Capítulo 41: "Voy a pedirte que mantengas tu mente abierta"

Resumen:

Un poco de frustración. Mulder recibe una llamada de la Sra. Scully y le saca provecho a la mensajería instantánea.

Esta capitulo contiene material sexual explicito

Aviso: La premisa del episodio de "Rush" no me pertenece, no la escribí. Pertenece a 1013 Productions y a la 20th Century Fox

Notas:

Depeche Mode – "World in My Eyes"

Let me take you on a trip
Around the world and back
And you won't have to move
You just sit still

Now let your mind do the walking
And let my body do the talking
Let me show you the world in my eyes

I'll take you to the highest mountain
To the depths of the deepest sea
And we won't need a map
Believe me

Now let my body do the moving
And let my hands do the soothing
Let me show you the world in my eyes

That's all there is
Nothing more than you can feel now
That's all there is

Let me put you on a ship
On a long, long trip
Your lips close to my lips

All the islands in the ocean
All the heavens in motion
Let me show you the world in my eyes

That's all there is
Nothing more than you can touch now
That's all there is

Let me show you the world in my eyes

A última hora del martes 16 de noviembre por la tarde, Mulder y Scully se dirigieron de vuelta de Pittsfield, Virginia para cerrar el caso. El lunes por la mañana, se encontraron con Chuck Burks en su oficina del sótano y con su ayuda pudieron darle color a la cinta de vídeo de la sala de pruebas de la policía. Para alivio de Scully, la falta de definición no era un poltergeist real, pero si era una figura sólida que proyectaba una sombra y con la ayuda de Chuck Burks se asoció con el púrpura y el amarillo, los colores tan familiares de la secundaria Adams High School, justo como la chaqueta del equipo universitario Raines que Chastity llevaba. El Novio de Chastity Raines, y el amigo de Tony Reed, Max Harden, hijo del Sheriff Harden fue finalmente encontrado como el verdadero asesino del diputado Ron Foster.

El lunes, también había asesinado a su maestro, el Sr. Babbitt, en medio de la cafetería de la escuela llena de gente sin que nadie realmente hubiera podido verlo. Luego terminó en el hospital con agotamiento y signos de daño extremo a sus tejidos, incluyendo conmociones cerebrales, fracturas de estrés, e incluso artritis. Más tarde ese día también había atacado a su padre después de desaparecer del hospital. Una vez más, la teoría de Mulder demostró ser cierta, explicando cómo Max aparentemente, había sido capaz de aprovechar una capacidad paranormal de super velocidad supuestamente causada por algún tipo de anomalía atmosférica en el interior de una cueva en el bosque fuera de la ciudad. En un giro trágico de los acontecimientos, tanto Max y Chastity fueron encontrados en la cueva de la noche del lunes, víctimas de un aparente asesinato- suicidio. Y, como de costumbre, no hubo pruebas de esta anomalía en realidad fuera encontrada y el equipo Geológico de Estados Unidos no encontró nada fuera de lo normal dentro de la cueva, pero lo llenó con hormigón de todos modos - por precaución.

Una vez que llegaron a Alexandria, ya pasadas las 6:00 pm, se detuvieron a cenar en Ripley's en Diamond Street, cerca del río. El bar, situado entre un supermercado y una tienda de ropa, no tenía ventanas o señalización visible desde la calle, así que era perfecto para Mulder. También pensó que era un lugar perfecto para llevar a Scully y ella a su vez pensó que tenían un menú bastante decente para tratarse de un bar.

Una vez que se sentaron en una pequeña cabina de media luna en un rincón oscuro en el fondo, sentados uno junto al otro, Mulder pidió una hamburguesa y papas fritas, mientras que Scully consiguió su cesta de verduras como de costumbre: brócoli frito, coliflor, setas y calabacín con salsa de rábano picante para mojar. Mulder no había estado de buen humor los últimos dos días, y Scully estaba agradecida de que el caso había terminado y Mulder ya no tuviera que recorrer los pasillos de una escuela secundaria junto a adolescentes odiosos.

