Capitulo 34: "El Hambre esta siempre allí"

Resumen:

Mulder y Scully van a Costa Mesa, California a trabajar en un caso.

Aviso: La premisa y los dialogos de las escenas de "Hungry" no me pertenecen, no los escribi. Lo escribió Chris Carter y el genio de Vince Gilligan e igualmente pertenecen a 1013 Productions y la 20th Century Fox.

Notas:

Fireflight – "The Hunger"

Cut it out, cut it out
I know it's what you're wanting to say
Burning up, burning up
I know why you're feeling this way
There's an ache you can't erase
A yearning that you can't replace

And you want him, and you need him
But you act like he's not there
Yeah, you know that you're hollow
And something's missing here
So you push and you pull the hole in your soul
But you can't make the hunger disappear

You got a rusted out lock on your door
Getting ready to break
You've held back love long enough
I think it's time to cave
You're waiting for a sign
The fact is faith is blind

And you want him, and you need him
But you act like he's not there
Yeah, you know that you're hollow
And something's missing here
So you push and you pull the hole in your soul
But you can't make the hunger disappear

Do you want to spend your whole life jaded?
Stuck in a rut that you created
Why don't you break the cycle?
Let love win

And you want him, and you need him
But you act like he's not there
Yeah, you know that you're hollow
And something's missing here
So you push and you pull the hole in your soul
But you can't make the hunger disappear

A las 08:00 am del lunes 18 de octubre, Mulder y Scully partieron del Dulles International Airport en un vuelo sin escalas a Los Ángeles, arribando a las 10:40 am hora local. Durante el vuelo, los pensamientos de tener finalmente a Scully en la cama de un motel llenaron la mente de Mulder, mientras que Scully pensaba que trabajar lejos de Washington resultaría una forma útil para insertar esa distancia tan necesaria entre ellos.

Scully había estado a punto de decirle: "Te amo" la noche anterior. La bendita frase había estado bailando en la punta de su lengua cada vez que Mulder la miraba a los ojos. Tenía dudas sobre si esto era algo que Mulder siquiera querría oír. ¿Dónde los conduciría una declaración así? Ella sabía que él no era exactamente el tipo que "sentaba cabeza". Scully sólo podía imaginar la tensión incómoda después de hacer tal declaración. Cuando se despertó temprano en la mañana, se encontró con que tenía los brazos y piernas entrelazados con los de Mulder, en un cierto punto en medio de la noche lo habían hecho y no se habían separado, y además tuvo que tragarse las ganas de decirle esas palabras una vez más, cuando Mulder despertó, abrió los ojos y la miró. De repente sintió que esa cosa que había ahora entre ellos, probablemente, debía frenar un poco.

Después de alquilar un coche en LAX, Mulder y Scully se reunieron con el sargento Lucas Ferrera y su compañero el sargento Gustavo Morales, ambos en sus mediados o finales de los 30, del Departamento de Policía de Costa Mesa en la oficina del médico forense el doctor Joseph Abernathy, en Newport Boulevard. Tras las presentaciones, el doctor Abernathy los llevó a la sala donde estaba el cuerpo de Donald Pankow.

- Cuando realicé la autopsia... - comenzó Abernathy. - La única causa de muerte que pude determinar fue la eliminación del cerebro del hombre. Pero... ¿cómo exactamente esto sucedió? No tengo ni la menor idea.

El doctor Abernathy desenvolvió el cuerpo de un hombre joven, de unos 20 años o un poco más, mientras Scully se ponía un par de guantes de látex. Ella caminó alrededor de la mesa y se quedó mirando la herida circular en la frente de pulgada y media de ancho en el hombre. Luego se enderezó y miró fijamente a los ojos de Mulder, arqueando una ceja.

Mulder se acercó hasta estar al lado de Scully y miró la herida, antes de poner en marcha a los agentes de policía.

- ¿Dónde se encontró el cuerpo? - Preguntó Mulder.

- En el maletero de su coche, que fue encontrado en un depósito a unas 10 millas de distancia. Alguien llamó la tarde del sábado.

Mulder asintió, Abernathy había abierto el cráneo así que Scully podía mirar dentro.

- Todavía hay materia cerebral aquí. - Le dijo a Mulder.

Se volvió para mirar el interior del cráneo. - Hmmm.

- ¿Cuál fue el momento de la muerte? - Scully preguntó el médico forense.

