Capítulo 39: "Haz una pregunta impertinente y en el camino tendrás una respuesta pertinente"

Resumen:

Scully va al apartamento de Mulder para aclarar las cosas.

Este capítulo contiene material sexualmente explicito

Notes:

Counting Crows – "Colorblind"

I am colorblind
Coffee black and egg white
Pull me out from inside
I am ready
I am ready
I am ready
I am…

Taffy stuck and tongue tied
Stutter, shook, and uptight
Pull me out from inside
I am ready
I am ready
I am ready
I am fine

I am covered in skin
No one gets to come in
Pull me out from inside
I am folded
And unfolded
And unfolding

I am colorblind
Coffee black and egg white
Pull me out from inside
I am ready
I am ready
I am ready
I am fine
I am fine
I am fine

Scully casi esperaba que Mulder diese la vuelta y regresara, para continuar la discusión o hacer las paces. Pero eso no sucedió. Trató de no pensar en Mulder cuando surfeó por los canales de TV, trató de no pensar en él cuando se dio una ducha, trató de no pensar en él cuando se cepilló los dientes, trató de no pensar en él cuando se pusó su pijama de franela, y trató, aún fue más difícil, no pensar en él cuando se acostó. Trató de dormir, pero después de ojear el reloj de cabecera hasta que le dijo que eran las 00:21horas, después de haber pasado casi una hora y media despierta en su cama, se dio por vencida. Salió disparada de la cama, metió sus pies en sus botas de cuero negro, tomó su placa del FBI, la billetera y las llaves del auto, arrojó sobre ella la chaqueta negra, y se dirigió hacia la puerta.

Después de 15 minutos en coche bajo la lluvia, estaba entrando al edificio de Mulder. No podía recordar la última vez que había estado ahí, pero entonces el recuerdo de esa noche que habían confrontado sobre sus óvulos volvió a ella. Y allí estaba de nuevo, para enfrentarse a él.

Scully suspiró mientras se paraba frente a la puerta de su apartamento. No quería discutir más. Quería hacer las cosas bien, explicarse plenamente, así este tema podría ser abandonado para siempre. Tenía que encontrar la manera de poner las cosas claras, para que Mulder conociese la verdad, para que él supiera que no había absolutamente nada por lo que sentirse celoso o enojado. Scully se preparó, su estómago se llenó de mariposas, y luego llamó a la puerta.

Mulder abrió la puerta 30 segundos más tarde, todavía con la misma ropa de antes, para ver a Scully allí de pie usando botas de cuero, pantalones de pijama de franela a cuadros negros y una chaqueta negra con manchas de lluvia por todas partes.

- No te desperté, ¿verdad? - Preguntó Scully.

Él la miró fijamente. - ¿Honestamente piensas que podría dormir?

Scully suspiró y miró hacia abajo. Pero entonces levantó la cabeza, decidida a no apartar los ojos. - ¿Puedo entrar? Hay cosas que quiero decir.

Mulder asintió y se alejó de la puerta, permitiéndole entrar al apartamento. Caminó hasta la sala, se quitó las botas, puso su chaqueta en el respaldo de la silla del escritorio y se sentó en el sofá con las piernas dobladas debajo de ella. Mulder la siguió y se sentó en el otro extremo del sofá, más cerca de la puerta principal. Scully suspiró pensando el por qué se había sentado tan lejos de ella como fuera posible.

Mulder tomó una respiración profunda, acomodó sus codos en las rodillas, mirando sus manos. - Sé que viniste acá porque querías hablar, pero hay cosas que tengo que decirte en primer lugar.

Ella sintió que su estómago giraba constantemente haciéndose nudos aún más apretados mientras notaba su postura corporal.

Pero Mulder se incorporó y volvió a mirarla a la cara. - Lo siento por comportarme tan groseramente antes. Realmente no era de mi incumbencia lo qué pasó con Jerse. No debería haber hecho una pregunta tan personal. Y sí, detestaba a Padgett. Sí, él era un asesino. Y había estado furioso porque te habías negado a creer que él estaba involucrado en los asesinatos que estabamos investigando.

Scully suspiró. - Mulder, me sentía tan culpable. Aún lo hago. Todas aquellas personas que fueron asesinadas, brutalmente destrozadas... Soy la razón por la que están muertas.

Él negó con la cabeza, y se acercó a ella en el sofá. - Scully, Padgett es la razón por la que esas personas están muertas. No es tu culpa que él estuviese obsesionado contigo, te acechaba. Estaba enganchado contigo, y quería impresionarte. Puedo entenderlo. Y desde luego, no puedo culparlo por eso.

Ella lo miró, y sus ojos verdes se encontraron con su mirada.

