Hielo 2: Aburrido
Se podría decir que señalaba a ser un día aburrido, sobrevolando con pereza sobre un hermoso jardin en el palacio de kou con pensamientos pesimistas.
El sumo sacerdote miraba el césped en la espera que algo divertido apareciera de la nada, suspiro para sus adentros volviendo su vista hacia el cielo usando sus manos como almohadas.
El silencio era demasiado, se podía escuchar el andar de la servidumbre corriendo para no estar al alcance de un sacerdote aburrido.
-Es que no hay nada que hacer- cuestiono a la nada con arrogancia al estirarse -maldita sea, es que no hay nada que pueda divertirme- volvio a gruñir al sentarse y mirar su entorno, nuevamente en la espera de que alguien apareciera.
Alguien que no fuera su escolta, que estaban ahí parados como estatuas ni presencia, carentes de algo que lo pudieran divertir bufo -Sin Haku a quien molestar- expreso quejumbroso, volviéndose a recostar.
-Usted sabe que la princesa esta en un viaje extenso- sin alguna pizca de sentimiento uno de los hombres parados dijo.
-Porque no seguir los pasos de Hakuei, mínimo ella esta cercas o acepto mi liderazgo- gruño mas para si mismo, pero no entendía la rebeldía de la menor entre esas hermanas.
Era frustrante y lo molestaba, no le había permitido llevarla a conquistar un calabozo, ni siquiera la idea de ser escogida como rey le era de interés, nunca se llevaron pero era un deporte molestarla desde que la conoció.
Había sido un año desde que esa mocosa (como le dice usualmente a causa de su estatura) salio en un viaje autónomo de cualquier sacerdote a la búsqueda de un calabozo apto a conquistar -como si ella pudiera escoger algo- expreso amargamente -a quien le toma un maldito año escoger un calabozo- grito con el puño en los cielos, rezando para que su maldición llegara a esos oídos.
-Puede ir a visitar la ciudad- uno sugirió con su voz plana interrumpiendo una letanía de maldiciones que acababa de comenzar, Judal no se molesto en verlo después de todo, con esas túnicas cubiertas le era difícil saber de uno u otro.
Un bufido cruzándose de brazos -la ciudad es aun mas aburrida- expreso recostándose de costado, recargando su cabeza en su brazo pensativo.
La quietud llegaba nuevamente al hermoso jardín fueron eterno aunque solo segundos pero en un aburrimiento extremo el adolescente el tiempo le era extenso, Judal volteo los ojos alzando el vuelo por encima del palacio sin decir ninguna palabra, a pesar de las quejas de dejar a su escolta atrás.
El aire fresco golpeaba su rostro pero el estaba lejos de demostrar disfrute con algo tan banal, miro por debajo al montón de gente con un aburrimiento en sus ojos -no hay nada divertido- dijo con un tono obvio, no sabia como había tomado el consejo de un inútil.
Los edificios pasaban por debajo sin pena y ya podía ver la frontera de la ciudad, suspiro un poco con resignación y decidido a regresar a molestar a Kogyoku noto algo peculiar.
La zona era una donde se notaba en algo la pobreza, la gente ya no estaba tan bien vestida como lo son alrededor del palacio pero eso era sin importancia, si no que en cierto punto sobresalían alguno de sus sacerdotes que aun separados era notorio que estaban planeando algo.
-Que estarán haciendo esas escorias- sonrió divertido golpeando su varita en su barbilla, entonces lo noto aun a pesar de la distancia, el flujo del Rukh parecía distinto en cierta persona alguien encapuchado que esquivaba hábilmente entre la multitud -oh, interesante... un enano- murmuro para si mismo.
Pero el rukh tenia un tinte familiar, pero no recordaba de donde.
siguió a su gente a una distancia prudente para no ser detectado, la maldad era notoria cuando los vio dirigirse a una calle sin salida -quien esta siguiendo a quien- expreso al aterrizar en uno de los edificios cercanos que daban hacia el callejón donde podia ver en una seguridad.
