Capitulo 31: "La inteligencia es Sexy"

Resumen:

Scully desafía Mulder y ella empieza a dejar de lado un poco su propia inseguridad.

Este capítulo contiene material sexualmente explícito.

Notas:

Depeche Mode – "Welcome to My World"

Welcome to my world
Step right through the door
Leave your tranquilizers at home
You don't need them anymore

All the drama queens have gone
And the devil got dismayed
He packed up and fled this town
His master plan delayed

And if you stay a while
I'll penetrate your soul
I'll bleed into your dreams
You'll want to lose control

I'll weep into your eyes
I'll make your visions sing
I'll open endless skies
And ride your broken wings

Welcome to my world

We'll watch the sunrise set
And the moon begin to blush
Our naked innocence
Translucently too much

And I'll hold you in my arms
And keep you by my side
And we'll sleep the devil's sleep
Just to keep him satisfied

And if you stay a while
I'll penetrate your soul
I'll bleed into your dreams
You'll want to lose control

I'll weep into your eyes
I'll make your visions sing
I'll open endless skies
And ride your broken wings

Welcome to my world

La noche del viernes 15 de octubre, Mulder y Scully se sentaron en la sala de estar frente a la televisión, Mulder en el sofá y Scully en el suelo delante de él trabajando sobre la mesa de café. Habían ordenado, temprano, el domicilio de un restaurante italiano del barrio porque ella tenía cosas que hacer y no deseaba cocinar. Mulder trataba de prestar atención a lo que pasaban en Dateline por la NBC pero su concentración iba de la tv a la mesa de café, con la media botella de vino tinto, dos copas, unos libros abiertos, y una Scully encorvada sobre ella con un cuaderno y un bolígrafo.

Mulder suspiró. - ¿Vas a trabajar toda la noche, Scully?

Ella sonrió sobre el libro que estaba leyendo. - No, no será toda la noche.

- ¿Eso no puede esperar?

- Bueno, realmente necesito hacer algunos avances sobre esto, Mulder. Tengo que presentar el proyecto final al Forensic Sciences Journal en tres semanas.

Él gimió de frustración.

Scully se rió entre dientes. - Te prometo que después tendrás toda, toda mi atención.

- Hmmmm. - Mulder respondió, su tono de voz denotaba un toque de escepticismo.

Scully rodó los ojos y sonrió por encima de su cuaderno.

Pasados unos 25 minutos, Lester Holt se despedía hasta el siguiente programa y Dateline terminaba, Mulder perdió todo interés en el televisor y se encontró mirando hacia abajo a la parte posterior de la cabeza de Scully. Su pelo estaba recogido con una banda elástica y la lechosa, y suave piel de su cuello quedaba expuesta. Mulder se deslizó hacia el suelo, sentándose detrás de ella, acomodando la espalda contra el sofá y deslizando sus piernas alrededor de Scully.

- Mulder... ¿qué estás haciendo? - Preguntó mientras manejaba rápidamente el bolígrafo sobre del cuaderno, tomando notas del ADN mitocondrial.

- Estoy cansado de estar sentado sólo en el sofá. Si la montaña no va a Mahoma...

Scully resopló.

Él se quedó mirando fijamente la parte de atrás del cuello de su compañera unos segundos. Llevó la mano hasta ese lugar y comenzó a acariciar suavemente su piel con la punta de los dedos.

- Por favor, no me distraigas, Mulder. Realmente necesito concentrarme en esto.

- Mmm-hmmm. - Respondió, sin quitar la mano, y continuó acariciándola lentamente, los dedos hacia arriba y abajo por la suave piel de su cuello.

Scully suspiró después de leer el mismo párrafo tres veces.

Mulder sonrió. Acercó la cabeza para besar la parte de atrás de su cuello, sacando la lengua para pasarla contra su piel.

Ella dejó escapar un pequeño suspiro y cerró los ojos, dejando caer la pluma en su cuaderno y acomodando la mano sobre su regazo.

- Quiero encontrar todos tus puntos, Scully. - Susurró Mulder contra su cuello.

Ella suspiró de nuevo cuando él comenzó a avanzar con sus labios por la parte posterior de su cuello, acariciando su piel suavemente con la lengua.

