Capitulo 30: "Bueno, me parece que las mejores relaciones, las que duran, son con frecuencia las que están basadas en la amistad"

Resumen:

Mulder y Scully regresan al trabajo. Él reflexiona acerca de la nueva transición de su relación.

Notas:

Aqualung - "Can't Get You Out Of My Mind"

A kiss is not just a kiss
A smile is more than a smile
Maybe we get together, maybe forever
Maybe just for a while

I've seen the look in your eyes
I've seen you wondering why
There's a center of gravity
Brings you near to me
Nearer all the time

And I'm petrified, hypnotized
Every time you walk by
And I can't get you out of my...

Thought you'd never be mine
I thought I was wasting my time
Darling, every day I think of you
I can't believe it's true
That you're here by my side

And I'm petrified, hypnotized
Every time you walk by
And I'm hypnotized, petrified
Every time you walk by
And I can't get you out of my mind

I can't get you out of my mind
I can't get you out of my mind

Mulder estaba caminando por esa playa que ya le era familiar, hacia el niño de ocho años y el OVNI de su sorpresa, Scully no se estaba escondiendo. No tenía que adentrarse en el bosque para encontrarla. Ni había cabaña escondida para que él la tomase en sus brazos y así cumplir sus deseos insatisfechos. Scully estaba en la playa con el chico, y lo ayudaba con el OVNI. El pelo caía sobre sus hombros en ondas suaves, de un rojo más oscuro, y mucho más largo de lo que recordaba, tenía la cara libre de maquillaje y se notaban las pecas por todas partes. Ella estaba sonriendo. Era feliz. Y así lo estaba el niño también. No podía ver al Fumador por ningún lugar, nadie estaba invadiendo esa dicha convirtiéndola en desesperación. La forma en que Scully y el muchacho se miraban hacía que el corazón de Mulder se llenase de felicidad y orgullo. Ambos lo saludaron con sonrisas, y él se arrodilló en la arena con ellos, ayudándolos a esculpir el OVNI.

Mulder se despertó con la alarma del celular. Se acercó a la mesa de noche de Scully para tomar el teléfono y apagar la alarma; eran las 6:00 am. Y la pantalla le dijo que era Lunes, 04 de octubre. Mulder se quejó estirándose en la cama. Miró a Scully durmiendo a su lado.

- Scully. - La llamó suavemente.

- ¿Hmm? - Respondió ella, sin abrir los ojos, acurrucándose más cerca de él.

Mulder sonrió al notarlo. - Voy a ir a casa ahora a prepararme para ir al trabajo. Te veré en la oficina.

- Ok. - Respondió adormilada.

Al escuchar cerrarse la puerta de su apartamento, los ojos de Scully se abrieron de golpe. Trabajo. La oficina. Su mente se aceleró. ¿Los eventos del fin de semana tendrían algún efecto sobre la atmosfera de trabajo? A veces sentía que lo que había sucedido entre ellos estaba dibujado en su rostro. ¿La gente en el FBI se daría cuenta? ¿Lo notarían? ¿Se traicionarían a sí mismos con la apariencia o el lenguaje corporal? Tendrían que mantener una conducta muy profesional en todo momento, mientras estuviesen en el trabajo. ¿Qué tan difícil sería eso cuando quedaran encerrados en el sótano solos?

Scully se levantó de la cama y se dirigió al baño, reflexionando sobre lo que podría enfrentar al ir a trabajar. Notó que el asiento del baño estaba levantado, rodó los ojos, y lo bajó de golpe. Después de vaciar su vejiga, se metió en la ducha rápidamente, sus pensamientos no dejaban de atormentarla.

¿Cómo la vería Mulder ahora? ¿La trataría de una manera diferente? ¿Seguiría tratándola como a un igual? ¿Sentiría que tenía que protegerla aún más? ¿Serían capaces de tener diferencias de opinión, e incluso distintos argumentos, en los casos y dejar todo eso en la puerta de su oficina? ¿O esos desacuerdos se trasladarían y reflejarían después de horas? O, al contrario, ¿Si tenían desacuerdos personales terminarían llevándolos a su relación dentro del trabajo?

