~ La boda ~
Capítulo VIII.
Síntomas.
Se recostó en la cama de su habitación después de haberle deseado buenas noches a Ami.
Desde un hace par semanas, dos exactamente. Que no había vuelto a ver a Ikuto, aunque debes en cuando se mandan mensajes el uno al otro. Aquel extraño que se encontraba anteriormente resultó ser el hermano menor de Uta, y también al parecer había pasado la mayor parte de la fiesta con él.
Y eso la inquietaba.
Los recuerdos de la fiesta se estaban volviendo más claros, pero era algo complicado entenderlos. Poco a poco su mente empezaba a idear lo que paso aquél día. Y eso realmente le volvía loca, ya que si su imaginación estaba en lo correcto eso significaba que el y ella lo habían hecho (lo cual explicaría por que el día después de la fiesta le dolía horrores el cuerpo), y también aquello significaría que ella...
—Oh por Kami-sama. —susurro con los ojos abiertos. —No puede ser.
Se levantó de manera rápida y fue corriendo al baño. Desechando —mejor dicho olvidando— aquel ridículo pensamiento que había tenido anteriormente.
Eran alrededor de las dos de la tarde, del día siguiente. Sus padres habían llegado temprano a la casa después de haber regresado de sus ocupaciones en Tokyo. Por lo cual ella estaba libre para hacer lo que quisiera y eso lo significaba una cosa.
Reunirse con su "novio".
Aunque él no era el tipo que exactamente podía clasificar como una pareja, pero era realmente agradable pasar el rato con él.
—¡Hey, Amu! —llevo su vista hacia arriba, encontrándolo arriba de unos juegos infantiles. —¡Que bueno que decidiste reunirte conmigo!
—Si. Lo que sea. —rodó los ojos fastidiada, odiaba estar en el parque en la tarde y en especial cuando el sol estaba hasta en lo alto del cielo. —¿Para qué me llamaste aquí?
—Para tener una cita ya sabes. —soltó una carcajada, al ver la manera graciosa en la que sus cejas se movían. —Y aparte que me siento realmente ofendido, porque no me llamaste ni una sola vez desde que iniciamos vacaciones. ¿Y sabes que es lo peor? —negó un par de veces con la cabeza. —¡Lo peor es que pasado mañana iniciamos clases!
Abrió sus ojos a más no poder.
Era cierto. Se le habían pasado volando las vacaciones.
—Pero no es para que pongas esa cara de muerta, Amu. —gruño con molestia al sentir el brazo de él rodeándola. —¡Deberías estar feliz hoy!
—¿Porqué es fin de semana? ¿O tal vez se trate de tu presencia? —inquirió con claro sarcasmo en cada una de sus palabras. —Porqué te voy a decir que nada de eso me alegra el día.
—¿Enserio no te has dado cuenta? —elevó una ceja hacia su dirección, en una clara señal de que no tenia idea de que hablaba. A lo que soltó él un suspiro mientras negaba con la cabeza y repetía su nombre. —Amu, querida Amu. ¡Hoy es primero de Agosto!
—¿Y? —soltó con molestia. ¿Solamente se habían reunido porque era el primer día de Agosto?
—¡Feliz cumpleaños número dieciséis, amor mío! —tuvo el serio impulso de querer aventarlo lejos de ella, para que dejara de abrazarla. Pero hizo fuerza de todo su autocontrol para no hacerlo. —¡Hoy es tu cumpleaños, novia mía!
Alto. ¿Hoy era su cumpleaños?
Obligó a su cerebro a trabajar, hasta finalmente obtener la respuesta que buscaba.
¡Hoy era su cumpleaños! ¡Y lo había olvidado por completo, si no fuera porque Xet se lo recordó!
—Hoy es mi cumpleaños. —susurro con la voz rota, antes de romper en llanto. Llamando la atención de todos los que de encontraban ahí. —¡Hoy es mi cumpleaños!
¿Porqué estaba llorando? ¡No había ni un solo motivo para llorar!
Estuvo consciente de que él la había soltado y se había alejado de ella de manera realmente considerable, mientras la gente no paraba de verlos y susurrar entre ellos. También tenía mas que claro que Xet le pedía que se calmara a gritos, lo que solo provocaba que llorara mas fuerte, hasta llegar a hipar.
¿Porqué le estaba gritando, solamente porque estaba llorando?
