Capítulo 40: "nos conocimos en la universidad en Inglaterra. Ella era brillante y, eh, se me metió en la cabeza y, eh, pagué el precio."

Resumen:

Mulder se siente paranoico. Scully quiere tomar cierta distancia. Otro Flashback.

Notas:

Nick Jonas – "Chains"

With her wine-stained lips, yeah she's nothing but trouble
Cold to the touch but she's warm as a devil
I gave her my heart but she wanted my soul
She tasted a break and I can't get more

You got me in chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love
You got me chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love

Tryna break the chains but the chains only break me
(Hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey)
Tryna break the chains but the chains only break me

Alone in the night 'til she knocks on my door
Oh no, wasted again but I can't say no (no)
Baby, tell me why, why you do, do me wrong
Baby, tell me why, why you do, do me wrong
Gave you my heart but you took my soul

You got me in chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love
You got me chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love

Tryna break the chains but the chains only break me
(Hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey, hey-ey-ey-ey)
Tryna break the chains but the chains only break me

Baby, tell me why, why you do, do me wrong
Baby, tell me why, why you do, do me wrong
Gave you my heart but you took my soul

You got me in chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love
You got me chains, you got me in chains for your love
But I wouldn't change, no I wouldn't change this love

Tryna break the chains but the chains only break me

Scully despertó gracias a los sonidos procedentes de la sala. Giró hacia el reloj de la mesita de noche, las luces rojas brillaban hacia ella en la oscuridad indicando las: 04:18 am. Mulder no estaba en el dormitorio. Saltó de la cama, tomó sus pantalones de pijama, la parte superior, y de forma rápida los arrojó sobre ella, saliendo de la habitación.

Encontró la sala en completo desorden: la mesa de café y las sillas estaban volcadas o patas para arriba, el sofá había sido empujado lejos de la pared, las lámparas removidas y desmontadas, todos los paneles de los enchufes eléctricos desatornillados y colgando de las paredes. Mulder estaba junto a su escritorio, vestido con pantalones de chándal gris y camiseta blanca, desarmando el teléfono y la contestadora.

- Mulder, ¿qué estás haciendo? - Preguntó, dirigiendo hacia él una expresión de desconcierto.

- Lo siento, ¿te desperté? - Dijo, levantando la vista para mirarla, antes de volver al teléfono.

Lo miró fijamente. - Um, creo que sí, sí. ¿Qué estás haciendo?

- Estoy buscando cámaras o micrófonos.

Scully estaba confundida con la respuesta. - ¿Por qué?

- En caso de que estén viéndonos o escuchándonos, Scully. - Respondió en tono claro marcando la obviedad.

Scully seguía confundida, y se preguntó si esto era algo que Mulder hacía regularmente. - ¿Con qué frecuencia compruebas si hay micrófonos (bugs) en el apartamento?

Mulder vaciló. - Uh... en realidad no lo compruebo desde el invierno pasado.

- Eh... ¿Y repentinamente tuviste el deseo de levantarte en medio de la noche para chequear si había alguno?

El silencio llenó la sala. - Mmm, bueno, ya sabes... me desperté y no podía volver a dormirme, así que... No perdía nada con fijarme, ¿verdad? De todas formas, ahora que estás levantada, puedo ir a revisar el dormitorio.

Mulder pasó a su lado sin mirarla a los ojos y entró en la habitación, dejando a Scully en la sala, mirando fijamente el desastre armado. No estaba segura de por qué, pero su compañero parecía preso de un ataque paranoico, algo que no le había visto en mucho tiempo. Comenzó a preguntarse si ésta era la verdadera razón por la que nunca se habían acostado allí. Le había ofrecido muchas veces quedarse en su apartamento, sintiéndose mal porque siempre terminaban en su casa y era él el que debía madrugar e irse, pero Mulder siempre insistía en ir al de ella.

