Capítulo 43: "Oye, Scully." … "Si?" … "Te amo." … "Oh, no y ahora esto".
Resumen:
Scully va al apartamento de Mulder con la intención de tener una charla importante.
Nota de la nota:
Tengo que darle una mención especial al sitio de Kelly Connolly, TV Mouse y su blog "Times Mulder and Scully Should Have Made Out This Week" (Momentos donde Mulder y Scully deberían haberse besado esta semana). Si no sabes de que es lo que estoy hablando, no vayas, ¡CORRE a su website y léelo! Reirás, también lloraras, pero más que todo reirás, es hilarante. Es una forma de ver X files, particularmente la relación de Mulder y Scully, a través de alguien que apenas está viendo la serie por primera vez. Esto aviva el corazón shipper y además hace que tengamos una mirada fresca de la serie después de haberlo visto en su emisión original (Hace muchas lunas atrás, cuando aún era una adolescente) sin contar las veces que me la he visto en DVD desde entonces. Vayan, lean y comenten en su magnífico blog. Se los recomiendo!
Nota de la traductora:
Como siempre y antes que nada, quiero agradecer a mi pilota-copilota de este viaje, Marisu alias Dana Scully, quien siempre me salva con su maravillosa habilidad para traducir aunque el Word no la quiera a veces y tenga mil cosas encima. Te quiero B!
Igualmente, agradezco a todos los que han seguido esta historia tan fielmente y a los que han enviado comentarios, pude hablar con Melissa (la autora del fic) y está muy agradecida y contenta por la acogida del fic en el fandom de habla hispana, así que, si tienen dudas, preguntas o cualquier otra cosa sobre el fic, pueden decirlo que yo se lo haré llegar a ella y les responderá con gusto.
Notas
Kate Bush – "The Man with the Child in His Eyes"
I hear him, before I go to sleep
And focus on the day that's been
I realise he's there
When I turn the light off and turn over
Nobody knows about my man
They think he's lost on some horizon
And suddenly I find myself
Listening to a man I've never known before
Telling me about the sea
All his love, 'til eternity
Ooh, he's here again
The man with the child in his eyes
Ooh, he's here again
The man with the child in his eyes
He's very understanding
And he's so aware of all my situations
And when I stay up late
He's always waiting, but I feel him hesitate
Oh, I'm so worried about my love
They say, "No, no, it won't last forever"
And here I am again, my girl
Wondering what on earth I'm doing here
Maybe he doesn't love me
I just took a trip on my love for him
Ooh, he's here again
The man with the child in his eyes
Ooh, he's here again
The man with the child in his eyes
Pasando las 21:00 horas, Mulder partió de la casa de Maggie después de un breve adiós con Scully. Ella notó que su compañero había buscado su mirada, como si tratara de determinar si la vería más tarde o no, pero se retiró con una expresión un poco confundida. Scully sabía que se había mantenido a sí misma ilegible. En honor a la verdad, era porque ni ella sabía la respuesta. ¿Debería irse a casa? ¿Sería algo fácil mantenerse alejada de Mulder esa noche? Pero... ¿qué pasaba con el fin de semana? ¿Cómo darle una razón creíble de por qué no podían pasar la noche juntos sin decirle la verdad?
¿Debería empacar un bolso y salir de la ciudad por unos días? No, no podría hacer algo así. Mulder acabaría preguntándose por qué no había ido con ella, por qué quería irse sin él. ¿Debía fingir que estaba enferma? Así podría convencer a Mulder de permanecer lejos de ella todo el fin de semana. Scully se sentó dentro del coche en la calzada de su madre, y suspiró profundamente. No quería mentir. De todos modos, Mulder podía ver a través de ella.
La ansiedad estaba carcomiéndola. ¿Qué tan real y verdadero era eso de que él quería tener un hijo? ¿Deseaba seriamente intercambiar los X- Files por biberones y pañales? Scully no podía imaginarlo. Incluso, no tenía idea, cuánto podría pedirle. Aunque quizás él lo haría, si ella se lo preguntase. Él podría estar dispuesto a hacerlo sólo por lealtad y compromiso. Pero, ¿esto acabaría resintiendo su relación? ¿Qué iba a ser de él sin los X- Files, sin su trabajo? Mulder estaría en el mar como un náufrago ("Be at sea" frase que significa que la persona estaría perdida), ella sabía que lo estaría. ¿Cómo podría hacerle algo así?
