Capítulo 45: "Espero por un milagro cada día."

Resumen:

Scully intenta un nuevo procedimiento IVF. Mulder dona otra muestra, pero resulta que él no es tan "pro" como él dice ser. Scully recuerda algo incómodo y doloroso cuando Mulder planea algo para ellos.

Capítulo más largo que el anterior. Contiene Material sexualmente explícito.

Notas:

Soulsavers - "Just Try"

You came to me with open arms
To take away my fears
I took you in and you stayed a while
You live with me right here

You told me to believe in something
Something that's true
Like the mountains and the deep blue oceans
So much bigger than you

He said, just try
Come on, just try
Lord, just try
Just try, just try

I offered you a place to stay
Somewhere to rest your head
Lord knows, I need you here
There was something you said

You'll have to believe in something
Something bigger than you
Like the great wide open spaces
There's religions too

You said, just try
Come on, just try
Lord, just try
Just try, just try

You gave me more than I deserve
You gave me peace
You gave me everything I love in this world
And now I have to sleep
Just let me sleep
I have to sleep

A las 22:45 horas del domingo 28 de noviembre, Mulder estaba tendido de espaldas en la cama de Scully, tratando de dormir, pero no dejaba de echarle rápidas miradas a su compañera acostada de lado, de espaldas a él. Sabía que estaba despierta. Ella había estado notablemente más tranquila todo el fin de semana, más de lo que lo había estado la noche del viernes, desde que él había regresado a su apartamento a última hora del sábado por la tarde, después de pasar el día en Alexandria, lavando ropa y pagando facturas. A pesar de que Scully había estado de buen ánimo, con un humor bastante agradable y había participado voluntariamente de la conversación cuando él quería discutir sobre trabajo o lo que estaba viendo en televisión, había algo raro detrás de sus ojos. Cada vez que él la miraba fijamente tratando de averiguar qué pasaba, podía decir, sin dudar, que le estaba ocultando algo.

La mayoría de las veces, Mulder, tenía que luchar contra el impulso de obligarla a hablar de lo que estaba en su mente, pero sabía que forzarla no lo llevaría a ninguna parte. Su silencio solamente sería reemplazado por ira y fastidio, y entonces se arrepentiría por haberla presionado para que se abriese y hablara. Mulder respetaba su privacidad, no permitiéndose entrometerse. Sabía que, si era realmente importante, o si ella realmente necesitaba su ayuda, con el tiempo se lo diría, fuera lo que fuera. Era optimista. Aunque la espera podía ser insoportable, sin embargo. Su intenso deseo de ayudar, con su prisa por resolver y solucionar lo antes posible todo, no era la forma de tratar las cosas de Scully. Ella se tomaba su tiempo para reflexionar, y procesar sus pensamientos y emociones, y si era afortunado lo dejaría entrar en lo que había estado meditando. A veces lo hacía, pero la mayoría de las veces no. Dejándolo con la intriga.

Scully era un misterio para él. Siempre lo había sido. Y Mulder estaba comenzando a pensar que tal vez esa era la gran razón por la que él se había mantenido distante durante tanto tiempo. A diferencia de los misterios contenidos en los X Files, de los fenómenos extraterrestres inexplicables y los sucesos paranormales en los que creía firmemente que llegaría a descubrir su verdad, Scully era un misterio que probablemente nunca sería capaz de resolver por completo. Ella siempre lo mantenía preguntándose acerca de lo que pasaba dentro de su cabeza. Eso siempre había sido un poco intimidante, pero desde que su amistad, su asociación había hecho esa transición hacia ese nuevo territorio se estaba volviendo cada vez más intrigante. Poco a poco iba abriendo su yo interior, mostrándole destellos, compartiendo historias de un pasado del que nunca había hablado antes, permitiéndole ver lados de su personalidad que estaban ocultos. Cuanto más sabía de ella, más quería saber. Pero sentía que no debía obligarla a abrirse más, tendría que ser paciente. Y eso estaba bien, porque no pensaba irse a ninguna parte.

Él suspiró.

- ¿Por qué no estás durmiendo, Mulder? - Scully preguntó con voz cansada.

- Porque tú tampoco lo haces.

Scully suspiró. - Lo siento. Um... yo, eh… llamé al Dr. Parenti el sábado por la mañana.

Sus ojos se abrieron, y él rodó sobre su costado acercándose a Scully, pasando su brazo alrededor de ella, envolviéndola y tirando de su cuerpo, atrayéndola hacia él.

- ¿Qué te dijo? - Le preguntó en voz baja al oído.

- Que puedo comenzar ahora. - Respondió Scully. - Puede hacerme un espacio el lunes a primera hora si quiero ir a su oficina y empezar otro ciclo de IVF de inmediato. Dijo que cuanto antes, mejor.

Mulder sintió como su estómago daba volteretas. - Y... ¿qué le dijiste?

- Le dije que sí. - Susurró después de vacilar un poco.

Sonrió al oído de Scully. - ¿De verdad? Eso es genial.

- Sí.

Notó como ella fruncía las cejas. - Entonces, ¿qué te tiene mal?

