Hielo 5: Tiempo

Barkak noto rápidamente que el nuevo príncipe mantenía una rutina constante, Bahbmad no perdió el tiempo contratando a tutores variados aun en temas avanzados ya sea de política, matemáticas y otras ciencias desde el medio dia hasta muy entrada la noche.

Mientras en la mañana se dedicaba a alguna formación física, de hecho el como entrenador de los príncipes le parecía inédito la facilidad con la que manejaba la espada o la resistencia que demostraba para ser alguien fuera del ámbito noble (según lo que sabia).

Muchos pensaron que se estaba siendo muy estricto con el joven, pero poco a poco se dieron cuenta que no era el adulto, más bien el mismo se exigía a aprender rápido todo lo ofrecido, llegando a sugerir temas de interés actual.

Se pensó que su apariencia no influiría en el carácter infantil que llegando a tomar confianza empezaría a jugar o reir, pero demostró que su actitud era muy madura no solo en su actuar si no también en su manera de manejarse entorno a los curiosos que llegaron posterior al nombramiento.

Su carácter siembre noble y cortes facilitaba las interacciones en el palacio aun con el caprichoso rey, pero su actitud fría mantenía a todos lejos de ser considerados cercanos al heredero dejando imposible el poder conocerlo por completo.

El capitán debía aceptar la dedicación del joven príncipe, ajeno a cualquier interés de un niño de su edad, que conforme pasaban los días los rumores de su actitud entre el personal o visitantes se extendió aún más allá de sus muros.

Era triste saber qué tipo de vida llevaría su príncipe si no actuaba con un niño de alguna manera.

Barkak suspiro con pesar, viendo el techo del pasillo principal, se dirigía a una pequeña reunión después de todo el nombramiento del príncipe solo fue tomado de manera negativa por los barrios pobres.

Eso y que Sindria había enviado una carta solicitando alguna respuesta de su repentino corte de comercio en esa área.

Oscureciendo la noticia del nuevo integrante en la familia real, aislándola solo a Baldadd y sus alrededores.

O eso era el pretexto oficial, ignorando las sombras deseosas de aislar al pequeño prodigio de atenciones fuera del reino.

XXXXX

Toshiro observaba el techo de su lujosa habitación, su expresión no lo demostraba mientras estaba tumbado en su gran cama, pero por dentro tenía un montón de conflictos que tratar.

Sus ropas eran túnicas de manga larga blancas, con una faja de color turquesa siendo este el color predilecto de su nuevo guardarropa al parecer idea de alguna dama que le hiso juegos con sus ojos.

Extrañaba las túnicas sencillas y su capa vieja, pero esas las mantenía guardadas en el fondo de su mueble con temor a ser tirados por alguien del servicio.

El tiempo pasaba rápido y aunque ya debió superarlo aun lo consumía la manera imprudente en que se lanzó por esta oportunidad que lo amarrara a este reino de manera indefinida.

¿Por qué acepto? Era su principal problema, frunció con ligereza el ceño en una profundidad única para tratar de entenderse a sí mismo.

El viento agito las cortinas sencillas, el frio era cómodo volteando a ver por la ventana, el cielo amplio y oscurecido iluminado con estrellas orgullosas.

Un cielo mas hermoso que el de su mundo, pensó con cierta nostalgia.

Suspiro para no darle importancia al tema y no adentrarse en pensamientos innecesarios –lo hecho, hecho esta- replico con un cerrar de ojos manteniéndose inmóvil cierto tiempo, estaba muy cansado pero se esforzaría por aprender lo que se pudiera.

Abrió sus ojos nuevamente con la vista hacia la ventana en un silencio extendido, entonces sus sentidos detectaron las presencias de ciertos sacerdotes –idiotas- susurro confiado que nadie pasaría sus propias barreras que se molestó en poner alrededor de su habitación por precaución.

Fue una sorpresa toparse con "sacerdotes" en el palacio la mañana anterior, no lo demostró fingiendo demencia y aceptando las presentaciones por parte del virrey, pero sus sentidos le decían que ellos sabían quién era de una manera u otra… o por el rukh.

-Singularidad- le llamaron en una ocasión durante sus estudios en la biblioteca, pero él se hiso el inocente (lo que pudiera acercarse a tal estado para Toshiro) e ignoro sus claros gestos de acercarse en buena voluntad…. Unos intentos innumerables y constantes.

