Capítulo 48: "Debes atreverte a soñar, pero no hay sustituto para la perseverancia y el trabajo duro, y el trabajo en equipo".

Resumen:

Mulder recibe un llamado de la Unidad de Crimenes Violentos en el peor momento. Scully se somete a su segundo procedimiento de FIV.

Disculpen por la espera tan larga, pero me tomo algunos días sacarme a Scully y Daniel de mi cabeza para poder seguir con la historia.

Notas:

Coldplay – "Fix You"

When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse

And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?

Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you

And high up above or down below
When you're too in love to let it go
But if you never try you'll never know
Just what you're worth

Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you

Tears stream down your face
When you lose something you cannot replace
Tears stream down your face
And I...

Tears stream down your face
I promise you I will learn from my mistakes
Tears stream down your face
And I...

Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you

Apenas unos minutos después de las 04:00 de la mañana del martes 7 de diciembre, el teléfono de Mulder comenzó a sonar. Él podía oírlo y pensó que tal vez si no le hacía caso, dejaría de sonar. No tuvo esa suerte. Se estiró hasta su mesa de noche y tomó el inalámbrico. Scully abrió los ojos y gimió, antes de girar poniéndose de espaldas a él.

- ¿Hola? - Respondió aturdido.

- ¿Agente Mulder? - Dijo una voz familiar, pero Mulder no podía ubicarla.

Él suspiró. - Sí. ¿Quién está llamando?

- Soy el agente Sam Cole, de la VCU.

Después de un momento, el cerebro dormido de Mulder hizo las conexiones y supo finalmente con quién estaba hablando. No estaba seguro de si prefería que se tratase de una llamada personal o una relacionada con el trabajo. - ¿Qué puedo hacer por usted, agente Cole?

El agente Cole se aclaró la garganta. - Bueno, eh, estoy trabajando en un caso, y, uh, es bastante brutal. Estoy seguro de que oíste hablar del "Cirujano de Silver Spring"?

Mulder sintió que se le anudaba el estómago. Oh, no. Dios, no. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! - Sí, por supuesto que escuché de él.

- Bueno, eh, no fuimos capaces de atrapar a este tipo, y dos mujeres más están ahora desaparecidas. No queremos encontrarlas como encontramos a las otras.

- Espera un momento... - Susurró Mulder. Miró a Scully, parecía que había vuelto a dormirse, y suspiró. Se sentó y en silencio salió de la cama, caminando fuera de la habitación hasta la sala. - Ok. - Dijo, mientras se sentaba en su sofá. Sabía exactamente por qué había recibido esa llamada, pero aún vislumbraba una pequeña luz de esperanza en que estaba equivocado. - Entonces, ¿por qué me estás llamando?

- Necesito un Profiler. - Respondió el agente Cole.

- En la BSU (Behavioral Science Unit) hay en abundancia. Busca en la Unidad de Ciencias del Comportamiento y podrás encontrar alguno. - Explicó Mulder, esa pequeña luz de esperanza acababa de extinguirse.

Cole hizo una pausa. - Sí, lo sé. Quántico tuvo el expediente del caso durante los últimos nueve meses. Todavía no tenemos sospechosos.

- Este no es un buen momento, agente Cole. - Contestó Mulder. - Y la mejor situación, lo que favorecerá el caso es que continúe en manos de la BSU. Ellos finalmente quebraran esta eventualidad.

Silencio.

- Agente Mulder, once mujeres murieron; violadas y torturadas. Dos más están ahora desaparecidas. Realmente no quiero mendigar, pero ¿nos podría ayudar?

¿Cómo podía decir que no ante eso? - Está bien. - Suspiró Mulder.

Cole suspiró con fuerza. - Debo decir que es un verdadero alivio tenerlos, a usted y a la agente Scully, en el caso.

Mulder se detuvo. - La agente Scully no va a trabajar en esto.

- ¿Por qué no? - Preguntó Cole, con un tono de sorpresa en la voz.

- Porque no llevo a la agente Scully a mis trabajos en Análisis del Comportamiento. Ese es un trabajo para un solo hombre.

Cole vaciló. - Nos sentiríamos mucho mejor si trabajasen como un equipo en esto. Hice una solicitud, una petición a Quántico para poder tener a la agente Scully realizando las autopsias a futuro, Dios no lo quiera, y ella no nos haga ninguna falta. Pero es probable que haya alguna… baja hasta el momento en que atrapemos a este psicópata.

- La agente Scully no va a trabajar en esto. - Mulder respondió rotundamente. - Y ella no realizará ninguna autopsia, agente Cole. Así que no te molestes en solicitar nada. ¿Cuándo y dónde me necesitas?

Silencio.

- Tan pronto como sea posible. Silver Spring, Maryland. Departamento de Policía del Condado de Montgomery. Piney Branch Road.

- Voy a estar ahí. - Dijo, antes de colgar.

Mulder tuvo una sensación nauseabunda creciendo, haciéndose cada vez mayor, en el fondo de su estómago. Esto iba a ser malo. Realmente malo. Lo sabía. Se levantó del sofá. Le había dicho al agente Cole la verdad. La elaboración de un perfil criminal era un trabajo solitario. Al menos para él siempre había sido así. Sabía que iba a sumergirse en la enferma mente oscura de un psicópata diabólico. Podría llevar a la gente allí con él, seguro. Pero nunca lo había hecho, y no estaba a punto de comenzar a hacerlo precisamente con su compañera. Mulder deseaba mantener tanta oscuridad y tanto mal alejado de Scully tanto como fuese posible, no deseaba acercarla aún más.

Mulder entró al dormitorio y se quedó mirándola dormir pacíficamente, tuvo una sensación de hundimiento indescriptible. Iba a encerrarse en si mismo, alejándose de ella, iba a encerrarse, clausurar todo y vivir dentro de su cabeza hasta que resolviese ese maldito caso. No se detendría hasta que todo hubiese terminado. Pero Scully lo necesitaba a su lado. Cuando le había dicho al agente Cole que ese era un mal momento, lo decía en serio. La transferencia de embriones se había fijado para el viernes y eso sería sólo si todavía había algunos embriones sanos para entonces. Scully lo necesitaría allí, de cualquier manera. Y él sabía que no iba a poder estar.

