Capítulo 27: "Las ideas de Mulder pueden estar un poco por lo fuera, pero él es un gran agente"

Resumen:

Mulder y Scully asisten al FBI Community Service Awards Banquet.

Notas:

Depeche Mode – "Soothe My Soul"

I'm coming for you
When the sun goes down
I'm coming for you
When there's no one around

I come to your house
Break down the door
Girl, I'm shaking
I need more

There's only one way to soothe my soul
There's only one way to soothe my soul
Only one way
Only one way

I'm coming for you
I need to feel your skin
I'm coming for you
To stop this crawling

I'm taking my place
By your side
I'm not leaving
Until I'm satisfied

There's only one way to soothe my soul
There's only one way to soothe my soul
Only one way
Only one way

I'm coming for you
My body's hungry
I'm coming for you
Like a junkie

I can't stop
Desire in me
I'm not waiting
Patiently

There's only one way to soothe my soul
There's only one way to soothe my soul
Only one way
Only one way

There's only one way to soothe my soul

A las 18:15 horas del sábado 2 de octubre, Scully estaba lista para ir al: "FBI Community Service Awards Banquet", su gabardina de lana gris carbón sobre su nuevo vestido, los zapatos impecables, y ella caminaba por su apartamento esperando a Mulder. Se sentía nerviosa, incómoda, asustada, ansiosa, emocionada, llena de esperanza. Se preguntó si esta noche saldría todo bien u horrible. Se preguntó si las cosas volverían a la normalidad entre ellos o si las cosas cambiarían para siempre. Al principio, la había espantado el pensamiento del banquete. Había caído en un momento horrible, no tenía nada que celebrar el día después de enterarse los resultados de su intento de IVF. Pero ahora que sabía que la IVF había fracasado, el estar en una gran sala llena de gente, la mayoría de las cuales no conocía particularmente bien y por lo tanto su conversación podría limitarse a una pequeña charla no personal, le pareció una buena distracción a los pensamientos asfixiantes que estaban haciendo estragos en su mente.

A las 18:25 en punto, Mulder llamó a su puerta. Scully se quedó allí, congelada, mirando la puerta. Una sensación de mariposas llenó su estómago, pero después de tomar una respiración profunda, la abrió.

Él estaba allí de pie, usaba una gabardina negra, pudo ver el corbatín de su smoking sobresaliendo por el cuello. Ella le dio una sonrisa a medias. - Hola.

Mulder se quedó mirándola fijo. Sus ojos vagaron por debajo de su brillante pelo, llevaba un peinado alto; sus ojos, con maquillaje ahumado; sus labios rojos y húmedos; los pendientes que colgaban de sus lóbulos, brillaban en la luz; el abrigo oscuro abrazando su figura; sus piernas cubiertas por medias de nylon negras, sus zapatos stiletto negros con detalles en azul, la recorrió entera volviendo a sus ojos. Su cerebro se volvió difuso.

- ¿Mulder?

Él parpadeó, tratando de concentrarse. - Hey... Sí, ¿estás lista?

Scully lo miró fijamente, y Mulder pensó que podría haber visto un destello momentáneo de picardía en sus ojos. - Sí, estoy lista.

Ella salió y cerró detrás de ella. Mientras caminaba por el pasillo hacia el ascensor, Mulder caminaba detrás, mirando la suave piel de su cuello, expuesta ahora con ese peinado, y la costura negra recta de las medias de nylon en la parte posterior de sus piernas desaparecían en sus talones, Dios, usaba liguero. Él gimió internamente. Iba a ser una noche larga.

Unos rápidos siete minutos en coche les tomó llegar del edificio de Scully al Capital Hilton en el centro de DC. Cuando llegaron al lobby del hotel, Scully se excusó para ir el baño. Mulder se acercó a la mesa de registro, sacando su tarjeta de identificación.

- Fox Mulder y Dana Scully. - Le dijó al encargado, un hombre de mediana edad también vestido con un esmoquin.

El encargado miró la insignia de Mulder, y luego escaneó su lista de nombres. - Sí, te tengo aquí. Mesa 13. Oh, veo que eres uno de los ganadores del premio. Felicitaciones.

