Capítulo 33: "Yo no soy el que usa personas inocentes, mujeres inocentes, como ratas de laboratorio"
Resumen:
Mulder y Scully pasan el fin de semana separados. La mayor parte. Scully recibe una llamada inesperada.
Este capítulo contiene material sexual explícito.
Nota de la traductora:
Mil y mil gracias por todos sus mensajes y su apoyo con esta traducción. Le he hecho llegar a la autora (Melissa) sus comentarios y buenas apreciaciones, asi que los invito a seguir comentando, ya que ella continua escribiendo el fic. De nuevo eternamente agradecida con my partner Marisú quien se ha encargado de los últimos caps y han quedado maravillosos! Mari sos lo más! Te quiero!
Notas:
Sia – "The Co-Dependent"
Feels like we are married and I haven't run away
So many years I've carried you in my arms
Yet I stay
And still I come a-running when I hear the telephone
And I ask for absolutely nothing in return
I'm gonna watch you drink it all
I'm gonna watch you fall
You'll find me by your side
If you find me at all
So here it is on offer
Everything I have to give
My love for you allows me not to judge the way you live
So just remember that whenever you may feel alone
Yeah, I am here there's nothing to fear
I will be your home
I'm gonna watch you drink it all
I'm gonna watch you fall
You'll find me by your side
If you find me at all
La madre de Diana era la última persona en la tierra a la que Mulder esperaba ver en la puerta de su apartamento. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que la había visto, desde que habían ido todos a algún restaurante de lujo por el cumpleaños de Diana un par de meses antes de que ella se fuera a Europa. Y de eso hacía más de ocho años. Había envejecido, su pelo se había vuelto completamente gris, y tenía muchas más arrugas. Debía estar en sus finales de los 60.
- Siento molestarte un sábado por la tarde. Estoy segura que tus fines de semana libres son algo precioso.
Mulder se encogió de hombros. - No estaba ocupado. No hay problema.
- ¿Puedo entrar? - Preguntó.
Mulder parpadeó. - Uh, sí... sí, lo siento... adelante.
Le indicó la sala antes de lanzarse hacia el dormitorio desordenado para encontrar una camisa limpia. Cuando regresó ella estaba sentada en su sofá con la caja de cartón blanco que había estado cargando sobre su mesa de café.
- ¿Puedo traerle algo? ¿Un poco de café? ¿Té?
- No, gracias, Fox.
Se acercó al escritorio para tomar la silla, y se sentó de frente a la señora Fowley. No tenía ni la menor idea sobre qué podría hablarle. - Entonces... ¿Que la trae por aquí?
- Esta caja. - Respondió ella, asintiendo con la cabeza en su dirección. - La encontré bajo la cama de Diana en casa, en su antiguo dormitorio.
Había estado en esa habitación antes, muchas veces. - ¿Qué hay en la caja?
La señora Fowley suspiró. - No lo sé.
- ¿Usted no la abrió? - Mulder estaba un poco sorprendido por eso.
- No. - Dijo. - No estaba segura de querer saber lo que hay aquí. Todavía no estoy segura. Adjunta a la tapa había una carta de Diana. Había venido a casa una semana antes de ser... asesinada. Al parecer, puso la caja ese día, ya que no estaba allí cuando hice la limpieza general en primavera, dos meses antes.
Mulder asintió. No tenía ni idea de a dónde se dirigía. - ¿Qué decía la carta?
La señora Fowley vaciló... -..Que si algo le sucedía debía traerte la caja, pero si algo también te hubiese sucedido a ti, entonces debía buscar a alguien llamada Dana Scully en el FBI. En la carta dice que entenderías lo que hay en la caja. Al principio pensé que podría contener cosas personales, pero luego en la carta decía que había muchas cosas sobre su vida y su trabajo que ella nunca me había dicho. Que nunca había querido hacerme sentir avergonzada, que ella siempre quiso hacerme sentir orgullosa. No quiero que mis recuerdos sobre mi hija se empañen, Fox. Si la obra que Diana hacía comprometía... su moral, entonces creo que prefiero no saberlo.
- Entiendo. - Mulder respondió, cuando la señora Fowley se levantó del sofá.
Se puso de pie para unirse a ella y caminaron hacia la puerta principal, Mulder siguiéndola atrás.
Cuando llegaron a la puerta, la señora miró hacia la cocina desordenada. - El lugar estaba mucho más limpio la última vez que estuve aquí. - Dijo ella, mirándolo.
Mulder se rió entre dientes. - Sí, bueno, tenía a Diana limpiando detrás de mí.
La señora Fowley lo miró. - ¿Nunca te casaste?
Sacudió la cabeza negativamente.
- ¿Tienes una novia? ¿O... alguien especial?
Mulder vaciló. La sóla idea de etiquetar a Scully y la relación que tenían con un título tan trillado como "novia" lo hizo temblar. Él realmente no sabía que tenía. - Uh... bueno... tengo, eeeh... tengo mi pareja del FBI.
La señora Fowley le dedicó una pequeña sonrisa, y luego suspiró. - Nunca encontramos tiempo para el romance, ¿eh? Diana era igual.
