Capítulo 46: "Es obvio BJ y Tillman están teniendo una aventura"… "¿Cómo lo sabes?"... "Una mujer percibe esas cosas".
Resumen:
Scully obliga a Mulder a dejar el hotel antes de lo planeado. Otro Flashback.
Notas:
Lana Del Rey – "Cola (Pussy)"
My pussy tastes like Pepsi-Cola
My eyes are wide like cherry pies
I gots a taste for men who're older
It's always been, so it's no surprise
Ah, he's in the sky with diamonds and he's making me crazy
All he wants to do is party with his pretty baby
Come on, baby, let's ride
We can escape to the great sunshine
I know your wife, and she wouldn't mind
We made it out to the other side
Come on, come on
Come on, come on
Come on, baby
I fall asleep in an American flag
I wear my diamonds on skid row
I pledge allegiance to my dad
For teaching me everything he knows
Ah, he's in the sky with diamonds and he's making me crazy
All he wants to do is party with his pretty baby
Come on, baby, let's ride,
We can escape to the great sunshine
I know your wife, and she wouldn't mind
We made it out to the other side
Drugs suck it up
Like vanilla icies
Don't treat me rough
Treat me really niceys
Decorate my neck
Diamantes ices
Why, come on, come on
Ooh, ooh, ooh, ooh, yeah
Come on baby, let's ride
We can escape to the great sunshine
I know your wife, and she wouldn't mind
We made it out to the other side
Come on baby, let's ride
We can escape to the great sunshine
We made it out to the other side
We made it out to the other side
Come on, come on
Come on, baby
My pussy tastes like Pepsi-Cola
En la madrugada del sábado 4 de diciembre Scully despertó en una suite del College Park Marriott Hotel and Conference Center y sintió una oleada de pánico. Tenía que salir de ese lugar tan pronto como fuese posible. En silencio rodó para salir de la cama, cuidando de no despertar a Mulder, y se dirigió al baño para tomar una ducha. Veinte minutos después, salió encontrando que Mulder se había despertado.
- ¿Por qué te levantaste tan temprano? - Preguntó aturdido, mirando el reloj digital sobre la mesita de noche que apenas marcaba las 07:26 am.
- Mulder, tenemos que irnos.
- Pero reservé la habitación por todo el fin de semana, Scully.
Ella suspiró. - Aprecio el gesto, de verdad. Pero no puedo quedarme. Mis medicamentos están en casa, el estrógeno y la progesterona. Tengo que volver.
Mulder se sentó en la cama. - ¿Scully, no puedes sólo correr a casa, tomar lo que necesitas, y luego volver?
Scully se inclinó para sacar algo de ropa de su bolso de viaje. - Quiero ir a casa, Mulder.
Él escuchó la firmeza en su tono de voz, y supo que cualquier argumento que posiblemente pudiese pensar para hacerla cambiar de opinión no tendría sentido. Mulder se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño para ducharse. Diez minutos más tarde, salió del baño y procedió a vestirse. Después de asegurarse de que no habían dejado nada en la habitación, se abrieron paso por el vestíbulo y Scully salió a esperarlo en el auto mientras él hacía el check out en la recepción. Los 30 minutos de regreso a Georgetown fueron en silencio.
Agosto de 1986
Scully había pasado el fin de semana mudándose a su nuevo apartamento, un alojamiento para estudiantes fuera del campus que había arrendado a través de la Residencia Universitaria de Medicina de la "Johns Hopkins School of Medicine" (Escuela de Medicina Johns Hopkins), al este de Baltimore, en el barrio de Fells Point, justo al sur del campus médico. Afortunadamente, con la ayuda de sus padres, Melissa, y los recién casados Charlie y Jennifer, sólo le había tomado un sábado trasladarse de la casa paterna en Alexandria. Y estaba especialmente agradecida de que sólo había tomado un día, ya que las tensiones estaban actualmente altas en el hogar Scully.
