Capítulo 55: "Sé inteligente. Aquí abajo."

Resumen:

Mulder y Scully continúan su investigación en Tennessee. La idea de matrimonio pone nervioso a Mulder. Scully evalúa sus acciones y consecuencias.

Aviso: El dialogo y la premisa de "Signs and Wonders" no me pertenece, no lo escribí. Lo escribió Jeffrey Bell. Igualmente, este pertenece a 1013 Productions y la 20th Century Fox.

Notas:

Soulsavers – "Tonight"

When you're looking for salvation
Better take some time to get your story straight
Are you sure you're ready for forgiveness
You might have left it kind of late

Tonight
No it's never too late
Tonight
No it's never too late

When you're looking for salvation
In another person's life
You better get yourself a witness
You might consider a wife
Tonight, tonight

So listen to what I'm saying
Don't be listening to their fear
You gotta jump into the water sometimes
You gotta risk it all, my dear, my dear

Looks like you might be heading for some trouble
You keep listening to their lies
I know you have that nagging sickness sometimes
We can change it all tonight
Tonight, tonight

A las 7:35 del sábado 29 de enero Scully despertó por una llamada a su celular que había dejado sobre la mesita circular la noche anterior. Al abrir los ojos, vio la estantería de caoba contra la pared rosa pálido con que el reproductor de CD, los CD´s y algunas figurillas de ángeles blancos. Recordó dónde estaba, y gruñó mientras alcanzaba el teléfono. Mulder estaba durmiendo detrás de ella, con un brazo en su cintura, miró hacia abajo para ver la palma de su mano izquierda ahuecando su pecho.

- Scully. - Respondió media aturdida, seguía parpadeando para despertarse.

- Dana, soy Charlie. Jennifer entró ahora en trabajo de parto, vamos en el coche rumbo al hospital.

- Oh, Dios mío. - Dijo, ahora completamente despierta. Estaba esperando esto en cualquier momento, especialmente porque Jennifer llevaba una semana de retraso.

Charlie se rió. - Si, cuéntame sobre eso. Mamá viene en camino. Me dijo que estabas en Tennessee.

Scully suspiró. - Sí. Estoy en Tennessee.

- ¿Memphis? ¿O... Nashville? - Preguntó Charlie.

Ella suspiró de nuevo. - Ninguno. Esto es el medio de la nada.

Charlie hizo un "Uff". - Ok, bueno, uh, voy a mantenerte informada sobre Jennifer y el bebé.

- Bien.

- ¿Dana?

- ¿Si?

Él suspiró. - Voy a tener una hija.

Scully sonrió. - Lo sé.

- No sé qué voy a hacer con una hija. Estoy cagado de miedo. ¿Qué pasa si la cago y ella termina siendo una stripper con problemas paternos?

Scully oyó Jennifer a gritar: "¡Charles!" de fondo junto al sonido de las risas de Ben y Jack.

- Todo va a estar bien, Charlie.

- Espero que sí. - Respondió.

Scully sintió que Mulder se movía, bajó la mirada para ver su mano abandonar su pecho y empezar a hacer el camino por su abdomen. Ella sabía a dónde se dirigía, y le dio un codazo en el brazo.

- Oh… ¿Dana?

- ¿Sí, Charlie?

Dudó. - Por favor, ten cuidado. Sigo imaginándome un escenario tipo "Deliverance".

A continuación, un "…bruto, Charlie..." se oyó saliendo de Jennifer al fondo. Scully se rió entre dientes, pero luego se detuvo bruscamente para tratar de eliminar la mano de Mulder, que se había deslizado por debajo de su pantalón pijama arrastrándose por su bajo vientre. - Lo haré. Estaré bien.

- Ok, te llamaré pronto. - Dijo Charlie antes de colgar.

- ¡Mulder! - Señaló Scully como una advertencia.

Él suspiró con satisfacción detrás de su cabeza y murmuró atontado. - Mmm, Scully, vamos a tener sexo.

- Mulder, abre los ojos y echa un vistazo al horror que está rodeándote.

Parpadeó varias veces completamente despierto mientras giraba la cabeza para mirar a su alrededor y se dio cuenta de dónde estaban, quitando la mano del cuerpo de Scully se quejó. - ¡Oh, Dios!

- ¿Quieres tomar un baño primero, o lo hago yo? - Preguntó Scully.

Mulder suspiró. - Puedes tomar uno ahora. Quiero dormir un poco más. El funeral de Jared Chirp es a las 10:00, así que probablemente deberíamos dirigirnos a la Blessing Community Church para hablar con el Reverendo cuando termine el funeral.

Scully se levantó de la cama, tomó su neceser, y se dirigió al baño. Después de orinar, comenzó a llenar el jacuzzi. Mientras lo miraba, los recuerdos de la noche que Donnie Pfaster la atacó pasaron frente a sus ojos. Con una sensación de pánico creciendo velozmente en su estómago giró hacia la puerta, y la abrió para poder verlo acostado. Su cabello castaño estaba despeinado y sus ojos estaban cerrados, sus pestañas oscuras descansaban contra su piel. Su camiseta azul marino le cubría el pecho firme, que se movía lentamente con su respiración constante. El pánico comenzó a disiparse un poco. Después de dejar la puerta del baño abierta, dio un paso atrás y cerró el grifo de agua. Luego se metió al jacuzzi, y se bañó rápidamente.

