Hielo 6: Rompiendo la costumbre.

Era una mañana cualquiera para la vida de deberes de Toshiro, se levantó temprano e hizo su propia cama para disgusto de sus mucamas que más tarde vendrían a ver su trabajo hecho como siempre.

Se vistió con unas túnicas holgadas blancas y sencillas en su espalda recordando viejos tiempos una espada más grande que su cuerpo infantil, saliendo al patio para recibir el alba en una expresión tranquila.

Pronto guardias madrugadores lo saludaban con respeto y en silencio siendo contestados, era una rutina que Toshiro reconocía y se sentía cómodo saliendo del palacio

Suspiro posicionándose en el centro del gran jardín con su espada desenvainada con firmeza en sus manos en reconocimiento de viejos tiempos, para comenzar sus movimientos de calentamiento con tranquilidad, paso una hora dos horas entre posiciones que aumentaban en complicación o rapidez.

Su respiración pesada y ligero sudor en su frente, su mente concentrada en su formación pero noto una presencia acercándose en sutilesa–espiar no es correcto, señor banquero- saludo al envainar su arma con rapidez, dando un vistazo severo a uno de los pilares que adornaban el jardín.

De ahí un hombre con túnicas blancas se asomaba –lo lamento- se disculpó abiertamente mirando su entorno con cuidado, totalmente cubierto con telas delgadas blancas.

Toshiro se ahorró una mueca abierta de desagrado por afirmar desechando la disculpa, ese hombre era alguien que llego un poco después que los sacerdotes pero hasta ahora intento abiertamente un acercamiento.

El adulto se quitó la tela que cubría el rostro mostrando su mediana edad en arrugas ligeras en este, con una sonrisa enferma y falsa, su postura indicaba ser servicial pero los ojos expertos del ex capitán no podían ser engañados con tal disfraz, claro que no lo diría abiertamente.

-Buen dia, joven Príncipe un placer conocerlo en persona y saber que me conoce-un saludo lleno de falsa cortesía, acercándose con una postura encorvada en señal de humildad falsa.

Un ligero arqueo de ceja en el severo rostro infantil -Usted es parte de los consejeros, sería negligente de mi parte desconocer tal muestra de apoyo de su imperio-el tono frío y educado era mantenido pero también había sospechas.

-Que niño tan prodigioso, cualquiera dudaría su procedencia humilde- alabó con un ligero tono de burla que por el desplante del niño no paso desapercibido –debo decir que es asombrosa su arte con la espada- cambio el tema con una sonrisa torcida, sus ojos oscuros taladrando en la pequeña figura.

Los ojos fríos se alzaron inexpresivos –agradezco el alago- indico al comenzar a salir de ese lugar –si me disculpa, tengo estudios que iniciar- se despidió educado y cortante evitando ver el entorno del desagradable invitado, las palomas eran negras como aprendió que era la gente maliciosa.

-¿Qué trae a una singularidad como usted, aquí?- la pregunta maliciosa se hizo eco, deteniendo la retirada del chico que miro por encima de su hombro neutro –tanto talento, desperdiciado en la sombra de este reino- continuo acercándose –podrías hacer más si quisieras- ofreció.

Una sonrisa burlona de superioridad –no sé de qué me habla, señor banquero- expreso sereno para voltear y darle un vistazo de perfil, escondiendo sus manos entre sus mangas holgadas para mirar el cielo –que sabrá usted, si simplemente es nuestro consejero de finanzas- indico ausente pero el tinte retador.

El adulto simplemente sonrió con mayor fuerza conociendo con esto la burla, el niño sabia su disfraz –esconderás muy bien tus dotes, pero no puedes burlarme… joven conquistador- su rostro se torció en un gesto serio, fuera de su papel de servicial banquero.

-Soy un simple niño- expreso con desagrado en la descripción en un intento de desviar el interés.

-Quien lo diría... Si hubiéramos sabido de tu existencia- exclamó sin mascara alguna de respeto, mirando al niño cual herramienta desaprovechada.

