~La boda ~

Capítulo IX.


¡Feliz cumpleaños atrasado!


Llevó su mirada hacia arriba, observando con un deje de confusión los niños que jugaban con algo, que parecían ser pollos pintados en lo alto del techo. Picó un par de veces con un cubierto aquella sustancia asquerosa que ya hacia sobre su plato, antes de hacer una mueca e ignorarlo.

—¿Feliz cumpleaños atrasado? —preguntó Ikuto, mientras mostraba una tímida sonrisa en sus labios. —Se que no es lo suficiente especial este lugar para festejarte tus dieciséis, pero incluso esto es mejor que nada.

—¿Enserio? —inquirió, elevando sus brazos al máximo, dándole a entender que era mejor nada que esto. —Por que yo no lo veo de la misma manera. ¿Porqué quién en su sano juicio, lleva a una adolescente a este tipo de restaurante? —miró con atención la enorme barriga que llevaba una joven de su edad, trabajadora de ahí. —Exacto, ninguna.

Se vio impedida de seguir hablando al ver, con molestia, como él se atrevía a meterle una enorme cucharada de verduras a la boca.

—¿Una orden de pollo frito, una bebida frutal, una coca-cola, sopa de pollo, sopa de verduras, una ensalada y una hamburguesa doble? —cuestiono la chica de enorme panza, sosteniendo a lo alto la bandeja de comida, antes de ir la dejando en la mesa de ellos al recibir un asentimiento de parte del chico.

—La coca y hamburguesa para mí. Lo demás es para la chica. —llevó su mirada hacia él, cuestionandose el porqué le había pedido tanta comida. Pero no pudo reprimirle nada al observar como él no quitaba su vista de encima de la chica. —Oh, también me gustaría pedir tres ordenes de lasaña y una jarra grande de agua.

La chica hizo una pequeña inclinación con su cabeza y se retiró, dejándolos solos otra vez.

—¿Y? —contó mentalmente la cantidad de platos que tenía para ella. —¿Por qué motivo tengo que comerme estos cuatro platos, más la comida que compramos hace rato de verduras asadas? —estiró su mano lo suficiente para tomar la gaseosa de su acompañante, recibiendo una mirada furiosa de parte de él—¿Qué? No me veas así, solamente le voy a dar un sorbo a tu bebida.

—No, no. Para eso tu tienes tu bebida frutal. —prosteto quitándoselo. —Esto es mío, y lo tuyo es eso —señalo la enorme cantidad de platos que la rodeaban mas el agua de sabor. —Y creó que deberías apurarte a comer esto, ya que se va a enfriar y dentro de poco te traerán una jarra de agua y lasaña.

—¿Qué? —abrió sus ojos sorprendida, antes de negar un par de veces con la cabeza. —No, no, no. Esta bien, tengo hambre, y mucha. Pero no me voy a poder comer todo, estoy segura que si lo hago lo regresare.

Tuve que retener el impulso de reírse de la mueca de asco que él hizo. —;No creo que eso sea una opción, es tu festejo de cumpleaños. Aprovecha para comer todo, hoy pago yo al fin y al cabo. —fruncio el ceño con envidia, al ver como el hermano menor de Uta le daba un enorme mordisco a su hamburguesa, para luego tomar de su refresco. —Pero eso sí, pedir comida chatarra no esta a discusión, no es bueno que una chica saludable como tu ingiera este tipo de comida grasosa. De quién sabe que tipo de carne ¡incluso podría estar comiendo carne de perro en este momento, en vez de vaca!

Rodó los ojos fastidiada.

¡Por favor, esto es Japón! —exclamó en su idioma natal. —¡Aquí te preguntan que tipo de carne quieres, y es mas que obvio que eso que te estas comiendo viene de la vaca! —agarró su bebida de frutas y le dio un trago. —Aparte, en un restaurante "familiar" como este no venden mas que pollo y carne de vaca.

—Si lo se, chica. —murmullo con molestia su acompañante, sorprendiéndola un poco al darse cuenta que había entendiendo todo lo que ella había dicho. —Pero eso no te da a derecho a hablarme como se te plasca.

—¿Hablas español? —parpadeo un par de veces sorprendida. Él tendría una pronunciación perfecta, si no fuera por ese claro acento francés al momento de hablar, aunque lo mismo le pasaba con el japones. —¿Qué cosas estoy diciendo? ¡Eres francés, así que es imposible que entiendas que estoy diciendo!