Scully despertó a las 6:00 am con la alarma del reloj para encontrar que Mulder ya no estaba en la cama. Se levantó y buscó a su alrededor, notando que tampoco estaba en el apartamento. Cuando volvió a la habitación, vio una nota en su mesa de noche.

Llamado por VCU. Estaré en Silver Spring. No sé cuando volveré. Te llamaré a la oficina más tarde.

Se quedó observando la nota. ¿No sabía cuándo iba a volver? Al principio pensó que sólo había querido decir a qué hora de hoy, pero luego empezó a darse cuenta de que podría significar indefinidamente. Scully suspiró y retornó a su apartamento para estar lista para el trabajo. Subió a la balanza y notó que había ganado tres libras, gimiendo. El tratamiento hormonal la estaba haciendo cada vez más miserable. Había estado malhumorada y nerviosa durante los últimos días, y esa noche en College Park no había ayudado demasiado. Sumado al top ten de sus terribles estados de ánimo y la retención de líquido, estaba el plus de la plaga constante del dolor de cabeza, así como los dolores por las inyecciones de progesterona. Durante los últimos dos días, había saltado impacientemente contra Mulder como una desquiciada por cualquier cosa, suficientes veces como para hacer que él suspenda cualquier intento de conversación, o sexo. Pero a pesar de todo eso, él todavía se quedaba a su alrededor, casi pegado, haciéndole notar su presencia, inclusive si ella no quería estar en la misma habitación con él. Incluso le había pedido que se quedara en su casa ayer por la noche, a sabiendas de que estaba de muy mal humor y no habría nada de sexo. Scully esperaba que Mulder no se estuviese arrepintiendo de involucrarse en ese proceso de IVF conjunto, o que se estuviese hartando de ella y sus cambios de humor. Ciertamente esto no era nada similar a cómo había sido la primera vez.

Se vistió y se alistó para ir a trabajar, a las 9:00 am partió hacia Georgetown y se dirigió al edificio Hoover al centro de D.C. Era casi el mediodía cuando el teléfono de la oficina del sótano sonó.

- Scully.

- Hey, soy yo. - Mulder suspiró al teléfono.

- ¡Hola! - Respondió sonriendo, la agradable sensación de mariposas llenó su estómago con el sonido de su voz. Scully rodó los ojos al darse cuenta de cómo actuaba con un simple "Hey" de su compañero.

- ¿Cómo estás? - Preguntó Mulder tentativamente.

Scully se detuvo. Era obvio que estaba tratando de determinar en qué tipo de estado de ánimo se encontraba. - ¿Cómo estoy yo? ¿Cómo estás tú, Mulder? ¿Qué está pasando en Maryland?

Mulder suspiró. - "El Cirujano de Silver Spring".

Ella hizo una mueca. Había estado en todas las noticias durante meses. Y luego suspiró con fuerza. Odiaba la manera en que Mulder se encerraba en sí mismo y se convertía en una persona completamente aislada del resto siempre que trabajaba en esos casos con la VCU. Afortunadamente, eran por lo general pocos y distantes entre sí.

- ¿Estás bien, Mulder? - Le preguntó en voz baja.

- Si, Scully, estoy bien. Es sólo que... - Suspiró. - Esto es horrible…

Ella asintió. - Háblame sobre eso.

Silencio.

- Yo, uh, me tengo que ir, Scully. El SAC (Special Agent in Charge) me está llamando otra vez. Voy a llamarte más tarde. - Mulder colgó sin esperar respuesta.

Ella suspiró, y luego miró alrededor de la oficina vacía, preguntándose cuándo su compañero regresaría.

La mañana del viernes 10 de diciembre, recibió una llamada en su teléfono celular al momento en que estaba llegando a la oficina del sótano.

- Scully.

- ¿Dana? Soy el Dr. Parenti.

Scully se congeló, su estómago retorciéndose, anudándose por los nervios. Había estado tratando de no pensar en esa llamada telefónica durante toda la semana, pero había sido difícil sin Mulder alrededor para distraerla de sus propios pensamientos. No lo había visto desde que se quedó a dormir con él la noche del lunes. Él pasaba los días trabajando en Silver Spring, y Scully supuso que se dirigía a su apartamento por la noche. O tal vez había encontrado un motel donde alojarse allí. No lo sabía. Se preocupaba por él, preguntándose si estaba cuidándose. Él tenía la tendencia a renunciar a la comida y al sueño cuando se obsesionaba durante un caso. Habría querido ir en coche a Silver Spring y comprobar que estuviese bien. Pero tenía la fuerte sensación de que esto no sería bien recibido, y por eso se quedó donde estaba. Mulder sólo la llamaba una vez por día y cada vez que le pedía que compartiese sus problemas con el caso, su carga con ella, su compañero encontraba alguna excusa para colgarle el teléfono.

- Hola, Dr. Parenti.

- Bueno, Dana, tengo buenas noticias para ti.

Los ojos de Scully se agrandaron. Oh, Dios mío. - ¿De Verdad?

- Sí, en verdad. De los 10 óvulos inseminados, dos se convirtieron en blastocistos saludables.

- Oh, Dios mío. - Scully respiró con fuerza. No lo podía creer.

- Así que, si quieres venir esta tarde al salir del trabajo, podemos realizar la IVF. Uh... mi última cita es a las 18:15 hs. Así que si puedes estar aquí antes de las 19:00, podemos hacer la transferencia a continuación.

Scully sentía demasiadas emociones a la vez. - Sí, voy a estar allí.

- Genial, nos vemos más tarde. - Dijo el Dr. Parenti, antes de colgar.

Scully tenía que decírselo a Mulder de inmediato. Llamó a su celular, pero la llamada fue directamente al correo de voz. No quería dejarle esa noticia en un mensaje. Lo que realmente quería era contárselo cara a cara. Se sentó en el escritorio, debatiendo si conducir o no a Silver Spring.

