~ La boda ~

Capítulo X.


Regreso.


Pegó su cara contra la puerta de vidrio enfrente de ella y llevó una mano a su estómago y otra a su boca, intentando con todas sus fuerzas reprimir el repentino impulso de vomitar.

—Señorita, por favor despegue se de la puerta, se puede romper o incluso rayar. —rodó los ojos fastidiada mientras acataba la orden de uno de los tantos maestros de esas instalaciones. —No porque ya sea la hora de salida, debería hacer lo que le guste. Y mucho menos recargarse en la entrada de la preparatoria, ¡Estas puertas valen una fortuna!

Asintió una vez en dirección hacia el profesor, fingiendo estarle prestando atención, antes de caminar y pasarlo de largo en camino hacia su casa.

Se rodeo con sus brazos en busca de calor, lamentándose por haber olvidado su sudadera en la cima de su cama, sabiendo que últimamente el clima era realmente frío. Y en especial si tenía en cuenta que actualmente se hallaba en el mes de diciembre.

—Hey, Amu. ¿No quieres qué te llevé? —miro con atención el automóvil de Xet, un carro pequeño de color rojo que apenas y si tenía calefacción. Se lo pensó un momento antes de abrir la puerta del copiloto y subirse a este. —No se como puedes olvidar tu chamarra con el frío que esta haciendo.

—Así como rompí mi teléfono. —respondió mientras se recargaba en el asiento de cuero y disfrutaba el agradable calor de la calefacción. —Ya sabes, el mismo día que fue el primer día de clases se me cayó del tercer piso y ¡bum!, dejo de servir. —mencionó al ver su rostro en busca de respuestas. —Y me siento algo mal por ello, ya que según tenía entendido el hermano menor de Uta, Ikuto. Me había enviado un mensaje importante que no alcance a leer.

Llevó una mano a su estómago y acarició su gran, realmente enorme, abultado estómago. Y se permitió escuchar la canción que sonaba por la radió, mientras Xet se mantenía en silenció conduciendo con la vista enfocada en el frente.

—Amu, no es por ofender. Pero parece que vas a explotar en cualquier momento. —cerró los ojos al sentir la mirada de su amigo encima de ella. —No creó que esto sea normal, llevas varios meses con un estomago enorme, pero en vez de disminuir. Parece que cada vez aumenta más. ¿Segura que es normal?

—Si, Xet. Esto es completamente normal según mi mamá, solamente gane algo de peso. —murmuró mientras hacia sus caricias mas continúas. —Y no solo mi estómago aumento, también mi cara se hizo mas redonda al igual que mis piernas y brazos se hicieron mas gordos. Subí de peso.

—Si tu lo dices.

El restó del camino fue silencioso, siendo solamente interrumpido por la música clásica de la radió y alguno que otro cometario sin importancia de ambos.

—Ya llegué. —gritó una vez abrió la puerta, siendo recibida por la mirada sería de su madre en la cocina. Suspiro. —Mamá no me veas así, ya te dije que no pienso dejar de ir a la escuela según tu porque últimamente hace mucho frío.

—Amu, ocupó que me escuches. En serio ya no puedes ir a la escuela... —observó como su madre paraba de hablar por un momento. —... Tienes visita, voy a estar en el piso de arriba por si pasa algo. No lo olvides, tu familia siempre estará ahí para ti.

Llevó su mirada confundida a su madre, la cual se alejaba de la cocina a pasos rápidos para después salir corriendo por las escaleras.

Eso la había desconcertado un poco.

—Amu. —sonrió de manera inmediata al ver a Uta al frente de ella, ayudándola a caminar.

—Uta. ¿Cuándo han regresado de Francia? Me tenían muy abandonada. —exclamó con emoción mientras caminaban a la sala. —¿Y Kukai? ¿Dónde esta ese intento de hombre?

