Capítulo 26: "A ella le preocupaba que su compañero supiera instintivamente lo que ella sólo podía adivinar"

Resumen:

La mañana siguiente. Comunicación pobre. Incomodad. Angustia. Tensión. Ustedes saben cómo es eso.

Notas:

Lykke Li - "Possibility"

There's a possibility
There's a possibility
All that I had, was all I'm gonn' get

There's a possibility
There's a possibility
All I'm gonn' get is gone with your stare
All I'm gonn' get is gone with your stare

So tell me when you hear my heart stop
You're the only one who knows
Tell me when you hear my silence
There's a possibility I wouldn't know

Know that when you leave
Know that when you leave
By blood and by me, you walk like a thief
By blood and by me, I fall when you leave

So tell me when you hear my heart stop
You're the only one who knows
Tell me when you hear my silence
There's a possibility I wouldn't know

So tell me when my sorrow's over
You're the reason why I'm closed
Tell me when you hear me falling
There's a possibility it wouldn't show

By blood and by me, I'll fall when you leave
By blood and by me, I'll follow your lead

A medida que la luz del amanecer comenzó a hacer su camino a través de la ventana de la habitación principal en el apartamento #35, al 1419 del NW 31 en Georgetown, Fox Mulder se agitó despertándose, los ojos parpadeando lentamente. Y lo que vio trajo una sonrisa a su cara. Scully estaba acostada a su lado, durmiendo a pierna suelta. Mientras observaba su rostro, se dio cuenta que no había sido un sueño. Era real. Realmente había sucedido. Todo ello.

Mulder extendió la mano para poner suavemente el mechón de pelo que estaba sobre la cara detrás de su oreja. Se sentía muy contento simplemente con tumbarse allí y verla dormir mientras la luz de la mañana se extendía lentamente por el dormitorio. Los recuerdos de la noche anterior nadaban delante de sus ojos, algunos increíblemente dolorosos, otros increíblemente placenteros: la suavidad de la piel de Scully, su calor embriagante, su delicioso sabor, sus sonidos gratificantes, el cariño en sus ojos.

Luchó contra el impulso de despertarla, rodar sobre su cuerpo y coger con ella de nuevo. Su mente inundada con fantasías de todas las diferentes maneras en las que deseaba tenerla, mientras que intensamente mantenía la esperanza que cuando Scully despertara no se arrepintiese de lo que había pasado entre ellos, así él sería libre para hacer esas fantasías realidad. Pero entonces comenzó a recordar todas esas razones, algunas tontas y otras válidas, porque añadir el sexo a su asociación podría ser una muy mala idea.

Las razones más tontas que podría más fácilmente reprimir: cómo, honestamente, no pensó que lo de anoche no tendría ningún efecto adverso en su relación de trabajo y la forma en que proseguirían o manejarían los casos. Había sido un tonto al pensar que sólo podría obligarla a marcharse. Debido a que era Mulder y ella seguía siendo Scully, y eso era lo que hacía el trabajo en los X- Files bueno. A menos que las cosas se volviesen insoportablemente incómodas y no pudiesen siquiera mirarse o hablarse. Maldita sea. Eso sería un problema. No pienses en eso.

Además, a juzgar por las miradas, susurros y sonrisas de sus compañeros, suponía que casi todo el mundo dentro del Bureau probablemente pensaba que llevaban cogiendo hacía un largo tiempo ya. Pensó que incluso Skinner lo sospecharía. Y, sin embargo, nadie se molestó en hacer cualquier tipo de acusación directa y tratar de separarlos por razones de la política anti confraternización Pero ellos nunca habían... fraternizado. Hasta ayer por la noche. Por lo que era obvio que podría convertirse en un problema, cuando dejaba de ser un rumor y se convertía en un hecho constatado. Mulder entró en pánico al darse cuenta que había estacionado su coche toda la noche fuera del edificio de Scully. Sabía que si esta... cosa... continuaba, no podría dejar su coche fuera durante la noche. Alguien lo notaría, ya sea alguien del FBI o personajes más peligrosos en los que prefería no pensar.

Y la razón más válida se adelantó en su mente, si retomaban desde lo de anoche sería una muy mala idea, una idea peligrosa. Era muy probable que no les tomaría demasiado tiempo para que cualquier cambio significativo en su asociación fuese visto, notado por ciertos grupos nefastos dentro del gobierno que los consideraban personas de interés. Habían sido puestos bajo vigilancia demasiadas veces para asumir que volvería a ocurrir en el futuro. ¿Y si utilizaban esto? ¿Y si utilizaban nuevamente a Scully, amenazando su vida, para manipularlo? El Hombre cáncer podría volver fácilmente desde cualquier agujero donde se estuviese escondiendo y alejarla de él.