Sentándose pesadamente y mesando uno de sus pies en la altura, veía a sus sacerdotes rodeando a la figura enana con un rostro divertido -el enano no es tonto- dijo a si mismo, pues ya no había vigilancia en ese lugar cerrado -no se de donde salieron todos, pero es obvio que el enano los estaba esperando- dijo sonriendo locamente.
Miro el rukh bailando de un lado a otro entorno a la figura, con ciertos momentos en que pareciera que el control se pierde para reaccionar como con un potencial de rey para volver a la normalidad, o el enano tenia un control en esto o el maldito flujo se estaba volviendo loco.
Judal no lo sabia, pero recordaba que el tinte extraño era parecido al de Haku aunque mas potente, un sentimiento puramente de adivinanza, pero había otra cosa.
El potencial aun a esa distancia, aunque aparentara normalidad, lo había visto antes -Oh, Sinbad- pregunto en una solución -divertido, ¿eh? parece que encontramos una singularidad- cruzado ahora de pie, tenia toda su atención en aquel callejón donde todo el exterior parecía ignorante.
Paso algo de tiempo y Judal frunció el ceño aburrido -es acaso que solo van a platicar- maldijo al agarrar mas fuerte su varita -bien si no hacen nada... entonces yo me veré obligado a entrar por diversión- llego a esa simple conclusión.
No es que fuera de ese tipo de personas, la paciencia no era lo suyo pero había notado que esta quizás era la excepción, algo que se arrepentía por el tiempo perdido.
A punto de ponerse de pie para incitar algo para pasar el tiempo, una paloma blanca paso enfrente de sus ojos, no era sorpresa pero la tonada tonto de esas cosas era diferente... entonces lo sintió, la temperatura cayo de picada tan pronto como el sonido de campanas afinaban.
-Que mierda- exclamo al ponerse de pie en un brinco ignorando las blancas palomas revoloteando en el entorno, invisibles para el ojos normal pero prefirió ignorarles siendo el único que podía apreciar el espectáculo.
Era mas interesante lo que estaba sucediendo en el callejón, el aire frió se infiltraba y relamía su piel intensamente casi provocando que se abrazara a si mismo, el hielo era literalmente visible en las paredes de esa calle cerrada creciendo hacia el exterior descaradamente aun en el suelo provocando caídas en los transeúntes que comenzaban a exclamar sorprendidos.
El invisible callejón ahora era punto de atención para la población que se detenía a cierta distancia, viendo con ojos de miedo como los cristales fríos se extendían como si de un lago en invierno se tratara, provocando que retrocedieran temiendo ser alcanzados.
Los habitantes de los edificios salían gritando de frió topándose con mas multitudes observando la zona como si fuera maldita, mientras poco a poco el cielo comenzaba a nublarse -Pero mira nada mas- expreso Judal con una sonrisa engrandecida y ojos maníacos, levanto el vuelo cuando el frió ya había escalado su propio edificio.
Su gesto era oscuro, brillantes ojos carmesí fijos en el centro de aquel espectáculo, todavía el grito de sorpresa de sus sacerdotes siendo sofocados con rapidez por la helada, la presión del aire exclamaba alguien poderoso y el rukh antes señalaban como acusados ahora estaban fluyendo con normalidad, tratando de pasar desapercibidos... pero Judal había visto lo suficiente para tener firme al culpable.
-EY ENANO- grito acercándose emocionado, el aire era mas seco conforme se acercaba e ignorando su propia incomodidad por mero orgullo tratando de parecer casual con su rostro lleno de maldad -te estoy hablando enano- expreso con amargura, sobrevolando a una altura de su objetivo.
El encapuchado lejos de parecer afectado aun a pesar que sus pies parecían clavados en hielo, no había temblor en sus hombros ni humo al hablar a diferencia de el, que como magi le calaba en su ego -A quien llamas enano- su voz firme con tonos severos.
Suspirando y haciendo una mueca ante el humo proveniente de su propio calor, hiso un ademan para quitarle la importancia a la queja -dime que es- pregunto cruzándose de brazos acusador.
-De que hablas- expreso el individuo con tono curioso, levantando la vista pero sin dejar que las sombras dieran evidencia de su gesto para fastidio del sacerdote.