- Lo puse alrededor de la medianoche del viernes. - Respondió el doctor Abernathy.

Mulder caminó alrededor de la mesa, pensando. - ¿Hubo alguna evidencia recuperada dentro el coche?

El sargento Gustavo Morales se acercó a él, sosteniendo una pequeña bolsa de pruebas de plástico transparente con un "Pin" en su interior. - Solo esto.

Mulder tomó la bolsa de la mano del oficial. - ¿"Free Fer Fridays"?

- Sí, es de Lucky Boy, una cadena de comida rápida de aquí. Los empleados llevan pines como ese. - Dijo Morales.

Mulder asintió. - ¿Sólo los empleados? ¿O también se entregan a los clientes por la promoción?

- Nop, sólo a los empleados. - Morales respondió seguro.

Scully se quitó los guantes y los arrojó al bote de basura. - ¿Cuántas Lucky Boys hay en la ciudad?

Mulder se volvió para mirarla, y luego giró de nuevo para mirar a los agentes de policía.

Lucas Ferrera frunció los labios. - Hay 32 en el condado.

Scully le dio una mirada de incredulidad.

Mulder hizo una mueca. - Sondeo, Scully. Mi favorito. - Le dijo en tono amargo, sarcástico.

Ella suspiró.

Los oficiales se rieron. - No te preocupes, nosotros estaremos ayudándote con esto. - Dijo Ferrera.

Mulder y Scully, junto con Ferrera y Morales, acompañados por los oficiales Simon Franco y Jim Connelly comenzaron a sondear los Lucky Boys del condado. Pasaron la tarde en Costa Mesa, chequeando los Lucky Boys de Harbor Boulevard y los de Baker Street. Todos los empleados presentes tenían sus pins de "Free Fer Fridays". Los gerentes llamaron a todos los empleados restantes, y estos también se presentaron con sus pines.

Un poco después de las 14:00 horas, llegaron al Lucky Boy de la East 17th Street. Y descubrieron que uno de los empleados, un tal Derwood Spinks, no tenía su pin. Mulder y Scully sintieron que este era motivo suficiente para limpiar el lugar. Los oficiales ayudaron a desalojar a empleados y clientes fuera del restaurante.

Una vez que todo el mundo estuvo fuera del lugar, Mulder y Scully empezaron a mirar a su alrededor.

- Ey, Scully, mira esto. Ya sabes lo que dicen, ¿eso de que nunca querrás ver la cocina de tu restaurante favorito?

- De cualquier manera, no creo que Lucky Boy este en la lista de mis favoritos. - Scully replicó.

Mulder le dio una breve mirada. - Mi punto es que este está endemoniadamente mucho más limpio que los demás. ¿No te parece?

Scully miró a su alrededor. - Supongo. Entonces, ¿qué dices, Mulder? ¿Este lugar fue fregado de arriba a abajo para eliminar toda la evidencia?

- Tal vez. Tal vez estoy pensando que esta es la escena del crimen.

- ¿Estás diciendo que el cerebro del señor Pankow fue removido muy cuidadosamente de su cráneo aquí en esta cocina? - Preguntó Scully.

- Tuvo que suceder en algún lugar. - Dijo Mulder, mirando debajo de las encimeras.

- Pero... ¿al lado de la máquina de batidos, Mulder? - Scully respondió con tono de incredulidad. - Creo que deberíamos estar chequeando los casilleros de los empleados y no entretenernos con la idea de que la cirugía ad hoc se realizó aquí.

Mulder se enderezó y se giró para mirarla. - Yo no lo llamaría exactamente cirugía. ¿Y si el cerebro de este hombre fue comido?

Scully lo miró en estado de shock.

- Es... no es sociológicamente inaudito. Hay ciertas tribus de Nueva Guinea que consideran el cerebro humano un manjar.

- Yeah, pero... Mulder, estamos en el Condado de Orange.

Mulder le dedicó una mirada en blanco. - Yeah, ¿cuál es tu punto?

Scully le dio una mirada y luchó duro para no poner los ojos en blanco.

- Es sólo que nada sobre la forma en que el cuerpo fue arrojado sugiere una matanza fetichista. - Explicó Mulder. - El cerebro no fue eliminado intacto. ¿Y si el cerebro de este hombre fue comido nada más al sacarlo de su cráneo?

