y todavía no podía admitirlo: Scully se había vuelto más importante.

Ella había sacrificado tanto por él, y sin culparlo por las penurias que había sufrido. Mulder no podía continuar obligándola a vivir una vida solitaria, una vida en la que estaba en peligro constante, en aras de la búsqueda de Samantha. Scully era infeliz, y él lo sabía. Lo había sabido desde hacía mucho tiempo, pero prefirió ignorarlo por sus propias razones egoístas; por el bien de la obra, de la búsqueda. Y ¿qué conseguiría? podría encontrar respuestas para cada pregunta, aún para las que no había pedido nunca, pero sabía que nunca sería feliz si Scully era miserable.

Si Scully no sufría, si no padecía más dolores, si nunca más estaba en peligro, él podría tener un poco de tranquilidad en su mente. Estaba cansado de sentirse miserable; de la culpa, de la angustia. Estaba cansado del FBI y toda su mierda. De repente, Mulder, pudo ver un futuro diferente al de antes. La mayoría del tiempo, trataba de no pensar en el futuro de una manera personal. Pero ahora podía ver una apertura a desarrollarse. La imagen era nublada y oscura, pero sentía que la felicidad podía estar a su alcance. Si Scully era feliz, si adquiría eso que tanto deseaba de la vida, era posible que él pudiera ser razonablemente feliz.

Scully quería ser madre. Se dio cuenta de que tenía el poder en sus manos para hacerla feliz. Y así Mulder tomó la decisión. Apagó la pc, se levantó, se puso la gabardina, y se dirigió a su coche.

CONTINUARÁ…