Capitulo 28: "Radar Love"
Resumen:
Mulder se aparece en el apartamento de Scully después del Banquet
Este capitulo contiene material sexual explicito.
Notas:
Active Child – "Calling in the Name of Love"
She was someone that you wanted
Someone that you'll never know now
And I know you want reasons
For going down
And now I'm falling
Into this world I don't know
Can't go home
Home to the ghost
Keep it all with you
You can take it but you're never gonna see
All the lies that were spoken
Fixin' me to leave
But did we waste it
I want somebody to believe
That we were falling
Into the world
We tore the wings where we belong
And you're never gonna know until she's gone
That's why I'm still calling
Calling in the name of love
Never stop calling
Calling in the name of love
That's why I'm still calling
Calling in the name of love
Never stop calling
Calling in the name of love
It took three whole years to fall apart
And another ten years to mend our hearts
Is there someone that you're wanting
Is there someone that you cannot live without
And I know you want reasons
But you never even had a doubt
And now you're falling
Into a river of the reasons that you cannot recall
You still hold on
Onto the ghost
Of another past lover
Someone that you never understood
Even when it went sideways
Intentions were always good
Maybe it was true
I want so badly to believe
We were holding
Into the world we tore the wings where we belong
And you're never gonna know until she's gone
That's why I'm still calling
Calling in the name of love
Never stop calling
Calling in the name of love
That's why I'm still calling
Calling in the name of love
Never stop calling
Calling in the name of love
It took three whole years to fall apart
And another ten years to mend our hearts
Scully colgó su abrigo y se quitó los zapatos apenas ingresó al departamento, dejó su bolso y las llaves sobre la mesita cercana a la puerta. Entró a la cocina y pensó en tomar un té. Se preguntó cómo reaccionaría Mulder a su nota. Estaría enojado, sabía que lo estaría. ¿Pero entonces, qué? ¿Sería él el que llamaría? ¿La ignoraría? Esperaba que él reaccionara de la manera que deseaba. De cualquier manera, lo único que sabía era que no podía soportar estar sentada en esa mesa con él por más tiempo. Podía sentir la forma en que la miraba; un hormigueo la recorría, la sensación de deseo se había despertado en su centro desde que había ido por ella esa tarde, y acompañado durante toda la velada haciendo que se retorciera en su asiento. Por eso había inventado mil excusas para levantarse y alejarse de esa mesa.
Entró al cuarto de baño, vació su vejiga, se quitó los pendientes, y estaba a punto de tomar todas las horquillas del pelo cuando oyó un fuerte golpe en la puerta. Se quedó inmóvil, mirando su reflejo en el espejo. Varias emociones la golpeaban a la vez cuando una pequeña sonrisa estalló en su cara: el miedo, la ansiedad, la emoción, la excitación.
Fue a abrir la puerta, se encontró a un Mulder visiblemente enojado mirándola. Ella descubrió que estaba reprimiendo el deseo de reír.
- Me abandonaste maldita sea! – le reclamó, mientras pasaba junto a ella e ingresaba al apartamento.
- Bueno, ya sabes lo que se siente. - Scully bromeó, antes de cerrar y bloquear la puerta.
Él frunció los labios. - Quiero hablar.
- ¿Sí? ¿Sobre qué? - Respondió ella, de la forma más mordaz destilando el mayor sarcasmo que pudo.
Mulder sintió la ira caliente subiendo por su cuerpo. De pronto tuvo la imperiosa necesidad de decirle algo hiriente, algo chocante, algo que llevara a una pelea. Estaba harto del silencio, la distancia. Si él lograba cansarla y hacerla enojar, tal vez lo gritara. Por lo menos estarían hablando, incluso si ese era el argumento.
La miró arrojando dagas sobre ella. - No es de extrañar que Jerse intentara arrojarte dentro de su incinerador.
Scully lo miró fijamente, sin habla. Y entonces hizo algo que él no se esperaba. Se echó a reír. - ¡Oh, Dios mío, Mulder! - dijo a través de su risa. Y luego al ver la mirada atónita en el rostro de su compañero comenzó a reír más fuerte, aferrándose a su lado y enjugándose las lágrimas que se escapaban de sus ojos. Con los minutos, su risa cesó y ella comenzó a tratar de recuperar el aliento, la punzada en su lado comenzaba a disiparse.