-No es magia no es contenedor... ¿como hiciste esto?- pregunto señalando su entorno, aun a pesar que el sol comenzaba a salir era una proeza el simple hecho del cambio climático.
-No entiendo de lo que hablas- aseguro airado el sujeto, cruzándose de brazos debajo de esa capa vieja.
-No te creo- dijo rotundamente sus ojos brillando intrigado -tienes potencial- rió divertido, ignorando a sus sacerdotes siendo estatuas de hielo.
-No tengo tiempo para esto- comenzó su caminata hacia el exterior, pero Judal no era de ser ignorado y con un movimiento ágil ya se encontraba volando encima quitando la capucha con descaro, retrocediendo por el manotazo.
Volo hacia atrás no por la amenaza del golpe, si no por lo que veían sus ojos -eres un niño- acuso en una carcajada sin evaluar el físico ni dar miradas apreciativas a la intensa mirada para su edad, la temperatura que comenzaba a establecerse parecía irse nuevamente en descenso -un niño solo hiso esto...- volvió incrédulo -alguien inexperto...- expreso abiertamente.
-No soy inexperto- escupió el niño con el ceño fruncido.
-Por favor, te quedaste ahí parada incrédulo de lo que lograste- señalo, aun siendo Judal podía apreciar esas cosas.
-Guarda tus palabras, niño- el malhumor se escuchaba lacerante, dando un paso hacia el frente encarando al sacerdote divertido, congelando a su paso con pereza, el rukh comenzaba a resonar.
-A quien le dices niño- la diversión se borro del rostro de Judal -parece que puedes verlo ¿eh?- señalo lo evidente pues ojos precautorios estaban en las palomas blancas, provocando aun mas misterio -dime como lo haces enano, no solo parece esto...- señalo su entorno congelado -si no que repeles el rukh- acuso con ojos entrecerrados.
-No soy enano- el joven ignoro el resto de la conversación, cerrando sus ojos en fastidio y masajeandose el puente de la nariz para pedir paciencia-¿rukh?- susurro casi inaudible.
-No sabes- expreso incrédulo Judal -cualquier diría que eres un prodigio si no sabes que es esto pero lo sabes usar- frunció el ceño, sus ojos oscuros en conclusión -pero ese no es el punto, aquí yo soy el que tiene mas afinación con ataques de hielo- su varita alzada sin inmutarse en tocar el suelo frió al aterrizar, miles de estalagmitas apareciendo en el cielo -así que jugamos- pregunto mas como orden.
-No tengo tiempo para juegos- los hombros se relajaron, el sumo sacerdote frunció el ceño dando una señal a su magia para atacar.
Esta nunca llego a herir a nadie, rompiéndose al topar con algo invisible con la mano joven extendida sin una expresión en su rostro -un borg- pregunto extrañado Judal, no había ningún indicio de que esto fuera inducido por magia (aun en su mente inexperta de conocimientos) -tu no eres un magi- aseguro confundido, el rukh si estaba extraño pero no podía ser... lo señalaba como candidato solamente -no hay magia en esto- con un dedo acusas expreso airado.
Iba a reclamar aun mas la injusticia cuando en un rápido movimiento solo pudo ver la palma del niño con algunas palabras extranjeras antes de que todo se volviera oscuridad.
XXXXX
Toshiro corría por encima de los edificios con un gesto de fastidio, había pensado que controlaba bien esas cosas como para no ser molestado por lo que aprendió eran "magos", personas capaces de ver el "flujo" aunque el chico de negro lo llamo "rukh"
La platica con esos sacerdotes fue infructuosa aunque en algo informativa, pero culmine para saber que su "problema" no estaba aun resuelto.
Pero esas palomas eran difíciles, debía volver al exilio antes de intentar integrarse nuevamente a la ciudad.
También quizás en el próximo calabozo se detendría a hablar aun mas con el djinn residente, los anteriores no les dio tiempo de explicarse o no tenían el interés de enseñar... debía ser mas firme.
Desde que "despertó", todo era tan raro.
XXXXX
Fin de un capitulo corto.
Presente, todavia tengo un bloqueo en mis otras historias, tengo escrito pero pedazos (sobretodo del inicio de "sin corona"").
Saludos.