Su apartamento había estado bajo vigilancia antes, lo sabía. Pero eso había sido hacía años. Scully recordó repentinamente sus sospechas, en la primavera cuando Mulder había enfermado, de que estaban siendo espiados, al menos en su oficina del sótano. Scully volvió la cabeza bruscamente a la puerta del dormitorio, su estómago comenzó a anudarse con la idea de que alguien realmente estuviese escuchando o viendo su intimidad.

Mulder salió pronto de la habitación.

- ¿Encontraste algo? - Preguntó Scully nerviosamente.

Mulder negó con la cabeza. - No.

Scully dio un suspiro de alivio. Pero al mirarlo sintió que algo había cambiado después de la última noche, como si algunos de sus muros involuntariamente se hubiesen derribado, sin que ella se diese cuenta, abriéndose a Mulder de una manera que no había planeado. Tuvo un fuerte deseo de irse inmediatamente de ahí.

- Bueno, debería irme. - Dijo, caminando más allá de Mulder entrando al dormitorio. Estaba buscando el resto de la ropa, pero sólo pudo encontrar las medias. Su ropa interior de algodón lavanda había sido arrojada hacia algún lugar de la habitación, esta se veía como si un tornado hubiese pasado por ahí. Tendría que buscarla más tarde.

Scully regresó a la sala, se sentó en el sofá y comenzó a ponerse las botas.

- ¿Por qué te vas? - Preguntó Mulder, acercándose hasta estar frente al sillón.

Ella suspiró. - Bueno, no tengo nada de ropa aquí, por ejemplo. El baby shower de Jennifer es esta tarde, y necesito hacer algunas cosas para estar lista para eso.

Mulder asintió. - Entonces, ¿te veo esta noche?

Scully vaciló. - Um, no sé cuánto tiempo durará esta cosa del baby shower o, cuánto tiempo voy a estar en casa de mamá ayudando a Jennifer con todo una vez que haya terminado. De todas formas, creo que podríamos tener una noche libre. No quiero que te aburras de mí.

Scully lo miraba con expresión divertida al verlo asentir con la cabeza un poco, pero luego él parecía confundido. Scully se puso de pie, tomando su chaqueta del respaldo y poniéndosela. Caminó hacia la puerta, y después de escucharlo abrir un cajón de su escritorio, él la siguió.

- Creo que puedo encontrar la puerta de entrada por mí misma, Mulder. - Bromeó.

Él se rió entre dientes. - Sólo quiero acompañarte mientras sales.

Scully pensó que eso significaba hasta el pasillo, pero terminó poniéndose un par de zapatillas y caminando hasta su coche. Cuando llegaron a la puerta del conductor, ella giró para despedirse y Mulder puso ambas manos sobre el coche a ambos lados de ella. Se sentía atrapada. Mulder se inclinó para besarla, pero ella le puso una mano sobre el pecho.

- Mulder, estamos en público.

Se rió entre dientes. - Estamos en una calle oscura, no hay nadie alrededor. - De manera divertida se echó hacia atrás para mirar de un lado al otro de su calle, como si estuviera buscando a alguien, y sonrió hacia Scully. Pero ella aprovechó ese movimiento para abrir el coche. Mulder suspiró mientras ella abría la puerta y se metía al auto.

Mulder cerró la puerta tras ella mientras arrancaba el motor. Scully comenzó a ponerse el cinturón de seguridad cuando él golpeó la ventanilla e hizo señas para que la bajara. Scully vaciló, temiendo que Mulder tratara de inclinar la cabeza para besarla, pero igual apretó el botón y bajó la ventanilla completamente. Cuando se inclinó para mirarla, notó que su compañero tenía una expresión muy seria en el rostro. Luego metió la mano en su bolsillo y le dio una pequeña pistola, el arma que normalmente llevaba en el tobillo cuando estaba haciendo trabajo de campo.

- Scully, no vuelvas a dejar tú apartamento de nuevo sin llevar un arma encima.