Ella le había preguntado, a principios de año, antes de la embestida de su enfermedad, qué estaban haciendo aún en los X Files, ¿Cuál era el punto de seguir? ¿Qué había ganado Mulder? Lo habían golpeado constantemente, esos hombres del lado oscuro del gobierno habían realizado crímenes atroces contra personas inocentes, y habían hecho todo lo posible por hacer de sus vidas un verdadero infierno. Mulder había descubierto sus secretos, los había expuesto. Y ahora estaban muertos, habían desaparecido, y su conspiración junto con ellos. Entonces, ¿qué más podría lograr? Lo único que se había propuesto llevar a cabo desde el principio, lo que lo había llevado a desnudar su alma en esa habitación de motel en Oregon seis años y medio atrás: él todavía estaba buscando a su hermana.
En el fondo, Scully sabía que Mulder no la encontraría. Samantha probablemente estaba muerta. Scully lo sabía. Siempre lo había sabido. Pero no había tenido el corazón para expresarlo en voz alta. Todavía no lo hacía. Sabía que no podía empujarlo a aceptar lo inevitable; nunca lo podría obligar a dejar de buscarla. Pero al mismo tiempo, ¿no era eso lo mejor para Mulder? ¿Dejar de lado esa obsesión? Esto era algo que había estado haciendo desde los 12 años, porque desde las primeras semanas, después del secuestro de Samantha, Mulder había montado su bicicleta llamando timbre por timbre del barrio, preguntándoles a todos si habían visto a su hermana. Había pasado semanas haciendo carteles de: SE BUSCA escritos con marcador negro, confundido y herido por que sus padres no la buscaban en absoluto. Bill Mulder estaba frío y estoico, mientras Teena se había derrumbado sobre sí misma en el dolor, como una estrella moribunda. En muchos sentidos, Mulder era todavía ese niño de 12 años, buscando desesperadamente a su hermana preguntándose por qué no lo hacía nadie más.
Tal vez sólo debería hacerlo; tener "la conversación"; simplemente darse prisa y acabar con la tortura de una maldita vez, como arrancando una bandita. Si Mulder se asustaba y se retractaba, si las cosas volvían a lo que eran antes, sería mejor que sucediese ahora y no más tarde. Ya que lo que había entre ellos no estaba destinado a durar para siempre. El fin dolería mucho más adelante. Si sucedía ahora, estaba casi segura de poder sobrevivir la ruptura. Podría "chalk this", decir que "eso" entre ellos era un alivio pasajero por la tensión y culpar a la falta de control sobre sus impulsos, y fingir como que si nunca hubiese pasado algo. Mientras manejaba desde la casa de su madre, atravesando la ciudad, las paredes de la autoconservación se iban levantando alrededor de su corazón como una fortaleza de acero.
Pero, ¿cómo comenzar esa conversación? Sabía por experiencia que arrancar una discusión importante desde un: "Tenemos que hablar" seguramente haría que Mulder sintiese que había hecho algo malo y lo pondría a la defensiva. Probablemente pocas cosas eran más desgarradoras, o más terribles, que escuchar esas cuatro palabras. Tendría que tomar un enfoque diferente. Tal vez sólo debería decirle que había estado pensando intentar la IVF nuevamente, que, con la llegada de su ciclo menstrual, debería comenzar de inmediato. Mulder, sin duda se daría cuenta, como lo había hecho ella, que eso traería complicaciones singulares que no habían estado allí la primera vez. Le preguntaría a Mulder si todavía estaba dispuesto a donar una muestra de esperma. Con esa simple pregunta, posiblemente conseguiría la respuesta a tantas otras.
Después de manejar unos 10 minutos, que se le hicieron demasiado rápidos y al mismo tiempo desesperadamente lentos, llegó al 2630 Hegal, segundos después de las 21:30 horas. Se paró frente a la puerta del apartamento, vacilante, escuchando el sonido de su televisor, se dio cuenta de que estaba a punto de averiguar si Mulder la amaba. Si real y verdaderamente la amaba. No el amor que se tiene por un reemplazo de una hermana, que era lo que Scully a menudo había sentido los primeros años de compañerismo, y no el profundo amor que se siente por un amigo muy querido. El verdadero amor: el que lo consume todo, el apasionado, el que te vuelve loca, el de el: "No puedo vivir sin ti"; "Quiero ser el padre de tus hijos" y "Vamos a envejecer juntos". AMOR. Scully se sentía como si estuviera a punto de hiperventilar.
