Capítulo 57: "Hay tantas emociones dentro de mí que no sabría por dónde empezar"

Resumen:

Mulder se obliga a participar en un caso de secuestro en Sacramento, para descontento de Scully. Mulder Recibe impactantes noticias.

Este cápitulo contiene material sexualmente explicito.

Aviso: El dialogo y la premisa del episodio "Sein Und Zeit" no me pertenece, no lo escribi. Fue escrito por Chris Carter y Frank Spotnitz, y sus derechos pertenecen a 1013 productions y 20th Century Fox.

Disculpas por la espera extra larga en la actualización de la historia. Entre el trabajo y las fiestas de acción de gracias no tuve mucho tiempo libre.

Notas:

Placebo – "Running Up That Hill" (Kate Bush)

It doesn't hurt me
You wanna feel how it feels
You wanna know, know that it doesn't hurt me
You wanna hear about the deal I'm making
You, be running up that hill
You and me, be running up that hill

And if I only could
Make a deal with God
And get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building
If I only could

You don't wanna hurt me
But see how deep the bullet lies
Unaware that I'm tearing you asunder
There's a thunder in our hearts, baby
So much hate for the ones we love
Tell me we both matter, don't we

You, be running up that hill
You and me, be running up that hill
You and me won't be unhappy

And if I only could
Make a deal with God
And get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building
If I only could

C'mon, baby, c'mon, c'mon, darling
Let me steal this moment from you now
C'mon, angel, c'mon, c'mon, darling
Let's exchange the experience

And if I only could
Make a deal with God
And get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
With no problems

If I only could be running up that hill

El viernes 4 de febrero había sido largo y aburrido para Scully. Se había pasado todo el día en la oficina sin su compañero, revisando el reporte del caso Jared Chirp que habían terminado el jueves. Ese también fue un día difícil, pero por razones diferentes. Mulder estaba decidido a atribuir los ataques de serpientes a Mackey y a lo sobrenatural, y ella se negó a firmar eso. Cada uno acampó en una esquina, y en vez de un reporte unificado, el que le presentó a Skinner a última hora del viernes por la tarde iba separado del de Mulder. "Al igual que en los viejos tiempos", Skinner bromeó. Ella sólo pudo suspirar.

Mulder había salido de su apartamento la noche del jueves de un humor terrible. No se quedó a dormir, como ella había esperado. Bueno, tampoco exactamente le había pedido que se quedara. Intentó ubicarlo el viernes, llamando a su casa y al celular un par de veces. Sólo consiguió que saltara el contestador automático o el buzón de voz, y él nunca devolvió la llamada. Scully estaba cada vez más irritada a medida que pasaban las horas.

A las 17:21, Scully entró en su apartamento y fue recibida con el más maravilloso olor: comida caliente. Giró hacia la cocina y vio a Mulder parado allí; los platos, cubiertos y vasos estaban en la mesa del comedor acompañados por dos copas de vino y una botella de Chianti. Sobre la mesada había bolsas de Filomena´s, el restaurante italiano favorito de ambos en Georgetown. Se preguntó si esa era su manera de "extender la rama de olivo". Él la miró profundamente y sonrió. Sí, definitivamente lo era. Colgó su abrigo en el perchero y luego se sentó en la mesa para una deliciosa cena de berenjenas a la parmesana.

Al terminar de cenar, la irritabilidad que había marcado los últimos dos días había desaparecido, se trasladaron a la sala y miraron juntos la película que Mulder había alquilado: The Professional.

- Esa película está verdaderamente jodida. - Scully dijo en los créditos finales.

Mulder se rió entre dientes. - Lo está.

- Pero es tan buena.

Él asintió con la cabeza, sonriéndole. A continuación, se levantó del sofá y caminó hacia la televisión, agachándose para recuperar el VHS de la videograbadora. Los ojos de Scully estaban pegados a su espalda, su libido se despertó. Trató de recordar la última vez que habían tenido relaciones, y todo lo que vino a su mente fue San Diego. ¿Realmente había pasado tanto tiempo? Supuso que la vida se había interpuesto en el camino, y el trabajo.

Mulder volvió al sofá y se sentó junto ella, pasando un brazo sobre el respaldo del sofá detrás de su cabeza, y comenzó a saltar canales desde el control remoto. Scully se deslizó un poco más cerca, girando ligeramente hacia él, y llevando su mano por debajo del borde de su suéter gris jaspeado con cuello en V, rozando con los dedos su abdomen hacia atrás y adelante. Mulder giró la cabeza para mirarla mientras ella lamía sus labios, sonriéndole, sus pupilas dilatadas. Él sabía lo que quería.

No mucho tiempo después su cuerpo desnudo presionaba contra el costado de su compañera, sus dedos índice y medio colisionaban con fuerza y velocidad dentro de su sexo, mientras ella curvaba sus rodillas y desplegaba sus muslos abiertos. Cuatro meses en esta cosa y él sabía exactamente cuán duro y rápido Scully lo quería y necesitaba. A medida que las yemas de sus dedos acariciaban ese punto sensible incrustado en la pared frontal, ella gemía y gruñía de satisfacción.

- Carajo, Scully. - Mulder se quejó en su oído mientras sus músculos se apretaban alrededor de sus dedos.

Su palma estaba empapada de su humedad, él empujaba sus caderas contra ella. Scully podía sentir la presión de su sexo duro, pero Mulder estaba esperando. Había aprendido que a él le gustaba esperar, le gustaba prolongar los juegos previos lo máximo posible, que no disfrutaba del sexo tanto cuando se terminaba demasiado rápido. Tal vez así había sido su relación en pocas palabras, la razón por la que les tomó tanto maldito tiempo llegar a este lugar.

- Yeah, te gusta esto. - Murmuró en su oído, haciendo que sus ojos rueden y sus caderas corcoveen elevándose del colchón. Mulder sabía que sus palabras tenían un efecto enorme en ella. Se preguntó si podía hacerla acabar sólo hablándole. Le gustaría probar esa teoría. Pero ahora no era el momento. Tenía otros planes.