- ¿A través de una-abertura-de-pulgada-y-media que parece hecha con un taladro? - Preguntó Scully con escepticismo.

- Bueno, tal vez fue un corte. Quizás algo punzante. Lo que para ti fueron marcas de herramientas para mí se ve como algo mucho más orgánico. Tal vez lo hizo con una... "lengua" o con una... probóscide.

Scully le dedicó una mirada de incredulidad divertida. - ¿Una probóscide de qué?

Mulder comenzó a sonreír y luego se arrodilló para mirar debajo de otra encimera. - No lo sé.

Cuando volvió a mirar debajo del mostrador, vio una mancha de color rojo. - Oh. Hola. Mira esto. ¿No te parece que se ve como si fuera sangre?

Scully se agachó a su lado y miró hacia el lugar donde Mulder apuntaba la linterna. - Sí, parece que sí.

Mulder luego vio una sustancia pegajosa cerca a la mancha roja. - ¿Que es eso? Junto a la mancha. ¿Es eso...? uh... oh, mi dios... ugh. ¿Eso es cerebro? ¿Eso es materia gris?

Scully miró. - No, yo diría que es carne molida.

Mulder se volvió para mirarla. - ¿Carne molida?

Scully frunció los labios. - Yeah. - Ella respiró profundamente, y se puso de pie. - Vamos a hacerle preguntas al gerente que estaba trabajando la noche del viernes.

Mulder la siguió afuera, y luego el señor Rice, el gerente de Lucky Boy, se acercó a ellos. - ¿Tenemos el visto bueno?

- Uh, no, probablemente debería enviar a sus empleados a casa por el resto del día. - Respondió Scully. - Pero, um... ¿por casualidad sabe quienes trabajaron aquí el viernes por la noche?

- Seguro, puedo conseguirle la ficha de entrada. - Respondió Rice, acercándose a la puerta principal de Lucky Boy.

- Uh... ¿Agente Mulder? - El sargento Ferrera lo llamó mientras se acercaba a ellos.

Mulder y Scully se dieron la vuelta.

- Este Derwood Spinks... él tiene un récord. - Dijo Ferrera. - Cumplió cinco años en Chino por intento de asesinato. Fue puesto en libertad hace dos años. Vamos a llevarlo a la comisaría para interrogarlo.

Mulder y Scully intercambiaron miradas, y asintieron con la cabeza al sargento Ferrera antes de que él se fuera. Luego siguieron al señor Rice dentro del Lucky Boy y fueron a su oficina. Rice prendió el computador e imprimió la ficha de entrada del viernes, entregándoselo a Scully. Ella escaneó los nombres intercambiando miradas en las columnas de entrada / salida y sus marcas varias veces.

- ¿Señor Rice? - Preguntó Scully.

- ¿Sí?

- Todos sus empleados marcaron hasta las 23:00 horas, a excepción de uno. - Scully comenzó. - Un... tal Robert Roberts, que marcó la salida alrededor de las 00:04 am.

Mulder giró hacia ella para mirarla, y ella le entregó la ficha de entrada.

El señor Rice asintió. - Sí, Rob. Él fue el primero con el que hablaron cuando llegaron hoy. Se quedó hasta la última hora del viernes. Nuestro congelador había muerto, y tenía 35 libras de carne molida abombada. Así que Rob cerró tarde para deshacerse de ella y limpiar el congelador.

Scully asintió.

Mulder levantó la vista de la ficha de entrada. - ¿Dónde se pone la carne en mal estado?

- En el basurero de atrás. - Rice respondió asintiendo con la cabeza en esa dirección.

- ¿La carne todavía está allí? ¿O ya habrá ido al vertedero?

Rice negó con la cabeza. - No, la basura no se recoge hasta el jueves. Por lo tanto, todavía está allí.

- ¿Podemos echar un vistazo? - Preguntó Mulder.

- Claro, voy a conseguir la llave. - Respondió el señor Rice.

Scully se volvió para mirar a Mulder, y arqueó una ceja. Esperaba que cavar dentro de un contenedor de basura lleno de carne podrida no terminara en su agenda como actividad para la tarde. Mulder le sonrió. Pero las preocupaciones de Scully fueron injustificadas, ya que el contenedor de basura estaba desprovisto de las 35 libras de carne en mal estado.

- Eso es raro, Scully. - Mulder murmuró después de mirar dentro del contenedor de basura detrás del restaurante.

- Hmm.