Ella suspiró, tomando el arma. - Lo sé, Mulder. Sólo tenía... otras cosas en la cabeza.

Mulder asintió, dándole una pequeña sonrisa. Pero entonces su expresión volvió a tornarse más seria. - Sólo... no lo hagas de nuevo.

Scully pasó saliva y asintió, sintiéndose castigada, antes de subir la ventanilla y salir ahuyentada hacia Georgetown, notando, por su espejo retrovisor, como Mulder se quedaba con el ceño fruncido.

14 de junio de 1986

La ceremonia de graduación de Oxford había terminado y Mulder había vuelto a su apartamento, a empacar su ropa y otras pertenencias, después de pasar la noche celebrando con algunos compañeros de clase. Su vuelo de regreso a New York salía por la mañana, y ya lo había aplazado por bastante tiempo. Necesitaba tener todo embalado y listo para salir antes de las 8:00 am.

Pasados unos minutos de las 23:00 horas, alguien llamó a su puerta. La abrió para ver la cara de la mujer que tanto anhelaba y al mismo tiempo temía con cada fibra de su ser, una cara que no había visto en un año. Para su gran consternación, y deleite, Phoebe Green estaba allí sonriéndole. Dios, él la amaba con la misma puta fuerza con que la odiaba. Sentía que el estómago se le retorcía haciendo nudos más y más apretados.

- Hola, Mulder.

Ante el sonido de su voz, sintió la rabia quemándolo a través de su intestino. - ¿Qué mierda estás haciendo aquí?

Le dirigió una mirada de desaprobación. - Semejante lenguaje, Mulder. ¿Es esa la manera de saludar a una vieja amiga?

Él le dio una mirada inexpresiva. - ¿Eso es lo que eres?

Phoebe se rió, sus ojos marrones le parpadearon, y sacudió su pelo castaño oscuro sobre los hombros. - Por supuesto, cariño.

A continuación, pasó junto a él entrando a su piso. Mulder notó que olía a vodka y cigarrillos, una combinación letal que siempre la enviaba a su puerta a altas horas de la noche, bueno, al menos solía hacerlo. Pero eso fue hace un tiempo. Y un recuerdo doloroso se precipitó a su mente, la última vez que había llegado a él en tal estado. Ese había sido el principio del fin...

11 de mayo de 1985

No había hablado con Phoebe en cuatro días. Había aparecido en su graduación más temprano ese día, pero ella sólo le había guiñado un ojo a través del cuarto en el Sheldonian Theatre. Cada vez que había intentado buscarla, para hablar, no podía encontrarla; ella se desaparecía. Mulder pensó que lo estaba evitando, pero no podía entender por qué. Esto no era una sorpresa, nunca pudo averiguar las razones de la mayoría de cosas que ella hacía.

Había llamado a su puerta bastante tarde, después de una noche de copas con amigos post ceremonia de graduación de Oxford. Ahora estaba de rodillas sobre el suelo, con la boca alrededor de su pene duro, llevándolo más y más cerca del orgasmo. Pero entonces se detuvo, abriendo la boca dejándolo ir, con un sonoro: "pop", ella alzó la mirada hasta la suya.

- Te amo, Mulder. ¿Me amas?

Mulder bajó al mirada hacia sus manos acariciándolo rítmicamente, y luego la miró a la cara, sus ojos marrones brillando hacia él, su pelo castaño oscuro en cascada sobre los hombros. - Por supuesto que sí, cariño.

- ¿Entonces por qué te vas por un mes entero?

Mulder le dio una sonrisa simpática. - No me voy hasta dentro de tres semanas. Mi madre me pidió que fuera a casa por el verano. No la veo desde hace casi un año. No fui a casa para las fiestas.

- Pensé que no querías ir a casa para las fiestas. Que preferías estar conmigo.

Él asintió con la cabeza. - Es verdad. Pero nunca puedo ver a mi mamá. Ella quiere verme.

