Capítulo 51: "No eres lo que yo esperaba."
Resumen:
Mulder planea una retardada noche especial de año nuevo, y logra sorprender a Scully con un par de cosas que ella no se esperaba.
Este capítulo contiene material sexualmente explícito.
Notas:
Depeche Mode – "Slow"
Slow, slow
As slow as you can go
So I can feel all I want to know
Slow, slow
I go with your flow
Let the world keep its carnival pace
I'd prefer to look into your beautiful face
What a waste
Let the stars continue to fly by
I don't have one desire to understand why
I don't try
Slow, slow
As slow as you can go
I want my senses to overflow
Slow, slow
Doesn't it show
I don't need a race in my bed
When speed's in my heart and speed's in my head
Instead
It's tempting for fools to rush in
When something's so good why should we rush a thing
It's a sin
Slow, slow
As slow as you can go
That's how I like it
I like it
I don't need a race in my bed
When speed's in my heart and speed's in my head
Instead
Slow, slow
As slow as you can go
That's how I like it
I like it
That's how I like it
That's how I like it
La mañana del jueves 06 de enero, Mulder entró en la oficina del sótano a las 6:30, la oscuridad silenciosa lo saludó antes de encender las luces y sentarse en su escritorio. La oficina parecía inquietantemente tranquila y triste a esa hora, bueno eso se obtenía al llegar tan temprano. Pero se había despertado en su sofá, solo, y no pudo volver a dormir. Todavía estaba solo allí, pero el trabajo al menos le daba algo que hacer y sabía que Scully llegaría pronto.
Había pasado todo el fin de semana con Scully. El clima estuvo algo tenue, pero generalmente había estado tranquila, perdida en sus pensamientos. Desde la noche de Año Nuevo no había vuelto a mencionar la IVF, y Mulder suponía que se estaba tomando su tiempo para pensar bien las cosas. Gradualmente empezó a sonreír y él invirtió mucho tiempo tratando de que lo hiciera, y esperaba que ella apreciara el esfuerzo. Le pidió que seleccionara una película la noche del sábado, en lugar de insistir con una deportiva que él prefería ver, y con buen humor se sentó en el sillón para ver Breakfast at Tiffany's, mientras ella se acurrucaba contra él debajo de una manta de lana. Para su sorpresa, la mañana del domingo antes de que ella se fuera con su madre a Alexandria para asistir a la iglesia, Scully le permitió besarla para despedirse. Progreso.
Chequeó sus mails, pero no encontró nada prometedor. Tal vez para el final del día… El lunes, pasaron casi todo el día en la oficina de Skinner repasando lo que había sucedido en Rice County. A pesar de la evidencia clara frente a ellos, Mulder en particular y las lesiones de Scully, la mayor parte de los agentes en la habitación todavía encontraban la noción de "cadáveres resucitados" algo difícil de aceptar. Para el final del día, "Mulder y Scully luchando contra un montón de zombies" se había convertido en la frase más repetida por todo el Bureau. Los días siguientes causaron susurros y miradas descaradas, aún más de lo habitual, cada vez que caminaban por los pasillos o, entraban o salían del edificio.
También el lunes, el editor de la Forensic Sciences Journal llamó a Scully y le pidió contribuir con un artículo para la edición de marzo. Así que Mulder fue relegado a pasar el resto de la semana durmiendo en su apartamento mientras ella investigaba y escribía la monografía sobre la Cuantificación del ADN en el Genoma Humano, Scully le explicó que necesitaba trabajar en algo desesperadamente y que se concentraría mejor sin él dando vueltas a su alrededor. Al principio se sintió molesto, pero luego agradeció tener algo de tiempo para planificar la noche del viernes. Deseaba hacer algo especial, en parte para compensarla por la noche de Año Nuevo y por otra parte, simplemente, sólo hacer algo bueno por Scully. No estaba seguro de cómo iba a reaccionar, pero el progreso que estaban haciendo últimamente lo hizo sentir esperanzado.
Scully llegó 15 minutos más tarde después de que el reloj marcó las 9:00 am y, el teléfono pronto comenzó a sonar, como lo había estado haciendo toda la semana. Los acontecimientos de la víspera de Año Nuevo habían hecho su camino fuera del FBI, y cada vez que un periodista llamaba al Bureau para una entrevista, o un representante del Departamento de Ciencias de alguna universidad llamaba por una investigación, o incluso si algún "pepito Perez", de Idaho llamaba acerca de un apocalipsis zombie, todas esas llamadas eran transferidas a la oficina del sótano. Mulder se había vuelto cada vez más mordaz con esas personas, por lo que Scully se había apoderado del teléfono asumiendo el control total de las llamadas.
Poco después de las 17:00 horas, salieron de la oficina dirigiéndose al garaje. El sol ya se había puesto y estaba oscureciendo.
- ¿Terminaste ese artículo, Scully? - Preguntó Mulder, mientras se acercaban a su coche.
Sonrió con suficiencia. - Tengo el borrador casi terminado, debería finalizarlo esta noche.
Mulder asintió. - Ok, te veré en la mañana.
Scully lo observó mientras él giraba hacia su coche. - Um, ¿quieres que vayamos por algo para comer?
Se dio la vuelta y la miró con agradable sorpresa. - Yeah.
Ella sonrió. - Vamos a algún lugar de Georgetown, y entonces después podrás dejarme en casa.