Los límites entre ellos ahora se habían vuelto borrosos, y Scully encontró la necesidad de crear otros nuevos. Pero, ¿cómo hacerlo sin que Mulder pensara que ella estaba estableciendo reglas? ¿Se estaba preocupando por nada? ¿Debería sólo ir con la corriente y ver lo que se desarrollaba de forma natural? Suspiró profundamente. Supuso que sólo tendrían que encontrar una manera de hacerle frente a cualquier circunstancia que pudiese surgir en el futuro.

A las 8:17 horas Scully entró en la oficina del sótano para encontrarse con Mulder sentado en su escritorio, en impecable traje negro, mirando la pantalla del computador. Sintió que mariposas llenaban su estómago, al no saber qué esperar de ese encuentro. Mulder la observó entrar y colgar su chaqueta. Scully luego hizo lo que mejor sabía hacer: Levantó la guardia mientras giraba caminando hacia el escritorio.

Mulder la miró fijamente. - Buenos días. - Sentía que su expresión era ilegible esa mañana. Ella volvía a cerrarse a él de nuevo.

- Buenos días. - Dijo Scully, sentándose en su silla de siempre, enfrentándose a Mulder.

- Um... Skinner quiere vernos en su oficina a las 8:30

- Ok. - Respondió ella. - ¿Hay algo interesante en los mails, o en el correo de voz?

Mulder suspiró. - No. Siento que nada interesante llegó a mi escritorio en mucho tiempo. Aparte de esa info que Danny envió.

Scully arqueó una ceja.

- Lo sé... lo sé... No voy a ir a Puerto Rico ni a la "Ellens Air Force Base", Scully. Danny ni siquiera pudo conseguir más información, de todos modos.

Scully reprimió una sonrisa. - ¿Qué pasa con nuestros contactos?

Mulder negó con la cabeza. - Nop. No he recibido nada de nuestras fuentes habituales.

Ella pensó acerca de eso por un segundo. - ¡Oh! ¿Recuerdas el mensaje de hace un tiempo? Alguien de MUFON. Creo que su nombre era... ¿Solometo? ¿Qué hay acerca de eso?

Mulder se removió en su silla, sintiéndose incómodo. - Nada más que un callejón sin salida.

Scully suspiró. - Supongo que podríamos enviar algunos datos a las Oficinas de Campo. A ver si alguien tiene algo que nos pueda interesar.

Mulder asintió. - Yeah, puede ser...

Scully miró su reloj. - Deberíamos ir a ver a Skinner ahora.

Mulder asintió y apagó el computador, salieron de la oficina haciendo el camino hasta el ascensor. En el primer piso varias personas entraron para unírseles, incluyendo Stacey Palmer, secretaria de Kersh. Ella le dedicó a Mulder una fría mirada antes de darle la espalda. Scully se colocó al fondo y levantó la cabeza llamando la atención de su compañero. Mulder le lanzó una mirada desconcertada, sacudiendo la cabeza con incredulidad y encogiéndose de hombros. Scully le sonrió, pero él no lo encontraba tan entretenido.

En el tercer piso, varias personas salieron y entraron velozmente al ascensor. Un agente de pelo rubio ceniza que rondaba los 30 al ver a Mulder, se dirigió a la parte posterior del compartimiento junto a él.

- ¡Spooky, eres un perro! - Dijo de forma divertida, manteniendo la voz baja.

Mulder lo miró fijamente.

El agente frunció los labios. - Agente Mulder, quiero decir. Lo siento. - Murmuró, lanzando sus manos en una posición de rendición.

- ¿Y usted es...? - Preguntó Mulder con cierta frialdad.

- Agente Henry Morehouse. - Se presentó, extendiendo su mano para estrechar la de Mulder.

