Capítulo 24: "Un día ves a esa persona y notas algo más de lo que habías notado la noche anterior"
Resumen:
Parte 1: Scully obtiene los resultados de su procedimiento IVF.
Aviso: El dialogo de las escenas de "Per Manum" no me pertenece, no lo escribi. Lo escribió Chris Carter y Frank Spotnitz. Igualmente este pertenece a 1013 Productions y la 20th Century Fox.
Originalmente escribí todo en un solo capítulo, pero se me hizo muy largo, por lo cual tuve que partirlo en dos.
Notas:
Active Child (feat. Ellie Goulding) – "Silhouette"
Giving this world everything I've got
Running through the woods
Running through these shots, trying to survive a day
And all I want is that you extend your hand to me
Sitting outside waiting for the world to come
Living my life trying to do what's right
In the hope of a better day
And all those words you wrote me brought me to my knees
But all that I'm saying is
You, you'll never be alone
You, you'll never be alone
You, to be alone
You, hope you find your way home
Sitting outside waiting for the world to come
Living my life trying to do what's right
In the hope of a better day
And all I want is that you extend your hand to me
Show me where it hurts
Will you make it okay?
Tell me that you'll stay
Even when I'm far away
My voice will carry through
Until the end it's me and you
We can make it if we try
But all that I'm saying is
You, you'll never be alone
You, you'll never be alone
You, to be alone
You, hope you find your way home
You're never gonna be alone
You're never gonna be alone
Scully era un manojo de nervios mientras conducía de Quántico, Virginia hacia College Park, Maryland a última hora del viernes por la tarde. Los últimos 12 días no había sentido una gran diferencia en su cuerpo, y esa era la cuestión. Había estado esperando algún signo, algo que confirmara que la IVF funcionó. Pero no experimentó ningún calambre, ni dolor en los senos, ni aumento en la orina, o ardor de estómago. Mediante pasaban los días, no sentía nada. Pero sabía que 12 días era un período muy corto de tiempo y que muchas mujeres podían no experimentar síntomas de un embarazo durante varias semanas.
También sabía que había hecho todo lo que el Dr. Parenti le había indicado hacer después del trasplante de embriones: tomó las tres dosis de progesterona diarias, bebía Gatorade todo el día (a pesar de no encontrar un sabor que realmente le gustase), comía más proteínas, y tomaba todo con calma y sin esforzarse. Dejó de ir a correr o hacer cualquier otro ejercicio fuerte, solicitó un cádete para que la asistiera en Quántico y así no realizar nada extenuante durante las autopsias. Pasaba mucho más tiempo sentada cada vez que podía en el trabajo y se relajaba cuando estaba en la casa.
A pesar de todo esto, Scully pasó todo el viaje (que se le hizo eterno) levantando muros alrededor de su corazón, en un esfuerzo por protegerse de la angustia si escuchaba malas noticias. Si esperaba lo peor, tal vez lo peor no sería tan devastador. Cuando ingresó al estacionamiento del Parenti Medical Group a las 18:13 horas, todavía estaba tratando de convencerse a sí misma que había estado esperando en vano y que no podría quedar embarazada.
Mulder fue un manojo de nervios todo el viaje desde Pittsburgh a D.C cruzó la puerta de llegada unos pocos minutos antes de las 17:30 horas, paró un taxi, y llegó a su apartamento una media hora más tarde. A esta altura ya estaba enfermo por la ansiedad. Entró a su habitación, lanzando la chaqueta del traje azul marino sobre la cama. Se quitó la ropa acomodándola sobre la cama. Del tercer cajón de la cómoda sacó un par de jeans oscuros. Se los puso rápidamente junto a una camiseta blanca, colocó su billetera en el bolsillo trasero derecho y las llaves en la parte delantera, del armario sacó una camisa de manga larga y se la puso por encima de su camiseta.