Ella suspiró. - Es... me da miedo… Quiero hacerlo, pero... no sé…

- Me asusta también. - Confesó Mulder. - Pero eso no significa que no vale la pena intentarlo. Si el Dr. Parenti piensa que tienes una oportunidad, entonces tal vez haya esperanza. Ten un poco de fe; cree. ¿Cómo sabrás si no lo intentas?

Scully sonrió y se dio la vuelta enfrentándose a su compañero, llevando su mano hasta acariciar suavemente su rostro. Él se inclinó y la besó, colocó su mano debajo de la camisa blanca del pijama de seda y suavemente comenzó a pasar sus dedos por el vientre de su compañera. Mulder rompió el beso y suspiró, sacando la mano.

- Sólo un par de días más, Mulder. - Susurró Scully. - Voy a compensarte.

Él se rió entre dientes. - Voy a recordarte cada segundo eso que estás diciendo.

Scully bostezó. - Creo que ahora ya puedo dormir.

- Bien. - Dijo, también bostezando. - Yo también. Buenas noches... "mi amante".

- ¡Oh, Dios mío, Mulder! - Scully se rió. - ¿Podrías dejar de molestar con eso? No hagas que vaya a buscar mi arma.

Él se rió. - Viniendo de ti, eso es una amenaza real.

Pronto sus risas se transformaron en suspiros satisfechos, y luego esos suspiros se convirtieron en una lenta, profunda respiración de sueño, sueño sin sueños.

A las 5:00 de la mañana del lunes, Mulder y Scully se despertaron con la alarma del reloj.

- Tú puedes volver a dormir, Mulder. - Susurró Scully. - Voy a darme una ducha y prepararme para estar en lo del Dr. Parenti a las 7:00. Te veré en la oficina. Debería estar allí a las 08:30 a más tardar.

Mulder le dirigió una mirada de perplejidad. - ¿Qué quieres decir? Voy contigo.

Scully miró fijamente. - Oh. E... está bien.

Ella entró al baño para empezar a prepararse. Se sentía emocionada y ansiosa, pero todavía sentía miedo. Deseó poder decidirse a disfrutar de una auténtica conversación con Mulder, poner todo sobre la mesa, y hablar claramente de sus necesidades, deseos, anhelos y aspiraciones en sus vidas. Tener un hijo era una decisión seria, no una para tomarse a la ligera. Un niño tendría necesidades singulares, y se preguntó si Mulder estaba preparado para eso. Pero, ahí iba de nuevo, ella no le había hablado, ni le había pedido en realidad ser un "padre" para su hijo, ni él había pronunciado algún deseo de serlo. Tal vez tenía miedo de saber, de averiguar y que el miedo la mantuviese en silencio.

Después de 25 minutos deliberando en la ducha, salió y se secó, antes de lanzar su bata sobre ella. Asomó la cabeza por la puerta del dormitorio. - La ducha está libre.

Mulder se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño, se quitó los boxer grises y entró a la ducha. Después de unos cinco minutos, él gimió y le gritó. - ¿Tenías que usar toda el agua caliente, Scully?

Scully, de pie junto al fregadero, usaba el secador de pelo así que no lo escuchó.

Una vez vestidos, Scully con un traje de pantalón negro y camisa blanca y Mulder con la ropa casual que llevaba el día anterior, salieron en coche, llegando unos 30 minutos después a la oficina del Dr. Parenti en College Park, Maryland, justo antes de las 07:00. Después de sólo unos pocos minutos en la sala de espera, fueron conducidos a la oficina de Parenti y se sentaron en las sillas beige frente a su escritorio. Después de un minuto o dos, Parenti se unió a ellos.

- Es bueno verte de nuevo. - Dijo Parenti, sacudiendo sus manos, y luego sentándose. - Bueno, bueno, si todavía estás a bordo quiero empezar de inmediato.

Los nudos en el estómago de Scully se apretaron aún más por la ansiedad, pero asintió. - Sí.

Parenti sonrió. - Excelente. A partir de hoy voy a empezar contigo un tratamiento diario de estrógenos, junto a una dosis inyectable de progesterona para fortalecer tu revestimiento uterino. Esta vez vamos a hacer un tratamiento de 12 días en lugar de 10. Puedo establecer una cita para ti con Lifecare Medical Associates en Washington D.C para que hagas algunos análisis de sangre el día de hoy, sólo para que podamos probar otros niveles hormonales. Estoy seguro de que están bien, pero no está de más comprobar.

Scully asintió.

- Este viernes… - Parenti continuó, mirando a Mulder. - Sería el 3 de diciembre, deberá venir tu pareja a depositar una muestra de esperma.

Él asintió con la cabeza. - Yeah, está bien.

- Oh, y recuerda, sin eyacular durante al menos tres días antes.

Mulder lo miró fijamente, recordando las instrucciones que Parenti le había dado la primera vez. Suspiró. - Lo recuerdo.

Scully disparó a Mulder una breve mirada de soslayo, seguía sintiendo su estómago lleno de nudos. El sexo quedaba fuera de discusión, probablemente por el resto de la semana, o por lo menos hasta la noche del viernes, y ya hacía casi una semana desde la última vez que lo habían tenido. De repente se dio cuenta que este proceso nada tenía que ver al de la primera vez, donde pasaron las etapas iniciales separados. Había tantos otros factores en los que pensar ahora, como los diferentes efectos que la IVF tendría en la intimidad de su asociación, que ni siquiera habían sido considerados antes.