Para disgusto de Bill Scully padre, Charlie se había casado con Jennifer apenas un mes después de graduarse de la escuela secundaria. La pelea que había estallado en la cocina cuando Charlie anunció sus planes de boda, estaba segura, de que habían quedado en la historia como una de las más legendarias. Bill padre acusó a Charlie de embarazar a Jennifer, cosa que su hijo categóricamente negó. Luego lo criticó por tirar su futuro al diablo, la oportunidad de llegar a ser alguien, de tener una carrera exitosa y ahorrar un dinero decente, hasta que pasara el tiempo necesario para convertirse en "hombre" antes de pensar en "sentar cabeza". Bill padre trataba de hacerlo entrar en la ecuación.
Charlie criticó los argumentos de su padre, defendió su decisión, y dejó en claro que nada lo haría cambiar de opinión. Iba a casarse con Jennifer. Llegaron a un arreglo a regañadientes. A pesar de que Charlie fue aceptado en varias universidades, aunque no tan prestigiosas como las que habían aceptado a Melissa y Dana, él planeaba no asistir y conseguir un trabajo de tiempo completo. Finalmente accedió a ir a la universidad y graduarse, y Bill no diría una palabra contra la decisión de casarse de su hijo menor. Y así, el sábado, 12 de julio Charlie y Jennifer se casaron en la iglesia de San Juan en Alexandria frente a 30 amigos y familiares. Maggie lloró durante la ceremonia, mientras que Bill permaneció en pétreo silencio.
Bill no entendía a su hijo. Él era demasiado parecido a Maggie, y pensaba que eso estaba bien para una mujer, pero era algo totalmente inaceptable en un hombre. A diferencia de sus otros hijos, Charlie tenía cero ambición. No tenía ningún deseo de unirse a la Marina como su hermano. Este no era un gran problema; sabía que la vida militar no era para todo el mundo. Pero al menos esperaba que Charlie tuviese algún tipo de meta en su vida, y trabajara duro para lograr ese objetivo. Lo que no podía aceptar era que la meta en la vida de su hijo menor era simplemente ser un marido y un padre. Eso era todo lo que él realmente deseaba. Maggie lo entendía. Él no podía hacerlo.
Y así los Scully, excepto Bill Jr que estaba actualmente en la base naval de Pensacola, pasaron un sábado bastante tenso empacando la, ahora, ex habitación de Dana y trasladando todo al apartamento amueblado de Baltimore. Aunque Bill estaba orgulloso de su hija y su elección en medicina, no le gustaba realmente el hecho de que se mudara tan lejos de él y de su atenta mirada. Se las había arreglado para mantenerla en el hogar los cuatro años de universidad, pero no pudo mantenerla en casa por más tiempo. Dana ya tenía 22 años, era adulta, y tenía cosas que necesitaba llevar a cabo. Sabía que ella no estaría en la casa por siempre. Pero encontró tranquilizador que Charlie y Jennifer se mudaran a la misma ciudad, ya que ambos asistirían a la Universidad de Maryland, en Baltimore County. El sábado por la noche, cuando Maggie y Bill regresaron a su hogar en Alexandria, sin Dana, él rompió a llorar.
La mañana del lunes siguiente, el 11 de agosto, Dana Scully llegó al campus médico del Johns Hopkins para la orientación. Se enteró que estaba matriculada en el "Florence Sabin College", una de las cuatro universidades donde dividían a los estudiantes con el fin de promover, de fomentar la tutoría, la camaradería, el trabajo en equipo, y el profesionalismo. A continuación, Scully se dirigió a la mesa donde debía esperar para conocer a su mentor designado, el Dr. Daniel Waterston, uno de los seis docentes asesores y consejeros para el "Florence Sabin". Había otras cuatro estudiantes de primer año sentadas en la mesa.
- Hola, soy Lalita Chopra. - Manifestó una india muy bonita de pelo largo negro atado con una cola de caballo apretada, y extendió la mano para estrechar la mano de Scully.
- Hola. - Scully respondió, moviendo la mano. - Dana Scully.
- Andrea Young. - Dijo una hermosa rubia alta mientras le estrechaba la mano, sus sonrientes ojos de un profundo azul marino.
- Elizabeth Olschewske. - Habló la mujer bastante más joven sentada junto a Andrea, de pelo castaño y ojos marrones, estrechando la mano de Scully.
- Michelle Kim. - Dijo una bonita coreana con gafas de montura negra, su brillante cabello negro caía directamente a sus hombros, mientras estrechaba la mano de Scully le sonrió.