- ¿Y tú coche? - Preguntó Mulder.
Se encogió de hombros. - Puedo tomar un taxi en la mañana y recogerlo luego.
- Muy bien. - Le respondió sonriendo, antes de abrir la puerta y pulsar el botón para desbloquear las otras puertas.
Scully se sentó del lado del copiloto y partieron hacia Raj Of India sobre Wisconsin Ave NW, a unos minutos de su apartamento, se hicieron un festín de pollo tandoori, curry dhansak, arroz basmati y pan naan. Eran casi las 19:00 horas cuando Mulder estacionó en la acera paralela al edificio de Scully, y pasó el freno de mano.
- Espera ahí. - Dijo Mulder sonriendo, la palabra "progreso" atravesando su mente.
Scully se preguntó qué estaría pensando Mulder mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad y él saltaba del auto y caminaba hacia su lado, para abrirle la puerta. Ella le sonrió cálidamente en el interín que descendía y cerraba la puerta.
- Gracias por la cena. - Le dijo suavemente.
- Ni lo menciones. - Respondió con un gesto, y luego metió las manos con nerviosismo en los bolsillos del abrigo. Quería pedirle que vaya la noche siguiente a su casa, pero no estaba seguro de lo receptiva que estaría a su plan. Tampoco quería que esto terminara aún, no tenía ganas de pasar otra noche durmiendo solo.
Scully pensó que ese escenario se parecía un poco a una primera cita, y reprimió la sonrisita. - Ok, bueno, te veré en la mañana.
Él la miró fijamente, y asintió. - Uh, si, nos vemos por la mañana, Scully.
Giró para cruzar a su apartamento, pero antes notó la expresión un poco decepcionada en el rostro de Mulder. Reprimió otra sonrisa y se dio vuelta para verlo caminar por el pavimento.
- ¿Mulder?
Frenó delante del baúl del auto, y se giró para mirarla mientras ella se acercaba deteniéndose junto a la acera.
- ¿Si? - Contestó, caminando de regreso hasta quedar delante de su compañera.
Ella sonrió y se acercó un poco más, levantando los brazos hacia él, Mulder le devolvió la sonrisa sorprendido y cerró la distancia entre ellos, mientras Scully entrelazaba los brazos alrededor de su cuello. A pesar de la altura que le añadía la acera, aún debía alzar su cara para alcanzarlo, él se inclinó y acarició suavemente sus labios contra los suyos. Mulder no podía creer que la estaba besando en plena calle, frente a su edificio, y que hubiese sido ella quien lo había iniciado. Bien, estaba oscuro, pero había farolas. Realmente no esperaba esto. Definitivamente esto era público. Esto sin duda era un progreso.
Scully tenía la intención, había previsto que el beso fuera breve, y casto, pero fue volviéndose cada vez más intenso, hasta convertirse en algo más. Mulder la sostuvo fuertemente contra él, y las manos de su compañera se aferraron a su cuello. Sus labios eran cálidos y suaves contra su boca, y el beso lentamente se volvió más apasionado y profundo, cuando ella abrió la boca al pequeño empujoncito de la lengua de Mulder sin vacilar. Sus labios la acariciaban lentamente, mientras su lengua se desplegaba a fuego lento en su boca, acariciándole tiernamente su piel, antes de trasladarse a rozar su lengua.
Cuando Scully sintió el deseo caliente en su centro, rompió el beso y se apartó. Mulder respiraba con dificultad, intensamente, mirándola fijo a los ojos, una sonrisa de satisfacción estaba a punto de estallar sobre su rostro.
- Buenas noches, Mulder. - Susurró.
- Buenas noches, Scully. - Dijo, mirando atentamente como se alejaba. - ¡Oh! Scully.
Ella se volvió para mirarlo.
- Uh… ¿Quieres quedarte en casa mañana por la noche?
Scully sonrió. - Por supuesto.
Él le devolvió la sonrisa. - Excelente. ¿A eso de las 20:00? Oh, um, vistete como para… uh, salir.
Ella arqueó una ceja. - ¿Vamos a salir?
- Nop. - Sonrió irónico. Una salida pública no era lo que tenía en mente.
Scully sonrió para sus adentros mientras caminaba al interior de su edificio, y en su apartamento. Pero luego se puso nerviosa. ¿Qué estaba tramando? Era obvio que planeaba algo, y sabía que ella odiaba las sorpresas. Oh Dios. ¿Con que le iba a salir él ahora? ¿Con qué la iba a sorprender?
El viernes 07 de enero, Scully salió de trabajar un poco más temprano para ir casa y prepararse para lo que sea que Mulder estuviese tramando. Durante todo el día había intentado sonsacarle algo, pero él no se movió de su postura. Ni siquiera insinuó sutilmente algo, ni una pista. En su lugar, se había burlado provocándola. Ahora, de pie frente a su armario, trataba de decidir qué ponerse mientras pensaba en qué significaría ese: "Vistete como para salir" cuando sonó su celular.
- Scully.
- ¡Hola, Dana! Soy Jennifer.
- ¡Oh, hola! ¿Cómo estás?
- Oh, ya sabes, grande como una casa y todavía faltan más de dos semanas para que dé a luz. Así que me siento miserable, básicamente. ¿Cómo estás tú?
- Lo siento. - Respondió Scully. - Estoy… bien.
- ¿Qué? ¿Qué está pasando?
