Capítulo 56: "Tal vez he perecido en una arrogante autosuficiencia hace una eternidad; y en aquella ocasión, elevé fervorosamente una plegaria por una nueva oportunidad, hasta aquí..."

Resumen:

Mulder piensa en acerca del ataque de serpientes del que fue víctima. Su muy medicada estancia en el hospital, el bien el mal y el matrimonio.

Notas:

Soulsavers – "Presence of God"

I can feel the presence of God
Occupying my intentions
In my soul, within my thoughts
And in ways too dreary to mention

These thoughts torment me
They mold and shape me
There's a man that I should be
Or someone I could be
Nothing can break me
Nothing that I see
You can't shake me
You can't take me
So set me free

I can feel the presence of God
In need of my attention
In this room and in your words
In too many ways to mention

These thoughts torment me
They mold and shape me
There's a man that I should be
Or someone I could be
Nothing can break me
Nothing that I see
You can't shake me
You can't take me
So set me free

I can feel the presence of love
Holding my attention

She torments me
Creates and shapes me
There's a man that I should be
Or someone I could be
Nothing can break me
Nothing that I see
You can't shake me
You can't take me
So set me free

Al regresar a casa desde Tennessee la tarde del miércoles 02 de febrero, Mulder desempacó su bolso y ocupó su lugar habitual en el sofá. No iba a volver a trabajar durante unos días. Encendió la televisión y estableció un canal, no tenía ni idea de lo que estaba en la pantalla. Sólo era el ruido blanco necesario para que su mente se centrase en algo completamente distinto, algo que no había tenido tiempo de procesar mientras sanaba en el hospital. Los analgésicos habían mantenido su cerebro difuso. Pero ahora podía sentarse y realmente pensar en lo que le había ocurrido en Blessing Town...

Estaba sufriendo, el dolor era agonizante. Ardía, un fuego abrasador quemándolo a través de las venas de su brazo hasta su mandíbula. Sin embargo, estaba consciente. ¿Cómo era posible sentir tanto dolor y aún así seguir consciente? O no. Estaba ardiendo en el infierno. Nunca se había tragado toda esa tonta idea del fuego y el azufre, donde el Diablo, una criatura con cuernos rojos y tridente, avivaba las llamas del tormento. ¿Quién diría que las llamas del infierno quemaban por dentro?

Eso era. Había muerto y estaba pagando por sus pecados. Sabía que había siete pecados capitales, pero ahora estaba teniendo problemas para recordar todos ellos, a pesar de ver la película con Brad Pitt y Morgan Freeman, trataba de llevarlos a su mente desesperadamente, tratando de encontrar algo donde aferrarla. ¿Era culpable de todos ellos? No podía ser. Lujuria, yeah, él podía hacerse cargo de ese. Definitivamente la lujuria. Había estado mucho más lujurioso en los últimos cuatro meses de lo que lo había estado en los últimos 15 años. Pero… ¿desear a Scully era una cosa tan terrible, que merecía tal castigo insoportable?

¿Gula? Quizás en alguna ocasión, como la vez que pasó todo el fin de semana encerrado en la celda de los borrachos o varios días en un campo de prisioneros ruso, seguro que después de eso él había tragado más allá de su capacidad. ¿Ira? No particularmente. No era una persona naturalmente irascible, bueno, ya no tanto. Desde luego, no era violento por naturaleza. Había matado gente, sin embargo. Pero creía firmemente que fueron acciones necesarias para proteger la vida de otros. ¿Codicia? Tal vez no por dinero. Estaba ávido de Scully, pero tal vez eso caía más en la categoría de lujuria. Trataba de enfocar su mente en los demás pecados capitales, el shock comenzaba a afianzarse tras el increíble dolor que asolaba su cuerpo, pero no podía recordar.

Mulder sintió algo frío calmar su piel ardiente y abrió los ojos para ver a Scully. Si él se estaba quemando en el infierno, ¿por qué estaba Scully ahí? Ella no debería estar ahí. Debía estar en el cielo con los otros ángeles, si existía el cielo. Tal vez por eso se estaba quemando. Dudó. Cuando le dijo que iría al infierno si ella estaba allí, era porque simplemente se negaba a creer que podrían separarse alguna vez. En esta vida o en la próxima. No creía honestamente que el infierno era el lugar donde Scully terminaría. ¿O eso era sólo otra parte de la agonía? Una visión de Scully frente a él, pero obligado a soportar un sufrimiento tal que era incapaz de tocarla, incluso hablar con ella.