- Luego el quinto día, te realizaré la inseminación con el esperma más fuerte y saludable que obtengamos de la muestra. - Continuó el Dr. Parenti, antes de mirar a Scully. - Creo que me gustaría probar con la transferencia de blastocistos esta vez.

- ¿Qué es eso? - Preguntó Mulder.

Parenti asintió, dándole una pequeña sonrisa. - Dentro de las 24 horas después de la fecundación o fertilización, los embriones comienzan a escindir, o sea, a dividirse en dos o más partes. A partir de 2 células a 4 células. Luego, en las siguientes 24 horas, los embriones se dividirán en 8 células y así sucesivamente. Cuando los embriones alcanzan de 32 a 64 células se convierten en blastocitos. En esta etapa de desarrollo diferentes partes del embrión son visibles por primera vez. Hay una delgada capa de células que rodea una cavidad llena de líquido, y un pequeño grupo de células llamada: "masa celular interna" que finalmente con el tiempo se convertirá en el propio feto. En los primeros días de la fecundación, es difícil determinar qué embriones tienen la mejor oportunidad de resultar en un embarazo. Dado que muchos embriones son incapaces de desarrollar a blastocistos la capacidad de cultivar embriones de unos pocos días hasta que llegan a la etapa de blastocisto puede hacer la tarea mucho más fácil.

Mulder asintió con comprensión.

- Ahora, la última vez nosotros realizamos la transferencia de embriones el cuarto día de la fecundación… - Continuó Parenti. - Pero… creo que me gustaría cultivar los embriones más tiempo para ver si algunos se desarrollan en blastocistos saludables. Si tenemos al menos un embrión sano en el sexto día, vamos a realizar la transferencia de blastocistos el 10 de diciembre. - Luego miró hacia abajo, a su calendario de escritorio. - Después de eso... puedo programar para que vengas el 22 de diciembre para que podamos hacer una prueba de embarazo.

Scully sólo pudo asentir. Sentía demasiadas emociones a la vez, y era difícil de procesar la tormenta de miedo, ansiedad, emoción y esperanza que asolaba dentro de su mente.

A última hora de la tarde del viernes 3 de diciembre, Mulder y Scully condujeron desde la sede del FBI a la oficina del Dr. Parenti.

- Todavía no entiendo por qué tenía que venir contigo, Mulder. - Scully suspiró, al entrar en la sala de espera. - Preferiría, lejos, por mucho, haber ido a casa.

Él sonrió. - Te lo dije, es una sorpresa.

Ella lo miró fijamente. - Sabes que odio las sorpresas.

- Síp, lo sé. - Respondió, sin dejar de sonreír.

Mulder miró el reloj en la pared. Las 17:52, se acercó a la recepcionista. - Hola, uh, estoy aquí para depositar una muestra de esperma.

Una mujer de poco más de 50 años, con cabello entrecano rubio, levantó la vista de la pantalla de su computador, dándole una cálida sonrisa. - Hola de nuevo. "Sure thing" (Apuesta segura). ¿Nombre?

- Fox Mulder.

Ella clickeó el mouse un par de veces, mirando el monitor. - Está bien, estás justo aquí. - Se levantó del escritorio y se dirigió a un armario en la pared opuesta, sacando un recipiente estéril de plástico, y regresó. - Aquí tienes. Ahora, nuestras disculpas, pero todas las salas de… exámen están ocupadas en estos momentos con pacientes. ¿Te importaría usar un baño?

Mulder parpadeó. - Uh, no creo que eso sea un problema.

- Bueno. Lo siento de nuevo por lo de las salas. Los viernes son siempre "agitados" por aquí.

Él le dio una pequeña sonrisa. - Está bien.

La recepcionista acompañó a Mulder hasta un baño unisex en el pasillo, fuera de la sala de espera, y se fue de nuevo a su escritorio. Él entró al cuarto de baño, apoyó el recipiente en el fregadero, y se quedó mirándolo.

Scully se sentó en la sala de espera, y suspiró. ¿Por qué estaba tardando tanto tiempo, Mulder? Miró su reloj; 18:13. De repente su teléfono celular comenzó a sonar.

- Scully.

- Soy yo.

Dejó escapar una risa entrecortada. - ¿Qué estás haciendo, Mulder?

- Absolutamente ni una maldita cosa. - Se quejó.

Scully suspiró. - ¿Qué está mal?

- Bueno, eh, estoy teniendo algunos problemas. ¿Puedes, uh, venir?

Ella se quedó sin habla.

- ¿Hola? Scully?

- Si, estoy aquí. Pensé que eras un profesional, Mulder.

Él suspiró. - Me metieron en un cuarto de baño, y no hay, uh, artículos aquí para obtener ayuda.

Ella rodó los ojos. - ¿Qué hay de esa memoria fotográfica tuya?

- No está funcionando. ¿Podrías venir aquí? ¡¿Por favor?!