- Gracias. - Dijo Mulder. Luego se dirigió al guardarropa a la derecha de la mesa para dejar su abrigo.

- ¿Cómo te va, Spooky? - Dijo una voz familiar detrás de él.

Mulder giró para encontrarse con la presencia no deseada del agente Tom Colton allí de pie mirándolo. Se quedó mirándolo sin decir nada, y antes de poder pensar algo para decirle al chico, vio que la mirada de Colton se dirigía más allá de él. Mulder se volvió y se quedó boquiabierto.

Scully estaba caminando hacia ellos con sus stilettos negros abrazando su pequeño bolso con brillantes detalles en azul, y un negro vestido de correas spaguetti que le llegaba unas tres pulgadas por encima de las rodillas y mostraba lo suficiente como para hacer que el corazón de Mulder comenzara a golpear con fuerza. Sintió la contracción de su sexo dentro de sus pantalones mientras la veía acercarse a ellos. Oh Dios. Esta iba a ser una noche muy larga.

- ¡Y aquí está la señora Spooky! - Dijo Colton a Scully, aunque de una forma divertida.

- Hola, Tom. - Ella rodó los ojos. Volvió su atención a Mulder, y el corazón le dio un vuelco cuando lo vió con su smoking negro.

- Hola, Dana - dijo Colton, sonriendo y meneando las cejas.

Mulder no sabía que era más irritante. El "señora Spooky" o su "Dana". Sólo sabía que quería alejarse de Tom Colton tan pronto como fuera posible.

- Estamos en la Mesa 13, Scully. - Susurró con impaciencia. Ella podía decir que por su tono quería que se alejaran del lobby y de Colton, más específicamente.

- Voy. Supongo que te veré en el interior, Tom. - Le dijo Scully, cuando se volvió hacia las puertas dobles abiertas que llevaban a la sala de banquetes.

Tom le hizo un guiño. - Será mejor que lo creas, Dana. Nos vemos, Spooky. - Colton se fue a saludar a otros colegas.

Dana, mi culo. Mulder se quedó allí, lanzando una mirada gélida a la espalda de Colton mientras este se alejaba. Scully extendió la mano y lo tomó del brazo. - ¿Estás listo?

Él se quedó mirando la mano de su compañera, sosteniendo suavemente su antebrazo, y luego la miró a la cara. Era la primera vez que lo tocaba desde la noche anterior. Scully se sonrojó, sacando rápidamente su mano y apartando la mirada de él. Ella se volvió y entró en la sala de banquetes. La habitación estaba decorada en azul y plata, con un escenario en la parte delantera, una alfombra en medio que llevaba hasta el podio con la insignia del FBI y mesas a los costados de esta para unas mil personas.

Mientras caminaban hacia su mesa cerca del escenario, Scully escuchaba continuamente: "Hey, Spooky" Y tantas veces su sangre comenzaba a hervir de rabia. Deseaba que los otros agentes abrieran los ojos y dieran a Mulder el respeto y admiración que se merecía. Él simplemente rodaba los ojos o devolvía una mirada en blanco en dirección a donde estaba siendo llamado. Había oído ese nombre durante 13 largos años, desde la academia. No había nada que pudiera hacer al respecto, y nunca le había parecido digno de preocupación, ni que valiese la pena pelear por el sobrenombre. Sin embargo, demasiados agentes masculinos habían dicho un: "Hola, Dana" para su gusto, y a la mayoría de ellos ni él ni Scully sabían el nombre o le reconocían la cara siquiera.

Cuando se abrieron camino a través del cuarto y estaban llegando a su mesa, fueron detenidos por Skinner.

- Hey, me alegro de haberlos encontrado antes de que comience esta cosa. - Dijo mientras se acercaba a ellos, llevaba un pin con la bandera en la solapa de su esmoquin.

- Hola, señor. - Scully lo saludó. Mulder se limitó a asentir con la cabeza.

- Escucha, acerca de este Premio al Servicio Público, este "Public Service Award"... - Skinner vaciló. - El Director Adjunto decidió que como el premio se les está dando a los dos, como una unidad, no necesitan subir los dos al escenario. Y la pregunta es cuál de ustedes va a recibir el premio y decir algunas palabras.