- ¿Quieres arrojarme dentro de tu incinerador, Mulder? - Scully se rió entre dientes, cuando finalmente su respiración se calmó. Y entonces lo vio de nuevo, la travesura en un abrir y cerrar de ojos.
Ella cerró los ojos junto con él, al abrirlos notó que las pupilas de Mulder se habían dilatado y su respiración se había acelerado. Se miraron el uno al otro.
- No. - Respondió él, sin romper la intensa mirada. – Lo que quiero es cogerte en el sofá.
La boca de Scully se abrió, a medida que el deseo caliente se agrupaba en su centro despertándolo una vez más.
Y luego volaron el uno contra el otro, los brazos de Scully alrededor del cuello de Mulder, este con sus dos manos la tomó por debajo del trasero, apretándolo a través del vestido, levantándola, mientras ella cerraba las piernas alrededor de sus caderas. Scully tenía los labios en los suyos, besándolo apasionadamente. Él los acercó al sofá a oscuras, se sentó debajo, y ella se acomodó en su regazo, a horcajadas sobre él mientras Mulder le acomodaba su vestido, deslizándolo por sus muslos hasta las caderas. Al mismo tiempo que veía las correas de del liguero unidas a sus medias, y posaba sus manos alrededor de sus caderas apretando su trasero descubría que llevaba una tanga de seda, gimió con fuerza y el creciente bulto en sus pantalones se hizo más duro y más grueso.
Ella apretó su cuerpo contra su pecho, y él la abrazó con fuerza pegándola aún más a él. La lengua de Scully empezó a acariciar lentamente el labio inferior de Mulder, este gimió cuando ella finalmente entró en su boca, ya que empezó a mover sus caderas contra su erección. Puro deseo goteaba desde su centro, mientras él la sostenía por sus caderas y empujaba contra ella, su sexo ahora palpitante por el ida y vuelta sobre la dura erección que sobresalía de los pantalones del esmoquin.
Las manos de Scully fueron al corbatín de Mulder, desatándolo y tirándolo al suelo. A continuación, comenzó a desabrocharle la camisa blanca hasta abajo, cuando terminó de desprenderla tironeó de esta hasta que la liberó de los pantalones y se la quitó acariciando con suavidad sus hombros. La arrojó también al suelo. Sus manos fueron hasta su pecho firme, pasando sus dedos a través de la pequeña parcela de rizos suaves, antes de arrastrar sus manicuradas uñas a través de cada pezón. Él gimió abriendo la boca, y se alejó de sus labios para mirarla fijamente. Ella le sonrió.
- Scully, ese vestido ha estado volviéndome loco toda la noche. - Mulder respiraba agitado, mientras sus manos se movían por sus caderas y comenzaba a desabrocharlo por la espalda, luego deslizó las correas hacia abajo fuera de sus brazos, dejando al descubierto sus pechos desnudos.
Ella todavía le sonreía. Recordó sus compras ese mismo día, cuando vio el vestido supo que a él le gustaría. Había estado razonando toda la tarde: si Mulder se hubiese sentido avergonzado, humillado o arrepentido, como ella, habría dejado su apartamento inmediatamente. Así que tal vez él no se arrepentía después de todo. Ella no quería que las cosas volviesen a la normalidad. Quería un cambio. El miedo seguía allí, y había una batalla constante dentro de su mente entre sus necesidades, deseos y sus miedos. Pero este era un cambio, y era mejor que nada. No sabía lo que significaba, o adónde podía conducir, pero era mejor que la alternativa. Estaba tratando desesperadamente de alejar sus inseguridades y esa voz molesta dentro de su cabeza, porque después de saber lo que era tener sexo con Mulder, no quería renunciar a el. Y en este momento, no quería tener conversaciones incómodas sobre sentimientos o algún tipo de complicada discusión acerca de lo que estaba pasando entre ellos. En este momento ella sólo quería que él la hiciese acabar, acabar y acabar.