A medida que esos paranoicos pensamientos corrían por la cabeza de Mulder, Scully lentamente abría los ojos, parpadeando despierta. Ella le sonrió. Él giró para mirarla, y todos esos pensamientos negativos desaparecieron de su mente tan rápidamente como la llama al soplar una vela. Mulder la estaba mirando, cuando sucedió. Una vez más, podía ver qué pasaba justo frente a sus ojos. Una mirada de comprensión, y luego una nube oscura se apoderó de su rostro, toda emoción huyó de sus ojos y ya no podía leerlos. Una pared se levantó delante de ella. Scully estaba cerrada para él.

- Voy a tomar una ducha. - Dijo ella, sin mirarlo, antes de envolverse con la sábana superior color crema y caminar a través de la habitación hasta la puerta que comunicaba al baño, desapareciendo de su vista.

Mulder se volvió quedando acostado de espaldas contra el colchón, y echó su mano en la frente. Mierda.

Scully entró al cuarto de baño, se apoyó en la puerta y cerró con llave. Luego se acercó a la otra pared, y cerró la puerta que daba al pasillo. Fue presa del pánico, al recordar los acontecimientos de la noche anterior se sintió avergonzada. Había hecho y dicho cosas que la estaban haciendo enrojecer por la humillación. Y había visto la expresión de su cara al despertar, como un ciervo encandilado por los faros. ¿Y si realmente quería deshacerse de ella ahora? ¿Por su propio bien? Arruinó todo. Él nunca la miraría de la misma manera. Su amistad no iba a ser lo mismo, y probablemente él ni siquiera deseaba una relación personal fuera del trabajo. ¿Qué estaba esperando que sucediera? ¿Esperaba que las cosas cambiasen para mejor? Él anoche solo quería hacerla sentir mejor; se compadecía de ella. Y ahora estaría probablemente lamentándose que hubiera pasado. Oh, Dios. ¡¿Cómo podía haber sido tan estúpida?!

Cualquier idea de hablar sobre lo que pasó fue aplastada rápidamente por los nudos retorcidos de miedo en su estómago. No quería mirarlo y ver el pesar, el rechazo en sus ojos. O peor aún, escuchar las palabras de pesar y rechazo. Caminó hacía el inodoro y casi se cae, las piernas le fallaban. Vio que el asiento estaba levantado, rodó los ojos, y la cerró de golpe, molesta. Después de orinar, se metió a la ducha con la esperanza de que cuando saliera Mulder se hubiese ido a la casa; él sería un verdadero amigo y le evitaría la devastadora vergüenza.

Se tomó su tiempo en la ducha, prolongando su salida del baño. Después de unos 25 minutos, estaba en bata frente al espejo del baño, peinándose. Caminó ligeramente abriendo la puerta que daba al dormitorio. Mulder no estaba allí. Gracias a Dios. Regresó al baño y mientras comenzaba a lavarse los dientes, oyó el televisor encendiéndose en la sala. Se quedó paralizada. ¡¿Todavía estaba aquí?! ¿No podía ir a su casa a ver la televisión? Debes estar jodiéndome.

Mulder quería hablar sobre lo que había sucedido, o tal vez no quería. No sabía qué hacer, ¿cuál sería el mejor curso de acción? Podía hablar con ella, y posiblemente escuchar cosas que realmente no deseaba oír. O podrían fingir que nunca sucedió, y permitir que las cosas vuelvan a la normalidad. Sintió su corazón hundirse. ¿Cómo podrían volver? No había vuelta atrás.

Sintonizó ESPN para ver la cobertura de baseball. Una manera perfecta de desconectar su cerebro. La escuchó salir de la ducha. Podía oír sus movimientos en la habitación. Pensó en ir allí, pero el miedo lo mantenía clavado al sofá. Pero mientras miraba hacia abajo, recordó que en el sofá era donde todo había empezado. Quería volver, y revivirlo. Probablemente era la primera y última vez que algo así sucedería. Tal vez debería haber hecho o dicho algo diferente anoche, para asegurarse de que la mañana no fuese por el camino que iba. Pero hacía dónde iba, no tenía ni idea.

Pasó la siguiente hora sentado en el sofá, dándose cuenta que Scully estaba perdiendo tiempo en habitaciones distintas a la que él estaba sentado. Tenía destellos de sus movimientos entre el dormitorio y el pasillo, entrando y saliendo del baño. Estaba lavando ropa. Oyó la aspiradora y ella se atrincheró en la habitación de invitados. Al rato pudo oírla en la cocina limpiando. Pensó que todo se veía impecable la noche anterior.