Pronto Scully empezó a retorcerse, sintiendo como el deseo caliente comenzaba a reunirse en su centro, Mulder colocó los brazos alrededor de su cintura para sostenerla contra él. Cuando su boca hizo el camino alrededor de su cuello, ella inclinó la cabeza hacia un lado, manteniendo los ojos cerrados, movió su mano derecha hacia la parte posterior de la cabeza de Mulder, pasando los dedos por su pelo, en una lenta y torpe caricia. La lengua de su compañero encontró la zona justa detrás del lóbulo de la oreja y Scully se quedó sin aliento. Mulder sonrió al haber descubierto otro de sus puntos sensibles. Su lengua continuó sus ministraciones allí hasta que Scully comenzó a respirar con dificultad, las manos de Mulder dejaron de sostenerla contra su abdomen para caer sobre sus pantalones negros, deshaciendo el botón y tirando hacia abajo la cremallera, podía sentir como su miembro se endurecía más dentro de sus jeans.

- Tócate, Scully. - Mulder le susurró al oído.

Sus ojos se abrieron. - ¿Q... qué?

- Quiero que te toques... Quiero verte.

Scully pensó en el hábito porno de Mulder. Por supuesto que le gustaba mirar. Sintió la inseguridad y la vergüenza servil elevándose por su estómago.

- Preferiría que tú lo hicieras, Mulder... Que tú me tocaras... - Susurró, después de una pausa.

Mulder volvió a poner la boca sobre el cuello de Scully, mientras mentalmente se reprendía. Pudo sentir como se había puesto tensa al terminar de decirlo. Maldita sea, ¿por qué hizo eso? Obviamente, la había hecho sentirse incómoda. Esa fue, claramente, una de las cosas dentro de su mente sucia que era mejor mantener para sí mismo. ¿Cuánto de esa mente podría abrirle a Scully sin hacerla retroceder? Había pasado tanto tiempo desde que había tenido una relación sexual, se había olvidado lo difícil que podía ser abrirle su mundo a otra persona.

No quería que ella pensara que algo estaba mal, así que deslizó la mano por la parte delantera de sus pantalones hasta llegar dentro de su ropa interior de algodón lavanda, sus dedos encontraron su clítoris y la humedad que crecía allí. Mulder sintió que su erección se volvía aún más dura. Scully cerró los ojos y, para deleite de Mulder, comenzó a gemir.

Sus ministraciones sobre su clítoris y la sensación de su culo retorciéndose contra su sexo hinchado comenzaron a hacer que su cabeza diera vueltas y su ingle se tensó. Scully sintió las primeras señales hacia el pronto orgasmo, cuando, de golpe, Mulder apartó la mano de su sexo. Ella gimió. Su compañero le sonrió al oído.

- Vamos a ir a la habitación, Scully. - Le susurró.

Se levantaron como pudieron dirigiéndose a la habitación, las manos de Mulder sin dejar nunca la cintura de Scully y su boca sin abandonar jamás su cuello. Una vez que cerraron la puerta detrás de ellos, Scully giró la cara hacia Mulder y él puso su boca sobre la de ella, besándola apasionadamente. Mulder amaba besarla, a veces sentía que era su parte favorita. Hubo momentos en la pasada semana que estuvo a punto de intentar besarla como un: "Hola" o un: "Adiós", pero ella siempre evitó sus ojos mientras giraba la cabeza. Pero aquí, en su dormitorio a oscuras iluminado sólo por las luces de la luna y la luz de la calle que entraba por la ventana, estaba receptiva a su afecto por lo que él tomó el mayor provecho de eso como pudo.

Scully levantó su camisa gris oscura, y Mulder se la pasó por la cabeza. Mulder le sacó la camisa blanca por cabeza, y la arrojó junto a la suya al suelo. A continuación, ella comenzó a besarle el pecho, pasándole la lengua por los pezones sensibles. Él gimió, mientras sus manos fueron a su pelo, liberándolo del elástico que lo sujetaba y hundiendo sus manos en el. Scully pasó la punta de sus dedos por los rizos suaves de su pecho, acarició su estómago firme hasta la cintura, desabrochó sus jeans y comenzó a bajarle la cremallera. Deslizó su mano derecha por la parte delantera, hasta llegar dentro de sus boxers azul marino, su mano se cerró alrededor de su sexo duro, acariciándolo.

- Scullyyy... - Mulder respiró agitado, cerrando los ojos.