Mulder podía sentirla tironeando de su camisa blanca separándola de su cuerpo abrasador. Scully estaba hablándole, pero él no sabía lo que estaba diciendo. Creyó captar la palabra "ambulancia". Luego oyó su orden para que dejase de moverse, algo sobre que el movimiento ayudaba a la propagación del veneno y la destrucción de sus vasos sanguíneos. ¿Veneno? Oh, cierto. Las serpientes del diablo habían ido por él llevándolo al infierno. Mackey. Ese hijo de puta. O'Connor estaba en lo cierto.

Soberbia.

¡Bingo! Justo en el clavo!. Al igual que O'Connor lo había llamado, era jodidamente soberbio y falto de compromiso. Era posible que la soberbia fuera en realidad el peor de los pecados capitales. Y ahora se enfrentaba a un castigo eterno. Después de todo, su arrogancia era conocida. Así que ahora Dios lo estaba golpeando violentamente. Pero ¿por qué Scully todavía estaba ahí? Podía oír su voz, su voz favorita en todo el mundo. Deseó poder entender lo que decía, pero no podía concentrarse en ella. Deseó poder abrir los ojos para mirarla, pero el dolor lo mantenía apretando los ojos. Scully no debería estar ahí con él. Si había alguien digno de la salvación y el perdón, era ella.

Él sabía que era soberbio. Dependía de su inteligencia, confiaba en su mente, en lugar de seguir su corazón como O'Connor le dijo que hiciera. Debía estar más allá de la salvación, más allá del perdón, de la esperanza. No vio las señales. No entendía los milagros. ¿Por qué no siguió su corazón? ¿Sus instintos? Cuando había estado caminando alrededor de la iglesia de O'Connor, en los bosques de Tennessee, no había sentido ningún tipo de presencia maligna. Sus instintos no le dieron ninguna advertencia.

Incluso su primer encuentro con O'Connor no levantó banderas rojas activando sus instintos de Profiler. Sus sentimientos iniciales sobre el Reverendo lo habían excluido como sospechoso. Pero luego trató de herir a Scully, y todas las ideas sobre un O'Connor inocente se fueron por la ventana. Padgett. Pfaster. O'Connor. Mulder estaba condenadamente cansado de esos lunáticos que pensaban que podían poner sus manos sobre Scully. Cuando levantó el arma hacia él, le apuntó a la cabeza, y estaba dispuesto a volarle los sesos si no le quitaba las manos de encima a su compañera.

"Algunas poderosas y buenas noticias, tal vez". O'Connor le había dicho en la Estación del Sheriff.

Scully podría haber aprendido si era justa o no, eso había querido decir. Eso también era algo de lo que se sentía orgullosamente soberbio. No le hacía falta una prueba con una serpiente venenosa para averiguar si Scully era justa. No había ni un alma en la tierra más pura que ella. Pero él había ignorado la lección que O'Connor trataba de enseñarle, la advertencia que le estaba dando. Necesitaba ser justo también, necesitaba ser puro de corazón. Bueno, ya era demasiado tarde. No había prestado atención a las advertencias del Reverendo y ahora estaba ardiendo en el infierno.

Mulder escuchaba extrañas voces desconocidas hablando con Scully. Sus acentos tenían el típico y espeso "arrastre de palabras" de los sureños. Inmediatamente, unas manos frías tocaban su piel, y todo lo que podía sentir era una cegadora agonía. Sabía que las manos trataban de ser amables, pero sólo sentía dolor. Notó que lo trasladaban del duro suelo hacia algo mucho más suave, pudo sentir como lo levantaban. Como ataban cosas a sus brazos y piernas, en su cabeza, mientras percibía dolores punzantes y afilados en la parte posterior de sus manos. De repente sintió una ráfaga de aire fresco, y se estaba moviendo rápidamente hacia adelante, pero continuaba acostado.

Comenzó a entrar en pánico, entonces oyó la voz de Scully en algún lugar cercano a su cabeza. Deseó poder tocarla, saber que era real y no una visión diabólica enviada para llevar aún más allá su tortura. Pero si era real y estaba realmente allí con él, significaba que también se estaba enfrentando al tormento eterno, sin duda por su culpa. Él la había arrastrado hasta aquí, al igual que había hecho con todo lo demás. ¡Oh, Dios! ¡¿Cómo había podido permitir que esto sucediera?!

- Mulder, por favor intenta calmarte. Sé que duele, pero retorcerte sólo lo hará peor. Los EMT´s van a empezar a darte morfina. Llegaremos al hospital muy pronto.