Phoebe asió su pene con rudeza, lo acarició con más fuerza. - Pero... quiero que pases el verano conmigo.

Mulder se quedó sin aliento, y empezó a jadear de nuevo. - Voy a estar de vuelta para fines de junio. Tendremos todo julio y agosto juntos antes de que empiecen las clases. Pero... supongo que podría ir más tarde en el año, tal vez para Acción de Gracias. ¿Quieres que cancele mi ticket?

- Sí.

Mulder asintió. - Bueno... lo haré.

Phoebe devoró su sexo con la boca nuevamente. Mulder pronto sintió su inminente liberación, ella se detuvo y lo soltó. Mulder gimió de frustración.

- ¿Cuánto me amas, Mulder?

Mulder estaba respirando con dificultad. - Te amo más de lo que nunca amé a nadie.

Phoebe le sonrió. - ¿Me amas lo suficiente como para casarte conmigo?

Mulder pasó saliva. Ella sabía exactamente lo que pensaba del matrimonio y los niños. No sabía qué decir. No podía pensar con claridad. Una respuesta incorrecta enviaría a Phoebe justo a la puerta, y Mulder necesitaba desesperadamente acabar. Pero él le dijo la verdad, de todos modos. - No quiero casarme. Nunca, Phoebe. Ya lo sabes.

- Pero las personas cambian de opinión todo el tiempo, Mulder. ¿No te gustaría estar casado conmigo? ¿No te gustaría vivir conmigo? - La mano de Phoebe, una vez más comenzó a acariciarlo.

Mulder gimió. - Yo... me gustaría vivir contigo, sí. Tal vez debería conseguir todo de ti para mí mismo por una vez.

Le sonrió. - Le prometí a mi padre que nunca viviría con un hombre a menos que nos casáramos.

Él no sabía qué responderle. Suspiró. - Nunca me voy a casar, Phoebe.

Ella lo miró fijamente con fuerza, y luego se puso de pie. - Estoy segura de que puedes terminar esto tú mismo. - Le espetó, antes de salir de la sala y caminar hacia la puerta principal.

Dos días más tarde, después de mucha deliberación y examen de conciencia, Mulder encontró a Phoebe sentada en su café favorito y le dijo que se casaría con ella. Ella le echó los brazos al cuello y lo besó apasionadamente. Lo llevó a la tienda de ropa para hombres y le compró un traje nuevo. Mulder se sorprendió de que quisiera casarse de inmediato. Él entró en pánico, pero luego aceptó lo inevitable. ¿Qué importaba si sucedía la semana entrante o en seis meses? Quería demasiado a Phoebe, quería reclamarla como suya y encadenarla a él, así iba a dejar de desaparecerse, y siempre estaría allí cuando él necesitara que estuviese, de modo que nadie más podría jamás tenerla, jamás podría alejarla de él.

El viernes 24 de mayo Mulder estaba sentado en la Oficina de Registro de Oxford, vestido con su flamante traje gris oscuro, esperando a Phoebe para que se convierta en su esposa. Esperó, esperó, y esperó. Ella nunca llegó. La buscó en todas partes, la llamó por teléfono, pero no estaba por ningún lado. Cinco días más tarde, mientras Mulder estaba acostado en su cama, ahogándose en la miseria, su teléfono sonó.

- Hola.

- ¡Mulder, mi amor! ¿Cómo estás?

Se incorporó, limpiándose las lágrimas de su rostro. - ¿Dónde mierda estás?

- Estoy en Grecia, cariño.

- ¡¿Grecia?! ¿Por qué demonios estás en Grecia?!

- Oh, algunos viejos amigos se presentaron en la ciudad y tenían un ticket extra para que vaya de vacaciones con ellos. No podía dejar pasar la oportunidad. Amo Grecia.