Toshiro se mantuvo firme mientras el adulto se divertia con sus propios pensamientos -Quien lo diría, que el hijo fuera tan diferente al padre y no me refiero al virrey-

Un ceño fruncido por la insinuación -tu que sabes de ellos y ni me interesa- corto friamente–haga un paso en falso…- dejo la amenaza susurrante y al aire, su pequeño rostro oscurecido en un aura aplastante aumentando la diversión del banquero –pase buen dia- se despidió borrando cualquier gesto peligroso.

Ithnan estaba por demás intrigado, miro los cielos en una emoción por demás diferente a su alegría insana de hacer el mal… mantendría un ojo cercano en el chico.

XXXXX

Una amenaza latente en el aire de aquella reunión, en la sala de huéspedes del palacio de baldadd una visita era llevada a cabo por aclaraciones del repentino paro del comercio con Sindria.

Sinbad no tenía nada que pensar más que lanzar su ayuda para arreglar el conflicto interno de este reino, no solo para su beneficio sino en memoria del antiguo rey al que respeto mucho.

-Pero no vine solo a eso- concluyo con un aire mas descuidado, su sonrisa brillante hacia los hermanos –he escuchado que tienen un nuevo príncipe- asevero recargándose en sus rodillas en una posición algo encorvada, sus ojos brillando en interés.

-¿Quiere conocerlo?- pregunto Sahbmad con una actitud más confiada, su sonrisa sincera ante una afirmación por el sorprendido visitante.

Dando un salto del sillón siendo mal visto por Jafar -Por supuesto, hasta le he traído un regalo- afirmo para acercarse al menor entre los dos nobles, puesto que el rey se despidió tan rápido que ni lo notaron –aunque es un libro, yo prefería regalarle un juguete- dijo en complicidad.

Saliendo de la sala, siendo liderado por el rey de los mares y el virrey este último negó –el no es de juguetes, a pesar de su edad- informo con un poco de tristeza –pero no he estado tan orgulloso de alguien como el… merece estar en nuestra casa- no era algo que estuviera alardeando, más bien como un hecho que se noto

Sahbmad nunca fue de confianza, por lo cual Sinbad simplemente tuvo un poco de simpatía y más curiosidad a causa del niño.

Caminaron en un cómodo silencio, siendo guiados hasta el lado este del palacio donde una gran puerta concluía de un sencillo pasillo –el pasa su mayor tiempo en la biblioteca, por lo cual estará gustoso de recibir algo más en la colección- indico el flaco noble al detenerse en el picaporte, mirando a los invitados –es muy estricto con sus horarios de estudio, así que- se encogió de hombros.

Jafar le dio a su rey una sonrisa satisfecha al saberse que fue buena su elección, mientras el propio hombre no podía creer lo que escuchaba… Mazru seguía en su mundo silencioso.

El rey arqueo la ceja al momento en que la puerta fue abierta, la biblioteca era como la recordaba y hasta más limpia, tan iluminada por los grandes ventanales con un silencio que daba un aire de conocimiento puro.

Siguieron por el camino entre los estantes hasta llegar a un amplio lugar que no había visto, o serán los años largos sin visitarlo… era la posibilidad.

El rey observo como una mesa cerca de la ventana tenia diversos tomos apilados en orden con pequeñas hojas blancas como divisores, un pizarrón con apuntes descansaba al costado y una silla vacía.

-Parece que un mini Jafar está por aquí- susurro para sí mismo, pero por los vellos erizados de su nuca… el susodicho le estaba dando su mejor mirada de muerte, algo que lo hizo encoger pero ignorar al ver la mirada interrogante del virrey.

Paso unos minutos mirando el entorno hasta que una figura le llamo la atención saliendo de entre los estantes leyendo un libro con un cabello blanco puro, no sabía que esperaba pero no era lo que miraba mucho menos cuando cerró su lectura y levanto su vista.

No hubo sorpresa, como si ya hubiera sabido de ellos y esos ojos fríos con sus rasgos extranjeros (que no visualizaba región de entre sus memorias de viaje) le daban un toque anormal.

Pero tan chico, no tanto como Aladdin pero algo delicado de apariencia…. Era como ver a Jafar cuando se conocieron, pero con una carga de sabiduría fuera de su niñez brillando en sus ojos fríos… si parecía más grande de su supuesta edad.