¡Deseó que Scully se alejara de él! Lejos, muy lejos. Ella no se merecía ese dolor urente. Él le había arruinado su vida, quitándole todo lo bueno. Su hermana. Su salud. Su fertilidad. Él era responsable. Su soberbia los había arruinado a ambos. Y ahora ella estaba siendo castigada por su alianza. Pero podía salvarse a sí misma. Dios la perdonaría, la salvaría, la sacaría del infierno. Podía hacer eso, ¿verdad? ¿No era todopoderoso? Scully podía conseguir la salvación, la redención. Sólo tenía que alejarse de él. Pero ¿cómo podrían soportar cualquier periodo de separación? Y mucho menos uno eterno. Por favor, Dios, danos una oportunidad más.

¡Oh, bendito y dulce alivio! Algo fresco fluía por sus venas, extinguiendo las llamas ardientes. Sus terminaciones nerviosas ya no estaban incendiándose, sino adormeciéndose con frescura, y luego una placentera calidez se apoderó él. Se sentía sin peso, estaba flotando; abrió los ojos. Lo último que vio fue un par de hermosos ojos azules mirándolo, enormes por la preocupación y la compasión, y justo cuando su cerebro los reconoció como pertenecientes a Scully, se alejó flotando en la oscuridad.

Algo lo empujaba hacia atrás. La oscuridad crecía más rápidamente. Oyó un sonido similar a un ligero beep. Olía algo dulce, como vainilla o el trébol, mezclado con olor a limpio. Sabía que era ese dulce aroma. Scully estaba en algún lugar cercano. Tenía que llegar a ella, pero no podía moverse. Sus ojos se abrieron. Vio los ojos azules y el pelo rojo rodeado de luces brillantes cegadoras. Sus ojos se llenaron de lágrimas.

- Nos morimos. - Mulder dijo ahogado.

Vio a Scully espirar un gran suspiro de alivio, y agitar la cabeza. - No, Mulder, no morimos.

- Pero estamos en el cielo. - Respondió, las lágrimas ahora escapándose por las comisuras de sus ojos. - Dios escuchó mi plegaria, Scully. Fuimos rescatados del infierno. Nos dieron otra oportunidad.

Ella sonrió y movió la mano para enjugar sus lágrimas. - Mulder, sé que suscribes a la teoría de un aeropuerto en el infierno, pero no voy a tolerar ninguna idea de que haya hospitales en el cielo.

Mulder miró hacia ella inquisitivamente, tratando de pensar en lo último que podía recordar antes de todo ese terrible dolor ardiente. Serpientes. Reverendo Mackey. O'Connor. Mackey era el diablo. Satanás. Debía advertirle a Scully. Y de repente, una mujer de mediana edad con bata blanca de enfermera estaba mirándolo desde arriba.

- Hey, bueno, estás despierto. - Le dijo sonriéndole, antes de pasar a Scully. - Le voy a dar otra dosis de Demerol, señora Mulder, y, oohh bueno, su erección ya no está tan rígida.

Mulder observó a Scully suspirar, fruncir los labios, y asentir con la cabeza, y luego la enfermera inyectó el medicamento en su bolsa IV (Intravenosa), antes de alejarse.

Scully negó con la cabeza hacia él. - Jesucristo. Todas las veces, Mulder. Cada vez que estás en el hospital tienes una erección. ¿Por qué es eso?

No sabía exactamente que responder. ¿Tenía una erección cada vez que estaba en el hospital? No podía recordarlo con claridad. Todavía se sentía aturdido. - Lo dices como si tuviese algún control sobre la materia. No puedo evitarlo. Pero me amas de todos modos, ¿no?

Mulder notó que los ojos de su compañera se agrandaron como platos al mismo momento que él comenzaba a sentir un calor extendiéndose a través de sus miembros, y se sintió ingrávido, como si estuviese en la 9na nube, sin ninguna preocupación en el mundo. Una sonrisa tonta se extendió por su rostro. - ¿Sabes, Scully? Conocí otra colegiala católica que era una experta manipuladora de serpientes.

Vio una sonrisa maliciosa llegando al rostro de Scully. - ¿Yeah? ¿Había una tercera hermana?

Él negó con la cabeza, sintiéndose de repente muy serio. - Tu seduces mi serpiente, Scully.

Observó su rubor tratando de detener una sonrisa. - Ok, Mulder.

Mulder notó la "carpa" sobre su pelvis. - Mi serpiente necesita ser manipulada.

Ella sacudió la cabeza, rodando los ojos. Un médico entró en la habitación. Mulder observó su bata blanca de laboratorio y su estetoscopio, el pelo gris plata y su amable sonrisa. - Hola, señor Mulder. Soy el Doctor Joseph Williams. Por favor, sólo llámame Joe. ¿Cómo estás esta noche?