- Y con eso te refieres a la Agente Scully. - dijo Mulder.

Scully se volvió dándole una mirada sorprendida, y luego se giró hacia Skinner. - Pero señor, en realidad yo no hice nada en el banco. Fue Mulder quien detuvo a Bernard Oates. Fue Mulder quien prestó el servicio público. Yo realmente no hice mucho... verdaderamente no hice nada allí.

- Bueno, el Director Adjunto dijo que no quiere a Mulder allí arriba hablando de Pamela Hamilton y relatando la trama de un episodio de Twilight Zone (La dimensión desconocida). - Explicó Skinner con cierta molestia.

Mulder suspiró y negó con la cabeza. Scully lanzó una mirada de enojo en dirección a Skinner, y comenzó a caminar hacia la Mesa 13, con su compañero tras su espalda.

Ella llegó a la mesa primero, Mulder fue detenido por su amigo, el agente Danny Valladeo. Estaba agradecida que por lo menos hubiese una cara amable en la sala por su bien. Caminó alrededor de la mesa para encontrar su lugar y el de Mulder, al ubicar la tarjeta con el: Dana Scully - impreso en ella, se sentó y puso su clutch en la mesa. Echó un vistazo a la tarjeta del lugar a su izquierda, para ver Peyton Ritter Anudó su estómago. ¡Oh no, carajo! No podía ser. Miró a su derecha, esperando ver la tarjeta del lugar con el nombre: Fox Mulder pero en cambio la tarjeta impresa decía: Spooky Scully sentía las lágrimas de rabia calientes llenando sus ojos. Pendejos. De alguna manera, esa noche parecía un evento planeado por el Director Adjunto simplemente como una manera de pegarle a Mulder. Tomó su clutch, sacó su pluma de fieltro negro, agarró su tarjeta de ubicación, la giró y escribió: Sra. Spooky.

Mulder finalmente dejó a Danny y fue a sentarse junto a Scully. Echó un vistazo a su tarjeta de ubicación y luego a la de ella, lo que claramente estaba escrito había sido con su puño y letra.

- ¿Por qué hiciste eso?

- Solidaridad. - Respondió ella de forma cortante.

Mulder sonrió. - ¡Vamos Equipo!

Scully se rió entre dientes.

Apenas habían pasado unos pocos minutos de las 19:00 horas cuando el agente especial Peyton Ritter de la Oficina de New York se acercó a la Mesa 13 y se sentó en el asiento asignado. Se quedó mirando la silla vacía a su lado y luego levantó la vista para ver a Mulder sentado en la silla siguiente. Palideció. Mulder lo miraba fijamente.

Ritter se aclaró la garganta. - Agente Mulder. Así que... eh, ¿dónde está Dana?

¿Es en serio? Tienes que estar jodiéndome de verdad. - La agente Scully está por las mesas de Quántico hablando con sus amigos.

Ritter asintió. - ¿Y que hay de ti? ¿No tienes amigos por aquí?

- No. - Respondió de manera cortante. - Bueno, no, eso no es cierto, tengo un amigo. Y ella está dando un recorrido social.

Ritter lo miró. - Bueno... está bien, entonces.

Mulder se preguntó si el imbécil del Director Adjunto puso Ritter junto a Scully a propósito. Cuanto más pensaba en ello, más plausible le parecía la idea.

- ¿Le gustaría tener más de un amigo aquí? - Una voz femenina familiar hizo la pregunta detrás de él.

Mulder y Ritter giraron para ver a la agente Natalie Black, con un vestido de cóctel sin tirantes color rojo, su larga cascada de pelo castaño oscuro sobre un hombro. Él parpadeó mientras ella se sentaba en la silla de Scully, poniéndose de lado para mirarlo de frente, cruzando las piernas, y dándole la espalda a Ritter.

- Hola, agente Black. - La saludó Mulder cortésmente.

- Pensé que ya te había dicho que me llamaras Natalie. - Susurró sonriéndole. - Te ves muy bien con ese esmoquin. Y, uh... Realmente extraño verte en el bullpen.

