~ La boda ~
Capítulo VII.
...
Volvió a posicionar su mano sobre la frente de la chica, comprobando por segunda vez si no tenía fiebre. Después de que ella se hubiese desmayado y que la menor entrará en pánico, él como único mayor consiente, decidió cuidar de ellas hasta que la mayor de las dos despertara y se pudieran ir.
Retiró su mano lentamente, quitando un par de mechones del camino en la acción. Antes de que un suspiro saliera de su boca.
No, no tenía fiebre.
—¿Mi hermana esta bien? —preguntó Ami una vez lo vio salir del cuarto y recibir como respuesta una simple afirmación de cabeza. —¿Sigue dormida? ¿a que horas vamos a comer? ¿qué horas son? ¿voy a comer? ¿sabes? ¡Ami tiene hambre, mucha, mucha hambre! ¡dale de comer a Ami!
—¿Tienes hambre? —preguntó mientras arrastraba las palabras de forma lenta y la tomaba entre sus brazos.
—¡Si! —chillo mientras elevaba sus brazos y era depositada sobre una silla. —¡Ami quiere comer!
—Okay, okay. —murmullo mientras abría el congelador y sacaba un par de cosas de ahí. —En unos momentos más va estar lista la comida. —presiono un par de botones del microondas antes de girarse y tomar entre sus manos varios helados. —Mientras tanto come esto.
—¡Helados! —gritó eufórica antes de tener la mayoría entre sus manos. —¡Helados, helados!
Ikuto se recargo contra la pared a sus espaldas, mientras se llevaba una cucharada de nieve sabor a vainilla hacia su boca. Por suerte había logrado que la menor no hubiera visto el pequeño frasco, que contenía su segundo sabor favorito luego del chocolate -raramente ese día no tenía ganas de sentir el empalagoso y dulce sabor de aquella sustancia chocolatosa-.
El constante pitido proveniente del microondas, lo detuvo de seguir con su degustación. Para después con algo de cansancio evidente acercarse a este, al mismo tiempo que depositaba lo restante de aquella sustancia cremosa adentro del bote de basura.
Tomo dos platos y tres vasos, mientras hacia malabares para llevar los trastes y los cinco topers redondos a la mesa, aunque claramente todo el pequeño trayecto de ahí para haya fue realmente un gran desafío, y en especial porque no apartaba la vista del suelo por temor a tropezarse con algo.
—¡Comida! —gritó emocionada Ami, una vez que el mayor dejo todo en perfecto orden sobre la mesa. —Pero... —vacilo un poco, atrayendo la atención del francés. Quien observo como se hallaba repleta de helado, desde la cabeza hasta su vestimenta. —¿Porqué hay tres vasos?
Silenció.
Amu se llevó una mano a su frente, al mismo tiempo que sus ojos se iban abriendo de manera lenta y tardada, hasta al fin mostrar por completo sus ojos dorados. Los cuales empezaron a moverse por todos lados inspeccionando el lugar en el que se hallaba, aunque a decir verdad era algo difícil poder distinguir las cosas que la rodeaban por la oscuridad en la que estaba sumida la habitación.
Una mesita de noche, un espejo de cuerpo completo en la esquina de la habitación y dos pufs en medio de esta. Eran las únicas cosas que se encontraban ahí, eso sin contar la enorme cama en la que se hallaba y el gigante ventanal que se encontraba a un lado de ella.
Cerró los ojos por un momento, intentando averiguar porque ese lugar se le hacía tan conocido y el porque estaba ella ahí. Lo único que pudo resolver de eso fue que se encontraba en la casa/departamento de soltera de Uta.
Se levantó de la mullida cama y camino hacia la puerta para acto seguido abrirla y entrecerrar los ojos con fuerza.
Maldición. ¿A quién se le ocurría en su sano juicio, encender todas las luces y dejar a obscuras —completamente— un sólo lugar?
—¡Y luego, y luego. Amu saltó desde arriba de las escaleras y cayó de puro trasero! —escuchó la voz de su hermana. —¡Y todo porque pensó que tenía poderes al igual que en el anime!
—¿Enserio?
Amu fruncio todo su rostro al darse cuenta que la voz de hace un momento no le era para nada familiar. Oh, y eso no era lo peor. Lo que mas horror le producía es que Ami estuviera comentando todas las tonterías que a cometido desde a partir de los 10 años, hasta actualidad.
—¡Si! —Amu apresuro el paso, intentando llegar con su hermana antes de que esta seguirá hablando. —¡Oh! ¿Y sabes? ¡Eso lo hizo recientemente! —la mayor abrió sus ojos a mas no poder. —Mi hermana tiene 15, pero en un mes más, cuando sea Agosto. Va a cumplir 16 y va a entrar a segundo grado de preparatoria. Y...
—¡Enana, será mejor que te calles ahora! —exclamó una vez llego al comedor, salvándose de que ella siguiera avergonzando la. —¿Qué te he dicho sobre estar contando mis cosas?
—Nada. —mencionó la menor con una sonrisa de oreja a oreja mientras se encogía de hombros y se lleva una cucharada de comida a la boca.
—¿Nada? —cuestionó Amu arrastrando cada una de sus palabras. —¿No he dicho, mencionado, regañado e incluso amenazado con que no anduviera divulgando mis cosas?