- Sólo deseaba que te dieras cuenta de su culpabilidad, Scully. Y no sólo hacer que creas su inocencia, pero... - Mulder suspiró. Se sentía incómodo, pero sabía que tenía que decirlo. Más que eso, sabía que ella necesitaba oírlo. - Le permitiste que te besara, que... que te tocara. Allí había lugares donde deseabas ser tocada, que necesitabas que toquen. Querías cosas, necesitabas cosas. Padgett se dio cuenta de eso, y demostró que sabía esas cosas sobre ti, ofreció darte esas cosas. Y yo estaba con la cabeza dentro del culo de un caballo para no darme cuenta. O, bueno... no sé... probablemente me había dado cuenta, pero yo sólo... lo ignoré.

Scully lo miró, tratando de adivinar lo difícil que era para él admitir todo eso. - Él tenía razón sobre algunas cosas, Mulder. Y me sentí halagada por su atención, el tipo de atención que rara vez recibí. Me sentí halagada por las palabras en su libro, me hicieron sentir cosas que pensé que había olvidado, que pensé que había enterrado. Algunas partes fueron terriblemente, alarmantemente precisas, pero algunas otras cosas que dijo estaban muy alejadas de la base.

Mulder luchó contra el impulso de dejar escapar una vez más: "¿Qué partes?". Pero se contuvo. - Scully, sabía cosas tuyas que yo no conocía, y todavía no conozco. Tal vez te conocía mejor que yo. Eso me enferma.

Una vez más él volvió a mirar sus manos, Scully sabía que tenía que decirle la verdad. Pero tenía que encontrar alguna manera de decirlo sin revelar demasiado, sin quedar demasiado vulnerable, expuesta y abierta a una reacción de incómodo silencio o, peor aún, al rechazo de plano.

- Mulder, pasé la noche con Jerse porque estaba enojada de que un completo desconocido, alguien que no me conocía en absoluto, quería darme ese tipo de atención, pero tú... tú quién eres la persona que mejor me conoce, mejor que nadie... no querías hacerlo.

Se incorporó de nuevo, mirándola fijamente, escuchando la lluvia golpeando contra el edificio, contra la ventana sobre su escritorio.

- Me sentí atraída por Padgett... porque pensé que vio cosas en mí que tú no habías visto. Reconoció sentimientos que tenía, deseos, descaradamente ignorados por ti. Pero eso no quiere decir que me conocía. Las atractivas descripciones de Padgett sobre mí eran algo gratificante pero también eran algo completamente vacío. Él sabía algunas cosas sobre mí, pero ese conocimiento estaba sólo basado en las observaciones que había hecho desde la distancia. Se pueden conocer los hechos, pero lejos está la comprensión sobre lo que una persona realmente es. Mulder, tú me conoces. Tú me entiendes. Y no a base de hipótesis y conjeturas. Me conoces sobre la base de una interacción real, interacción que tiene lugar desde hace muchos años. Y cuando Padgett finalmente comenzó a interactuar conmigo en el mundo real, se dio cuenta que se había equivocado acerca de mí. Porque él no me conocía, no realmente.

Mulder luego recordó algo que Padgett había dicho: "La agente Scully ya está enamorada". Quería preguntarle si esa fue una de las partes alarmantemente precisas o si Padgett había estado lejos de la base, pero era demasiado cobarde para hacerlo. No estaba seguro de estar preparado, ya sea para una respuesta afirmativa o negativa.

- Pero Jerse y Padgett... Supongo que sólo deseaba que hubiesen sido tú. Ellos no se preocupaban por mí como tú lo haces, Mulder. ¿Cómo podrían? No podrían saber o entender, lo que pasamos juntos. Padgett luego, no podía comprender su lugar en mi vida, no había nada en su libro acerca de nuestra sociedad, nuestra amistad, debido a que él no me conocía en absoluto.

Mulder suspiró. ¿Por qué no había sido él? Debería haber sido él, pero ella buscó consuelo en brazos de extraños. Bueno, él era en quien se refugiaba ahora, y eso se iba a quedar así.

Scully se levantó del sofá y fue a sentarse en la mesa de café frente a Mulder. Él extendió la mano para agarrar las suyas, y para su deleite, ella no se apartó. Permitió que él las sostuviera, colocando sus pequeñas manos, suaves, en el interior de las ligeramente ásperas y más grandes manos de su compañero. Ambos se sentaron allí, en silencio, escuchando la lluvia.

- ¿Quieres que me entrometa en tu vida, Scully? - Preguntó Mulder en voz baja.

Ella lo miró. - Sí. - Respondió.

- ¿Qué más quieres?

Podría pensar en un centenar de respuestas para esa pregunta, pero sólo había una que deseaba darle por el momento. - Quiero que me hagas el amor. - Le susurró Scully.

Los ojos de Mulder se encontraron con su mirada firme. Era la primera vez que alguno de ellos utilizaba esas palabras, hasta ahora siempre habían utilizado palabras y frases que denotaban "coger".