Ante esto, Ritter se inclinó para mirar a su alrededor, y arqueó las cejas a Mulder. Mulder se negó a hacer contacto visual con él.

Scully disfrutaba pasar el tiempo con los patólogos de Quantico y el personal de laboratorio, riendo y hablando de su vida, las familias, el trabajo. Los había conocido desde que había ingresado a la Academia, hacía mucho tiempo, casi nueve años, y era muy aficionada a pasar tiempo con ellos. Todos la felicitaron por el premio, a ella y a Mulder, y le dijeron que les gustaría animar la cuestión cuando los llamaran por sus nombres y subieran al escenario serían los más ruidosos del salón, prometieron. Se sentía agradecida, ya que nunca se habían burlado de su trabajo en los X Files ni de Mulder. Se volvió para mirar hacia su mesa, y se encontró con que Natalie estaba sentada en su silla, con las piernas cruzadas de manera sensual hacia Mulder. Scully se excusó con sus amigos, y se dirigió a su mesa de manera posesiva.

- ¿Vas a hacer algo después de esto? - Natalie le preguntó sin dejar de mirarlo a los ojos.

Mulder le dirigió una mirada de perplejidad. - ¿Qué quieres decir?

- ¿Vas a ir a alguna de las fiestas que organizaron los Departamentos del Bureau?

Sacudió la cabeza negativamente. - No soy una persona de fiestas. No he estado en una desde la Universidad.

- Yeah... Estaba pensando en saltarme las fiestas también. - Respondió Natalie. - Um... aún... me gustaría hacer algo divertido después de esto, sin embargo.

Mulder asintió.

- ¿Quieres que... tal vez... un poco de compañía esta noche? Podríamos pasar el rato después juntos. Tal vez... ¿en tu casa?

Mulder parpadeó. Ritter se inclinó de vuelta en su silla y le lanzó una mirada salvaje que Mulder volvió a ignorar.

- Hola, Natalie. - Scully había regresado a la mesa.

- ¡Oh, hola Dana! - Dijo Natalie, sonriente parándose dándole un sincero abrazo. - Te ves hermosa esta noche.

Scully sonrió. - Gracias. Tú también.

- ¡Gracias! - Se sonrojó mirando hacia Mulder. - Bueno, supongo que debo ir a mi mesa... Está allí por alguna parte. - Movió la mano hacia la izquierda del escenario. Luego apretó el bíceps de Mulder, diciendo: - Avísame sobre esta noche. - Antes de abandonar la mesa.

Scully se volvió dedicándole una mirada incrédula a Mulder, pero antes de que él pudiera decir nada, Ritter se había puesto de pie detrás de ella.

- ¿Dana? - Murmuró.

Ella se volvió hacia él. - Agente Ritter. - Lo saludó.

- Realmente me gustaría que me llamaras Peyton. Solo Peyton.

Mulder hervía.

- Realmente me gustaría que no me hubieses disparado.

Él la miró asombrado. Abrió y cerró la boca sin saber que responder. Mulder se echó a reír.

Scully le sonrió a Ritter. - Estoy bromeando.

Ritter dejó escapar una risa nerviosa. - Gracioso... Escucha... Lo siento mucho, de verdad. Siento lo que pasó. Pensé en llamarte o enviarte un mail, pero simplemente eso me parecía demasiado impersonal. Quería ser capaz de pedirte disculpas de nuevo en persona, ya sabes, cuando no estuvieses sentanda en una cama de hospital... Realmente lo siento. Si tu hubieses... - Suspiró ruidosamente. - Nunca podría haber vivido conmigo mismo.

- Disculpa aceptada. - Le dijo Scully, sonriendo.

- Bueno, no he terminado aún... También quiero pedirte disculpas por la forma en la que actué, la forma en que te traté cuando estábamos trabajando en el caso. Fui muy irrespetuoso contigo, y me siento mal por eso. Puede que no lo haya puesto en el informe, porque realmente no necesitaba que todos en el trabajo me miraran como si fuera un lunático, pero... Tenías razón sobre Fellig... Quiero disculparme por mi actitud con eso también.

