~ La boda ~

Capítulo V


El Encuentro Parte III


—¡Hermana, Hermana! —gritaba desesperaba Ami, mientras intentaba encontrar a su hermana mayor, entre tanta gente reunida en el parque de diversiones.

No se había dado cuenta que su hermana no estaba atrás de ella, hasta después de varias horas. Pero eso no era lo que alteraba a la pequeña castaña. Si no, el simple hecho de que ya estaba aterdeciendo y no encontraba a su hermana mayor. Al principio quiso creer que todo era una broma de parte de esta para asustarla, pero tiempo después se había dado cuenta que no era así, si no, que al parecer enserio se había extraviado de su mayor.

Se encontraba asustada y desesperada sin saber que hacer, quería llorar a moco tendido y que su hermana la encontrará y se fueran juntas a la casa. Esas emociones eran clásicas en una niña pequeña, tal y como lo era ella.

Una niña que no sabia defenderse sola, ni cuidarse por si misma sin que nadie la estuviera supervisando.

Como odiaba esos momentos donde se daba cuenta que no era más que una niña consentida, acostumbrada a estar rodeaba de personas que la cuidarán.

Empezó a correr, esperando encontrar a su hermana. Aunque claro, no lo iba a lograr. Ya que su pequeña estatura impedía eso.

Cerró los ojos por un breve momento, sintiendo el ardor en estos. No quería llorar, no pensaba darle la razón a sus pensamientos de que sólo era una niña mimada e inútil cuando se trataba de mantener la calma.

Retrocedió un poco, al sentir el gran impacto que su pequeño cuerpo recibió. Contra algo mucho más grande que ella.

—Lo siento. —tartamudeo débilmente, mientras mantenía su vista fija en suelo. Sin darse cuenta que el hombre con el que chocó la miraba con una gran sonrisa en su rostro, y una mirada perversa en sus ojos.

No hay de que preocuparse, pequeña. —la voz del hombres era gruesa, haciendo que la pequeña Ami temblara un poco ante ello. La examinó con la mirada, ese pequeño cuerpo blanco, cubierto por un vestido naranja que le llegaba a las rodillas con decoraciones de flores blancas. El pelo de la pequeña, de color castaño y rizado, agarrado en dos coletas altas al lado de su cara.

Qué presa más deliciosa y dulce había conseguido, ese perverso hombre. Y lo mejor de todo es que estaba en plena inocencia, algo que enserio le complacía a ese hombre.

Ami lo miró, con sus ojos amarillos asustados. Viendo como el se acercaba a ella y la tomaba entre sus brazos, mientras tocaba partes que no debía, en esa inocente criatura. La pequeña simplemente empezó a llorar asustada de todo.

La mayoría de las persona que entraban al parque, veían esa escena y pasaban de largo ignorado eso.

No querían problemas en sus vidas.

—Hermana, ¿donde estas? —sollozo Ami asustada. —Ven a salvarme, hermana.


Amu se agarró el cabello entre las manos, su hermana no se encontraba en la casa. Llevaba horas buscándola en todas las parte posibles de la casa y no se encontraba en ningún lado.

—¿Donde demonios esta? —exclamó frustrada, ¿en que parte podría estar su pequeña hermana?

Agarró las llaves del mueble de la entrada, solo esperaba que se encontrará en la casa de su amiga. De donde la había recogido hace tres días.

Empezó a correr por las calles mientras giraba su cabeza hacia todos lados, recordando que Liza, la mejor amiga de Ami, había salido de vacaciones. Así que era imposible que su hermana estuviera ahí.

Se detuvo un breve momento para sacar su celular de los pantalones, el cual no paraba de vibrar.

El nombre de su querido primo se hizo presente en la pantalla, haciendo que por un momento se sintiera en paz. Aunque enseguida la duda se plantó en su cabeza, ¿debería contestarle o no?

Suspiró.

En ese momento sus ideas no parecían estar claras y mucho menos desde que no encontraba a su hermanita. Lo mejor sería hablar con Kukai, para que el le diga que hacer en ese momento tan estresante para la joven.

—¿Hola, Kukai? —cuestióno después de haber descolgado la llamada. La voz de su amigo no se hizo de esperar a través de la llamada. —Kukai, no la hayo. —sollozo al celular. —No se que hacer, perdí a Ami, ¡y lo peor es que no se en donde!