Sus dedos continuaban penetrándola duro y profundo, hasta los nudillos, llevó el pulgar ansioso por acariciar su clítoris hinchado. Ella lloriqueó, rotando las caderas contra su mano. Scully sintió la acumulación de tensión, su manojo de nervios se tensó, y supo que un fuerte orgasmo se acercaba, pero Mulder apartó la mano de repente. Ella gimió de frustración.

Él se rió entre dientes, y luego dijo en voz baja: - Yo sé que más te gustaría.

Scully pensó que irían al plato fuerte ahora, que él se había cansado de esperar. Pero entonces Mulder giró y llevó la mano a su espalda. El estómago se le tensó. Tenía la sensación de saber lo que iba a sacar, pero pensó que eso había quedado en su casa.

Mulder se volvió hacia Scully, bajando la vista para mirar su cara, enrojecida por la excitación. La miró fijamente, con los ojos brillantes, ardiendo de deseo salvaje, mientras dio un click al vibrador en "Low" y se oyó un zumbido. Ella comenzó a jadear en anticipación. Sabía lo que iba a suceder. Sabía lo duro que iba a acabar. Sus músculos se tensaron por el recuerdo, frunció el ceño pero no apartó la mirada de la cara de Mulder. Sus ojos la habían atrapado.

Él sonrió mientras movía el vibrador lentamente por la cara interna de sus muslos hacia su centro caliente, antes de deslizarlo a través de sus pliegues hinchados, empapados con sus jugos. Scully se quedó sin aliento al sentir el zumbido vibrando contra su piel sensible. Su clítoris palpitaba con dolorosa necesidad a medida que más deseo húmedo fluía desde su entrada.

Mulder deslizó la punta lubricada presionando sobre su clítoris, sonsacándole un gemido gutural. Su cuerpo se retorcía en la cama, y sus dedos se aferraban al colchón. Pero su rostro seguía pegado al de Mulder, que colgaba sobre ella a pulgadas de distancia. Scully se lamió los labios y luego sacó su lengua, sus ojos burlándose de él, antes de cerrar la distancia entre ellos y cepillar la punta por los labios. Mulder gimió, y la besó con fuerza mientras seguía pulsando el vibrador en círculos alrededor de su clítoris. La idea que había surgido en su mente ese mismo día se adelantó, su sexo lleno de sangre palpitaba, movió el vibrador a través de sus pliegues, dándole click al "High". Recapturó los labios de su compañera y cuando entró en su boca, acariciando insistentemente su lengua con la suya, empujó el vibrador dentro de su sexo, con fuerza y tan profundo como pudo, moviéndolo dentro de ella, dando vueltas, sacándolo, y empujando hacia adentro.

Scully se quedó sin aliento, rompiendo el beso, y sus músculos se apretaron alrededor de él. Pero entonces sus labios se encontraron su nuevo y lo besó profundamente, gimiendo en su boca. Casi de inmediato tuvo que romper el beso, su mente no podía concentrarse en nada por las vibraciones en su núcleo caliente, las sensaciones surgían a través de su cuerpo. Sus ojos se cerraron, y se concentraron en las olas de placer que comenzaban a salir de su centro.

Mulder bajó la mirada hacia su mano empujando el vibrador dentro y fuera del sexo de su compañera, observándola retorcerse mientras él la penetraba. Scully abrió los ojos y notó como la miraba fijamente su centro, abrió más las piernas, extendiéndolas hacia él. Mulder gruñó en agradecimiento mientras contemplaba su clítoris hinchado, pidiendo ser tocado.

Giró la cabeza para mirar su rostro, sus ojos se encontraron en una mirada intensa, y él sacó el vibrador brillante por la humedad de su sexo, presionando sobre el clítoris, las sacudidas eléctricas de placer palpitando en su centro. Una especie de maullido brotó de la garganta de Scully y su mano voló a la parte posterior de la cabeza de Mulder, sus dedos aferrándose a su pelo en un puño apretado. Él gruñó y su boca se estrelló contra su cuello, besando y acariciando con la lengua ese punto blando detrás de su oreja.

Scully sintió su orgasmo erigiéndose desde el fondo de su cuerpo, su centro se apretó y sus músculos se tensaron, su cuerpo se puso rígido. Mulder le mordió el cuello detrás de la oreja a la vez que presionaba con fuerza contra su clítoris, rotando la punta del vibrador en un círculo cerrado. La combinación de sus dientes en su piel y la fricción vibrando contra su clítoris la enviaron al borde, y su espalda se arqueó elevándose del colchón.

- ¡Oh, Dios! ¡Mulder! - Lloriqueó.

Olas de placer recorrieron su cerebro, sus caderas se retorcían contra el vibrador, rotando su clítoris contra él, gimiendo el nombre de Mulder mientras se elevaba en un intenso orgasmo. Su nombre sonando como un gemido en la boca de Scully, la expresión de su rostro mientras lo hacía, esa mirada mitad cariñosa y mitad súplica o desesperación, siempre lo llenaba de una auto-satisfacción que nunca había conocido. También lo llenaba de una sensación de intensa devoción. Haría cualquier cosa por esa mujer. Mentiría, rogaría, robaría, y mataría por ella. Él putamente moriría por ella.

Quitó el vibrador y lo arrojó a un lado, antes de observar detenidamente a Scully, su cuerpo reluciente de sudor, su pecho agitado, sus caderas retorciéndose. Bajó la mirada hacia su ingle, estaba empapada, como sus muslos internos. Ya no podía ignorar su sexo, dolorosamente hinchado por la necesidad. Scully no pudo ignorarlo tampoco, y rodó sobre su estómago, levantando ligeramente las caderas del colchón.