Ella asintió. - Disculpa aceptada de nuevo. Entonces, ¿qué te trae al banquete?

- Oh, soy uno de los Premios al Servicio Público. Atrapamos a Matthew Eric Stern.

Scully lo miró, impresionada. - Él estaba en la lista de los más buscados por el FBI. Integraba el Top Ten. ¿Fuiste tú?

- Síp. - Ritter le preguntó, sonriéndo. - Uh... ¿puedo conseguirte una copa en el bar?

Ella vaciló. - Claro... me gustaría tomar una copa de Chianti.

- Está en camino. - Contestó Ritter entusiasmo. - Te ves muy hermosa, por cierto.

Scully le dio una media sonrisa. - Uh... gracias.

Mulder los miró irritado. ¿Qué carajo estaba pasando aquí?

Ritter se alejó caminando hacia la barra. Scully se sentó en su silla y se volvió hacia su compañero, él la miraba fijamente.

- ¿Por qué eres amable con él, Scully? Él te disparó. Casi te mató. - De pronto recordó el cuerpo desnudo de Scully frente a él, y se vio a si mismo pasando la mano sobre ella, para acariciar la cicatriz que la bala de Ritter le había dejado.

Ella lo miró fijamente. - Sí, Mulder. Él me disparó. Y fue un accidente. Los accidentes ocurren. Yo TE disparé, Mulder. ¡Y eso fue a propósito!

- Dos situaciones completamente diferentes, Scully.

Ella rodó los ojos. Él gruñó para sus adentros.

Ritter regresó. - Aquí está tu copa de vino, Dana.

Mulder le lanzó una mirada gélida. Un "Dana" más saliendo de él y le iba a perforar, a este payaso, la garganta.

Cuando Ritter se sentó, los demás ocupantes de la mesa y los demás compañeros galardonados, se sentaron también. El programa estaba a punto de comenzar.

Dos horas habían pasado ya, los premios se estaban repartiendo y los discursos estaban yendo por el camino correcto, la proyección de vídeos especiales mostraban lo que el FBI había hecho el pasado año a través de las donaciones de caridad, proyectos comunitarios y programas de asistencia a las víctimas. Mulder hubiera estado mortalmente aburrido si Scully no estuviese sentada a su lado. Aunque ella no hablaba mucho con él, y seguía levantándose continuamente para hablar con algún conocido en otra mesa o iba al tocador. Parecía inquieta. Tal vez no quería estar cerca de él. Trató de empujar ese pensamiento lejos de su mente.

Pero Mulder podía mirarla cuando estaba sentada a su lado en la mesa. Notó cómo sus pequeñas manos se movían sobre la mesa delante de ella, de su bolso a su copa de vino, o a la copa de agua, sus pequeñas muñecas unidas a sus brazos firmes y fuertes, los brazos redondos, su reloj de oro brillando en su mano izquierda, la piel lechosa de los hombros y el cuello. Fantaseaba con besar ese cuello nuevamente mientras iba empujando esas correas spaguettis por sus hombros. Había notado su escote, las cimas de sus pechos temblando con el movimiento. El pensamiento de que él nunca volvería a poder tocar sus pechos suaves, perfectamente redondos, o chupar un tenso pezón rosa con su boca y lengua lo llenó de angustia. Deseó poder leer su mente. Si alguna vez hubo un maldito momento en que le gustaría poder tener esa habilidad nuevamente, este era sin duda el exacto.

Los Subdirectores Alvin Kersh y Gregory Roberts subieron al podio para presentar a los siguientes galardonados con el Premio al Servicio Público. ¡Oh, no! Scully se volvió para mirar a Mulder. Sus ojos se encontraron con los suyos. Ambos se dieron entre sí miradas de consternación. Claro. Por supuesto que este iba a ser su premio. Kersh y Roberts hablaron sobre el Cradock Marine Bank, sobre la vida de más de 35 personas en el interior del banco ese día, empleados y clientes, y ni hablar de los millones de dólares en daños a la propiedad impedido, debido a dos agentes que imposibilitaron que Bernard Oates utilizara la bomba que llevaba atada a su pecho. Y ahora Bernard Oates iba a permanecer en la cárcel por un tiempo muy largo.