Ella suspiró. - Mulder me invitó a su casa esta noche.
- ¡¿Si?! ¿Y? Quiero detalles.
Scully resopló. - Me dijo que me vistiera como para salir.
Jennifer rió entre dientes. - ¿Adónde te llevará?
- Esa es la cosa, no vamos a salir. Sólo tengo que vestirme "como para salir".
- Hmm... - Jennifer reflexionó. - Así que él quiere que te vistas sexy, ¿verdad?
Sintió que su rostro se ponía cada vez más rojo. - Yo, uh… yeah, supongo que eso es lo que quiso decir.
- Bueno, es obvio que no quiere que vayas con el pantalón del traje que usaste en el trabajo todo el día o un par de jeans.
Scully se rió entre dientes. - Exacto.
- Entonces, ¿qué vas a ponerte? - Preguntó Jennifer.
Suspiró. - No tengo ni idea.
- ¿Y ese mini pencil dress de encaje azul cobalto? - Sugirió.
Ella vaciló. - Daniel me lo compró, Jennifer.
- ¿Si, y qué? ¿De qué te sirve tenerlo arrumbado dentro del armario? Te ves increíble en ese vestido.
Scully torció la boca mientras sacaba la percha con dicho vestido del fondo del armario, echó una mirada al azul profundo del encaje superpuesto, aproximadamente dos pulgadas más largo que el vestido debajo, mangas ¾ y cuello rebajado, se ajustaba a su figura estilizándola. Siempre le había gustado ese vestido, y no lo había usado en mucho tiempo.
Luego suspiró. - No lo sé. Ni siquiera sé lo que sucederá esta noche, y eso me pone nerviosa.
- Dana. - Jennifer dijo con firmeza. - Déjate llevar. Y usa ese maldito vestido. Te puedo garantizar que Mulder lo amará. Tengo que irme. Los chicos están abajo peleando por algo, y Charlie entrena esta noche.
- Ok, Jennifer. Gracias.
Ella se rió entre dientes. - ¡Será mejor que me llames para contarme todos los detalles! Vivo de manera indirecta a través de ti, ya sabes.
Scully rodó los ojos. - Buenas noches, Jennifer.
Después de colgar el teléfono, Scully siguió mirando el vestido azul cobalto en su mano.
A las 19:00 horas, Mulder se duchó y se vistió en su dormitorio, se puso unos Dockers marrones, metiendo la cintura de su camiseta blanca dentro antes de subir el cierre y abrochar su cinturón. Metió la mano en el armario, tomó un suéter azul marino de cashmere y se lo pasó por la cabeza. Luego se calzó con un par de Oxford de cuero color cognac. Automáticamente manoteó la billetera deslizándola en su bolsillo trasero, pero cayó en cuenta de que no iba a salir. La abrió y sacó la tarjeta de ubicación del banquete con su manuscrito: Sra. Spooky , sonrió antes de colocarla sobre la cómoda. Suspiró dejando caer la billetera junto a la tarjeta de ubicación.
Nervioso, caminó de una habitación a otra, asegurándose de que todo estuviese limpio y ordenado. No podía recordar la última vez que su departamento lucía tan pulcro. Las luces de la luna y de la ciudad bañaban suavemente la sala, encendió las velas que estaban sobre la mesa de café, en la parte superior del equipo de música, en la mesita del hall de entrada, y en el centro de la mesa del comedor.
A las 19:45 colocó el cuenco de frutos secos con especias en la mesa y un plato de queso y prosciutto, junto a la ensalada de cangrejo y galletas que había ordenado en su Deli favorito de Alexandria. Luego tomó el balde plateado de la mesada y lo llenó de hielo, antes de sacar el champagne del congelador y ponerlo dentro. Cuando estaba tomando el plato de fresas que había sacado de la heladera al llegar a casa, después de que le quitaran los puntos, golpearon la puerta.
Mariposas llenaron su estómago mientras acomodaba el balde de champagne y las fresas sobre la mesa junto a las demás cosas. Estaba nervioso como el demonio. ¿Cómo reaccionaría Scully? Sabía que el ambiente en su apartamento gritaba: "Noche de cita", y generalmente ella rechazaba ese tipo de cosas. Pero por otro lado, lo que ella rechazaba técnicamente era salir juntos en lo que podría ser interpretado como una cita. Había que intentar hacer alguna "cosa de citas" mientras permanecían en su casa. Él sólo tenía que ver cómo iba esto. En su camino a través del vestíbulo, manoteó rápidamente un par de cosas de la mesa auxiliar, y abrió la puerta para ver a Scully de pie con una gabardina de lana gris carbón hasta la rodilla y unos stilettos negros. Su corazón comenzó a golpear con fuerza y él le sonrió.
Scully se quedó allí mirándolo, sus ojos vagando sobre él, desde el suéter suave abrazando su pecho firme, remangado hasta los codos, exponiendo sus fuertes antebrazos, por sus pantalones de vestir entallados sobre sus caderas y piernas, terminando el recorrido visual en su rostro, con un noisemaker colgando de su boca y un bonete plateado de la vispera de Año Nuevo encaramado en lo alto de su cabeza. Scully comenzó a reírse sacudiendo la cabeza mientras caminaba a través del umbral.