- Oohh, Mulder, cógeme. - Gimió, las descargas post-orgásmicas todavía ondulaban a través de su cerebro.

Mulder gimió y miró su culo elevándose, el resto de su cuerpo sobre la cama, su centro húmedo brillante expuesto a él al abrir las piernas, doblando las rodillas. Otra ráfaga de sangre se disparo a su ingle, su pene tensionándose dolorosamente. Se colocó sobre ella, presionando el pecho contra su espalda, la boca en su oído y las manos sobre el colchón por debajo de sus codos flexionados.

- Scully… - Dijo en voz baja. - Voy a hacer que acabes tan duro.

- Hazlo. - Gimió, sus palabras se registraban en su clítoris mientras la humedad fresca goteaba de su centro.

Él dobló las rodillas entre sus piernas abiertas, y se enterró en su sexo completamente, su pelvis presionando contra su culo.

- Dios, Scully, haces que me sienta tan bien. - Jadeó, su sexo apretándolo, la estrechez de su calor húmedo finalmente traía un agradable alivio a su pene palpitante.

Scully lloriqueó con cada penetración profunda cuando Mulder comenzó a cogerla con fuerza. La combinación de los gemidos de su compañero cuando su sexo la llenaba, la cabeza repleta de sangre frotando el punto dulce en su pared frontal cada vez que se metía en su cuerpo, la piel pulsando al unísono, la boca en su oído gruñiendo en una mezcla de lenguaje tremendamente explícito y su nombre, y su clítoris rozando el colchón mientras empujaba sus caderas para encontrarse con las suyas, ponían sus terminaciones nerviosas en llamas.

Ella gemía y lloriqueaba palabras de placer, la tensión exquisita elevándose lentamente desde lo más profundo, a sabiendas de que esa lenta acumulación significaba cuán intensamente iba a acabar. Mulder mantenía la boca en su cuello, besando y lamiendo su piel suave, mientras sus manos se movían sobre las suyas entrelazando sus dedos. Los sonidos de Scully en sus oídos y el olor de su excitación llenando sus fosas nasales, lo colmaron de una salvaje lujuria. Su cuerpo, su mente, nunca había respondido a una mujer, y al sexo, como le respondía a Scully. A veces sentía que podría romper a llorar por ella, o estallar en llamas.

Mulder se levantó tomándola por su culo duro, golpeando contra ella, antes de deslizar un dedo a través de sus jugos hasta su ano, empujando el pulgar al interior, los ojos de Scully se abrieron en estado de shock gritando cuando un poderoso orgasmo se apoderó de ella. Sus ojos se cerraron, su boca se abrió e involuntariamente comenzó a gritar, sus músculos vaginales se tensaron y su cuerpo cayó, frotando su clítoris duro en el colchón, sus manos tomando la almohada delante de ella hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Un líquido caliente y claro se precipitó de su centro, enviando a Mulder directamente al borde y él acabó con fuerza, sus fuertes gemidos guturales llenaron el dormitorio mientras continuaba penetrándola hasta la empuñadura y su semilla caliente la llenaba a borbotones.

- ¿Mulder? - Scully jadeó, su pecho continuaba agitado.

- ¿Si? - Le preguntó al oído, después de derrumbarse sobre ella.

- Voy a tener que tomar una ducha antes de dormir. Soy un puto desastre. - Su risa nerviosa había regresado.

Mulder comenzó a reírse mientras se levantaba cayendo sobre el colchón a su lado.

Unas horas después, el celular de Mulder comenzó a sonar, despertándolo de un sueño profundo, se estiró rápidamente hacia sus jeans azules en el suelo junto a la cama, tomando el teléfono del bolsillo al segundo timbre antes de que despertara a Scully.

- Mulder. - Dio un vistazo hacia Scully, que giraba para ponerse de lado, de espaldas a él, y se alegró de que el teléfono no la hubiese despertado.

- Hey, Mulder. Soy Danny Valladeo.

- Oh, hola Danny. - Dijo, manteniendo la voz baja, antes de mirar al otro lado de la cama, hacia el reloj digital en la mesa de noche junto a su compañera, eran las 2:43 am. - ¿Qué estás haciendo? ¿Sucedió algo?

- Trabajando en un caso de secuestro en la oficina de Skinner. California emitió una Alerta AMBER hace casi una hora. La niña fue secuestrada de su casa en Sacramento.

Mulder suspiró. Una pesadilla de caso. No se lo desearía a nadie. - Um, ¿por qué me llamas a mí por esto?

- Bueno, eh, los detalles son un poco extraños. Ella desapareció a las 21:30 hora de California, todas las puertas y ventanas cerradas, ambos padres en casa. No hay señales de robo o algo forzado, pero dejaron una nota en la habitación de la niña. Es una amenaza, pero no hace ninguna demanda. La ventana de la habitación de la pequeña estaba bloqueada cuando la policía llegó, y claramente no había sido abierta en meses. No hay huellas dactilares, sangre o cualquier otro signo de lucha, forcejeo, o evidencia de que alguien más hubiese estado en la casa, además de los padres. La chica sólo... desapareció, supongo. Bueno, a menos que los padres estén ocultando algo, por supuesto, pero esa no es la opinión de la policía local, por lo menos en este momento. Sólo pensaba que, eh, podría posiblemente, ser de tu interés.

- Lo es. - Dijo Mulder, su mente ya iba a toda marcha, mientras se sentaba deslizándose fuera de la cama, una vez más, asegurándose de que Scully siguiese durmiendo.

Scully despertó a las 7:38 del sábado 05 de febrero, para encontrar su apartamento carente de Mulder. Gran parte de ella no creía que, asumiendo que había despertado antes de lo previsto, se hubiese ido a su casa. Pasó un día tranquilo haciendo mandados y tareas. A las 17:00, mientras estaba sentada en su sala doblando ropa y viendo las noticias, sonó su móvil. Pensando que era Mulder, sonrió mientras lo tomaba, pero entonces vio que era un número de teléfono del Bureau.