- Joe, estas drogas son jodidamente fantásticas.

Mulder miró hacia Scully mientras ella resoplaba. Joe se echó a reír. - Estoy seguro de que lo son. De todas formas, después de administrar 22 viales de antiveneno, pareces haber reaccionado bien al tratamiento agresivo. Fuiste muy afortunado que la agente Scully te encontrara inmediatamente después del ataque. Si hubieras llegado al hospital una hora más tarde, posiblemente hubieses perdido el brazo. Resumiendo, tenías tres mordeduras, una en el brazo derecho, otra en el hombro derecho, y la otra en la mandíbula. Por lo tanto, no es una lesión tan traumática como otras que vimos aquí. Pero, debo decir que estoy francamente sorprendido por la rapidez con que te estás recuperando. El líquido en el brazo se redujo considerablemente, y la mandíbula ya no está tan hinchada, pero veo que tienes un poco de inflamación en otro sitio. - Joe sonrió de forma burlona hacia él.

Scully miró hacia el techo, sacudiendo la cabeza.

Mulder pensaba que había una solución a ese problema. - Pero ella no encantará la serpiente, Joe.

- ¡Mulder!

El Dr. Williams se echó a reír. - Estoy seguro de que ustedes dos pueden trabajar en eso en otro momento. Vamos a trasladarte de la ICU por la mañana, y luego espero que puedas irte a casa en un día o dos.

Después de que el médico los dejó solos, quería advertirle a Scully de las serpientes y Mackey. Él podía aparecer en cualquier momento, pero Mulder de repente deseaba hablar de otra cosa.

- Scully… - Estaba tratando de sonar tan serio como fuera posible. Esto iba en serio.

- ¿Sí, Mulder?

- Todo el mundo piensa que estamos casados. - Eso era probablemente algo que deberían hablar en ese momento. No sabía por qué, exactamente.

Scully suspiró. - No todo el mundo. Sin embargo, algunas personas tienden a hacer esa suposición mucho, eso es cierto.

- ¿Te gusta que te llamen: "señora Mulder"? - La miró con recelo, y vio cómo sus ojos se abrían grandes al mirarlo fijamente.

- No... eso suena raro. "Señora Mulder" es el nombre de tu madre. Hablando de eso, ¿te gustaría que la llame y le diga que estás en el hospital?

Pensó en eso. - Sí, dile que estoy en mi lecho de muerte. Me podría decir la verdad por una vez.

Ella suspiró.

- Scully. - Tenía algo más que decirle. Y tenía que decírselo en ese momento.

- ¿Qué?

- No vas a ir al infierno. Porque ahí es donde Donnie Pfaster está. Y el Reverendo Mackey es el diablo. Las serpientes le pertenecían.

- Ok, Mulder. - Espiró, acariciándole la mano como si fuera un niño confundido. A él no le gustaba eso.

La miró fijamente, recordó como se había mofado de él en la iglesia de O'Connor. - Scully, es perfectamente aceptable creer en platillos voladores. Los viste por ti misma.

Scully le dio una mirada de perplejidad. - ¿Qué? ¿Cuándo dije algo al respecto...? Oh. Mulder, lo sé. No quise decirlo en la forma en que sonó. Simplemente no quería estar en "medio de la nada, Tennessee" investigando un caso relacionado con serpientes. Sabes que odio las serpientes. No estaba en el mejor de los estados de ánimo.

- Scully. - Mulder tenía que hacerle ver, hacerle entender.

Ella suspiró. - Sí, Mulder.

- ¿Alguna vez pensaste que hace años, cuando el universo estaba naciendo, tú y yo éramos una misma entidad? ¿Que éramos un espíritu, una fuerza vital, y que en algún lugar a lo largo de las arenas del tiempo ese espíritu, esa fuerza vital se dividió en dos, y que nos tomó millones de años poder reunirnos?

- Um...

- Creo que el universo conspiró para juntarnos.

- Wow.

- He cruzado océanos de tiempo sólo para encontrarte…

- Mulder, eso es una cita de Drácula de Bram Stoker. Y ni siquiera del libro. Es de la película.

- Somos almas gemelas.

- Ok.

- ¡Scully! Me esperaba una reacción más grande.

Observó su mirada fija en él, el color aumentando en sus mejillas. - Mulder, tienes Demerol goteando en tu IV y una gran erección, y estás arrastrando las palabras. Así que perdóname si finjo que toda esta conversación nunca sucedió.

