Hielo 7: Intocable

En baldadd todos miraban el cielo con curiosidad, lo soleado parecía empañarse con pequeñas nubes dispersas en todo el cielo azul… era extraño este cambio repentino, pero decidieron continuar con su rutina diaria hasta que cierta presencia atravesaba la ciudad a paso rápido.

El niño era algo digno de ver, sus ojos turquesas resplandecían en fastidio mientras caminaba rumbo al palacio pisoteando con una fuerza innecesaria irradiando ira sin igual.

La espada en su espalda sobresalía con el viento removiendo esa nevada cabellera, mientras su atmosfera ordenaba que se apartaran con el puro instinto de obedecerlo, era alguien tranquilo aun en las pocas ocasiones que los ciudadanos lo apreciaron por lo cual esta nueva faceta los obligaba a saltar del camino.

Todos miraban su estela con algún sentimiento de frio al cual ignoraron, para luego dirigir su vista de donde venía… el lujoso hotel, negaron para tratar de olvidar este incidente susurrando entre ellos diversos rumores.

Claro las incidencias de aquella reunión se mantendrían celosamente entre los involucrados, dejando de daños a un ofuscado rey de sindria, un apenado Aladdin y una indiferente Morgiana… ante la atenta mirada de un avergonzado Jafar con un curioso y distante Mazru.

La paciencia era un lujo que Toshirou apreciaba, pero tenía un punto limite que probo no era tan flexible ante el rey de Sindria.

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Con su cuerpo recostado en la mesa de aquel jardín, los alimentos y descubrimientos olvidados a causa del aura depresiva que rodeaba al rey de Sindria en una expresión blanca con un brillo de sumo arrepentimiento.

Escuchaba con resignación la reprimenda de Jafar constante y sonante, su tono era demandante ante la mirada de sus invitados que pretendian no existir en esa atmósfera a parte para no ser arrastrados a la furia del peliblanco.

-Tenías que insistir- aseguro airado el peliblanco alzando su dedo a los cielos con el ceño fruncido en profundidad –es acaso que no piensas en las consecuencias- su pie golpeteaba el suelo con un silbido contenido–el será un niño, pero es el príncipe del reino en el que te estas entrometiendo- cruzo sus brazos escondiendo sus manos su gesto era oscuro su presencia alzándose empequeñeciendo al regañado.

-Pero es que…- lloro Sinbad levantando su cabeza, pera callarse sus palabras tragándolas junto con su orgullo a causa del brillo malicioso de su segundo.

-El es el príncipe- grito empujando aún más su sentir irritado–tiene razón y tú lo sabes- acuso –solo porque el rey te permitió capturarlos… no significa que andes metiendo a otras personas al asunto- suspiro masajeándose las cienes aclamando su cordura para no irse a golpes –menos a alguien relacionado con la realeza- explico como si de un niño se tratara.

Bueno aquí Sinbad hiso una mueca de sumo dolor por el recuerdo, quien iba a pensar que el chico seria alguien frio y calculador que tendría en consideración lo que sus acciones llevarían en un ámbito político ante el punto de vista de los dos puntos de la sociedad en Baldadd… después de todo lo invito a realizar su captura a la tropa de la niebla.

-Que querias que hiciera... el tiene todo el de...- volviendo a tragarse su lengua el hombre se irguio en su silla ante el horror de las pupilas en llamas del antes asesino, volteo buscando un aliado donde los otros infantes bueno solo aladdin volteo a otro lado, Morgiana simplemente le dio una expresion en blanco

-El respeta las libertades que te dio el rey Ahbmad- Mazru agrego desde el pilar donde estaba recargado indiferente a la expresion de traicion de su rey.

-No retes a tu suerte… no porque tu desconozcas que es la diplomacia signifique que otros también están en tus mismas condiciones- aseguro enojado Jafar ante el gesto ofendido del rey que no se le dio oportunidad de defensa –deberías de aprender de el… que sabe las consecuencias de sus acciones- señalo aflojando su postura con algo desconocido pasando por su mente -no anda por ahi haciendo lo que quiere- termino encajando una flecha imaginaria en el corazon del hombre a causa del tono agraciado.