- Scully.

- Agente Scully, ¿dónde demonios está Mulder?

Era Skinner. Y estaba enojado. - Yo... supongo que, en su casa, señor.

Hubo una larga pausa. - Lo llamé a su celular, e incluso lo llamé a su casa pensando que podría haber volado de regreso. No hubo respuesta. Iba a tener un informe listo para mí al mediodía.

Esto no tenía ningún sentido. Ya habían entregado el reporte del caso. ¿Y qué había querido decir con "volado de regreso"?

- ¿Qué informe, señor?

Skinner suspiró con frustración. - Su informe sobre Amber Lynn LaPierre.

Scully giró para mirar la televisión. - ¿La niña desaparecida de las noticias?

- Mulder voló a Sacramento esta mañana para hablar con los LaPierre. Agente Scully, ¿no sabe en serio nada de esto?

Ella se quedó sin habla. Mulder se fue a California. Esa mañana. Sin llevarla consigo. Sin siquiera decirle.

- Por supuesto que no sabe. - Skinner se quejó. - ¡Scully, será mejor que vaya a buscar al agitador de su compañero y me consiga ese maldito informe!

Se estremeció al oír el teléfono de Skinner golpeando con fuerza, e inmediatamente el tono de marcado zumbó en su oído. Scully movió la cabeza en señal de frustración mientras se dirigía a su habitación tomando su bolso de viaje, empacó algunas cosas y salió en su coche. Llamó al celular de Mulder apenas se sentó en el asiento del conductor, y fue directamente al buzón de voz. Cerró su teléfono con ira.

Echaba humo mientras permanecía de pie en la fila del aeropuerto, después de finalmente conseguir un asiento. Había un vuelo sin escalas que saldría a las 18:30, y arribaría en Sacramento a las 21:38 hora local. Estaría metida en un avión durante las próximas seis horas. Esto no era algo que esperaba para su fin de semana. Lo llamó de nuevo; él no respondió y saltó el buzón.

- Mulder, estoy por abordar un avión rumbo a Sacramento. Aterrizará aproximadamente a las 21:30. ¿Dónde demonios estás?

Mientras estaba en la fila, su celular por fin sonó, pero para mayor disgusto no era Mulder.

- Scully.

- Hey, Agente Scully, soy Danny Valladeo.

Ella no había sabido nada de él desde hacía un tiempo. - Hola, Danny. ¿Qué pasó?

- Yo, uh… ¿sabes algo de Mulder, por casualidad?

Scully dejó escapar un suspiro de frustración. - No, no hablo con él desde ayer.

- Necesito hacerle llegar un mensaje. Tenemos que avanzar sobre los LaPierre como posibles sospechosos. Los medios de comunicación dieron cuenta de los detalles del caso, y van a transmitirlos esta noche. La policía llevará a los LaPierre para mitigar cualquier ultraje o agravio que la prensa vaya a decir o generar sobre ellos.

- ¿Danny?

- ¿Si, Scully?

- Dime todo lo que sepas acerca de este caso.

Al aterrizar en Sacramento, revisó su celular mientras se dirigía al mostrador de alquiler de autos. Tenía un mensaje de voz.

- Sky Riders Airport Motel. Duckhorn Drive. Habitación 17.

Scully suspiró, y después de alquilar un coche, condujo hacia Duckhorn Drive. A las 22:12 se detuvo en el motel y aparcó en uno de los espacios frente a la habitación 17. Bajó del auto y llamó a la puerta.

- Está abierto. - Mulder avisó desde el interior.

- ¿Mulder? - Scully lo llamó mientras abría la puerta.

- Pasa. - Estaba recostado, totalmente vestido, sobre la cama del motel, la televisión sin volumen actuaba como única luz en la habitación.

- ¿Qué estás haciendo? - Preguntó desde la puerta.

- Pensando.

Scully no tenía paciencia para esto. - ¿Acerca de?

- Amber Lynn LaPierre.

Scully entró. - ¿Te importa si enciendo la luz?

- Si. - Respondió en voz baja. - Me importa.

Quería encender las luces, aunque sólo fuese para molestarlo, pero no creía que era la manera adecuada de manejar la situación, suspiró cerrando la puerta detrás de ella. - Skinner está jodidamente enfadado.

Su compañero ni siquiera la miró. Parecía no escucharla. Toda su atención estaba en televisión que mostraba imágenes del traslado de los LaPierre.

- Contigo.

- Estoy seguro de que lo está.

Scully pudo ver que Mulder no parecía demasiado preocupado por eso. - Contaba con tener el informe al mediodía. Lo esperó. Y ahora me envió a buscarte, para conseguirlo.

Mulder continuaba prestando atención a la pantalla. - No tengo el informe.

Tampoco parecía preocuparle el asunto. Skinner iba a amar esto. - Tuvieron que avanzar en el caso. Los medios de comunicación se enteraron de los hallazgos de la policía e iban a difundirlos. Los padres están detenidos para ser interrogados.

Finalmente rompió su atención de la TV para mirarla. - No son culpables, Scully.

- Los hechos muestran lo contrario. No hay señales de robo. Ambos padres estaban en casa cuando la chica desapareció.

- Mintieron sobre dónde encontraron la nota. - Contestó Mulder.

- ¿Por qué?

- En eso estaba pensando.

Scully dirigió la mirada hacia la tv, una foto de Jon Benet Ramsey estaba en pantalla, seguida por otra de Amber Lynn LaPierre. - ¿Son los medios de comunicación o simplemente nuestra propia fascinación morbosa con el asesinato de una niña inocente?

- No está muerta, Scully.

