Capítulo 50: "Creo que no me había dado cuenta de cuanto dependía de él antes de esto, de su pasión. Él es una gran fuente de fortaleza de la cual estuve bebiendo."
Resumen:
Mulder y Scully investigan un X file y pasan la noche de año nuevo juntos.
Este capítulo contiene material sexual explícito.
Aviso: El dialogo y premisa del episodio "Millennium" no me pertenecen, no los escribí. Fueron escritos por Vince Gilligan y Frank Spotnitz, y pertenecen a 1013 Productions y 20th Century Fox.
Nota al margen: Si eres como yo, entonces sin duda gritaste "Oh, Dios mío, ¡es Octavia Spencer! La amo!" justo cuando volviste a ver este capítulo.
Notas:
Billy Joel - "And So It Goes"
In every heart there is a room
A sanctuary safe and strong
To heal the wounds from lovers past
Until a new one comes along
I spoke to you in cautious tones
You answered me with no pretense
And still I feel I said too much
My silence is my self defense
And every time I've held a rose
It seems I only felt the thorns
And so it goes, and so it goes
And so will you soon I suppose
But if my silence made you leave
Then that would be my worst mistake
So I will share this room with you
And you can have this heart to break
And this is why my eyes are closed
It's just as well for all I've seen
And so it goes, and so it goes
And you're the only one who knows
So I would choose to be with you
That's if the choice were mine to make
But you can make decisions too
And you can have this heart to break
And so it goes, and so it goes
And you're the only one who knows
La mañana del miércoles 29 de diciembre, Tara llevó a Scully y a Maggie al aeropuerto, Bill Jr estaba ocupado en la Base Naval, Tara abrazó a su cuñada para despedirse, y fue un momento repentinamente emotivo.
- Espero verte pronto. - Le dijo, soltándola del abrazo. - Amé tenerte aquí.
- Gracias, yo también lo espero. - Respondió Scully. - Fue bueno estar de vuelta.
- Y gracias por toda esa ayuda con Matt y las niñas. - Dijo. - Fue tan agradable volver a tener un poco de tiempo para mí.
Scully sonrió. - No tienes que agradecerme. Lo disfruté mucho. - Tara asintió, y parecía que estaba deliberando algo. - Bueno, te llamaré cuando aterricemos en D.C, para decirte si llegamos bien. - Dijo, girando ligeramente para dirigirse hacia las puertas de embarque.
- Dana... - Tara vaciló, con los ojos cada vez más brillantes y húmedos. Scully volvió su atención de nuevo a su cuñada. - Vas a ser una madre maravillosa algún día. - Manifestó con seguridad.
Scully le dedicó una media sonrisa, y asintió. Tara sonrió despidiéndose con la mano. Scully avanzó en el aeropuerto para reunirse con su madre.
Poco después de las 18:00 horas, arribaron al Dulles Airport desde San Diego, y partieron en su coche hacia Alexandria. A pesar del momento horrible con el que Scully estaba lidiando, sin mencionar el despertar en la víspera de Navidad con la llegada de su período, había disfrutado mucho regresar a San Diego y pasar tiempo con Tara y los niños. Incluso estar con su hermano rondándola durante casi una semana no había sido tan malo, asombrosamente.
Una vez que dejó a Maggie en su casa, se debatió entre atravesar la ciudad o no, para ir al apartamento de Mulder. Quería verlo, se moría de ganas. Él no la había llamado más, sólo había dejado ese mensaje en el buzón de voz disculpándose. Aunque ella no lo había llamado tampoco. A pesar de las 2700 millas entre ellos, Scully sintió que con cada día que pasaba su silencio se volvía más ensordecedor. Las dudas y la ansiedad llenaron su mente así que decidió no ir a lo de su compañero, y tomó el camino directo desde la casa de su madre hasta Georgetown.
Cuando entró a su apartamento 20 minutos más tarde, deseaba que Mulder estuviese allí esperándola. Pero él no estaba. Desempacó su bolso, y después de tomar una ducha, se puso un pijama de franela y se sentó en la sala. Se cubrió las piernas con una manta de lana azul marino, y encendió la televisión. Se quedó mirando fijamente el teléfono inalámbrico sobre la mesa de café, deseando intensamente que sonara de una vez, pero sabiendo que no se atrevería a atenderlo si llamaban. ¿Qué iba a decir? No tenía ni idea de cómo poner en palabras todo lo que deseaba expresarle a Mulder. Las únicas cosas en las que podía pensar le sonaban tontas y sentimentales, como cuánto lo extrañaba, y ella estaba decididamente en contra de decirle algo semejante.
Se preguntó cómo estarían las cosas mañana en la oficina, si habría alguna tensión o incomodidad. Esperaba que Mulder no estuviese enojado con ella por estar incomunicada durante toda la semana, y entonces se sintió bastante culpable sabiendo que él probablemente había estado solo todo el tiempo que ella estuvo ausente. Tal vez debería haberlo llamado desde San Diego, y limar las asperezas por teléfono.