Cuando Scully se sentó junto a Michelle, dos miembros de la facultad que iban caminando se detuvieron abruptamente al verlas juntas. Luego, se dispararon entre sí miradas de reojo.
- Ustedes, señoritas, están esperando al Dr. Waterston, ¿no? - Dijo la mujer, de pelo castaño largo hasta los hombros con permanente, que parecía estar en la primera mitad de los 40.
Ellas asintieron.
- Como lo suponía. - Le sonrió a su acompañante, un hombre de mediana edad con cabello gris amarronado oscuro que le sonrió a cambio.
Y continuaron su camino, dejando la mesa atrás. Scully no tenía idea de qué se trataba aquello. Tampoco parecía que las demás lo supieran. Después de unos 10 minutos, un hombre con bata blanca de laboratorio se acercó a ellas. Era alto y atractivo, con cabello de un rubio oscuro, parecía tener unos 40 años.
- Hola. - Las saludó con una sonrisa. - Soy el doctor Daniel Waterston, y tengo el privilegio de ser su consejero-asesor por los próximos cuatro años.
Scully, y sus compañeras de mesa, asintieron con la cabeza, los ojos muy abiertos y los estómagos llenos de mariposas.
Daniel Waterston se rió. - No estén nerviosas. Porque estoy seguro que están cagadas del miedo. Está bien, es normal. Pero no hay razón para estar nerviosas conmigo. Vamos a llevarnos bien, muy bien.
Algunas de las mujeres relajaron su postura, pero Scully era todavía un manojo de nervios.
- Ustedes son sólo cinco de los 20 estudiantes que tengo como mentor, son cinco estudiantes de cada año. - Continuó. - Voy a ser un mentor muy dedicado a lo largo de toda su carrera académica aquí en la Johns Hopkins, pero le doy una atención muy especial a "mis" primeros años. Sé que puede ser abrumador, aterrador incluso, pensar en la difícil tarea delante de ustedes. Pero puedo garantizarles que todas van a sobrevivir, y recibir su M.D. (Doctorado en Medicina) Aún no perdí a nadie.
Las otras mujeres sonrieron cálidamente cuando él les hizo un guiño, pero Scully sólo logró una mueca poco entusiasta. Sentía que estaba a punto de vomitar.
- Ahora, en su primer año cursarán conmigo: "Fundamentos de la Anatomía Humana", por lo que serán mis estudiantes también, pero eso será sólo el primer año. También en su primer año me propongo a mí mismo ayudarlas a familiarizarse con la comunidad de Baltimore, por lo que pronto se sentirán como en casa. Esto es muy importante debido a la naturaleza estresante, exigente de la escuela de medicina. En el transcurso de los próximos cuatro años, a pesar de que técnicamente ya no serán mis estudiantes una vez que comiencen el Segundo Año, voy a seguir siendo su mentor en forma permanente, y nos reuniremos para los diferentes asesoramientos y consultas, incluso podemos hacerlo de manera más informal. Cada poco meses, a mi esposa le gusta ser la anfitriona de mi grupo en nuestra casa para una cena agradable. Eso es lo suyo. Sólo síganle la corriente.
Las demás se rieron, pero Scully estaba demasiado sobreexcitada por la ansiedad para formular una respuesta. Después de asegurarse de que habían recibido toda la información que necesitaban, incluyendo su plan de estudios, el mapa del campus, y preguntarles si necesitaban ayuda con la vivienda o el transporte para ir y venir de la escuela, el Dr. Waterston partió.
El miércoles 13 de agosto, la instrucción comenzó. Para el viernes 15 Scully se había precipitado al baño de mujeres para vomitar no menos de tres veces. Generalmente la acompañaba Michelle Kim, ya que se habían convertido en grandes amigas, para sostenerle el largo pelo rojo y evitar que cayera en su cara, mientras su cabeza colgaba sobre el inodoro. Poco después de las 10:00 am del sábado 16 de agosto, Scully estaba estudiando en una mesa de la "Sala de Lectura del Este" en la "Welch Medical Library" junto con sus cuatro compañeras de orientación. Poco antes del mediodía, otros tres estudiantes de medicina del Johns Hopkins se sentaron en la mesa de al lado.