Se preparó, tomó una respiración profunda, y llamó a la puerta. Después de unos siete segundos, la puerta se abrió y apenas había registrado el rostro de Mulder cuando la agarró y la atrajo hacia él, sus labios devorando los suyos. Sus brazos instintivamente fueron alrededor de su cuello, y le devolvió el beso mientras él giraba caminando dentro del apartamento, cerrando la puerta con el pie.
La mente de Scully quedó en blanco, y las razones principales para ir al apartamento de su compañero se le escaparon de repente. Los labios de Mulder eran suaves, firmes y cálidos contra los suyos, y ella se abrió a los suaves toques de su lengua sin dudarlo. Sus labios acariciaron los de ella con tanto conocimiento y facilidad, que Scully podría haber jurado que su intimidad recién descubierta era algo que había estado sucediendo durante años en lugar de unas pocas semanas.
La lengua de Mulder se desplegó lentamente dentro de su boca, acariciando la piel del interior con ternura, con firmeza rozaba su lengua, acariciándola. Scully suspiró en su boca y Mulder la sostuvo más cerca de él. Las sensaciones cálidas del placer fluyendo como olas a través de cada terminación nerviosa de su cuerpo mientras sus manos se aferraban al cuello de Mulder con más fuerza. Cuando las sensaciones de hormigueo del deseo despertaron en su centro, y sintió el sexo de Mulder endureciéndose contra su estómago, se apartó.
- Mulder, espera. - Scully se detuvo jadeando, respirando con dificultad.
- ¿Qué? - Respondió, también respirando agitado.
Scully suspiró. - Um, tengo mi periodo. Lo siento.
Mulder parpadeó, y luego suspiró. - Oh... Scully, ¿por qué te disculpas? Está bien.
Scully se quedó mirándolo fijamente, no se atrevía a abrir la boca y decir las cosas que necesitaba decir.
Él le sonrió. - Realmente no debería estar distrayéndome, de todos modos.
- ¿Estabas trabajando? - Preguntó.
Él asintió con la cabeza. - Estaba a punto de comenzar, sí. Mañana es el informe trimestral, ¿recuerdas? ¡Tiempo de diversión! Estaba a punto de revisar nuestros casos de nuevo. Uh, ¿quieres pasar la noche conmigo?
Scully lo miró fijamente, sintiéndose algo sorprendida. - ¿No sería mejor si me fuese a casa?
Mulder le dirigió una mirada de asombro, perplejo, y luego se echó a reír. - ¿Por qué? ¿Porque no podemos tener relaciones?
Ella no sabía cómo responder. - Um...
Mulder dio un paso adelante y la envolvió con sus brazos de nuevo, dándole una mirada inquisitiva divertida. - ¿Crees que esa es la única razón por la que me gustaría que te quedes aquí?
Sintió que su cara comenzaba a enrojecer, y apartó la mirada. - Um, no.… no, por supuesto que no.
Bajó la vista hacia ella, dándole una media sonrisa antes de soltarla. - Hmm.
Scully colgó su abrigo y el bolso en el perchero de la puerta principal. Mulder volvió a la sala, apagando la televisión, y recogiendo los X- Files de la mesa de café, mientras Scully se quedaba de pie en el umbral, entre el comedor y la sala. Luego él se dirigió hacia su dormitorio, con Scully siguiéndolo.
Después de accionar el interruptor de pared para encender la luz, Mulder acomodó los expedientes en el lado de la cama más cercana a la puerta, mientras Scully la cerraba detrás de ella. Lo observó caminar hacia la cómoda y tomar un pantalón pijama de franela gris. Él le dió la espalda mientras se sacaba la camisa azul marino junto a la camiseta blanca por la cabeza, se desabrochó y bajó la cremallera de los jeans, tirando de ellos junto con sus medias. Los arrojó a la pila que había creado en el suelo junto a él, Scully siguió observándolo mientras se quitaba los boxer negro, revelando su firme y redondo trasero. Se mordió el labio inferior, en un esfuerzo para detener una sonrisa, mientras él se ponía el pijama y abría un cajón para sacar una camiseta blanca limpia.
Luego se agachó recogiendo la pila de ropa y se dirigió al baño, depositándolos en un cesto. Cuando salió caminó alrededor de la cama, quitándose el reloj colocándolo en su mesa de noche. Notó que ella lo estaba observando.
- ¿No vas a desvestirte? - Preguntó.
Scully parpadeó. - Uh, sí.