Al parecer, había decidido ignorarlo. Bueno, eso era simplemente genial. Mulder decidió que iba a obligarla a notarlo.

- ¡Hey, Scully! - Le gritó desde el sofá.

Scully se detuvo limpiando la mesada. Sus entrañas se agitaban por la humillación. - ¿Sí?

- ¿Tienes hambre? - Preguntó Mulder. - ¿Quieres ir por algo para desayunar?

Seguro que deseaba ir a un algún lugar público para poder romper con ella con suavidad. - Um... no, no tengo hambre. ¿Por qué no vas y compras algo para ti?

Él se mostró escéptico. - ¿Qué quieres decir con que no tienes hambre? Debes estar muriéndote de hambre. Ni siquiera cenaste anoche.

- Voy a comer más tarde, Mulder. - Le respondió con brusquedad. Quería estar sola. ¿Por qué no entendía eso?

Él suspiró. - ¿Quieres hablar de lo que el doctor Parenti te dijo?

Scully se congeló. Sintió un nudo de tristeza en su corazón. ¿Cómo podía pedirle a Mulder que la apoyara con otro intento de IVF después de lo que había sucedido entre ellos? De repente, la idea de crear un niño venía con muchas más implicaciones que no estaba dispuesta a pensar, y mucho menos a hablar. - En realidad no, no en este momento. - Dijo después de una larga pausa.

Santo cielo. Si alguien podía ganar un PhD (Doctorado en Filosofia "Doctor of Philosophy") en: Represión y Evitación, era ella. Uh... mira quién habla, amigo. Mulder suspiró. Scully claramente sólo quería que se fuera. Recogió sus zapatillas que había dejado junto al sofá la noche anterior, y se las puso. Apagó el televisor y caminó hacia el perchero para agarrar su chaqueta.

- Está bien, así que... supongo que te veré esta noche, Scully. Te recojo a las 18:30, ¿no? - Dijo Mulder en la puerta del apartamento, mirando a la cocina.

¿Por qué iba a volver más tarde? No tenía ni idea de lo que estaba hablando. - ¿Qué quieres decir?

- "The FBI Community Service Awards Banquet" - Respondió. - Recibimos un Premio al Servicio Público, ¿recuerdas?

Scully parpadeó, mirando hacia la mesada. - ¿Eso es esta noche?

- Yeah. En el Capital Hilton, 19:30. ¿Lo olvidaste? Me preguntaste la semana pasada si podía recogerte para ir juntos, ¿recuerdas?

Scully suspiró. Se había olvidado por completo. Ni siquiera había comprado un vestido. Ni había hecho una cita para el salón de belleza. Y se supone que subir al escenario y aceptar un premio, y hacer frente a la habitación con algún tipo de expresión. ¿Qué iba a decir? ¿Qué iba a llevar? Supuso que podría pasar la tarde preparándose.

- No tienes que venir por mí, Mulder. Puedo conducir.

- Scully, ¿por qué iríamos en dos coches? No me importa venir por ti. Ya te dije que lo haría.

- Porque no es justo para ti. Manejar hasta tu casa, prepararte, volver manejando hasta aquí por mí... Te puedo encontrar allí, Mulder. No hay problema.

Ni siquiera lo miraba mientras hablaba. Él empezó a sentir una rabia burbujeando en la boca del estómago.

- Scully, voy a recogerte. Voy a venir por ti. - Dijo con firmeza. - Voy a estar aquí a las 18:30, ¿ok?

Él la miraba fijamente. Ella todavía se negaba a mirarlo. No sabía qué más decirle. Había muchas otras cosas que quería decirle, pero no sabía cómo. Odiaba su silencio. Él preferiría que se volviera loca, y emocional, y le dijera todas las razones por las que la noche anterior había sido el error más grande que ella jamás había cometido. Él, al menos, podría discutir con ella, plantear sus objeciones, y podrían arruinar o no esta cosa como cualquier otra diferencia de opinión que alguna vez habían tenido. Pero ante su silencio, su distancia, él no tenía armas para defenderse. Esta era su ley de frío hielo, logrando que se le congelara el corazón.

- Está bien, Mulder. - Respondió secamente, sin levantar la vista de la mesa de la cocina que estaba limpiando.

Él suspiró abriendo la puerta, y después de una última mirada dolorosa al sofá, donde Scully había volado a su regazo invitándolo a su cama, se fue.

Cuando los codos de Scully cayeron sobre la mesa, ella bajó la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas.

CONTINUARÁ…