Cuando salió eligió la bata de baño blanca más pequeña, y se cepilló los dientes mientras Mulder entraba al baño. Comenzó a orinar mientras ella seguía junto al fregadero, Scully suspiró ruidosamente y rodó los ojos frente a su reflejo en el espejo. Mulder la miró de reojo, recordando que esta era una de sus manias irritantes. ¡Whooops! Al salir Scully, Mulder ya se estaba bañando, y puntualmente a las 09:00 golpearon en la puerta del vitreaux.

El propietario, Caleb Anderson, traía el desayuno e ingresó a poner todo sobre la mesa. Al terminar, se apartó, y ellos se sentaron frente a un desayuno completo. Ambos se sirvieron jugo de naranja y café, y mientras Scully eligió el yogurt de vainilla y granola, junto con medio pomelo, Mulder atacó tocino, salchichas, galletas, croquetas de papa y huevos revueltos.

Al terminar el desayuno, Scully lo miró sorprendida, él estaba vestido con unos Dockers negros y una camisa verde oliva. Ni traje, ni corbata. A continuación, él le explicó que en algunas culturas, como en la del sur rural, los desconocidos vestidos con trajes elegantes no siempre eran recibidos con calidez y hospitalidad. En un caso de secuestro en el que había trabajado en la zona montañosa de West Virginia durante su paso por la VCU. Él y su compañero Jerry estaban "peinando" Marshall County en busca de una niña Amish de 12 años y su hermana de 8 desaparecidas, habían sido secuestradas del puesto de verduras familiar al borde de la carretera. Demasiadas escopetas dispararon sobre ellos sólo por ser hombres de traje caminando por las calzadas de estas personas. Y el hecho de haberse identificado de inmediato como agentes del FBI no ayudó a calmar las cosas.

A las 10:45 salieron de Sassafras House Bed and Breakfast para dirigirse a la Blessing Community Church. Después de hablar con el Reverendo Samuel Mackey, se enteraron de que Jared Chirp se había criado en una iglesia, a unas 10 millas fuera de la ciudad, llamada: "Church of God with Signs & Wonders", cuyos miembros manipulaban serpientes como parte de su veneración y culto, y que Jared era perseguido por haber salido de esa iglesia.

Después de conducir hasta la Church of God with Signs & Wonders, se encontraron con un pequeño y descuidado edificio con letreros pintados a mano sobre tablas de madera. Al bajar del auto, Scully recorrió el lugar con la mirada y farfulló un: "Manipular serpientes… no aprendí eso en el Catecismo", a lo que Mulder bromeó acerca de lo raro que encontraba eso, ya que él había conocido un par de colegialas católicas que eran expertas manipulando serpientes, ganándose una clásica levantada de ceja de su compañera. Ingresaron, el interior del lugar estaba oscuro y vacío.

Mulder recorrió las paredes con la mirada. - ¿Dónde está el interruptor de luz?

- El más cercano? Probablemente a 10 millas de aquí.

Él se rió abiertamente, la "Scully sarcástica" hacía su aparición, y esa era una de las facetas de Scully que más disfrutaba.

La puerta se cerró de golpe dejándolos casi en completa oscuridad, por lo que encendieron sus linternas para recorrer la iglesia. Mulder encontró un box de madera, con parte de la tapa enrejada, en una esquina.

- ¡Oh-oh, Scully! ¿Qué crees que O´Connor guarde aquí? - Dijo iluminando la caja.

- ¿Algo escurridizo? - Trató de no sonar atemorizada.

Mulder movió el box con la mano. - Tranquila. Todo está bien, esto está vacío.

Eso no la tranquilizó en absoluto. - ¿Y por qué eso está vacío?

Un sonido, similar al de los cascabeles, se escuchó detrás de ellos. Giraron rápidamente apuntando sus linternas en todas las direcciones, a simple vista el lugar continuaba vacío, a excepción de un puñado de serpientes que habían conseguido liberarse de sus boxes. Mulder y Scully sacaron sus armas, el pánico y la preocupación apoderándose de ellos, el Reverendo Enoc O'Connor apareció por una puerta.

- ¿Con qué derecho están aquí?

Mientras Mulder no dejaba de apuntar a las serpientes, Scully sacó su identificación. - ¿Reverendo Enoch O´Connor? Somos agentes federales. Somos del FBI.

Las serpientes cada vez estaban más cerca y enojadas aumentando el nerviosismo de ambos.

- Reverendo… - Balbuceó Mulder mostrando su identificación también. - Haga algo con estas serpientes, por favor.

- No tienen nada que temer si son personas justas.- Respondió O´Connor acercándose a él.

- Sólo en caso de que no lo seamos, nos vendría bien un poco de ayuda con esto.