Él tiró de ella levantándola de la mesa, envolviéndola con sus brazos, apretándola con fuerza contra él, mientras ella pasaba sus piernas alrededor de sus caderas, poniéndose a horcajadas. A continuación, colocó ambas manos debajo de su cuerpo y se puso de pie mientras ella cerraba los brazos y piernas a su alrededor, llevando su pequeña figura al dormitorio.

Cuando abrió la puerta de la habitación, accionó el interruptor de luz en la pared y sintió como su cuerpo se tensaba. - ¿Quieres las luces apagadas, Scully?

Ella lo miró y asintió en silencio. Scully no quería sentirse cohibida, no quería poner la guardia, especialmente esta noche. Quería hacer las cosas claras a él sin sentir que ella estaba exponiéndose demasiado a sí misma.

Mulder apagó la luz, pero se dio cuenta de que había dejado la luz del baño prendida desde antes, justo cuando Scully llamó a su puerta. A ella no parecía importarle que la mantuviera encendida, así que la dejo. No quería que la habitación estuviese completamente en penumbras, quería poder verla. La dejó en la cama y luego sacó el edredón, mientras ella se levantaba y se arrastraba hacia la cabecera, deslizando el cobertor por debajo de ella.

Scully sintió la adrenalina corriendo por sus venas y mariposas revoloteando en su estómago, mientras sentia como el deseo caliente se juntaba en su centro, empapándola y eso que Mulder ni siquiera la había besado todavía. Nunca habían tenido relaciones sexuales en su apartamento, en su cama. ¿Cuántas veces ella había imaginado ir detrás de la puerta de esta habitación y acostarse en esa cama? Demasiadas veces para contarlas, y siempre habían sido rápidamente reprimidas. Pero ahora estaba aquí, y esto realmente estaba sucediendo.

Mulder se subió a la cama y se acostó junto a Scully, sosteniéndose sobre ella con el antebrazo y envolviendo su otro brazo alrededor de su cintura para acercarla hacia él. Atrapó sus labios con los suyos, deslizando su lengua dentro de su boca para enredarse con la de ella. Se dedicó a besarla suave y despacio hasta que ella gimió, y luego él la empujó hasta que ella estuvo de espaldas y él arriba de ella presionándola contra el colchón, ella con sus piernas abiertas, subiéndolas alrededor de las caderas de él y moviéndose hacia arriba frotándose contra sus jeans.

Mulder empezó a besar la mandíbula y el cuello de Scully mientras que sus dedos desabrochaban la parte superior de su pijama de cuadros negros. Una vez que había aflojado todos los botones, tiró de la prenda hacia arriba mientras ella levantaba los brazos, dejando al descubierto sus pechos desnudos. Una vez que ella estaba libre de la parte superior, sus manos llegaron hasta el borde de su suéter gris y lo empujó hacia arriba hasta los hombros, junto con la camiseta blanca, mientras Mulder se ayudó sacándose todo por encima de la cabeza y tiró todo en el suelo junto con el pijama de Scully.

Luego regresó para presionar su cuerpo contra el de ella, su firme pecho contra sus pechos suaves y perfectamente redondedos. Mulder gimió mientras sus labios capturaron de nuevo su boca, los brazos de Scully moviéndose alrededor de su espalda, el miembro dentro de sus jeans comenzando a endurecerse. Después de un par de minutos, se levantó un poco, y con sus dedos comenzó a cepillar con ternura la piel suave y lechosa del estómago de ella. Scully arqueó la espalda, necesitando más. Mulder gruñó en respuesta, sus manos moviéndose por su cuerpo y sus pulgares recorriendo la parte inferior de sus pechos.

Ella se retorcía, y podía sentir su humedad empapandola mientras su clítoris palpitaba locamente. Se estaba moviendo dolorosamente lento. - Mulder... - ella gimió, rompiendo el beso.

- ¿Qué quieres, Scully? - Susurró.

Ella presiono sus brazos alrededor de su espalda apretándolo más aún. - Te deseo.

Una idea flotaba en la mente de Mulder, apareciendo desde que habían tenido aquella charla en el apartamento de ella, y luego edificándose aún más después de que estuvieron charlando en el sofá. - Dime lo que quieres.

Ella sintió que la cara se le enrojecia ligeramente de vergüenza. - Tú ya sabes lo que quiero. - susurró.

Mulder la miró, recordando el libro de Padgett. Había un abismo oscuro dentro de Scully, que mantuvo encerrado a cal y canto, y quizás incluso, Padgett no había sido capaz de penetrar con sus observaciones iluminadoras, aquel espacio oscuro del deseo, del querer, y la necesidad. No quería que ese espacio se hiciera más oscuro, quería abrirla, y quería que Scully fuera la que lo abriera. Quería ser él, el único, al que ella se le abriera.