«No, recuerda que Xet no sabe como reaccionar cuando alguien llora»
Sintió unos brazos rodeándola desde atrás, a lo que no dudó a girarse y regresar el abrazo, escondiendo su cara en el hueco del hombro y el cuello de la persona. Lo escuchó intercambiar un par de palabras con Xet, de manera agresiva y bruta. Incluso puede jurar que él agarre a ella se hizo mas fuerte, en algún momento él la había alzado entre sus brazos y en parte del camino —después de que paró de llorar. — se había quedado completamente dormida en los brazos de aquel desconocido.
Tal vez era cierto lo que sus pensamientos le habían estado diciendo últimamente, o a lo mejor no lo fueran. Pero por si acaso le había sacado una pequeña cantidad de sangre y le había pedido al hospital que averiguarán el estado de ella.
No es como si el hubiera tomado una jeringa y cometido una locura. No, claro que no había hecho eso. Si no, que la había llevado al hospital al momento en la que esta se había quedado inconsciente.
Todo porque su hermana mayor insistía de manera constante que presentía algo "malo" en la menor. Aunque jamas mencionó de que hablaba exactamente.
Una vez habían salido del hospital (ella todavía dormida en sus brazos), se había encaminado al departamento de soltera de Uta, su hermana. Y la había recostado en la habitación que él ocupaba por ese momento.
Pronto tendría que partir de regresó a Francia, París.
La observó dormir de manera pacífica. Antes de que su cerebro viajara hasta hoy en la tarde, en el parque. Justo cuando ella mencionó que era su cumpleaños.
Tomó su celular y empezó a redactar un mensaje, pidiéndole un favor a su hermana con respectó a cierta castaña.
—¡Kukia! ¡Para. Alto! —jadeo antes de retorcerse por todo el espacio de la cama. —¡Deja de hacerme cosquillas!
Una enorme carcajada salio de ella, antes de darle un puñetazo a su esposo para ser capaz de incorporarse en la cama.
En esas tres semanas de su luna de miel lo único que habían estado haciendo era divertirse como niños de primaria. Si, bien, se preguntaran ¿y la acción? Era esa; amarse mutuamente con sinceridad pura, ya que ellos pensaban que no era necesario el "sexo" para demostrar su amor, o para divertirse.
—¡Uta. Rayos! ¡Me ha dolido! —gruñó mientras sobaba parte de su cara. —¡Vas a ver cuando volvamos de cenar con tu familia! —las risas constantes de su esposa se detuvieron al mismo tiempo que su expresión se volvía sería, mientras mantenía fija su vista en la nada. —¿Cariño?
Acercó una mano a ella, pasándola un par de veces por sus ojos antes de que esta se abrazara a él con fuerza. Un sollozó salió de ella.
—¡Kukai! —gritó con la voz quebrada. —¡Amu si esta en ese estado! ¡Si lo esta! —un chillido desgarrador salió de ella. —¡Tengo que impedir que Ikuto regresé! ¡No puede volver. No ahora, ambos sufrirían mucho!
—Cariño. ¿Éstas segura que no somos nosotros? —susurro de manera tranquila, acariciando la cabeza de su todo. —Ya sabés. Tu y yo siempre quisimos un hijo después de que aquello pasó. —sus ojos se humedecieron recordando aquel trágico suceso. —Aquél que jamas hubiera ocurrido si no hubiera reaccionando mal y te hubiera dejado sola en el departamento.
—No. No somos nosotros, Kukai. Lo sabés, no puede tener hijos. No después de eso. —se separó de él, un poco mas calmada mientras llevaba las manos a su abdomen. —Pero Amu. ¡Oh ella e Ikuto pasaran por mucho!
Kukai negó de manera consecutiva mientras se levantaba de la cama y se encerraba en el baño, diciendo maldiciones por lo bajo.
—Solamente espero que no pasen lo mismo que ambos. —susurro a la nada mientras tomaba su celular y checaba el mensaje de su hermano menor. Respondiéndole de manera inmediata, y brindándole toda la información que ella poseía.
~ La Boda ~
¡Ya tenemos una pista de que esta pasando! :3
Perdonen por el atrasó, pero es que me hallaba preocupada por los parciales. Ya saben como es la preparatoria Perooooo... Logre pasar, algunas con 8/9 y otras seis cerrado. ¡Pero pase (? !
Gracias por tu comentario: Milu Montoya. Jajaja, si perdón. Es que me había quedado sin ideas de como continuarla, pero estoy dispuesta a terminar la historia antes de año nuevo(? Y gracias por el apoyo a mis estudios. Creó que por el momento ya pase el primer parcial :3
