POV. Renesmee

Todo eso era una pérdida de tiempo. No podían volverse mejores, ya eran los mejores por algo, así como tampoco era divertido, de hecho, podía pensar en más de veinte cosas que preferiría estar haciendo, muchas de las cuales incluyen a mi hijo...incluso al padre de este.

Ethan.

En cuanto el nombre apareció en mi mente tuve que salir del lugar, dejando el enfrentamiento de Alec y Demetri, uno del cual ya conocía el final, para apresurarme fuera del castillo, la capucha escondiendo mis rizos cobrizos y parte de mi rostro mientras me mezclaba entre el gentío que recorría las calles de Volterra. Lograba ver y oler a más de un miembro de la guardia llamando personas para las rondas de la cena, porque ahora una no bastaba para la cantidad de miembro quisquillosos, pero procuré esquivarle a todos mientras me dejaba caer en una fuente acomodada en una de las partes más marginadas de la ciudad. Un viaje que hacía más de una vez a la semana, donde podía tomarme el tiempo para bajar la guardia, para no ser más la obediente cazadora o líder oculta.

Mi diestra se sumergió en el agua de manera casi automática, trazando un par de letras en el agua, las mismas que formaban Daryl. Un hábito que había desarrollado entre tantos momentos libres.

-Tu "L" quedó un poco torcida- replicó una voz que podían jurar conocer, pero que no debería de estar ahí, no porque no lo quisiera, sino porque era imposible. Así que traté de ignorarla, tragando en seco ante el nudo que había aparecido en mi garganta y continué trazando en el agua, esta vez era su nombre. Porque seguro solo estaba soñando con el, alucinando, no era la primera vez que me sucedía, sobre todo cuando recién le había perdido.

-Es lindo ver que no lo has olvidado.

Pero hacía semanas, casi tres meses que aquello había dejado de suceder. ¿Así que por qué continuaba escuchándole?

-Rene.

Aquella vez si me giré, más decidida a demostrarme que debía dejar de pensar en esas cosas, para que el sonido desapareciera, porque aunque el tono era mas aterciopelado seguía siendo el suyo.

Lo que me sorprendió fue la magnitud de aquella ensoñación, porque era exactamente como lo recordaba, seguía siendo él, sus mechones oscuros seguían ahí, solo que sus orbes habían perdido esa hermosa gama de verdes para dejarle el paso al borgoña. Incluso captaba un olor dulzón que a primera instancia me molestaba la nariz.

Me puse en pie lista para irme cuando su mano se cerró entorno a mi muñeca, sus orbes mirándome directamente y con suavidad, su tacto era más frío de lo recordaba, tanto que hasta me provocaba escalofríos, así que intenté alejar la mano, quedando casi en el mismo lugar por la velocidad de sus nuevos reflejos.

-Estoy aquí- musitó con aquel acentuado tono, su aliento golpeando mi rostro por la cercanía que había impuesto entre nosotros.

-¿Cómo?- cuestioné con un hilo de voz, mi mano libre acariciando sus cabellos, delineando cada milímetro de sus facciones. Todavía no creía que era posible.

-Ella me mordió...- comenzó a pronunciar y cerró la boca al instante, como si recién se percatara de algo. -No había dicho eso en voz alta en todo este tiempo.

Y yo no había pronunciado su nombre en la misma cantidad de tiempo. Pero tampoco estaba preparada para hacerlo aún, a lo que callé y esperé, esperé a que continuara.

-Me mantuvo cerca por todo este tiempo, ayudándome con...lo básico. Pero supe que tenía que buscarte cuando lo escuché...

-Sí- repliqué sabiendo mi mentira. Daryl estaba bien, pero no podía arriesgarme a decirlo en voz alta, ni siquiera estaba segura de si podía hacérselo saber. No sabia que terreno estaba pisando en estos momentos.

-Ahora es mi turno de preguntar..

-Ya lo sabes y no planeó revivirlo. Ya lo hago lo suficiente en mi mente- le corté nuevamente, dispuesta a no soltar una mentira de esa magnitud. -Mira, tengo que volver -¿no se suponía que ya no iba a mentir?

-Vuelve. Mañana. Apenas y me has dicho algo, que te he dicho algo. Tenemos mucho tiempo que recuperar.

-Moriste. O eso me hicieron creer. Voy a necesitar más que un día para saber como ponerme al corriente contigo- mi tono había sido bastante brusco y por sus facciones entendía lo que debería de estar pasando por su mente. Por ello fue que aproveché la oportunidad y salí corriendo de ahí lo más rápido que me era posible, olvidándome de las reglas y deseando que él fuese sensato y no me siguiera.