Sintió un codazo para salir de su realidad, volteo para dar su típica sonrisa descuidada a Jafar pero su sorpresa interna fue que era Mazru (eso explicaba casi la fractura que se obligó a tragar), busco a su segundo y se veía más pálido mirando fijamente al pequeño príncipe –él es Toshiro- el virrey interrumpió su análisis, preguntaría más tarde la actitud distante –El Rey Sinbad y su guardia- concluyo señalándolos.

-Buenas Tardes, Rey Sinbad- expreso en un tono de voz formal y severo que no era particularmente una vocecilla de alguien de su edad.

El sonrio levantando la mano sus ojos en sorpresa al ver la figura inclinarse en respetuoso saludo –Toshiro Saluja Hitsugaya, heredero del Virrey Sahbmad- era una presentación que parecía ensayada para una situación de diplomacia, pero era tan natural que desecho esto.

Por el momento su prioridad era que no había algún estrago por conocerlo en persona… quizás era su destino toparse con personas que pasaban de su fama, suspiro en resignación aplaudiendo su escaza madurez.

-Hola- saludo animadamente abriendo sus brazos para acercarse en una actitud amistosa echando por la borda las formalidades –¡un niño muy bien parecido! Vas a tener tantas damas persiguiéndote- bromeo un poco aunque juro sentir un aire frio en su espalda, pero lo desecho –eres Toshiro… eh- le puso una mano en el hombro inclinándose en su altura –Puedes llamarme Sinbad- ofreció.

El niño parecía molesto provocándole un poco de satisfacción extraña a Sinbad por lograr un leve cambio en el rostro de mármol–soy Histugaya- murmuro con los ojos entrecerrados en corrección –y Rey Sinbad está bien, es por respeto a su título- explico.

Él se encogió de hombros sorprendido por la educación de alguien tan pequeño, nada que ver con el niño en el hotel –Como quieras, Toshiro- murmuro con descuido dándole palmadas en su cabeza pasando por alto la ligera molestia al mantenerla ahí en una acción meramente descuidada eso y que desecho la corrección–te traje un regalo, aunque prefería traerte algo con que divertirte- indico dando una seña a Jafar, que parpadeo para mirar su entorno -¿regalo?- cuestiono extrañado sacando de su ensueño al subdito.

El peliblanco se rebusco silencioso entre sus ropas para sacar un presente bien envuelto –espero lo disfrute, joven príncipe- su tono era neutral dándoselo con una ligera inclinación rígida.

Sinbad frunció el ceño por la actitud del antes asesino, se encogió de hombros manteniéndose al lado del joven noble, viendo el título aburrido del detalle preguntarse qué clase de niño lo leería por voluntad propia sin percatarse del brillo interesado de este.

-Muchas gracias, Señor…- Toshiro se mantuvo uniforme recordando que los otros dos no fueron presentados.

-Jafar- indico el súbdito en un susurro.

-Gracias señor Jafar- concluyo con una ligera inclinación ante el segundo al mando de Sindria, que parecía un poco más pálido de lo normal pero forzó una sonrisa.

No hubo ninguna actitud de felicidad como cuando alguien recibe un regalo, solo un simple y austero agradecimiento.

Sinbad no sabía la actitud rígida, quizás se sienta identificado con el niño al verlo con ojos de una falta de inocencia, ¿quizás paso una infancia muy difícil antes de llegar aquí? Se cuestionó, investigaría más tarde algún antecedente se sentía demasiado curioso… no parecía ser un simple aventurero como el grupo de Aladdin de eso estaba seguro, su "voz" interior se lo decía.

Frunció el ceño por la seriedad del ambiente busco ayuda en Jafar o Mazru para decir algo, resoplando a causa de su nula atención de ambos mientras el Virrey parecía en su propio mundo… se inclinó para susurrarle al oído –yo traje otro- indico en complicidad, sacando otro no tan bien envuelto con un tono de emoción contenida.

Levantando la vista con clara y ligera sorpresa, sostuvo el nuevo objeto para desenvolverlo con la misma diligencia que el primero –Aventuras de Sinbad- leyó buscando a su padre adoptivo al cual le dio un ligero arqueo de ceja –agradezco el regalo- expreso en dirección al rey.