- Hola. - Saludó un atractivo joven de pelo negro y ojos azules, vestía jeans azules y camisa blanca. - Soy James Jakubowski, pero pueden decirme sólo "JJ". Ella es Nancy Hudson.
Él asintió con la cabeza hacia la joven sentada frente a él en la mesa, de pelo rubio muy corto, vestida con una camisa a rayas blancas y negras debajo de una chaqueta de mezclilla y una falda roja hasta la rodilla.
- Y esta es Leah Smith. - Continuó. La mujer sentada junto a Nancy sonrió y asintió con la cabeza, antes de pasar un mechón de pelo castaño claro, largo hasta los hombros, detrás de una oreja.
- Estamos en Cuarto Año en el Hopkins. - Dijo JJ. - Ustedes deben estar en los primeros años, ¿verdad?
Las cinco asintieron, antes de presentarse. Scully sintió mariposas llenando su estómago por la forma en que JJ le sonrió cuando les dijo su nombre. Se ruborizó, y se obligó a romper el contacto visual.
- Entonces, ¿quién es su asesor? - Leah les preguntó.
- El Dr. Waterston. - Respondió Lalita.
- ¿De las cinco? - Preguntó JJ.
Ellas asintieron. Scully miró como Leah, Nancy, y JJ intercambiaban miradas de complicidad.
- Así que, uh, ¿Ya descubrieron cuál de ustedes es el proyecto favorito de Daniel? - Las interrogó JJ.
- Quieres decir el Dr. Waterston. - Dijo Michelle, sorprendida de que un estudiante utilizase el primer nombre de Waterston.
JJ se encogió de hombros. - Una vez pasado el primer año, le dice a todo el mundo que lo llamen Daniel.
- ¿Qué quieres decir con "proyecto favorito"? - Preguntó Andrea intrigada.
Scully notó como Nancy, JJ y Leah, una vez más intercambiaban miradas.
JJ se rió entre dientes. - Bueno, eh, todos los años Daniel escoge una de Primer Año de su grupo y le da… eh, "tutoría adicional" el resto del año. Ya sabes, el tipo de "después de hora amable".
Scully se sorprendió. No había tenido ese tipo de impresión del Dr. Waterston. Desde luego, fue muy amable, pero de una manera absolutamente profesional las pocas veces que había interactuado con él desde la orientación. Por supuesto, estaban en un salón de clases en esos momento.
- ¿Todos los años? - Preguntó Michelle, también shockeada. - Así que, cuando el primer año termina, y, uh, "su mascota", pasa a segundo año, ¿el Dr. Waterston simplemente escoge a alguien nuevo?
- Yeah. - Respondió Nancy. JJ y Leah asintieron con la cabeza.
Scully no estaba segura de poder creerlo. - Pero él es casado.
JJ, Leah, y Nancy se rieron. - Yeah, y tiene una hija también. - Le dijo JJ. - Su esposa lo sabe. Todo el mundo lo sabe.
- Pero ¿por qué no lo deja? - Preguntó Scully. No podía imaginar un escenario similar en el que ella tuviese que tolerar tal comportamiento de su marido.
- Uh, porque él es un médico rico. - Leah respondió en un tono obvio. - También es absolutamente brillante y famoso en todo el país por su trabajo en cardiología. Estar casada con él ofrece un cierto status.
- Al parecer si te llueve joyería y viajes al Mediterráneo lo otro no duele tanto. - Nancy bromeó. - Pero ella también sabe que él nunca la va a dejar. Esas aventuras son lo que son, no es que se tome en serio a alguna de estas chicas.
Scully y sus amigas se miraron, preguntándose si esto era verdad, preguntándose a cuál de ellas él escogería para que sea "su proyecto favorito" del año.
25 de noviembre de 1986
Cuando la clase de "Fundamentos de la Anatomía Humana" terminó, Dana Scully comenzó a caminar para salir del aula, Daniel Waterston la siguió con la mirada, su largo pelo rojo cayendo en cascada por su espalda.
- Oh, uh, Dana. - La llamó.
Scully giró justo antes de llegar a la puerta y lo miró, antes de volver al escritorio en la parte delantera del aula. - ¿Sí, Dr. Waterston?