- Es por eso que lo compré esta tarde. - Susurró, inclinándose más cerca hasta que sus labios estaban tocando ligeramente los suyos. - Pagué 450 dólares por él, así que no quiero arruinarlo. - Levantó el vestido desde sus caderas, y lo arrojó al otro extremo del sofá.
Mulder la miró con sorpresa. ¿Scully había planeado esto esta mañana? - Y la, eh... - Jadeó. - ¿La tanga de seda con el liguero? ¿Las compraste hoy también?
Scully se mordió el labio inferior y asintió tímidamente. - Pensé que si las cosas iban bien esta noche, te gustaría verlas. - Le susurró al oído mordiendo su lóbulo para después lamerlo.
Él tenía una mirada de asombro, al recordar el banquete. - ¿Acaso... las cosas fueron bien esta noche?
Scully le sonrió al oído. - Yo diría que esto va bastante bien, ¿verdad? - Susurró besando su cuello.
Mulder se rió entre dientes.
Ella comenzó a moverse con más fuerza contra su sexo, su miembro lleno de sangre iba a explotar si seguía moviéndose de esa manera. Su compañera se pegó más a su pecho y le clavó la lengua en la oreja y comenzó a moverla haciendo que su cabeza comenzara a nadar y allí él perdió todo pensamiento racional. Si no se detenían pronto, iba a acabar en sus pantalones. Su boca volvió a sus labios rojos, con pasión comenzó a devorarlos. Aún podía sentir el sabor frutado del chianti en ella. Cuando sus cálidas manos comenzaron a acariciar sus pechos, apretando su peso en sus palmas y rodando sus pezones endurecidos entre sus dedos, él clavó su lengua aún más profundo en la boca de Scully.
El dolor palpitante de su clítoris, después de haber estado en modo Off, y con la excitación zumbando cerca casi toda la noche en su cuerpo, ahora era intolerable. Sus manos fueron a sus pantalones, desabrochándoselos, y después de levantar ligeramente las caderas fuera de su regazo, tiró de la cremallera con urgencia gimiendo. Él se liberó de su beso, para mirarla con asombro.
- Mulder, ayúdameee. - Susurró en tono casi desesperado.
Su sexo duro palpitaba dolorosamente con sus palabras, levantó sus caderas para que ella le bajara los pantalones hasta las rodillas, colocándose un segundo después a horcajadas de nuevo. Mulder puso su mano izquierda en la cara de Scully, el pulgar en la mejilla y sus dedos sosteniéndole cabeza para poder mirarla a los ojos. Su otra mano se ubicó entre las piernas, empujando a un lado la tanga de seda negra, y la acarició intimamente, pasó sus dedos por su centro empapado, pasando sus jugos alrededor de su clítoris hinchado.
Scully comenzó a gemir balanceándose contra su mano, las suyas aferradas a sus hombros, Mulder no le permitía mover su cara lejos de la suya. Él quitó la mano de su centro, lo que la hizo jadear de nuevo, y sacó de su erección hinchada de sus boxer. Arrastró sus caderas para ubicarse más cerca, anhelando su sexo duro dentro de sus paredes interiores. Cuando miró a su compañero, una vez más, Scully, tuvo la sensación de que Mulder estaba buscando en su rostro algo mientras la miraba fijamente a los ojos.
- ¿Scully? - Susurró, mientras lentamente comenzó a arrastrar la cabeza de su sexo arriba y abajo por su vagina.
Ella empezó a jadear retorciéndose en su regazo.
- ¿Qué? - Ella gimió buscando más fricción contra su sexo.
Los ojos de Mulder se quedaron mirando fijamente su cara. - ¿De verdad quisiste decir todas esas cosas que dijiste sobre el escenario esta noche? ¿O sólo estabas tratando de ser mi gran defensora contra esas personas?
Las manos de Scully dejaron sus hombros, para acariciarle los lados de la cara con dulzura. - Quise decir cada palabra, Mulder. - Susurró. Entonces vio sus ojos, ardiendo de deseo llenándose, de pronto, de amor y afecto. Su corazón se hinchó.