- Sé algunas cosas, Scully. Pero quiero realmente saber quién eres, lo que quieres. Quiero que me digas lo que quieres de mí, lo que quieres que te haga.

Ella resopló. - ¿Desde cuándo te ha gustado que te diga que hacer?

Él sonrió. - Esto es diferente. Scully, ahora no hago nada a menos que me digas que hacer.

Ella podía ver el brillo perverso en sus ojos, y podía sentir como la vergüenza se le crispaba desde adentro creciendo en la boca del estómago y como le recorría por todos lados hasta su enrojecido rostro.

Mulder pensó que tal vez debía ayudarla. - ¿Qué te gustaría que haga primero?

Scully se sintió conflictuada. Ella sabía lo que quería, pero la idea de decirlo en voz alta le parecía humillante. No estaba segura de por qué, era sólo Mulder. Pero entonces se dio cuenta de que tal vez tenía que ver con el hecho de que aún no había sido capaz de descifrar entre quién era ella como compañera de Mulder y quién era ella como mujer. Ella se había encerrado detrás de sus trajes, su placa y su respeto a la autoridad. Padgett tenía razón, para ella pensar en sí misma como sólo una mujer era algo que la hacía reprimirse y hablar de sus deseos en voz alta, en cuanto a sí misma y a su propio cuerpo, era algo impensable.

Mulder pudo ver la confusión interna, estaba escrito en su cara. - Déjame entrar, Scully. Quiero conocerte mejor que nadie que lo haya hecho ahora o antes. Um... aparte de ti misma, por supuesto.

Ella se rió de la expresión compungida que acompañó su última idea. - Bésame, Mulder.

Él sonrió. - Hey, ya estamos llegando a algo.

Ella rodó los ojos y se rió entre dientes. Mulder devoró su boca con la suya, besándola apasionadamente. Scully gimió. Ella amaba sus labios, suaves y firmes, y la combinación envió más olas de humedad corriendo desde el interior de su centro caliente.

Después de romper el beso para respirar, Scully inclinó la cabeza y puso su dedo índice derecho en la barbilla para luego dibujar un rastro a lo largo de la mandíbula derecha hacia la parte posterior de la oreja, pasando después por su cuello, y luego sonriendo a Mulder. Él le dirigió una sonrisa con los ojos abiertos, antes de trazar esta misma línea con sus labios, deteniéndose brevemente en esa parte detrás del lóbulo de la oreja y probándola con la lengua.

Ella jadeo, y presionó sus dedos con fuerza en la espalda de él, mientras comenzaba a retorcerse. Mulder siguió el rastro con sus labios y deslizo la lengua por su cuello, antes de llegar a la clavícula. Scully empezó a contorsionarse debajo de él, y bajo sus manos para tocar sus propios pechos.

Rápidamente él agarró sus manos y las levantó por encima de su cabeza, sosteniéndola de las muñecas con una sola mano. Él le sonrió. - Nuh- uh, yo voy a hacer eso. Pero sólo después de que me lo digas.

- Mulder, vamos. - dijo Scully, medio riendo, retorciendo las manos y tratando de liberarlas de su agarre, pero rápidamente se dio por vencida.

- Dime. - respiró, mirándola a la cara.

Ella suspiró. - Tócame - susurró.

- Tocarte dónde?

Ella frunció los labios. - Mis pechos, Mulder. Tócalos.

Él se rió, liberándole las muñecas de su agarre. - Pensé que nunca lo preguntarías.

Scully lo miró. - Voy a matarte, Mulder.

Él se rió entre dientes, preguntándose cómo iba a reaccionar ella mientras esto fuera a continuar. Luego Mulder llevó sus grandes y cálidas manos a los pechos suaves, pesados y llenos de excitación de Scully, saboreando su peso con las palmas.

- Mulder. - ella respiró contra sus labios, arqueó la espalda, presionando sus pechos en sus manos. Él sintió que sus pezones se tensaban y endurecían convirtiéndose en pequeñas protuberancias rosadas.

- Me gusta cuando dices mi nombre, Scully. Deberías decirlo mas seguido.

Ella le dirigió una mirada de perplejidad. - Digo tu nombre todo el tiempo, Mulder.

Él la miró un tanto tímido. - No durante el sexo.

Scully se sorprendió por esto. - ¿no?

Mulder negó con la cabeza.

No tenía ni idea de si lo había hecho o no. Scully sabía que su nombre estaba en su mente continuamente, pero también sabía que por su mente corrian igualmente un montón de cosas que nunca se atrevía a decir en voz alta. - Lo tendré en cuenta - susurró.

Él resopló. – Ok.

Ella sonrió, y luego se mordió el labio.