¿Arrastrando las palabras? No estaba arrastrando las palabras. Claro, su lengua se sentía un poco pesada, pero hablaba muy bien. Y ahora era el momento adecuado para hablar de esto. Había tanto que necesitaban hablar. Quería argumentar que era perfectamente capaz de mantener una conversación seria, pero sintió que lo estaban arrastrando hacia abajo, y todo empezó a volverse negro creyó sentir algo cálido presionando suavemente contra sus labios.

La mañana siguiente, cuando abrió los ojos, giró y se encontró una cabeza de pelo rojo descansando contra su pecho, sobre la bata hospitalaria azul. Al mirar a su alrededor, vio que estaba en una habitación diferente a la anterior. Quiso mover el brazo derecho para pasar la mano por el cabello de Scully, pero entonces un fuerte dolor se disparó a través de este.

La cabeza de Scully se elevó de su pecho, sus ojos se abrieron expandiéndose al notar su molestia. - Mulder, ¿estás adolorido?

Sólo podía hacer muecas y rechinar los dientes. Scully salió de la habitación y un minuto después volvió con un enfermero, que llevaba su largo cabello rubio atado con un elástico, y otra dosis de medicamento para el dolor. Oyó al hombre decir algo así como: "su marido" y luego Scully lo corrigió con un: "mi compañero". El dolor en su brazo se disipó, y esa sensación de ingravidez gloriosa regresó, no había preocupaciones en el mundo.

- Ahh, me siento muy bien. Esto es jodidamente increíble. Mucho mejor que la hierba. - Oyó a Scully y al enfermero riendo.

Cuando el enfermero giraba para marcharse, Mulder dijo: - "Stay gold, Ponyboy. Stay gold..." (Frase del libro y película "The Outsaiders", basada en el poema "Nothing Gold Can Stay" de Robert Frost).

Scully estaba riendo nerviosa. ¿Dónde estaba? Giró la cabeza para verla de pie junto a la pared observándolo, llevaba unos pantalones negros y un sweater verde. Él quería que volviese a su pecho. De repente sintió muy fuertemente que su compañera no debería estar donde estaba, donde no podía llegar a ella. No era seguro. Scully debía permanecer a su lado. Junto a él. Se deslizó hacia el otro lado de la cama.

- Mulder, quédate quieto.

- Sube a la cama conmigo, Scully.

- No creo que sea una buena idea, Mulder.

- Scully, no estoy tratando de tener un momento sexy. La cama es más segura. Sube a la cama.

La observó sonreír burlona. - ¿"Momento Sexy"? - Ella rodó los ojos y negó con la cabeza, pero avanzó hasta llegar a su lado.

- Eso está mejor, Scully. Estarás más segura aquí conmigo. El diablo no nos llevará si nos quedamos en la cama.

Ella resopló. - Está bien, Mulder.

Había algo más que tenía que decir. Era importante. - Scully, nosotros sólo deberíamos casarnos. Así la gente no se confundiría nunca más.

- No, Mulder.

- Ok. - Suspiró. - Oye, ¿sabes que estoy desnudo aquí debajo? Pero voy a tener que poner una rosquilla sobre eso, no quiero dártelo todo de una sola vez.

Observó como Scully arqueaba la ceja, y crispaba la boca. - ¿Una rosquilla?

- Hey, Scully.

- ¿Qué, Mulder?

- Los Yankees ganaron la Serie Mundial.

- Lo sé. Me hiciste mirarlo contigo.

- Scully. - Recordó algo importante.

Ella suspiró. - ¿Sí?

Mulder sintió que se le dibujaba una sonrisa de oreja a oreja. - ¿Crees que soy hot?

- Oh, hermano…

- Creo que eres jodidamente hot, Scully. Quisiera metértela en el culo.

- Wow, ok.

- Eres la chica más bonita que vi en mi vida.

Resopló. - Gracias.

- ¿Scully? Quiero estar más cerca. Ven más cerca. - Ella todavía estaba demasiado lejos. ¿Por qué su cara no estaba presionada contra él? Eso lo hizo sentirse muy triste.

Ella suspiró. - Mulder, nada de momento sexy.

- No estoy hablando de momento sexy. Quiero besos.

Scully se rió entre dientes. - Necesitas reposo, Mulder.

Él negó con la cabeza, cada vez más triste. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz se quebró. - Tus besos son los mejores besos.

- ¿Mulder, estás llorando?

Scully se deslizó y lo besó, él suspiró contra su boca con satisfacción, y luego el calmante, una vez más, lo empujó hacia abajo.