El viernes por la tarde, encontró a Mulder encorvado sobre una mesa de la Sala de Interrogatorio en el Departamento de Policía del Condado de Montgomery. Frente a él se apilaban fotografías de la escena del crimen, testimonios y relatos de aquellos testigos que encontraron los cuerpos, agendas o calendarios de bolsillo que pertenecían a las víctimas e interrogatorios a los que las habían visto por última vez con vida, entrevistas con las familias de las víctimas, amigos, y compañeros de trabajo, e informes de la autopsia. El agente Sam Cole entró en la sala y se sentó frente a Mulder.

- ¿Cómo va eso? - Preguntó.

Mulder suspiró. - Lento.

- Bueno, al menos tenemos algo para continuar: Hombre, de unos 35 a 45 años de edad, que odia a las mujeres, con una ira profundamente arraigada, desempleado o con un trabajo mal pago, sin educación después de la secundaria.

Mulder levantó la vista de la mesa hacia Cole. - Eso es un perfil salido de Quántico, no es mío.

El agente Cole asintió. - Pero... ¿estás de acuerdo con ese perfil?

- Con la mayor parte… - Mulder asintió. - No estoy muy seguro acerca de la parte de la educación. Hay una probable posibilidad de que este tipo sea alguien altamente educado.

- ¿Qué te hace pensar eso? - Preguntó Cole interesado.

- El apodo de "Cirujano" por ejemplo. Es demasiado perfecto con lo que hace, demasiado preciso. Sabe lo que está haciendo.

Cole pensó en eso. - Pero… ¿no son los más altamente educados y cultos aquellos individuos menos propensos a cometer crímenes violentos?

- Sí. - Mulder respondió, suspirando y frotándose los ojos. No había dormido en dos días, y estaba forzando al límite su ingenio con este caso. Sentía que se le acababan las ideas. No podía obtener una imagen nítida, o sacar alguna idea en claro sobre el criminal que estaban buscando, tampoco podía descifrar su próximo movimiento.

Todavía no se habían encontrado las dos mujeres que faltaban. Con cada hora que pasaba, tenía en claro que estarían sufriendo alguna tortura terriblemente y que se acercaban a una eventual muerte. Tenía que detenerlo. Tenía que salvarlas. Pero no podía poner las piezas juntas. Las once víctimas variaban en edad, raza, cuerpo, color de pelo, color de ojos. Algunas estaban casadas y con hijos, otras eran solteras. No tenían nada significativo en común. No asistían a la misma iglesia, o iban al mismo médico o centro comunitario. Los hijos no asistían a la misma escuela. Tenían algunas cosas en común; todas tenían una seguridad económica. Estaban financieramente acomodadas, tenían mascotas, y empleos cómodos. Pero ninguna de estas mujeres trabajaba para la misma empresa, o incluso en la misma calle. Ninguna frecuentaba el mismo veterinario. Ni utilizaba el mismo banco. Mulder estaba perdido. Completamente confundido. Sentía que todas las piezas estaban allí, y sin embargo no podía hacer las conexiones.

- Bueno, entonces no veo la forma en que puede encajar con el resto del perfil. - Cole respondió confundido.

Mulder lo miró fijamente. - ¿Por qué? Las personas educadas pueden estar desempleadas, o mal remuneradas y sentirse infravaloradas y menospreciadas.

Cole asintió. - En eso tienes razón.

En ese momento la compañera de Cole, la agente Sarah Brewer, irrumpió en la habitación. - Peg Flannigan fue encontrada.

Los dos agentes se quedaron petrificados al notar la expresión sombría en el rostro de la agente Brewer. Mulder sintió que su estómago estaba tocando fondo.

Scully aparcó su coche en Jessup Blair Drive en Silver Spring, Maryland. Una llamada telefónica a Skinner mientras manejaba hacia el norte, le hizo saber que Mulder estaba con el equipo de investigación en Jessup Blair Park. Ella suspiró cuando Skinner le dio esa información. Eso quería decir que había aparecido la víctima número 12. Avanzó a través de la barricada que había armado la policía con cintas amarillas, mostrando su placa del FBI para ser admitida en el lugar, caminó por un sendero hasta que notó una multitud de policías, agentes y personal de emergencia. Se cruzó a algunos oficiales hablando con un par de testigos, probablemente eran los que habían encontrado el cuerpo, a continuación, uno de ellos comenzó a vomitar violentamente. Scully cerró los ojos y negó con la cabeza. Podía adivinar con qué tipo de horror habían tropezado.

Escaneó la multitud buscando a Mulder. Dios, lo echaba de menos. Y eso le molestaba un poco. Sólo habían pasado unos pocos días, no era tan largo el tiempo sin estar con él, pero aquí estaba ella, apareciendo en una escena del crimen sólo para ver a un hombre. ¡Santo cielo! Podría, fácilmente, haberle dejado un mensaje, haciéndole saber que su cita con Parenti era a las 19:00 hs. Pero deseaba verlo. Incluso le había ofrecido varias veces venir a ayudarlo, "compartir la carga". Pero él se negó, diciendo: "Scully, sabes que necesito trabajar solo cuando estoy haciendo esto. Sabes cómo soy cuando trabajo en este tipo de cosas. No es una buena idea". Y esa era la razón exacta por la que no quería que él trabajase solo. Pensaba que, por lo menos, volvería a casa por la noche, que al menos conseguiría verlo, hablar, dormir junto a él. Pero cada noche se iba a la cama sola, y él nunca apareció. Scully se detuvo allí de golpe, preguntándose por qué se había referido a su apartamento en el contexto de "Mulder volvería a casa por la noche". Apartó ese pensamiento antes de que pudiera pensar demasiado en ello.