Mulder cerró la puerta mientras ella se quitaba el abrigo y lo colgaba en el perchero. Él se quedó mirando absorto el intenso azul del vestido de encaje que firmemente se aferraba a su cuerpo y se detuvo a mitad de sus muslos. Nunca había visto en ella algo tan corto. Al principio pensó que sus piernas estaban desnudas, pero inmediatamente su cerebro registró las transparentes medias de nylon. Se veía impresionantemente sensacional, espectacular y él estaba tratando de alejar la mirada de su culo pero estaba resultando muy difícil. Se preguntó cómo iba a lograr hacerlo a través de la noche. Había querido ir lento, pero su cuerpo repentinamente le decía que se diera prisa. Cuando Scully giró hacia él, Mulder exhaló el aliento que había estado conteniendo y el noisemaker hizo un ridículo sonido apagado.
Ella se echó a reír, y miró a su alrededor. La única luz del apartamento provenía de las velas que brillaban intensamente, y este parecía limpio. No había nada saturando la mesa de café o la de la sala, ni las zapatillas estaban desparramadas por los rincones. También oía la música de fondo, era blues. Se alegró de que no fuese jazz. Odiaba el jazz, pero de todas formas, Mulder había hecho eso. Scully miró a su izquierda, hacia el comedor y observó fijamente la mesa. No esperaba algo así en absoluto.
- ¿Qué es todo esto, Mulder? - Preguntó, arqueando levemente una ceja. - Estamos en el apartamento correcto, ¿verdad?
Él movió las cejas y se quitó el noisemaker. - Vamos a tener una fiesta de Año Nuevo. Nosotros no llegamos a celebrarlo realmente.
Scully sonrió ampliamente. - Ok.
Mulder devolvió la sonrisa. Esto estaba funcionando hasta el momento. - ¿Tienes hambre?
- Si, me muero de hambre.
Pasaron al comedor y se sentaron en la mesa de forma transversal. Mulder se quedó mirando fijamente el corto borde de encaje del vestido mientras Scully cruzaba las piernas, de músculos firmes y suave carne. Se obligó a mirarla a la cara, y vio que le estaba sonriendo.
Ella lo observó atentamente. Jennifer tenía razón. Él amaba el vestido. La mirada atenta de Scully pasó a ser una mirada desconcertada cuando notó que Mulder sostenía en alto, ofreciéndole, un bonete plateado y azul.
- No voy a usar eso.
Él sonrió. - Sí, lo harás.
Scully frunció los labios. - Mulder, es una tontería.
- ¿Qué hay de malo en ser tonto de vez en cuando?
Suspiró y tomó el sombrero. Mulder era como un niño chiquito a veces. Mientras lo colocaba sobre su cabeza, asegurándose de que la banda elástica lo sostuviera en su lugar, rodó los ojos y una enorme sonrisa se extendió en el rostro de su compañero.
- ¿Cuánto tiempo tengo que llevar este sombrero, Mulder?
- Hasta que yo lo diga. - Le guiñó un ojo.
Scully miró el despliegue sobre la mesa. - ¿Hiciste todo esto?
- Bueno, no es mucho. Pero compré todo, sí. Igual, no hubieses querido que yo lo preparara. Los dos terminaríamos, probablemente, con una intoxicación alimentaria.
Su compañera se rió entre dientes.
- ¿Es un vestido nuevo? - Preguntó, mirándola fijamente, su deseo de extender la mano y acariciar la tela sobre su muslo amenazaba con acelerar la noche más rápido de lo que pretendía.
Ella vaciló. - Uh, no, no es nuevo. Lo tengo desde hace bastante tiempo. Yo solo, uh, no lo usé en años.
Asintió con la cabeza, sin dejar de mirarla a los ojos.
Scully se inclinó más hacia él, y sonrió. - Así que, Mulder, ¿vas a hacer estallar el corcho (pop de cork), o qué?
Él sonrió y sacó el champagne del cubo de hielo. Retiró la cápsula de aluminio de la parte superior de la botella y retorció la jaula de alambre que rodeaba el corcho hasta aflojarla y quitarla. Tomó el repasador que estaba junto al cubo para sujetar el corcho con la mano izquierda, sosteniendo la botella con la derecha. Comenzó a girarla mientras firmemente sostenía el corcho, miró hacia Scully que lo estaba observando lamiéndose los labios. De repente, al mismo tiempo en que él miraba sus labios, descorchó la botella con un estallido que lo hizo saltar. Scully se rió entre dientes.
Vertió champagne en las copas, y se sentaron a la mesa bebiendo, comiendo y riendo. Una hora más tarde la mitad de la botella había desaparecido, y Scully se sentía muy cálida y confusa. Era como experimentar un nuevo lado completamente diferente sobre Mulder, toda una nueva faceta que estaba conociendo ahora. Él había mostrado indicios de algo así, al igual que sus buenas intenciones como cuando la llevó al Marriott en College Park, pero no había pensado que este lado de él existía.
- Ni siquiera puedo recordar la última vez que tomé champagne. - Scully suspiró.
Mulder sonrió.
- Y si tomo más, voy a estar muy borracha. - Afirmó, mientras se servía más champagne en la copa.
Él sonrió abiertamente haciendo una mueca. - ¿Y cuándo fue la última vez que te emborrachaste, Scully?
- Oh, no lo sé. - Suspiró. - En la universidad, creo. No había un gran consumo de alcohol en la escuela de medicina, a pesar de que probablemente eso habría sido de gran ayuda.
Él se rió.