- Este Premio al Servicio Público es para la Agente Especial Dana Scully y el Agente Especial Fox Mulder. - Finalizó Kersh.

Gregory Roberts interrumpió agregando. - ¿A quién estoy seguro que la mayoría de ustedes conoce, o están más familiarizados con su nombre real: "Spooky".

Algunas risas se escucharon esparcidas por todo el lugar. Mulder negó con la cabeza y suspiró. Scully sintió una inundación de ira caliente llenando su estómago, como lava fundida.

- De todas formas... - Kersh continuó, dedicándole una mirada de reojo pedernal a Roberts, que parecía bastante satisfecho de sí mismo. - Nos gustaría llamar a la Agente Especial Dana Scully al estrado para recoger su merecido premio.

Los aplausos estallaron, sobre todo del grupo de mesas donde se encontraban las diferentes Secciónes de Quántico. Allí todos estaban dando a Scully una ovación de pie, gritando, silbando y aplaudiendo. Mulder le sonrió dulcemente. Ella se levantó. Durante la mayor parte del día, había estado aterrorizada de subir al escenario y tenía la esperanza de que Mulder iba a ser el que hablaría de los dos. No tenía ni idea de lo que diría sobre lo que pasó en el banco. En parte porque realmente no entendía plenamente cómo Mulder sabía que Oates tenía una bomba y que Pamela Hamilton era la que podía detenerlo. Y desde que habían llegado a la sede, todos habían conspirado para que se sintiese cada vez más y más furiosa durante el transcurso de la noche. Pero al acercarse al escenario, ya no se sentía nerviosa en absoluto. La indignación justificada la guió todo el camino.

Chocó intencionalmente contra el lado derecho de Roberts al pasar junto a él, sin siquiera detenerse a mirarlo o saludarlo. Kersh le entregó a Scully la placa con su nombre y el de Mulder grabado. Gracias a Dios, que habían dejado el "Spooky" fuera, pensó con amargura. Luego se acercó al podio y bajó la placa. Para su incomodidad notó que el auditorio completo estaba observándola.

- Gracias. Um... Yo realmente no hice nada en el Cradock Marine Bank. Quiero decir, estaba allí, pero sólo hice lo que el Agente Mulder me dijo que hiciera. No tenía ni idea de por qué me pidió que sacara a Pamela Hamilton de su coche aparcado fuera del banco, pero lo hice de todos modos, sin cuestionamientos. Porque sé que, por mucho que me irrita eso a veces, el Agente Mulder tiende a estar en lo cierto acerca de cosas la mayoría de las veces... Casi todas las veces, en realidad. Es increíblemente molesto vivir con eso.

Las risas se oyeron en casi toda la audiencia. Mulder se rió entre dientes.

- No tengo ni idea de cómo funciona su cerebro, cómo es capaz de hacer conexiones y averiguar la verdad sobre la base de sus instintos, y cómo logra esa habilidad para leer a la gente como si fuesen libros y las situaciones... Por algo él es el increible perfilista que es, por algo sus teorías y perfiles sobre Asesinos en Serie siguen siendo ejemplo y método de estudio en Quántico.

Scully suspiró. Miró a su mesa, y sus ojos se encontraron con lo de Mulder. Él la miraba fijamente.

- Um... trabajar con el Agente Mulder es un reto difícil, frustrante, exasperante... aterrador y... emocionante. Él me ha llevado más lejos de lo que nadie lo ha logrado. Él me empujó mentalmente, emocionalmente, espiritualmente. Abrió mis ojos y me despertó; me permitió alcanzar un conocimiento del mundo que me rodea del que no tenía ni idea antes.

Mulder se sentó más derecho, los ojos muy abiertos, mirando fijamente a Scully. No esperaba esto.

- Por eso creo que el Servicio Público real es que alguien como el Agente Mulder sea parte del FBI. Alguien con su brillantez, su pasión, su agudo sentido de la justicia, su empatía, su bondad inherente. Es a causa de estas cosas que Bernard Oates fue incapaz de detonar esa bomba. Creo que todos en esta sala deberían estar agradecidos de que el Agente Mulder esté aquí, y deberían estar orgullosos de todo lo que ha logrado... Yo sé que lo estoy... Gracias.