Después de una última mirada penetrante a sus ojos azules, Mulder sonrió porque ella estaba abriéndose a él, a comparación de la pared que había puesto entre ellos esta mañana, le permitió entrar, y vio que decía la verdad. Le quitó la mano del rostro, para guiar las caderas de Scully a su erección. Ella se levantó ligeramente de su regazo, y luego se dejó caer enterrando su rigidez hasta el fondo dentro de su sexo.
Los ojos de Scully se abrieron con sorpresa mientras sus caderas convulsionaron contra él y ella gimió con fuerza abriendo la boca y tirando la cabeza hacia atrás. - Ooohhh, Muldeeeer, voy a acabar.
Él estaba sorprendido. - ¿Ya? - No podía creer lo que estaba sucediendo. Había estado tan distante esta mañana y no había hecho ninguna indicación en el banquete de que quería que esto sucediera. Y entonces cayó en la cuenta. Esa nota. ¿Scully sabía que iría a buscarla? ¿O sólo esperó que lo hiciera?
Ella cerró los ojos con fuerza, y después de sólo unos movimientos ascendentes de su sexo duro empujando contra su hinchado y palpitante clítoris, sus músculos se apretaron, y comenzó a gemir en voz alta hasta explotar; los brazos volaron alrededor del cuello de Mulder y se aferró a él mientras subía y cabalgaba las olas de placer en su regazo.
Una vez que ella había bajado de su orgasmo, él comenzó a moverse para tumbarla en el sofá.
- No, espera, Mulder. No quiero ensuciar el sofá... Vamos a la habitación.
Se puso de pie, sacándose los pantalones del smoking que habían caído hasta sus tobillos pateando con ella en brazos, y la llevó, con los brazos y piernas de Scully en torno a él, hasta el dormitorio. Después de quitar el edredón y la sábana superior, Scully se tumbó en el colchón y observó como Mulder se quitaba los boxer y calcetines, antes de acostarse a su lado.
Lo obligó a que se acostara sobre su espalda y se sentó a horcajadas sobre sus caderas, se reclinó contra su pecho, para besarlo apasionadamente. Las manos de Mulder subieron entre ellos hasta acariciar sus pechos, luego sus manos fueron hasta su cintura, deslizando su cuerpo hacia arriba para que sus pechos llegaran a su boca. Comenzó a lamer en círculos alrededor de su pezón, dio vueltas hasta que comenzó a morderlos suavemente logrando que Scully gritara de placer, chupaba el pezón tenso hasta que se cansaba y su atención se dirigía al otro.
Ella gimió y se retorció contra él. Giró y miró hacia atrás para ver el sexo hinchado de Mulder, en posición de firme, mientras sus caderas embestían involuntariamente, tensándose por ella. Y Scully sabía lo que quería, pero de pronto sintió la inseguridad abrumándola, la vergüenza y la humillación que había sentido esa mañana comenzó a brotar nuevamente. Pero no quería que la inseguridad o el miedo la hiciese retroceder en este momento. Así que luchó contra su propia inseguridad, y fue por ello.
Scully comenzó a deslizarse hacia abajo, quitando sus pechos de la cara de Mulder, para besarlo apasionadamente en la boca. Unos segundos después comenzó a hacer su camino descendente, besando y lamiendo su cuello, moviendo su boca sobre su pecho y arrastrando la lengua por su pezones sensibles. Él gimió y su mente se volvió papilla.
Siguió besando su cuerpo mientras bajaba hacia la pelvis, besó y arrastró su lengua a través de su firme estómago, mordió cerca de su ombligo y hundió su lengua en él haciendo que su compañero embista contra ella involuntariamente mientras la llamaba con un fuerte gemido. De repente él se dio cuenta lo que estaba a punto de hacer. Oh, Dios mío. Su sexo palpitaba dolorosamente. Pero entonces, imágenes de diversas escenas de películas para adultos aparecieron en su mente, imágenes donde los hombres le ofrecían a las mujeres sus penes, empujándolos contra sus caras y acabando en sus rostros. La idea de la inserción de Scully en una escena así le revolvió el estómago.