Mulder no sabía qué contestar a eso. La señora Fowley abrió la puerta, le dedicó otra pequeña sonrisa, y luego se fue sin decir nada más. Mulder se acercó al sofá y se sentó, tirando de la caja para acercarla. Levantó la tapa para encontrar una cantidad de cuadernos tipo diarios personales de tapa negra. Recogió el primero, en la parte superior, lo abrió y comenzó a escanear las páginas. ¡Oh Dios!
Lanzó el cuaderno dentro de la caja. Rápidamente entró al dormitorio para calzarse, tomó su teléfono celular y las llaves de la cómoda. De vuelta en la sala, tomó la caja y se dirigió a su coche.
El domingo por la mañana, Scully se vistió con su falda verde y la chaqueta a juego, y se dirigió a Alexandria para encontrarse con su madre en la iglesia de San Juan. Para su feliz sorpresa, Charlie, Jennifer, y los chicos también habían ido a pasar el día.
Al terminar la misa, se dirigieron a lo de Maggie para almorzar en familia. Se sentaron alrededor de la mesa del comedor, hablando y riendo. Jennifer tenía ya seis meses de embarazo, y estaba emocionada ya que se había enterado que tendría una niña. Estaba en su pequeño mundo de nombres de bebé, diseños infantiles, y la planificación del baby shower.
Después del almuerzo, hablaron por altavoz con Bill y Tara. Ellos tendrían a sus gemelos en cualquier momento, por lo que Margaret había estado llamándolos diariamente para mantenerse informada. Todos se reunieron alrededor del teléfono y tuvieron una conversación grupal que duró más de una hora. Scully se sentó y escuchó a Jennifer y a Tara entrar en "modo mamá" con su emocionado lenguaje infantil. Se preguntó si alguna vez tendría esas buenas noticias para compartir con ellos, pero empujó rápidamente ese pensamiento a distancia.
Más tarde, Scully y Jennifer limpiaban la cocina mientras Maggie y Charlie miraban "The Rugrats: la película" con los chicos en la sala.
Jennifer miró a Scully, que estaba lavando los platos en el fregadero. - Así que... ¿qué es lo que pasa contigo?
Scully se volvió a mirarla. - ¿Qué quieres decir?
Jennifer entrecerró los ojos observándola, y torció la boca ligeramente. - Hay algo que te está pasando. ¿Qué es?
Sintió que su rostro se ponía rojo y volvió su atención al lavaplatos. - Nada. - Le ardía la cara.
La otra mujer rodó los ojos. - ¡Dana, vamos! Has estado sonriendo sola todo el día. Así que, obviamente, eso significa que hay un tipo. ¿Estás saliendo con alguien? Espera... ¿es ese policía? ¿Cuál era su nombre?... ¿Kresge?
- No, Jennifer. Kresge regresó a San Diego hace un tiempo.
Le dedicó una sonrisa burlona a Scully de nuevo. - Entonces, ¿por qué te estás sonrojando? ¿Y sonriendo?
Suspiró. - No sé de qué estás hablando. Estoy teniendo sólo un buen día, eso es todo. ¿Eso significa que algo está pasando?
Intentó desesperadamente no sonrojarse, y evitar sonreír. Incluso comenzó a morderse el labio mientras lavaba los platos. Jennifer no le contestó, y siguió secando los platos que le entregaba. De golpe giró bruscamente la cabeza para mirar hacia Scully, abriendo mucho los ojos.
Scully se volvió a mirarla. - ¿Qué?
Jennifer comenzó a reírse. - ¡Oh, Dios mío, Dana! - Tiró de ella alejándola del lavaplatos, y la empujó dentro de la despensa de Margaret, cerrando la puerta detrás de ellas, todavía riendo.
- ¡Es Mulder! ¿No es así?
Scully la miró fijamente en estado de shock. - ¡¿Qué?! ¡No! ¡Jennifer, vamos, no seas ridícula!
- Siempre has sido una pésima mentirosa, Dana. - Respondió ella, risueña. - ¡¿Por qué no me lo dijiste?!
El rostro de Scully estaba de color rojo brillante. - ¡Jennifer, no puedes decirle a nadie! ¡Ni siquiera a Charlie!
- ¡Lo sabía! - Jennifer estaba riendo de nuevo. - ¿Estás teniendo sexo con él?
Scully hundió la cara entre las manos.
- Oh. Miiii. Dioooos.
- Jennifer, lo digo en serio. - A pesar de sus mejores esfuerzos, había comenzado a reír también. - ¡No puedes decirle una palabra a nadie!
- No lo haré. Lo prometo. "Cross my heart and hope to die" ("Cruzo mi corazón y espero morir". Frase que acompaña una promesa). ¿Y cómo sucedió esto?
Scully suspiró. - No lo sé. Acaba de suceder.
- Bueno, ya era hora. - Jennifer respondió. - Entonces... ¿cómo es eso?
Scully la miró perpleja. - ¿Cómo es qué?
Su cuñada le dedicó una mirada exasperada. - El sexo, Dana. - Susurró. - El. Sexo. ¿Es bueno, verdad? Podría decirlo con sólo mirarlo.