Los evito todo el tiempo posible, pero parecía que acababan de descubrir la ubicación de su habitación.

Se sento mirando la puerta en burla brillando en sus ojos hasta que los intentos cesaron por completo, suspiro para voltear hacia la ventana de nuevo, parándose para acercarse al balcón que daba hacia el jardín principal.

Este no sería ni el primero ni único intento, aun con sus acciones inocentes el descubrimiento de sus barreras solo atraerá más su atención.

-Interesante- sonrió de medio lado en una actitud bastante divertida, ansioso de obtener algún reto.

Un silencio extenso en que sus ojos escaneaban el panorama con lentitud, tantos cambios en su corta vida en este mundo, sentía que había corrido tanto hasta obtener quietud.

-Un tiempo por aquí, antes de partir bajo algún pretexto- murmuro recargándose en el barandal, planeando a futuro ya que no descansaría hasta obtener su espada de regreso.

Miro la ciudad con lastima, sabia que los sacerdotes eran parte de la sombra que comenzaba a envenenar la paz de este lugar y como militar no podía hacer un movimiento ignorante.

Observaría los hilos moverse y después haría una contramedida.

Claro, volviendo al plan original de mantenerse bajo perfil.

Bufo incrédulo, conociendo estas personas… era un evento lejos de lograr para el joven ex capitán ahora príncipe.

XXXXX

Tiempo después….

Un rey de ojos dorados y larga cabellera morada, acababa de llegar con compañía a las tierras de Baldadd, presentándose como simple comerciante para despistar a cualquier incauto y mantenerse bajo perfil.

Puesto que leyendas contadas son conocidas en todo el mundo.

Sinbad era su nombre, con una actitud amistosa sonreía despreocupado por aquel pasillo lujoso del hotel, sin importar lo ridículo que se mirara a causa de la ropa ajustada y fuera de edad dejando en visto su musculatura.

Ni mucho menos tomar importancia de la conmoción que provoco al ingresar con esta apariencia con dos niños de compañía, a los cuales ofreció pagar gastos en recompensa.

A sus espaldas silenciosos, Jafar negaba avergonzado mientras Mazru simplemente acompañaba con su presencia, el primero susurrando apenado cada vez que alguna doncella pasaba y se les quedaba viendo.

Llegaron a la habitación asignada y entro con una actitud por demás positiva siendo seguido por su escolta, se paró en su altura mirándolos con clara duda –ha pasado algo- cuestiono cruzándose de brazos, que con esa ropa era un gesto carente de poder de exigencia.

Ambos se miraron para cerrar la puerta ante la mirada interesada de su rey, el cual tomo asiento en un sillón –nos conoces bien- sonrió un poco su segundo al mando y ex asesino.

-Y bien- empujo Sinbad al recargar sus codos en sus rodillas, en una posición encorvada pero pensativa.

Jafar dio un paso enfrente, mirando desde su altura hacia el otro sentado –Baldadd tiene un príncipe nuevo- expreso cruzándose de brazos, ocultándolos entre sus mangas.

Un ligero arqueo de ceja por parte del pelimorado con su rostro en sorpresa -un príncipe- frunció el ceño, recargándose en el sillón en clara acción de meditación.

-Un niño- continuo el peliblanco con seriedad sin entrar a mas detalle por la magnitud de esta noticia en el ámbito político –un evento al cual no fuimos solicitados ni informados, sabes que esto es una evidencia de lo distante que se ha convertido nuestra relación, no solo comercial…-

-También amistoso- concluyo el rey negando apesumbrado, esto era más grave si en algo social no fue solicitado o informado mínimo por formalidades, un acto como éstos deben informarse a los aliados por eventualidades futuras.

-El pretexto fue la situación actual de Baldadd, por parte del rey- continuo con un gesto severo el peliblanco, recordando su ligera reunión para solicitar una audiencia –pero obviamente no estoy del todo de acuerdo- dio su punto de vista, Mazru afirmo con sequedad entrando en un silencio reflexivo.

Un suspiro de pérdida después de un momento, masajeandose el puente de la nariz -Nunca pensé que nuestra relación se deteriorara tanto- murmuro recargándose en su mano para mirar la pared con intensidad –ni siquiera a la boda nos invitaron- expreso ausente.