Se preguntó cómo se sentiría Mulder con ese nuevo intentó fallido de IVF, si todavía quería seguir intentándolo, si todavía oraba por milagros. Rodó los ojos. No quería vivir esperando que un milagroso embarazo ocurriese de golpe. Ella sólo quería vivir. Sólo quería una vida. Pero… ¿qué quería Mulder? ¿Quería una vida normal? ¿Y si no quería seguir intentándolo? ¿Y si había renunciado a los milagros? A pesar de creer que esperar milagros era algo absurdo, la idea de un Mulder no creyente la llenó de una profunda tristeza.
A las 22:00 horas, Scully ya estaba en la cama. A las 4:50 am, su teléfono por fin sonó.
- ¿Hola? - Respondió aturdida.
- Hey, Scully, soy yo.
- ¿Mulder? - Dijo, parpadeando para despertarse.
- Estoy en el aeropuerto a punto de abordar un vuelo a Tallahassee. Tengo un pasaje para ti para el vuelo de las 07:00 am.
Scully se sentó en la cama. - ¿Qué está pasando?
- Un X File. Cuando llegues, nos vemos en Roselawn Cemetery.
- ¿De qué se trata todo esto, Mulder?
- Uh, Scully, estoy por subir al avión ahora. Así que voy a tener que explicártelo cuando llegues aquí.
Scully suspiró cuando Mulder colgó el teléfono.
A las 10:30 de la mañana del 30 de diciembre, Scully llegó al Roselawn Cemetery en Tallahassee, Florida. Fue recibida por una obvia "escena del crimen", la cinta policial señalaba la zona y diferentes organismos de Seguridad pululaban alrededor. Se acercó a un joven oficial que custodiaba la zona delimitada, mostró su placa del FBI para ser admitida, y pasó por debajo de la cinta. Iba caminando hacia la tumba abierta, cuando un hombre de traje, de unos 40 años la detuvo.
- ¿Está con el FBI, también? - Preguntó, claramente molesto.
Lo miró con ligera sorpresa. - Sí, Señor.
- Mire… Conozco mi trabajo. El hombre estaba fallecido.
Ella le dirigió una mirada de perplejidad. - ¿Disculpe?
- Entiendo que él era uno de los suyos. - Dijo, exasperado. - Pero esos rumores que estoy oyendo… ¿qué enterré a un ser humano vivo? Será mejor que su gente resuelva y aclare las cosas rápidamente. Muy rápidamente.
Se alejó de ella. Scully, adivinó que era el director de la funeraria, ahora entendía todo. Oh, Dios. ¿Qué se traía Mulder entre manos? Con una mirada de resignación en su rostro, se acercó a la tumba abierta. Allí lo encontró en el interior de la tumba mirando el ataúd ahora vacío, él estaba usando una camisa azul aciano que, a ella, definitivamente, le gustaba como le quedaba, llevaba también unas botas de goma y guantes de látex.
- ¿Mulder? ¿Estuviste difundiendo rumores? - Preguntó asomándose más.
- ¿Por qué? ¿Escuchaste alguno bueno últimamente? - Mulder bromeó, sin levantar la mirada. Sintió mariposas llenando su estómago con el sonido de su voz.
- No especialmente. - Respondió. - Entonces, ¿qué tenemos aquí?
- Feliz Navidad, por cierto, Scully. - Dijo Mulder, preguntándose si el siguiente año podrían pasarlo juntos y con la esperanza de que ella realmente lo quisiera.
Scully le dio una leve sonrisa. - Gracias. Feliz Navidad a ti también.
- Profanacion grave de tumba con una peculiaridad. - Comenzó a contar, poniéndose de pie para abrir el ataúd. - Echa un vistazo al forro del techo, Scully. - Levantó la tapa y le mostró que el forro del ataúd había sido arrancado como con los dedos.
Scully asintió. - Bueno, parece que alguien en el interior estaba tratando de salir.
- De hecho, lo hizo. - Dijo antes de cerrar la tapa y mirar hacia ella. - Para responder a tú pregunta, no, no estuve difundiendo rumores. La policía local estuvo haciendo un trabajo bastante bueno sobre eso, desde que descubrieron que las huellas digitales del occiso coincidían con estas. - Señaló el forro desgarrado. - Y con aquellas de arriba, en la lápida. Hay una gran y jugosa huella de una mano detrás.
Scully caminó alrededor de la lápida de Raymond Crouch y vio la impresión de la mano mientras Mulder subió por la escalera de la tumba. - ¿Qué hay con la persona o las personas que realizaron la excavación?