- ¡Jennifer! - El rostro de Scully estaba ardiendo de nuevo.
- ¿Qué? Sólo digo.
Ante esto, la puerta de la despensa se abrió de golpe y Charlie apareció, de pie allí. - ¿Qué hacen ustedes dos aquí encerradas?
- ¡Nada! - Scully y Jennifer dijeron al unísono.
Él se quedó observándolas.
- ¡Vete, Charlie! - Le dijo Jennifer.
Charlie les dedicó una última ojeada antes de alejarse diciendo entre dientes algo que sonaba muy parecido a "mujeres" por lo bajo.
Jennifer rodó los ojos antes de cerrar la puerta y girar de nuevo hacia Scully y bajando la voz dijo: - Por lo tanto, Mulder... ¿es como... tu novio ahora?
Scully le lanzó una mirada en blanco. - ¿Novio? ¿Estoy en la escuela secundaria?
- Bueno, entonces... ¿qué es?
Scully pensó en eso. Realmente no tenía ni idea. ¿Qué eran ahora? Eran socios, eran compañeros, eran amigos, pero también eran más que eso. Pero... el "cuánto más", en realidad, todavía no estaba definido claramente.
- No lo sé. Él es... él es Mulder. - Scully respondió, encogiéndose de hombros.
- Hmmm. - Jennifer murmuró, un poco escéptica.
Scully arqueó una ceja. - ¿Podemos dejar de hablar de esto? Y ¿podemos salir de la despensa ahora?
Un poco después de las 17:00 horas del sábado, Mulder estaba golpeando la puerta de la oficina de los Lone Gunmen. Después de escuchar varias cerraduras destrabándose, la puerta se abrió.
- ¡Mulder! - Frohike lo saludó con sorpresa. - Es bueno ver que finalmente nos honras con tu presencia. Nos hemos estado preguntando qué estarías haciendo. ¿Está, uh... la agente Scully contigo?
Mulder suspiró. - No, ella no viene conmigo.
Frohike le dirigió una mirada de desilusión antes de hacerse a un lado para dejarlo pasar.
- ¿Qué hay en la caja? - Preguntó Langly, mientras Mulder se acercaba a la oficina y la ponía sobre la mesa.
- Más datos sobre MUFON de Diana. Esos ensayos de embarazo con las 30 mujeres en Europa, lo que estaba en el disco, esos que Diana llevó a cabo a finales de 1997 - principios de 1998 no fueron los primeros. Hicieron otros mucho antes de esos.
Byers se acercó. - ¡Wow! ¿En serio?
- Síp. - Asintió. - Así que pongan una olla de café, muchachos, porque vamos a viajar a través de todo esto. - Mulder abrió la caja y comenzó a sacar los cuadernos.
Seis horas más tarde, Mulder, Frohike, Langly y Byers todavía seguían inclinados sobre la mesa, leyendo los registros de Diana. No mucho tiempo después de comenzar el proceso, se dieron cuenta que los cuadernos contenían datos de pruebas independientes realizadas en los últimos años. Pasaron bastante tiempo organizando los cuadernos en orden cronológico.
Los registros que contenían las notas del primer grupo de prueba eran de principios de 1996. Ese grupo incluyó a 20 mujeres abducidas, miembros de MUFON de grupos europeos, todas ellas, ya sean casadas o solteras sexualmente activas. Todas estuvieron de acuerdo en colocarse el chip de nuevo en el cuello, pronto el cáncer entró en remisión, y luego todas estuvieron de acuerdo en tratar de quedar embarazadas. A las mujeres les administraron la vacuna contra el virus alienígena, sus chips se activaron luego de que un formulario de solicitud con sus números de identificación fuera enviado a un tal C.G.B.S, el Fumador.
Cada una de las mujeres llevaba un diario, también incluídos en la caja, con la descripción de cada experiencia sexual. De tres a cuatro semanas desde la remisión del cáncer, las mujeres casadas quedaban embarazadas. Ninguna de las mujeres solteras quedó, salvo una. Pero durante la semana séptima u octava del embarazo, las embarazadas abortaron. El estudio se realizó en dos ocasiones más, con el mismo resultado: las casadas embarazadas, las solteras no (excepto una en particular), y luego todas abortaban.
Mulder le dio a Byers el trabajo de leer todos los diarios de las mujeres describiéndo cada encuentro sexual con su esposo o novio. Hubo momentos en que los otros notaban la cara de Byers "incendiada", o de pronto él se levantaba de la mesa para conseguir un vaso de agua, y todos intercambiaban miradas, muecas y sonrisas.
- ¿Estás bien, Byers? - Mulder preguntó después de verlo de un color remolacha, dejar la mesa.
- ¡Cállate, Mulder! - Gritó desde otra habitación.
Frohike, Langly y Mulder sofocaron las risas.
- ¿Qué pasó con las mujeres después de que las pruebas fallaron? - Preguntó Mulder, mirando hacia Frohike y Langly sentados frente a él.