Después de que habían terminado su comida en un cómodo silencio, ellos se quedaron en la mesa, no tenían prisa por irsen. Pronto un ruido confuso llenó el bar, y otros clientes empezaron a llegar llenando las sillas y mesas del lugar. Mulder se deslizó más cerca de Scully y puso su brazo izquierdo en el asiento detrás de ella. Scully se volvió hacia él y sus ojos se encontraron, mirándola atentamente. Mulder flexiono su brazo y hundió la mano izquierda en su cabello guiándola suavemente hacia él mientras su cabeza se inclinaba hacia su rostro.

- Mulder, ¿qué estás haciendo? - Scully lr pregunto, echándose hacia atrás lejos de él.

Él suspiró. - Scully, vamos...

Ella lo miró fijamente. - Estamos en público, Mulder.

Él todavía estaba mirándola fijamente. - Estamos en un bar poco iluminado. Quiero besarte. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Scully le dio una mirada de incredulidad. - ¿No ves que la barra y las mesas están llenas? ¿Qué hay decenas de personas rodeándonos? ¿No eras tú el que remarcaba lo importante que era para nosotros mantener esto en secreto? ¿Tanto como para no poder siquiera dejar nuestros coches aparcados fuera del apartamento del otro durante las noches con demasiada frecuencia? ¿Lo peligroso que sería si la gente se enterara? Mulder suspiró y movió el brazo hacia abajo desde el puesto detrás de ella. - Está bien.

Un duro y frustrante silencio impregnaba la mesa. Entonces sonó el celular de Scully.

- Scully.

- Hola Dana. Es Latoya.

- Oh, hola Latoya. ¿Cómo estás?

Ella suspiró. - Um, no muy bien. El padre de mi marido murió esta mañana de forma inesperada.

- ¡Oh, no, lo siento mucho - dijo Scully tristemente.

- Gracias. Vamos a salir esta noche para Mississippi y no volveremos hasta después de Acción de Gracias.

- Bueno. ¿Me necesitas para ayudarte en Quántico -? Preguntó Scully. Mulder se volteo para mirarla.

- Sí, por eso estaba llamando. - respondió Latoya. - Tuve la oportunidad de obtener la mayor parte de mis días cubiertos por el resto de esta semana, pero voy a necesitar algo de cobertura para la próxima semana. La mayoría de los otros patólogos van fuera del estado para las vacaciones, y yo sé que tu familia vive en la zona. O, bueno, a menos que estés planeando ir a San Diego para Acción de Gracias?

- No no. Me quedaré por aquí. ¿Qué días me necesitas para que te cubra?

- ¿Podrias cubrir mis clases el lunes y el martes y el miércoles en la oficina?

- Claro - respondió Scully. - No hay problema.

- Gracias, Dana. Eres asombrosa. Pero mira, si el agente Mulder te necesita para un caso, no dudes en llamar a George y le dices que no puedes cubrir mis obligaciones. Él lo solucionará.

- Bueno.

- Gracias de nuevo, Dana - dijo Latoya. - Te debo una.

- Cuando quieras. Dile a Derek que siento mucho lo de su papá.

- Él va a apreciar eso. Está costándole un poco. Está bien, bueno, debo ir y terminar de empacar. Te veré cuando regrese. Tal vez podamos salir a comer o algo así.

- Suena bien - respondió Scully.

- Está bien, adiós - Latoya concluyó, antes de que Scully colgara el teléfono.

Ella volteo a mirar a Mulder. - Voy a estar trabajando en Quántico por unos días la próxima semana, de lunes a miércoles.

Él asintió con la cabeza.

- Bueno, a menos que tengamos un caso - añadió Scully.

Mulder volvió a asentir. - Bueno. ¿Estás lista para irnos?

- Sí - respondió Scully. - Oye, no tienes que conducir todo el camino de regreso a D.C voy a tomar un taxi.

Él la miró ligeramente sorprendido. - No me importa, Scully.

- Lo sé, Mulder. Pero ya estamos en Alexandria. Yo no voy a hacer conduzcas hasta D.C, y luego te devuelvas hasta tu apartamento. Voy a tomar un taxi, ¿de acuerdo?

Él la miró fijamente. – Bien, vale.