El celular de Mulder sonó y él se sentó, lanzando sus piernas por un lado de la cama, para responder inmediatamente. Scully le dirigió una mirada sarcástica, pero él no pareció darse cuenta. Claro, ahora sí respondía el teléfono. No podía creer que estaba allí, no podía creer que después de casi siete años de compañerismo él continuara haciendo esa mierda. Lo observó colgar el teléfono, decidió salir de la habitación, e ir hacia el coche a buscar su bolso. Se llenó de repente con pensamientos desgarradores sobre Emily, otra vida inocente joven arrebatada, el dolor y la culpa elevándose para batallar con la emoción más dominante que era la ira hacia Mulder… Y la ira ganaba en ese momento por lejos.

Una vez de vuelta en el interior, dejó el bolso en el suelo al otro lado de la cama donde Mulder estaba nuevamente recostado y viendo la televisión en silencio. Pateó los zapatos, se quitó la chaqueta, los pantalones, la camiseta roja de mangas cortas, las medias y el sujetador de encaje negro. Podía sentir los ojos de Mulder sobre ella mientras sacaba una camiseta blanca de su bolso y se la ponía. Cuando movía el bolso para ubicarlo delante de la cama, Mulder se puso de pie y comenzó a desvestirse. Scully se metió en la cama debajo de las sábanas, y se acostó de espaldas a él. Sintió el peso en la cama cuando su compañero entraba en ella, y como se deslizaba por detrás hasta quedar junto a su cuerpo, extendiendo la mano hasta su cintura.

- Ni siquiera lo pienses.

Mulder suspiró y apartó la mano, regresando a su lado de la cama y recostándose contra su almohada. Después de unos minutos de observar la televisión, la apagó. Scully se quedó allí, en plena ebullición, luchando duramente para controlar su ira, para mantener sus sentimientos en silencio, cuando lo que realmente deseaba era arremeter contra él.

Dos personas en una relación normalmente no debían lidiar con que su otra mitad saliera corriendo al otro lado del país, sin siquiera informar al otro. ¿Por qué Mulder seguía pensando que eso era un comportamiento aceptable? Ella no pensaba eso desde hacía años, y seguramente era menos aceptable ahora. ¿Qué lo hizo pensar que estaba bien abandonar su apartamento en medio de la noche y volar a California sin siquiera decirle? ¿Por qué seguía dejándola fuera, yéndose sin ella? Obviamente, sentía que no le debía explicaciones; que no tenía por qué decirle cuando decidía subirse a un avión o coche y salir del estado, o incluso del país. No creía que necesitara explicaciones, que necesitara saber. ¿Por qué esperaba que las cosas fuesen diferentes ahora? Ese era Mulder, ese era su comportamiento desde que lo había conocido: Corriendo hacia algún lugar, dejándola sin saber nada, y luego ella se veía obligada a ir detrás para limpiar el desorden. Estaba putamente harta. No quería que esa fuera su vida. Pero, por supuesto, él seguía haciéndolo porque lo dejaba. Nunca se atrevía a hacerle demandas directas. Jennifer le había dicho que ella se lo permitía. Bueno, probablemente así era. Así que… ¿cómo podía esperar que él cambiara cuando ella no lo hacía?

Mulder suspiró. - Scully...

- Mulder, ¿recuerdas la conversación que tuvimos hace poco tiempo acerca de las expectativas y responsabilidades?

Silencio. Luego volvió a suspirar. - Lo siento, Scully.

- No lo hagas otra vez. - Esperaba que su compañero notara el carácter definitivo en su tono, y pensó que tal vez lo hizo ya que la habitación quedó en silencio y él no respondió.

Después de decirle que Skinner había organizado una reunión informativa a las 9:00, Scully finalmente se quedó dormida, pero él no pudo hacerlo. Entró al baño y se dedicó a encontrar la manera de volver a Washington D.C a las 9:00. Sus esfuerzos estaban resultando inútiles hasta que el recepcionista del Sacramento International Airport bromeó diciendo que la única posibilidad que tenía de estar en la costa este a las 9:00 hora estándar era si se colaba en el Tu-144 (Túpolev 144. El primer avión supersónico de pasajeros), de la NASA que partía de Sacramento a la Florida a las 4:00 am. Al parecer, la NASA celebraba su 36ª Joint Propulsion Conference (Conferencia de Propulsión Conjunta) anual en Sacramento ese año. Mulder inmediatamente localizó por teléfono a Michelle Generoo en Houston y le pidió un favor.

A las 4:00 am, se marcharon de Sacramento en el avión de investigación supersónico Tu-144FL de la NASA. Ambos pilotos les dieron la bienvenida a bordo y no pareció importarles hacer una parada en boxes en DC antes de dirigirse a la Florida. En sólo 100 minutos, el avión estaba aterrizando en el Washington Dulles International Airport a las 8:40 am hora local. Después de decir: "Gracias" y "Adiós" a los pilotos y la tripulación, Mulder y Scully partieron del avión en silencio.

Scully en realidad no había intercambiado una palabra con él en toda la mañana. Al principio Mulder no le había dado demasiada importancia acerca de volar a Sacramento sin decírselo. Él sólo lo hizo, y sin pensarlo dos veces. A pesar de los casi siete años juntos, estaba aún en su naturaleza el irse de forma independiente, guardarse las cosas para sí mismo, para involucrarla lo menos posible. No estaba muy seguro de por qué. Usualmente, se convencía que lo hacía para protegerla, pero sabía que había algo más bajo ese razonamiento.

Aunque sabía lo importante que ella era para su trabajo, de lo mucho que necesitaba su pensamiento racional y enfoque científico para mantenerlo estable, incluso para que no engañarse a sí mismo, había momentos en los que se resistía activamente contra su racionalismo y razonamiento científico. Eso generalmente ocurría cuando creía sin un ápice de duda de que tenía razón, y sabía que Scully estaría en desacuerdo y trataría de convencerlo de que estaba equivocado. Así que perseguía esas cosas solo, sabiendo que su compañera trataría de convencerlo de lo contrario. A pesar de que la mayoría de las veces eso lo metió en serios problemas, y Scully debía lanzarse en picada para salvarle el culo. Sin embargo, eso nunca lo disuadió de hacerlo nuevamente cada vez que tenía oportunidad.