- El hombre Cáncer ordenó a Diana quitar los chips de sus cuellos. - Frohike respondió con un tono de disgusto en la voz.
Mulder suspiró, frotándose la cara con una mano.
- Mulder... necesitamos dormir un poco. - Dijo Langly, bostezando. - Hemos estado en esto durante demasiadas horas. Nunca vamos a entender lo que está en estos registros si los leemos mientras estamos agotados.
Mulder asintió. Se sentía agotado, también. Los Pistoleros se dirigieron a sus habitaciones, y él colapsó sobre el sofá.
Jennifer suspiro. - Ok, vamos a ver si lo entiendo. Mulder y tú son... compañeros.
- Sí.
- Y amigos.
- Por supuesto.
- Y él estuvo prácticamente viviendo en tu apartamento por más de una semana y han estado atornillados cogiendo como conejos.
Scully suspiró, cerrando los ojos y tapándose la cara con las manos.
- Ustedes dos van a... ¿mudarse juntos? ¿Casarse? No es que eso haría mucha diferencia, la verdad. Él ya es tu esposo en el trabajo.
Los ojos de Scully se abrieron de golpe y miraron a Jennifer, antes de dejar escapar una risa nerviosa. - Jennifer, el matrimonio y la familia no es exactamente parte del plan de vida de Mulder. Su vida son los X- Files.
- Dana, ¿estás teniendo sexo con él por el simple hecho de tener sexo? Suena como si sólo estuvieses permitiéndole a Mulder ser inmaduro y además justificando su poca motivación para esas cosas, él podría darte algo más que esto. Con el plus de que es "arriesgado". ¿Qué hay acerca del trabajo?
Scully suspiró profundamente. ¿Se lo estaba facilitando a Mulder? Por supuesto que lo hacía. Estaba segura que su co-dependencia lo requería. - No sé, Jennifer. No sé lo que está pasando. Acaba de suceder, y sigue sucediendo. Y... me gusta.
Jennifer le dirigió una mirada compasiva. - Pero, ¿estás feliz? No quiero que sufras. Sé lo que realmente sientes por él, no importa cuánto trates de negarlo.
Scully apartó los ojos y se miró las manos. Pero después de pensar en lo que había dicho, tenía fe y lo sabía sin lugar a dudas. Miró a su cuñada a la cara.
- Mulder nunca me haría daño, Jennifer.
La joven le dio a Scully una mirada mordaz. - Sé que él no lo haría, Dana. No me refería a Mulder. Estaba hablando de ti. Eres propensa a lastimarte a tí misma.
Scully suspiró. Sabía que estaba en lo cierto. Con cada hombre con el que había estado seriamente involucrada, ella terminaba lastimada y lastimándolo. Con cada hombre del que se había enamorado, y que se había enamorado de ella, ella había escapado, incluso aquellos hombres que realmente la querían y se preocupaban por ella, como Daniel. Saber que había roto el corazón de varios hombres buenos era muy doloroso. Scully lo sabía por experiencia. ¿Qué pasaría si Mulder de repente se declaraba? ¿Le decía que estaba enamorado? ¿Era algo que quería oír? ¿O solo la aterrorizaría? ¿Huiría de él como había hecho con los demás? Ella no quería hacerle daño a Mulder. Y sabía que nunca podría dejarlo, no importaba cuán mal o incómodas se podrían volver las cosas. Una vida sin Mulder era inconcebible. ¿Cuánto podría parecerse a una vida?
Scully se sentía bastante contenta con la forma en que iban las cosas, al menos por el momento.
- Jennifer, todo esto es tan nuevo. Es demasiado pronto para empezar a pensar a dónde va o qué va a pasar en unos meses o en años desde ahora.
Ella suspiró. - Ok, Dana. Tienes razón. Y me alegro de que estés por fin teniendo un poco de diversión. Y Mulder es un buen tipo. Sólo espero que no muerdas más de lo que puedes masticar.
- ¿Jennifer?
- ¿Sí?
- Por el amor de Dios, ¿podemos por favor dejar la despensa ahora?
A las 8:00 de la mañana del domingo 17 de octubre los Pistoleros y Mulder habían vuelto a la mesa cubierta de revistas y cuadernos. Luego, pasaron al siguiente ensayo realizado con 20 mujeres europeas diferentes, miembros de MUFON, que comenzó en diciembre de 1996. El resultado fue similar al anterior. Las mujeres, ya sean casadas o solteras y sexualmente activas, acordaron tener chips colocados en sus cuellos y tratar de quedar embarazada. Para alivio de Byers, no hubo diarios describiendo sus experiencias sexuales.
- Me pregunto por qué pasaba esto. - Dijo Mulder.
- Debido a que Diana decidió probar in vitro con este grupo - Langly respondió, señalando algo escrito en el cuaderno que estaba leyendo.
La cabeza de Mulder viró con violencia del diario y lo miró fijamente. - ¿IVF?
- Sí. - Respondió Langly, y luego intercambiaron miradas rápidas con Byers y Frohike.
Mulder pasó saliva. - ¿Qué pasó? ¿Funcionó la IVF?