Mulder le estrechó la mano lentamente, sin saber hacia dónde se dirigía la conversación.

- Felicitaciones por el premio, lo del banco fue algo impresionante, pero tengo que decirte que estoy aún más impresionado con la forma en que lo celebraron algunos después. - Continuó Morehouse, bajando la voz.

Mulder sintió el cuerpo de Scully ponerse rígido mientras permanecía de pie frente a él. Se quedó mirando al agente Morehouse, frunciendo el ceño ligeramente.

Morehouse le lanzó una mirada de complicidad. - Natalie es la mejor "pollita" que puedes encontrar en el tercer piso. Estoy celoso, Spooky. Estoy terriblemente celoso. Tu consigues las chicas más "hot" de aquí. - Concluyó, asintiendo con la cabeza hacia la secretaria de Kersh que seguía junto a la puerta.

Mulder no sabía cómo responder a eso, de repente se abrieron las puertas en el 4to piso, y casi todos comenzaron a salir. Mientras caminaban hacia la oficina de Skinner, Mulder pudo ver como la mirada de Scully continuaba ligeramente confundida.

- No me preguntes, Scully. - Suspiró con fuerza. - No tengo ni idea tampoco.

Una vez que llegaron a la oficina de Skinner, su secretaria los acompañó al interior y Skinner les dio la bienvenida, pidiéndoles que se sentaran frente a su escritorio.

- Entonces, ¿cómo la pasaron el fin de semana? - Preguntó Skinner, reclinándose en su silla.

Scully se removió en su asiento, cruzó, descruzó y re-cruzó las piernas. Mulder tosió.

- Es... estuvo bien, señor. - Finalmente dijo Mulder.

Skinner los miró fijamente. - Bueno, ¿Ustedes disfrutaron, la pasaron bien en el banquete?

- No, en el banquete, no. - Mulder respondió. Scully se encontró mirando su regazo, su mano quitando algo inexistente de su falda azul marino.

Skinner dió un vistazo entre ellos, y luego suspiró. - Mira, lo siento por el... tono del banquete. El Director Adjunto... - Suspiró de nuevo.

- Está bien, señor. - Dijo Scully, levantando la mirada. - No es como que no sabíamos que él iba a saltar sobre Mulder.

Skinner les lanzó una mirada severa. - Algo qué Mulder mismo se buscó, de muchas maneras, no necesito recordarles.

Scully suspiró. Mulder se encogió de hombros.

Skinner le lanzó una mirada mordaz antes de continuar. - De todas formas, la razón por las que le pedí que vinieran es porque noté que no tuvieron nuevos casos últimamente. Sé que el juicio a Oates interrumpió su trabajo por un tiempo, pero me siento en la obligación de decirles, que si desean mantener los X- Files abiertos un largo tiempo, sugiero que comiencen a generar algunos casos con éxito, tan pronto como sea posible.

Scully lo miró fijamente. - Eso suena casi como una amenaza, señor.

Mulder giró la cabeza bruscamente para mirarla, y luego giró de vuelta hacia Skinner.

Skinner suspiró. - El Director Adjunto ahora les está prestando mucha más atención que antes, es todo lo que voy a decir. A él no le gustas, Mulder. Y con mucho gusto, va a prenderse de cualquier razón válida para clausurar los X Files.

Mulder cerró los ojos y negó con la cabeza, y un nudo de miedo empezó a apretar lentamente el estómago de Scully.

Por la tarde, justo después de las 17:00 horas, cerraron la oficina del sótano y se dirigieron al garage. El día había sido tranquilo. Habían llamado y dejado mensajes a los agentes conocidos, algunos eran los que habían conocido en Colorado, en las diferentes Oficinas de Campo alrededor del país, para hacerles saber que si algún caso que podía relacionarse con los X Files caía bajo su radar les avisaran. Se pusieron en contacto con las diferentes fuentes de MUFON, la NASA, y los diferentes departamentos de ciencias de varias universidades. Lo más destacado del día había sido una larga y divertida llamada telefónica con Chuck Burks, que seguía al frente del avanzado "Digital Imaging Lab" de la Universidad de Maryland. Pero incluso Chuck no tenía ningún"through the grapevine" (rumor de pasillo) que Mulder pudiese considerar.