Nunca lo había visto realizar su rutina por la noche, al menos lo que había sido su relación antes del reciente desarrollo entre ellos. Observar a Mulder en su hábitat natural la golpeó con demasiadas emociones juntas para procesarlas momentáneamente, pero era muy consciente de estar luchando por mantener una sonrisa en la cara. Se alejó de la puerta y se quitó las botas, sus jeans oscuros y calcetines, los dobló cuidadosamente colocándolos sobre la alfombra junto a la cómoda. Se quitó el suéter azul claro, lo plegó y lo puso sobre los jeans. Abrió el broche frontal del Racerback demi bra rosa pálido y lo arrojó junto a su ropa.
Algo de repente la advirtió de que estaba siendo observada, y se volvió para ver a Mulder parado junto a la puerta del baño mirándola fijamente mientras ella estaba allí, usando solo unas bragas de algodón gris jaspeado.
- Eres hermosa. - Le susurró Mulder.
Scully resopló, sonrojándose. - Um, gracias.
Se giró dándole la espalda a Mulder y abrió los cajones de la cómoda buscando una camiseta. Sacó una gris, con el logo de "Georgetown" impreso en el pecho en letras azules. Se la pasó por la cabeza y brazos, y la camiseta cayó hasta la parte inferior de sus muslos. A continuación, caminó hacia el lado de la cama más cercana al baño, encendió la lámpara de la mesita, apartó las cubiertas, esponjando las almohadas y se acostó.
Mulder fue a orinar, con la puerta del baño abierta. Scully rodó los ojos y suspiró. A continuación, él se situó en el lavabo, para cepillarse los dientes.
- ¡Oh, hey Scully...! - La llamó, alzando la voz ligeramente.
- ¿Si? - Respondió, volviendo la cabeza en dirección a la puerta del baño.
- ¿Vas a llamar al Dr. Parenti?
Scully se congeló. Su mente se aceleró. No sabía qué decirle. - ¿Qué... qué?
- ¿Vas a llamar al Dr. Parenti? - Le habló desde el lavabo, después de escupir un poco de pasta. - Había que esperar hasta tu próximo período para iniciar nuevamente el ciclo de IVF, ¿verdad?
Ella sintió que su estómago se llenaba de mariposas. ¿Qué estaba diciendo? No sabía qué responder.
Mulder giró y se dirigió a la puerta del baño, con el cepillo de dientes en la mano, la miró fijamente. - No cambiaste de opinión, ¿verdad?
Scully pasó saliva. Todavía no podía hablar.
Mulder la miró asombrado. - No vas a renunciar, no va a rendirte ¿verdad?
- No. - Susurró Scully, sin saber qué más decir.
- Bien. - Le dijo, sonriendo. Se llevó el cepillo de nuevo a la boca y volvió al baño. - Entonces... Vas a llamarlo, ¿no?
Scully vaciló. - Sí, lo haré.
El estómago de Scully estaba hecho nudos. ¿Qué acababa de suceder? ¿Ellos realmente sólo...? ¿Qué demonios significaba esto? Supuso que saltarse la incómoda conversación acerca de sus sentimientos y la definición de lo que fuera que estaba sucediendo entre ellos era un alivio. Pero... ¿él no veía lo complicado que eso podría poner las cosas? ¿No había sido él, antes de acceder a la IVF, el que no deseaba que eso se interpusiera entre ellos? Y eso que entonces su relación, su sociedad era mucho más simple de lo que era ahora. Pero Mulder no parecía en absoluto afectado con la idea de intentar otra IVF, ni parecía preocupado de que esto podría causar alguna fricción, o algo aún peor, como la separación.
- Puse un nuevo cepillo de dientes en el lavabo para ti. - Dijo Mulder al salir del baño.
- Oh, ok. - Respondió Scully sorprendida, saliendo de su ensimismamiento. - Uh, gracias.
Se levantó de la cama y se dirigió al baño. Trató de que Mulder entendiese su silencioso "making a point" (dejar algo en claro), por lo que cerró la puerta del baño detrás de ella. Mientras orinaba, apuntó mentalmente que era buena idea dejar algunos objetos personales en el apartamento de Mulder, ahora que su estancia aquí se estaba convirtiendo en algo habitual. Pero entonces, ese pensamiento, le causó un cierto pánico mientras iba a lavarse las manos. ¿Mulder querría que sus cosas estén dando vueltas por la su casa? ¿Pensaría que estaba imponiendo, o tratando de llevar las cosas entre ellos a otro nivel, más rápido del que él estaba preparado? Pero él parecía estar más entusiasmado, más dispuesto acerca del bebé, así que ¿por qué iba a estar aprensivo de que dejase algunas cosas en su casa? Dios, todo es tan jodidamente confuso.