Pasó unos minutos picando el balón alrededor de su sala hasta que su vecino comenzó a golpear debajo de su piso. Mulder arrojó el balón a un costado y pasó más de 10 minutos caminando por su apartamento, caminaba del salón a la cocina y de vuelta otra vez al salón, su mente no dejaba de correr y no paraba de mirar el teléfono esperando que sonase de una maldita vez.
¿Y si había funcionado? ¿Qué pasaría si Scully estaba embarazada? ¿Abandonaría los X-Files? Tendría que hacerlo. Quizás. Sí, tendría que hacerlo. Sería demasiado peligroso. Tal vez él debería volver a la Unidad de Ciencias del Comportamiento. Todavía podrían ser compañeros. O tal vez de nuevo a la Unidad de Crimenes Violentos (Violent Crimes Unit). Uf... supuso que no sería tan terrible si tenía a Scully con él. Pero... ¿ella querría trabajar en la VCU? Hmm... tal vez ella volvería a dar clases en Quantico; eso no estaría mal. O tal vez renunciaría al FBI por completo y conseguiría un trabajo en uno de los hospitales de la ciudad. Oh, Dios... ¿quería trabajar en el FBI sin ella? ¿Había hecho el dinero suficiente para pagar la manutención? Maldita sea. Nunca le preguntó si quería que se la pagase. Conociendo a Scully, no lo aceptaría. ¿El chico siquiera sabría quién era él? ¿Iba a ser su padre? ¿El chico lo llamaría "papá"? ¿Serían una familia? Si ella se iba del FBI, supuso que podrían vivir juntos bajo un mismo techo. No, no pienses en eso. ¿Scully le permitiría que sea el padre? No sabía lo que quería de él. Oh, no, ¿y si no lo permitía? No pienses en eso. Dios... ¿y si Scully estaba embarazada? Oh, hombre... ¿y si no lo estaba?
Mulder alejó ese pensamiento doloroso y miró el reloj: 18:40. Pensó que debería ir a esperarla en su casa, y luego recordó que claramente no lo quería allí, probablemente querría estar sola. Pero no podía soportar estar solo, paseándose por el apartamento, un minuto más. A la mierda todo. Se puso un par de zapatillas y tomó su chaqueta antes de salir.
Scully fue recibida por una enfermera en la oficina de la sala de espera del sexto piso, se le dio un frasco esterilizado para proporcionar una muestra de orina, e instrucciones de dejarlo en el baño. Después de dejar la muestra, fue conducida a la oficina del Dr. Parenti. Cuando finalmente se sentó en una de las sillas beige frente al escritorio, mientras lo esperaba, pensó que podría vomitar en cualquier momento.
- Dana... - Parenti dijo mientras entraba en la oficina. - Hola.
- Doctor Parenti. - Saludó Scully comenzando a levantarse, pero él le indicó que se sentara. Se ubicó frente a ella, mirando su portapapeles.
- Ok... ayer por la mañana hiciste una prueba de sangre en Lifecare Medical Associates en Washington D.C y nos enviaron los resultados esta tarde. También acabamos de hacer la prueba de orina.
Su estómago estaba dando volteretas y comenzó a prepararse para lo peor.
- Me temo que ambas pruebas mostraron que no estás embarazada. - Parenti suspiró. - Lo siento, Dana.
Ella no sabía qué decir. Respiró profundamente para mantener la calma varias veces. No quería quebrarse. Ella era fuerte. Podía manejar esto. Había sido estéril durante dos años, pensó. No era que la noticia la shockeara. Miró sus manos sobre su regazo, parpadeando para contener las lágrimas.
- Dana, este fue sólo el primer intento. Muchas mujeres pasan por varios ciclos de fecundación in vitro antes de tener éxito.
Scully lo miró. - ¿Qué? ¿Qué quiere decir?
- ¿Pensaste que sólo iba a intentarlo una vez y luego perdería la confianza en tí? - Preguntó el Dr. Parenti, su voz empática y amable.
Ella se mordió el labio inferior, las lágrimas bailaban en sus ojos.