El Reverendo O´Connor suspiró tomando la serpiente sin miedo alguno. Después de responder algunas preguntas les dijo que se retiraran, no sin antes darles un sermón acerca de la fe y las pruebas y señales del Diablo. Scully giró con determinación y salió del lugar, Mulder caminó detrs.

- Tennessee... Serpientes… Gracias, Mulder. Muchas gracias. - Scully trató de poner su tono tan amargo como fuera posible para su beneficio.

Él sonrió divertido mientras bajaban los escalones de la entrada de la iglesia y caminaban hacia su coche de alquiler.

- Yo digo que lo arrestemos y tomemos el primer vuelo que nos saque de aquí. - Afirmó Scully. Quería volver a la civilización lo más rápido posible.

- Parece ser el único sospechoso, sólo que en la oficina del sheriff lo descartaron. - Respondió. - Al parecer, él estaba en Kentucky la noche que Jared Chirp murió.

- Bueno, Mulder, hay otras personas en su congregación.

- Jared Chirp murió con el equipaje preparado a su lado. - Comenzó a rodear el coche hasta llegar del lado del conductor y abrir la puerta. - Tiene que haber alguien que sepa hacia dónde se dirigía.

Se dirigieron de nuevo a Blessing. Hablaron con varios de los pobladores, los cuales los confundían continuamente con un matrimonio, aún después de afirmar que eran agentes del FBI. Una mujer incluso se dirigió a Scully como "señora Mulder". Mientras ella se sentía algo molesta por tener que corregirlos a cada momento, Mulder estaba cada vez más nervioso preguntándose si su compañera tenía ideas sobre el matrimonio, específicamente acerca del suyo. ¿Eso era algo que Scully realmente quería de él? Si no era ahora, ¿lo querría con el tiempo? Mulder alejó ese desconcertante pensamiento de su mente.

A las 20:00, se encontraban de vuelta en la Blessing Community Church. Uno de los miembros, una mujer mayor llamada Iris Finster, había sido atacada y asesinada por serpientes dentro de la oficina el sábado por la noche, durante el grupo de estudio de la Biblia. Se enteraron de que Jared Chirp la había llamado la noche en que murió, desvariando sobre pagar por sus pecados. El Departamento del Sheriff de McMinn County libró un APB (All-Points Bulletin. Orden de búsqueda) para el Reverendo Enoc O'Connor. Una hora más tarde, los oficiales todavía no habían podido localizarlo, y poco después de las 22:00, Mulder y Scully se encontraban conduciendo fuera de la ciudad, nuevamente hacia la Church of God with Signs & Wonders.

Scully no tenía ningún deseo de entrar a la iglesia de nuevo, no tenía ningún deseo de estar una vez más rodeada de serpientes. Así que le dijo a Mulder que iría a mirar alrededor de la parte trasera. Sacó su arma y entró en el remolque detrás de la iglesia, dentro encontró varias urnas de vidrio llenas de ratones y boxes de serpientes, similares a la de la iglesia, apiladas. Muchos boxes. La piel se le erizó y un escalofrío le recorrió el cuerpo al descubrir que algunas de las cajas estaban llenas.

No muchos segundos después su cara estaba siendo presionada contra uno de esos boxes, con un ojo podía ver más allá del enrejado entrecruzado, en el oscuro interior una serpiente de cascabel se enrrollaba silbando hacia ella. Podía sentir las manos firmes de O'Connor sujetándola, inmovilizándola por detrás sobre la caja mientras desvariaba sobre ser juzgada, de pronto tómo su mano y la llevó dentro del box. Varios pensamientos se agolparon en su mente a la vez. A pesar de todo lo que había aprendido acerca de defensa personal, no pudo quebrar la presión de O'Connor sobre ella. Se sentía aterrorizada de ser mordida por una serpiente venenosa. En su mente, le estaba gritando a Mulder pero no podía lograr trasladar su nombre del cerebro a la boca. Se congeló, encorvada sobre ese box, a la espera de ser juzgada.

La parte racional de su cerebro sabía que una serpiente no tenía la capacidad de realizar juicios o alguno de los disparates que O'Connor gruñía. Pero podía ver los ojos de la serpiente, y la parte racional de su cerebro se vio eclipsado por la poderosa culpa elevándose junto con un tipo diferente de miedo. Sentía los ojos de la serpiente sobre ella, como si supiera todo sobre su vida. El recuerdo del cuerpo sin vida de Donnie Pfaster en el piso de su cocina pasó frente a sus ojos. Había matado a un hombre a sangre fría. Un hombre desarmado, un hombre que había sido reducido por su pareja. Tomó la vida de otro ser humano cuando no tenía el derecho de hacerlo. ¿Cómo la juzgaría la serpiente? ¿La serpiente veía a una persona justa? ¿O iba a ser condenada? ¿Podría ser perdonada? ¿O era demasiado tarde? Tal vez esta realmente era una prueba.