Dejo caer su cabeza con un brillo de traición –lo quieres más a el que a mi… TU REY- acuso señalando acusador pero esta mano fue golpeada con rapidez, protegiéndola en su pecho con un gesto grave e infantil –TRAIDOR-

Volteando los ojos negando con suma resignación –tendremos que pedir disculpas- expreso severamente escondiendo sus manos entre sus mangas–no solo lo trataste con mucha confianza… si no que…- dejo la frase en el aire en impotencia a saber todas las faltas que le realizaron al joven estricto.

Sinbad apretó sus labios –bueno, pero ahora tenemos prioridades- expreso al erguirse en un aire mas adulto, mirando a su gente y luego a esos niños con un brillo de cálculo, sonriendo humildemente a pesar de esto.

Mientras esta discusión continuaba desviándose a planes a realizar, Aladdin meditaba el encuentro con aquel niño que pensó nunca volvería a ver… sonrió en promesa y emoción, apreciando la fuerza de su primer conocido desde que llego.

Esperaba que Alibaba también le diera gusto verlo.

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La noche llegaba a la ciudad, Toshirou leia con diligencia los tomos pesados de su dia de estudio en aquella mesa organizada a su gusto, paso una hoja para escanear rápidamente y continuar con la otra.

Silencio en esa lujosa biblioteca atestada de tomos diversos, la luz iluminaba su rincon donde destacaba la menuda figura casi confundiendola con algun muñeco a causa de sus nulas expresiones, sus ojos escaneando las letras tan rapido casi incredulos de que aprendiera a leer tan recientemente.

¿Economía?¿Politica? y hasta un poco de navegación... solo un libro parecia diferenciarse entre todos los temas pesados para la mente de un niño normal, en un rincon de esa mesa era el regalo de Sinbad.

Nada parecia romper este ambiente de estudio, solo la paralisis repentina de una hoja a medio cambiar un ligero fruncir de ceño para suspirar –señor banquero- saludo volteando donde la puerta estaba abierta.

Seguramente era la intencion de colarse sin ser detectado, lastima que el joven principe no fuera nadie normal.

El hombre dio una sonrisa demasiado servicial –mi buen príncipe- expreso al mirar todo lo acomodado en esa mesa acercándose con ligeros pasos y el arrastrar de las tunicas –debo decir, que eres una persona muy estudiosa- se masajeaba las manos sin borrar aquel gesto falso.

Apoyando su rostro en su mano dando una larga mirada inexpresiva en dirección al adulto –No quiero ser descortés, pero que necesita- lanzo sin ceremonia cerrando el libro.

La sonrisa parecía extenderse aún más viciosa, por un momento el aire se volvió oscuro tensando imperceptible al joven que estaba listo a tomar su espada o rodar si llegara a ser el caso.

-Nuestra platica en el jardín todavía esta inconclusa- expreso interesado acercándose aún más ante el niño que se mantenía sentado con una expresión aburrida pero el brillo de sus ojos delataba que estaba preparado para defenderse de ser necesario.

-No recuerdo que estuviera inconclusa- mintió con facilidad y en un tono formal, mirando su entorno sin preocupación.

-Mi joven Principe- expreso con sumo interes ante la larga mirada turquesa en su persona.

-Entrar haciendose pasar por otro, es descortes- su voz era suave pero la amenaza oscurecia ese rostro infantil.

La sonrisa crecio a puntos criticos en el rostro de Markkio –que curioso, tu eres el único que parece ver a través del disfraz- burlón comento sin importar dejarse en evidencia.

Una ceja nevada fue levantada pero no dijo nada, aun recordando los intentos de los sacerdotes por entrar en sus dominios… ¿para qué? No sabía y no era quien para preguntar sin saber si le dirían la verdad.