En ese segundo divisó a Mulder hablando con los agentes especiales Cole y Brewer, el ceño fruncido y sus hombros hundidos en señal de derrota. Se encontraban a varios pies del cuerpo que estaba bloqueado a la vista por el equipo forense. Scully suspiró, y comenzó a dirigirse hacia ellos. Cuando estaba casi llegando, el agente Cole giró y la vio, una gran sonrisa estalló en su cara. Scully encontró un poco extraño que Mulder no fuese el primero en notar su presencia.

- ¡Agente Scully! - El agente Cole la llamó. - Esta sí que es una agradable sorpresa.

La agente Brewer revoleó los ojos en forma irónica. Mulder giró la cabeza y vio a Scully acercándose, sus ojos se abrieron exageradamente, se quedó un segundo congelado, mirándola fijamente avanzar.

- ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí, Scully?! - Le reclamó, caminando para interponerse entre Scully y los agentes Cole y Brewer, quienes se miraron confundidos.

A Scully, el tono de Mulder y la mirada dura de su rostro, la tomaron con la guardia baja, sorprendiéndola. - Yo... yo sólo vine a hablar contigo.

Él la tomó por el codo y la alejó del grupo. - Quiero que salgas de aquí.

- Mulder, ¿cuál es el problema? - Dijo Scully, tirando de su brazo para zafarse de su agarre.

- No quiero que veas esto.

Scully arqueó una ceja mirándola sorprendida. - ¿No crees que pueda manejarlo?

Mulder abrió la boca para responder, pero luego la cerró rápidamente.

Ella suspiró con exasperación. - No vine aquí a trabajar, de todos modos. Vine a decirte que tendré la transferencia de embriones en lo del Dr. Parenti hoy a las 19:00 horas.

Los ojos de Mulder se abrieron, y la miró fijamente. Luego suspiró. - Scully, voy a hacer todo lo posible por estar allí.

Scully le dedicó una larga mirada. Vio su piel pálida, los círculos oscuros bajo sus ojos. Parecía agotado y demacrado.

- Mulder, ¿cuándo fue la última vez que dormiste? ¿O comiste algo?

Mulder suspiró. - No lo sé, Scully.

Scully extendió la mano para acariciarle el brazo cariñosamente, pero se detuvo. - Deja que te ayude, Mulder. Por favor.

- Scully, no necesito tu ayuda.

Ella se sorprendió por esta declaración, y se sintió cada vez más enojada. - Por lo menos déjame hacer la autopsia.

Negó con la cabeza. - Hay un montón de patólogos en Quántico que pueden hacerla.

Scully arqueó la ceja al escucharlo. - ¿Y cuándo mierda te diste cuenta de eso?

La miró fijamente, y luego se dio la vuelta, gritándole mientras se alejaba. - Nos vemos a las 19:00 horas, Scully.

Scully se limitó a observarlo después de su partida, esperando intensamente que ese espantoso caso se resuelva lo más pronto posible.

A las 18:09 horas del viernes, el cuerpo de la segunda mujer desaparecida, Ruth Berlín, fue encontrado en Sligo Creek. A las 19:55 horas, Mulder se precipitaba a través de las puertas del Parenti Medical Group en College Park, pero era demasiado tarde. Scully había venido y ya se había ido. Mulder comenzó a conducir hacia Georgetown, pero inmediatamente recibió una llamada en su celular de la agente Sarah Brewer. Otra mujer, Hazel Johnson, había desaparecido. Dio un giro brusco con su auto, y se dirigió de nuevo a la estación de policía del condado de Montgomery, donde pasó la noche inmerso en fotografías de la escena del crimen, declaraciones y entrevistas. No llamó a Scully, ni ella tampoco lo hizo. Tal vez eso era lo mejor. A las 22:37 horas, se quedó dormido con la cabeza enterrada en los brazos sobre el escritorio.

De alguna manera había regresado a Colorado, pero no tenía algún recuerdo sobre eso. Estaba caminando por el bosque más oscuro, en busca de las mujeres desaparecidas. ¡Estaban ahí! ¡Sabía que estaban ahí! ¡Sólo tenía que encontrarlas! Su linterna se apagó. ¡Mierda! Mulder la golpeó contra la mano, pero no servía. Estaba jodido. ¿Cómo iba a encontrar a las mujeres en la oscuridad? Estaban sufriendo, estaban agonizando, iban a morir en manos de un demente. Cada momento desperdiciado tropezando en la oscuridad era un momento que las acercaba a la muerte. Entonces Mulder vio una luz que se acercaba de manera constante hacia él, cada vez más brillante, hasta que pudo ver que se trataba de Scully llevando una linterna.

- Mulder, ¿por qué vas por tu cuenta? Se suponía que íbamos a permanecer juntos.

- Tengo que encontrar a estas mujeres, Scully.

- Pero tengo el mapa del Parque Estatal en mi mochila, Mulder. ¿Cómo vas a encontrarlas solo?

Él suspiró.

- ¿Necesitas mi ayuda, Mulder?

- Sí.

- Voy a sostener la linterna en alto, y sólo tendrás que seguir la luz. Encontraremos a las mujeres, Mulder. ¿Ok? Juntos.

Scully alumbró con la linterna en frente de ellos, iluminando el camino por delante. Mulder la siguió mientras ella caminaba.

- ¿Agente Mulder?

Mulder levantó la cabeza del escritorio, parpadeando repetidamente para despertarse, mirando a su alrededor sin entender dónde estaba. - ¿Yeah?

- Otra mujer desapareció. - Le informó el agente Cole.

- Yeah, Hazel Johnson. Lo sé.

Samuel Cole sacudió la cabeza con tristeza. - No, otra mujer desapareció también, Mulder. Jacqueline O'Neal.

Mulder suspiró pesadamente cuando el agente Cole le entregó el expediente de O'Neal, incluyendo su foto, la agenda, y las entrevistas de la policía con su familia, amigos y compañeros de trabajo. Miró su reloj; 1:53 am. Ese psicópata había secuestrado a las mujeres el mismo día en que habían encontrado los cuerpos de sus víctimas más recientes; lo estaba intensificando, la cosa iba en aumento. Algo había que hacer. Se estaba saliendo de control.