Lo observó unos segundos. - ¿Cuándo fue tú última borrachera, Mulder?
- Navidad. - Dijo sin dudarlo.
Ella lo miró fijamente. - ¿Navidad? ¿Apenas hace dos semanas fue Navidad?
Mulder asintió.
Scully suspiró, y bajó la mirada hacia su antebrazo derecho sobre la mesa. Los puntos de sutura habían sido quitados y la piel estaba casi completamentamente curada. Extendió la mano y rozó con los dedos su brazo, acariciándolo, la respiración de Mulder comenzó a acelerarse. Su piel se calentó y se estremeció, vibrando con cada nuevo contacto de sus dedos sobre él.
- Debería haberme quedado aquí contigo. - Susurró.
La observó unos segundos, sacudiendo la cabeza. - Necesitabas estar con tú familia.
Su compañera suspiró y apartó la mano, antes de levantarse de la mesa y quitarse el bonete. Él la miró fijamente mientras ella tomaba su copa. - ¿Listo para ir a la sala?
Sonrió abiertamente mientras la veía girar y caminar alejándose por el vestíbulo en dirección a la sala. - Estaré contigo en un minuto.
Tapó el champagne y lo puso de vuelta en el refrigerador, junto con las fresas, la ensalada de cangrejo y el plato de queso. Tomó su copa de la mesa, al mismo tiempo que se quitaba el bonete, y se dirigió a la sala, se detuvo en la entrada inclinándose contra el marco observando fijamente a Scully. Ella estaba de pie junto a escritorio mirando por la ventana, de espaldas a él.
El estómago de Scully estaba lleno de mariposas. Toda esta noche había sido muy... romántica. No estaba segura de cómo se sentía con eso. No quería sentirse aún más unida, más apegada a Mulder, porque caer iba a ser incluso más duro y difícil de lo que ya era, y ya era bastante peligroso. Era peligroso amarlo. Siempre lo supo. Y la escena vivida en ese sótano de Maryland, la víspera de Año Nuevo, le había servido como recordatorio. En cualquier momento podría ser arrancado de su vida. Así fuera una bala o una bomba, un artefacto alienígena o un maldito zombie, en un abrir y cerrar de ojos, podría perderlo. Amarlo era peligroso. Casi deseaba sólo temerle a algún cliché, como cualquier otra mujer. Pero este no era el caso, ni lo sería jamás. Estaba atrapada en el debilitador temor de su eventual muerte que, había que admitir, podía suceder en cualquier momento debido a su trabajo. Si sólo Mulder pudiese alejarse de él, pero sabía que esa no era una posibilidad probable.
Se quedó allí mirando por la ventana, tratando de reforzar las paredes alrededor de su corazón. Pero las palabras de Jennifer retumbaron en su cabeza: "Dana… déjate llevar". Era fácil decirlo, pero no era fácil hacerlo. El champagne estaba ayudando, sin embargo.
- ¿Scully?
Ella se giró para ver a Mulder contra el marco de la entrada, observándola. Le sonrió y caminó hasta la estantería frente al sofá donde estaba el equipo de música. La melancólica guitarra, la armónica y el piano sonaban ahora más fuerte que en el comedor. Comenzó a recorrer con un dedo a lo largo de los CDs, tomando nota de los diversos títulos de blues y rock clásico.
- ¿Ves algo que te guste? - Mulder le preguntó mientras se acercaba a ella.
Se volvió hacia él, tomando un sorbo de la copa y mirándolo fijo a los ojos, ronroneó: - Sí.
Scully se lamió los labios, y Mulder la observó con los párpados pesados, su respiración se aceleró. Apuró el resto de su champagne, y puso la copa sobre el estante, antes de llegar a ella tomándola de la mano para acercarla a su cuerpo. Envolvió el brazo alrededor de su cintura, y sintiendo el calor entre ellos, la atrajo hacia sí hasta pegarla completamente a él. Scully tuvo una ligera punzada de vergüenza ante la idea de bailar en su sala. Pero entonces la boca de Mulder estaba sobre la de ella y comprendió que él no tenía intenciones de bailar.
Levantó sus brazos hasta poder juntar sus manos alrededor del cuello de Mulder mientras el beso se profundizaba, las manos de su compañero comenzaron a moverse despacio desde la cintura hasta llegar a tomarla por el trasero, apretando y sosteniendo su cuerpo más fuerte contra él. Scully pudo sentir como empezaba a endurecerse contra ella, y el deseo húmedo comenzó a fluir. Mulder la giró, apretándola contra su erección abultada, y comenzó a caminar hacia el dormitorio.
- Espera, Mulder. - Dijo Scully abruptamente.
- ¡¿Qué?!
Se apartó de su mano y él la observó de manera firme mientras caminaba alrededor de la sala soplando para apagar las velas, brevemente desapareció en el comedor para soplar las velas de la mesa.
Cuando Mulder estaba llegando a la puerta de la habitación, Scully se unió a él, sonriendo. - No queremos que nuestra noche sea interrumpida por el Departamento de Bomberos, ¿verdad?
Él la miró sonriendo. - Ciertamente no.
Scully abrió la puerta del dormitorio mientras Mulder, caminando detrás de ella, llevaba sus manos al escote del vestido tirando de la cremallera de la espalda. - Por mucho que ame este vestido, Scully, lo quiero fuera inmediatamente.