Mulder continuó acariciando sus pechos, mientras sus labios una vez atrapaba los de ella, alternando entre una leve presión en ellos y rodar sus pezones con los dedos. Scully estaba gimiendo y retorciéndose. Él se movía tan lento que ella sentía como si fuera a quemarse. Scully tiro de su labio inferior y lo lamió con la lengua. Él gimió, pero no acelero el ritmo. Tan pronto como ella se empezaba a preguntar por qué Mulder no se movía a otra cosa, se dio cuenta de que era porque ella no se lo había dicho. Maldito sea.

Él se dio cuenta de la expresión de frustración en su rostro. - Dime lo que quieres, Scully.

Ella se encogía por dentro. ¿Por qué estaba haciéndola decirlo en voz alta?! Quería estrangularlo. Suspiró. - Tu boca, Mulder. En mi cuerpo.

Él la miró inquisitivamente. - ¿En tu cuerpo… ¿Donde?

Scully lo miró. – Carajo... en todas partes! ¡Jesús!

Él se rió. - Realmente estás irritada, ¿no es así? Y ¿dónde te gustaría que comenzara primero? - Preguntó Mulder, mirándola a los ojos mientras pellizcaba sus pezones.

Scully gimió, y sus caderas comenzaron a frotarse contra él. – Tu sabes dónde - ella gimió.

- Dilo. - Él estaba disfrutando muchísimo de esto.

- Quiero tu boca en mis pechos, Mulder. - ella suspiró.

Se deslizó hacia abajo, moviendo sus caderas lejos de las de ella, y luego se inclinó, aplanando su lengua, recorriendo la parte inferior de un pecho. Ella sabía salado y dulce, suave y cálido contra sus labios. Mulder lamió y chupó a lo largo de las curvas de sus pechos, evitando cuidadosamente los pezones. Él la miró, amando como su pecho exhalaba con anticipación mientras jadeaba.

- Mulder - Scully gimió, hundiendo los dedos en sus bíceps y retorciendo sus caderas. Se sentía como si su sangre estuviera en un voraz incendio.

Luego pasó la lengua hacia arriba sobre un pezón. Ella comenzó a hacer pequeños gruñidos, y eso fue justo después de un golpe con su lengua. Mulder le dirigió una mirada ardiente, llena de determinación salvaje. Iba a hacerla rogar por él, y luego gritar. Él sonrió ante sus labios envueltos alrededor de su aureola, la lengua haciendo movimientos largos sobre el pezón endurecido.

Scully gimió, arqueando su espalda y apretándose contra su boca. Mulder hizo caso de su señal y tomó el pezón en la boca, chupándolo duro. Ella comenzó a gemir y sus manos fueron a su cabello, animándole.

Paso al otro pecho para prestarle la misma atención, rozando sus dientes contra su pezón tenso antes de chuparlo. Scully siseo, y comenzó a retorcerse aún más.

- Mulder...

- ¿Qué, Scully? Dime. - susurró, levantando la cabeza de su pecho.

Ella estaba luchando consigo misma, pero luego desistió. - Haz eso de morder de nuevo.

Mulder le sonrió. – ¿Así como lo de esa noche en Chicago?

Scully asintió, respirando con dificultad.

Él le sonrió antes de tomar su pezón de nuevo con la boca, chupándolo y agitándolo de un lado a otro con su lengua. Luego mirándola fijamente a la cara, lo mordió y observó como ella rodaba los ojos mientras abría la boca, sus caderas golpeando contra él.

Scully había estado tratando de mantener los ojos abiertos, pero estaba fallando miserablemente. Tenía los ojos cerrados con fuerza, y lo único que podía ver era diminutos destellos de luz y como Mulder estaba haciendole cosas increíbles a sus pechos. Sus manos calientes acariciándolos y pellizcándolos, sustituyéndolas por su boca, haciéndolo suave, duro y caliente, y lamiéndolos encima de ella. El dolor palpitante de su clítoris era insoportable, y sabía que su ropa interior tenía que estar más que empapada.

Luego Mulder se levantó en sus rodillas y agarro las piernas de Scully haciéndolas a un lado mientras tiraba de sus pantalones de pijama y las bragas tambien, de una vez por sus caderas y sus piernas, todo junto con sus calcetines, para después tirarlos en el suelo. Luego regresó a posicionarse sobre ella, acomodándose entre sus piernas mientras besaba y lamía su camino por su abdomen, y la cremosa, suave piel de su vientre.

A lo que Mulder arrastró su boca sobre el hueso de la cadera de Scully, lo mordisqueó un poco, y ella se arqueó hacia él, gimiendo su nombre. Sintió su duro miembro palpitando de dolor, pero sabía que la espera valía la pena.

Mulder luego paso de largo por el centro de Scully mientras sus piernas se extendían delante de él, y él volvió su atención a la parte posterior de la rodilla derecha, besando su delicada piel. A continuación, comenzó a bajar hacia su muslo, besando lentamente y pasando su lengua por aquel sensible punto.

- Muerdeme, Mulder. - Scully gimió.