Sus nervios la delataban, quería en ese momento que Kukai estuvieran con ella para ayudarla a buscar a su hermana y que le dijera que no se preocupara que la iba a ayudar en todo. Pero no se podía permitir ser egoísta, no cuando al fin el era feliz con la mujer que este amaba.

No podía hacer que se preocupara, no cuando estaba en su luna de miel.

La voz de Kukai diciéndole que buscará en todos los lugares donde había estado con Ami ese día, la tranquilizó. Y antes de que este pudiera decir algo más, Amu cortó la llamada.

Ya sabía donde buscar primero; En la panadería.

Al entrar, no pudo evitar chocar su vista con aquel chico de ojos azules y cabello azabache. El mismo que se había encontrado en el transporte, pero pasando de el fue directo con la panadera haber si con ella se encontraba su hermana menor.

Mientras que el chico salia del lugar sin ninguna prisa, ya estaba a punto de oscurecer en unos segundos. Así que lo mejor sería que se apurara a llegar a su destino.


—¿Qué pasa amor? —pregunto Uta, mientras veía como Kukai cerraba su celular soltando un suspiro de frustración. —¿Le has dicho lo que te mencione a Amu y ella lo tomó mal o algo por el estilo?

Negó con la cabeza repetidas veces. —;No es eso, cariño. —la miro, se veía realmente bella rodeada de su familia, le daba un aspecto más maduro a su esposa. —Es solamente que Amu extravío a Ami y no sabe en donde encontrarla. —mencionó mientras entrelazaba su mano con la de su pareja encima de la mesa. —Así que me fue imposible mencionarle lo que tu me comentaste, aunque claramente me niego rotundamente a que ella este en ese estado. ¡Es imposible! ¡ni siquiera tiene una pareja!, y no me vengas con que Xet es su pareja porque ambos sabemos que eso no es cierto.¿Asi que dime como la pequeña Amu puede estar en ese estado?

—Kukai, amor. —Uta sonrió, su esposo negaba rotundamente lo que ella había predecido después de que había acabo la fiesta. —¿Cuando mis palabras han fallado?, ambos sabemos que Amu todavía es una niña pequeña ante tus ojos, y te niegas a aceptar que ya creció. Tal como un padre sobre protector que se niega ver crecer a su criatura. —río. —Aunque, yo también pienso que me pude haberme equivocado, es imposible que Amu, la pequeña Amu. Nuestra mejor amiga de la infancia y la más pequeña de los tres este...

Se vio interrumpida al ver como su hermano pequeño pedía que lo cargará entre sus brazos, dejando a un pensativo Kukai de lado. Era cierto, las palabras de su esposa jamás habían fallado y menos cuando era una predicción, pero se negaba a creerlo, tal vez su esposa se había equivocado y era para ella la predicción.

—Por cierto, ¿Amu ya hayo a Ami? —cuestióno Uta, mientras veía a su esposo negar con la cabeza repetidas veces. —Pasame mi celular, voy a llamar a Ikuto para que la ayude. Ese inútil no ha de estar haciendo nada en este momento, no le va a hacer mal ayudar a Amu.

Kukai la miro como si le hubiera salido otra cabeza, si la predicción de ella era acertada, quería a Ikuto fuera del alcance de su prima, porque si veía que se acercaba más a ella. El mismo se regresaría a Osaka, Japón. Y lo golpearia hasta agotarse, nadie se pasaría de listo con la que consideraba su hermanita menor.

Y eso implicaba al hermano menor de su esposa.


Ikuto se arrodilló alado de la pequeña castaña, mientras le tendía un pedazo de pan. La cual lo tomo sin demasiada vacilación y se lo llevo a la boca empezando a morderlo.

—Hey, tranquila pequeña. Te vas a ahogar si sigues comiendo así. —le tocó la cabeza con cariño, viendo como la niña simplemente comía más rápido. Ami sabia que el no era de ahí, puesto sus rasgos extranjeros y el acento de su voz lo delataba, pero confiaba en el después de lo que hizo por ella.

Ikuto sonrió, de algún modo le recordaba a sus hermanos menores. Los cuales siempre le daban la contrataría para encabritarlo, aunque era imposible enojarse con esos pequeños. Ya que los quería demasiado.