Y a pesar de que parecía que sus creencias finalmente encontraban un terreno común después de todo lo que Scully había descubierto el verano pasado, sus sistemas de creencias generales seguían en desacuerdo. Le pareció que ella recuperaba su fe, y él sabía que la había animado a no renunciar a eso, pero la forma rotunda en la que se negó a atribuir algo paranormal al último caso que implicaba al Reverendo Mackey sólo lo hizo sentirse frustrado. Él sabía lo que había visto, lo que había sucedido en esa oficina de la iglesia. Pero Scully se negaba a creerle, se negaba a creer que Mackey había hecho aparecer serpientes de la nada, y que no era un ser humano normal.

Scully nunca había sido una persona que tomara las cuentas personales al pie de la letra, ni creía en verdades absolutas, sacrosantas. Necesitaba hechos duros, pruebas concretas, y evidencia real para respaldar algo. El hecho de que una persona dijera que había sido violada por un fantasma, no hacía que creyera que eso realmente ocurrió sólo porque la persona lo decía. Y trataba a Mulder de la misma manera. Simplemente porque él afirmaba haber visto una nave espacial elevándose del hielo y volando por el cielo de la Antártida, no iba a creerle solamente basada en su palabra, incluso la suya. Esto, por supuesto, era frustrante, él era propenso a creer en primera persona en los hechos cuando sentía que la persona decía la verdad. Él, sin dudar, creía en todo lo que salía de la boca de Scully. El hecho de que ella no le extendiera esa fe inquebrantable en las cosas que decía, era exasperante.

Así que se fue a Sacramento solo, sabiendo que Scully desalentaría cualquier investigación con un ángulo sobrenatural que no tuviese algo que lo respaldara además de sus sentimientos viscerales. Mulder también sabía qué la reacción de Scully sería creer que su deseo era iniciar el caso sobre una niña desaparecida. Sería exactamente la misma reacción de cada vez que habían trabajado en casos similares los últimos años. Ella diciendo que identificaba a esa niña desaparecida con Samantha, y que no era capaz de investigar ese caso con toda la objetividad necesaria. Que su juicio se encontraba nublado por sus sentimientos. Y, entonces, para evitar esa reacción, o al menos posponerla hasta conseguir un buen control de la situación, él deliberadamente mantuvo a su compañera fuera del caso Amber Lynn LaPierre.

Scully estaba enojada con él, eso estaba más que claro. Pero Mulder sentía que había algo más debajo de la ira, allí había una herida. Posiblemente se sintió herida cuando la dejó afuera, o que él no considerara importante que supiera dónde estaba. Tal vez podría ser algo más, algo más profundo, pero no estaba seguro qué tan profundo deseaba cavar ahora. Además, estaba completamente cerrada a él en este momento; había una pared frente a ella, ocultando sus emociones.

Mientras que la unión de sus cuerpos ahora funcionaba como un reloj, uniendo sus corazones y sus mentes, sus almas, eran un desafío, un reto mucho más grande del que Mulder supuso que sería. Encontrar el equilibrio adecuado entre el mantenimiento de la propia autonomía y la abdicación necesaria involucrada con el enredo de uno mismo con otra persona siempre había sido muy difícil en una sociedad tan intensa como la de ellos. Y con su relación física, como estaba ahora, la búsqueda de ese equilibrio era aún más complicada.

Una vez que Mulder y Scully ubicaron su coche en el estacionamiento del aeropuerto, les llevó 40 minutos llegar al Hoover sobre Pennsylvania Avenue. Después de aparcar en el garaje, se dirigieron a la oficina de Skinner, atravesando la puerta a las 9:41 hs con la junta informativa ya en curso. Los agentes reunidos estaban discutiendo la evidencia forense del caso y una nota en tinta roja estaba en el retroproyector.

- El papel es del tipo utilizado en las tintorerías para proteger las prendas lavadas. - Decía Skinner. - El trozo en el que estaba escrita la nota coincide exactamente con otro hallado en la basura de los LaPierre. La tinta coincide con un marcador punta de fieltro, que también se encontró en la basura. En él se encontraron un juego de huellas: las de Billie LaPierre.

Era la primera vez que Mulder veía la nota real, y había algo en eso que le resultaba familiar. - ¿Es su letra?

- Eso será difícil de probar debido al marcador de fieltro y la calidad del papel que tiende a causar un "sangrado" y deformar la escritura a mano. - Respondió el agente Flagler. - También se observa que hubo un intento por disfrazar, disimular la letra. Comparando con muestras de escritos de la señora LaPierre, vemos formas dominantes: la "S" en "estrangular" - Señalaba las letras mientras explicaba. - "jamás", y aquí en "Santa Claus". - Luego sustituyó la nota con la fotocopia del talón de un cheque en el proyector. - Encaja con las "S" en "dólares"; "siete" y "centavos". Suficiente como para establecer una conexión.

Mulder sabía que los LaPierre no eran culpables. - Pero no una acusación. - Varios agentes giraron para mirarlo asombrados.

- ¿Tiene información que le gustaría compartir con nosotros, Agente Mulder? - Preguntó Skinner, condescendiente.

Debía asegurarse que esas personas vieran que los LaPierre no podrían haber hecho eso lógicamente. - Bud LaPierre declaró estar viendo la televisión y al irse a la cama descubrió que Amber Lynn había desaparecido. Pero de acuerdo con el informe policial la televisión seguía encendida cuando los primeros agentes llegaron a la escena. Según el padre, él y la madre acostaron a Amber Lynn, y jamás estuvieron a más de 20 pies de distancia de su habitación durante el periodo en el que fue secuestrada. Los LaPierre conocen a todos sus vecinos de la calle, y tienen una buena relación con ellos. Pero nadie vio a un desconocido un viernes, a una hora bastante temprana, ingresar en una cerrada e iluminada casa, y llevarse a esta niña sin ser detectados.