—Él se ofreció para ir a recoger a tu hermana de la primaria. —llevó su mirada de manera inmediata a los sillones, sorprendiéndose de ver a Ikuto ahí. Sintiendo que de repente algo iba mal. —Hemos llegado hoy, mi hermano junto con nosotros, al igual que mi madre y mis otros hermanos menores. Pero él y yo tenemos algo de que hablar contigo, estaré aquí para que nada malo pasé.

¿Qué?

—Amu, hola. —correspondió el beso en la mejilla del chico, el cuál se había parado para ir a saludarla. —Hola.

Se desconcertó al ver como el mayor se inclinaba y besaba su panza, pero eso paso a segundo plano al sentir un dolor agudo a un costado de sus costillas, el cuál se multiplicaba a cada segundo por todo su estómago.

—Rayos. —mascullo mientras era sentada en el sillón, y miraba con confusión como Ikuto tocaba su estómago con emoción contenida. —¿Qué esta pasando?

—Te están pateando. —¿Qué? —¿Jamás te habían pateado?

—No, no. —negó llevando sus manos al estomago, apartando las de él. —No se de que me hablas, pero no creó que sea normal.

—¿No leíste el mensaje que te mande? —miró por un momento la mirada preocupada de Ikuto.

—No, justo cuando lo iba a leer el teléfono se me rompió. —se acomodó mejor en el asiento, sintiendo con satisfacción como le dejaba de doler la panza con sus caricias. —Pero no sé que tiene que ver eso, con lo que me acaba de pasar.

—Bueno, —Ikuto se puso de pie y se sentó alado de ella, mientras jugaba con sus manos de manera nerviosa. —¿Recuerdas lo qué pasó entre nosotros en la fiesta de Uta y Kukai? —asintió. No había manera de que olvidara que se había acostado con él, un mes después de que él se había ido, recordó todo. —Bueno, entonces creo que así las cosas son mas fáciles, estas embarazada.

¿Qué?

Miró ha ambos hermanos repetidas veces, siendo recibida por el rostro serio de los dos, para acto seguido mirar su estómago.

Embarazo, ella estaba emembrazada.

—No, eso no tiene lógica. —mascullo recordando cuando su mamá esperaba a su hermana. —Mi pansa es demasiado grande como para decir que estoy embarazada, solo estoy algo gorda.

—Lo más probable es que sean gemelos, —se sorprendió al escuchar a Uta hablar por primera vez desde que tocaron el tema. —por ese motivo Ikuto siempre hablado en plural de tu embarazo. A él le toca que sus hijos sean gemelos.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —pregunto de manera inmediata, sintiendo su respiración alterarse. —No es mi asunto.

—Claro que lo es. —se sorprendió al escuchar el tono brusco de Ikuto mientras la abrazaba por los hombros pegándola hacia él. —Son tus hijos y los míos. Son nuestros Amu. Estas embarazada.

Cerró los ojos y empezó a atar los cabos, eso tenía mucha lógica. Explicaba varias cosas, unas de ellas sus nauseas continuas junto con sus desmayos, sus repentinos antojos extravagantes y la razón por la que su cuerpo parecía pesarle demasiado.

Estaba embarazada.


~ La boda ~


¡Hello everyone! la verdad es que apenas ayer me volví a meter, y pense "Ocupo empezar a escribir el capítulo desde ahora" asi que me metí a la aplicación donde guardo los capítulos y cualquier otra cosa como ideas y así, y cuando estaba buscando la historia encontré este capítulo hecho desde Diciembre y me pregunte el porqué no lo había publicado, pero luego recordé que había estado castigada desde mediados de ese porqué había tenido problemas con un par de materias. Pero al fin tuve tiempo, y lo pude publicar, yay(?

Gracias por tu comentario; Yukifuyuri. La verdad es que antes la historia estaba centrada a hacer un clásico cliché, pero de alguna manera se volvió así, y espero se de tu agrado :) y muchas por el cumplido, de hecho había temido el que a nadie le gustará y tenía planeado abandonarla, pero tú comentario me ha ayudado a seguirla. En verdad muchas gracias ❤️, espero seguir contando contigo en lo que resta de la historia.

¡Hasta pronto!