-Fue lo primero que le leí antes de dormir… es su favorito- aclaro Sahbmad con una sonrisa paternal, mientras el joven peliblanco se sonrojo un poco avergonzado bajando la mirada.

Era bueno saber que podía reaccionar de otra manera pensaron todos en la habitación levemente aliviados por la ligera gama de gestos aunque al poco tiempo el rostro volvió a la formalidad neutral -Vamos, este está firmado- expreso alardeando Sinbad, dando palmaditas en la cabeza del chico que al poco tiempo se alejó a una distancia segura.

Pero el rey no se rindió –que parte te gusta más- pregunto interesado, pero una mirada fría por parte del niño le indico que estaría difícil hacerlo hablar, algo que nunca lo detuvo ni cuando Jafar –bueno, a mí me gusta…- se puso a explicar con detalle la parte donde conquista su primera celda.

Su segundo al mando negó avergonzado, su extraño comportamiento desapareciendo hasta ser olvidado durante el relato mientras Mazru era una estatua sin expresión alguna, el virrey escuchaba con atención mientras el infante parecía solo hacerlo por cortesía pero una vena molesta crecía con el tiempo.

Justo en el momento en que conquistaba la celda, el niño dio un paso enfrente con los dientes apretados y una mirada de muerte-Padre… Rey Sinbad- llamo Toshiro interrumpiendo formalmente el relato –tengo deberes, si me disculpan- señalo su mesa donde Sinbad se había tomado la molestia de tomar como propia.

El rey de los mares hizo un puchero infantil –pero eres un niño… mejor aún un príncipe… puedes pasarte los deberes- reclamo recibiendo una mirada no solo del susodicho sino del propio Jafar por lo irresponsable que se escuchaba –anda, ya se…- se puso de pie en toda su altura su sonrisa brillante de excitación, moviendo todos los libros debidamente acomodados–porque no vienes con nosotros- pregunto.

Toshiro entrecerró sus ojos pero mantuvo su rostro diplomático –lo lamento pero tengo cosas que hacer- indico austero prosiguiendo a sentarse y buscar uno de sus libros, los regalos los mantenía cercas mientras hundía su pluma en la tinta con diligencia.

-Hay más niños con nosotros, estoy seguro que serán buenos amigos- insistió ignorando la tensión en los hombros del infante y el leve descenso de temperatura, esto último lo atribuyo a su imaginación siendo imposible –puede, Sahbmad- cuestiono.

Toshiro apretó con fuerza sus manos mandando un desplante a su padre que sudaba a causa de esto, pero forzó una sonrisa al rey visitante –por supuesto, con un dia que sus tutores se tomen libre no habrá problemas- índico volteando a su "hijo" –y estoy más que seguro que ya tienes listo todos tus deberes- aplaudió mirando a todos lados menos a los ojos del infante.

Sinbad sonrió y abrazo al chico con emoción tumbando alguno de los libros al suelo –Bien, vamos- empujo sacando su lado descuidado que en ocasiones sus súbditos preguntaban cómo seguían a alguien tan holgazán… sin saber las verdaderas intenciones de sus acciones.

Un severo ceño fruncido con un aura oscura, la pluma que sostenía se partió a la mitad y con el rostro de mármol estricto paro al rey en seco mientras su guardia se tensaba –Le debo respeto a su título, Rey Sinbad… pero no tiente mi paciencia- expreso al arreglarse las ropas a causa del acto del adulto, regreso para comenzar a recoger sus útiles y acomodarlos –acepto su invitación- afirmo con los dientes apretados empujado por su cortesía.

Cruzado de brazos el niño miro a los adultos en fría expectación, el virrey suspiro mientras el rey sinbad no sabía si retractarse, aplaudía el carácter fuerte del niño con su educación a su jerarquía sino estaba seguro que se volvería un duelo de voluntades –Bien- sonrió espantando cualquier duda –Vamos-

En un movimiento inesperado tomando al infante bajo el brazo cual costal todos se miraron sorprendidos al multiple conquistador con ligero horror (mas por el padre)–está más ligero de lo que pensé- reclamo en sorpresa.