- Está encubriendo a su esposa. - Aseguró el agente Flagler.

No, eso no podía ser cierto. - No lo creo. - Respondió Mulder.

- ¿Por qué? - Preguntó Skinner.

- Porque eso no explica lo que pasó con la niña. - Mulder se quedó mirando la nota. Definitivamente sabía que había visto algo así antes. En un X-Files. Giró saliendo de la habitación, dejando a los agentes perplejos mirándose el uno al otro.

Scully observó a Skinner desconcertado, antes de salir siguiendo a su compañero. No comprendía cómo él estaba ayudando a la situación, a los demás agentes a encontrar a esa niña desaparecida. Sólo había irritado a todos en esa oficina. También notó las señales, sabía por qué estaba tan unido a Amber Lynn LaPierre, tan convencido de que los padres no podrían haberlo hecho. Ella pensaba que era bastante obvio que estaban involucrados, al igual que todos los demás agentes en la oficina de Skinner.

Mulder entró a la oficina del sótano, y comenzó a buscar archivos en los gabinetes. Casi inmediatamente después, Scully entró en la oficina y se paró junto a él.

- ¿Qué estás haciendo, Mulder?

- Hay algo en esa nota de secuestro que vi antes.

- Eso no es lo que quiero decir. Estás personalizando este caso. Estás identificándolo con tu hermana.

Y ahí está, Pensó, ligeramente divertido. - Mi hermana fue raptada por extraterrestres. ¿Dije algo sobre extraterrestres, Scully?

A Scully no le causó gracia. - Hay un montón de buenos agentes allá arriba, en la oficina de Skinner que no tienen paciencia para esto. - Yeah, como yo.

- ¿Qué hice? Proporcioné un contrapunto lógico.

- Les dijiste que estaban equivocados, Mulder.

Mulder encuentró el expediente que buscaba, sacándolo del cajón. - Y lo están. - Le entregó el archivo, en él había una nota que finalizaba con:

´´No dudaré en ejecutar a este niño. No hagan ninguna tontería. Nadie dispara a Santa Claus´´.

Mulder señaló la nota enfáticamente. - Pocatello, Idaho, 1987. ¿Te resulta familiar?

Scully estaba shockeada. ¿Cómo podía ser posible?

De inmediato se dirigieron a Dulles y tomaron el vuelo a Idaho de las 11:20. Después de una escala de 50 minutos en Denver, aterrizaron en Boise a las 16:15 hora local del domingo, rentaron un coche y condujeron 10 millas hasta el "South Boise Women's Correctional Center", la prisión estatal de mujeres de Idaho. Allí se entrevistaron con la reclusa Kathy Lee Tencate, cuyo hijo de seis años desapareció de su habitación en 1987, su cuerpo nunca fue encontrado. Mientras Mulder hablaba con esa mujer, Scully sintió que él estaba proyectando sus creencias en la versión que la mujer daba de los hechos, que la estaba guiando. Sabía que su compañero estaba tan envuelto en ese caso que podía volverse ciego a ciertos hechos justo frente a él.

- Eso fue completamente irresponsable, Mulder. - Le dijo Scully mientras caminaban por el bloque de celdas hacia la salida. - Estaba fuera de contexto, fuera de lugar y carece de fundamento, no tiene ninguna base en la realidad.

- ¿Crees que esa mujer pudo asesinar a su hijo? - No entendía cómo alguien podía mirarla y ver a una asesina a sangre fría.

Sinceramente no creía que la mujer fuese capaz, pero tantos asesinos no lo parecían. - Fue condenada por un tribunal de justicia.

- Entonces, ¿cómo explicas esas dos notas escritas con diez años de diferencia que contenían la misma frase oscura?

Scully precisamente no estaba preocupaba por la solución de ese maldito misterio. Mulder necesitaba que lo frenaran antes de que se le fuera de las manos. Sabía lo que esto haría con él. Una vez que encontraran el cuerpo de Amber Lynn, él iba a quedar desbastado. Entonces se culparía, pensando en lo que podría haber hecho para salvarla, y la culpa lo devoraría. Sería como si el secuestro de Samantha sucediera de nuevo.

- No puedo explicarlo, Mulder, pero estás haciendo exactamente lo que dije. Estás personalizando este caso.

- No, voy a resolver este caso. - Respondió, volviéndose para mirarla directamente. - Voy a esclarecerlo.

Scully no veía eso como una posibilidad probable. - ¿Cómo?

- Encontraré a esos niños. - Contestó en el momento en que un guardia de la prisión abrió la puerta para dejarlos salir del bloque.

- ¿Y si están muertos, Mulder? - Él tenía que prepararse para lo inevitable, necesitaba enfrentarse a la realidad.

Mulder no respondió y simplemente se alejó de ella.

Esto definitivamente se le estaba yendo de las manos. - No busques algo que no deseas encontrar.

Antes de salir de la prisión, uno de los guardias los llamó, indicándoles que Kathy Lee Tencate estaba desesperada por hablar con ellos. Mulder y Scully regresaron a su celda, donde ella grabó un vídeo confesando tener una visión de su hijo muerto, antes de que desapareciera de su dormitorio, y ella escribiera una nota amenazante de la que no tenía memoria real de haber escrito. Después de regresar al aeropuerto, Mulder deseaba volar de inmediato hacia Sacramento para mostrárselo a los LaPierre pero Scully estaba firmemente en contra de eso.

- No, Mulder. Estás demasiado cerca de este caso. Necesitas alejarte. Deja que Skinner y los demás agentes lo manejen.

- ¡Scully, los LaPierre son inocentes! El FBI se va a colgar de una nota que nadie puede explicar cómo o por qué fue escrita, y que puede ser corroborada por Kathy Lee.