—No es imposible, chica. —mencionó en japonés, antes de tomar una gran bocada de aire y volver a hablar en otro idioma. —Es muy fácil aprender, ingles, español, portugués, italiano, francés y otros idioma que no recuerdo. Ya que nuestra escritura y varia de nuestra pronunciación es parecida. Eso sin contar que el francés y el español son lenguas del romance, por lo que llega hacer menos complicado aprenderlo por nuestras claras igualdades en respeto al idioma. —puso los ojos en blanco. —Yo aprendí español en menos de un año, gracias a que en mi escuela me lo enseñaban desde la primaria. Mi único problema fue el japonés, ya que mi madre me lo empezó a enseñar cuando estaba por acabar la secundaria. Aunque me cuesta mucho trabajó la escritura, la pronunciación es realmente fácil.

—Entonces, —jugueteó un poco con su servilleta, en una muestra de nervios. Mientras volvía hablar japonés —tu, bueno. ¿Sabías lo que dije aquella vez, cuando reprimi a mi hermana por estarte contando mis cosas privadas? —mordió su labio inferior nerviosa, al observar el asentimiento del chico. —Oh, no puede ser cierto.


Caminaron un poco más antes de llegar a su casa. El cielo estaba completamente oscuro, por causa de que la noche había caído hace mucho y ellos apenas iban llegando hacia su casa.

Tomó entre sus manos el cuello de la chamarra ajena a ella, llevándola hasta cubrir su boca y olerla un poco.

Amaba ese olor tan varonil.

Eran alrededor de las tres/cuatro de la mañana, provocando que el aire frío empezará, por lo cual Ikuto se había quitado su chamarra y se la había dado a ella en un claro acto de caballerosidad.

—Entonces... —mencionó en busca de un tema de conversación mientras detenía su andar en la entrada de su casa. Girándose hacia el mayor. —Muchas gracias por haberme traído a mi casa, y en especial a estas horas de la madrugada. —llevó sus manos hacia el cierre de la chamarra, dispuesta a bajarlo para quitárselo y regresarlo a él. —Oh, y gracias por esto.

—No, no. Guardarlo, la próxima vez que nos veamos me lo regresaras. —confundida detuvo su acción.

—Pero es posible que no nos volvamos a ver, mañana al mediodía partes de regreso a Francia.

Lo vio negar con la cabeza un par de veces antes de que la abrazara con fuerza. —; Regresaré, te lo prometo y te ayudare en todo, te lo juró. —la alejo a una distancia prudente. La suficiente para que pudieran verse de frente a los ojos. —Lo siento tanto, Amu. Pero por favor cuidate mucho. —cerró sus ojos al sentir los labios de él en su frente dejando un pequeño beso. —Nos volveremos a ver. —un deje de confusión adornó su mirada al ver como Ikuto ponía su mano mano de manera delicada en el abdomen de ella. —Et aussi prendre soin de mes enfants. Je promets que je reviendrai.

—¿Esta es una costumbre francesas o qué? —preguntó una vez él se alejó varios pasos de ella. —Por que dejame decirte que es realmente extraña.

—Puede decirse que sí, es una costumbre. —susurró el chico mientras una risilla salía de él. Antes de que este hiciera una inclinación. —Buenas noches, señora.

Giró su cabeza lo suficiente, para poder mirar su madre con la mitad de cuerpo asomándose por la puerta.

—Mamá...

—Buenas noches, Ikuto. —murmulló su madre con un leve tono serio, como si le estuviera reprimiendo algo. —Espero que tenga un tranquilo regreso.

—Eso esperó. —mencionó antes de acercarse a ella y pegar su boca a su oreja. —Amu, cuando tengas tiempo checa el mensaje que te voy a enviar en estos momentos y evita alterarte.

Abrió la boca la intención de preguntarle de a que se refería pero se vio impedida de hacerlo al ver como su madre le pedía que ingresara a la casa y descansara un poco ya que en cuánto saliera el sol tendría que ir a su primer día de clases.

Adiós, chico.


Se dejo caer a su cama y cerró los ojos, recordando la agradable tarde que había pasado con el chico. Desde ir a comer, jugar en un parque de diversiones infantiles, ir a cenar y por ultimo tener una agradable plática en unos columpios, cerca de su casa. Sobre unas anécdotas de la vida ambos.

Había sido un día perfecto, omitiendo sus continuas nauseas.


~ La boda ~


Y también cuidense ustedes hijos mios. Les prometo que volveré.* =Eso es lo que dice Ikuto en francés.

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¡Ya sabemos lo que tiene Amu! O al menos he dejado una pisa muy clara sobre ello(?

¡Feliz halloween! Y el especial de dos partes ya ha acabado. Haría uno de día de muertos, pero la verdad no lo acabaría a tiempo, o a lo mejor si(?

Gracias por tu comentario; Milu Montoya, esperó a haber resuelto algunas de tus dudas, pero no te preocupes. Dentro de poco sabrás todo lo que pasa con los personajes, muchas gracias tmb por los buenos deseos. Y me alegro mucho que te siga gustando esta historia, aunque tardó tiempo en actualizar (*hago cara torpe*)

¡Eso es todo por hoy! ¡Hasta pronto!