Pero no se enteró de la respuesta porque Mulder entró en el remolque apuntando sobre el Reverendo. Sin embargo, O'Connor estaba decidido a hacer esa prueba y no la dejaba ir a pesar de la orden firme de su compañero. Pero cuando Mulder afirmó la pistola y la amartilló, dirigiendo sobre O'Connor una mirada desequilibrada, él la liberó de inmediato.

Lo trasladaron esposado hasta la Estación Policial de McMinn County en McMinnville, y a las 23:22 Mulder estaba sentado en una mesa frente a O'Connor en una de las salas de interrogatorio.

- Su compañera del FBI podría haber aprendido algo sobre sí misma, si usted no me hubiese detenido. Algunas poderosas y buenas noticias, tal vez.

- Yo diría que es una muy buena noticia para usted que ella no esté aquí en este momento, considerando lo que intentó hacerle. - Mulder respondió, recordando la escena que había encontrado en ese remolque, la ira burbujeaba en el fondo de su estómago. La esposa del tipo había muerto a causa de mordeduras de serpientes, el novio de su hija, y una mujer inocente de la nueva iglesia de su hija.

- Hombre culto. - Dijo O'Connor, mirándolo fijamente a los ojos. - Demasiado inteligente para saber lo que es bueno.

- Lo suficientemente inteligente como para saber que usted es un asesino.

Enoch O'Connor no quitó su mirada de Mulder. - Satanás está cerca, y usted ni siquiera lo ve. Tan soberbio y sin compromiso.

Mulder no iba a sentarse ahí y simplemente permitirle al tipo reivindicar que esas personas murieron porque Dios usó serpientes para dictar un fallo. Algunas personas, como O'Connor, estaban siempre dispuestas a repartir muerte y juicios afirmando que era la obra de Dios. O del Diablo.

- ¿Cree que porque es un hombre instruido es mejor que la mayoría? No lo es. - Dijo, antes de señalarse el pecho. - A menos que no sea inteligente aquí abajo el diablo va a tomarlo por tonto mofándose y usted ni siquiera va a darse cuenta.

Mulder lo contempló. Algo en el fondo de su mente le decía que no sacara conclusiones acerca de su supuesta culpabilidad, pero no había otro escenario probable. Acaba de descifrar cómo O'Connor consiguió meter las serpientes dentro del coche cerrado de Jared Chirp y en la oficina de la Blessing Community Church.

Mientras ese interrogatorio estaba sucediendo Scully permanecía fuera de la sala conversando con Gracie O'Connor, tratando de convencerla para que hablara con su padre y lo haga confesar, pero no tuvo éxito. Gracie no quería verlo. Cuando la joven se alejó, Scully se dio cuenta de que la hija de O'Connor no creía que fuese capaz de un asesinato.

- No importa lo que yo crea. - Gracie respondió después de detenerse y girarse para mirarla. - Él va a ser juzgado como merece. Nadie puede evitarlo.

Scully la observó alejándose, y su mente volvió a su juicio. ¿Qué pasaría con su alma? ¿Sería condenada? ¿Qué veía Dios cuando miraba dentro de su corazón? ¿El exterminio ilegal de otro ser humano podría perdonarse? La culpa que había estado reprimiendo estaba tomando un firme control sobre ella, como si la mano de O'Connor continuara presionando su cabeza contra ese box.

Horas después, Mulder y Scully se encontraron en la ICU (Intensive Care Unit) del Hospital de River Park en McMinnville. Estaban en mitad de la noche, la luz del domingo se acercaba y ellos no habían dormido nada desde el viernes por la noche. El Reverendo O'Connor había sido atacado por serpientes venenosas, pero nadie tenía la menor idea de cómo podían haber entrado en la Estacion Policial. Mulder se preguntó si O'Connor se había hecho eso a sí mismo como una prueba de rectitud. Ella especuló con la hipótesis de que, debido a que Gracie se negaba a que su padre recibiese tratamiento médico por motivos religiosos, ella fuese la responsable. Pero ninguno pudo llegar al motivo de por qué asesinaría a Jared Chirp o a Iris Finster.

Se dirigieron al apartamento de Jared Chirp para dar un vistazo, desesperados por encontrar una razón de por qué lo habían atacado en primer lugar. Encontraron un bollo arrugado de papel, que eran los resultados de laboratorio que revelaban su esterilidad, los había recibido el día de su muerte. Estaba claro que Jared no podía ser el padre del bebé de su novia, pero quién era exactamente el padre del hijo de Gracie O'Connor no lo podían adivinar.

Decidieron regresar al hospital e interrogarla, pero al llegar el Reverendo Mackey frenéticamente les dijo que O'Connor y su hija se habían ido. También insinuó que el propio O'Connor era el padre del bebé, y que por eso había querido alejarse de su padre y de su iglesia con tanta fuerza. Cuando Mulder miró al Reverendo, pensó que había algo extraño en ese fragmento de información.

Después de informar al Departamento del Sheriff que Enoc O'Connor y su hija estaban desaparecidos, los oficiales comenzaron inmediatamente la búsqueda. Mulder observó atentamente a Scully sentada junto a él en el coche, y luego dio una ojeada al reloj del salpicadero, eran las 02:07 de la madrugada, y se veía agotada. A primeras horas de la tarde, su cuñada Jennifer había dado a luz a una niña, así que mientras ellos corrían por todo McMinn County contra reloj, Scully además recibía constantes llamadas telefónicas de su madre y Charlie sobre el parto de Jennifer.