Mulder y Scully no hablaban mucho entre ellos, ya que sus mentes estaban ocupadas con los mismos pensamientos inquietantes. Cada uno estaba preocupado por la amenaza velada del Director Adjunto y que quizás esto causaría que el otro vacilara, comenzara a tener dudas sobre la nueva transición de su asociación. A Mulder le preocupaba que Scully le dijera que era una mala idea continuar con eso y que por el bien de los X- Files, tendrían que cortar de raíz lo que estaba comenzando. Y a Scully le preocupaba que Mulder dijera exactamente lo mismo. Y así se sentaron en silencio, compartiendo el mismo miedo.

Cuando llegaron al garaje, y Scully giró en dirección a su coche, Mulder finalmente rompió su silencio.

- Uhmm.. ¿Scully?

Ella se volvió a mirarlo. - ¿Sí?

Mulder pasó saliva. - ¿Puedo... ir... a verte esta noche? - Por favor, di que"sí".

Scully dio un suspiro de alivio y le sonrió, mordiéndose el labio. Caminó hacia él, cerrando la distancia entre ellos. Mulder podía sentir su corazón latiendo y pensó que si Scully se acercaba un poco más, sería capaz de escucharlo.

- Pienso que mejor no, Mulder... No esta noche.

Él le dirigió una mirada decepcionada, y luego empezó a preocuparse de nuevo.

Scully lo miró con simpatía. - Tengo demasiadas cosas que hacer, Mulder. Cosas que estuve descuidando. Tengo que llevar ropa a la tintorería. Realmente tengo que ver a mi madre... e ir a hacer las compras...

Mulder asintió. Momentáneamente sintió la necesidad de preguntarle si podía acompañarla al supermercado y a visitar a su madre, pero no estaba seguro de por qué. Entonces dio cuenta de lo "intimo", lo "vinculante" que sonaba eso, y empujó rápidamente esos pensamientos confusos a distancia.

Scully le sonrió. - ¿Por qué no vienes dentro de unos días? Cuando... ya sabes...

Mulder sonrió y alzó las cejas. - ¿Estés... abierta para los negocios?

Ella se sonrojó furiosamente y puso su mano sobre su cara, riendo. - ¡Wow, Mulder! Gracias por ponerlo en esos términos, pero... sí.

Él le sonrió.

- ¿Qué tal el jueves? - Preguntó Scully, todavía ruborizada y luchando contra una sonrisa.

- Suena bien - Respondió, devolviéndole la sonrisa.

Ella comenzó a alejarse hacia su coche, pero cuando giró hacia atrás un instante para mirarlo, vio que la sonrisa de su compañero había desaparecido y tenía el ceño fruncido.

- Mulder, no te preocupes... - Dijo en voz alta mientras se alejaba. - Será sólo por unos pocos días.

Comenzando la noche del viernes 15 de octubre, Mulder llamó a un taxi y se dirigió hacia el apartamento de Scully en Georgetown, anticipando la noche que tenía por delante, y sus pensamientos se dirigieron al desarrollo reciente en sus vidas. Todavía no habían hablado de lo que había entre ellos, esta nueva transición que su asociación había emprendido. Eran compañeros, amigos, y ahora estaban teniendo sexo. A veces sentía que debía pellizcarse, todavía no podía creer lo que estaba sucediendo entre ellos.

Pero ellos estaban más allá de la definición. ¿Qué eran ahora? Mulder todavía no tenía ni idea. Era una relación, pero sin todas las cosas de una relación que Mulder siempre había asociado con parejas románticas. Scully no pedía flores o regalos o tarjetas de felicitación floridas o cualquiera de las cosas que las "ex" de su vida habían esperado de él. No había sobrenombres ridículos de mascotas o términos suaves y cariñosos. No existían entre ellos los: "Honey Bunch" o "Poopy Head". Mulder ni siquiera pensaba en ellos como una "pareja" de una manera tradicional. Él era "Mulder" y ella "Scully", y ahora podía observarla desnuda. Y cuanto más tiempo pasaban sin hablar sobre ello, más fácil se convirtió el no hablar sobre ello.