Y una vez más, Scully sabía lo que quería. Ella había deseado hacer esto muchas veces durante la semana pasada, pero Mulder siempre tenía alguna forma de evitarlo. Al principio no pensaba demasiado en ello, pero cuanto más se lo impidió, más comenzó a pensarlo, y más le molestaba que no se lo permitiera. Se encontró contemplándolo en el trabajo fijamente, encorvado sobre su escritorio, usando sus adorables "dorky glasses" (gafas de nerd), preguntándose por qué no se lo permitía. Pero estaba decidida a no dejar que la detuviese nuevamente.

La mano de Scully abandonó su erección, para tirar de sus pantalones hasta el suelo, se los quitó junto con sus medias. Se había puesto de rodillas frente a él, y estaba decidida. A continuación, le bajó los boxers por las piernas, y Mulder pateó para quitárselos. Pero cuando él se agachó para levantarla del suelo, Scully elevó sus manos para bloquearle los brazos.

Mulder se rió entre dientes. - Tenemos que conseguir desnudarte también, ya sabes...

Ella lo miró profundamente. - Aún no.

Mulder se dio cuenta que ella estaba mirando su sexo, y se lamía los labios. Sintió como su pene palpitaba, y suspiró con fuerza.

- Scully, eso no es lo que quiero.

Levantó la mirada hacia su rostro. - Mulder, estoy cansada de que me digas eso. ¿Qué hay de lo que yo quiero?

Él la miró fijamente. No recordaba a sus "ex" particularmente entusiasmadas con ese acto, sólo Phoebe que tendía a convertirlo en un juego de control mental, bueno, ella hacía de todo un juego de control mental. Pero su novia de la universidad se negaba rotundamente a hacerlo y Diana lo hacía de mala gana, y sólo lo llevaba a cabo en ocasiones especiales, como su cumpleaños o aniversario. Mulder pensó en las escenas de películas para adultos, en las mujeres con los miembros sobre su rostro pidiendo que le acaben encima. Las mujeres que había conocido no eran así, y ciertamente no pensaba que Scully quisiera eso. No podía permitir que lo hiciera solo por complacerlo.

Mulder suspiró. - Scully, no... ¿No podrías dejarlo pasar? Sólo vamos a la cama.

Scully alzó las manos para tomar la erección de Mulder, y comenzó a acariciarlo. Él cerró los ojos con fuerza y empezó a respirar con dificultad.

- Pero tú me lo haces a mí. - Dijo Scully.

Él la miró. - Eso es muy diferente, Scully.

Ella le dirigió una mirada de incredulidad. - ¿Qué es lo que tiene de diferente?

- Simplemente lo es... - Bajó la mirada hacia las pequeñas y cálidas manos de su compañera que se deslizaban hacia arriba y abajo por toda la longitud de su sexo duro, y comenzó a jadear con más fuerza.

Scully se dio cuenta que no tenía alguna razón válida para impedir que lo hiciera. Soltó su erección, y lo desafió.

- Pensé que éramos iguales, Mulder.

Él abrió la boca para responder, pero luego rápidamente la cerró. La miró fijamente, y vio que ella arqueaba una ceja. Lo tenía. Lo había jodido. Y ella sabía que lo había hecho. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué no eran iguales? Sabía que esa contestación no sería bien recibida por Scully. Mulder preferiría ser golpeado por un autobús envuelto en llamas que decirle una cosa así. Eran iguales, y él nunca podría negarlo.

- Mulder... ¿te gusta que te den sexo oral? - Preguntó en un tono que revelaba que ya sabía la respuesta.

Él asintió con la cabeza. - Sí. - susurró.

- Bien. Porque a mí me gusta darlo.

Mulder la miró fijamente. Su corazón comenzó a golpear con furia.

Scully lo miró a los ojos para decirle: - Quiero chupártela. Y quiero que acabes en mi boca.

Mulder abrió mucho los ojos. Nunca se imaginó que ese lenguaje hacia parte del vocabulario de Scully.

Scully volvió su atención a la erección de Mulder. Era tan hermoso. Era grande y duro y grueso y... masculino. Olía a sal, y a algo más, algo únicamente Mulder. Su boca comenzó a salivar. Tomó su erección firmemente con ambas manos, y chasqueó la lengua sobre su cabeza llena de sangre.