Cerró la puerta del dormitorio con el pie mientras Scully notaba el par de velas que estaban encendidas sobre la cómoda, y que la cama estaba tendida. Él deslizó su vestido, tirando de la parte delantera, mientras ella sacaba los brazos dejándolo caer al suelo. Mulder caminó hacia el borde de la cama, y ella giró para quedar frente a su compañero, él la levantó colocándola sobre la cama mientras Scully se quitaba los zapatos de tacón.
Cuando se acostó, los ojos de Mulder nadaron sobre el bra de encaje blanco sin tirantes y las bragas a juego con las correas de las ligas que sostenían las medias de nylon transparentes sobre sus muslos. Se agachó y desató las correas, antes de rodar lentamente las medias de nylon por cada pierna, rozando sus dedos contra la piel que iba quedando expuesta. Luego metió los pulgares en la cintura de las bragas de encaje, tirando de ellas hacia abajo por sus piernas.
Después de quitarse el suéter y la camiseta, Mulder se arrodilló en la alfombra junto a la cama, frotando sus manos a lo largo de las piernas de Scully y sobre el interior de sus muslos, levantándole las piernas para colocarlas sobre sus hombros. Scully suspiró y cerró los ojos, las crecientes sensaciones de deseo hormigueando en su centro, la humedad agrupándose en su sexo, su clítoris comenzando a despertar, zumbando por la excitación.
- Voy a hacer que acabes, Scully. - Susurró, sus labios rozando la cara interna del muslo. Ella gimió. - Y no sólo una vez. - Continuó. - Vas a seguir acabando hasta que ya no puedas acabar más.
Scully gimoteó de nuevo, sus caderas elevándose del colchón. Mulder sonrió contra su muslo. A continuación, comenzó a besar, morder, lamer todo el camino desde la parte posterior de su rodilla derecha, por su muslo, pasando sobre su brillante centro mojado para hacer lo mismo con la pierna izquierda.
La ingle de Scully estaba empapada, su clítoris palpitaba dolorosamente, y sus caderas continuaban corcoveando sobre el colchón, en busca de algo de fricción. Mulder se movía tan lento, su sangre hervía y sentía su piel en llamas. Él trasladó su boca hacia el centro de Scully, y comenzó a lamer su ingle limpiándola de sus jugos, el delicioso olor de su excitación causaba que su sexo completamente lleno de sangre presionara dentro de sus pantalones.
- Sabes tan jodidamente bien, Scully. - Susurró, y ella lo único que podía hacer era gemir en respuesta.
Con una mano tomando su cadera, dirigió la otra mano hacia su centro, el pulgar recolectando su humedad y frotando su clítoris en círculos mientras sus dedos se entrelazaban en sus rizos. Scully comenzó a suspirar al sentir cierto alivio de su clítoris dolorido mientras Mulder besaba el interior del muslo. Él observó su rostro mientras sus suspiros hacían gimotear sus pantalones, cuando aceleró el ritmo y frotó el pulgar con más fuerza contra su clítoris, sus pantalones ya gemían con fuerza pidiendo una liberación, y Scully estaba acabando, su cuerpo arqueado rígidamente sobre el colchón.
Mulder retiró el dedo pulgar de su clítoris, permitiéndole descender de su alta y a sus nervios sensibilizados recuperarse. Su boca volvió a su centro, lamiéndola, limpiándola de sus jugos frescos producto del orgasmo. Una vez que la respiración de Scully se ralentizó, cerró los labios y los arrastró alrededor de su centro, chupando sus pliegues hinchados y húmedos dentro de su boca. Luego los separó con la lengua, metiéndola en su entrada, penetrándola hasta poder sentir como sus músculos se apretaban alrededor de su lengua.
- ¡Oh, Dios! - Scully respiró con fuerza, sus caderas elevándose del colchón y presionando contra la cara de Mulder.
Él comenzó a alternar entre meterle la lengua y lamer su sexo hasta la hendidura de la parte inferior, justo por encima de su ano, logrando que sienta un cosquilleo intenso, lamiendo a través de sus pliegues hinchados y sobre la parte superior, deteniéndose antes de llegar al clítoris, que volvía a latir. Scully sintió que podría prenderse fuego.
Mulder se detuvo y la miró fijamente a la cara, ruborizada por la excitación, sus ojos cerrados con fuerza y el ceño fruncido, su lengua se disparó de su boca lamiéndose los labios. Mulder sonrió ante lo que estaba a punto de hacer, algo que nunca le había hecho antes, y pensó que era el momento perfecto. Gracias a Dios por el champagne.
Retornó su lengua al centro de Scully, rozando la punta suavemente a lo largo de la base del clítoris, lo que suscitó un gruñido gutural de la garganta de Scully, a través de sus pliegues húmedos, rodeando su entrada, y luego bajando dolorosamente lento hasta lamer su ano.
Scully dio un salto, jadeando mientras sus ojos se abrieron de golpe, y su cuerpo se puso rígido por la tensión. Quería protestar, o gritar por el shock. Se sentía vergonzosamente mal no solo por ser lamida allí, sino porque se había sentido bien. Tenía un conflicto interno, pero luego Mulder alzó una mano para tomar la suya y entrelazó sus dedos dándole un apretón. Y entendió que con esa acción le estaba pidiendo que confiara en él. Scully exhaló el aliento que estaba conteniendo, y la tensión en su cuerpo comenzó a disiparse.