- Um, estuve esperando para decirte que leí tú "Senior Tesis" de "Einstein's Twin Paradox" - Dijo, mirándola.
- ¿En serio? - Preguntó Scully, sorprendida.
Daniel asintió. - Sí. Francamente, estoy muy sorprendido de que alguien de tu edad, escriba algo así.
- Oh. Bueno... lo hice. - Scully se encogió de hombros.
Él le sonrió, asintiendo. - Sabes, Dana, debes hablar más en clase. Me gustaría oírte participar más a menudo. Evidentemente, tienes mucho que aportar. Y quiero saber lo que estás pensando. ¿Ok?
Scully sonrió y desvió la mirada. - Está bien, Dr. Waterston. Lo haré. - Giró y comenzó a alejarse.
- Oh, Dana. - Le dijo.
Ella se volvió a mirarlo. - ¿Sí?
- Disfruta de tus vacaciones de Acción de Gracias.
Ella le dedicó una media sonrisa. - Gracias, Dr. Waterston.
Daniel Waterston la siguió con la mirada hasta que ella ya no estuvo a la vista.
Más tarde esa noche, Scully y JJ estaban sentados en la cama viendo "Moonlighting" por televisión. Su teléfono sonó, y ella levantó el auricular de su mesita de noche.
- ¿Hola?
- Hey, Dana, es Charlie.
- ¡Hola, Charlie! - Dijo, con una gran sonrisa. JJ giró y al ver su expresión, sus cejas se arrugaron.
- Vamos a ir conduciendo juntos a lo de mamá y papá mañana, ¿verdad? - Preguntó Charlie.
- Sí, puedo reunirme contigo en la noche. - Respondió Scully.
JJ la miró fijamente.
Charlie se aclaró la garganta. - Ok. Bueno, eh, hay algo que tengo que decirte. Algo que tengo que decirle a mamá y papá, también.
Scully sintió que su estómago se anudaba. - ¿Qué?
- Bueno, um, Jennifer está embarazada.
Los ojos de Scully se abrieron con sorpresa. - ¡Oh, Dios mío! ¡¿De Verdad?!
- Papá va a ponerse hecho una furia.
Scully suspiró. - Todo va a estar bien, Charlie.
Charlie suspiró. - Sí. Puede ser. Estoy seguro de que Jennifer tendrá mucho que hablar contigo. Nos veremos mañana.
- Ok. Buenas noches, Charlie.
- Buenas noches.
Scully colgó el teléfono y se giró para ver como JJ estaba mirándola fijamente.
- Entonces, ¿quién es Charlie? ¿Tú novio?
Ella arqueó una ceja. - Si tuviera un novio, ¿crees que estaría aquí contigo?
- Uno nunca sabe con las chicas en estos días. - JJ bromeó.
Scully le sonrió. - Bueno, no soy una de "esas" chicas.
Él le sonrió. - Lo sé.
- Charlie es mi hermano pequeño.
- Oh... - JJ se rió entre dientes. - Así que, eh, dime… ¿Cúal de las chicas de Daniel es su mascota este año?
Scully se lo quedó mirando fijamente. JJ obviamente tenía problemas de celos. - En realidad, ninguna de nosotras.
Él le dirigió una mirada de incredulidad. - ¿Qué quieres decir? Siempre hay una. Cada año. Sin fallar. Quiero decir, estamos llegando a las vacaciones de Acción de Gracias. Él ya tendría que estar cogiendo con alguna de ustedes a esta altura.
Scully rodó los ojos. - Bueno, tal vez estás equivocado con él. Porque no hay nada entre cualquiera de nosotras y el Dr. Waterston. Además, todas nosotras estamos saliendo o viéndonos con alguien.
- Eso nunca lo detuvo antes. - JJ replicó.
Ella se encogió de hombros. - Tal vez a él no le gustó ninguna de nosotras de esa manera.
JJ le dirigió una mirada sarcástica. - Él no necesita que le gusten para cogérselas.
Scully lo miró. - Waterston es un buen tipo. Y es brillante. Él es un gran médico. Creo que la gente debería respetarlo en vez de calumniarlo.
- Bien. - JJ dijo lacónicamente. - Vamos… no hablemos de eso nunca más.
- Bien por mí.