Scully soltó una risa entrecortada de incredulidad en el teléfono, antes de colgar. La idea le resultaba tan ridícula. Ella y Mulder, en un cuarto de baño, en el consultorio de un médico. Se rió nerviosamente, sacudiendo la cabeza. Oh, bien. Se levantó de su silla y caminó por el pasillo, mirando hacia arriba y hacia abajo, preguntándose dónde estaba Mulder. Entonces vio una puerta abierta a su izquierda y Mulder parado allí con el ceño fruncido, mirándola entre avergonzado y ansioso. Obviamente, él no creía que eso era muy divertido.

Cuando Scully entró al cuarto de baño, cerrando y trabando la puerta detrás de ella, tuvo la poderosa sensación de que ya había estado en una situación similar antes. No supo explicarse inmediatamente cómo podía ser eso posible, pero de repente vívidos recuerdos de la escuela de medicina, de habitaciones cerradas en el Hospital Johns Hopkins en Baltimore, se apresuraron en su mente y tuvo que reprimirlos rápidamente antes de que el sentimiento de culpa pudiese florecerle en la boca del estómago. Miró alrededor del cuarto de baño rancio, con el inodoro y el fregadero blanco y no mucho más.

Scully le sonrió. - Me sorprende que no pudieses entrar en clima aquí, Mulder.

Él suspiró, dándole una mirada en blanco.

Ella se movió hacia él, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, y lo miró fijo. - Para que lo sepas, no voy a darte una mamada al lado de un inodoro.

Mulder se rió.

Se sintió aliviada cuando notó que la ansiedad se borraba de su rostro, lo contempló por unos segundos. - Bésame.

Mulder la miró a los ojos, contemplándola, levantó las manos para sostener su cuello, su pulgar acariciándole los lados de la cara. Inclinó la cabeza para capturar sus labios con los suyos, besándola lentamente. Scully apreció su ternura, pero quería salir de ese cuarto de baño tan pronto como fuera posible. Lo besó profundamente, sus manos fueron a los pantalones del traje de Mulder. El cinturón ya estaba desabrochado, el botón también, con una mano le bajó la cremallera mientras la otra alcanzaba el interior de sus boxer, los pantalones cayeron a los tobillos de su compañero.

Scully acarició su sexo hasta que se endureció en su mano, Mulder gimió en su boca. Retiró la mano después de liberar su erección de sus boxer. - Hazlo tu.

Él la miró fijamente, respirando con dificultad. - ¡¿Qué?!

- Quiero que tú lo hagas. - Le dijo, su voz estaba casi ronroneando.

Mulder devoró una vez más los labios de Scully mientras comenzaba a acariciar su sexo duro, ella acercó la mano izquierda al recipiente que estaba sobre el fregadero, apoyándola cerca. Scully gimió en su boca devolviéndole el beso con la misma pasión, y él rompió el beso para poder respirar. Apoyó su frente contra la de su compañera, jadeando, mientras mantenía su pene apretado, acariciándolo cada vez más rápido.

- Scullyyyy... - Gimió.

- Quiero verte acabar, Mulder. - Susurró.

Un sonido bajo y desesperado escapó de su garganta, y él la tomó de la cintura con el brazo izquierdo para mantener el equilibrio mientras su mano bombeaba cada vez a más velocidad a lo largo de su eje hinchado.

- Mierda, Scully... ¡Aaaaahh! ¡Carajo! - Mulder jadeó, sintiendo el aumento de presión.

Ella se aseguró de tener un control firme del recipiente para la muestra, lo tomó con la mano izquierda, agradeciendo que Mulder ya hubiese retirado la tapa antes de que ella llegara, le pasó la mano derecha por el pelo, acariciándolo, susurrando su nombre al oído y diciéndole: "Acaba"; "Déjame verte hacerlo". Las piernas de Mulder se cerraron y Scully acercó el envase a su erección, inclinándolo hacia la cabeza llena de sangre. Luego él se sacudió y dejó escapar un gemido gutural, mientras su mano acariciaba su sexo frenéticamente hasta el orgasmo, su semilla derramándose en el envase de plástico. Mulder se quedó allí, jadeando con fuerza, aferrado a su cintura y apoyando su frente contra la de Scully mientras su cuerpo sufría los últimos espasmos del orgasmo.

Bajó la vista hacia el envase en su mano, mientras ella se inclinaba para colocarlo de nuevo en el fregadero, y notó que una gota de su eyaculación la había salpicado en el pulgar. Mulder tomó la caja de pañuelos del lavabo, pero sus ojos inmediatamente se abrieron en estado de shock cuando ella lo miró fijamente, lamiendo su dedo pulgar.

- Scullyyyyy… - Mulder gimió ahogado.

- Te dije que iba a compensarte. - Susurró, guiñándole un ojo.

- Vas a arruinar mi sorpresa.

Scully le dio una mirada de perplejidad. - ¿Qué significa eso?

- Quiere decir que ahora estoy tentado a saltarme las preliminares y sólo hacerlo a mi manera contigo, tan pronto como sea posible. - Sonrió, tirando hacia arriba sus boxer.

- ¿Hay preliminares? Mulder, no necesito ser seducida. Soy algo seguro.

Él se rió. - No tiene nada que ver con la seducción.

- Hmm, bueno, voy a la sala de espera. - Dijo Scully, antes de salir del cuarto de baño mientras Mulder se subía la cremallera de sus pantalones.