Scully paró un taxi fuera del bar y después de un breve y tenso adiós a Mulder, subió al auto y se dirigió hacia el Bureau para recoger su auto del aparcamiento del FBI. Mientras iba camino a casa, hacia Georgetown, se sintió confundida acerca de lo que había sucedido en el bar, ¿por qué la frustración y la tensión se había deslizado de nuevo en su interacción logrando qué ella y Mulder pasaran una noche separados? Un poco más tarde, después de ducharse y ponerse ropa casual, se dio cuenta de que no quería estar en su apartamento sola. Tomó su chaqueta y su cartera del perchero, se subió al coche, y regresó a Alexandria.

Mulder se sentó en el sofá, preguntándose qué diablos había sucedido en Ripley's. ¿En qué carajo estaba pensando al tratar de besar a Scully en una habitación llena de gente? Especialmente en un bar que solía frecuentar bastante a menudo, un bar en el que al menos una persona lo reconocería. Al menos Trudy no trabajaba más ahí y habían dejado de poner esa espeluznante música alienígena de fondo cada vez que él pasaba por la puerta. Sin embargo, era probable que aún alguien lo reconociese.

Scully había tenido razón. Acababan de tener esa conversación de nuevo el fin de semana, cuando ella había dejado el coche estacionado frente a su edificio, de lo importante que era tener cuidado de no llamar la atención, y sin embargo, ahí estaba él poniendo su mano en el cabello de Scully, inclinándose para besarla, con ganas de enredar la mano con la suya, con ganas de decirle lo hermosa que era, justo en el medio de un bar lleno de gente. ¿ é. .pensando?

Él no había estado pensando. O, bueno, todo en lo que había estado pensando era: Scully. Por momentos sentía que todavía faltaba algo entre ellos. Esa cosa que había entre los dos era muy buena, y sin embargo, Mulder no podía dejar de pensar que podría ser aún mucho mejor. Pero, ¿cómo exactamente podría llegar a ser? De eso no estaba del todo seguro. Pero sí sabía que su desilusión era palpable, y que se incrementaba su frustración, cada vez que intentaba demostrarle a Scully algo de afecto fuera del dormitorio y era firmemente rechazado.

De repente, alguien llamó a su puerta y Mulder miró el reloj; 20:48 horas. Se levantó y miró por la mirilla, luego suspiró y sonrió para sí mismo antes de abrir la puerta.

- Hey. - Dijo.

- Hola. - Scully respondió con un suspiro.

Mulder notó que ella estaba cargaba con un aire de disculpa por su actitud anterior, y en sus ojos se veía el arrepentimiento. - Entonces... ¿qué te trae por aquí?

Scully se encogió de hombros. - Tú.

Él asintió con la cabeza, dedicándole una media sonrisa. A continuación, la vio caminar hacia él levantando los brazos ligeramente para envolverlos alrededor de su cintura, abrazando su cuerpo contra el de ella.

Lo miró a la cara. - ¿Todavía quieres besarme?

Mulder sonrió. - Siempre.

Inclinó la cabeza hacia abajo, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Scully mientras ella se elevaba poniéndose en puntas de pie, apretando sus labios contra los de su compañera, besándola suavemente. No mucho tiempo después, estaban en la cama besándose apasionadamente, la ropa formando una pila en el suelo del dormitorio. Mulder se puso de rodillas, separando sus piernas, y arrastró a Scully hacia abajo, hacia su cuerpo, hasta lograr que ella envolviera con sus piernas sus caderas mientras estaba acostada sobre su espalda. Luego tomó la base de su miembro duro y frotó la cabeza llena de sangre arriba y abajo sobre su sexo húmedo, rodeando su clítoris hinchado. Ella se retorció contra él, jadeando.

- Deja de joder conmigo, Mulder.

Él le sonrió. - No estoy jodiéndote. Sólo estoy haciendo un precalentamiento.

-Ya estoy bastante caliente. Es más, estoy sobrecalentada.

Mulder se rió. Mientras deslizaba su erección entre sus húmedos pliegues brillantes, pinchando su entrada, el teléfono sonó.

- No te atrevas a contestar. - Scully le advirtió.

Dudó. - Podría ser importante. Puede ser un caso.

Scully lo fulminó con la mirada, pero Mulder se acercó a la mesa de noche y pulsó el altavoz en la base del inalámbrico.