Scully se preguntó, en realidad, cuánto tiempo esa cosa con JJ iba a durar. Probablemente no mucho tiempo.
Mayo de 1988
El viernes 20 de mayo la Instrucción terminó para los estudiantes de medicina de Segundo Año. Al final del día, Scully se dirigió a la oficina de Daniel Waterston para la reunión con su asesor de fin de año. Se sentó en una silla frente a su escritorio, todavía vestida con su bata blanca de laboratorio sobre un vestido azul cobalto que le llegaba a la rodilla.
- Por lo tanto, Dana, ¿estuviste pensando acerca de tú pasantía opcional para el 3er y 4to año? - Preguntó Daniel.
Scully se movió incómoda en su silla. Sabía cuál pasantía era la que le había interesado más, pero también sabía que Waterston no lo aprobaría. Y en el fondo, ella necesitaba desesperadamente su aprobación.
- No, no lo decidí todavía. - Respondió Scully.
Daniel le dio una mirada dura. - Dana, tienes que dejar de dilatar ese asunto. Tú pasantía opcional debe ser establecida lo más pronto posible.
Scully suspiró. - Bueno, eh, en realidad estuve pensando en hacer mi pasantía en la Oficina del Jefe Médico Forense.
Daniel se opuso a lo que decía. - En nombre de Dios, ¿para qué?
Ella apartó la mirada. - Eso es lo que me interesa.
Sacudió la cabeza con incredulidad. - Creo que tus talentos estarán mucho mejor al servicio de ayudar a los vivos en vez de desperdiciarlos en estudiar a los muertos. ¿Qué cosa en el mundo te hizo pensar que la patología era algo digno para malgastar tu tiempo?
Scully pensó en ese día frío de febrero, cuando la facultad de medicina había celebrado un "Career Day" (Día de las Profesiones). Ella había visto un folleto del FBI sobre la mesa de uno de los pasillos, y tuvo curiosidad acerca de por qué el FBI buscaría médicos. Un representante de Quantico, un tal George Hill, había ido a dar una presentación ese día, y Scully decidió asistir. George Hill comenzó la presentación debatiendo sobre Quantico, el tipo de trabajo científico y médico que se realizaba allí, el estado de las instalaciones de última generación, así como todos los beneficios y otras atracciones acerca de trabajar para el gobierno o para el Departamento de Justicia.
George Hill se detuvo y dirigió una penetrante mirada alrededor de la habitación a todos los presentes, que ciertamente no eran muchos. Sus ojos se posaron en Scully y él procedió a contar una historia horrible de un allanamiento de morada en Rhode Island hacía varios años, donde una mujer y su hija de 14 años, habían sido atadas a la cama de la madre, atacadas sexualmente, y luego degolladas. No había huellas, ni se encontraron armas de ningún tipo, no había semen u otras pruebas de ADN, y no había sospechosos. La familia de ellas se enfrentaba a años de agonía, sabiendo que el monstruo que había hecho eso nunca iba a ser encontrado. El médico forense de Rhode Island, pérdido, desorientado, envió los cuerpos a Quántico en la desesperación. Alguien, en algún lugar, debía encontrar algo que resolviese el caso. Todo el estado de Rhode Island estaba de luto. Un joven patólogo en Quántico, recién salido de la escuela de medicina, se topó con una marca de mordedura no detectada previamente debajo de la axila de la madre. Esa marca de mordedura los llevó al hombre responsable, un ex convicto liberado recientemente de prisión. Él fue a juicio, se declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional. Aunque nada podía traer a la vida a esa mujer y su hija, la familia tenía por lo menos justicia.
Scully había salido de esa presentación con lágrimas en los ojos y pasó la siguiente semana sin poder dormir, pensando en nada más que en esa madre y su hija. ¿Cuántas innumerables víctimas inocentes estaban por ahí? Clamando por la justicia, que nunca llegaría. A pesar de todos los meses transcurridos, todavía ese relato no había salido de su mente.
- Patología es un trabajo importante, también. - Respondió Scully.
Daniel le dedicó una mirada exasperada, y luego habló con rabia. - ¿No aprendiste nada de mí estos últimos dos años? Son los vivos los que necesitan nuestra ayuda. Los muertos están fuera de nuestro alcance. No hay nada más que se pueda hacer por ellos. Tus increíbles talentos se necesitan para salvar vidas, Dana. No tirarlos a la basura por hurgar en cadáveres.