Mulder quedó en estado de shock, estupefacto. - Pero... ¡Se supone que íbamos a casarnos! Esperé y esperé por ti.

Phoebe se echó a reír. - ¡Oh, Dios mío! ¿Realmente pensaste que hablaba en serio? Mulder... ¡Vamos! ¿Cómo pudiste tomarme en serio? No tengo intenciones de casarme antes de los 30. Pensé que te lo había dicho antes.

Mulder no podía hacer encajar en su cerebro lo que le estaba diciendo. - Pero... ¡el traje! ¡Y el vestido! ¡Y la licencia!

- Oh yeaaah, bueno... tenía que estar absolutamente segura de que realmente me amabas lo suficiente como para casarte conmigo. Y ahora sé que lo haces, querido. De todas formas, pensé que iba a permanecer en Grecia sólo un par de semanas, pero estamos pensando en alquilar una casa para el verano. De cualquier manera, te veré de nuevo en Oxford antes de que comiences tú próximo curso. ¿Cuándo te vas a los Estados? Asegúrate de darle mi amor a tu mamá.

Mulder sintió que una rabia ciega se levantaba en la boca del estómago. - No voy a los Estados Unidos, Phoebe. Querías que cancelara mi boleto, ¿Lo recuerdas? ¿Para que pudiese pasar el verano contigo?

Phoebe soltó una risita. - Oh, es cierto. Lo hiciste, ¿no? Bueno, supongo que puedes comprar otro. Te veré cuando regrese de Grecia, probablemente será en agosto.

Mulder lanzó el teléfono contra la pared, rompiéndolo en pedazos. Y esa fue la última vez que habló con Phoebe. Ella no había mostrado su rostro por Oxford después de eso, nunca regresó. Mulder supo finalmente, a través de amigos mutuos, que ella había conseguido un puesto en Scotland Yard y se había trasladado a Londres.

... 14 de junio de 1986

- Aún no me dices que estás haciendo aquí, Phoebe.

Ella le sonrió. - Estaba en la ciudad, vine a ver a algunos amigos. ¿Cómo no pasar a verte? ¡Imposible!

- Bueno, ya me viste. Ahora ya puedes irte.

- Tú realmente no quieres que me vaya, ¿verdad, Mulder? - Phoebe preguntó sugestivamente.

Mulder la fulminó con la mirada.

Phoebe miró a su alrededor para ver las valijas llenas de Mulder. - ¿Te vas? ¿Adónde vas?

- Me voy a casa.

- ¿A América? ¿Por qué?

- Porque ahí es donde vivo.

Phoebe se mordió el labio inferior. - ¿Te aceptaron en el FBI?

- Por supuesto. - Mulder respondió con sequedad.

Ella se lo quedó mirando fijamente. - Puedo ver que tu arrogancia es tan profunda como siempre.

- Asombrosamente. Supongo que fue una de las pocas cosas que no destrozaste ni doblegaste.

Phoebe se echó a reír. - No seas tan melodramático, cariño.

Mulder la miró con frialdad. - Entonces, ¿cómo te fue en Grecia?

Phoebe inhaló con fuerza y apartó la mirada. - Grecia fue maravilloso. - Luego se volvió para dedicarle una mirada desafiante a Mulder. - Los hombres son divinos. Los hombres griegos son tan apasionados.

Mulder sintió la rabia burbujeando en la superficie. - Felicitaciones por ser la puta más grande de Europa.

Phoebe dio dos pasos decididos hacia adelante y le dio una fuerte bofetada, a continuación, le echó los brazos al cuello y lo besó ferozmente en la boca. Mulder le devolvió el beso y apresuradamente la llevó a la habitación, la ropa fue frenéticamente descartada y arrojada al suelo, antes de que ellos cayeran sobre la cama.

La mañana siguiente, cuando la alarma del reloj despertó a Mulder a las 06:00 a.m, había una nota de Phoebe en su mesita de noche.