-Pero no se preocupe, el verdadero Banquero esta "muy" bien- parecia querer inclinarse para dejar un poco de su presencia ensuciar el ambiente, dominar pero un desplante y fue obligado a dar un paso atras sin borrar su sonrisa a traves de su disfraz-No tienes curiosidad de nosotros- pregunto tomándose el bigote con dedicación mirando desde su altura.

-No me interesa- Toshirou se recargo en su silla poniendo su mano en la mesa, mirando sin ver su contenido.

-Que egoísta, ¿no te preocupa tu reino?- empujo el banquero inclinando su cabeza, sus ojos parecían perder sus pupilas en un tono oscuro, su rostro sombreado en un ambiente de tentación.

Pero el antes príncipe le dio un vistazo ante la baja de la temperatura, los hielos formándose lentamente en la base de la silla provocando que aquel adulto retrocediera empujado por la sensación pasando por sus huesos… o su propio sentido de preservación –es acaso que quieres que te ofrezca alguna pizca de información… señor mago- inquirió fríamente una media sonrisa arrogante –váyase antes de que decida congelarlo a la muerte…- amplio un desplante peligroso mostrando más edad de la que aparentaba –sería una molestia tener que ocultar su cuerpo- amenazo.

Era grande, tan mayor que el mago detrás de la máscara de civil se preguntó qué edad tenia… una presencia de cientos de años... miro el hielo con desconfianza pero aun una sonrisa adorno su gesto… amplio y servicial –que lastima, bueno entonces tendré que ver si llegara a ser el caso… joven príncipe- dijo un poco herido aunque no lo sintiera pasando de la amenaza y haber sido nombrado "mago" –digo, porque tendremos que prepararnos si llegara a ser el caso- destilo un tono de maldad pura que no hiso reaccionar al chico por tal sensación.

-Su logística me inquieta- se burló el niño con sus labios apretados, pasando su mano por aquel cabello nevado –es acaso que vas a decirme sus planes…- dio una mirada de reojo golpeteando al pasta de su libro ya cerrado –para considerar mis contramedidas- expreso ligeramente tomando un papel y una hoja.

Bueno aquí un ligero gesto de disgusto por la burla velada aun en ese porte sereno, pero simplemente dibujo nuevamente su sonrisa dientuda –pase buena noche, joven príncipe- se despidió para salir con un porte noble a través de la puerta.

Mientras Toshirou negó irritado de que lo interrumpieran, ahora no tendría cabeza para terminar sus deberes aun cuando le dieron el dia libre, con esto en mente se puso de pie… para mirar por la ventana como empezaban a rodar ciertos planes en su ciudad.

Una nube de humo en lo que sabía era un hotel o alguna casa de un comerciante, se recargo en un aire casual con un gesto frio en su mente vagando en las consecuencias que traería esto… tendría que hablar con el rey Abhmad para expresar las posibilidades y contramedidas a realizar para mitigar el daño político que esto contribuiría a la imagen ya dañada de la nobleza.

Claro si es que el testarudo quisiera tomar un consejo de un simple niño, tendría su confianza pero todavía era tomado en broma sus comentarios.

Suspiro negando las limitaciones de su condición, pero entonces pensó nuevamente en los involucrados en esos puntos, apretó los dientes y puños –será rey pero es un idiota- expreso airado al negar por ese conquistador de celdas, no dispuesto a intervenir en los horrores que han de estar pasando sus civiles siempre ajeno a cualquier atadura sentimental si esto llegara a ser contraproducente.

Viendo la columna de humo resaltando entre la noche, cerro sus ojos apreciando las presencias que se dispersaban en dos puntos de la ciudad más los que se encontraban en las sombras… una habilidad que ha estado puliendo desde que la volvió a obtener.

Miro los hilos rojos esparcidos solo para ser apreciados a sus ojos cada uno perteneciente a las personas del mundo… ellos tenían el rukh… bueno el miraba más si se lo proponía.

Su lado espiritual estaba muy limitado siendo consciente que su menudo cuerpo infantil no retendría tanto reiatsu sin dañarse a sí mismo, lo aprendió a la mala por lo cual se propuso a no esforzarse en ese ámbito… sería una molestia ser tratado como una carga, medito con orgullo necesitaba su preciada espada para poder tener un poco más su resistencia.