Scully se miró las manos en su regazo, con los ojos brillantes de lágrimas. Pensar que el Dr. Waterston estaba decepcionado y enfadado con ella hizo que su estómago comenzara a girar. Él no era lo que JJ y otras personas le habían dicho que era. Él era más que un médico brillante, era un buen hombre. Ni una sola vez, durante el primer año, había dicho o hecho algo inapropiado o fuera de lugar con ella, o con sus compañeras. Y durante el segundo año, se hablaba de que él tampoco había adoptado una "mascota" entre las de Primer Año. De hecho, todos parecían estar sorprendidos de que Waterston, de repente, caminara por el buen camino. Scully no estaba tan sorprendida. Probablemente habían estado equivocados todo el tiempo.
- Bueno, no tomé ningún tipo de decisión final todavía. - Dijo Scully, sin dejar de mirar a su regazo.
Daniel suspiró. - Dana, lo siento. Por favor, no te enfades. Es sólo que puedo ver tu potencial. Vas a hacer grandes cosas. Y no quiero que te guíen y gires en la dirección equivocada. Realmente no debería decir esto, pero tú eres la mejor estudiante que tuve. Verte trabajar me hace sentir inmensamente orgulloso. Si tú terminases en patología, odiaría pensar en la cantidad de vidas que no serán salvadas porque no estarás disponible para hacerlo.
Scully levantó la mirada hacia él, las lágrimas ahora derramándose. Se sentaron allí, mirándose el uno al otro. Scully vio algo en su rostro, vio algo en sus ojos, algo así como amor y cariño. Su corazón se inflamó.
Daniel se aclaró la garganta. - Está bien, creo que hemos terminado aquí. Evidentemente, tienes mucho en que pensar. Sólo recuerda que necesitas presentar el formulario de pasantía opcional para tú inscripción a Tercer Año en Agosto.
Scully asintió y salió de su oficina.
23 de febrero de 1989
Scully estaba tapada hasta el cuello con el trabajo clínico en sus dos turnos de prácticas rotativas, su pasantía de ocho semanas en Cirugía, que comenzó en enero en el Hospital Johns Hopkins y su pasantía opcional en Patología Forense que se extendería de enero a diciembre en la Oficina del Médico Forense Principal.
Por la tarde- noche de su cumpleaños #25, Scully se encontraba en el Hospital Johns Hopkins en una clase de visita a los pacientes de post-cirugía. Su instructor, y Profesor Adjunto de cirugía, el Dr. Anthony Marsella, lideraba la clase. Apenas pasadas las 18:30, Scully se dirigía hacia los ascensores para ir al apartamento de Charlie y Jennifer donde festejarían con una cena su cumpleaños.
Comenzó a hacer la larga caminata por los pasillos del piso 11, fuera de la sala de cirugía, hacia el otro extremo de la planta, donde estaban los ascensores que la llevarían hasta las puertas del 1er piso, directo al estacionamiento donde estaba su coche. Sin embargo, de las puertas del ascensor colgaba un cartel de: "Fuera de Servicio", con la aclaración de que se debía bajar a la siguiente planta para poder utilizarlos. Bajó por la escalera hasta el 10mo piso, caminando por el pasillo de la Unidad Cardiovascular hacia los ascensores. Al pasar oyó una voz familiar llamándola.
- ¡Dana!
Se dio la vuelta y vio a Daniel Waterston de pie junto a la puerta de una oficina. Las mariposas llenando su estómago. No lo había visto desde antes de las vacaciones de Navidad. Había sido una reunión consultiva tensa, y él había desaprobado con vehemencia su elección de pasantía opcional. Había conseguido enfadarla, y Dana había salido de su oficina sin siquiera decirle adiós.
- Hola, Dr. Waterston. - Le dijo.
Él le sonrió. - ¿Cuándo vas a empezar a llamarme Daniel? Ya no soy tu profesor. No lo soy desde hace mucho tiempo.
- Yeah, lo sé. - Respondió ruborizada, y apartó la mirada. Después de unos segundos de silencio, levantó la vista y lo encontró observándola con una mirada triste en su rostro.