- Scully, deberíamos dormir unas horas. ¿Qué opinas?

Ella suspiró. - Gracie aún está desaparecida. Quién sabe lo que O'Connor vaya a hacerle. A menos que ella realmente fuese la que lo ayudó a salir de aquí. Honestamente, él no parecía que fuera a vivir por mucho más tiempo, Mulder.

- De cualquier manera, dejemos que los oficiales del Sheriff se hagan cargo por unas horas, Scully. Estamos sin ayuda y somos como cadáveres caminando, estamos exhaustos.

Estuvo de acuerdo, realmente estaba cansada, sentía que apenas podía mantener los ojos abiertos mientras iba sentada en el coche caliente, así que partieron de McMinnville hacia Blessing. A las 02:35 estacionaron frente al largo camino de grava del Sassafras House Bed and Breakfast. Después de ponerse su pijama a cuadros azules, comprado para suplantar el de franela gris que llevaba puesto al ser atacada por Pfaster y había desechado inmediatamente, se metió en la cama junto a Mulder. Pero a pesar de sentirse tan exhausta y tener tanto sueño, apenas apoyó la cabeza en la almohada su mente comenzó a dar vueltas sin poder dormir.

- ¿Mulder? - Dijo en voz baja justo por encima de un susurro.

- ¿Si, Scully? - Giró la cabeza para mirar la espalda de su compañera. Su mente estaba tratando de averiguar por qué el Reverendo Mackey no les había hablado principalmente sobre O'Connor y Gracie. Parecía como si fuera proponiendo diferentes razones por las que Gracie dejó a su padre y la iglesia Signs and Wonders. Primero les dijo que ella simplemente quería una visión más tolerante de Dios. Entonces su padre la echó porque estaba embarazada, y les prohibió a ella y a Jared pisar la iglesia. Y ahora al parecer O'Connor era el que la había dejado embarazada y Gracie se había escapado de la iglesia. Santo cielo.

- ¿Me hablarías hasta que me duerma?

Mulder sonrió, recordando la noche que pasaron en esa trampa de pulgas llamado motel en Arizona el pasado verano. - ¿Qué quieres que te cuente?

Pensó brevemente por un segundo, y luego recordó algo que él había mencionado el sábado. - Háblame de esas colegialas católicas que eran expertas manipuladoras de serpientes.

Mulder se rió entre dientes, y se puso de costado para deslizarse más cerca de ella. - Bueno, cuando era un adolescente...

- Dijiste que nunca tuviste novia en la escuela secundaria. - Susurró interrumpiéndolo.

- Esas chicas nunca fueron mis novias. ¿Vas a dejar que cuente la historia?

Scully resopló. - Ok, bien.

Mulder pasó el brazo por la cintura de Scully, acercó la boca a su oreja, y bajó la voz a un susurro.

- En el verano de 1978, tenía 16 años. Conseguí un empleo temporal en Reece´s Dairy Bar & Miniature Golf. Básicamente me paraba en la ventana del frente y cantaba las órdenes de helados ocho horas al día, cuatro días a la semana. Ese verano, una familia católica-irlandesa bastante acomodada llegó a Martha´s Vineyard y alquiló una casa enorme durante seis semanas. Cada día su hija mayor, Sheila, que acababa de graduarse de una escuela católica de niñas en Boston, iba a pedirme un sundae de mantequilla de maní.

- ¿Cómo era ella? ¿Alta? ¿Y Morena? - Preguntó Scully, sonriendo.

Mulder asintió, sus labios suavemente acariciaron su oído. - Sí. Tenía un largo pelo castaño oscuro que caía por su espalda hasta la cintura, y era alta, tal vez 5'8 (1,77mts) o algo así, de ojos color avellana. Cada día, Sheila me preguntaba a qué hora salía de trabajar, y yo le decía 21:30. Pero a las 21:30, ella no estaba por ningún lado. La misma historia se prolongó por un par de semanas. Y, una noche, salía por la puerta trasera del restaurante hacia mi coche…

- ¿Qué coche conducías? - Preguntó.

- Te gustan los coches, ¿no es así, Scully? - Le murmuró sugestivamente, en voz baja al oído.

De repente, Scully se encontró con ganas de darse vuelta y romper todas sus reglas acerca de tener sexo durante una misión, pero luchó contra el impulso momentáneo. Había algo en el sonido de la voz monótona de Mulder que le resultaba sexual, no sabía lo que era, pero la voz de ningún otro hombre le había enviado tanta sangre corriendo hacia la ingle del modo en que su voz lo hacía. A veces esto era más que bienvenido, pero otras veces era muy incómodo, como cuando estaban trabajando.