Después de lavarse las manos, abrió el paquete del nuevo cepillo de dientes y puso algo de pasta de menta sobre las cerdas. Su mente estaba a toda marcha mientras se cepillaba, tratando de averiguar por qué Mulder no parecía preocupado, ¿por qué el llamar al Dr. Parenti había sido su reacción natural y aparentemente sin ninguna duda? ¿por qué él no parecía pensar que debían tener una seria conversación sobre lo que esperaría de él si se produjera realmente un embarazo? Su mente se aceleró.
Scully miró su reflejo en el espejo, bajó el cepillo de dientes, abrió los ojos aumentando ligeramente su tamaño de a poco. ¿La amaba?
Abrió lentamente la puerta del baño, y lo observó sentado al otro lado de la cama. Estaba usando sus lentes mientras leía un expediente. Se quedó allí, mirándolo hasta que él giró la cabeza para mirarla.
Mulder la miró fijamente por unos segundos, sus pupilas se dilataron y su respiración se aceleró. - Te ves bien con mi camiseta.
- ¿Sí? - Respondió ella, sonriendo, llegando a la cama y sentándose a su lado.
Los ojos de Scully se centraron en el notable bulto en los pantalones de Mulder.
Mulder suspiró. - Ya va a desaparecer, Scully.
- Te puedo ayudar con eso. - Se deslizó más cerca de él, y estiró la mano para acariciarlo. Esto era, por lo menos, algo de lo que podían hacer y que aliviaría algunos de sus propios deseos.
Él extendió la mano para sostener su muñeca. - Scully, no.
Ella frunció el ceño. - ¿Por qué, Mulder? No hace falta que ambos estemos frustrados.
Mulder la miró fijamente. - ¿Crees que es justo que seas la única de los dos que tenga que irse a dormir frustrada? Eso sólo me haría sentir culpable. Por lo tanto, no.
- Estoy segura que puedes encontrar una razón para sentirte culpable en casi cualquier cosa. - Scully bromeó.
Él le dedicó una mirada en blanco, y dejó caer el expediente de Robert Roberts sobre el regazo de su compañera. Scully suspiró.
- ¿Te preguntaste alguna vez si el Bureau obtiene alguna enferma satisfacción al celebrar la reunión trimestral después de Acción de Gracias cada año? - Scully se quejó.
Mulder se encogió de hombros. - El trimestral es un dolor en el culo, no importa qué día se lleve a cabo.
Scully asintió. - Oh, Mulder... ¿Qué pasó con esa misteriosa cama de agua que tenías?
Él se rió entre dientes. - Me deshice de ella. Demasiadas fugas. Todavía no tengo idea de dónde vino, la cama y ese horrible cobertor con estampado de leopardo.
Ella hizo una mueca de disgusto. - ¿Tú benefactor misterioso te dió algo más?
- Um... - Mulder se echó a reír de nuevo. - Había espejos en el techo, sobre la cama. Pero los saqué.
- ¿Por qué? - Preguntó Scully.
- Debido a que era ridículo.
- Hmm. - Scully asintió. Pero de repente se imaginó tumbada en esa cama, mirándose a sí misma en el espejo, mientras que la cara de Mulder estaba entre sus piernas. Sonrió, mordiéndose el labio, y sintió crecer su excitación. - Los espejos no eran tan mala idea.
Mulder se giró bruscamente mirándola asombrado. Ella se rió, sus ojos brillantes y risueños le guiñaron sugestivamente.
- No me estás ayudando aquí. - Comentó Mulder inexpresivo.
Ella vio que su erección sólo se había disipado un poco.
- Lo siento - Suspiró. Miró su camiseta. - Mulder... ¿Por qué tienes una camiseta de la Universidad de Georgetown? Nunca fuiste ahí. Y recuerdo que no eres precisamente un fanático de sus equipos deportivos.
- Tienes razón, Scully. No soporto a los Hoyas. La camiseta fue un regalo.
Scully asintió. - ¿Conoces a alguien que fue allí?
Mulder vaciló un poco. - Uh, yeah, una chica con la que salía cursaba Derecho en Georgetown.