Langly negó con la cabeza. - Diana no pudo cosechar óvulos de las mujeres. A todas se les dio... hormonas de algún tipo.
- Estrógeno y progesterona. - Añadió Mulder.
Langly asintió, después de mirar hacia el cuaderno. - Sí. Pero Diana no pudo recuperar óvulos. Sus ovarios no emitieron ninguno que sirva. Parece como si la fertilidad provocada por el chip simplemente no funcionara de esa manera.
- Pero esa es la manera normal. - Murmuró Frohike. - Así es como funciona naturalmente.
Langly se encogió de hombros.
Mulder sentía como que la respuesta estaba ahí. Pero no podía hacer las conexiones.
Luego pasaron al tercer, y último, ensayo con las notas de las pruebas contenidas en la caja. Se había llevado a cabo en la primavera de 1997 con una muestra mayor, 40 mujeres (20 casadas y 20 solteras). El in vitro fue abandonado por la concepción natural por parte de sus parejas sexuales. Todas ellas fueron instruidas para mantener un diario personal detallando sus intentos de quedar embarazada. Las 20 casadas quedaron embarazadas dentro de unas pocas semanas. Ninguna de las solteras pudo quedar. Y entonces, como un reloj, todas abortaron ocho semanas más tarde.
Mulder y los Pistoleros estaban debatiendo en círculos, sin llegar a ninguna parte. Nada tenía sentido. Finalmente tomaron un descanso para pedir un par de pizzas. Pero aproximadamente una hora después, estaban de vuelta debatiendo en círculos.
- Ok, vamos a olvidarnos de los chips, los ovarios y los ciclos de fertilidad por un segundo. - Dijo Mulder. - ¿Por qué las mujeres casadas quedaron embarazadas pero no así las solteras?
Los Pistoleros se lo quedaron mirando, perplejos.
- ¿Estaban teniendo la misma cantidad de sexo? - Preguntó Mulder a Byers.
Byers comenzó a ponerse rojo. - Um... Creo que sí, sí. Pero creo que las mujeres casadas tenían una ligera ventaja.
Mulder dejó a un lado el cuaderno que había estado leyendo. - Tenemos que leer estos diarios personales. La respuesta tiene que estar ahí. Si la concepción se produjo de forma natural, entonces tenemos que averiguar por qué algunas de las mujeres quedaron embarazadas y otras no.
Después de leer y releer los diarios, Byers parecía tener una mirada de comprensión naciente en la cara, dejó la mesa para sentarse en el escritorio al otro lado de la habitación e iniciar sesión en el computador.
Durante la siguiente hora, Frohike, Langly, y Mulder tomaron cada sujeto de ensayo en forma individual y compararon la fecha de concepción calculada por Diana con la entrada del diario correspondiente. Y a continuación, compararon lo asentado en los diarios entre las casadas y las solteras.
Mulder suspiró, frotándose los ojos. - Ok, una vez más, ¿a qué conclusiones llegamos sobre las similitudes entre las mujeres en el momento de la concepción?
- 1) Las mujeres estaban teniendo relaciones sexuales con sus maridos. - Comenzó Langly.
Mulder asintió, lo escribió.
- 2) Las mujeres estaban muy excitadas sexualmente, y tuvieron más de un orgasmo. - Añadió Frohike.
Mulder volvió a asentir. - Ok.
- Y... 3) Las mujeres estaban completamente exhaustas, o terminaban agotadas después, tanto que apenas podían caminar hasta el baño. - Concluyó Langly.
Mulder suspiró, mirando las notas que había escrito. - Sigue sin tener sentido para mí. Muchas de las mujeres solteras tenían relaciones sexuales así como así, y no quedaron embarazadas.
En este punto, Byers volvió a unírseles. - El punto es que las mujeres que quedaron embarazadas estaban teniendo relaciones sexuales con sus maridos.
Mulder y los otros Pistoleros lo miraron. Byers les entregó los papeles que había impreso recién.
- Creo que los neuroquímicos liberados en el cerebro durante el sexo atribuyen en gran medida a la concepción... - Byers comenzó.
- ¿Al igual que la oxitocina? - Preguntó Mulder.
Byers asintió. - Pero esta es sólo una de muchas. Hay una gran cantidad de sustancias químicas liberadas en el cerebro durante el acto sexual, y luego están los demás liberados expresamente durante el orgasmo. Sin embargo, cuando se agrega en el amor y si hay un vínculo, se añaden toda una serie de productos químicos complejos a esa mezcla.
Mulder podía comenzar a ver las conexiones en su cabeza. Pero entonces recordó algo.
- ¿Qué hay de esa mujer soltera de la primera prueba que quedó embarazada? Ella no estaba casada, así que esa mezcla de sustancias no estaba.