Una vez que Mulder y Scully partieron la oficina del Dr. Parenti sobre la Oakhurst Avenue en College Park, les tomó unos rápidos cinco minutos en coche llegar al College Park Marriott Hotel and Conference Center en la University Boulevard East. Después de estacionar el auto, Mulder se volvió y le sonrió a Scully.

- Mulder, ¿qué estamos haciendo aquí? - Preguntó Scully, frunciendo los labios. ¿Por qué este lugar? ¿De todos los lugares?

No lo podía creer.

Él se aclaró la garganta. - Bueno, Scully, creo que dijiste que me ibas a recompensar.

Ella lo miró fijamente. - Sí, yo dije eso.

Mulder sonrió. - Bueno, esta es la manera en la que vas a empezar a hacerlo.

A continuación, se bajó del coche, caminó hacia el lado de Scully, y abrió la puerta para ella. Su compañera lo miró con recelo cuando salió, y se paró al lado de la puerta del coche sin dejar de mirarlo tratando de adivinar cuál era su juego. Mulder le tendió la mano. Scully se cruzó de brazos y lo miró fijamente.

- Scully, vas a tener que tomarme de la mano mientras caminamos por el edificio.

Ella arqueó una ceja. - Estamos en público, Mulder.

Él le sonrió. - La oficina de Parenti era pública.

- Estábamos en una habitación cerrada con llave donde nadie podía vernos. La gente nos verá aquí, Mulder.

- Estoy dispuesto a correr ese riesgo. - Respondió. - Scully, es sólo por esta noche. "Humor mí" (sígueme la corriente).

Scully suspiró, e insertó su pequeña mano derecha en la mucho más grande mano de Mulder. Mientras caminaban por el estacionamiento, trataba de hacer retroceder los sentimientos cálidos y difusos que se estaban inflamando repentinamente en la boca del estómago mientras Mulder sostenía su mano en la suya. Eran las cosas sentimentales tontas como éstas, la que la harían enamorarse de él más de lo que ya estaba. Ella se negó a mirarlo, sabiendo que él seguramente tendría una sonrisa soppy (sentimentaloide) en su rostro.

Cuando llegaron al vestíbulo del hotel, Scully intentó apartar la mano, pero Mulder se la tomó con más fuerza. - Nop.

Ella suspiró.

Mulder siguió las indicaciones hacia el centro de conferencias a través del lobby hasta que se encontraron con unas puertas francesas dobles y un cartel que anunciaba: "The Garden".

Los recuerdos comenzaron a inundar el cerebro de Scully. - Mulder, ¿por qué estamos aquí?

Él se rió entre dientes. - ¿Qué quieres decir? Estamos aquí para cenar.

- Yeah, pero ¿por qué este lugar?

- Porque recuerdo que dijiste que amabas el cangrejo azul a la Maryland, y este restaurante fue sumamente recomendado por Chuck.

Scully lo miró fijamente. - No tengo memoria reciente de haber hablado sobre el cangrejo azul.

Mulder le sonrió. - No fue algo reciente. Fue cuando estábamos trabajando en ese caso en Braddock Heights, Maryland y en la ciudad realmente no encontramos ningún restaurante decente.

- Braddock Heights - Scully repitió pensativamente. - Mulder, eso fue hace años.

Él la miró fijamente. - Sip. Mayo de 1996. ¿Cuál es tu punto?

- ¿Cómo es posible recordar que hablé sobre eso?

Mulder le dirigió una mirada de sorpresa. - Recuerdo todo lo que dices.

Luego abrió una de las puertas francesas para Scully, y ella caminó a través. Un recuerdo doloroso estaba pujando en su mente, y ella estaba tratando desesperadamente de suprimirlo. Mulder se acercó a la anfitriona, mientras Scully recorría con la mirada el restaurante. Vio a los clientes sentados en las familiares sillas estilo "Queen Anne", se detuvo en las mesas de manteles blancos, con pequeñas lámparas de aceite y cargadores de latón. En una pared reconoció las obras chinas y balinesas, y notó la barra que llenaba un rincón de la habitación. Las puertas situadas en el lado opuesto de la habitación conducían al jardín asiático, con mesas donde uno podía sentarse y comer cuando había un clima agradable. Scully recordó comer ahí, en ese jardín, varias veces en el transcurso de un verano, y luego a toda prisa trató de alejar esos recuerdos y ponerlos a distancia.

- Nuestra mesa no estará lista por unos 10 minutos, pero podemos esperar en el bar. - Le dijo Mulder, volviéndose hacia ella.

- Ok.

Después de colgar sus abrigos, Mulder puso su mano sobre la espalda baja de Scully mientras se dirigían a la barra, algo en Scully estaba creciendo intensamente, volviéndose algo plenamente consciente desde que aquellos agentes chismosos involuntariamente le hicieron prestar atención. Recién ahora notó que Mulder repetía ese gesto muy seguido, y que en realidad había estado haciéndolo desde hacía años, y se preguntó por qué en realidad nunca pensó demasiado en ello, ni por qué no le había llamado la atención ese gesto antes. Una vez que llegaron al bar, y se sentaron en los taburetes, Mulder se quedó mirando la rodilla expuesta de Scully mientras cruzaba las piernas, y sin dudarlo, puso su mano allí. Scully lo miró fijamente, en forma dura, arqueando la ceja, hasta que él la quitó, alzando sus manos en señal de rendición. El escenario actual se parecía terriblemente a una cita romántica para ella, y su sirena de alarma de auto-preservación comenzó a sonar en algún lugar de su mente.