- Hola. - Dijo, sonriendo hacia su fría mirada.

- Hola, Fox. Es Maggie.

Mulder y Scully se miraron fijamente, con los ojos muy abiertos. La vio cubrirse la cara con las manos, sacudiendo la cabeza en negación. Él le sonrió bajando la cara hacia ella.

- Uh... hola señora Scully. ¿A qué debo este placer? - Mientras decía estas palabras, empujó su sexo duro dentro de Scully, quedándose quieto dentro de ella.

Los ojos de Scully se abrieron en estado de shock y se quedó sin aliento, antes de cubrirse la boca con una mano. Mulder se llevó el dedo índice a la boca, dándole una mirada de advertencia falsa, indicándole que guardara silencio. Scully negó con la cabeza hacia él, empujando su mano con fuerza lejos de ella, y articulando en silencio con la boca: "Voy a matarte". Sus ojos destellando hacia ella.

- Me preguntaba si te gustaría venir para la cena de Acción de Gracias. - Dijo la señora Scully. - Me imaginé pasarías las vacaciones con tú familia, pero Jennifer sugirió que te invitase por las dudas.

Mulder observó divertido como Scully se cubría la cara con la mano, rodando los ojos y negando con la cabeza.

- Uh, bueno... señora Scully, había estado pensando en ir a Connecticut para Acción de Gracias, pero esos planes no eran algo seguro. - Mulder respondió deslizando lentamente su sexo fuera de Scully hasta que sólo la cabeza llena de sangre quedó en su interior, y a continuación, la empujó con fuerza, entrando completamente en su cuerpo. Scully lo miró una vez más en estado de shock, golpeándolo con sus manos, pero él la tomó por los brazos llevándolos sobre su cabeza, sosteniéndola firmemente por sus muñecas con la mano izquierda mientras se cernía sobre ella. Scully luchó para liberarse, pero fue inútil.

- ¿Está todo bien, Fox? - Preguntó Maggie.

Mulder sonrió con superioridad hacia Scully. - Si, estoy bien, señora Scully. Tengo, eh... sólo es que tengo puesto el altavoz del teléfono, ya que estoy con las manos ocupadas en este momento.

Scully le arrojó dagas con la mirada. Mulder, todavía con las muñecas de su compañera fuertemente agarradas con su mano izquierda, llevó su mano derecha hacia abajo para frotar su clítoris, provocando que Scully jadeara frunciendo los labios, sus rasgos faciales se contorsionaran y sus ojos se cerraran bruscamente.

- Ok, realmente nos gustaría tenerte aquí para la cena de Acción de Gracias. - Respondió Maggie. - Especialmente a Charlie. Dijo que necesitaba otro hombre urgentemente en la casa.

Mulder se rió entre dientes, sin dejar de empujar lentamente dentro y fuera del sexo húmedo de Scully, rodeando su clítoris con los dedos. - Si, estoy seguro. Bueno, si no termino yendo a Connecticut, señora Scully, definitivamente voy a tomar su oferta.

- Ok, genial. - Dijo Maggie. - Dile a Dana si decides venir o no, y ella me lo hará saber.

Mulder miró los ojos de Scully abriéndose para mirarlo, y él le sonrió. - Bueno, definitivamente voy a decirle a Dana si "me voy", señora Scully. (En Ingles hay un juego de palabras con "I'm coming" que significa llegar al orgasmo)

Ella lo miró, entrecerrando los ojos y negando con la cabeza. Mulder presionó más duro sobre su clítoris, causando que ella jadeara nuevamente y se mordiera el labio inferior.

- Bien - Respondió Maggie. - Espero que tengas una buena noche.

- Oh, lo haré. Lo mismo para usted. - Mulder se acercó a la base del teléfono inalámbrico y cortó.

- ¡Tú eres un hombre enfermo! - Scully exclamó, medio riendo, mientras él le soltaba las muñecas, y ella comenzaba a abofetearlo.

Mulder estaba riendo. Volvió a tomarla por las muñecas manteniéndolas apretadas con su mano izquierda, por encima de su cabeza, se cirnió sobre ella, sus labios a pulgadas de los suyos, y mirándola intensamente a los ojos. - Tu sabes que amas eso.