Byers le dio una sonrisa de complicidad. - No, no estaba casada. Técnicamente, era una mujer soltera. Pero tenía un novio, con quien estaba desde hacia 11 años. Por lo tanto, no podemos decir que el matrimonio era un requisito para la concepción. Lo que podemos decir es que todas las mujeres que quedaron embarazadas estaban en una relación de gran confianza en la que no se preocupaba en absoluto sobre qué aspecto tenía, como sonaba, u olía. Si vuelven a leer las entradas de los diarios personales de las mujeres solteras, sus experiencias sexuales estaban un tanto empañadas por sus propias inseguridades, ya fuera sobre el hombre con quien estaban o sobre sí mismas. Estos sentimientos podrían suprimir los neuroquímicos sanos y positivas que se liberan en el cerebro durante la actividad sexual. Por no hablar de que las mujeres casadas, y ésta mujer soltera, estaban teniendo una experiencia sexual intensa con un hombre del que estaban profundamente enamoradas. Eso es un montón de sustancias químicas juntas para el chip. Estos neurotransmisores podrían ser los que desencadenaban el chip para iniciar la ovulación. Esto también explicaría por qué la IVF no funcionó.
A continuación, todos se sentaron en silencio, pensando.
- ¿Murieron todas estas mujeres, también? ¿A partir de esta última prueba? - Preguntó Mulder.
Frohike asintió. - Todas las mujeres a partir de la tercer prueba, incluso las del intento de IVF que nunca funcionó, todas ellas habían retirado sus chips después de que el tratamiento hubo terminado... Y todos sabemos lo que pasó después de eso.
Mulder suspiró. Una vez más se sintió enfermo por las acciones de Diana, y deprimido por el hecho de que esas mujeres y sus familias nunca verían ninguna justicia. Y se sintió enfermo por Scully, porque ella tuvo que confiar en ese chip para poder sobrevivir. Mulder volvió a suspirar. No la había visto en 36 horas, y no iba a verla por casi otras 12.
- Entonces, ¿hacia dónde vamos desde aquí? - Preguntó Langly.
- ¿Quién sabe? - Respondió Mulder. - Realmente no hay nada que podamos hacer al respecto. Estas pruebas solo se añaden a la larga lista de experimentos inmorales que hicieron, utilizando a mujeres inocentes como ratas de laboratorio.
Los Pistoleros suspiraron.
- ¿Chicos, no les importa si todo esto se queda bajo llave aquí? - Preguntó Mulder. - No estoy seguro de si mi apartamento será el mejor lugar, el más seguro para esto.
Byers asintió. - Está bien, Mulder.
Mulder se puso de pie y miró su reloj; eran las 21:07 horas. Dio las gracias a los Lone Gunmen por su ayuda, y se dirigió a su coche. Se dirigía a su casa en un principio antes de hacer un giro brusco para dirigirse hacia Georgetown.
Más tarde ya por la noche, después de regresar de lo de su madre, Scully estaba en el cuarto de baño, cepillándose los dientes, llevaba una blusa en corte esqueleto azul pastel y unos pantalones cortos a cuadros haciendo juego. Había terminado su borrador para la Forensic Sciences Journal el sábado por la noche, y ahora se sentía aburrida. Estaba empezando a lamentar lo de decirle a Mulder que se mantenga alejado todo el fin de semana. Pensó en llamarlo y pedirle que viniese, pero rápidamente cambió de opinión. Podía oír a Mulder: "¿Esta es una llamada por los beneficios verdad, Scully?" Ella se encogió por la vergüenza.
Fue a sentarse en su sala, dejándo solo un velador encendido, con el teléfono inalámbrico cerca. Bill podría llamar en cualquier momento para avisar que Tara estaba en trabajo de parto. Cuando se sentó en el sofá, no pudo evitar sentirse sola. ¿No estaba desesperada por salir de esto? ¿De su existencia solitaria? ¿Esta cosa con Mulder solamente había aumentado su co-dependencia? ¿Y si se acostumbraba a tenerlo a su alrededor, cada día, todo el día, durmiendo junto a él cada noche y despertando a su lado cada mañana, sólo para que un buen día se lo quitaran? No sería capaz de soportar algo así. Scully comenzó a reprenderse a sí misma por sus temores y dudas que constantemente la mantenían cautiva.
Alguien llamó a la puerta.
Sintió mariposas volando en el estómago, y una sonrisa se extendió en su cara. Pero... le había dicho claramente a Mulder que se mantuviese lejos de ella. Y él, descaradamente hizo caso omiso de lo que le había dicho. Ella había deseado algo de espacio, y un poco de sana distancia... Scully no sabía qué hacer. Quería a Mulder, pero al mismo tiempo, no quería abrir la puerta. Suspiró y rodó los ojos. Finalmente, él probablemente utilizaría su llave para entrar.
Otro golpe en la puerta.
Cuando Scully abrió la puerta, vio a Mulder parado allí con una expresión muy triste en el rostro. Se preguntó qué demonios había pasado desde que lo había visto por última vez.
Mulder la vio con su blusa escotada y pantalones cortos, sus pechos perfectos libres del sujetador. Supo que había tomado la decisión correcta. No quería ir a su apartamento vacío y pensar en toda esa mierda horrible que Diana había hecho. Quería sentir los brazos de Scully a su alrededor y sus labios sobre él.
- Scully... sé que dijiste que me fuera, pero no puedo esperar hasta mañana por la mañana para verte. Necesitaba verte ahora.