Él sonrió. - ¿Qué tan fuerte?

Ella resopló. - Bueno, no tanto como para que sangre, pero... lo suficiente para dejar una marca.

Mulder ardía con el deseo y la excitación por la idea de marcar a Scully, y más por el hecho de que ella fuera la que se lo estuviera pidiendo. Empezó a morder y dejó un rastro de marcas por su muslo para luego calmar suavemente con su lengua cada rastro de mordida antes de continuar.

El dolor del clítoris de Scully, era a este punto, más que intolerable. Se sentía como si pudiera llorar ahí mismo por la insaciable necesidad, mientras su centro se ondulaba con olas pre- orgásmicas, sintiéndose casi a punto de llegar, con sólo sentir las manos de Mulder y la sensación de su barba rasposa en sus muslos.

Mulder tomo sus piernas y las abrió delante de él. Respiró el fuerte olor de su excitación, lo que hizo que su cabeza diera vueltas. Dios, amaba ese olor. La miró fijamente a la cara, y sonrió.

Scully abrió los ojos y lo miró, los ojos llenando su cerebro con necesidad desenfrenada. - ¿Que estas esperando?

- No me has dicho qué hacer - Mulder respondió simplemente.

Ella empezó a sentir como la vergüenza la inundaba de nuevo mientras lo miraba. No podía hacerlo. No podía decirlo. No había manera. Scully nerviosamente negó con la cabeza hacia él.

Mulder decidió que iba a tener que volverla lo suficientemente loca para que ella se quebrara, lo cual era perfecto para él, porque quería que ella entrara en tal estado de excitación y lujuria que no le quedara otra más que rogarle por más y más.

- Estas tan mojada, Scully - dijo, estudiando su suave y brillante centro rosado.

Ella empezó a respirar pesadamente, sus ojos abiertos y sus parpados pesados por el deseo.

Se inclinó hacia ella y Scully embistió levemente sus caderas hacia él, pero él la sujetó con sus fuertes manos. Mulder frotó dos dedos contra las curvas inferiores de su culo, y luego los movió hasta la ingle, empapándolos con sus jugos.

- Muy mojada. - susurró, mientras intercambiaban miradas y él se chupaba los dedos hasta dejarlos limpios. - Sabes tan bien.

Scully lo miró fijamente, boquiabierta y con los ojos muy abiertos, jadeando. Sintió su clítoris ponerse más tenso, su centro aún más caliente, y nuevas oleadas de humedad derramarse desde adentro. Ella lo quería a él. Lo quería. Quería que él chupara su clítoris. Pero ella aún no podía decírselo. Algo en su cerebro, o en lo profundo de la boca de su estómago anudado, le impedía decir esas palabras en voz alta.

Pero Mulder estaba determinado a que esta era una batalla que él iba a ganar. Entonces, tomó esos mismos dos dedos y suavemente separó sus pliegues empapados, teniendo cuidado de no tocar los lugares que ella más quería que tocara. - No puedo creer lo jodidamente precioso que es tu coño, Scully - susurró. - Me encanta tu coño. Me encanta como sabe. Me encanta la forma como se siente alrededor de mi pene. Me encanta cómo se aprieta cuando estoy dentro de ti, como si tú no quisieras dejarme ir.

- Oh, Dios mío... – ella gimió involuntariamente, poniendo sus ojos en blanco. Sus palabras la estaban llevando al límite.

- ¿Qué fue eso, Scully? - Mulder estaba tratando de no reírse al verla casi desmoronándose.

- Mulder... - ella gimió con desesperación.

Él sonrió. - ¿Qué quieres?

Scully estaba jadeando, pero no podía decir esas palabras tan explícitas. Sin embargo, pensó en otra cosa que pudiera tener el mismo resultado. - Te quiero a ti…. dentro de mí.

- ¿Qué quieres dentro de ti? - Preguntó, levantando las cejas divertidamente.

¡Maldita sea! Ella iba a matarlo. - Tu lengua, Mulder. - Scully gimió.

Luego él se inclinó hacia adelante, llevando sus manos hacia arriba a la parte posterior de los muslos de ella, doblando las rodillas, y levantándolas por encima de ella.

- Apóyate en los codos, Scully. – le ordeno Mulder, y así lo hizo. Él la miró, al verla se lamió los labios, y él sonrió. - ¿Puedes ver tu coño? - Ella asintió con la cabeza, con los ojos abiertos - ¿Vas a mantener los ojos abiertos? - Ella lo miró fijamente, respirando con dificultad, y volvió a asentir. - Ok, bien.

Mulder se inclinó hacia abajo, su rostro en dirección a su ardiente centro, y después de tomar una respiración profunda, poso lentamente su lengua en su coño, usando un movimiento de vaivén, y giró su lengua dentro de ella antes de parar para respirar. Luego regresó a formar un círculo cerrado alrededor de su entrada con su boca y lo chupó, succionando la dulce y mojada manifestación de deseo con su lengua.