Scully estaba respirando con dificultad, su pecho agitado limitado por el de Mulder. Él deslizó su mano derecha entre ellos y reanudó las caricias en su clítoris hinchado mientras empujaba su miembro duro de nuevo entre las húmedas y estrechas paredes de su sexo hasta que ella comenzó a gemir debajo de él, sus músculos apretándolo mientras el sonido de su nombre en sus labios lo llevaban al orgasmo, y sintió el éxtasis de llenarla su semilla caliente.

El domingo 21 de noviembre Mulder estaba sentado en el sofá de Scully viendo el juego de fútbol, los New York Giants se enfrentaban a los Washington Redskins. Ella estaba ocupada con las tareas de la casa. Su madre la había llamado temprano para pedirle prestada su gran olla eléctrica para la cena de Acción de Gracias, así que Scully tomó una silla de la cocina y la llevó al pasillo. Abrió la puerta del armario, y movió la silla al interior del armario. Se puso de puntillas para llegar a la olla que estaba en el estante superior.

Mulder caminó por el pasillo parándose junto a ella. - Scully, ¿por qué no me pediste ayuda?

- Porque puedo hacerlo yo misma. - Respondió ella, mientras tomaba una de las asas de la olla.

- Si claro, pero hubiera sido mucho más fácil si solo me pedías ayuda. Déjame bajarla por ti.

Scully suspiró. - Mulder, ya la tengo. No necesito que cuides de mí.

Él la miró fijamente, sacudiendo la cabeza. - ¡Wow! Muy bien, entonces.

Cuando comenzó a tirar de la olla eléctrica fuera del estante, algunas bolsas cayeron al suelo. Fuera de una pequeña bolsa de regalo blanca y plateada cayó un vibrador de color fucsia. Mulder y Scully se quedaron estáticos, mirándolo. Ella frunció sus labios, su cara se enrojeció. Él se agachó y lo recogió. De unas seis pulgadas de largo y alrededor de una pulgada y media de ancho. Estaba aún en su embalaje original y nunca se había abierto.

Él la miró, todavía estaba de pie en la silla, mirando hacia él con los ojos muy abiertos.

- Scully, ¿por qué...

- Mulder, yo no lo compré. - Lo interrumpió, hablando rápido. - Fue un regalo en broma. Una amiga de Quántico se casó hace un par de años, y fui a su despedida de soltera. Y, eh, me dieron... eso... que... en la bolsa de regalo como souvenir. No lo compré yo, Mulder.

Él asintió con la cabeza, sonriéndole. - Eso no es lo que iba a preguntar. ¿Por qué no lo usaste?

Abrió la boca para responder, pero luego la cerró, con el rostro poniéndosele aún más rojo. Mulder la miraba expectante. - Yo, uh, supongo que simplemente no me atrae. Esas cosas... sólo parecen como pobres sustitutos de la cosa real. No tengo ganas ni inclinación de usarlo.

Mulder asintió con la cabeza, crispando la boca ligeramente. Se agachó para recoger la bolsa de regalo, poniendo el vibrador dentro, junto con las otras bolsas que habían caído, y se las entregó a Scully. Ella se giró para poner las bolsas en el estante. Él se preguntó por qué molestarse siquiera en guardarlo, si estaba tan en contra de usarlo. Una idea flotó brevemente en su mente. Se acercó más a ella, sintiendo como se tensaba al notarlo tan cerca, y extendió la mano para bajar la olla por ella. Luego la llevó a la cocina, poniéndola sobre la mesa antes de regresar a la sala a ver el partido, dejando una avergonzada Scully de pie en la silla mirándolo detrás.

La tarde del miércoles 24 de noviembre, Scully estaba sentada en la oficina del Departamento de Patología de Quántico (Quantico Pathology Department), trabajando en su laptop cuando el icono de AOL Instant Messenger emitió una señal sonora y titiló desde la esquina inferior derecha de la pantalla. Suspiró. Mulder debía estar aburrido de nuevo. Entusiasmado, había instalado el sistema de mensajería instantánea en su laptop la noche del sábado, y durante los últimos dos días volvía de dar clases solo para leer los diversos mensajes que había enviado sobre algo que había leído en un X- File o alguna idea al azar o teoría de la que deseaba hablar.