- Quieres intentarlo de nuevo, ¿no? Tenemos tus óvulos congelados. También congelamos la muestra de esperma restante. Por supuesto, preferimos trabajar con esperma fresco mientras sea posible. Estoy seguro que a tu pareja no le importaría proporcionar otra muestra en una próxima fecha. Hay otras técnicas y métodos que ni siquiera hemos explorado todavía. Estamos lejos de agotar todas las opciones.
Scully suspiró.
- Dana. No voy a renunciar a ti y no voy a dejar que renuncies a ti misma.
Ella asintió. Pero ¿tenía el corazón para pasar por esto otra vez? No lo sabía con exactitud.
- Con el intento de IVF sin éxito, tendrás tu periodo en cualquier momento. Pero después del siguiente ciclo menstrual, es decir, un mes a partir de ahora, podremos empezar el proceso de nuevo. ¿Ok? No te rindas, Dana.
- Está bien. - Suspiró. Scully trató de seguir siendo positiva, pero sentía el dolor y el miedo apoderándose de ella cuando el médico comenzó a explicarle cómo sería el próximo proceso a seguir, y los diferentes métodos que podían probar.
Mulder llegó al apartamento de Scully a las 19:09, entró y encendió un par de luces. Había estado solo en su apartamento antes, esperándola, pero esto tenía una sensación completamente diferente. Esperaba que regresara pronto. Se paseó por el lugar, fue a la cocina y regresó a la sala, encendió el televisor y lo apagó; luego fue al baño a vaciar su vejiga, y vio la puerta abierta de su dormitorio.
Podía contar con una mano el número de veces que había estado en esa habitación. Recordó una noche, esperándola, sentado allí en la oscuridad. Se detuvo y la miró. Se preguntó por qué ella la dejaba abierta. La suya siempre estaba cerrada, a pesar de que una cama había aparecido misteriosamente allí hacía un año y que en realidad había empezado a utilizar su dormitorio por primera vez desde que Diana lo dejó hacía tantos años. Sin embargo, la puerta siempre estaba cerrada, así el estuviese dentro o no. Y aquí estaba la puerta del dormitorio de Scully, abierta, y ella ni siquiera estaba en casa. La Licenciatura en Psicología de Mulder se activó, pero lo apartó antes de comenzar a analizarse a sí mismo demasiado.
Mulder se sentía ansioso y su garganta estaba reseca. Sacó una cerveza de la nevera y la bebió completa en menos de un minuto. Miró el reloj: 19:36. ¿Dónde estaba Scully? No sabía si el retraso significaban buenas noticias o malas noticias.
Se cansó de la estimulación, y se sentó. Su mente ya no corría y su ansiedad comenzaba a disiparse un poco. De repente se sintió agotado y se tendió en el sofá, poniendo dos almohadas debajo de su cabeza. Cerró los ojos, y se quedó dormido.
Scully sacó sus llaves para entrar a su apartamento. Solo deseaba poder llamar a Mulder por la mañana, pero sabía que él estaba tan ansioso como ella lo había estado en averiguar si la IVF había resultado, y no podía hacerlo esperar hasta el día siguiente. Además, sabía que acabaría llamándola si pasaba demasiado tiempo sin saber de ella.
Entró y cerró la puerta sin levantar la cabeza, Mulder se despertó con el sonido y volvió la cabeza hacia atrás para verla de pie junto a la puerta.
- ¿Scully? - Dijo, levantándose del sofá.
Por supuesto que estaba allí. Scully no se sorprendió en lo más mínimo al verlo. Pero no sabía cómo decírselo. No quería tener que decirlo en voz alta.
- Debí quedarme dormido. - Dijo, parpadeando a sí mismo más despierto. - Estaba esperando a que regresaras. - Cuando Scully se acercó a él, Mulder la miró con el corazón encogido. Tenía los ojos brillosos y una mirada de dolor que le resultó insoportable. Oh no. - No funcionó, ¿verdad?