Mulder puso los ojos en blanco y dejó escapar un gemido. - ¡Carajooo...! - ¿Cuándo fue la última vez que una mujer había puesto su boca sobre él? Ni siquiera podía recordarlo.

Scully repitió el movimiento un par de veces más, antes de aplanar la lengua y comenzar a hacer remolinos alrededor de su cabeza sensibilizada. Se entretuvo unos segundos ahí, hasta que lo tomó totalmente en su boca, y el gemido gutural que esto provocó en Mulder causó una oleada de poder elevándose dentro de Scully. En su mente, Mulder era un hombre poderoso. Alguien que podía estar controlando todo a veces, una parte de ella lo necesitaba, pero otra parte odiaba eso. Pero él la había tomado de la mano y con valentía la había llevado con él por las situaciones más peligrosas imaginables, poniéndola en la línea de fuego una y otra y otra vez, y sin embargo, a pesar de eso él era su protector más feroz. Sin lugar a dudas, ella pondría su vida en sus manos cada día, confiando en que no habría un daño real, que nada podría acontecer si él estaba allí con ella. Para Scully, Mulder tenía un verdadero poder, un poder que venía de algún lugar profundo dentro de él. Y ella celebró tener el placer de Mulder en la palma de su mano. Estaba a su merced. Scully se sentía poderosa.

Desde el primer movimiento de la lengua de Scully, Mulder se había ido. Era casi como si ésta fuera la primera vez que lo había experimentado. Cada movimiento de su boca a su alrededor era fascinante. Pero entonces, Scully empezó a acariciarlo con una mano arriba y abajo, girando alrededor de su eje, su boca trabajaba sobre su cabeza, y su otra mano comenzó a exprimir sus bolas. Mulder gimió con fuerza sintiendo como sus rodillas comenzaban a ceder.

Bajó la mirada para encontrar los ojos de Scully sonrientes hacia él y pensó que era la cosa más erótica que había visto en su puta vida. Su suave y rosa boca era caliente y húmeda. Sus labios hinchados se veían increíbles alrededor de su pene. Y mientras observaba como su lengua lo lamía arriba y abajo por su eje, tuvo que luchar contra el impulso de tomarla por la cabeza y embestir sus caderas contra ella. Comenzó a apretar las manos contra sus muslos.

Scully pensó que sus sonidos habían adquirido una nota de frustración. - Mulder, dime cómo te gusta. - Susurró.

Él le sonrió, pasándole las manos por el pelo en una torpe caricia. Era tan hermosa. - Lo estás haciendo bien, Scully.

Ella le lanzó una mirada mordaz. - Maldita sea, Mulder, sólo dime cómo lo quieres...

- Más profundo... más fuerte... - Susurró, cerrando los ojos. Todavía no podía creer que Scully estuviese haciendo esto.

Scully no dudó en envolver con las dos manos el sexo hinchado de Mulder y apretar con más fuerza, antes de retornar con su boca a la cabeza llena de sangre e incrementar la succión más duramente. Mulder dejó escapar otro gemido gutural y sus manos se aferraron al pelo de su compañera. Ella tomó el ritmo perfecto; acariciando rápido, apretando con más fuerza, y chupando duro.

Mulder sintió como su ingle se tensaba y la presión dentro de sus bolas se acumulaba. - ¡Oh, Dios mío, sí...! - Respiró con fuerza mordiéndose los labios.

Scully tuvo otra fuerte sensación, como si el poder se elevara a través de su cuerpo. Comenzó a gemir mientras devoraba el sexo de su compañero.

Mulder bajó la mirada para poder observarla y sintió que su ingle se tensaba aún más. Había mirado la boca de Scully demasiadas veces en los últimos seis años, había fantaseado miles de veces con esa boca, pero nada de lo que había imaginado en sus más ardientes fantasías podrían haberlo preparado para lo carnal que se veía en ese momento. Hacía apenas una hora esa boca estaba hablando con él sobre el ADN mitocondrial humano y la mutación puntual relacionada con la edad, y ahora esa misma boca devoraba sin piedad su sexo. Oh Dios.

Observó como Scully movía una de sus pequeñas y cálidas manos hasta exprimir sus bolas, y sintió unas fuertes sacudidas de placer conectándose a través de la ingle, por sus muslos hasta llegar a su estómago. Sus caderas corcovearon contra ella.