Con un gesto de piedra mientras era sostenido en la altura en comprobación de peso –suélteme Rey Sinbad- gruño con los brazos cruzados en tono de amenaza, Sinbad inclino la cabeza sorprendido por lo fácil de esto, la sala por completo en silencio.

-Le están dando de comer a este niño- pregunto el múltiple conquistador volteando a ver a Sahbmad que parecía más pálido mientras ignoraba la petición ¿un niño no podía ser tan peligroso? Era su pensamiento.

-Por supuesto, Rey Sinbad- cortó en un gruñido Toshiro su paciencia acabándose, sus puños cerrados a sus costados pero toda su aura amenazante era opacada por la forma en que era sostenido… se contenía de hacer algo estupido.

El hombre volteo en su dirección con un brillo dorado divertido en sus ojos –a esta edad yo pesaba más- expreso todavía inseguro aventando al niño con facilidad hacia arriba en varios intentos de afirmar lo comentado–esto no es normal- murmuro más para sí mismo, debería de anotar si Aladdin era igual de liviano a su regreso –se supone que tienes 10 años- volvió a meditar.

-9- el virrey corrigio, la temperatura cambio un poco pero al instante se anivelo, Mazru tomo nota de esto por si acaso.

-¿Qué?- Sinbad estaba sorprendido mirando entre ambos –pero tiene la finta de tener unos 12… - reclamo incrédulo más viendo esos ojos fulminantes de alguien tan pequeño –eres muy alto, estoy más que seguro que serás un rompecorazones- dijo a la ligera otro viento frio paso por toda la sala -¿hay una ventana abierta?- pregunto, Jafar parecía mas distante

-No le vuelvo a repetir, bájeme- su tono era más frio su frente ya contaba con venas de molestia reteniéndose de dar un desplante, pasando por alto los reclamos de su edad.

-Bueno, supongo que hay que asegurar que comas bien en nuestra compañía- tomo como reto el rey Sinbad, acomodándose al infante debajo del brazo con naturalidad después de todo era alguien aun mas pequeño que Aladdin en cuanto a edad, porque en altura era mucho la diferencia.

-REY SINBAD BAJEME- alzando la voz el peliblanco forcejeo reteniéndose de lastimar al rey, sería un problema político si lo hiciera.

-nop- respondió sin pensar Sinbad con una brillante sonrisa sin titubeo o intimidado.

-NO SOY UN NIÑO- reclamo mas alto su temperamento dando lo mejor de el, su tono se mantenía firme.

El rey estaba sorprendido por la forma demandante del niño –Pero si lo eres- expreso con el ceño fruncido –eres un niño y debes actuar como tal- aseguro con firmeza.

-Rey Sinbad, no vuelvo a repetirlo deje de cargarme y tratarme como un niño- la voz se volvió helada con una demanda que dejaría a cualquier noble de rodillas.

Otro punto que le pareció intrigante por parte del de cabellos morados –bueno hay que irnos- expreso tirando cualquier comentario por la ventana acomodándose al infante malhumorado bajo el brazo, salió caminando ignorando las quejas del afectado.

Jafar simplemente se mantenía en sus pensamientos siendo observado por Mazru con sospecha cuando salieron de la biblioteca, las ligeras quejas del niño o regaños hacia el adulto hacían eco en los pasillos del palacio.

La servidumbre estaba aliviada de que el príncipe actuara de alguna manera a acorde a su edad.

Y agradeciendo que el individuo en sí que trataba al niño como tal fuera alguien con un título, sino estaban seguros que las amenazas cortantes hubieran salido a relucir… era tan intimidante cuando quería respeto.

XXXXX

Sinbad sabía que estaba saliéndose por demás de la etiqueta que el mismo se impuso sosteniendo al príncipe debajo de su brazo, su actitud no era normal pero algo en su interior apoyado por la voz lo empujaban a trabajar lazos con este niño.

Era de interés político y su propia curiosidad.

Mientras Toshiro llamaba toda su calma para no congelar al bastardo con título de rey, debería maldecir en estos momentos su propia educación.

XXXXX

Fin del capitulo.