"Buena suerte en el FBI. Estoy segura de que vas a resolver todos los problemas de tres pipas. –Phoebe-."

Mulder arrugó la nota en la mano, la miseria superándolo una vez más.

A las 18:30 horas del sábado 13 de noviembre, la última de las invitadas al baby shower se marchó de la casa de Maggie Scully. Unas 20 personas se habían reunido en el salón de su casa para comer snacks, pasteles, participar de juegos tontos y abrir regalos. Cuando ya no quedaba ningún invitado, Scully ayudó a Jennifer a llevar los regalos al maletero y al asiento de atrás de su coche. Una vez que guardaron todo, Scully hizo una gran ensalada para la cena, y se sentaron alrededor de la mesa de la cocina para hablar y comer.

- Um, mamá, ¿te importa si paso la noche aquí? - Preguntó Scully.

Jennifer la miró fijamente sobre la mesa. Maggie le dedicó a su hija una mirada de sorpresa. - Por supuesto que no me importa. Pero, eh... ¿sucede algo malo, cariño?

Scully levantó la vista de su ensalada. - Por supuesto que no. ¿Por qué sucedería algo malo?

Maggie la miró pensativamente. - Dana, las únicas veces que te quedaste a pasar la noche aquí desde la escuela de medicina, que no implicara Acción de Gracias o Navidad, algo andaba muy mal... ¿Pasó algo malo?

- No mamá. Nada. Simplemente no me siento como para conducir a casa esta noche. Estoy cansada. No pude dormir mucho anoche.

Su cuñada le lanzó una mirada maliciosa, pero Scully se negó a mirarla.

Más tarde, después de que Maggie se había ido a la cama a las 21:00, Scully y Jennifer se sentaron en el sofá.

- No tienes que quedarte sólo porque yo lo hago, Jenn.

Jennifer negó con la cabeza. - A Charlie no le gusta que conduzca de noche. Lo pone nervioso. Me dijo que fuera a casa en la mañana.

Scully asintió, y luego miró sus manos en su regazo.

Ella la miró. - Así que, eh... ¿qué está pasando con Mulder?

Miró a su cuñada. - Nada.

- Entonces, ¿por qué estás aquí y no en casa teniendo sexo ardiente con él? - Le sonrió.

Scully suspiró. - No lo sé. Me asusté esta mañana y escapé. Pero no es como si eso fuera una sorpresa.

- ¿Qué fue eso que te asustó?

- No estoy realmente muy segura. - Respondió. - Sólo... Estaba asustada... supongo.

- ¿De qué tienes miedo? - Preguntó su cuñada con calma.

Scully suspiró. - ¿Todo? Conseguir lo que quiero, no conseguir lo que quiero.

Jennifer sonrió. - ¿Y qué es lo que quieres?

- Ni siquiera lo sé. - Scully respondió con una risa entrecortada. - Creo que no puedo ver el bosque por los árboles.

Jennifer se arrastró sobre el sofá para estar más cerca de Scully, y se apoyó en ella. - Este es un trabajo para Melissa.

Scully se rió con tristeza. - Yeah.

Jennifer lanzó una risita. - ¿Recuerdas cuando estabas saliendo con un chico en la universidad, Brendan? ¿Pero que también te gustaba su amigo?

- Kyle. - Respondió.

Jennifer seguía riendo. - Sí, ese era su nombre. ¿Recuerdas cuando Melissa sacó sus cálculos planetarios y cristales para ayudarte a elegir qué tipo debía gustarte más? ¿Y saliste de la habitación?

Scully se echó a reír.

- Tal vez podrías utilizar algunos cristales en Mulder. - Le dijo divertida. - Recuerdo que la amatista atrae al macho.

Scully soltó una risita. - No creo que atraerlo sea un problema. ¿Hay un cristal que haga lo contrario?

Jennifer se rió con fuerza. - Probablemente. Así que lo que quieres es que él te de un poco de espacio, ¿eh?