- Te extraño. - Le dijo en voz baja.
Su boca cayó ligeramente abierta, y su respiración se aceleró. Los músculos de la boca del estómago se tensaron.
Daniel se aclaró la garganta. - Sabes, antes te veía por todo el campus... Ahora estás tan ocupada con la clínica, nunca estás por la escuela.
- Si. - Fue todo lo que pudo decir. Algo estaba sucediendo. No sabía qué. Pero algo sucedía.
- Um, ¿por qué estás trabajando en tu cumpleaños? - Daniel preguntó, sonriéndole.
Ella se rió entre dientes. - Oh, ya sabes, a los profesores de cirugía no les importa que una vaya a cumplir los 25. Espera... ¿cómo sabes que es mi cumpleaños?
Daniel se encogió de hombros. - Solamente lo sé. ¿Ya tuviste la oportunidad de alguna celebración?
Scully lo miró. - No, aún no.
Él asintió con la cabeza. - Uh, tengo una botella de champagne, sin abrir, en mi oficina que había estado guardando para una ocasión especial.
Dana se sonrojó. - Um, mi cumpleaños no es realmente una ocasión especial. Debe guardar el champagne.
La miró fijamente. - Es especial.
El cerebro de Scully le estaba diciendo con urgencia alejarse, rechazar amablemente su oferta, y retirarse en ese momento, lo más rápidamente posible. Pero otra cosa, algo más, estaba abrumándola de forma insoportable.
- Creo que tengo un poco de tiempo. - Dijo Scully, sin dejar de mirarlo fijamente.
Él sonrió. - Bien.
Daniel se hizo a un lado para que Scully entrara en su oficina. Cerró la puerta tras él y caminó hacia el interior. Se acercó a su escritorio y abrió un cajón sacando la botella de champagne, la colocó sobre el escritorio. Miró en sus otros cajones, buscando algo, pero se levantó y suspiró.
- No tengo ningún vaso. - Anunció, resoplando.
Scully se rió entre dientes. - Está bien.
Se quedaron en silencio durante unos segundos, mirándose el uno al otro.
Scully torció la boca ligeramente. - Bueno, gracias por la oferta de todos modos. Supongo que podemos dejarlo para otro momento. Debería irme.
- Dana, estoy enamorado de ti. - Le espetó de repente.
Los ojos de Scully se abrieron, y ella jadeó, quedándose sin aliento. Daniel caminó lentamente alrededor de su escritorio y se paró frente a ella. Dana estaba respirando pesadamente. Tenía que salir de inmediato de ahí, antes de que algo sucediera y ya no hubiese vuelta atrás. Su cerebro le gritaba que se fuera de la habitación inmediatamente. Pero el corazón es traicionero, y quiere lo que quiere. Scully se acercó a la puerta de la oficina, y la cerró con llave.
La noche del sábado 4 de diciembre, Mulder se metió en la cama del apartamento de Scully y se acostó a su lado. Ella estaba tranquila, lo había estado durante todo el día, desde que salieron del hotel. Habían pasado mucho tiempo en su apartamento en habitaciones separadas. Se habían alistado para ir a la cama en silencio, y cuando Mulder se arrastró para estar más cerca del cuerpo de su compañera, deslizando su mano por debajo del pijama, ella lo detuvo.
- No esta noche, Mulder.
La miró, buscando su rostro. Era ilegible. Él deseaba que le dijera todo lo que estaba pasando dentro de su cabeza. Algo estaba carcomiéndola, lo sabía, incluso sin poder verlo. Sabía que uno de los efectos secundarios del tratamiento hormonal era la depresión. ¿Eso era lo que le estaba sucediendo? ¿O sólo estaba inquieta y ansiosa por intentar la IVF de nuevo? ¿Había dicho o hecho algo la noche anterior que la había puesto incómoda? Estaba tratando de recordar. A lo mejor había sido más duro de lo habitual en el sexo, pero ella no protestó y pareció haberlo disfrutado. Él notaría si estaba fingiendo en algo. Mulder odiaba su silencio, porque no había nada que pudiera hacer al respecto. No lo podía resolver, o solucionar, si no sabía que estaba mal.
CONTINUARÁ…