- ¡Scully, espera! ¡Para! - Susurró deteniéndola con ambas manos.
Scully levantó sus labios del rastro de pelo oscuro que bajaba desde su ombligo. - ¿Quá está mal?
Mulder estaba respirando pesadamente, y vaciló. Pensó en decirle la verdadera razón, pero luego rápidamente cambió de opinión.
- Nada. Eso no es justo lo que quiero, quiero que estés aquí arriba, conmigo. - Dijo, después de sentarse tirando de ella hacia él.
Scully le dio una mirada escéptica. No había conocido a ningún hombre que rechazara la estimulación oral. Pero luego él puso su boca sobre la de ella y dejó de pensar. Mulder pensó en cómo había fantaseado esa mañana sobre las diferentes maneras en las que deseaba tenerla, y giró su cuerpo para que ella quedara debajo de él. Se recreó en besarla mientras se ubicaba entre sus piernas haciendo fricción contra su sexo al embestirla. Cuando sintió que iba a explotar la tomó de la cintura y la dio vuelta para que ella quedara sobre su estómago.
Los ojos de Scully se abrieron por la sorpresa y el latido doloroso de su clítoris se volvió insoportable. Necesitaba tenelo ya dentro de ella. Mulder se quedó mirando la piel de su espalda, y sus ojos se concentraron en la cicatriz en su espalda donde había estado el tatuaje. No estaba seguro de cómo esto lo hacía sentir, y empujó sus pensamientos confusos de su mente mientras pasaba sus manos sobre ella, acariciándola, siguió bajando llegando a su suave trasero, redondo, pasando sus manos sobre su tanga de seda negra hasta la parte posterior de sus muslos a donde comenzaban sus medias.
- Eres tan hermosa, Scully. - Susurró Mulder. Ella gimió, hundiendo su rostro en sus brazos.
Él no podía esperar más, se acomodó sobre ella, colocó una mano debajo de la pelvis para levantarle las caderas del colchón y la otra mano empujando su espalda hacia abajo. Las piernas de Scully se abrieron ligeramente, hizo a un lado su tanga y guió su sexo hinchado a su entrada, enterrándose en el calor de su apretado sexo húmedo goteando sobre él.
- ¡Oh, Dios mío, Scully...! - Mulder gimió con fuerza, dejándose caer sobre la espalda de su compañera, poniendo sus manos sobre el colchón. Ella gritó en respuesta, cuando su sexo acariciaba el punto sensible en la pared frontal de su vagina con cada embestida, sentía la acumulación de tensión exquisita, parecía que todos los músculos de su cuerpo se esforzaban para lograr el alivio, los nudillos de sus manos estaban blancos de tanto apretar las sábanas delante de ella.
Mulder observó, con los ojos muy abiertos, como Scully deslizaba su mano derecha debajo de ella para frotar su clítoris, él sintió la tensión en la ingle y en sus testículos elevándose, y luego su lenguaje tremendamente explícito se llenó con el nombre de su compañera y la descripción de su sexo húmedo y caliente junto a todo lo que quería hacer con ella salió una vez más de su boca sin poder contenerse. Las palabras de Mulder causaron una enorme tensión en Scully que finalmente estalló luego de un par más de profundas embestidas. Ella estaba acabando con fuerza, gimiendo y gritando mientras corcoveaba sobre la cama. Sus músculos internos se apretaron y sus gritos y gemidos llevaron a Mulder al orgasmo también, él comenzó a bombear con ferocidad mientras sus fuertes gemidos llenaban el dormitorio, y su simiente caliente llenó el vientre de su compañera.
Se desplomó sobre ella, respirando con dificultad y sonriendo al escuchar la risita nerviosa de Scully, cuyo rostro estaba enterrado entre sus brazos. Deseó poder embotellar ese sonido y llevarlo consigo a todas partes. Y mientras Mulder estaba encima de ella, su erección se desinflaba dentro de su cuerpo, él cerró los ojos y una vez más oró por ese milagro, antes de deslizarse y caer sobre el colchón junto a una Scully que seguía riendo.
CONTINUARÁ…