- Manejaba un Camaro azul modelo 1977. - Continuó, sonriendo ante el rubor repentino en la mejilla de Scully. - Fue un regalo de cumpleaños de mi papá. De todas formas, Sheila estaba allí diciéndome que la llevara a algún lugar. No tenía ni idea a dónde ir, recordé que los chicos de la escuela por lo general llevaban a sus novias al campo de golf en la noche. Así, que fuimos ahí… Esa fue la primera vez que tuve un orgasmo provocado por otra persona. Quiero decir, nunca tuvimos sexo. Ella se estaba reservando para su futuro marido, o Jesús, o lo que sea, y no me dejaba besarla o ponerle un dedo encima. Pero ese verano descubrí las maravillas de una mamada. Imagínate.

- ¿Te gustaba? - Preguntó, bostezando, sus párpados cada vez más pesados por la somnolencia.

Se encogió de hombros. - No hablabamos mucho, lo que estaba bien por mí. Estaba feliz de que una chica bonita quisiera tocarme, y era una ventaja que no fuese del Viñedo y no conociera cuán rara era mi familia. Nunca la volví a ver. El verano siguiente, la familia de Sheila volvió a alquilar la casa, pero ella no vino. Decidió quedarse en Wells College en vez de ir a casa en vacaciones. Creo que había conocido a un chico o algo. De todas formas, cuando fui a la casa para preguntar por ella, su hermana menor, Margaret de 16 años, me dijo que no estaba allí. Era un par de pulgadas más baja, pelo castaño largo y ondulado, de ojos verdes. Inmediatamente me gustó. Tenía un gran sentido del humor, nos pasabamos horas simplemente haciendo nada específico, hablando, riendo. Me dejó besarla y tocarla. Y no sé si era un don de familia, pero ella también hacía arte con una mamada. Pero… por desgracia, también se estaba reservando para Jesús porque no me dejó cogerla.

Scully se rió entre dientes, cerrando los ojos, y se sintió por fin a la deriva en dirección hacia el sueño, pero entonces esa serpiente comenzó a flotar en su mente, esa serpiente y sus ojos.

Él suspiró con satisfacción y se movió acostándose sobre su espalda, cerró los ojos, con la esperanza de poder dormir suficiente.

- ¿Mulder? - Susurró Scully.

- ¿Si?

- ¿Crees que la serpiente me hubiera mordido si no hubieras llegado?

- Espero que no. - Respondió.

Ella vaciló. - ¿Crees que la serpiente me habría juzgado?

Se volvió para mirar hacia la parte posterior de su cabeza. - Scully, ¿cómo puede juzgar una serpiente algo? Su cerebro es del tamaño de una uva. Además, es... es una serpiente.

Vaciló de nuevo, asustada de expresar su miedo en voz alta, pero lo hizo de todos modos. - ¿Crees que Dios me juzgará por matar a Donnie Pfaster?

Mulder suspiró y la miró con simpatía. - Scully, hiciste lo que tenías que hacer.

- ¿Lo hice? - No estaba tan segura.

- Era un monstruo, Scully.

- No tenía derecho a dispararle. Él no estaba armado, lo tenías bajo control. ¿Y si lo hice a sangre fría?

Los ojos de Mulder se abrieron ampliamente. Se giró deslizándose más cerca del cuerpo de su compañera, envolviendo el brazo alrededor de su cintura, y acercó la boca una vez más a su oído. - Scully, nunca hiciste una sola cosa a sangre fría. Eso no es lo que eres. Tu coraje, tu dignidad, tu integridad, tu sinceridad, tu valor, esas son las cosas en las que creo. E incluso si el mundo te condenara y conspirara en contra tuyo, son en esas cosas en las que seguiría creyendo.

Ella suspiró. - Pero ¿qué derecho tengo para tomar la vida de alguien? ¿Qué pasa si es una mancha en mi alma que nunca va a desaparecer? ¿Qué pasa si la redención es imposible?

- Bueno, Scully… si Dios te envía al infierno por dispararle a Donnie Pfaster, estoy seguro que voy a estar ahí para recogerte en el aeropuerto. Así que no te preocupes.

Resopló. - ¿El aeropuerto?

- Los aeropuertos son el infierno en la tierra, Scully, por lo que tiene que existir un aeropuerto en el infierno real. - Comentó inexpresivo.

Ella suspiró. - No vas a ir al infierno, Mulder.

- Yo voy si tú vas.

Scully no respondió, pero se quedó allí pensando en el tono totalmente confiado y seguro que Mulder había usado para decir esas palabras. No sabía cuándo ni cómo, pero finalmente se quedó dormida.

Minutos después de las 10:00 del domingo 30 de enero, Mulder y Scully estaban corriendo hacia la Church of God with Signs and Wonders. Habían recibido una llamada informando que Gracie O'Connor fue encontrada allí mostrando signos de sufrimiento. Cuando llegaron, los paramédicos y ayudantes del sheriff ya estaban en el lugar. Gracie estaba en estado de shock e inconsciente, y su bebé había desaparecido. Los oficiales estaban hablando con los miembros de la iglesia quienes aparentemente, la habían encontrado al llegar para la misa de la mañana, pero no daban ninguna información respecto a cómo podría haber llegado allí o que le podría haber pasado a su bebé o dónde estaba Enoc O'Connor.