- ¿Qué quieres beber? - Mulder le preguntó, cuando el camarero se acercó.

Scully torció la boca, decidiendo. - Bueno, no puedo tomar alcohol en estos momentos. Pero eh... quiero algo dulce. - Sintió que su cara enrojecía un poco. Sabía lo que quería, pero sentía que su deseo la haría sonar como una niña pequeña. Oh bien. - Voy a tomar un Shirley Temple.

El camarero asintió y giró hacia Mulder, quien le estaba sonriendo a Scully, él ordenó. - Uh, voy a tomar una Coca.

- Mulder, no tienes que abstenerte de tomar alcohol simplemente porque yo no puedo hacerlo.

- No tengo ganas de beber alcohol, Scully. - Dijo, encogiéndose de hombros.

Después de que el camarero trajera sus bebidas, Scully miró a su compañero. - Así que… eh, en serio, Mulder. ¿Qué cosa en el mundo te hizo recordar de repente que había mencionado que me gustaba el cangrejo azul a la Maryland en la primavera de 1996?

Él le sonrió. - No dijiste que te gustaba. Dijiste que lo amabas. Y yo no "de repente recuerdo", Scully. Esa es sólo una de las cosas que sé, de todas las cosas que dijiste todos estos años, y que están firmemente guardadas dentro de mi cerebro. Recuerdo todo lo que dijiste desde nuestro primer caso. Puedo recordar conversaciones enteras. De hecho, yo, eh... - Mulder se rió.

Scully pudo ver como su rostro se volvía ligeramente rojo. - ¿Qué?

- Bueno, cuando solía pasar mis solitarias noches en el sofá… - Respondió Mulder. - Solía repasar y repetir nuestras conversaciones en mi cabeza hasta que me quedaba dormido.

- ¿En serio? - Dijo Scully, sonriéndole cariñosamente a pesar de sí misma.

Mulder asintió, mirándola fijamente. - Síp.

Pocos minutos después, los llevaron a su mesa en una esquina tranquila, con una pintura de un paisaje chino sobre sus cabezas ordenaron la cena, sus aperitivos llegaron, la ensalada de pan plano con un mix de hojas baby y vinagreta balsámica de Scully y los camarones a la parrilla de Mulder.

- Supongo que estuviste aquí un montón de veces antes. - Comentó Mulder.

Sus ojos volaron a los suyos, sintió su estómago anudarse. - ¿Qué te hace suponer eso?

- Debido a que es en la misma calle del campus de la Universidad de Maryland. Debes haber venido aquí cuando cursabas, ¿no?

Scully suspiró, los nudos en el estómago se aflojaron ligeramente. - No, esto no estaba aquí cuando cursaba en la universidad. No abrió hasta que estuve en la escuela de medicina.

- Entonces, ¿estuviste aquí antes? - Preguntó Mulder, apuñalando a un camarón con el tenedor.

- Sí. - Asintió. - Unas pocas veces. Pero de eso hace hace muchos años.

Scully quería desesperadamente cambiar de tema, y por eso le preguntó sobre lo que Chuck Burks estaba haciendo últimamente. La conversación sobre Chuck los mantuvo ocupados hasta la llegada de sus platos, el camarero colocó los pasteles de cangrejo al estilo Maryland frente a Scully y el filete de lomo de res frente a Mulder. Scully disfrutó el resto de su cena con alivio y comodidad, los nudos en el estómago parecían haberse disipado.

Al regresar al vestíbulo del hotel una vez que habían terminado su cena, Mulder le dijo a Scully que lo esperara allí mientras él iba al coche para buscar algo. Ella se preguntó qué era lo que le pasaba ahora. Para su consternación, regresó con sus bolsas de noche del maletero.

Scully se resistió a la idea quejándose. - Mulder, ¿nos vamos a quedar en el hotel?

- Yeah. - Respondió, moviendo las cejas. - Es una agradable sorpresa, ¿no te parece?

Los nudos en el estómago de Scully se volvieron más ajustados apretándose cada vez con más fuerza, y su "fight-or-flight" (instinto de pelear o huir) comenzó a sonar. - Mulder, no podemos quedarnos aquí.

Él la miró, confundido. - ¿Por qué no?

¿Qué iba a decir? - Um... Mulder, estamos en el área de D.C. Alguien nos podría reconocer.

Él asintió con la cabeza, guiñando un ojo. - Es por eso que vamos a ir a la suite por separado.

- ¿Suite? - Preguntó Scully con incredulidad.

Mulder sonrió. - Síp, hice las reservaciones. Me invitaste a una suite en Chicago. Sólo estoy devolviéndote el favor, Scully.

Ella suspiró. ¿Cómo iba a alojarse en ese hotel? No podía hacerlo. Pero sabía que la única manera en que sería capaz de persuadir a Mulder de olvidar su plan de acción era con la verdad. Entonces sus únicas opciones eran… o bien confesarle que este Marriott Hotel había sido una figura clave en la relación adúltera que una vez había tenido o, finalmente, pasar la noche aquí con él. Rápidamente eligió la segunda opción.