Scully estaba cada vez más preocupada por Mulder. Cuando él no se presentó para la transferencia de embriones, supo que sólo una razón demasiado importante le habría impedido estar ahí con ella. Efectivamente, otra mujer había desaparecido. La noticia había salido en todos los informativos de las 23:00 horas. Mulder iba a terminar metiéndose de lleno en el tema. Ella se había quedado en el sofá después de ver las noticias, a sabiendas de que ir a la cama no tendría sentido. Lo llamó al celular, pero fue directamente al correo de voz y no se molestó en dejarle un mensaje. A eso de las 3:30 am, se dio por vencida ante el sueño y se levantó del sofá. Honestamente no había dormido mucho desde el martes.

Scully ingresó a su auto la madrugada del lunes 13 de diciembre, cuando todavía estaba oscuro y se dirigió al Departamento de Policía del Condado de Montgomery. Estaba decidida a ayudar en el caso, quisiera él su ayuda o no. Mulder no la había llamado en todo el fin de semana, y cada vez que lo llamaba no contestaba. Después de su llegada, un oficial de policía le mostró la sala de interrogatorios donde Mulder había montado su improvisada oficina. Él no se encontraba ahí, estaba en el campo con los agentes Cole y Brewer. Scully se sentó en el escritorio y miró las fotografías de la escena del crimen, de los cuerpos de las víctimas. Quedó conmocionada y horrorizada con lo que estaba viendo. Se le revolvió el estómago. Algunos cuerpos habían sido encontrados en parques, otros en el agua, y otros en las vías del ferrocarril. Era una mezcolanza. Comenzó a leer las entrevistas policiales, los informes de la autopsia y los calendarios o agendas pertenecientes a las víctimas con los detalles de lo que habían estado haciendo las semanas previas a su muerte.

Scully notó algo en común entre algunas de las víctimas. Inmediatamente vio pasar al mismo agente de policía afroamericano que la había llevado hasta la oficina de Mulder. - Oh, ¿Oficial Dunlap?

- ¿Sí? Agente Scully, ¿no? - Respondió, entrando en la habitación.

- Yeah. Um, ¿sabes algo acerca de una peluquería o de acicalamiento canino llamado: "Animal Palace Pet Grooming"? ¿O de cría de perros?

El oficial Dunlap asintió. - Síp, es un camión de aseo de mascotas móvil. Lo veo todo el tiempo por la ciudad.

Su estómago se tensó. - ¿Sabes quién lo maneja?

- Sólo lo hace un tipo.

Scully miró la agenda de bolsillo de Peg Flannigan, con una cita con la peluquería canina escrito para un miércoles por la tarde, de hacía tres semanas, y un nombre garabateado debajo. - ¿Le suena familiar el nombre de un tal Dr. Todd Berdella?

Dunlap asintió. - Yeah, creo que sí, que es él... Creo que era veterinario. No sé por qué, pero él no ejerce.

Sus ojos se abrieron como platos. - Tenemos que encontrar ese camión.

El oficial Dunlap vio la alarma en su rostro, y rápidamente salió de la habitación. Scully llamó a la sede del FBI para solicitar una verificación de antecedentes sobre el Dr. Todd Berdella. Salió hacia el estacionamiento, y se metió en su coche. Una vez más, llamó al celular de Mulder, pero después de un par de rings saltó el buzón de voz. Deseó que Mulder comenzara a atender sus llamadas. Suspiró con fuerza, y le dejó un mensaje. Después de quedarse sentada en su coche por unos 15 minutos, esperando que alguien, que cualquiera le devuelva la llamada, arrancó y condujo hacia Quántico. La Pathology Division realizaba el Taller Anual de Capacitación Forense y estaba obligada a asistir. Una vez que había cruzado las fronteras estatales de Virginia, recibió una llamada del FBI con la verificación de antecedentes.

Mulder estaba en el auto con los agentes Cole y Brewer. Volvían de entrevistar a algunos familiares de las víctimas y los testigos que las habían visto por última vez con vida. Nada nuevo se supo. Mulder notó que tenía varias llamadas perdidas de Scully, y un par de mensajes de voz. Él no deseaba lidiar con eso ahora. Tenía que concentrarse en el caso. El agente Cole recibió una llamada telefónica.

- Cole... ¿Un camión de aseo de mascotas?... Bueno ¿Encontraste algo?

Puso la mano sobre el teléfono y se giró hacia la agente Brewer, que era la que conducía, Mulder iba en el asiento trasero. - La policía detuvo a un camión de aseo de mascotas para interrogar al conductor. Bueno, al propietario, un tal Todd Berdella. Él les permitió registrar el camión, pero no encontraron nada.

Mulder suspiró. ¿Encontrarían a Hazel Johnson y a Jacqueline O'Neal antes de que fuera demasiado tarde?

- Están perdiendo su tiempo. Estoy seguro de que estamos buscando a una persona con un alto nivel de educación, y que muy probablemente asistió a la escuela de medicina. No buscamos a un puto peluquero de mascotas de mierda.

Cole volvió a su teléfono. - Está bien, simplemente déjenlo ir. Gracias de todos modos. Sigan trabajando así.

Después de unos 10 minutos, mientras se dirigían a la casa de los padres de Jacqueline O'Neal, Samuel Cole le habló a Mulder.

- Así que, eh, agente Mulder… estoy pensando en pedirle una cita a Dana.

Mulder miró como la agente Brewer daba una mirada salvaje en dirección a Cole mientras él se acomodaba mejor en el asiento del copiloto. - ¿Por qué me estás diciendo eso? - Preguntó Mulder. Estaba agotado, realmente exhausto y no pretendía ni deseaba mantener una charla informal. Quería centrarse en la búsqueda de esas mujeres.

- Bueno, yo, uh… escuché los rumores acerca de ustedes dos. Ahora, realmente no vi nada que me haga creer que esos rumores sean una verdad.