Observaron el charco de sangre en el suelo, notando varios caminos serpenteantes de sangre dirigiéndose hacia fuera. Ella sabía lo que parecía, y ni siquiera deseaba saber lo que eso significaba, porque era demasiado absurdo, demasiado espeluznante. Pero Mulder encontró el valor para expresarlo en voz alta, con firmeza le preguntó a los miembros de la iglesia si Gracie había dado a luz serpientes. Sólo se encontró con miradas frías de los miembros y una mirada dura de uno de los oficiales.

- El demonio fue desterrado. - Afirmó finalmente una de las fieles.

Mulder se levantó y salió de la iglesia en busca de O'Connor mientras Scully subió con Gracie en la ambulancia.

- Gracie, soy la agente Scully. Te llevaremos con el médico en este momento, ¿de acuerdo?

- No. Tengo… que…

- ¿Puedes decirme qué sucedió, Gracie?

Ella estaba a punto de llorar, y colocó una mano sobre su rostro desorientada. - ¿Dónde está mi papá?

- Estás a salvo, Gracie. - Dijo Scully. - Mi compañero fue tras él. Gracie, vas a estar bien. Él no podrá hacerte daño nunca más.

- Usted no entiende. Él me salvó.

Scully le dirigió una mirada de perplejidad. - ¿Qué sucedió con tu bebé?

Gracie lloró. - Fue un trabajo del diablo.

Scully vaciló. - ¿Quieres decir... que tu padre te embarazó?

- ¡¿Qué?! - Exclamó. - Mi papá nunca me lastimó. Fue el Reverendo Mackey.

Scully se puso de pie y miró hacia los EMT´s que iban adelante. - ¡Deténgase ahora mismo! ¡Tengo que bajar!

La ambulancia se detuvo, junto con el oficial que los seguía detrás, cuando ella salió de la ambulancia se metió en el coche del sheriff y le dio instrucciones al jefe de ir hacia la Blessing Community Church. Supuso que O'Connor iría tras el Reverendo Mackey para vengarse de lo que le había hecho a Gracie, y se preguntó si Mulder ya lo había encontrado.

Al entrar a la iglesia se encontró con O'Connor tirado en el suelo sangrando, con una toalla sobre su herida, y se arrodilló a su lado. Su estómago se anudó por la ansiedad.

- ¿Dónde está Mulder?

No había terminado de decir su nombre cuando lo oyó gritar pidiendo ayuda desde la oficina de la iglesia, y cuando empezó a levantarse del suelo O'Connor la agarró del brazo. - No lo puede ayudar. Esto se trata de algo que debe hacer solo.

Una mierda solo.

Scully comenzó a patear la puerta para abrirla en medio de los gritos angustiados de Mulder, cuando pudo entrar a la oficina encontró a su compañero de costado sobre el suelo con su arma cerca de él. Lo giró hasta que estuvo sobre su espalda para revisarlo y el sonido similar a un cascabel la alertó, levantó la mirada y vio una serpiente enorme deslizándose a través de la puerta. Se concentró en Mulder, comenzó a desabrocharle la camisa para comprobar si había más heridas, giró la cabeza asustada al captar movimientos por el rabillo del ojo, era O'Connor que entraba apoyándose en el marco de la puerta.

Una hora más tarde Mulder estaba acostado en una cama de hospital en McMinnville, Scully estaba a su lado, mientras recibía el tratamiento anti-veneno. Finalmente, los calmantes lograron adormecerlo y ella se quedó junto a su cama observándolo descansar. Mientras estaba allí sentada, pensó en Mackey y el Reverendo O'Connor. ¿Qué significaba que el predicador fanático del fuego y el azufre fuera el bueno en este escenario? ¿Era el miedo a la condenación eterna del infierno la única manera de encontrar la verdad sobre uno mismo o el mundo que nos rodea? ¿Por qué Mulder, de repente hablaba cosas buenas de O'Connor?

Y recordó algo que su compañero le había dicho el día anterior en el apartamento de Jared Chirp. "A veces algo de intolerancia puede ser bienvenida. El bien y el mal claramente definidos, blanco y negro, sin tonos de grises. Ya sabes, en una sociedad donde cada vez es más y más difícil cumplir las reglas, creo que algunas personas apreciarían eso".

Pensó que un mundo en blanco y negro era un mundo que Mulder secretamente anhelaba. ¿Cuántos años pasó buscando algo o alguien que tuviese todas las respuestas? Todo ese sarcasmo y el desdén aparente a la autoridad, Scully pensó que si tuviera la oportunidad, sería difícil para él rechazar la vida en un mundo sin tonos de grises, en la que todo fuera en negro azabache y blanco puro. Mulder, con su bondad inherente y agudo sentido de la justicia, siempre tuvo dificultades para dar sentido al mundo injusto y cruel que lo rodeaba. Su búsqueda incesante de vida extraterrestre y su hermana era su camino de búsqueda de sentido, de significado y respuestas que nunca iba a encontrar en un mundo tan bombardeado por el mal.