- Bueno, sólo tenemos un montón de tierra. - Respondió. - Supongo que fue un hombre con una pala. Aparte de eso la lluvia de anoche no nos ayudó mucho para seguir adelante. - Se paró frente a su compañera, quien le esquivó la mirada. - Bien, adelante, Scully, niégamelo todo. - Ella lo miró a los ojos. - El cuerpo de un agente del FBI fue exhumado. Se desenterró sólo, salió por sí mismo y desapareció en la noche de Yuletide. (Fiestas de Yule: Celebración de cada solsticio de invierno. Relacionada con la mitología germana y el paganismo nórdico. El Yule originalmente duraba 13 días y el cristianismo lo asimiló a la Navidad. Decir "Yule" es algo más bien pagano).
Scully le dio una leve sonrisa. - Mira, me tenías hasta allí.
- ¿En serio? - Mulder preguntó con calma sorpresa.
- Creo que es lo que dijiste antes: Profanación grave de tumba con una peculiaridad. Tienes las huellas dactilares y el forro del ataúd desgarrado. Lo más probable es que sean evidencias falsas, adulteradas por quien exhumó el cuerpo.
- ¿Adulteradas con qué propósito? - Preguntó.
Scully podía pensar en varias razones. - ¿Publicidad? ¿Miedo? ¿Rumores? Quiero decir, no sé con qué fin específico, no obstante… - Su línea de pensamiento se desvaneció al darse cuenta que la atención de Mulder se había desviado a algo en el suelo. - ¿Qué? - Miró hacia abajo y vio un círculo rojo oscuro rodeando la tumba.
- Parece sangre. - Dijo Mulder.
Suspiró. - Vamos a tener que analizarla.
Él asintió, mirando como Scully se alejaba para hablar con el equipo forense. Mulder estaba realmente sorprendido de que no recibiese su teoría con un "giro de ojos" o una declaración inflexible contradiciendo su hipótesis y dándole a entender que estaba loco. Básicamente, le había sugerido que Raymond Crouch era un zombi, y ella ni siquiera se había resistido al concepto. Con cada nuevo caso, desde su recuperación durante el verano pasado, lo intrigaba más y más su mayor aceptación sobre lo estrafalario, lo extraño, y su decreciente rigidez a esas ideas. Aún no estarían de acuerdo en todo, pero lo escuchaba con respeto y no se limitaba a desestimar inmediatamente sus teorías y creencias. Las miradas duras, las cejas arqueadas y sus giros de ojos sardónicos eran cada vez menos frecuentes. A él le gustaba eso, pero también se preguntaba el porqué de su cambio. Esa nave espacial en África realmente debió desestabilizarla y marcarla.
También se preguntó que estaría pasando por su cabeza, cómo se sentiría, qué había decidido sobre la IVF, o acerca de lo que quería de él si decidía afrontar un nuevo procedimiento de fecundación in vitro en el futuro. Sentía un cierto agradecimiento de poder trabajar juntos, inmersos en un caso, inmediatamente después de que ella regresara. Esperaba con optimismo que los silencios incómodos o la tensión por los acontecimientos de las últimas semanas fuesen erradicados y pudiesen trabajar sin problemas. El trabajo, los X- Files, eran una especie de "zona de confort" para ambos. Eran profesionales, podían dejar sus sentimientos en la puerta y ponerse manos a la obra, dedicándose de lleno a resolver los casos.
Después de recibir una llamada de Skinner solicitándoles, a la mayor brevedad, una reunión en el Headquarters del FBI para la exposición informativa de la profanación de la tumba, subieron a las 13:00 horas al vuelo de regreso a Washington D.C y llegaron al edificio Hoover alrededor de las 16:30. Mulder estaba sorprendido de que Skinner solicitara una reunión cuando apenas llevaban en el caso un par de horas, pero Scully le recordó que probablemente se debía al hecho de que Raymond Crouch era un ex agente del FBI. Él bromeó con que el Bureau debía actuar con rapidez en caso de que necesitara "salvarse el culo". Scully estuvo de acuerdo.
Tras la exposición del caso, donde Mulder lanzó palabras como: "Necromancia"; "Shamanismo"; "No muertos"; "Círculo mágico"; y "Muertos vivos" frente al disgusto e irritación de todos en la sala excepto su compañera y Skinner, Mulder y Scully se dirigieron al Hartwell Psychiatric Hospital en Woodbridge, Virginia, para hablar con Frank Black, un ex analista que trabajó para el ViCAP (The Violent Criminal Apprehension Program) para la BSU. Mulder siempre había escuchado que Black era uno de los mejores Criminal Profilers que habían salido de Quántico.
Skinner quería que los agentes profundizaran en el culto del Grupo Millennium, formado por ex agentes del FBI, que terminaron suicidándose y con sus tumbas profanadas poco después. Mulder sabía que Frank Black estaba acostumbrado a que lo consultaran sobre el grupo, y calculó que era el mejor punto de partida para obtener algunas respuestas sobre ellos. Sin embargo, Black fue menos que cooperativo, y Mulder, frustrado, salió del hospital con Scully, sin saber hacia dónde dirigirse. El Grupo Millennnium había sido extremadamente reservado, y no se sabía mucho acerca de ellos.