La agente Brewer se limitó a sacudir la cabeza mientras hacía un giro a la izquierda en Sligo Creek Parkway.

- De todas formas, sólo quiero preguntarte por adelantado si ustedes dos están… uh, involucrados. Realmente tengo muchas ganas de invitarla a salir, pero no me gustaría "step on your toes" ("Quitarte protagonismo"; "joderte"), "buddy" (compañero).

¿Buddy? Mulder deseaba decirle a este chico: "¡Fuck off!". - La vida personal de la agente Scully es su problema. Vas a tener que preguntarle a ella si está involucrada con alguien.

Mulder observó como los agentes Brewer y Cole intercambiaban miradas, Cole sonriendo con arrogancia hacia ella.

- Ok, voy a hacer eso. - Respondió Cole. - ¿Uh, crees que estará interesada?

Mulder sacó su celular para evitar esa conversación, y le dio "play" a sus mensajes de voz.

Mulder, soy yo. Mira, encontré una conexión entre algunas de las víctimas. Peg Flannigan, Elaine Page, Beverly DeLong, Darla Reynolds, y Jacqueline O'Neal todas tenían cita para acicalar o cortarle el pelo a su mascota, ya sea para sus perros o gatos, dentro de las tres semanas siguientes a su secuestro. Sus agendas simplemente dicen: "acicalar la mascota"; o "peluquería canina" y otras solo mencionan el nombre de la empresa: "Animal Palace Pet Grooming". Es un camión móvil que se mueve alrededor de Silver Spring. La agenda de Peg Flannigan también tenía el nombre del Dr. Todd Berdella escrito. Tienes que llegar a ese camión, Mulder.

El estómago de Mulder se tensó.

¡Maldita sea, Mulder, contesta el teléfono! El Dr. Todd Berdella fue declarado culpable de violación hace más de 10 años en Delaware y condenado a siete años de prisión, los cumplió y fue liberado en 1996. Era veterinario, pero después de su condena se le revocó la licencia y ya no puede ejercer. ¡Mulder, es él! ¡Sé que lo es! El tipo que hace esto tiene formación médica, se puede afirmar esto por la forma en que mutiló a sus víctimas. Su dirección es 8920 Maine Avenue..

- ¡Regresa! - Gritó Mulder. - ¡Es el tipo del camión de aseo para mascotas! ¡Oh, Dios mío, lo teníamos! ¡Va a matarlas ahora! A Jacqueline O'Neal y a Hazel Johnson. Se fue a su casa. ¡8920 Maine Avenue! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!

La agente Brewer hizo girar el coche mientras el agente Cole llamaba por teléfono a la Policía del Condado de Montgomery solicitando que envíen oficiales de apoyo a Maine Avenue y que otros se dispongan en la orden de búsqueda de la camioneta de "Animal Palace Pet Grooming".

Scully pasó todo el día en Quántico, sin saber de Mulder. Se las había arreglado para conseguir algún dato a través de Skinner, él le comunicó que Todd Berdella era el tipo, y que el FBI y la policía se habían desplazado e intervenido en conjunto para localizarlo y atraparlo. Se sintió aliviada de que todo hubiese terminado ya. También se sentía agradecida de tener ese taller por cuatro días, ya que estaría sentada casi todas las horas, y no tendría que estar parada demasiado tiempo. No sólo era bueno por la IVF, sino porque estaba agotada. La última semana había dormido poco y nada, y necesitaba ponerse al día con el sueño. Sólo tendría que preocuparse de beber Gatorade durante todo el día.

Apenas pasadas las 19:00, una hora y media después de que Scully llegara a casa, llamaron a su puerta. Abrió y se encontró a Mulder parado allí. Se veía como el infierno. Estaba aún más pálido que antes, los círculos bajo sus ojos eran más oscuros, no se había afeitado en días, y su ropa estaba extremadamente arrugada. Scully se hizo a un lado y él ingresó en silencio, girando a la izquierda para entrar a la cocina sentándose a la mesa.

Después de cerrar y pasar llave a la puerta, lo siguió. Tomó un plato, unos cubiertos y se acercó a la hornalla, repartiendo algo de la cena que había preparado, puso el plato delante de Mulder mientras él se quitaba la gabardina. Se sentó frente a su compañero.

Mulder miró su plato, pollo asado, coles de Bruselas y puré de papas, no estaba seguro de poder comer. - La cagué, Scully.

Scully lo miró con preocupación. - ¿Qué sucedió?

- Encontramos a Berdella en su casa. Las mujeres, Hazel Johnson y Jacqueline O'Neal, estaban muertas. Llegamos 10 minutos tarde. Demasiado tarde. La policía lo había detenido, pero lo dejaron ir. Esto lo puso nervioso, lo hizo entrar en pánico. Se fue directamente a su casa y las mató, y se suicidó después. Llegamos demasiado tarde.

Scully palideció. - Mulder, es mi culpa. Le dije a la policía que buscara su camioneta.

Mulder negó con la cabeza. - Lo teníamos, y lo dejamos ir. Esto es mi culpa. Si solo hubiese contestado el teléfono cuando llamaste o escuchado tus mensajes antes...

Suspiró. - Estaba tratando de ayudar, pero sentí como si estuviera decepcionándote. Fallándote. Debería haber llegado allí antes, pero me mantuve al margen. Me quedé lejos.

Él levantó la vista de su plato y se la quedó mirando. - Sé exactamente cómo te sientes.

- Nunca me decepcionaste o fallaste, Mulder.

- Sí, lo hice. Muchas veces. E incluso si no lo ves de esa manera, yo lo siento así. No estoy seguro de qué es peor.

Scully no sabía cómo responder a eso.

- Lo siento, no estuve contigo el viernes. - Dijo, sus ojos retornaron a la comida en el plato que aún no había tocado.

Ella suspiró con fuerza. - Mulder, está bien. La transferencia sólo toma unos cinco minutos, de todos modos. No es algo invasivo. Entré y salí. Sabía que estabas trabajando, y que era importante.