Mulder le soltó la mano y una vez más se aferró a sus caderas, inclinándolas ligeramente hacia arriba, sus piernas continuaban abrazadas alrededor de sus hombros. Su lengua rozó ligeramente su ano, y ella sintió cosquillas, pero luego sus lametones se volvieron mucho más consistentes, y simplemente se sentía bien mientras su cuerpo se relajaba al placer. Mulder reanudó la tarea arrastrando su lengua a través de su hendidura, presionando contra su ano subiendo a través de sus pliegues rodeando su palpitante clítoris, para terminar deslizándose hacia abajo a lamer su ano nuevamente.
Mulder vio las manos de Scully tomando firmemente la sábana inferior y sonrió. Su lengua continuó sus ministraciones arriba y abajo sobre su hendidura hasta que sintió que los músculos de su compañera se tensaban, el cuerpo entero se le ponía rígido y acababa nuevamente, mientras él lamía su ano y la punta de su lengua se deslizaba dentro de ella, y los gemidos de Scully llenaban la habitación.
Luego deslizó los dedos índice y medio, con la palma hacia arriba, en su sexo en busca de esa zona esponjosa ligeramente rugosa en el interior, encorvó las yemas contra ella, acariciándola. Mulder sentía los músculos de su sexo apretando alrededor de sus dedos, y sus caderas embistieron involuntariamente. Su pene duro se tensó aún más dentro de sus pantalones, desesperado por el alivio de la estrecha humedad de su compañera. Pero él iba a esperar. Esta noche era para Scully, para compensar su pésima víspera de Año Nuevo, y hacerla sentir bien.
Scully sintió la increíble, exquisita acumulación de tensión estableciéndose y desarrollándose mientras los dedos de Mulder acariciaban ese dulce punto dentro de su pared frontal, y cuando su boca rodeó el clítoris chupándolo con fuerza entre sus perfectos labios, la ráfaga de tensión la recorrió entera haciéndola estallar y ella gritó en éxtasis, cuando otro orgasmo la golpeó con fuerza sacudiéndola.
Mulder se puso de pie desabrochándose el cinturón, sin apartar sus ojos del cuerpo de Scully, extendida a lo ancho del colchón con un color rojo por toda su piel, por efecto del rubor, su pecho subiendo y bajando, agitado y las piernas ligeramente temblorosas, una risita nerviosa erupcionando de su garganta. Mulder sonrió. Había pasado un tiempo desde que había oído ese sonido, y pensó que tal vez ese era su sonido favorito en el mundo. Y estaba resuelto a oír ese sonido de nuevo tan pronto y tantas veces como fuera posible.
Después de que él se quitara los zapatos, los Dockers, las medias y boxer azul marino, Scully se sentó en el borde de la cama y extendió la mano hacia su sexo duro, pero él sostuvo su muñeca.
- En otra ocasión. - Dijo Mulder, sacudiendo la cabeza. - Dime cómo lo quieres.
Scully se sintió un poco decepcionada; deseaba sentir la dureza suave de Mulder en sus manos, quería que él acabara en su boca. Pero también lo anhelaba en su interior. Sonrió con suficiencia, se levantó sobre sus rodillas frente a él, desabrochándose el bra, y arrojándolo al suelo. No iba a decirle, ella iba a mostrarle cómo.
Los ojos de Mulder se agrandaron al ver a su compañera darse vuelta y quedar en cuatro. Sus ojos se centraron en la cicatriz en la parte baja de la espalda, pero se sintió sorprendido de ya no sentír celos, ira, o desconcierto. Ya no le importaba un carajo el tatuaje, o Ed Jerse. Scully era suya. Siempre lo había sido. Le pertenecía. Y había pasado años muerto de miedo de extender la mano y tomar lo que era suyo. Ya no.
Dio un paso más cerca del borde del colchón, hasta que su pene se deslizó entre sus muslos. Mulder puso una mano en su espalda presionando suavemente hasta que Scully bajó la parte superior del cuerpo colocando sus antebrazos en el colchón, manteniendo las rodillas flexionadas y las caderas levantadas, y comenzó a inclinarse delante de él.
- Mantén tus muslos juntos. - Susurró Mulder.
Scully sintió su clítoris comenzar a zumbar por la excitación fresca, la humedad fluía desde su centro mientras juntaba sus piernas hasta hacer que sus muslos se tocaran.
Mulder envolvió su mano alrededor de la base del pene y entró en su sexo hasta la empuñadura en un solo movimiento, provocando un sonido similar a un maullido desesperado en ella. Scully se sentía plena y completa, mientras sus músculos se contraían alrededor de él.
- Carajo, Scully. - Hizo un quejido. - Eres tan jodidamente estrecha.
Extrajó su miembro completamente, antes de empujar de nuevo. Mulder hizo esto un par de veces hasta que entró en ella y comenzó a embestir a un ritmo constante, fuerte y rápido, con las manos sujetando firmemente las caderas, los gruñidos de placer escapando de su garganta.
Scully sintió la cabeza hinchada del sexo de Mulder acariciando su punto sensible una y otra vez, comenzó a gemir, su cuerpo se tensó mientras el placer se construía y se desarrollaba en su interior. - No te detengas... sí... sí... Mulder, no pares.