Se giró dedicándole una sorprendida sonrisa. - No recuerdo haber escuchado acerca de esa chica.
Él se rió entre dientes. - Se llamaba Trudy, era camarera en Ripley's cuando cursaba en la escuela de leyes.
- Hmm... - Le respondió Scully. - ¿Y cuándo fue eso, Mulder?
Mulder puso el expediente del caso en su regazo, y lo pensó. - Uh, wow... hace mucho tiempo. Fue... fue el invierno anterior que empezaras a trabajar conmigo.
Scully asintió. - ¿Cuánto tiempo salieron? ¿Era algo serio?
Tomó el X-Files y reanudó su lectura. - ¡Oh, no! Sólo salimos unas pocas veces. Tres o cuatro, tal vez cinco... De hecho, la última vez que salimos fue alrededor de una semana, más o menos, después de que regresaramos de Bellefleur, Oregón. De manera que eso fue... por marzo de 1993.
Lo miró fijamente. - ¿Por qué no volvieron a salir otra vez?
Mulder se rió entre dientes. - Al parecer, ella no creyó que la última cita fue buena. Creo que me senté y pasé toda la cena hablando sin parar sobre el trabajo y mi nueva compañera.
Ella resopló. - ¿Y tuviste relaciones sexuales con esta chica?
Él asintió con la cabeza, dándole una mirada de soslayo. - Sí. Sí, lo hice.
Scully sonrió. - ¿Y, cómo fue?
Mulder giró la cabeza, mirándola con sorpresa. - No lo recuerdo.
Le dirigió una mirada de incredulidad. - Al parecer, la memoria fotográfica tuya también es selectiva.
- Yo no dije que no pudiera recordarlo... - Le dijo Mulder, sonriendo. - Dije que no lo hago. Si realmente pensara en ella, no me resultaría difícil recordarlo. Pero no quiero hacerlo.
Scully sonrió, mordiéndose el labio inferior para ocultarlo. - Bueno, al menos tienes una bonita camiseta de ella como recuerdo.
Mulder se echó a reír, y luego su rostro adquirió una expresión de exasperación. - Scully, lo que realmente me ayudaría es si cubrieses tus piernas con la sábana.
Ella se miró, y notó que la camiseta se había levantado hasta sus caderas, dejando su entrepierna expuesta. Movió la sábana superior hacia arriba y se cubrió con ella. - Lo siento.
Pasaron la siguiente hora repasando los pocos casos que habían tenido en los últimos tres meses, ella estudiaba informes de autopsias y Mulder discutía sus teorías. Scully finalmente se rindió, estaba demasiado cansada para leer más y después de poner los expedientes sobre el colchón entre ella y Mulder, se acostó, mirando hacia la pared, mientras que Mulder continuó trabajando.
Entraba y salía del sueño durante un tiempo, pensando en Mulder, la IVF, y el futuro. Pero no podía aferrar su mente a ningún pensamiento, ni comprender nada con claridad. Tal vez todos esos nervios, esa angustia era por nada. Tenía la fuerte sensación de que Mulder nunca daría marcha atrás con ella, sin importar lo que pudiese suceder en las semanas, meses o años que tenían por delante.
Después de algún tiempo, Scully parpadeó despertándose. Las luces seguían encendidas, pero la habitación estaba en silencio. Ya no se escuchaban los sonidos de las paginas de los expedientes siendo leídos. Giró sobre su cuerpo y vio que Mulder se había dormido, sentado, recostado contra la almohada, y sin quitarse los lentes. Se sentó y se arrastró más cerca de él, hasta que estuvo casi en su regazo. Lentamente tomó los X-Files del colchón y se inclinó para colocarlos en la mesa de noche de Mulder. Extendió la mano para tomar suavemente los lentes de Mulder, y los apartó de su rostro, se inclinó sobre él para ponerlos sobre las carpetas.
Cuando se echó hacia atrás, vio que Mulder había abierto los ojos. Se miraron el uno al otro fijamente. Mulder la envolvió con sus brazos y la atrajo hacia su cuerpo, capturando sus labios con los suyos y besándola lentamente, con pasión.
Cuando finalmente él se apartó, suspiró. - Me gustaría tanto que pudiésemos coger.
- Yo también. - Dijo Scully, también suspirando. - Pero serán sólo unos pocos días.
Él sonrió, quitándole suavemente el pelo de la cara, colocándolo detrás de la oreja, y dándole otro beso. - Lo sé.
CONTINUARÁ…