Jafar arqueo la ceja y ambos súbditos se miraron inquietos, sinbad noto esto con un brillo de duda–no hubo boda- indico el asesino.

-Oh, no sabía que Ahbmad fuera tan liberal- con picardía agrego el rey riendo de manera descarada, eso indicaba menos peso a la ruptura comercial/política/amistosa con el reino de su antiguo benefactor.

-No es Ahbmad, es Sahbmad- indico con un voltear de ojos Jafar viendo como la seriedad del tema se esfumaba.

-¿En serio? Los más callados son los más rebeldes- tomándose la barbilla divertido agregó el líder, lejos incomodo con sus ropas miniaturas.

El peliblanco negó frustrado -no digas tonterías Sin- reclamo –y antes de que agregues, fue adopción- concluyo con irritación deteniendo al otro que ya tenia la boca abierta para agregar algún comentario divertido, cerrándolo en un gesto de sorpresa.

-¿Un hijo ilegitimo?- cuestiono no solo por saber quien era el nuevo padre (considerando que de los dos hermanos, este era el mas reservado) si no por la escandalosa noticia.

Jafar pedía paciencia -no es hijo, es un joven sin ningún parentesco con la línea del rey- informo

La alegría de Sinbad se esfumó -Un plebeyo convertido en principe- dijo con seriedad, un tono y tema que traía recuerdos lejanos, ojos dorados brillando en intensidad reflexiva -esto es una noticia- expreso monótono.

Más allá del dilema comercial, esta noticia afectaba al rey de los mares de forma personal, Jafar y Mazru lo sabían por lo cual no interrumpieron la tensión silenciosa.

-Tenemos que llevarle un regalo- la sonrisa volvió a Sinbad, supliendo el aura negativa en optimismo y descuidado -cuantos años tiene el niño- pregunto ansioso por conocer al suertudo joven.

-No lo se, me comentaron que 10 años- expreso Jafar dejando de lado el tema que en verdad importaba como lo era su alianza a favor de alejarse de deprimir a su rey.

Sinbad se tomó la barbilla -a esa edad me gustaban las espadas y aventuras- expreso alegre con tonos nostálgicos -compra el juguete más novedoso que tenga ambas intenciones- ordenó con descaro.

-No se trata de eso, los niños normales les gusta leer- Jafar agregó.

-Los niños normales no leen- reclamo el pelimorado, no viendo a un niño energético sentado y leyendo -eso harías tu- acusó, recibiendo una mirada despreciativa.

-El niño se ve un poco mayor para la edad- Mazru interrumpio cortante, recibiendo miradas que no lo empujaron a añadir más.

-Lo viste- cansado del silencio del fanali Sinbad pregunto, recibiendo una seca afirmación.

Su mirada y rostro no mostraban alguna reacción, con sus brazos cruzados -Parece más grande y su mirada o actitud esta lejos de ser infantil...- agregó ante las miradas de los otros dos que no sabían que pensar -por lo cual, un libros estará bien- indico, no dando mayor detalle de la apariencia.

Jafar y Sinbad se miraron, soltando un largo suspiro pues esa sería la respuesta más larga que obtendrían de su colega -Bien un libro- derrotado el segundo murmuro -de seguro será un fanático...- un brillo orgulloso.

-No le regalare un libro tuyo- cortante Jafar expreso, no tentandose por la mirada herida de si rey -ahora, arreglate que tenemos una visita que atender, mandare a comprar el libro mientras comemos- indico como agenda.

Sinbad miro impotente como sus colegas salían de su habitación y sonrió para buscar entre sus pertenencias con alegría -Nunca salgo sin algún tomo firmado - canturreo cuando encontró el sencillo volumen.

Miro la pasta confiado que el niño lo disfrutaría, aunque era probable que alguien de su estatus lo tuviera -pero este esta firmado- se dijo a si mismo.

Pero ese gesto descuidado y optimista cambio en una fracción de segundo -un niño con suerte... Pero...- torció la boca en una sonrisa torcida sus ojos dorados pañosos por un recuerdo -Nunca será un rey cuando se fue plebeyo-

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Fin del capitulo

Escrito desde el celular así que piedad!