- Scullyyyy... - Jadeó ahogado poniendo los ojos en blanco.

Podía oír la desesperación en él. Scully lo tomó más profundamente con su boca, chupó un poco más duro, y lo apretó un poco más fuerte.

Mulder sintió las sacudidas de placer convirtiéndose en olas. Un lenguaje totalmente explícito comenzó a caer de su boca, y Scully supo que ya estaba cerca del final.

- ¡CARAJOOOO, SCULYYYY...! - Las rodillas de Mulder se cerraron, sus manos agarraron el pelo de su compañera con más fuerza, sus caderas comenzaron a embestir descontroladamente contra ella cuando las olas de placer se convirtieron en una gran inundación, y su orgasmo se derramó en su boca. Scully continuó la succión sin separarse de él, lo mantuvo dentro de su boca, una mano tomándolo por la cadera para controlar sus furiosas embestidas mientras lamía y se tragaba su liberación.

Se quedó allí con los ojos fuertemente cerrados, temblando, respirando con dificultad con la boca abierta, la cabeza hacia atrás y con las manos todavía sujetando su pelo, por algún tiempo antes de confiar en que sus piernas serían capaces de sostenerlo si se movía.

Scully nunca se había sentido más encendida en su vida: su sabor salado y el poder que le había tener el control. Nunca se había sentido más segura en toda su vida.

- Mulder... ¿todavía quieres verme?

Sus ojos se abrieron de golpe y bajó la mirada hasta ella. Asintió con la cabeza vigorosamente, con los ojos muy abiertos. Su boca devoró la de su compañera mientras ella se levantaba. Scully le echó los brazos alrededor del cuello, besándolo apasionadamente, y él la abrazó con fuerza contra su pecho. La acompañó hacia atrás hasta que la parte posterior de sus muslos golpeó la cama. Mulder rechazó acostarse empujando a Scully, para que se siente sobre el colchón.

Sus manos fueron a la cintura de sus pantalones, tirando de ellos hacia abajo, quitándoselos mientras ella se acostaba. Scully se quitó el sujetador y lo arrojó al suelo. Mulder miró sus pechos perfectamente redondos antes de enganchar los pulgares en la cintura de sus bragas, notando que estaban empapadas, y tirando de ellas por sus piernas.

Se subió a la cama para sentarse al lado de Scully. Ella estaba tumbada sobre su espalda, y le dedicó una pequeña sonrisa al verlo mirar hacia abajo, hacia su sexo. Dobló las rodillas, y abrió las piernas. Él la miró. Observó atentamente como su pequeña mano derecha se deslizaba por su abdomen hacia la pelvis, hacia abajo, más allá de la corona de los cuidados rizos rojizos. Pasó los dedos por su sexo mojado, dibujando círculos sobre su clítoris. Mulder observó como cerraba los ojos, arqueaba la espalda, y presionaba la cabeza en el colchón. Luego la vio empezar a frotarse, a tocarse con velocidad, su memoria fotográfica capturando sus movimientos para un uso futuro.

Scully comenzó a respirar con dificultad, haciendo pequeños gemidos guturales. Mulder la miraba fijamente, con los ojos bien abiertos, mientras sus dedos dejaban su clítoris hinchado para deslizarse a través de sus pliegues húmedos y empujaban dentro de su sexo, antes de regresar de nuevo a frotar su clítoris. Scully realizó este patrón varias veces, cada vez más rápido que el anterior hasta que se convirtió en una sucesión rápida. Ella cerró los ojos con fuerza, y su respiración se aceleró.

Mulder se acostó a su lado, acomodándose de costado y llevó su mano hasta la mandíbula de Scully. - Mírame, Scully - susurró.

Ella giró la cabeza abriendo los ojos, y él se perdió en ellos. Su mano fue a un lado de su cuello, rozándola, sus dedos recorriendo esa porción de piel, arriba y abajo por su piel suave. Ella sintió que su corazón se hinchaba mientras lo miraba a los ojos. La exquisita tensión aumentó, y, finalmente, el latido de su clítoris estalló y las olas de placer inundaron su cerebro. Scully comenzó a girar su cabeza, alejándose de Mulder, pero inmediatamente él se inclinó para capturar sus gemidos fuertes con su boca, besándola profundamente, no dejando que su mirada se alejara de él.

CONTINUARÁ…