Suspiró. - No en realidad no... No es él. Soy yo. No me gusta sentir que estoy perdiendo el control sobre mí misma. Sólo pienso que pasar algún tiempo alejados sería algo bueno en este momento.

- Hmm... A veces es bueno perder cierto control, Dana. De lo contrario, ¿cómo vas a saber realmente lo que es sentirte libre?

- ¿Libre? - Preguntó con escepticismo.

Jennifer asintió. - Yeah. Libre para tener experiencias que nunca tuviste antes, para sentir cosas que nunca te permitiste sentir.

Scully suspiró.

- ¿Qué crees que Missy diría sobre lo que hay entre tú y Mulder? - Preguntó su cuñada.

Scully sonrió. - A ella siempre le gustó. Llegó a decirme que estábamos, mmmh... "conectados cósmicamente".

- ¡Wow! ¿En serio? ... ¿Qué es eso? ¿Algo como el... destino? ¿O algo similar?

- No lo sé, tal vez... - Scully sonrió con nostalgia. - Si ella estuviera aquí... Podría revelarnos y explicar lo que dicen sus cristales.

- Apuesto a que Missy se preguntaría por qué demonios estás sentada en este sofá en lugar de estar "conectando cósmicamente" ahora mismo con Mulder. - Dijo entre risas. Luego suspiró. - ... La echo de menos.

Scully apoyó la cabeza en el hombro de su cuñada. - Yo también.

Mulder se acostó en su cama, con la televisión de fondo, mirando el techo y pensando. No le gustaba la forma en la que Scully se había ido esa mañana. A veces sentía como si dieran dos pasos hacia adelante y luego tres hacia atrás. Scully se abría a él, y luego se cerraba. Y él no sabía cómo enfrentarse a eso.

Phoebe le había jodido la cabeza durante mucho tiempo. Todo era tan entrelazado y confuso, que vivía confundido y sin comprender lo que sucedía. Tras ella, la simplicidad de su relación con Diana fue un alivio. Nada era complicado, era como cualquier otra relación romántica que había visto en las películas o leído en libros. Un cliché, casi. Diana le decía varias veces por día, todos los días, que lo amaba. Pero mirando hacia atrás, hubo pequeñas cosas que ella dijo o hizo que levantó pequeñas banderas rojas de alerta en su mente, a las que él no hizo caso. Y ella terminó dejándolo, también. Y ahora entendía que su relación probablemente había sido una farsa completa.

Así que... ¿qué era realmente lo que esperaba de Scully? No lo sabía. No tenía idea de si las relaciones pasadas de su compañera eran similares a las suyas. No sabía si Scully había sido cerrada con todos los que había estado, o simplemente se comportaba de esa manera con él. Tal vez solamente era así. Pero sus acciones lo dejaban confundido. Podía sentir el amor y el afecto hacia él cuando estaban solos, cuando sus cuerpos se unían, pero en otras ocasiones lo alejaba, lo excluía, dejándolo fuera de ella.

Padgett parecía inclinado a pensar que su compañera estaba enamorada de él, pero fuera de la habitación ella realmente no actuaba como si lo estuviese. ¿Así era ella? Por otra parte, él ni siquiera sabía lo que realmente se sentía al ser amado. A veces se sentía abrumado por emociones fuertes al tener relaciones sexuales con Scully, pero sabía que el sexo y el amor eran dos cosas muy diferentes. No tenía ganas de comprarle joyas a Scully, o vestidos, o enviarle una docena de rosas. Podía imaginar su cara si él hiciese algo así, no creía que esas cosas fueran fácilmente aceptadas.