- Carajo, Mulder... - Scully estaba gimiendo por el placer que la lengua de Mulder le estaba proporcionando y luego comenzó a quejarse al sentir que aún no tocaba su necesitado clítoris.

- Dime. - dijo él, mirándola a los ojos.

Ella gimió de nuevo. Scully estaba teniendo una intensa batalla interna consigo misma. - ¡Tu sabes lo que quiero! Ahora. Ahora, ahora, ahora, ahora, ahora.

Él sonrió. - Di por favor.

- Muldeeeer... - Scully gimió.

- Dilo.

- Por favor. - ella gimió.

Él le sonrió con picardía. - ¿Por favor qué?

Scully le lanzo dagas con la mirada. - Me hubiera gustado haber traído mi arma conmigo, para dispararte de nuevo!

Mulder la miró shockeado. – Saliste de tu apartamento desarmada?! ¿Estás loca? ¿Porque hiciste eso?

- Podemos hablar de eso despues!

Mulder volvió a poner su lengua en su abertura, acariciando y deteniéndose justo antes del rosado e hinchado manojo de nervios. - Me encanta cuando tu coño está hinchado y húmedo para mí - susurró.

Las caderas de Scully se sacudieron hacia el rostro de Mulder involuntariamente, sus nervios buscando desesperadamente la fricción.

- Dime.

- Mulder, yo... - ella gimió. Estaba perdiendo la batalla, podía sentirlo. O tal vez ella estaba ganando, no podía saberlo en ese momento.

- No sé lo que quieres a menos que me lo digas, Scully.

Ella se retorcía desesperadamente contra el firme agarre que él tenía sobre ella, casi podía sentir que lloraría de la necesidad. - Carajo... oh, Dios….lámelo… mi clítoris, Mulder, hazme acabar! ¡Por favor!

Él le sonrió. – sostén tus piernas para mí. - Scully se inclinó y sostuvo sus muslos. - ¿Aún puedes ver tu coño? - Ella asintió con la cabeza. - ¿Puedes ver tu clítoris? - Ella asintió con la cabeza, empezando a jadear en la anticipación.

frotó un dedo sobre su hinchado y necesitado clítoris haciendo que sus caderas se estremecieran. – Esta tan duro.

- Basta de hablar, Mulder. Hazlo.

Él se echó a reír. Realmente la había vuelto loca. Mulder entrelazo su mirada con la suya y no le quito los ojos de encima mientras pasaba la punta de su lengua por la base de su clítoris, frotándolo suavemente.

- Oh, mi... - Ella no pudo terminar la frase. Scully casi se rompió en lágrimas de alivio, y al ver los labios de Mulder alrededor de su duro botón rosa, era la cosa más sexy, más excitante que jamás había visto en su vida. Las sensaciones de su boca en ella eran exquisitas, pero nada comparado con la imagen de ver su clítoris siendo absorbido entre sus perfectos labios. Sentía que podía acabar solo con verlo.

Scully se sintió al borde del orgasmo después de sólo unos cuantos movimientos de la lengua de Mulder mientras la chupaba, ella estaba tan cerca. Y cuando él deslizó dos dedos dentro de ella, acariciando ese dulce punto en su pared frontal, dando dos o tres vueltas con la lengua, se sintió acabar como una bomba.

Sus manos se soltaron, mientras sus muslos se tensaron alrededor de Mulder, arañando y agarrando fuertemente las sabanas de la cama, con la espalda arqueada al colchón. Pero Mulder no se detuvo, él sostuvo sus caderas fuertemente con las manos y siguió enterrado en el sexo de Scully, acariciando su clítoris con su lengua. Scully trató de alejarse de él ya que sentía sus nervios sobrecargados y muy sensibles. Ella trato de inclinarse agarrándolo frenéticamente del cabello, para alejarlo de ella, pero otro orgasmo la golpeó y la hizo sacudir sus piernas mientras gemía y gritaba, tratando desesperadamente de empujarse a sí misma fuera de su boca.

- Mulder, para, para, para, para, para, no puedo soportarlo!

Él soltó una risita, y se deslizó por el colchón para tumbarse a su lado, mientras ella yacía sobre su espalda, reluciente de sudor y respirando con dificultad. Después de un par de minutos, volteo a mirarlo y vio sus ojos brillantes mirando con codicia y hambre, mucho más oscurecidos de lo que los había visto antes. Scully se abalanzó sobre Mulder, obligándolo a tumbarse sobre su espalda, mientras ella se ponía encima de él besándolo apasionadamente. Él envolvió sus brazos alrededor de ella, abrazándola con fuerza. Luego ella se agacho y comenzó a desabrocharle los jeans, bajando la cremallera, y comenzó a deslizarse hacia abajo escurriéndose por sus caderas mientras Mulder la ayudaba levándolas del colchón. Una vez que ella se había deshecho de sus pantalones, de sus boxer y calcetines convirtiéndolos en una pila de ropa en el suelo, se sentó a horcajadas sobre él.