Él negó con la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas no derramadas. - Nada es más importante que tú. Y me vi tan envuelto en este caso que se me olvidó. Me olvidé hasta de mí mismo. Cuando Perfilas... puede que hasta te olvides de quién eres, pierdes la noción de tí mismo. Pero también me olvidé de ti, y eso es aún peor. Yo te necesito, Scully. Necesitaba tu ayuda. Este caso se hubiera resuelto mucho antes si sólo te hubiese dejado estar conmigo. Pero sentía que perfilar era algo de lo que tenía que mantenerte alejada. Porque sé lo que hace conmigo, y no quiero eso para ti. Y ahora esas mujeres murieron por mi culpa.

- Mulder, esas mujeres murieron por causa de Todd Berdella. - Scully lo miró fijamente y sintió las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, pero se contuvo y parpadeó disipándolas. Deseó que Mulder no cargara todo el peso del mundo sobre sus hombros. Observó como él continuaba mirando la comida, desgastado, completamente agotado se desplomó sobre la mesa, y ella decidió que la comida podía esperar.

- Te vas a la cama, Mulder. - Le dijo, levantándose de la mesa. - Ahora mismo.

Mulder suspiró y se paró, siguiéndola al dormitorio. Se sentó en la cama, y Scully comenzó a desvestirlo, le quitó la corbata y le desabrochó la camisa blanca arrugada antes de arrodillarse para quitarle los zapatos, calcetines y los pantalones negros del traje. Scully retiró las sábanas, y Mulder se metió en la cama.

Para su feliz sorpresa, Scully se desvistió y se metió en la cama acostándose junto a él. Inmediatamente comenzó a bostezar. Estaba tan cansada. Mulder la miró fijamente, realmente la estaba mirando detenidamente. Y notó que ella también tenía círculos oscuros debajo de los ojos, obviamente, no había dormido mucho. Extendió la mano y le acarició la cara, pasando su dedo por encima y por debajo de sus ojos, los suyos rojos, inyectados en sangre, llenos de preocupación.

Scully se encogió de hombros, bostezando, sus ojos cada vez más pesados. Tenía una explicación, pero pensó que sonaría demasiado débil y ridícula. Decidió confesar de todos modos. - No puedo dormir sin ti nunca más. Es algo estúpido, ¿no?

Mulder le dedicó una media sonrisa y sacudió la cabeza, sus ojos cada vez más pesados por el sueño, necesitaba dormir con urgencia. No pensaba que fuese algo estúpido en absoluto. Sentía lo misma. La envolvió con su brazo acercándola más a su cuerpo, levantó la pierna de su compañera acomodándola sobre su cadera y entrelazando sus piernas con las de ella. - No voy a olvidarte de nuevo, Scully. - Susurró. Aspiró su perfume y se quedó dormido inmediatamente, Scully lo siguió segundos después.

El miércoles 22 de diciembre Mulder y Scully condujeron hacia la oficina del Dr. Parenti en College Park después de salir de la sede del FBI a las 17:00 horas. Scully estaba hablando por teléfono con su madre mientras Mulder conducía.

- Sí, mamá. Nos encontraremos en el aeropuerto.

- Ok, te veré mañana. ¡No puedo esperar para ver a las gemelas!

Scully sonrió. - Yo también.

- Te amo, cariño.

- También te amo. Adiós. - Scully colgó sonriendo.

Él la miró. - ¿De verdad crees que volar a San Diego es una buena idea en este momento?

Scully suspiró. - Mulder, tengo que ir. Es nuestro turno de viajar en Navidad. Todos pensarán que algo está mal si no voy.

- Diles que estás trabajando en un caso. - Dijo simplemente.

Scully le dedicó una ojeada, y sonrió. - Tal vez el trabajo en los X- Files sea una excusa válida para ti, pero no funciona con mi familia. No hay manera de que no pase Navidad con ellos. Bill y Tara vinieron el año pasado, así que este año nos toca ir a San Diego a nosotros. Más el plus de que sería difícil para ellos viajar con las bebas en estos momentos. Tienen sólo dos meses.

Mulder se quejó. La observó mientras ella miraba por la ventana. Se veía tan hermosa hoy. Incluso cuando su rostro hacía ese jodido gesto de fastidio cada vez que tomaba un trago de la botella de Gatorade. Él se encontró tratando de no reírse de su incomodidad mientras se sentaba frente a ella en la oficina. Tenía tantas ganas de tocarla o besarla, había deseado hacerlo todo el maldito día. No habían tenido sexo en más de dos semanas, el caso de VCU y luego el procedimiento de IVF lo habían evitado. Y mañana ella iba a volar a San Diego, y no volvería por casi una semana.

Mulder también estaba tratando de pensar en otras cosas, a fin de no entrar en pánico, pero cuanto más se acercaban a la oficina de Parenti más su mente se ponía a toda marcha por el miedo y la ansiedad. Todavía no habían tenido ningún tipo de conversación sobre lo que pasaría si ella quedaba embarazada. Si bien esto le daba una punzada de preocupación, no creía que hubiese demasiado para hablar. ¿Necesitaban conversar sobre lo que ella esperaba de él? Sería su hijo, y ayudaría a criarlo. Así era como lo veía. Y no la vio protestando por eso. Y así, mientras entraban al estacionamiento del Parenti Medical Group el estómago de Mulder se retorció en un nudo de angustia, no pasaría demasiado tiempo antes de saber si iba a ser padre o no.

Scully se preguntó qué pasaría si estaba embarazada, cómo cambiarían las cosas. Pero alejó esos pensamientos. No había tenido ningún síntoma de embarazo, o algún signo que avisara que la IVF había funcionado. Aunque sabía que no era algo concluyente, se preparaba para oír lo peor. No tenía muchas esperanzas. Scully pensó en Mulder, y en sus oraciones por un milagro. Esperaba que no estuviese orando demasiado, o con mucha fuerza. Siempre eran los creyentes los que terminaban estrellándose. La duda y el escepticismo eran ciertamente herramientas útiles a veces.