Mulder permitió que Scully vaya primero a la habitación. Ella caminó a través de la sala hacia el dormitorio, que estaba separado por un muro de privacidad. Después de acomodar su bolsa de viaje en la cama, y reunir sus objetos personales, se dio una ducha rápida, asegurándose de no mojarse el pelo.

Al salir del cuarto de baño, envuelta en una toalla, vio a Mulder usando sólo una camiseta blanca y unos boxer azul marino con la marca escrita en la cintura, sentado al borde de la cama a oscuras, mirándose las manos entrelazadas. La luz se filtraba desde la sala. Mulder levantó la vista y la miró fijamente, suspirando. No habían tenido relaciones sexuales desde el martes pasado, hacía ya 10 días. Scully se sentía como si hubiera sido mucho más que eso. Se acercó a Mulder parándose frente a él, pasándole la mano suavemente por el pelo. Él la miró a la cara, levantando sus manos y tirando de la toalla para liberar su cuerpo. Sus manos fueron rápidamente a su cintura, mientras paseaba sus ojos sobre el cuerpo menudo de su compañera.

- Scully... - Respiró suspirando, frotando con las manos arriba y abajo de sus lados antes de llevar con delicadeza sus palmas al frente, para apretar sus pechos suaves, perfectamente redondos.

Nunca podría sobreponerse a la forma en la que él pronunció su nombre, de esa manera tan especial, con más asombro y reverencia en su tono de voz del que había utilizado alguna vez para las cosas más increíbles e impresionantes que habían presenciado en los últimos años trabajando juntos.

Mulder tiró de Scully para acercarla a él, pasando sus manos a lo largo de su espalda firme, bajando hasta su trasero, e inclinó la cabeza hacia abajo para tomar un pezón rosa en su boca, acariciándolo en círculos con la lengua. Ella cerró los ojos suspirando. Los dientes rozaron su pezón, royendo sin pausa y cuando lo mordió suavemente, Scully jadeó, sus manos se movieron desde los hombros de Mulder a los lados de su cara y hasta su pelo, aferrándolo apasionadamente entre los dedos. Él comenzó a succionar con avidez, en forma ansiosa su pezón duro, antes de pasar al otro pecho para darle la misma atención.

Scully sintió una oleada de excitación ardiendo en su centro, su clítoris tensándose y el deseo húmedo fluyendo desde dentro de su cuerpo, logrando que ella comenzara a retorcerse y gemir. La mano derecha de Mulder se movió a lo largo de sus caderas, pasando por su trasero, bajando hasta sus muslos y acariciando entre ellos. Ella se movió al abrir las piernas, Mulder gruñió de satisfacción contra su pecho.

Mulder gimió cuando su mano encontró la humedad de Scully, sus dedos hundiéndose en sus pliegues, recolectando sus jugos, llevándolos hacia delante para rodear su clítoris hinchado. Ella gimió, moviendo sus manos desde el pelo de su compañero hasta aferrarse a sus hombros. Él deslizó sus dedos índice y medio hasta su entrada, empujando dentro de ella, en forma dura hasta los nudillos.

Scully gritó, los dedos clavándose en los hombros de Mulder todavía cubiertos por la camiseta blanca, cuando las sacudidas de placer ondearon desde su centro hasta su cerebro. Él retiró sus dedos lentamente, mientras tomaba su otro pezón en su boca y lo mordisqueaba, pasando sus dientes contra él, y luego metió de nuevo los dedos dentro de ella, de golpe, más duro, mientras mordía el pezón con fuerza.

- ¡Oh, Dios mío! - Scully gritó de nuevo mientras sus ojos se cerraban de golpe, y presionaba su centro contra la mano de Mulder mientras él comenzaba a rodear su clítoris con el pulgar sumándolo a las feroces estocadas de sus dedos. Las caderas de Scully se balanceaban contra su mano mientras la boca de Mulder se movía desde sus pechos a los hombros, recorría el tórax, regresaba a sus pezones subiendo hasta el cuello, besando, lamiendo y golpeando su lengua contra la piel de ella.

La dedicación, el trabajo de sus dedos curvados contra el punto sensible dentro de su pared frontal y el pulgar presionando sobre su clítoris, dibujando pequeños círculos, pronto causó que su cuerpo se pusiese rígido y ella sintió esa deliciosa tensión aumentando, trasladándola hacia otro nivel, hacia un "plateau" (periodo de tiempo en que una persona se mantiene muy muy excitada sexualmente, con o sin orgasmos. La intensidad puede ser variable.).

- Muldeeer... voy a... Voy a… - Scully jadeó.

- Sí. - Mulder aspiró contra su cuello, incrementando el ritmo de sus dedos.

La cabeza de Scully cayó hacia atrás y se aferró a sus hombros aún con más fuerza, gimiendo. - ¡Ooooh, ahí estaaaá!

Su tensión estalló, sus músculos apretando con fuerza alrededor de sus dedos, y acabó, sus gemidos pesados llenaron la habitación. Mulder la sostuvo contra él mientras las olas de placer iban disminuyendo, su cuerpo dejaba de sacudirse y sus nervios sensibilizados comenzaban a recuperarse. Scully inclinó la cabeza para besarlo apasionadamente en la boca, y él comenzó a ponerse de pie. Rompió el beso para quitarse rápidamente la camiseta, arrojándola al suelo antes de sacarse los boxer.