Al día siguiente, el martes 1 de febrero el doctor le quitó a Mulder el Demerol cambiándoselo por Tylenol con codeína cada seis horas. Su brazo, antes hinchado más allá del reconocimiento, volvía a la normalidad. No había más dolor en la mandíbula. Y cada vez que Mulder abría los ojos, Scully estaba allí junto a él. A veces estaba dormida, a veces despierta. Ella lo miraba con ternura, rozaba con los dedos el pelo de su frente, le acariciaba el rostro, a veces incluso lo besaba. Sabiendo que no era generalmente demostrativa, y que ese tipo de expresividad libre era probablemente temporal, él apreciaba su cuidado aún más.

Apenas recordaba sus conversaciones bajo la influencia del Demerol, y lo que ella le había contado lo hacía sentirse o extremadamente divertido o avergonzado. No podía creer que citó esa espantosa película de "Drácula", y luego miró a su compañera con disgusto cuando dijo que a ella le había gustado. Amargamente la acusó de que lo que le había gustado era la pinta de galancito de Keanu Reeves. Y Scully lo sorprendió diciendo que no era el caso en absoluto, que sentía "algo" por Gary Oldman. Y ahí Mulder pensó que su compañera no podía ser más genial. Y formuló la observación de agregar "The Prefessional" a la lista de películas que quería ver con ella.

Scully también le informó de que había hecho una propuesta de matrimonio involuntaria. ¿Qué carajo? Estaba complacido de estar fuera de esas cosas y en algo mucho menos intenso. Luego bromeó sobre que él sólo hacía confesiones cuando estaba bajo influencia de los analgésicos y murmuró algo sobre el Triángulo de las Bermudas. Mulder se preguntó qué le habría dicho en el hospital en ese momento. ¿También tenía una erección ahí? ¿Por qué no le había informado acerca de este hábito antes? Pensó en todas las veces que había estado internado los últimos años, y se la imaginó sentada junto a su cama mirando firmemente todo en la habitación a excepción de la evidente carpa en sus sábanas. Él sólo pudo mover la cabeza con incredulidad.

Por lo general tenía un poco de tiempo, aproximadamente una hora, antes de su siguiente dosis de codeína, donde él se sentía más lúcido y trataba de darle algún sentido a lo que le había sucedido. También sentía cierta depresión durante esos momentos. Lo que había sucedido en la Blessing Community Church no era bueno. Mulder tenía una sensación de desesperanza y culpa.

Definitivamente había algo sobrenatural acerca de Mackey. Mulder lo sabía. Sabía lo que había visto, lo que había experimentado en esa oficina de la iglesia. Eso no podía explicarlo la ciencia ni la filosofía. Si Mackey no era el mismo diablo, era sin duda uno de sus agentes demoníacos. Una vez más, Scully no estaba inclinada a atribuir nada paranormal al caso.

Trató de decirle que Mackey era Satanás, que era la encarnación del mal. Pero ella no lo creía. Incluso le preguntó cómo podía creer tan firmemente en la existencia del diablo, sin tener alguna creencia concluyente acerca de Dios. ¿Cómo podía existir uno sin el otro?, le había preguntado. Él realmente no tenía una respuesta para eso. ¿Para que la bondad existiese, debía existir el mal? ¿Debía la oscuridad co-existir con la luz? ¿No había día y noche, después de todo? El mundo contenía tanto abundancia de bien como de mal. Volviendo a través de los siglos, desde la época medieval hasta el mundo antiguo, en todas las culturas y religiones, hubo un hilo, un nexo en común: la creencia de que el bien y el mal eran opuestos duales. El Bien debía prevalecer, y el Mal ser destruido. Esto no era sólo en la religión; también era efectivo en la moralidad y el pensamiento.

¿Si había un diablo, tenía que haber un Dios? El diablo de alguna parte había salido. El cristianismo enseñaba que fue una vez un ángel hermoso, creado por Dios, que había sido justo, puro. Pero la soberbia avanzó sigilosamente dentro de su corazón, y la codicia. Y Satán nació. El mal entró al mundo. Pero, ¿él creía realmente eso? ¿Estaba el bien y el mal en una dicotomía religiosa? ¿O era puramente realismo moral? ¿Era sólo el estado natural de las cosas, y nadie sabía dónde el bien y el mal comenzaban?