Mulder se sentó, sosteniendo a Scully en su regazo. Ella le sonrió. - Yo no te dije que hicieras eso.

Él sonrió, envolviendo sus brazos alrededor de su espalda tan fuertemente como ella tenía las piernas envueltas alrededor de él. - No, no más instrucciones. - susurró. - Voy a hacerte el amor ahora Scully.

El corazón de Scully se hinchó de emoción ante sus palabras y el cariño que brotaba de sus ojos. Mulder la miró a los ojos, buscando su rostro. Vio la honestidad, la lealtad, el amor y la devoción. Levantó sus caderas un poco, y luego, lentamente, la bajó hacia su sexo hinchado. Ambos suspiraron por el contacto, y se abrazaron con más fuerza.

Mulder capturó la boca de Scully con la suya, besándola apasionadamente, mientras sus manos sacudían sus caderas en un ritmo constante hacia arriba y abajo, arriba y abajo, acariciando su duro miembro con el apretado sexo de ella.

Scully rompió el beso y le echó los brazos al cuello, sosteniéndolo cerca y presionando su cuerpo contra el suyo, una mano agarrándolo del hombro y la otra en su pelo. Un lado de su cara presionada contra la de él, pero aun no era lo suficientemente cerca. Ella quería fundirse con él hasta que fueran la misma persona.

No pasó mucho tiempo antes de que las embestidas del pene de Mulder contra el coño de Scully pronto causaran esa deliciosa tensión creciendo una vez más en su centro. Su clítoris comenzó a responder de nuevo a sus atenciones.

- Oohh, Mulder... - gimió en su oído.

Él a su vez gimió su nombre en los labios de Scully en un tono de placer, sus manos dejando la pelvis y moviéndolas hasta envolverlas firmemente alrededor de su espalda, apretándola contra él. Scully aumento el ritmo de sus caderas sobre Mulder, en busca de la fricción y el ritmo perfecto que la llevarían a su liberación. Pronto su tensión comenzaba a estallar, y ella estaba acabando.

- Oohh... Mulder... te sientes tan bien. - ella gimió a través de su orgasmo.

Él Sintió su ingle apretarse cuando Scully finalmente vocalizo su placer en palabras coherentes, utilizando su nombre. Sus manos volvieron a sus caderas y comenzó rápidamente a mecerlas hacia arriba y abajo de su pene con un propósito, Scully ayudándolo a la vez moviendo sus caderas en forma circular y acelerando el ritmo.

- Vamos, Mulder - susurró en su oído.

Sus sonidos, palabras y músculos apretando contra él causaron sacudidas casi orgásmicas que venían en ondulación desde sus testículos para convertirse en olas y olas de placer. Quería verla. Los brazos de Scully estaban aferrados a su cuello, entonces Mulder movió su cabeza para mirarla a la cara. Vio en el azul profundo de sus ojos, sus bocas reunidas con sus pesadas respiraciones y sus labios entrelazados en besos desesperados. Mulder luego comenzó a gemir el nombre de Scully y su amor por su sexo, y después de unas cuantas embestidas él acabo. Ella sintió su pulso a través de su miembro una y otra vez dentro de ella, mientras la llenaba su semilla caliente.

Se sentaron en la cama, Scully en su regazo y todavía unidos por su centro, respirando con dificultad. Mulder levantó las manos para sostener suavemente su rostro y mirarla intensamente a los ojos. Ella había visto esa mirada antes, hace más de un año tal vez en su pasillo antes de que la abeja la picara en el cuello. Mulder luego presionó su frente contra la de Scully y cerró los ojos. Cuando los abrió unos segundos más tarde, él sonrió mientras ella lo miraba.

- ¿Qué fue eso? - Preguntó Scully.

- Estaba orando por un milagro.

Ella le dio una pequeña sonrisa. - Pero pensé que no creías en Dios, Mulder.

- Bueno... por mucho tiempo, no lo hice. Es verdad. Pero no... no creo. Te dije que no dejáramos a Dios fuera, ¿recuerdas? Así que creo que aún no he decidido.

Scully se rió entre dientes. - ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Mulder dio un leve encogimiento de hombros. - Tú.

Ella sonrió.

Mientras observaba a Scully conciliar el sueño, el sonido de la constante caída de la lluvia lo hacía pensar. Se preguntó si realmente era necesario preguntarle a ella si lo que Padgett le había dicho era cierto o fuera de lugar. Tal vez Mulder ya sabía la respuesta, tal vez él había sabido esa respuesta desde hacía mucho tiempo.

CONTINUARÁ…