- ¿Qué crees que le pasó a la carne? - Preguntó Mulder.

Ella se encogió de hombros. - No tengo ni idea, Mulder. Tal vez fue arrojado a un contenedor de basura diferente.

Disparó sus cejas hacia ella. - O tal vez el monstruo se la comió.

Scully le dedicó a Mulder una mirada incrédula. - ¿Monstruo? ¿Así que ahora es un monstruo lo que estamos buscando? Un monstruo... con una probóscide.

Él se rió entre dientes. Scully le sonrió, rodando los ojos y negando con la cabeza.

Mulder volvió a caminar de nuevo hacia el Lucky Boy para devolverle la llave al señor Rice. - Voy a ir a hablar con ese chico Rob Roberts. Había algo extraño en él.

Scully suspiró. - Y ¿qué te gustaría que haga yo, Mulder?

- Tú, probablemente, deberías ir a hablar con Derwood Spinks. Y luego quiero que le eches un vistazo más de cerca a la víctima, a ver si encuentras algo. - Mulder respondió cuando comenzó a alejarse.

Ella se lo quedó mirando. - Pero, Mulder... ¡el forence, Joseph Abernathy, ya hizo la autopsia!

Mulder siguió caminando. - No la hiciste tú, él no eres tú.

Scully suspiró de nuevo, pero entonces el tono confidente en la voz de Mulder provocó que una sonrisa comenzara a extenderse por su rostro mientras lo miraba alejarse.

A las 18:50 pm, Mulder estaba de pie detrás del espejo unidireccional de una de las salas de interrogatorio del Departamento de Policía de Costa Mesa en Fair Drive. Los sargentos Ferrera y Morales estaban con él.

- ¿Seguro que no quieres hablar con Spinks? - Ferrera le preguntó a Mulder.

- Es nuestro principal sospechoso a partir de ahora. - Añadió Morales, mientras observaban como Scully se levantaba de la mesa donde había estado interrogando a Derwood Spinks. - Me gustaría pensar que tenías algunas preguntas para él.

Sacudió la cabeza. - Nah, la agente Scully lo está manejando muy bien.

- Eso sí, no podrá salir de la ciudad, señor Spinks. - Observaron como Scully se lo decía.

Luego salió de la sala de interrogatorios, y se unió a Mulder y a los demás oficiales. - Estaba trabajando en Lucky Boy la noche del viernes, y la ficha de entrada dice que marcó alrededor de las 22:53 horas. Afirma haber ido a ver la televisión a medianoche a su casa, pero vive solo y nadie puede confirmar que estaba realmente allí.

- No es exactamente una coartada hermética. - Respondió Ferrera.

Scully negó con la cabeza. - Pero no hay ninguna prueba de que lo hizo. Tampoco hay evidencia de que él estuviese cerca de Pankow. No podemos mantenerlo retenido.

- No hay evidencia, aún. - Morales le respondió. - Vamos a ir por él.

Ferrera y Morales entraron en la sala de interrogatorios para comenzar el proceso de liberación de Derwood Spinks.

- No es él, Scully.

- Mulder, por supuesto que es él. Sólo tenemos que demostrarlo.

Otro par de oficiales y algunos miembros del personal administrativo aparecieron en el pasillo, caminando más allá de Mulder y Scully. Él la miró. Se veía tan hermosa hoy. Al instante pasó su mano alrededor del brazo de Scully y suavemente tiró de ella hacia una esquina, en una zona más tranquila.

- ¿Tienes hambre? - Le preguntó, inclinándose hacia ella y bajando la voz.

Ella le sonrió. - Siiií, me muero de hambre.

Mulder le dedicó una gran sonrisa. - Vamos a buscar algo de comer.

Se dirigieron a la Newport Rib Company en Harbor Boulevard en su coche de alquiler, por una barbacoa. Una vez que la anfitriona los ubicó en una mesa y el camarero se acercó, ordenaron el plato de cerdo desmenuzado con ensalada de col y pan de maíz. Mulder y Scully se quitaron las chaquetas y las colgaron en la parte posterior de sus sillas. Un minuto más tarde, el camarero volvió con sus bebidas.

- Es Rob Roberts, Scully. - Mulder dijo, después de tomar un sorbo de Coca-Cola.

Ella le dedicó a Mulder una mirada escéptica. - ¿Rob Roberts? ¿Ese chico torpe, flaco que parece que pesa 120 libras?