- Supongo que era esperar demasiado. - Respondió ella, su barbilla temblaba a causa de contener el llanto. Por mucho que estaba tratando de luchar contra ellas, podía sentir las lágrimas, y la constricción en la garganta. Pero decir las palabras en voz alta era demasiado doloroso.
Mulder negó con la cabeza y se acercó a ella, y ella se movió hacia él, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, refugiándose en su cuerpo, abandonándose al que la abrazara.
- Era mi última oportunidad. - Scully lloró por encima de su hombro, y se aferró con más fuerza a él.
Mulder cerró los ojos y sintió que su corazón se rompía. No podía evitar sentir que esta había sido su última oportunidad, también, pero no quería detenerse en ese pensamiento. Ella necesitaba que sea el fuerte ahora. Siempre había sido el creyente frente a su escépticismo, y pensó que si alguna vez hubo un momento en el que Scully más necesitara la fuerza de sus creencias y convicciones, ahora era precisamente ese momento.
Se apartó de ella ligeramente, con las manos acariciando su espalda hasta llegar a tomar sus brazos, la besó en la frente mientras Scully daba un sollozo estremecido. Luego presionó su frente contra la de ella y movió su mano derecha para sostenerla por la cintura.
- Nunca dejes de esperar un milagro.
Mulder era la segunda persona esa noche en decirle que no se dé por vencida. ¿Qué haría sin él? Ella levantó su brazo derecho para tomarlo de la cara, y rodeó con su otro brazo su cintura, mientras se acercaba a él y lo besaba cerca de la boca, y luego ponía sus labios en su cuello. Mulder la envolvió con sus brazos acercándola más, abrazándola fuertemente contra su cuerpo.
- Por favor, quédate. - dijo, con la voz quebrada. - No te vayas.
Él sonrió contra su cabello. - No me voy a ninguna parte, Scully. Me quedaré el tiempo que quieras contigo.
Estaba contenta de que Mulder hubiese ignorado por completo lo que le había dicho, y se presentara en su apartamento de todos modos. Se alegró de no estar sola. Pero... ella estaba sola, la verdad. Siempre estaría sola. Scully sintió las lágrimas frescas brotando de sus ojos y una vez más comenzó a llorar en su hombro.
- Odio estar sola, Mulder. - Scully sollozaba contra su cuerpo abrazándolo con más fuerza.
Él sintió que su corazón se le hundía en el estómago.
Iba a envejecer y morir sola. Sin nadie que realmente la amara, sin nadie que la necesitara; vieja y descuidada con su seca, matriz estéril. Scully siguió llorando con más fuerza. No podía dejar de hacerlo. Era como si una vez que se había abierto a él, a mostrarle su dolor, no podía detenerse.
Mulder sintió que nunca se había sentido más triste en toda su maldita vida. Pero... Scully no estaba sola. ¿Por qué pensaba eso?
- Scully, nunca estarás sola. Me tienes a mí. Yo estaré siempre contigo. - Pero para su consternación, en lugar de que esas palabras fuesen un consuelo, sólo la hizo llorar más fuerte. Él suspiró. - Scully, vamos... ven a sentarte al sofá.
Mulder movió las manos sobre la chaqueta de su compañera, desabrochándola, se la quitó con cuidado, ayudando a que sus brazos no se atascaran en las mangas. Le pasó un brazo alrededor de su cintura y la guió hasta el sofá, poniendo su chaqueta en el respaldo. Rápidamente trotó hasta la cocina, tomando la tetera y cargando agua hasta la mitad, antes de colocarlo de nuevo sobre la estufa mientras la encendía. Se dirigió al armario sacando una taza, antes de tomar a la pasada una bolsa de té de manzanilla de la caja de madera pintada a mano en la parte superior de la barra. Mulder dirigió una mirada preocupada a la sala para ver a Scully todavía sentada en el sofá, mirando la chimenea vacía, antes de regresarla al agua.