Al salir del hospital psiquiátrico, manejaron unos 20 minutos hacia el noreste de Alexandria. Scully se detuvo al 2630 de Hegal Place. Estacionó el coche, pero no apagó el motor, y destrabó las puertas. La tensión y la ansiedad habían ido creciendo en ella cuanto más se acercaban a Alexandria. Ni siquiera estaba segura de por qué. Parecía que habían vuelto a andar de puntillas alrededor de cualquier tema que los involucrara, y en ese momento era la IVF. ¿Por qué no tenían el valor de hablar? Tal vez una conversación acerca de la IVF sólo conduciría a otras conversaciones sobre el futuro, conversaciones que ella no estaba dispuesta a tener. Su instinto de conservación le impedía abordar el tema.
- Creo que, uh, nos vemos por la mañana, Mulder.
Mulder la contempló fijamente. ¿Iban a pasar la noche separados? - Um, yeah, ok. Nos vemos en la mañana, Scully.
Se bajó del auto y se dirigió a su apartamento, los nudos apretándole el estómago. ¿Qué significaba esto? ¿Estaba manteniendo el profesionalismo mientras trabajaban? ¿O se estaba alejando de él? ¿Poniéndole freno a la reciente transición en su relación? Mulder no quería retrasar más las cosas, o peor aún, detenerlas por completo. No quería menos, quería más. Pero, cuánto más, eso no podía realmente decirlo. ¿Hacia dónde iba esto que tenían? Tal vez sólo debería preguntarle. O tal vez no. Era mejor no pensar en eso y simplemente tomar un día a la vez. No quería pasar otra noche solo en su sofá. Quería estar con Scully. Pero ella, claramente, necesitaba una cierta distancia en ese momento, y él tendría que esperar. ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué sucedería si el silencio entre ellos seguía creciendo y su compañera escapaba otra vez? No podían volver ahí, no podían volver a ese lugar lleno de frustración. Tenía que hacer algo antes de que esto se convirtiese en un aspecto de su alianza que necesitara arreglarse, aunque no estaba seguro cómo o dónde empezar.
El 31 de diciembre resultó ser un torbellino. A las 7:30 am habían manejado hasta una zona rural en las afueras de Maryland y descubierto el cuerpo del alguacil asesinado, Scully creyó que había sido claramente una víctima de ese necromante, como Mulder llamaba al tipo que estaban buscando. Luego manejaron hasta Woodbridge, Virginia, para hablar con Frank Black otra vez, y gracias a Dios fue mucho más útil en esta ocasión y les dio un perfil sólido para seguir adelante.
A las 10:00 de la mañana, regresaban al noroeste de Maryland, Scully iba a la morgue de Rice County con la esperanza de interceptar a ese necromante y Mulder en busca de los terratenientes y agricultores en los alrededores del lugar donde se había encontrado el cuerpo del alguacil a fin de encontrar los cuerpos de los agentes del FBI que el necromante había exhumado.
Poco después de las 12:00, Scully llegó a la morgue y fue atacada por alguacil-muerto, y habría fallecido si este necromante no le hubiese disparado al alguacil en la cabeza con su arma. El necromante escapó mientras ella llamaba al 911. La policía y los paramédicos llegaron, y las heridas en su cuello, junto a los arañazos profundos, fueron tratados mientras los paramédicos subían en una ambulancia a la forense, después de haber sido brutalmente atacada por el alguacil. Scully no podía empezar a explicar cómo un muerto la había atacado, su estómago se anudó por el miedo.
Skinner se presentó en la morgue de Rice County a las 15:00 horas para comprobar cómo estaba Scully. Cuando él le dijo que Mulder no contestaba su teléfono, Scully sintió como su corazón caía en su estómago. Trató de llamarlo, pero las llamadas iban directamente al correo de voz cada maldita vez. No era propio de él no responder el teléfono. Tachando eso, no era propio de él no contestar cuando trabajaban en un caso. La policía local, le informó que la señal en el área rural donde Mulder se había dirigido era algo caótica en el mejor de los casos, eso la tranquilizó un poco, aunque todavía se sentía inquieta. Esperaba que Mulder llegara a un lugar con recepción celular y la llamara tan pronto como pudiese.
Pero a medida que pasaba el tiempo y seguía sin tener noticias, crecía en ella la preocupación. El Departamento del Sheriff comenzó a sondear el condado en busca de cualquier señal del sedán del Bureau que manejaba Mulder. A Scully le tomó 90 minutos en coche regresar a Woodbridge, Virginia, para hablar nuevamente con Frank Black con la esperanza de percibir, de comprender algo que la ayudara a encontrar a Mulder, Black no fue muy cooperativo, lo que hizo crecer sus sospechas sobre cuánto sabía realmente sobre el Grupo Millennium y el necromante.