Mulder asintió. - Él lo hizo.

Scully suspiró y negó con la cabeza hacia él ligeramente. - Y ¿sobre qué te basas, exactamente?

- Sólo llamalo una corazonada, Scully.

Ella arqueó una ceja. - ¿Y en qué está basada tu corazonada, Mulder?

Él le sonrió. - Su apartamento estaba inmaculadamente limpio, por ejemplo.

Scully lo miró fijamente. - ¿Así que eso lo hace un sospechoso? ¿Porque no es descuidado como tú?

Mulder le sonrió burlonamente. - ¿Qué chico de 21 años de edad que vive solo mantiene su apartamento impecable?

Ella se encogió de hombros. - Estoy segura de que debe haber algo más por ahí... en alguna parte. Mulder, un apartamento limpio no te va a conseguir una orden de arresto.

Él se rió entre dientes, pero luego se puso serio. - Roberts está ocultando algo, Scully. Es él, sé que es él.

Ella suspiró.

Pronto su comida llegó, y por un tiempo, cenaron en un cómodo silencio.

- Así que... ¿cuándo vas a ir a darle otra mirada al cuerpo? - Preguntó Mulder, rompiendo un trozo de pan de maíz.

- ¿Pankow? Hice arreglos con el doctor Abernathy para hacer un examen mañana por la tarde. - Le respondió. - Oh, ummm, creo que me voy a bajar hasta San Diego mientras estamos aquí. Los gemelos deben llegar en cualquier momento, y realmente debería aprovechar para ver a Bill y a Tara ya que estoy aquí.

Mulder asintió. Mientras observaba como Scully acababa de comer su comida, sus ojos pasaban por encima de su boca, sus manos y sus pechos que sobresalían de su camisa ceñida azul claro, su mente vagaba a esa noche, más tarde, cuando se registraran en un motel. Sintió su miembro contraerse dentro de sus pantalones en anticipación.

Scully notó la manera en la que Mulder la estaba mirando, con las pupilas dilatadas, lamiéndose los labios. Ella apartó la mirada, con la ferviente esperanza de poder mantener su resolución, y trató de ignorarlo. Sabía que quería a Mulder; lo quería mal, quería sus labios y sus manos sobre ella, quería su sexo duro dentro de ella, pero estaba convencida que esa frontera que había decidido establecer era algo que debía ser firmemente mantenido.

Poco después de las 21:00 horas, Mulder y Scully se encontraban en la recepción de un Travelodge.

- Dos habitaciones, contiguas. - Pidió Mulder a la recepcionista. Él asintió con la cabeza.

- No. - Lo cortó Scully rápidamente. - No contiguas.

La recepcionista dejó de escribir en su teclado de la computadora y los miró.

Mulder la miró, perplejo. - Scully, siempre nos quedamos en habitaciones contiguas cuando están disponibles.

Scully le dedicó una mirada mordaz y significativa y habló con firmeza: - Ya no es así, no lo haremos.

Mulder tuvo una sensación de hundimiento indescriptible, y luego se volvió hacia la recepcionista. - Dos habitaciones. Uh, que no sean contiguas.

No mucho después de eso, Mulder miró a Scully desaparecer detrás de la puerta de la habitación del motel que estaba al otro lado del pasillo, antes de él entrar a su habitación y cerrar la puerta. Mulder y Scully tomaron duchas simultáneamente en sus habitaciones, y se prepararon para ir a la cama.

Después de algunas deliberaciones, Mulder guardó la llave de la habitación en el bolsillo de su pijama azul marino, se dirigió a la habitación de Scully, y llamó. Scully, que había estado sentada en la cama cambiando de canal compulsivamente, tratando de fingir que el cuerpo firme de Mulder no estaba al otro lado del pasillo, giró para mirar la puerta.

Mulder volvió a llamar. - Scully, soy yo.

Ella continuó mirándola durante unos segundos antes de salir de la cama y caminar hacia la puerta.

- ¿Qué quieres, Mulder? - Le habló a través de la madera.

Él se quedó en la puerta de Scully, y se rió entre dientes. - ¿Vas a dejarme entrar?

Ella suspiró. - Mulder, ambos sabemos lo que sucederá si entras aquí.

Le dio a la puerta una mirada de perplejidad. - Exactamente.

Scully arqueó las cejas, y presintió que debía reforzar su determinación. - Estamos en una misión, Mulder.