- Ella es un criminal convicta, Mulder. ¿Quién va a creerle?

- Yo lo hago.

Mulder se alejó y compró un pasaje a Sacramento, mientras que una enojada y frustrada Scully regresaba a D.C

Scully entró en su oficina del sótano a las 8:30 del lunes 07 de febrero, no sabía nada de Mulder desde que se habían separaron en Idaho el día anterior. Poco después de las 12 horas el teléfono de la oficina sonó.

- Scully.

- Agente Scully, ¿Mulder todavía no regresó? - Preguntó Skinner, sonaba enojado una vez más.

Ella suspiró. - No, señor, no que yo sepa. No sé cuándo volveré a verlo.

Hizo una pausa, y luego continuó con severidad. - Ayer por la noche el agente Mulder abordó el vuelo "red eye" para DC Si él sabe lo que es bueno, que venga a la oficina hoy. Ah, y Scully, creo que debería tener mejor controlado a su compañero.

- Sí, señor. - Respondió suspirando, en el mismo momento en que Mulder atravesaba la puerta. - Um, de hecho, señor, él ya está aquí.

Él se acercó al escritorio, y su compañera le pasó el teléfono. - Mulder.

- Agente Mulder, mueva su culo hasta aquí arriba. ¡Ahora! - Skinner colgó el teléfono.

Mulder colgó alejándose. - Espero que Skinner tenga algún Astroglide (gel lubricante), porque creo que voy a necesitarlo.

Scully lo miró desaparecer por la puerta de la oficina en silencio. Veinte minutos más tarde, el teléfono sonó nuevamente.

- Scully.

- Hola, necesito hablar con Fox Mulder. - La voz era de una mujer, y Scully no la reconoció.

- Está en una reunión en este momento, está hablando con su compañera. La agente Dana Scully.

- Ok, bueno uh, soy la Oficial Patricia Ferguson del Departamento de Policía de Greenwich, estoy llamando para ponerme en contacto con los familiares de la señora Teena Mulder.

El estómago de Scully se anudó. Oh, no. ¿Qué había sucedido? - Sí, ese sería mi compañero, el agente Fox Mulder.

- Ok. Esta mañana respondimos a una llamada en Lawrence Street. El cuerpo sin vida de la señora Mulder fue hallado sobre el piso de la cocina por un vecino. En este momento queremos descartar un suicidio, pero técnicamente no comenzamos una investigación todavía. Esto se basa sólo en la observación inicial. Probablemente el agente Mulder va a querer acercarse.

Su estómago tocó fondo, y tuvo que sentarse. - Se lo diré de inmediato. - Respondió, se le sofocó la voz.

- Gracias. - Con eso, la Oficial Ferguson colgó.

Escuchar esto era como una pelota de baseball atravezando una ventana prístina, una roca siendo arrojada a la superficie cristalina de un lago en calma. Era chocante, discordante y angustiante. La madre de Mulder estaba muerta. Y ella debía entregar esa noticia. Pensó en el dolor que esto le traería a su compañero, la angustia y tristeza. Su corazón se rompía por él.

Debía moverse antes de que sus sentimientos la aplastaran, colgó el teléfono que había quedado momentáneamente congelado en su mano, y salió del sótano para hacer el camino a la oficina de Skinner. Mientras subía en el ascensor hasta el cuarto piso, trató de centrar sus pensamientos sobre cómo le diría a Mulder la noticia mientras se forzaba a alejar sus pensamientos acerca de lo que esto significaría para él, para su relación.

Mientras el ascensor pasaba el segundo piso, se dio cuenta de que Mulder había quedado huérfano, sin padres. Algo profundamente dentro se aferró a ella y le dolía. No era justo para una persona sufrir tanto dolor en tan poco tiempo. Algo más profundamente dentro se aferró: su amor por él. Podía sentirlo profundizándose, ganando fuerza, intensificándose. También sintió que el sentido de la responsabilidad hacia él se elevaba exponencialmente. Estaba de repente abrumada, superada por un sentimiento de posesividad, con el que había luchado durante años por alejar, por apartarlo pero ya no podía hacerlo. Mulder verdaderamente le pertenecía ahora, sólo por la sencilla razón de que ya no pertenecía a nadie. Ya no había ninguna otra persona en el planeta que podría hacer algún tipo de reclama. Sólo ella podía hacerlo.

Superó fácilmente la protesta de la secretaria con un enérgico: - ¡Es una emergencia! - Al acercarse a la oficina. Pudo escuchar la tensión detrás de la puerta, como Skinner se lanzaba contra Mulder, y este defendía acaloradamente sus acciones. Armándose de valor, lentamente abrió la puerta sin llamar. - Señor.

- ¡¿Qué?! - Skinner ladró. - ¡¿Qué pasa, ¡¿Agente Scully?!

- Necesito tener unas palabras con el agente Mulder. - Podía sentir su garganta constriñéndose, las lágrimas amenazando, mientras deseaba poder soportar el dolor de su compañero en su lugar.

- Puede esperar. - Skinner respondió con impaciencia, claramente irritado.

Scully sintió la responsabilidad creciente, la actitud protectora, la posesividad. - No, esto no puede esperar, señor.

- ¿Qué es, Scully? - Preguntó Mulder.

No quería decirlo delante de Skinner. Quería decírselo a solas, en privado. No en la oficina del jefe. Pero eso ahora era imposible.

- Mulder, tu madre falleció. - Dijo en voz baja, tratando de controlar sus emociones, las lágrimas amenazaban con hacer acto de presencia.

Él la miró fijamente. La pelota de baseball se estrelló contra la ventana. La roca salpicó la superficie calma de un estanque pálido al atravesarlo. Las ondulaciones irradiaban a través de la superficie desde el punto de perturbación, consecuencias de largo alcance que no podían ser imaginadas.

Continuará…