Eran totalmente profesionales en el trabajo; su comportamiento, conversación, y la relación de trabajo no habían pasado por un cambio real significativo. Aunque, Mulder dio cuenta de que sus discusiones eran menos tensas, Scully no rodaba sus ojos ante sus teorías e ideas tanto como antes y parecía tomar las cosas con mucha más con calma, y... ella sonreía un poco más a menudo, especialmente cuando pensaba que no él no estaba mirándola.

Después del trabajo, ellos se dirigían al garage por sus coches, por separado, o, a veces Mulder tomaba un taxi cuando se sentía muy paranoico, y ambos terminaban en el apartamento de Scully, con él siempre llegando 20 minutos después que su compañera y ella siempre le daba la bienvenida en la puerta con el pelo mojado, recién duchada. Siempre su apartamento. Ellos nunca fueron al suyo. Mulder no estaba muy seguro de por qué, pero la casa de Scully estaba más cerca del trabajo, mucho más limpia, y allí siempre había comida fresca en el refrigerador.

Mulder solía sentarse en su cocina y observarla preparar la cena, al parecer a Scully le llevó algún tiempo acostumbrarse a eso, siempre se quejaba de que no podía concentrarse con él ahí mirándola y siempre, lo instaba a que la esperara en la sala mientras ella cocinaba. Pero él siempre se resistía: quería verla. Luego se sentaban a la mesa y cenaban juntos. A veces discutían sobre el trabajo, o sobre algo que Mulder había leído en un periódico o en el boletín de MUFON, o algo interesante que Scully había visto en una de las revistas científicas donde escribía sus artículos o algo raro que había oído de uno de sus amigos en Quantico; y a veces, también, comían en un cómodo silencio.

Luego pasaban al sofá, en el salón de su casa, para ver algo en la televisión, pero al poco tiempo abandonaban cualquier interés en la tv para, inevitablemente, terminar conduciendo sus cuerpos desnudos a tientas, empujando, y gimiendo a su dormitorio. Horas después, al amanecer, Mulder dejaba a Scully durmiendo, e iba hasta su casa, se duchaba, y luego ellos regresaban al trabajo, donde procedían a actuar como si la noche anterior no hubiese sucedido. "Cycle, rinse, repeat". Ciclo, enjuague, repita.

En la oscuridad de la habitación, Scully estaba abierta para él. Se entregaba ciegamente a recibir placer y afecto. Pero... a la luz del día, se cerraba. Hubo momentos en los que Mulder, automáticamente y sin siquiera pensar en ello, intentaba algún tipo de exhibición pública de afecto, como dos días atrás, cuando fueron a un restaurante para almorzar e inconscientemente estiró el brazo sobre la mesa para tomar la mano de Scully. Scully retiró la suya con cierta brusquedad y lo miró como si tuviera tres cabezas. Aunque, más tarde esa noche, ella se mostró entusiasmada con la celebración de su cumpleaños y Mulder recordaría "ese" cumpleaños por la noche de sexo particularmente buena.

Mulder se preguntó si alguna vez hablarían de lo que estaba sucediendo entre ellos, o lo que significa, o hacia dónde se dirigía lo que estaba pasando, o ¿qué pasaría si el próximo intento de IVF en realidad funcionaba? Pero entonces, pensó que tal vez era mejor que no lo hicieran. Esta cosa entre ellos, esta cosa que no tenía definición, de repente parecía muy asustado para definir lo que eran. ¿Necesitaba ser definido? ¿Necesitaba explicarlo? Tal vez él no queríahacerlo.

CONTINUARÁ….