En su camino de regreso a Maryland, llamó a Skinner, quien estaba dirigiendo el equipo de investigación en el Bureau, y le pidió que investigara mejor a Black con la esperanza de descubrir lo que estaba escondiendo. Y, efectivamente, cuando llegaba a Rice County, Skinner la llamó con la información relativa a un número de teléfono del condado que había llamado y dejado un mensaje a Frank en el centro psiquiátrico. Ese mismo número había llamado a los agentes del FBI antes de que se suicidaran.
Scully aceleró hacia esa dirección y encontró el sedán de Mulder en la unidad. Mientras forzaba la cerradura del portón varios disparos sonaron desde dentro de la casa, y ella corrió hacia el interior. No habría sido capaz de dar crédito a sus ojos si no hubiese sido atacada por un cadáver en la morgue. Mientras bajaba las escaleras del sótano vio a un no-muerto yendo hacia Mulder, el lugar estaba oscuro, pero resplandecía con algún tipo de luz roja. Scully fijó el objetivo en la cabeza, apuntó y disparó tres veces, deteniéndose sólo al observar que el cuerpo caía al suelo.
Mulder se la quedó mirando con asombro. Había pensado que ya era hombre muerto. Se preguntó cómo lo había encontrado, pero después de pensarlo unos segundos ya no estaba tan sorprendido. Ella siempre lo encontraba. ¿Cuántas veces le había salvado la vida en los últimos años? Era imposible de contar.
Las fuerzas del orden y los paramédicos finalmente llegaron, y Mulder y Frank Black fueron llevados en ambulancia al Burnside Memorial Hospital en las proximidades de Sharpsburg, Scully los seguía de cerca en el auto asignado por el FBI. Al llegar al hospital, Scully cargó el bolso de viaje de Mulder que había tomado del baúl del sedán encontrado en la casa del necromante. Skinner le dijo que enviaría a alguien para recoger el auto.
Ingresó a la sala de emergencias, y la recorrió hasta encontrar la zona cerrada con cortinas donde habían trasladado a su compañero. Su camisa blanca desgarrada y llena de sangre había sido desechada junto con su camiseta, antes de comenzar a suturarlo. Mulder miró hacia Scully cuando entró y vio los arañazos rojos en su cuello, sus ojos se abrieron enormemente sorprendidos, y luego frunció el ceño con preocupación. Scully sacudió lentamente la cabeza hacia él, dándole una sonrisa cómplice, con la esperanza de tranquilizarlo y asegurarle que se encontraba bien.
- Bueno, Scully, no comenzaríamos correctamente el Año Nuevo si uno de nosotros no está en un hospital. - Bromeó.
Scully le sonrió.
- Ok, ya terminé aquí. - Le informó el médico de urgencias, terminando de asegurar el vendaje sobre su brazo cosido. - Tendrás que ver a un médico en siete días para que te quite los puntos, voy a prescribirte un antibiótico para que tomes por 10 días. Después ya deberías estar bien, sólo mantén el ojo atento sobre la herida y el área limpia para prevenir infecciones.
- Gracias. - Respondió Mulder.
El médico tomó un cabestrillo y lo colocó en la cama junto a Mulder. - ¿Necesitas ayuda con esto?
- Yo me encargo. - Dijo Scully. El médico asintió y se fue despidiéndose.
Scully abrió el bolso y sacó una camiseta gris de manga corta. Se volvió hacia Mulder y deslizó el cuello por encima de su cabeza, mientras él empujaba su brazo izquierdo a través de la manga, lo ayudó a pasar su brazo lesionado por la otra manga. Después de ayudarlo con el cabestrillo, se miraron largamente a los ojos, Scully de pie entre las rodillas de Mulder, él llevó la mano izquierda hasta el cuello de su blusa, abriéndolo más para revisar sus heridas.
- Te hirieron. - Dijo Mulder en voz baja.
- Sí. - Scully sopló.
- ¿Cuándo ocurrió esto? - Preguntó.
Scully suspiró. - Hoy, en la morgue.
Los ojos de Mulder se abrieron, su mente llegó a la horrorosa conclusión de lo que había sucedido. - Podrían haberte asesinado.
Scully no quería que Mulder se hunda en la culpa, el miedo o la ansiedad. - Pero no sucedió. Casi te asesinan también. Pero no sucedió. Dejémoslo ahí. - Mulder asintió, suspirando. - Voy a ir a ver a Frank mientras te dan el alta. - Dijo, girando para alejarse.
- Ok. - Respondió él, levantándose de la camilla.
Después de que se reunieran nuevamente y ambos se despidieran de Frank Black, se detuvieron para mirar caer la Esfera en el especial de la Cadena ABC "Dick Clark's New Year's Rockin'Eve" en la televisión de la sala de espera. Dick Clark y la multitud comenzó la cuenta regresiva desde 10 hasta que él gritó: "¡Feliz Año Nuevo 2000!" Y comenzó la celebración. "Auld Lang Syne" llenó la sala de espera mientras Mulder y Scully observaban como las felices parejas se besaban en la pantalla.