Ella suspiró y se encogió de hombros, derrotada, dedicándole una media sonrisa. ¡Oh, bien!
En un instante, Mulder estaba al otro lado del umbral y, después de cerrar la puerta detrás de él, sus brazos estaban alrededor de Scully, levantándola. Los brazos de Scully fueron alrededor de su cuello y sus piernas se cerraron alrededor de su cintura. Mulder la abrazaba con fuerza, presionando la cara contra su cuello.
- ¿Qué quieres, Mulder? - Susurró Scully.
- Quiero un "make out" contigo. (Sólo besarse) - Dijo, antes de acariciar su cuello con sus labios y la lengua.
Scully resopló. - ¿Un "make out" conmigo? ¡¿Qué?! ¿Estamos en la escuela secundaria?
Mulder se rió entre dientes. - Bueno, yo no te conozco desde la secundaria, Scully. Tengo que recuperar el tiempo perdido... Así que vine por mis "swapping spit"... (Beso francés)
- Hmmmm. - Scully murmuró, sonriéndole.
Fueron hasta el sofá y él la acostó, poniendo su cabeza sobre las almohadas, contra el apoyabrazo. Se quitó los zapatos y se acostó a su lado. Llevó la mano a la cara de su compañera, rozando con los dedos su mejilla y trazándole la línea de la mandíbula. Scully le puso una mano en la cara y con la otra fue avanzando, acariciándole el cuello hasta la parte posterior de la cabeza, pasándole los dedos por el pelo.
Scully sonrió. Mulder, en silencio, la contempló hasta que encontró lo que estaba buscando. Allí estaba, Scully estaba abierta para él. No estaba "esa" pared, bloqueando algo. Y sus labios estaban sobre los de ella, besándola lentamente, suavemente, con pasión. Ocasionalmente rompían sus besos para respirar, y Mulder sólo la miraba, acariciando su mejilla, su mandíbula, su barbilla. Hablaban en silencio, no necesitaban una conversación.
Sus labios volvieron a los de ella, rozando su labio inferior con la lengua, y ella abrió un poco la boca para permitirle la entrada. Scully suspiró en su boca mientras su lengua la acariciaba suavemente. Mulder nunca la había besado así antes. Era un proceso lento, y él no tenía ninguna prisa por pasar a otras cosas. Scully se sentía como si pudiera permanecer acostada simplemente junto a él de esa manera toda la noche y estar perfectamente contenta. Pronto perdió la noción del tiempo y del espacio besándolo.
Después de un rato, Mulder separó su boca de la de ella y se inclinó a su oído, susurrando - Quiero hacerte acabar, Scully.
- Eso sí que nunca sucedió en la secundaria. - Fue su respuesta.
Mulder se rió entre dientes, antes de deslizarse hacia abajo en el sofá alejándose de ella. Scully levantó las piernas, doblando las rodillas, y plantó los pies sobre el sofá. Mulder se arrodilló frente a ella. Sacándole los pantalones del pijama a Scully acariciándo sus caderas y piernas mientras lo hacían. Notó que Scully no llevaba nada debajo de los pantalones.
- Scullyyyy... - Mulder suspiró.
Ella lo miró, con la mano en la boca, y se rió en voz baja.
Mulder se desplazó sobre ella hasta que su cara estuvo en su pecho, y se deslizó acomodándose sobre su cuerpo, empujando la blusa hacia arriba, liberando sus pechos. Él puso la boca sobre un pezón endurecido, lo lamía, chupaba, y chasqueaba la lengua hacia atrás y adelante, antes de volver su atención al otro y comenzaba a chupar el tenso pezón con su boca repitiendo lo que hacía con el anterior.
Scully suspiró y empezó a retorcerse. Mulder miró hacia arriba y le dedicó una amplia sonrisa. Ella le sonrió también.
Mulder comenzó a bajar, besando y lamiendo su abdomen y su vientre de manera suave, deslizándose por el sofá mientras Scully lo hacía hacia arriba para apoyar su espalda contra las almohadas. Cuando ella abrió las piernas, Mulder levantó la mirada hacia ella. Pensó en las veces que le había hecho esto a Scully desde aquella primera noche, ese acto que estaba a punto de hacer, y pensó que antes, cada vez que lo hacía ella mantenía su cara apartada de él y cerraba los ojos. Ahora, ya no apartaba su rostro, pero todavía cerraba los ojos. Y él deseaba que Scully lo mirara mientras se lo hacía, que permaneciera con los ojos abiertos.
Mulder comenzó a besar la parte interna de su muslo, acariciándola suavemente con la lengua, usándola como rápidos latigazos contra su cuerpo, hacia abajo, hacia su centro caliente, húmedo. Scully gimió cuando él lo pasó por alto yendo a su otro muslo, besando y lamiendo hasta su centro. Sus pliegues hinchados y empapados con sus jugos, su clítoris estaba rojo e hinchado pidiendo ser tocado con urgencia. Scully se retorcía aún más.
- ¿Scully? - Susurró Mulder.
- ¿Hmm? - Respondió ella, todavía sin abrir los ojos.
- Mírame.