La tristeza la abrumaba mientras continuaba sentada en el sofá, pero con el tiempo su respiración se calmó y las lágrimas se detuvieron. Podía oír a Mulder en la cocina, pero no estaba prestándole la suficiente atención para comprender lo que hacía allí. Pensó que lo había oído abriendo los armarios y encendiendo un fósforo. Le había dicho que no estaba sola porque lo tenía a él. Pero ¿de verdad? ¿De verdad lo tenía? No de la manera que ella quería tenerlo. El dolor estaba de vuelta; no el dolor de su esterilidad y el de las esperanzas aplastadas, era el dolor por amar a Mulder de la manera profunda en que lo hacía.
¿Por qué su miedo la hacía sentir tan débil? Ella quería un amor, necesitaba un amor. Pero ¿por qué estaba tan asustada como para pedirlo? ¿Para demostrarlo? Pensó en los psicópatas retorcidos a los que había mirado a los ojos, plantándose frente a ellos, valientemente luchando cuerpo a cuerpo para salvar su vida; recordó el respeto impuesto, incluso el miedo, que infundía sobre sus superiores y colegas. Sabían que era alguien difícil, que era una persona que no pondría en peligro sus normas; ella era alguien que nunca se disculparía por su inteligencia y capacidad sólo porque era una mujer. Una auténtica "Ice Queen" frente al resto, como si realmente lo fuera... Ella estaba hecha por dentro de una puta papilla, y lo sabía, así que se puso en constante movimiento para cambiar eso, construyó y elevó paredes laberínticas de ladrillo para proteger esa "papilla suave" porque lo supo, desde muy joven, que no podía hacerle frente al dolor y a la pérdida.
Pero Mulder, sin saberlo, y sin querer, había hecho furtivamente el camino a través de ese laberinto alrededor de su corazón, y se embebió de esa papilla suave. Y Scully sabía que eso significaba que nunca iba a poder sacarlo, y que eso sólo le causaría dolor y angustia por que nunca sería suyo. A veces le causaba una frustración interminable que Mulder no pudiese ver lo que ella necesitaba de él. A veces sentía que sus sentimientos estaban escritos sobre ella, literalmente, y que él la iba a descifrar en cualquier momento. Maldijo el respeto impuesto, y el miedo, porque había recibido esas mismas cosas de Mulder también. Y se preguntó si alguna vez su compañero sería capaz de disociar entre la agente del FBI y la mujer, si él sería capaz de ver más allá de su placa y trajes serios y formales para ver el fuego enjaulado, bajo toda esa máscara, que pedía desesperadamente liberarse, salir. Cuando Scully se sentó en su sofá, se sintió atrapada, atascada y sin esperanza.
Mulder se puso de pie en la cocina, mientras esperaba que el agua hierva, la culpa y la vergüenza inundaron su estómago. Esto era todo culpa suya. Toda esa mierda por la que pasaba Scully. Pensó en todo lo que le había sido quitado, aunque su compañera era lo suficientemente joven como para alcanzar algunas de esas cosas todavía. Claro, ella lo tenía, pero no podía seguir manteniéndola encadenada a él nunca más. Ella se merecía algo mejor. Se merecía más. Todo. No podía hacerla seguir de esa manera. No era justo. Scully era infeliz, y él era la causa de su infelicidad. Esto tenía ya tiempo suficiente. Debía trazar la línea en algún momento, e iba a hacerlo ahora, incluso si eso significaba arrancar su propio corazón y desterrarlo el resto de su maldita vida a una miserable oscuridad.
La tetera empezó a silbar, rápidamente preparó el té de manzanilla. A continuación, revolvió los armarios hasta encontrar lo que buscaba. Tomó una cuchara del cajón y le agregó dos cucharadas de miel a la infusión. Se quedó allí, observando el saquito dentro de la taza. Se congeló en ese lugar, queriendo tener la fuerza para caminar hacia la sala y hacer lo que había decidido hacer. Mulder sabía que al salir de esa cocina, su vida cambiaría.
CONTINUARÁ…