Miro al guardia, mientras veía como el negaba con la cabeza repetidas veces. Haciendo que el azabache frunciera el ceño ¿cómo podía ser que nadie había venido a reclamar a la pequeña? ¿acaso la habían dejado sola en el parque de diversiones apropósito?, sea quien fuera la persona que había hecho eso, no merecía estar a cargo de una pequeña como la castaña.

Aunque según como tenia entendido, la que en ese momento estaba a cargo de la pequeña, era la hermana mayor de esta.

Ikuto frunció el ceño, al recordar el tipo de situación en la que había encontrado a la castaña.

Ese pervertido hombre la estaba manoseando como si nada en la entrada del parque de diversiones, mientras todo el mundo lo miraba y pasaba de largo, no quériendose meter en esos asuntos. El había ido al parque para comprale unas cosas que sus hermanos le habían encargado de Japón, y vaya escena se topo enfrente de el. ¡Una niña pequeña llorando, mientras le pedía ayuda a su hermana! ¡y aun hombre pervertido tocandola enfrente de todo el mundo!

El, no pudiendo soportar más escena, se acercó al hombre y estrelló su puño contra la cara de este, quitándole a la niña y poniéndola atrás suyo mientras seguía golpeando al pervertido borracho. Hasta que un guardia del parque se acercó a detenerlo y lo llevo con la niña a la sala de descanso, mientras el hombre tirado en el suelo era arrestado y llevado a la fuerza mientras este le gritaba vulgaridades a la pequeña que no hacía nada más que llorar asustada.

El solo recordar eso, hacia que Ikuto quisiera volver a golpearlo.

—Disculpe señor, pero ya son más de las ocho. Ya vamos a cerrar el parque, creo que lo mejor será que le busque un lugar donde dormir a la niña, o esta podría quedarse a dormir aquí, en la caseta de descanso. —Ikuto lo miro con el ceño fruncido, ¿cómo era posible que el guardia de seguridad le pidiera dejar a la niña ahí?¿qué iba a pasar si otro hombre borracho la veía y se quería acercar a ella, sin la posibilidad de que alguien la salvará?

Negó con la cabeza, al mismo tiempo que sacaba su celular del bolsillo de su chamarra y checaba algo en este, viendo que tenía una llamada perdida de su hermana. La cual luego regresaría. Suspiro, lo mejor sería que llevé a la niña al departamento de soltera de su hermana, donde el se está quedando.

La cargo en su hombro, viendo como esta seguía durmiendo sin preocupaciones y salió del lugar, no sin antes darle al guardia una ficha de información sobre donde podían encontrar a la niña si alguien iba a buscarla.

Qué día el de hoy.


~ La boda ~


Llegar un poco tarde a casa a veces quizás valga la pena ya que estuviste en ese momento con una persona que con poco tiempo a agarrado un espacio en tu corazón… Quizás valga la pena si estuviste con esa persona.


Gracias por sus comentarios:

Zair Valentina: Jjajajaj LOL xD, Uta arrunia momento desde el 20015 xD ¡Por cierto Feliz año lectores! n.n Y tal vez Uta hubiera sabido que iba a pasar kien sabe, kien sabe ¬¬ xD, jajaj ¡denada por el consejo! es mas ni si quiera se porque lo puse xD, en fin he actualizadoooo! n.n

Lacie Baskeville: Jjsjajsj, gracias por el cumplido aunque no me considero una excelente persona escribiendo :v pero hago lo mejor que puedo xD, jajajaja ¡Genial otra persona que conoce la cancion! (es que muy pocos la conocen xD) y voy a intentar de hacerlos así gracias por el apoyo n.n

Ai Tsukiyomi: Jasjjajajaa, sep, lo ocupaba hacer xD ¡Ocupaba que alguien arruinara el momentooooo xD! por cierto, que bueno que la encontrantes romantica n.n hice mi mayor esfuerzo en poder escribir algo romantico (Normalmente no lo hago u.u, primera vez escribiendo algo romantico xD) gracias por el alago n.n


Psdt- Si kieren encontrarme en Wattpad estoy como Airs_Up

¡Y milll gracias por seguir apoyandome con esta historia!

¡Los aprecioooooooo un montoooooo!

n.n