No pasó mucho tiempo para que su clítoris comenzara a latir como loco, la sangre en su ingle pulsando, y de repente ella estaba acabando, el orgasmo surgiendo a través de su cuerpo mientras gemía y sus piernas se sacudían temblando. Mulder tiró de ella para que su espalda quedara pegada a su pecho. Cuando las manos de Scully se aferraron a sus muslos, comenzó a besarle el cuello y el hombro, mientras sus manos acariciaban sus pechos suaves, pesados y llenos de excitación, antes de que sus dedos descendieran para acariciarla suavemente, arriba y abajo, sobre su abdomen mientras bajaba de su alta.
Cuando su respiración se relajó, Mulder la empujó suavemente hacia delante mientras subía a la cama detrás de ella, y luego giraron para que Scully pudiera acostarse sobre la espalda, con la cabeza en la almohada. Las caderas de Mulder se establecieron entre sus piernas, y llevó la boca hasta sus pechos, chasqueando la lengua contra sus pezones, antes de succionarlos duramente en su boca. Scully comenzó a jadear. Él deslizó su pene, palpitante de necesidad, de nuevo en su sexo mojado hasta la empuñadura en un movimiento fluido.
Ella suspiró con satisfacción mientras levantaba la miraba hacia él. Mulder se dejó caer enterrando la cabeza contra su cuello, manteniendo su boca en su oído, y comenzó a embestir con fuerza y rápidamente. Scully dobló las rodillas alrededor de sus caderas.
Mulder comenzó a gemir, sabía que no iba a durar mucho tiempo más. Pero quería que acabara junto con él. - Quiero que acabes otra vez, Scully.
Ella casi se rió. - Mulder, realmente no creo que pueda.
- ¡Si, tú puedes! - Gruñó contra su cuello.
Su sexo era implacable, acariciando sus paredes internas cada vez más rápido, las terminaciones nerviosas de Scully desbordaban del placer. - Yo no creo que sea posible, Mulder.
Él continuó embistiendo con fuerza, duro, y Scully cerró los ojos concentrándose en las poderosas sensaciones recorriendo su cuerpo. Estaba tratando, pero otro orgasmo no era factible. Mulder lanzó su mano derecha hacia la mesa de luz, tirando del cajón para abrirlo, metió la mano para encontrar lo que buscaba. Cuando el cerebro de Scully registró el sonido de la apertura del cajón, la mano de Mulder estaba ya abajo, entre ellos.
Mulder le dió click al vibrador fucsia en High y lo presionó sobre el clítoris de su compañera. Los ojos de Scully se abrieron en estado de shock, y luego se cerraron de golpe por la sensación intensa en su sexo.
- Carajo... Scully. - Gimió ante la sensación del sexo de Scully vibrando alrededor de su pene mientras la embestía. Sacudidas de placer viajaban desde sus testículos, extendiéndose por la ingle hacia sus muslos terminando en la boca del estómago.
Él sintió que el cuerpo de Scully se tensaba poniéndose rígido y, a continuación, presionó el vibrador con más fuerza contra su clítoris.
- ¡OH, DIOS! - Scully gritó, su cuerpo se agarrotó y la espalda se arqueó sobre el colchón cuando sus músculos vaginales se apretaron con fuerza, luchando firmamente contra el intenso placer que surgía a través de su cuerpo.
- ¡Mi puto Dios! - Mulder gimió, al sentir el chorro tibio de líquido saliendo del centro de Scully, empapando su ingle, y luego él acababa en forma brutal, aullando sobre el hombro de su compañera.
Mulder no podía pensar con claridad, o formar oraciones, pero se las arregló para hacer click en el Off del vibrador y lanzarlo sobre su mesa de noche. Se quedó echado allí, respirando en forma pesada durante unos segundos, antes de rodar y acostarse sobre su espalda junto a Scully. Mulder la miró de reojo, su cuerpo estremeciéndose con involuntarios movimientos post orgasmo. Ella se sentía completamente agotada, sus brazos y piernas parecían de gelatina. No sabía cómo iba a moverse de ese lugar, ya que había quedado del lado de la cama donde dormía Mulder.
La risita nerviosa estaba de vuelta. - ¡Oh, Dios mío, Mulder! ¡Te oriné! - Scully siguió riéndose.
Mulder se rió entre dientes. - No, no lo hiciste. ¿Hueles orina?
La risita de Scully disminuyó, y se detuvo de golpe. - Mmm no. Pero la sábana está empapada.
- ¿Esto no te había pasado antes? - Le preguntó, observándola.
- ¡No! - Exclamó, todavía riendo.
Mulder la miró intensamente, los ojos brillantes, y luego gruñó abalanzándose hacia ella, sus labios devorando apasionadamente los suyos.
- Eso fue un truco, Mulder. - Susurró Scully rompiendo el beso, cabeceando hacia la mesa de noche.
Él se rió entre dientes. - Lo saqué del armario del pasillo, el pasado fin de semana, cuando estabas en la ducha.
Scully negó con la cabeza, sonriendo.
- ¿Ves? No fue tan malo, ¿verdad? - Sonrió, sus ojos brillantes pestañando con malicia.
Ella envolvió sus brazos alrededor de él, y tiró de sus labios de nuevo hasta su boca. Después de unos minutos, Mulder se levantó de la cama y se dirigió al baño, sacando un juego limpio de sábanas del armario. Mientras Scully se higienizaba, volvió a hacer la cama. Menos de 10 minutos después, los dos estaban profundamente dormidos, con los brazos y piernas enredadas.
CONTINUARÁ…..