Ya una vez sentados en la oficina de Parenti, las noticias no fueron buenas. Su análisis de sangre y el de orina dieron negativos; no estaba embarazada. Mulder palideció, pero Scully simplemente se limitó a asentir al Dr. Parenti mientras él explicaba que este era sólo el segundo ciclo. Que no estaba dispuesto a darse por vencido, y que había más tratamientos que podían probar. Le dijo que de ninguna manera estaban agotadas todas sus opciones. Ella seguía asintiendo. Se sentía entumecida, aletargada, y sólo deseaba salir de esa oficina de inmediato.

El regreso a Georgetown fue silencioso. Mulder no dejaba de mirar de reojo a Scully, cada vez más preocupado. Ella no lo miraba, tampoco giró la cara, hacia la ventanilla en un intento de ocultar su rostro. Simplemente mantuvo la cara hacia adelante, mirando el camino. No había dicho ni una palabra desde que dejaron al Dr. Parenti. Ni había llorado. Mulder pensó que preferiría que ella fuese mucho más emocional antes de que se encerrase en ese maldito silencio.

Scully estaba tratando desesperadamente de mantener sus emociones bajo control. No quería llorar. No quería quebrarse y venirse abajo. Había estado esperando lo peor todo el tiempo. Sabía que era inútil hacerse ilusiones. No era tan tonta como para orar por milagros. Sabía que no había nada que hacer por ella. Parenti no quería que se diese por vencida, pero ¿cuántas veces se suponía que tenía que pasar por esto? ¿Cuántas veces tendría que romperse su corazón antes de decir que ya era suficiente? Sabía que Mulder no era de los que renunciaban tan fácilmente, que era incansablemente implacable. Scully esperaba que dejara su implacabilidad para el trabajo.

Mulder estacionó frente al edificio de Scully, y caminó junto a su compañera hasta la puerta. A ella le estaba resultando más difícil contener sus emociones, sabía que sería incapaz de contenerse una vez que entrara. Scully no quería ponerse a llorar delante de Mulder, y dejarlo ver cuán herida estaba. Tenía que ser la fuerte. No estaba segura de por qué. Confiaba en Mulder con su vida, y fácilmente, pondría su seguridad, su vida en sus manos. Pero entonces se dio cuenta de que se trataba de su seguridad física, que le permitía proporcionarle comodidad y seguridad de una manera física. Su seguridad emocional era algo completamente distinto, y era algo que nunca le había confiado a otro ser humano. Ni siquiera a Mulder. Sentía que había comenzado a hacerlo, de pequeñas maneras, los últimos meses. Pero algo dentro de ella era convincente y la obligaba a mantener el control de sí misma, para evitar el dolor.

Scully empezó a abrir la puerta, y se giró. - Mulder, por favor no lo tomes a mal, pero... quiero estar sola.

Él bajó la mirada para detenerse en sus ojos, la tristeza aferrándose a su corazón, y asintió con la cabeza. - Está bien, Scully. Entiendo.

- Gracias. - Murmuró.

Mulder vaciló. - Así que, uh, supongo que te veré cuando vuelvas de San Diego.

Ella asintió, con la esperanza de que Mulder se fuese rápidamente. Se sentía como si la presa estuviese a punto de estallar.

- Ok, entonces… Uh, espero que la pases bien con la familia.

Scully pasó saliva, tragándose el nudo que crecía en su garganta. - Gracias, Mulder. - Respondió con la voz quebrada.

Se giró y abrió la puerta del apartamento, desapareciendo en el interior. Él se quedó mirando la puerta durante unos segundos, antes de alejarse caminando hasta su coche.

El dolor la abrumó tan pronto como cerró la puerta. Se quedó de pie en la cocina, mientras las lágrimas corrían por su rostro. ¿Por qué había alejado a Mulder? ¿Realmente deseaba estar sola? No, en realidad no. Realmente necesitaba que Mulder estuviese allí. Lo necesitaba a su lado, pero lo rechazó. Se preguntó si alguna vez sería capaz de dejar de lado el control, derribar sus muros en vez de erigir unos cada vez más altos.

Mulder salió del edificio y cruzó la calle para buscar su coche. Una vez dentro no se atrevió a arrancar el motor. ¿Alguna vez algo salió bien o pasó algo bueno cuando arreglaban las cosas por separado, en vez de hacerlo juntos? Lo había aprendido recientemente, y de una manera dura, en Silver Spring. No iba a cometer el mismo error. Abrió la puerta del coche y salió, cerrándola de golpe antes de caminar hacia el interior del edificio de Scully. No se molestó en esperar el ascensor y subió por las escaleras hasta el 3er piso. Una vez que llegó al apartamento # 35, golpeó con un propósito.

Menos de 30 segundos después, Scully abrió la puerta y Mulder la observó parada allí, con la blusa entallada blanca y los pantalones negros que había usado todo el día, las lágrimas corriendo por su rostro. Algo se aferró profundamente en su pecho lastimándolo. Su rostro se desmoronó y caminó hacia ella, envolviéndola con sus brazos. La abrazó con fuerza y hundió la cara en su hombro mientras Scully lloraba contra él.

Poco después de las 6:00 am Scully se puso de pie en su dormitorio y lo observó dormir. Una pierna cubierta por el pantalón del pijama sobresalía de las mantas y su firme pecho estaba tapado por una camiseta blanca. Se veía tan tranquilo, tan hermoso. Mulder podría ser padre si lo deseaba, y ella sabía que sería un gran, un maravilloso padre. Él podría fácilmente establecerse con una mujer que le diese niños. Pero sabía que eso no iba a suceder, y su corazón se rompió por él. Se preguntó si podría continuar haciéndolo pasar por esto, si podía continuar ella misma haciéndolo, exponiéndose a sufrir. No estaba segura de estar a la altura, de ser capaz. Scully se marchó en silencio del dormitorio, salió del apartamento y se dirigió al Washington Dulles International Airport, y abordó el avión a San Diego junto a su madre.

CONTINUARÁ….