La habitación estaba en silencio mientras Scully se alejaba del podio, hasta que las diferentes Secciones de Quántico comenzaron con los vítores, chiflidos y aplausos, y casi todos los demás, finalmente, comenzaron a aplaudir también.

Mulder se revolvió en su silla, aturdido, mientras ella caminaba fuera del escenario y fue conducida por una puerta lateral para que le tomen una fotografía. Ahora que Scully había abandonado el escenario, su ira se había disipado y sentía su estómago retorciéndose por el nerviosismo. Ahora todos ellos lo sabían. Todo el mundo en esa habitación sabía lo que ella sentía por él. Oh Dios. Posó incómoda al momento que le tomaban la foto para el boletín del FBI y los periódicos locales, cuando se liberó esquivando a los agentes que se acercaban a saludarla se apresuró a volver a su mesa con la placa.

El agente Ritter la observó cuando ella se sentó, sin saber muy bien qué decirle. - Bueno...Ese fue... un discurso... - dijo.

Scully no se molestó en darle una respuesta. Miró a Mulder a los ojos.

- Pensé que ibas a hablar sobre Bernard y Pam, y la bomba en el banco. - Le dijo, con una mirada de perplejidad.

Scully suspiró. Bueno, casi todos.

Más tarde, mientras Mulder estaba haciendo su camino de regreso a la mesa desde el cuarto de baño, miró el reloj: 22:23 horas.

- ¿Mulder?

Se dio la vuelta para ver a la agente Natalie Black. Deseaba que esta chica lo dejara solo.

- Así que... ¿te gustaría salir un rato esta noche? - Preguntó, sonriendo. Sus ojos color chocolate lo miraban sugestivos.

Mulder suspiró. - Agente Black...

- Natalie... Lo corrigió, deliberadamente, sin dejar de sonreír con la mirada.

Algo creció en él cada vez más haciéndolo sentir muy molesto. - Está bien, Natalie. Mira, tengo casi 38 años. Yo no salgo. Que tengas una buena noche.

Como Natalie se lo quedó mirando, Mulder caminó a propósito lejos de ella hacia su mesa. Cuando llegó se encontró con que Scully ya no estaba allí. Echó un vistazo a la sección de Quántico para ubicarla, pero no podía verla allí tampoco. Suspiró, y se sentó. No podía creer que todavía debía soportar otros largos 30 minutos más o menos hasta que esa basura se acabara. Miró la placa que Scully había dejado sobre la mesa. Ella la había puesto frente a su silla. Supuso que ella pensó que realmente le pertenecía a él. Luego se dio cuenta de que había un trozo de papel doblado debajo, a continuación, lo sacó rápidamente. La letra era de Scully con la misma tinta negra que había usado para escribir su tarjeta de ubicación.

Mulder: quería irme a casa, pero no quería obligarte a salir temprano por mi culpa. En caso de que hayas hecho planes para después con Natalie. Voy a tomar un taxi para ir a casa, así que no te preocupes por mí. Nos vemos el lunes por la mañana en la oficina.

¿Por qué demonios iba a querer quedarse allí un minuto más sin ella? No quería estar ahí si ella no lo estaba. ¿Natalie? Por el amor de Dios. Y... ¿qué demonios? ¿Lunes? ¿Por qué habría que esperar hasta el lunes para verla? Eso eran dos días a partir de ahora. Él no esperaría dos putos días para ver a Scully.

Con la ira comenzando a levantarse en la boca del estómago, tomó la placa y colocó la nota de Scully en su bolsillo. Al bajar la mirada, vio la tarjeta de ubicación, con su escrito a mano. Sra. Spooky. La miró fijamente, antes de tomarla y rápidamente se la metió al bolsillo junto a la nota. Mulder se dirigió hacia el lobby para recuperar su abrigo, salió del hotel y se dirigió a Georgetown con todos sus pensamientos en Scully y en ese vestido con correas de spaguetti negro llenando su mente.

CONTINUARÁ….