- ¿Cómo lo quieres, Mulder? - Susurró, sintiendo su firme erección presionando su estómago con insistencia.

Él respiraba con dificultad. - ¿Cómo quiero qué cosa, Scully?

Ella sacudió la cabeza, sonriéndole. - Estoy aquí para complacerte, para gratificarte ¿recuerdas?

Mulder estiró su brazo para abrir la cama y luego tomó a Scully, acostándola sobre el colchón y ella se arrastró hacia atrás para apoyar la cabeza sobre una almohada. Él se subió a la cama moviéndose hacia su compañera, ella vio su expresión hambrienta sus ojos oscuros, y pensó que se parecía a un gran animal a punto de devorarla. Los ojos de Scully se abrieron y pasó saliva, sintiendo como su clítoris comenzaba a latir de nuevo.

- Dime cómo quieres hacerlo, Mulder. - Susurró.

- Arriba. - Mulder jadeó, moviéndose hasta quedar sobre ella. - Entre tus piernas.

Scully abrió las piernas, doblando las rodillas mientras la cadera de Mulder se asentaba entre ellas sosteniéndose a sí mismo por los codos. Luego llevó una mano hacia abajo entre ellos para esparcir su húmedad, y su sexo duro embistió contra su entrada. Ella gimió y retrocedió, posponiendo su ingreso, anhelando sentirlo en su interior.

- Scullyyy. - Mulder susurró, su voz de nuevo llena de asombro y reverencia.

Se metió lentamente dentro de su apretado sexo. Los músculos de Scully se contrajeron alrededor de él, desesperada por su grosor, logrando que Mulder gimiera. Ella amaba ese sonido, y apretó sus músculos alrededor de él otra vez. Su compañero la miró a la cara.

- Oh, Scully. - Susurró de nuevo, presionando su frente contra la de ella.

A continuación, comenzó a empujar a un ritmo fuerte y constante y ella comenzó a gemir con fuerza. Con cada embestida, Scully podía sentir su gruesa base frotándose contra sus resbaladizos pliegues, sus bolas tensas golpeando su ano creando un agradable cosquilleo, la hinchada cabeza de su sexo golpeando contra las paredes internas, su hueso pélvico friccionando contra su clítoris.

Scully comenzó a rotar sus caderas para enfrentarse con las estocadas de Mulder, y pronto sintió otro orgasmo agitándose a través de su cuerpo, la espalda arqueada y sus caderas corcoveando contra él. Mulder oyó como sus gemidos se convertían en fuertes gritos y los gritos sonaban muy parecido a su nombre. Comenzó a penetrarla con creciente urgencia, los músculos estrechos de su sexo húmedo animándolo al éxtasis.

Salvajemente, con cierta violencia el lenguaje explícito cayó de su boca cuando la chispa de placer que procedía de sus testículos contrayendo su ingle en forma dura se convirtió en un maremoto. Scully, cuando su propio orgasmo fue amainando poco a poco, pudo observar como el rostro de Mulder se contraía cuando el placer se apoderaba de él, sus caracteristicos gemidos guturales escaparon de su garganta con fuerza, y él acababa, llenando su vientre con su semilla.

Mientras yacía de lado, frente a Mulder, Scully se preguntó si alguna vez sería capaz de abrirse sobre su pasado. Él era tan... bueno. Claro, tenía un don especial para romper las normas y se negaba a "go by the book" (actuar según las reglas) la mayor parte del tiempo. Pero había una razón para ello. No siempre había sido así. Hubo un momento en que él era el boy scout perfecto, indefectiblemente obedecía las órdenes de sus superiores y siempre actuaba según las reglas. Hasta que, a su juicio, esto le costó a un agente, a su compañero la vida. Él sabía lo que debía hacer, el curso de acción que debía tomar, pero lo que pensaba no era lo que decían las reglas. Siguió las reglas, y el agente murió. Scully sabía que eso lo obsesionaba.

Desde entonces él permitió que su propia conciencia sea su guía, aún si eso significaba no seguir las reglas, porque creía que su propio sentido innato del bien y el mal era superior, y en muchos aspectos realmente lo era. Sabiendo lo que sabía de Mulder, su bondad, su familia y sus temores sobre su verdadero progenitor, ¿cómo podría decirle que había tenido un romance con un hombre casado? ¿Qué pensaría de ella? ¿No estaría avergonzado de sus acciones? Scully sabía que ella sí lo estaba.

Mulder la observó mientras se quedaba dormida preguntándose por qué se veía presa del pánico al llegar al hotel, cuando estaban fuera del restaurante, y cuando le había dicho que se quedarían. Había observado su rostro durante toda la noche, y sabía que le estaba ocultando cosas. Sólo podía tener la esperanza de que un día esas cosas dejasen de ser algo que Scully debía esconderle. Pero por ahora estaba perfectamente contento de pasar el fin de semana encerrados en una habitación de hotel, rezando por un milagro, a sabiendas de que el FBI y su stréss, así como la ansiedad por el tratamiento de la IVF los esperaban el lunes por la mañana.

CONTINUARÁ…