Soberbia. Ese era el problema de Mulder. Mackey le había preguntado si era un hombre justo. Soberbio y autosuficiente, era más cercano. ¿Ese fantasma no trató de advertirlo hacía un tiempo? Algo sobre su narcisismo y petulancia, su egolatría. Y luego estaba O'Connor, tratando de advertirlo, ayudándolo a ver la verdad frente a él, a la que estaba ciego. Podría también estar cegado por su propio prejuicio. Por supuesto, algún intolerante predicador del medio de la nada era el malo de la película. Por supuesto, había embarazado a su hija. ¿No era por el incesto que se los conocían a estos dementes "rednecks"? (Termino ofensivo para llamar a personas de raza blanca y clase baja del sudeste. Se les da ese nombre por trabajar muchas horas al sol: "cuello rojo"). Mackey sabía que él caería en ello, "mordería el anzuelo"

Mulder tuvo una sensación de hundimiento indescriptible al pensar en su destino, en su juicio. Mackey lo había probado, y él había fallado. Cayó por las mentiras, era ciego a la verdad. Podría haber muerto, o terminar con el brazo derecho amputado. Él todavía se aferraba a la firme convicción de que Scully era justa y pura. Las serpientes venenosas no la habían atacado, ni siquiera cuando O'Connor había forzado su mano delante de ellas. ¿Significaba eso que sus caminos estaban predestinados a separse? ¿Sentencias diferentes? ¿Había algo más aterrador que la separación? Si realmente existía el más allá, y en esa vida se mantenían separados, ¿qué clase de vida sería? Sería el infierno. Prefería dejar de existir a existir sin ella.

El martes por la noche, Scully regresó a su habitación para informarle que no había ninguna señal de Mackey, a pesar de que todo el Estado de Tennessee lo estaba buscando. Mulder sabía que no iban a encontrarlo. ¿Cómo podían los hombres capturar al Diablo? Scully aún se negaba a creer que Mackey era más que un simple hombre. Le había dicho que sabía cuán diabólicos los simples hombres podían ser. No dudaba de eso. Habían experimentado con suficientes humanos monstruosos los últimos años.

Y le había dicho con seguridad que si lo vivido era una prueba, obviamente la había pasado porque estaba vivo. Las serpientes no lo habían matado. Pero, ¿quién lo había probado? ¿Mackey? ¿Dios? ¿Sería considerado justo y bueno? Sus intenciones eran siempre buenas, siempre quería hacer lo correcto. ¿Estaban allí las cosas que necesitaba para cambiar? ¿Su vida aún tenía un propósito? Había intentado probar la existencia de vida extraterrestre, para evidenciar que el gobierno se lo ocultaba al Pueblo. Había aprendido esa verdad, la expuso. Pero todavía no encontraba a su hermana. ¿Ese era el propósito de su vida? ¿Saber qué había sucedido con ella? ¿Y si nunca se enteraba? ¿Y si lo hacía? ¿Cuál sería su propósito, entonces? ¿Había algún futuro, algún destino frente a él que no podía ver? ¿Un camino que debería tomar? ¿Dios escuchaba sus plegarias por un milagro? Si había un Dios. ¿Alguna vez superaría sus dudas y creería? Él quería hacerlo.

El miércoles, temprano, O'Connor había ido a ver cómo estaba, a decirle adiós antes de que Mulder se fuera a casa. Mencionó que había tratado de visitarlo varias veces, pero cada vez él estaba con Scully y pensó que era mejor no molestarlos. Al salir, se refirió a Scully como su esposa. Mulder no podía imaginar por qué O'Connor se había olvidado que ella era su compañera en el FBI.

- ¿Qué es lo que te dije, muchacho, acerca de tratar de ser inteligente aquí abajo?

... Mulder echado en su sofá, la tarde del miércoles, meditaba las palabras de O'Connor. Él no se había olvidado que eran compañeros. Lo sabía. Se preguntó qué podría haber visto cuando intentó visitarlo en el hospital. Obviamente, había visto que su interacción no era estrictamente profesional. ¿Era así? ¿El reverendo había conjeturado que eran más que simples compañeros? ¿O estaba tratando de darle algún tipo de mensaje? Ciertamente sonaba de esa manera, y sin duda lo había hecho sentir incómodo.

O'Connor había llamado a Scully "su esposa". Bueno, eran compañeros desde hacía tanto tiempo, que él ya no se sorprendía cuando los desconocidos, viendo su cercanía, los confundían con un matrimonio cuando no tenían idea que eran agentes del FBI. ¿No era el matrimonio la asociación más convencional, finalmente? Pero el reverendo no era un desconocido desinformado. Él conocía los hechos, y aún así se refirió a Scully como su esposa. ¿Estaba diciendo que debía casarse con ella? ¿Era eso lo que había en su corazón, con eso tenía que ser inteligente? ¿O estaba diciendo que su compañerismo ya era un matrimonio?

