~ La boda ~

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Hizo un gestó de desilusión al ver el resultado final del pastel.

Se veía realmente horrendo y asqueroso.

Había pasado toda la mañana poniendo de todo su esfuerzo en aquella bola de masa color vomito. Para que al final lo único que lograra fuera crear un intento de homúnculo.

—¡Por toda Francia! —exclamó molesto. —Jamás, ¡nunca en mi vida había sido malo en la cocina, mucho menos para las cosas dulces! —llevó sus manos hacía su cabello, moviéndolo hacia todos lados y llenándolo de masa en el procesó. —Si tan solo pudiera hacer otro... —calló y llevó su mirada emocionado hacia el reloj digital que ya hacia en lo alto. —No, no, no. ¡No puede ser! ¡Son las dos menos veinte!*

Gimió indignado al darse cuenta que no tenia tiempo para hacer otro, y mucho menos lo iba a tener para volver a comprar todos los ingredientes.

Revolvió su cabello frustrado. Antes de ir en busca de su teléfono, y contestar la llamada, con la esperanza que fuera su hermana.

—¿Hola? —preguntó extrañado, escuchando con atención la voz del doctor que lo había atendido el día pasado para los análisis de la menor. —¿Qué me ha mandando el resultado por correo? —arrugo la frente al escuchar las felicitaciones por parte de este. —¿También es mío? —calló una exclamación entre sus labios. —Si, se que me pidió una muestra de sangre mía, pero jamas pensé que, bueno ella estuviera así. —escucho al doctor mencionarle otras cosas más antes de que le colgará. Tiro su teléfono a un lado. —¡No puedo ser. No puede ser!


Suspiró, mientras presionaba una vez por todas el timbre y esperaba ser abierto por los padres de Amu. La primera en salir fue su madre, la cual lo invitó a pasar y le pregunto acerca del estado de Amu. Sacó su celular de manera inmediata y abrió el correo del hospital, mostrándoselo a esta y pidiéndole una y mil disculpas más, y explicándole como se pudo haber dado esa situación.

—... Por lo que no me puedo quedar mas tiempo aquí, mañana estaré de vuelta en Francia —mencionó, antes de recibir una cachetada por parte de esta. —Ocupo seguir estudiando, señora. Y esperó que no le comente nada a su hija, yo lo haré. Y cuide de ella por este tiempo.

—¿Cómo me puedes decir esto como si nada? —exclamo la mujer con la voz ronca, causada por diversas emociones; enojo, sorpresa y tristeza. —¡Es mi hija!

—Y yo lo sé, señora. —murmullo realmente arrepentido. —Pero le prometo que me haré cargo, se lo juro.

—¡Y claro que lo harás, si no yo misma iré a hacerte sufrir! —grito, antes de levantarse y abrir la puerta. —Hay un buen restaurante para personas con la misma condición que ella, solamente evita que coma comida chatarra y se estrese. —le escribió la dirección en una hoja de papel y se la entregó. A lo que él se apuro por agarrarla. — Ahora, largo de mi casa.

Salió del lugar con la cabeza hacía abajo, y empezó a reflexionar que iba hacer a partir de ahora. Primero debía ir rápido la departamento y tirar todo lo que había hecho con anteoridad. Después la llevaría a ese restaurante que la señora Hinamori le había dicho que la llevara.


~ La boda ~


*En Francia, por ejemplo, aquí nos preguntan la hora y decimos 8:40, pero en Francia si hace falta veinte minutos -o menos- suelen decir 9 menos veinte. El "menos veinte" hace referencia a la cantidad de minutos que faltan para que sea la siguiente hora. En estos momentos agradezco a mis clases de francés :'(

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¡Hola, feliz halloween! ¡Hoy es un especial de dos por uno. Por lo que estaré subiendo el otro dentro de poco!