Mulder giró la cabeza para observar a Scully viendo con satisfacción el televisor. Sabía exactamente lo que quería hacer, pero estaban en público. En una maldita sala de espera de un hospital, con gente alrededor. De ninguna manera, Scully iba a permitírselo. En los últimos tres meses, las muestras de afecto en público, incluso en una calle vacía en la noche, habían sido bruscamente rechazadas.
Pero… ¡Oh, bien! Iba a ir por eso. Inclinó la cabeza hacia Scully, al ver el movimiento por el rabillo del ojo su compañera giró para mirarlo, e inmediatamente su boca estaba sobre la de ella. No fue lleno de pasión o urgente, que era la marca registrada habitual de sus besos y el propósito de los mismos. Fue dulce, poco exigente y lleno de afecto.
Mulder se apartó lentamente y la miró a los ojos, sabiendo que tenía una sonrisa tonta en la cara, vio una sonrisa de agradable sorpresa. - ¿El mundo no se acabó? - Preguntó, sin dejar de sonreír, con la esperanza de que pescara el doble sentido.
- No, no lo hizo. - Respondió de manera uniforme. Tenía la sensación de que Mulder no se refería al Grupo Millennium.
Scully giró la cabeza y miró hacia abajo. Notaba algo cálido creciendo en su interior, los sentimientos difusos comenzaban a abrirse paso a empujones a través de la confusión y el dolor que la habían atormentado desde que la IVF fracasó. Tal vez este año sería mejor que el anterior. Tal vez había una luz al final del túnel.
- Feliz Año Nuevo, Scully. - No pudo evitar sentirse un poco decepcionado, a pesar de que Scully no había corrido la cara ni le había lanzado una mirada fulminante. No estaba muy seguro de lo que esperaba que sucediese, pero se encontró a sí mismo esperanzado por una reacción, una respuesta un poco más cariñosa. Que ella hubiera movido ficha y lo besara de nuevo, o que lo abrazara mientras decía que lo amaba. Espera... ¿realmente quería oír esas palabras? Alejó rápidamente ese pensamiento.
- Feliz Año Nuevo, Mulder
Mientras caminaban hacia la salida, Mulder pasó su brazo sobre la espalda de Scully apoyando la mano izquierda sobre su hombro. Ella no se apartó de él. Mulder pensó que eso era un progreso. A continuación, él tomó su bolso de viaje del mostrador de la sala de emergencia, y se dirigieron hacia el estacionamiento por el coche asignado por el Bureau.
- Yo conduzco, Scully. - Dijo Mulder, extendiendo su mano para que le de las llaves.
Scully lo miró con sorpresa. - Pero… ¿y tú brazo?
Él se rió entre dientes. - Puedo conducir con el izquierdo. Estuviste manejando todo el día. Deja que te lleve a casa.
Suspiró. Tenía razón. Había perdido la cuenta de las veces que manejó ida y vuelta entre Maryland y Virginia en los últimos dos días. Le entregó las llaves y se sentó del lado del copiloto. Una tranquila hora y 15 minutos más tarde se detuvieron en la acera contraria al edificio de Scully. Mulder la miró de reojo. Ella estaba mirando por la ventana, perdida en sus pensamientos, con las manos sobre su regazo, no se había movido para salir del coche.
- Scully. - La llamó en voz baja.
Suspiró y se lamió los labios cuando giró la cabeza hacia él. - ¿Uh?
- ¿Estás bien?
- Si, ¿por qué? - Preguntó en respuesta.
Mulder torció la boca. - Uh, no hay razón. Pero, eh, no saliste del coche.
- Tampoco lo hiciste tú.
Él resopló. - Si.
- ¿Quieres...? - Dijeron al unísono, antes de comenzar a reírse.
Scully negó con la cabeza, con las manos jugueteando en su regazo.
- ¿Por qué esto es tan complicado? - Resopló Mulder.
- No lo sé.
- ¿Quieres que me quede esta noche? - Preguntó Mulder.
Scully lo miró fijamente. - Sí... ¿tú quieres quedarte?
- Sí. - Dijo, sin dudarlo.
Ella asintió. - Entonces supongo que será mejor salir del coche.
Caminando hacia el apartamento, Scully se preguntó si Mulder querría tener sexo. Probablemente quería. Había pasado ya un largo tiempo. No estaba segura de sentirse con ánimo para eso. Su mente aún estaba plagada de dudas, ansiedades y tristezas. Pero tal vez era lo que Mulder necesitaba.
Una vez que Mulder se quitó el cabestrillo, se las arregló para desnudarse en la habitación sin ningún tipo de ayuda, apilando su ropa hasta quedar solo con sus boxer verde militar. Observó a Scully salir del baño usando un tank top blanco y unas bragas azul pastel. Sintió crecer su exitación, endureciéndose inmediatamente. Anhelaba su conexión física. Había pasado tanto tiempo.