—No. —respondió la menor, reprimiendo una sonrisa.
—¿Segura?
—Sip.
—¡Chingao' Ami! —gritó Amu en español, logrando sacar una risa de su hermana. —¡Siempre estoy diciéndote que no andes haciendo eso! ¡Ah! ¡Pero jamás me escuchas! ¡Me lleva la put...!
—¿Hablas español? —preguntó Ikuto al ver como ella dejaba inconclusa la oración al verlo. —... Pero más importante que eso. ¿Acaso no eran groserías lo que estabas diciendo?
Si.
—No. —respondió rápidamente mientras volvía su vista a Ami. La sonrisa le delataba.
—Te digo que no quiero a tu hermano cerca de Amu. —gruño mientras se sentaba en la cama y veía a su esposa enfrente del tocador quitándose el maquillaje. —Y te prohíbo que le llames.
—Kukai, cariño. —se estremeció ante el tono cantador de esta. —Tu no eres nadie para impedirme algo, y menos cuando implica a Ikuto.
—¡Pero Amu...!
—Amu ya creció, Kukai. —lo fulminó con la mirada a través del espejo. —Cuando regresemos de la luna de miel, ella ya tendrá dieciséis años. No la puedes seguir tratando como una niña por siempre. —lo vio apuntó de volver a protestar. —Aparte de que no tienes el mas mínimo derecho de sobre protegerla, como si ella fuera algo de tu familia.
—¡Me llevá la santa papaya de mi fufa madre! —exclamó en su idioma natal, provocando que Uta le tirara encima la rizadora de pelo, al no comprender que había dicho. —¡Uta!
—¡Kukai! —exclamó con burla, alargando el nombre de este. Al mismo tiempo que terminaba de enviar los mensajes y aventaba su celular hacía a un lado de la habitación. —¿Qué te parecé si empezamos con la diversión, cariño?
¡Ikuto!
Soy yo. Tu hermosisima hermana mayor Uta ~. Bueno, quería decirte que si te llegas a encontrar con esta chica (Dejaré su foto en la parte final del mensaje. (^o^)/ . —en realidad son dos fotos (・・;) —) ¡La ayudes, por favor hermanito!
Su nombre es Amu, actualmente tiene 15 años. —Así que no te enamores de ella, chico (*_*), aunque a mi no me molestaría si eso llegara a pasar . — Tiene una hermana menor llamada Ami, de 7 años. Y a ambas ya las conoces, de mi boda.
En fin. Solamente ayudalas en cualquier cosa ¡Por favor!
PSDT — ¡Que lindos son nuestros hermanos menores (*_*) !
PSDT 02 —¡Realmente me estoy divirtiendo con mi esposo! \(^o^)/
[Adjunto de archivo 1]
[Adjunto de archivo 2]
[Adjunto de archivo 3]
[Adjunto de archivo 4]
Volvió a posicionar su teléfono celular sobre la gran mesa de madera redonda en la que se hallaba comiendo/desayunando en esos momentos, en compañía de las dos castañas.
Si su vista no le fallaba, la chica de la que le había enviado fotos su hermana era justamente la que se encontraba enfrente de él, peleando con la pequeña Ami.
—Entonces, ¿eres de procedencia latina? —observó con gracia como los palillos se resbalaban de sus dedos, y abría sus ojos de manera exagerada. —Ya que al parecer lo dominas demasiado bien.
—No, no. ¿Cómo llegaste a la conclusión de que soy Mexicana? —mencionó mientras volvía a recoger los palillos. —Soy 100% japonesa. Si no, no dominaría también bien el japonés.
—¡Pero hablas mejor el español, que el japones, hermana! —exclamó la menor con una enorme sonrisa en su rostro.
—¡Callate, Ami! —gruñó la mayor antes de darle un zape.
Suspiró. Ese gestó era tan mexicano, y eso sin contar que la pronunciación de ambas era excelente al hablarlo, no como en su japonés, el cual sonaba realmente torpe.
—Yo jamás dije que fueras de México. —revolvió con sus palillos el arroz. —Si no, que eras de origen latino.
La escuchó maldecir por lo bajó. Si, él también habla español.
~ La boda ~
¡Hola! ¿No sienten emoción? ¡Ya estamos en el capítulo 07!
Si, lo siento por tardar meses sin actualizar, pero la es verdad es que no sabia como continuarla... Pero al fin lo hice y debo decir que estoy realmente satisfecha.
Una pequeña información; Dentro de poco sabremos que paso en la fiesta y descubriremos porque Kukai no quiere a Ikuto cerca de Amu, y también sabremos que fue lo que presintió Uta. ¡ Falta poco para eso!
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Gracias por sus comentarios;
Milu Montoya y Niza.
La verdad no esperaba que alguien comentará, pero realmente lo hicieron y me siento que estalló de felicidad ❤.
Lo siento si es algo confusa la historia, pero poco a poco iré aclarando todo. Y estaré actualizando dentro de poco.
¿Como han iniciado el ciclo escolar?
Yo estoy algo cansada por tantos trabajos, proyectos, tareas y exámenes. (Los inicio la próxima semana)