No podía culparlo por eso. ¿No era ella la que se preguntaba si una serpiente la juzgaría? Se suponía entonces que el juicio era necesario. La bondad debía ser recompensada, la maldad castigada. Pero la idea de que un animal podría juzgar a un ser humano era absurda. Sea o no que pudiera encontrar alguna redención no sería ella quien lo dijera. Dios la juzgaría finalmente, cuando llegase el momento y sin embargo él optó hacerlo.

Matar a Pfaster podría haber sido una acción necesaria, pero tal vez no era así. ¿Le disparó a sangre fría? ¿Era una venganza? ¿Violencia parapolicial? ¿Tomando el asunto en sus propias manos en lugar de permitirle a las autoridades legítimas manejarlo? Podría haber sido algo que Dios quería que hiciera, pero tal vez no. Scully pensó que nunca sería capaz de encontrar la respuesta a eso. Mulder no tenía la respuesta, y tampoco su madre o sus hermanos o incluso el Padre McCue.

Pero entonces algo más que había dicho Mulder volvió a ella: - Yo voy, si tú vas.

Un día sería juzgada, pero se dio cuenta de que no iba a ser juzgada sola. No podría posiblemente. Sus acciones, decisiones, pensamientos, sentimientos, toda su persona, estaba tan envuelta con otro ser humano que tendrían que ser juzgados juntos. Sabía a ciencia cierta que O'Connor estaba equivocado sobre al menos una cosa. Mulder no estaba solo en esto. Tampoco ella. Si iban a ser probados, y juzgados, sería juntos. Si él iba a ser juzgado como un hombre justo, Scully sin duda estaría involucrada. Gran parte de lo que eran como personas era a causa del otro. Ellos eran la mitad de un todo. Estaba segura que nunca podrían ser juzgados por separado. Así que no iba a preocuparse por los juicios que el mundo entregara en su contra por dispararle a Donnie Pfaster. No iba a permitir que su propio corazón la condenara. Iba a seguir adelante.

Dos días más tarde, el 1 de febrero, Scully entró en la habitación de Mulder. Él se veía mucho mejor y las mordeduras de serpientes estaban sanando bien. Ella se sentó en el borde de su cama.

- ¿Y Mackey? - Preguntó.

- Aún no hay rastro. - Scully respondió. - A pesar de que cada fuerza policíaca de Tennessee está buscándolo.

Él le dirigió una mirada reflexiva. - No van a encontrarlo. La gente piensa que el diablo tiene cuernos y cola. No están acostumbrados a buscar a un hombre amable que te dice lo que quieres oír.

- Él es sólo un hombre, Mulder. Al igual que O'Connor.

Negó con la cabeza ligeramente. - No igual a O'Connor. Si esto se trataba de algún tipo de prueba me parece que fallé.

Ella no podía creer eso. - Yo diría que si lo fue, la pasaste con honores. Estás vivo, ¿no es así?

Mulder le sonrió, recordando las palabras de O'Connor. - Soberbio y sin compromiso.

Scully le dio una cálida sonrisa, y luego puso su mano en la suya, enhebrando los dedos. Pasó el resto de la tarde en el hospital junto a él, antes de regresar al Sassafras House Bed and Breakfast, a la Blessed Union Cottage para empacar. Salían a primera hora rumbo a Washington D.C

A la mañana siguiente, mientras Mulder esperaba a ser dado de alta del hospital, O'Connor se detuvo en su habitación para despedirse. Su brazo izquierdo estaría en un cabestrillo, hasta que su hombro se recuperara del disparo que él le había dado. El Reverendo le mencionó que cada vez que había ido a visitalo en los últimos días, estaba en la habitación con Scully, y parecía que no querían ser interrumpidos. Hablaron un rato acerca de Mackey y lo sucedido con Gracie. Mulder iba encontrando a O'Connor cada vez más y más agradable, a pesar de su fervor religioso.

Después de un rato, se levantó de la silla. - Supongo que debería irme ya. Seguramente su esposa llegará en cualquier momento.

Mulder se lo quedó mirando. - Reverendo O'Connor, sabe que Scully es mi compañero del FBI. No es mi esposa. Nosotros no estamos casados. Usted ya lo sabe.

Enoch O'Connor le dirigió una mirada penetrante, antes de mover la mano para señalar su pecho, sobre el corazón. - ¿Qué es lo que te dije, muchacho, acerca de tratar de ser inteligente aquí?

Y con eso, O'Connor salió de la habitación del hospital, Mulder lo único que pudo hacer es mirarlo.

Mulder y Scully arribaron al Washington Dulles International Airport el miércoles 2 de febrero, a las 12:30 horas. Cincuenta minutos más tarde, ella estaba entrando a su edificio, y por primera vez en más de tres semanas, se acercaba a su apartamento sin la sensación de temor, sin el nudo en el estómago por el miedo, y cuando tomó las llaves del bolsillo de su chaqueta y las levantó para desbloquear la puerta, su mano era firme.

CONTINUARÁ…