Scully lo observó de pie junto a la cama, y sus ojos se centraron en su erección. - Mulder, ¿qué hay acerca de tú brazo?
- Hay ciertas cosas que estoy más que dispuesto a colocar por delante de mi salud. - Mulder fraseó en broma.
Ella hizo una sonrisita sarcástica asintiendo con la cabeza. todavía se sentía deprimida. Pero quería que Mulder la abrazara, la besara, le hiciera el amor, incluso si su mente no cooperaba. Podía ver que él, obviamente, la necesitaba, y ¿por qué le negaría algo que necesitaba cuando tenía el poder de dárselo? Se acercó a la pared y apagó la luz, y luego giró echándole una mirada por encima, con sus boxer oscuros y el vendaje blanco brillante en su brazo derecho. Se acercó a la cama hasta quedar frente a su compañero. Él comenzó a respirar más profundo mientras ella presionaba su cuerpo contra el suyo, la envolvió con los brazos alrededor de su espalda, mirándola a la cara. Scully bajó la mano entre ellos, deslizándola dentro del boxer y rodeando su sexo duro, y comenzó a acariciarlo.
- Oh, Scully... - Dijo en voz baja, y se inclinó para besarla. A diferencia del anterior, en el hospital, este beso estaba lleno de pasión y urgencia.
Scully presionó con más fuerza alrededor del sexo de Mulder y lo acarició más rápido. Él gimió en su boca, y luego se alejó. Comenzó a levantarle la camiseta por encima de su cabeza, pero no podía alzar el brazo derecho muy alto, por lo que Scully completó el "resto del recorrido". A continuación, se quitó las bragas, antes de tomar la cintura de los boxer de Mulder y bajarlos, arrastrándolos fuera de sus piernas.
- ¿Cómo quieres que sea, Scully? - Susurró Mulder.
Alzó la vista hacia él y lo abrazó por la cintura, su erección presionaba contra su estómago. - Quiero sentirte sobre mí.
Mulder sonrió y la besó de nuevo, antes de subirse a la cama y taparse con las mantas. Él se deslizó hasta colocarse sobre su compañera, las caderas acomodándose entre sus piernas, colocó los codos sobre el colchón a su lado, recargando en su brazo izquierdo la mayor parte del peso.
- ¿El brazo está bien, Mulder? - Preguntó con preocupación.
- Está excelente, Scully. Todo está realmente bien.
Ella inhaló, envolviendo con sus piernas las caderas de Mulder.
- Espera, Scully... ¿estás lista? - Preguntó, inclinándose sobre su brazo izquierdo mientras deslizaba el brazo vendado hasta su centro.
Sus dedos se deslizaron a través de sus rizos, entrelazándose en ellos durante unos segundos, antes de encontrar su clítoris y empezar a acariciarla con pequeños círculos, Scully suspiró con satisfacción, complacida por su dulzura. Mulder metió los dedos entre sus pliegues, buscando su humedad, y recolectó sus jugos rodeando su clítoris una vez más. Tomó la base de su pene duro y lo arrastró arriba y abajo por su sexo, empapándolo con su humedad.
- Ahora, Mulder. - Susurró, bajando su propia mano colocándola entre ellos, mientras él apoyaba su brazo sobre el colchón, junto al hombro de su compañera, y ella lo guiaba a su entrada.
Mulder entró en ella un par de pulgadas, se retiró, y volvió a entrar una y otra vez, y cada vez que lo hacía sus músculos se contraían permitiéndole ir profundo, mucho más profundo. Él comenzó a gemir inmediatamemte. Dios, había pasado tanto tiempo. Estaba tan húmeda, y tan caliente, y tan estrecha.
- Bésame, Mulder. - Scully susurró, contemplándolo.
Se inclinó y la besó apasionadamente, su lengua saliendo repentinamente para lamer su labio inferior, antes de deslizarse dentro de su boca para acariciar su lengua, mientras empujaba su sexo dentro y fuera de su compañera a un ritmo constante. La mente de Scully se aceleró. Lo amaba tanto, y aunque creía no estar dispuesta para otra IVF, si Mulder deseaba seguir intentándolo, ¿cómo podría negarse? Él nunca había dado a entender o hablado algo acerca de ser padre, pero había muchas cosas sobre las que no hablaban y eso no significaba que los sentimientos no estuviesen allí. Ella era la única oportunidad de ser padre, porque nunca la dejaría para tener una familia con otra persona. Lo sabía. ¿Sería tan egoísta de renunciar entonces? Pero, ¿y si era Mulder el que no quería volver a intentarlo? ¿Y si sus cambios de humor hormonales, la falta de sexo durante el proceso de IVF, y el dolor del fracaso acababan con la paciencia de Mulder, y decidía no volver a intentarlo? ¿Y si hubiera perdido la fe?
- Scully, no puedo aguantar mucho más tiempo. - Jadeó.