Él se resistió a lo que escuchaba. - ¿Estás lanzándome en serio esas estupideces burocráticas?

- Mulder, estamos en tiempo de Bureau.

- ¡Scully, vamos! - Mulder se quejó contra la puerta.

Scully se encontró suprimiendo el deseo de reír, y tuvo que morderse el labio para no hacerlo. La idea de volver loco a Mulder, de repente, se volvió muy atractiva.

Se acercó a la puerta, y luego le habló con decisión. - Mulder, tal vez sólo debes concentrarte en solucionar este caso para que podamos volver a D.C y poder coger tranquilamente.

Mulder se quedó mirando la puerta en estado de shock. Luego frunció los labios y golpeó la mano contra la puerta. - ¡Voy a conseguir a ese niño Roberts, Scully!

- Sigue soñando, Mulder. No es él. - Scully puso la mano sobre su boca, temblando de risa silenciosa, después de que escuchó a Mulder emitir algún tipo de gruñido y regresar a su habitación.

El martes, Mulder y Scully iban a pasar la mayor parte del día separados, por lo que Scully decidió alquilar su propio coche. Mulder estaba siguiendo su investigación sobre Rob Roberts y Scully se encerró en la oficina del doctor Abernathy toda la tarde para re-examinar el cuerpo de la víctima en la sala de autopsias. Había descubierto un objeto afilado y orgánico alojado en el cráneo de Pankow, y tuvo que usar una sierra para quitarlo del hueso.

Esa noche, después de cenar ambos con los sargentos Ferrera y Morales en el local de comida mexicana favorito, Mulder fue una vez más a golpear la puerta de la habitación de Scully.

- Vete, Mulder. - Le dijo Scully a través de la puerta, reprimiendo una sonrisa.

- Scully, sólo quiero hablar del caso contigo.

Ella sonrió. - Nosotros ya discutimos el caso durante la cena, Mulder.

Mulder inclinó la cabeza contra la puerta. - Scullyyyy...

- No vengas más, Mulder. - Comenzó a reírse mientras Mulder se quejaba para sí mismo alejándose de la puerta. Pero, ella, también empezó a sentir una punzada de pesar, recordando lo bien que Mulder se veía con su camisa azul a rayas, y su resolución comenzó a debilitarse. La idea de ir y llamar a su puerta, sorprendiéndolo, trajo una sonrisa a su cara. Pero entonces pensó que estaría sentando un precedente peligroso, y fue una vez más decididamente en contra de sus deseos.

El miércoles por la mañana, Scully regresó a la oficina del médico forense y luego manejó hasta el laboratorio del FBI en Los Ángeles para tratar de descifrar el objeto que había encontrado en el cráneo de Pankow.

Justo después del almuerzo, el celular de Mulder sonó. - Mulder.

- Mulder, soy yo.

- ¿Qué encontraste, Scully?

Ella suspiró. - ¿Esa punta afilada de algo incrustada profundamente en el hueso del cráneo de Pankow? Bien…

Mulder estaba intrigado. - Bueno... ¿qué es?

Scully se detuvo. - Sólo puedo describirlo como un pequeño diente de tiburón.

Mulder abrió exageradamente los ojos. - Te dije que era un monstruo, Scully.

Ella se burló. - Mulder, vamos... Esto no es una prueba concluyente de algo.

Sacudió la cabeza con incredulidad. - Scully, ¿puedes darme una explicación plausible de cómo un pequeño diente de tiburón se clavó en el cráneo de Pankow?

Scully no tenía una respuesta a eso, y sólo suspiró.

El sargento Ferrera se acercó a Mulder. - Espera, Scully. - Mulder puso su mano sobre el teléfono cuando Ferrera se detuvo frente a él.

- Spinks está desaparecido. - Le dijo Ferrera. - Estamos comenzando una búsqueda.

Mulder asintió, y después de que Ferrera se alejase, volvió al teléfono. - Derwood Spinks está desaparecido, Scully.

- ¿Te gustaría una explicación plausible para eso, Mulder? Porque yo tengo una.

Mulder trató de no sonreír en el teléfono. - Sí yo también. Nos vemos en el apartamento de Rob Roberts. Está en Álamo Lane.

Scully sacudió la cabeza y suspiró. - Mulder, ¿no deberíamos seguir la investigación sobre la desaparición de Spinks?