Mulder comenzó a entrar en pánico, y podía sentir la ansiedad inundando su estómago. ¿Y si ella deseaba esas cosas, pero no lo dice? ¿Y si realmente está enamorada de mí? ¿Quiere que me case con ella? No estoy hecho para ser un marido. ¿Qué pasaría si el próximo intento de IVF se hace realidad? ¿Y si tiene un bebé? ¿Querrá que nos casemos? ¿Vivir juntos y formar una familia? ¿Qué pasaría si soy un padre horrible? ¿Un marido horrible? ¿Qué pasa si llego a casa y encuentro que se fue con mi hijo? ¿Y si terminamos divorciados, como mis padres miserables? ¿O si acepto casarme, pero ella cambia de opinión? ¿Y si decide que no quiere casarse conmigo? ¿Y si me quedo allí esperando y esperando, pero nunca llega? ¿Deberíamos permitirnos incluso eso? ¿Cómo podríamos incluso casarnos? ¿Y si empiezan a espiarnos? Sería demasiado peligroso. El Hombre cáncer podría venir por ella, y llevarla. Oh Dios. ¿Y si venía por el chico? Podría perder a Scully, o al niño. Sería igual que con Samantha, todo comenzaría de nuevo. ¿Cómo podría vivir conmigo mismo?

Pero entonces los pensamientos paranoicos, ansiosos que habían ido atormentando su mente se calmaron. ¿Cuál era el punto de preocuparse por todo eso? Nada de eso probablemente iba a suceder. Se estaba poniendo nervioso por nada. ¿Necesitaba pensar en lo que podría sucederles en años a partir de ahora? Él no solía hacerlo. Siempre vivió en el presente. Tenía que dejar de pensar en cosas que probablemente nunca transpiraría. Esta cosa que tenía con Scully, en la actualidad, era muy muy buena. ¿Por qué estropearlo todo con preocupaciones por algo tan esotérico como el amor y algo tan temporal como el matrimonio?

Mulder se levantó del sofá y fue a buscar sus zapatos. Scully le había dicho que estaría ocupada esa noche, pero supuso que ya estaría en su casa. Necesitaba verla. De repente, alguien llamó a su puerta, miró su reloj; las 23:21. Abrió para encontrarse con Scully vestida de pantalón y chaqueta negra.

- ¡Scully! Pensé que no iba a verte esta noche.

Scully miró nerviosamente a sus pies, y luego sacó el arma de Mulder del bolsillo de su chaqueta. - Uh... yeah, lo sé. Pero me dirigía a casa desde lo de mi madre, y noté que todavía tenía tú arma. Así que pensé pasar por aquí y devolvértela.

Mulder sonrió, tomando el arma y la pistolera de ella. - Me la hubieses dado en otro momento más conveniente. No tendrías que desviarte del camino a estas horas.

- Oh, lo sé... Pero estaba camino a casa, así que no fue un gran problema.

Él se mantuvo sonriendo. - ¿Qu... quieres entrar?

Scully se mordió el labio inferior, luchando contra una sonrisa. - Uh... seguro.

Mulder se hizo a un lado y ella entró al apartamento. Una vez que cerró la puerta, dejó el arma sobre la mesa, se acercó por detrás de Scully, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, y comenzó a abrirle la cremallera de la chaqueta.

- Sabes, Scully... - Le susurró Mulder. - No es necesario que busques excusas para venir aquí.

Scully se sonrojó mientras Mulder bajaba la chaqueta por los hombros y se la quitaba por los brazos, arrojándola sobre la mesa.

A continuación él comenzó a caminar hacia el dormitorio, desabrochando y bajando el cierre de los pantalones de Scully mientras le besaba el cuello. Scully levantó un brazo para pasar sus dedos por el cabello de Mulder. Cuando llegaron a la puerta, Scully la abrió y cruzó el umbral, Mulder deslizó la mano por la parte delantera de los pantalones de su compañera rozando con los dedos sus rizos.

- ¿Qué quieres, Scully? - Le susurró al oído.

- Quiero que me hagas acabar, Mulder.

Luego de su respuesta él cerró la puerta del dormitorio detrás de ellos.

CONTINUARÁ….