- Está bien, Mulder. - Susurró Scully.
Él la miró con el ceño fruncido. - Pero no acabaste todavía.
- Mulder, no voy a poder hacerlo.
Dejó de embestir. - ¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Qué necesitas que haga?
Scully le dedicó una sonrisa comprensiva. - No hay nada que puedas hacer. Simplemente no va a suceder esta noche.
- ¿Quieres que vaya abajo? ¿Necesitamos cambiar de posición? ¿Quieres estar arriba?
Scully negó con la cabeza, resoplando. - No, quiero quedarme justo como estoy.
Mulder le dirigió una mirada escéptica. Ella amaba estar arriba. Amaba que él lamiera su clítoris. Comenzó a salir de ella, pero sus manos rápidamente lo tomaron del culo presionando hasta que estuvo nuevamente dentro, completamente, antes de abrazar sus muslos con fuerza y bloquear sus tobillos alrededor de sus caderas.
- ¡Scullyyy! - Se quejó. - Quiero que acabes. ¿Qué no estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo mal?
Lo abrazó con más fuerza por la espalda, acercándolo a su cuerpo. - No es por tí, Mulder. Soy yo. Es mi cerebro. No se apagará. Eso no es culpa tuya. Ahora, acaba.
Mulder negó con la cabeza. - Los zombies me jodieron el brazo, tú no puedes acabar… El Año Nuevo cada vez se pone mejor, ¿o me equivoco?
Scully se echó a reír. - Oh, Mulder, te extrañaba.
Él sonrió. - ¿Lo hiciste?
Apretó los músculos alrededor de su pene y un gemido gutural escapó de la garganta de su compañero.
- Scullyyyy... - Mulder jadeó.
- Mulder, necesito que acabes. Por favor. - Lo apretó con los talones, instándolo a reanudar las embestidas. Besó y lamió su cuello mientras continuaba apretando sus músculos alrededor de su sexo, y Mulder sintió que estaba a punto de acabar, comenzó a embestir más duro y rápido.
Inclinó la cabeza para verse a sí mismo deslizarse dentro y fuera de Scully, sintió que su pene comenzaba a palpitar en su interior. Volvió a mirarla a la cara, su boca encontrándose con la suya en besos desesperados. Empezó a gemir el nombre de Scully apoyando su frente sobre la de su compañera, diciéndole lo bien que se sentía su sexo y lo hermosa que ella era hasta que la presión acumulada en la ingle alcanzó su clímax, y los fuertes gemidos guturales reemplazaron sus palabras.
Scully se aferró a Mulder con más fuerza y observó su rostro mientras era superado por el placer, y sintió el calor de su vida llenando su vientre muerto. Él la miró con los párpados pesados, respirando con dificultad, acariciándole las mejillas con sus dedos dulcemente mientras se sostenía por los codos. Ella sintió su corazón inflamándose, el dolor y la pena por la IVF fallida disminuyendo lentamente, y comenzaron a ocupar ese lugar cálidos y tiernos sentimientos.
- ¿Quieres intentar nuevamente la IVF, Mulder? - Preguntó, mirándolo profundamente.
- Esa es tú decisión, Scully.
Negó con la cabeza. - Es tuya, también.
- Quiero sólo si tú quieres. - Contestó Mulder.
Scully sintió que sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. - ¿Sigues orando por un milagro, Mulder? - Susurró.
Él la observó fijamente. - Siempre.
- ¿Crees que Dios está escuchando? - Preguntó, con la voz quebrada y las lágrimas escapándose por las comisuras de sus ojos.
Mulder no sabía exactamente cómo responder a eso. No tenía nada definitivamente decidido sobre Dios todavía. Pero si él no creía en un Poder fuera del universo, ¿cuál era el punto de mantener la esperanza y las plegarias? ¿No significaría estar enviando palabras vacías al espacio exterior?
- Quiero creer que Dios está escuchando, Scully. Quiero creer profundamente.
- Yo también.
Más lágrimas escapándose de las comisuras de sus ojos, Mulder inclinó la cabeza para besarla. Scully obviamente todavía estaba de duelo, y necesitaría algo de tiempo antes de sentirse relativamente bien otra vez. A él no le importaba, tenía todo el tiempo del mundo. No iba a irse a ninguna parte. Ella necesitaba un poco de atención en ese momento y Mulder experimentó algo similar a la satisfacción sabiendo que probablemente Scully dejaría que cuidara de ella por una vez. Tal vez ese beso público en el hospital era un progreso hacia algo más, incluso si sólo fuese un muy pequeño paso.
A la mañana siguiente, después de ducharse y cambiarse, Mulder salió del baño por la puerta que daba al corredor, pasó por la habitación de invitados en su camino a la sala, y se quedó congelado frente al armario del pasillo, una idea comenzó a formarse en su mente de cómo podía indemnizar y compensar a Scully por su poco satisfactoria noche de Año Nuevo.
CONTINUARÁ….