Abrió el mensaje.

[Hey, Scully, ¿qué llevas puesto?]

Ella rodó los ojos, y comenzó a escribir.

[Una bata blanca de laboratorio, Mulder. Estoy ocupada, y estoy segura de que hay otras cosas que deberías estar haciendo.]

Él sonrió ante su respuesta.

[Vamos, Scully. Todo el trabajo y nada de juego hace del sótano algo aburrido. Tu sabes eso. De todas formas, estoy siempre dispuesto para abusar de los recursos del FBI.]

Ella se rió entre dientes.

[¿Entonces, qué más hay de nuevo? Al igual que la semana pasada cuando estabas revisando en ese sitio en la computadora de la oficina. Esperé hasta que el departamento de IT lo agarrara. Tú estabas ahí.

Mulder, si hay algo de lo que realmente quieres hablar conmigo, llámame por teléfono. No veo la necesidad de jugar. Realmente, estoy ocupada.]

Mulder rodó los ojos.

[Scully, yo no estaba mirando ese sitio. Llegó a mi correo electrónico y accidentalmente lo abrí en lugar de eliminarlo. ¿Sabes quién me envía esos mensajes de correo? Los chicos del departamento de IT.

Pero ya sabes cómo los hombres aman sus juguetes, Scully. ¿Eso no es divertido?]

Ella suspiró.

[Pero, ¿por qué tenemos que jugar con juguetes, Mulder? ¿Qué hay de bueno en el chat a través de una pantalla? Si hay algo de que hablar, cara a cara es lo mejor. Si eso no es posible, entonces escuchar las voces de los demás es la siguiente mejor opción. No veo cómo las palabras en una pantalla puedan tener el mismo efecto.]

Él se rió, contento de que había al menos preparado a Scully para el debate.

[No se trata de tener el mismo efecto. Se trata de la adición de otra forma de comunicación a la lista.

Además, los juguetes son divertidos.]

Scully suspiró.

[No veo el punto, Mulder. Todo este asunto del chat es un pobre sustituto para la comunicación real.

Y en cuanto a que los juguetes pueden ser divertidos, ya soy una adulta y no uso juguetes desde que era niña. Prefiero la cosa real.]

Él rodó los ojos.

[El punto es que a veces es más fácil comunicarse a través de la palabra escrita. Puede ser más fácil decir cosas que normalmente te avergüenza decir o te da miedo de decirlas en persona, o incluso por teléfono.]

Scully sintió mariposas llenando su estómago. ¿A qué iba con esto? Otro mensaje apareció en su pantalla antes de que pudiera responder.

[De todas formas, los juguetes no son un sustituto de la cosa real. Sólo sirven para mejorar la cosa real.]

Se quedó mirando la pantalla, su cara enrojeciendo lentamente.

[Mulder, ¿de qué estamos hablando?]

Él le dedicó a la pantalla una mirada de perplejidad.

[¿Qué quieres decir, Scully? Estamos hablando de las diferentes formas de comunicación. ¿De qué te parece que estamos hablando?]

Scully se cubrió la cara con la mano, suspirando y sacudiendo la cabeza.

Mulder volvió a leer su conversación, la comprensión naciente a través de sus facciones mientras sus ojos se desorbitaron y sus cejas se levantaron tan altas como podían estar. Esperó pacientemente su respuesta. La conversación se había convertido de repente en algo mucho más interesante.

[Mulder, tengo que irme. George está en camino aquí para obtener un informe de una autopsia. Voy a pasar la noche en casa de mi madre, así que no voy a verte. ¿Todavía vendrás a la cena de Acción de Gracias mañana?]

Él suspiró, sintiéndose decepcionado. Quería que su charla continuase. No era probable que ella volviese a entrar en ese tema de nuevo.

[Sí, Scully. Estaré allí. Hasta mañana.]

El teléfono de la oficina del sótano comenzó a sonar, y lo atendió.

- Mulder.

- Adiós, Mulder. - Le dijo Scully. - ¿Ves? ¿No es mejor mi voz?

Él sonrió al teléfono, suspirando. - Sí, sí lo es. Adiós, Scully.

CONTINUARÁ….