Scully abrió los ojos, bajó la vista y lo miró fijamente. Cuando vio su rostro entre sus piernas, la mente se le llenó de una lujuria desenfrenada, dominando y opacando toda la inseguridad persistente sobre este acto que aún podía quedarle.
Mulder podía ver sus ojos oscuros con sus pupilas dilatadas. - Mantén tus ojos abiertos. Obsérvame.
Scully empezó a respirar con más fuerza, sin apartar la mirada.
Cuando Mulder acarició su sexo húmedo con la lengua, abriéndose paso entre sus pliegues, hacia su clítoris, vio como la boca de Scully se abría al igual que sus ojos mientras arqueaba la espalda. Y ella gimió con fuerza. Mulder sonrió. Bajó la mano hasta sus jeans, desabrochándolos y tirando de la cremallera, antes de alcanzar el interior de sus boxers, y comenzó a acariciar su erección.
Luego plantó su hombro izquierdo contra la parte posterior de su pierna y puso su brazo alrededor de ella, bajó su mano para desplegar sus labios y llevó su boca hasta ahí. Empujó lentamente su lengua en su sexo. Los ojos de Scully se abrieron y se quedó sin aliento.
- ¡Oh, Dios mío...!
La boca de Mulder luego fue hasta el clítoris hinchado de Scully, mientras las manos de ella fueron directo a enredarse con su pelo, su lengua chasqueando su clítoris, sus dientes rozando sobre ella. Scully sentía como su piel ardía mientras observaba la boca de Mulder sobre su sexo. Comenzó a empujar la cabeza de Mulder contra ella, mientras su lengua se movía entre sus labios y su clítoris en rápida sucesión, rotaba sus caderas contra él buscando el alivio de la liberación, Mulder comenzó a acariciar su sexo hinchado de forma cada vez más dura y más rápido, hasta que los dos estaban acabando casi al mismo momento, sus caderas sacudiéndose, embistiendo y gimiendo en voz alta.
Mientras permanecían acostados sobre el sofá, y su respiración volvía gradualmente a la normalidad, el teléfono comenzó a sonar.
- No respondas. - Dijo Mulder, con la cabeza apoyada sobre su abdomen.
- Tengo que hacerlo, Mulder. Podría ser mi familia.
El teléfono no dejaba de sonar, y Mulder extendió la mano hacia la mesa de café alcanzando el teléfono y pulsó el altavoz sin levantarse.
- ¿Hola? - Dijo Scully.
- Hola. ¿Es usted la doctora Scully? ¿La Agente Especial Scully del FBI?
Mulder y Scully se miraron a los ojos. - Sí. ¿Quién es usted?
- Uh, hola... Soy el sargento Ferrera del Departamento de Policía de Costa Mesa. Tenemos una situación aquí un poco... Tenemos una víctima, un tal Donald Edward Pankow. Uh... la oficina del médico forense no sabe qué hacer con el cuerpo. Llamamos a la oficina del FBI en Los Ángeles y su patólogo no sabe que hacer tampoco, no le ve ni pies ni cabezas al asunto... ¿Qué hacer? ¿"heads or tails"? (cara o sello) Él dijo que deberíamos contactarnos con Quántico, y así, cuando los llamé hace un rato y expliqué la situación de la víctima... bueno, me dijeron que debería llamarla a usted.
Mulder y Scully se miraron perplejos.
- Um, ¿Cuál es la condición de la víctima, sargento? - Preguntó Scully.
Hubo una pausa. - Mmmm, bueno... él tiene un agujero de una pulgada y media en la cabeza, y su cerebro se ha ido.
Mulder y Scully se miraron. - Su cerebro... ¿se ha ido?
- Sí, ma'am. (Forma políticamente correcta de dirigirse a una mujer de mayor rango) Falta la parte derecha de su cráneo. ¿Le gustaría a usted y a su pareja venir y sacar este caso de nuestras manos? Nadie aquí en el departamento quiere tocarlo ni con un palo a diez pies de distancia.
Mulder comenzó a menear las cejas hacia Scully. Ella sonrió.
- Seguro. Vamos a estar allí mañana.
Mulder le sonrió y asintió con entusiasmo.
El sargento Ferrera dio un suspiro de alivio. - Gracias, ma'am. Lo apreciamos.
Mulder se estiró hasta apretar el botón, finalizando la llamada.
- Por fin conseguimos un caso. ¿Cuándo fue la última vez que fuimos a California, Scully? - Preguntó Mulder, meneando las cejas de nuevo.
Scully se lo quedó mirando fijamente. - Fuimos en marzo.
Mulder pensó en eso por un segundo. - Correcto. Bellflower. Karin Berquist.
Scully asintió, su boca se crispó ligeramente. - Así que... Supongo que nosotros sólo tendremos que encontramos en el aeropuerto en las primeras horas de la mañana...
Él le sonrió. - Sí. Pero sólo después de que nosotros durmamos algo primero.
Scully le sonrió. Mulder se levantó, y la alzó del sofá. Ella cerró brazos y piernas alrededor de él, y él la llevó al dormitorio.
CONTINUARÁ…