- Eso es lo que estamos haciendo, Scully. Sólo debes encontrarte conmigo allá.

Temprano en la noche del miércoles, Scully manejó una hora por la costa hasta San Diego para visitar a Bill y Tara. Había invitado a Mulder para que fuera con ella, pero la idea había sido recibida con una mirada sarcástica de su parte. Scully luego pensó que ir sola era, de hecho, mucho mejor. Tara estaba enorme, tanto que necesitaba ayuda para subir y bajar el sofá. - Ni siquiera me molesté en subir al dormitorio estos días. - Le dijo a Scully cuando se sentaron a hablar por un par de horas.

Matt se subió al sofá y se sentó en el regazo de Scully mientras ella hablaba con Tara, y Scully no pudo evitar preguntarse si alguna vez tendría su propio niño.

Un poco después de las 22:00, Scully regresó al motel, se duchó, y se preparó para ir a la cama. A las 22:50, hubo un golpe en su puerta. Scully la miró y sacudió la cabeza, sonriendo mientras caminaba hacia allí.

- ¿Sí? - Preguntó a través de la puerta.

- Oye, Scully, tengo, eh, tengo una probóscide para ti.

Ella se echó a reír. - Buen intento, Mulder.

Mulder se apoyó en la puerta. - Entonces, ¿cómo te fue en la cena con tu hermano?

Scully suspiró. - Bien. Estan muy emocionados, y muy nerviosos. Bill es una bola de ansiedad.

Mulder asintió. - Sí. - Resopló, preguntándose qué pasaría si Scully quedaba embarazada. Estaba seguro de que sería un manojo de nervios, también.

Scully fue repentinamente abrumada por un fuerte deseo de abrir la puerta y hacer el amor con él.

- Nos vemos en la mañana, Scully. - Dijo Mulder antes de entrar a su habitación.

El jueves en Costa Mesa fue un día de locos. Mulder y Sully llegaron al apartamento de Rob Roberts por la mañana para ver que había sido destrozado con un bate de baseball perteneciente a Derwood Spinks, quien aún no había sido encontrado. Un investigador privado que había sido contratado para espiar a una de las vecinas de Roberts, Sylvia Jassy, había desaparecido después de haber sido visto por última vez estacionado fuera del edificio de Roberts. Después que hablaron con él, Mulder estaba convencido que el chico estaba a punto de quebrarse.

Media hora después de salir del apartamento de Roberts, el Departamento de Policía de Costa Mesa recibió una llamada sobre el cadáver de una mujer que se encontraba en un camión de basura. Cuando Mulder y Scully llegaron a la escena, Mulder identificó a la mujer como Sylvia Jassy y vieron en su frente la misma herida circular que Pankow. El Departamento de Policía de Costa Mesa emitió una orden de arresto contra Rob Roberts.

Mulder y Scully llegaron al apartamento de Rob, junto con los sargentos Ferrera y Morales, para encontrar a Roberts en una postura agresiva contra su consejera de salud mental, la doctora Mindy Rinehart. Scully no podía creer lo que veía. Ese no era el chico torpe de Lucky Boy. Mulder estaba en lo cierto, Roberts era una especie de mutante genético. Roberts ignoró las ordenes de Mulder de retroceder y se abalanzó sobre él para atacarlo, efectivamente se estaba suicidando.

Más policías llegaron, acordonando el apartamento, y entrevistando a todos en el edificio mientras Mulder y Scully llevaron al exterior a la doctora Rinehart para interrogarla. Una ambulancia finalmente llegó, llevando a Roberts a la morgue.

- Tienes que hacer la autopsia, Scully.

Ella negó con la cabeza. - Nunca lo permitirán.

- ¿Por que no?

Le lanzó una mirada mordaz. - Porque tú eres el que disparó y lo mató, Mulder. Conflicto de intereses. Ya hablé con el sargento Ferrera, y accedieron enviar el cuerpo a Quantico.

Mulder suspiró.

Pasaron el resto de la tarde del jueves encerrados en el Departamento de Policía de Costa Mesa llenando papeleo. Luego tomaron el vuelo de LAX de las 22:55 sin escalas, de 4 horas y 45 minutos, aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Dulles a las 6:40 am del viernes. Scully se metió en su coche y manejó unos 35 minutos hasta su apartamento en Georgetown, Mulder iba detrás de ella.

CONTINUARÁ…