Se resistió a la idea de atribuirle a su relación con Scully algo como el matrimonio. El matrimonio, con sus implicaciones y su potencial fracaso, era algo de lo que no quería saber nada. Sabía que muchas personas temían la exclusividad sexual por el resto de sus vidas, pero eso no era un problema que le preocupase del matrimonio. Ciertamente, no le importaría coger con Scully, hasta el día de su muerte. En realidad, esa sería una muy buena manera de morir, con el olor de su excitación en la nariz y el sabor de su sexo en la boca. ¿Pero el matrimonio no cambiaba las cosas? Y no solía ser para mejor. El matrimonio era un convenio social, que no podía evitar despreciar. La idea del matrimonio sólo le traía sentimientos negativos y recuerdos amargos.

¿Qué iba siquiera a saber acerca de hacer que un matrimonio funcione? No había visto muy buenos ejemplos los últimos años, sobre todo sus padres. Había vivido con una mujer una vez, durante casi cinco años, y todavía no tenía idea de lo que había salido exactamente mal allí. También fue ciego a las banderas rojas. Probablemente, su relación con Diana fue artificial, pero había sido real para él. Incluso pudo llegar a ser real para Diana en algún momento, y tal vez por eso ellos le habían puesto un freno, obligándola a irse. O quizá simplemente se cansó de la artimaña, se dio cuenta que en realidad él no le importaba un carajo, y se fue. Pero… ¿Cuál era su parte en esa relación? ¿Era todo lo comunicativo que debía con sus sentimientos? No. Había amado a Diana, tanto como su frío desapego emocional se lo permitió. Mulder se dio cuenta de que todas las cosas románticas que hizo, los regalos y las escapadas de fin de semana, eran puramente porque ella lo esperaba. Aprendió muy pronto de que si él no aparecía con flores o joyas, Diana lo acusaba de no preocuparse por ella. Supuso que era la parte que le tocaba jugar en la relación, mantener la paz. Hacía esas cosas para evitar discusiones, y porque creía que eso era todo lo romántico que una relación necesitaba, así era como se demostraba amor por alguien, que las mujeres necesitaban ese tipo de cosas.

¿Scully necesitaba ese tipo de cosas? ¿Quería casarse? Nunca lo había dicho en todos esos años. Había hecho declaraciones sobre desear una vida "normal". Pero lo normal era relativo. ¿Qué significaba "normal" para ella? ¿Lo incluía a él y su búsqueda de la verdad? Scully le había dicho una vez que no lo cambiaría por una vida convencional en los suburbios, con su cerca blanca, marido, d hijos, y un perro. ¿Estaba dispuesta a negociar su independencia para convivir con él? ¿No acabaría irritándola con el tiempo? ¿Dejarían de discutir, o aún peor, dejarían de hablarse por completo? ¿Si el matrimonio era lo que realmente quería, si eso la hacía feliz, podría él negárselo? ¿Podría, cuando estaba en su poder dárselo? Pero, ¿deseaba casarse con él?

¿Acaso el matrimonio tradicional podía incluso compararse o acercarse a lo que tenía con Scully? ¿Necesitaban un pedazo de papel y un juez para confirmar todo lo que eran el uno para el otro? ¿Necesitaban convenciones y estándares sociales para ordenar o determinar lo que eran? Mulder reculaba ante la idea de que cualquiera intentara clasificar o etiquetar su relación. Incluso la palabra "esposa" le daba un mal sabor de boca al asociarlo con Scully, pensaba que ella era mucho más que eso, merecía mucho más que algo tan común, algo que tantos hombres fácilmente desechaban y cambiaban por una versión más joven, más moderna. Scully había dejado claro que nunca lo cambiaría. Bueno, él no estaba dispuesto a cambiarla tampoco. Tal vez eso era lo suficientemente bueno. ¿Necesitaban declaraciones? ¿El matrimonio era necesario? ¿Debían sentarse y tener una conversación sobre lo que eran? ¿O tener una conversación acerca de si su relación era sexualmente exclusiva? Por supuesto que no. Eso era ridículo. Esa cosa entre ellos no necesitaba ser definido o clasificado. Eran Mulder y Scully, y eran compañeros del FBI, y amigos, y tal vez eso era suficiente. ¿Se necesitaba ser algo más que eso?

Pero todavía no podía dejar de preguntarse sobre lo que había dicho O'Connor, preguntándose ¿en qué exactamente debía ser inteligente respecto a Scully? ¿Estaba tratando de ayudarlo a ver una verdad a la que estaba ciego? ¿O era una advertencia?

Continuará….