Claro que aún estaba fuera de los estándares de la normalidad, por lo cual era foco de atenciones no deseadas…. Murmuro una maldición bien disimulada a través de su rostro de mármol.

Luego recordó a Sinbad, con su sonrisa fácil ampliando sus brazos en una invitación para participar en sus planes contra la tropa de la niebla… no lo admitiría abiertamente pero aquel tipo tenía un aire peligroso y manipulador que noto a través de la amabilidad desinteresada.

Sus historias son buenas para entretenerse, pero sabía a ciencia cierta que no todo estaba escrito con tinta.

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Era temprano por la mañana cuando una reunión era atendida en la sala del rey, Sinbad estaba explicando la situación que ocurrió durante la noche aún bajo la mirada sospechosa del consejero de Kou, cuando algo los cayó por completo.

Los hermanos Salujan no entendían el cambio de Sinbad, parecía estar esperando algo al igual que su escolta… buscaron entre los presentes y parecía que el gesto curioso de este repentino silencio les traía un sentimiento de incertidumbre… sin notar que el banquero parecía tener un brillo divertido en sus ojos.

Un sentimiento lo empujo a tomar un vistazo en su entorno en búsqueda de alguna amenaza… el rey de los mares podía sentir sus nervios temblando, hasta que empezó a notar por la ventana el cielo antes despejado con nubes tormentosas, pronto un viento frio se coló helando a todos los presentes en gritos de sorpresa mientras un hielo se extendía desde el exterior ante los ojos de los incrédulos testigos.

Era suave brillosa y tan delgada que pudo haber pasado desapercibida, si no fuera por el viento fresco de un dia de invierno en lugares más al norte o sur del mundo, nunca en una posición como lo tenia baldadd.

-QUE ESTA SUCEDIENDO- exigió Abhmad con prepotencia levantándose de su trono para mirar acusador al único extranjero en el que desconfiaba –REY SINBAD QUE HA HECHO- expreso con ira contenida ante el nervioso de su hermano.

Ofendido el rey de cabellos morados iba a replicar cuando las puertas se abrieron en un crujir, provocando que más viento helado se colara por esta nueva abertura haciendo que algunos castañearan no impuestos a este tipo de temperaturas–EL PRINCIPE TOSHIRO ESTA SIENDO ATACADO- alerto un guardia con apariencia abatida.

Sahbmad fue el primero en reaccionar al igual que Sinbad, ambos corriendo por los pasillos sin importar como los vientos removían sus túnicas o las personas que gritaban en sus espaldas.

Presión era lo único que pensaba el rey de los mares al seguir avanzando entre esos lujosos pasillos siendo guiados por un simple presentimiento, algún tipo de presión era sentida en sus sentidos afinados, aun en la distancia este fantasma de sentimiento provocaba un volcó en su corazón.

El frio era más intenso conforme se acercaban señalándose como algo provocado ¿Quién tendría tal alcance? Distraídamente se pregunto el de cabellos morados, su rostro firme arrebasando al virrey que en condición física era pobre… ¿el niño estará bien? Pensó en Toshirou, lo joven y frágil de su apariencia.

Los pasillos parecían ser más amplio hasta que todo ceso, como burla el sol parecía salir mientras se abrían paso en aquel gran patio al parecer de entrenamiento.

Aturdidos buscaron entre el amplio lugar hasta notar una figura en medio como una broma a sus ojos -¿Judal?- Sinbad dijo de manera estrangulada al verlo forcejear en un pilar de hielo con solo la cabeza fuera de este.

Un estornudo más una maldición con una mirada de odio infinito, en efecto era judal el magi del imperio Kou en un aspecto cómico que no se contuvo de lanzar una carcajada muy fuera de la situación irreal –CALLATE- rugió frustrado fulminando al conquistador.

-Es que mírate- señalo Sinbad negando divertido –estas en hielo- ante esta afirmación regreso a una postura tan seria acercándose para detallar aquel pilar que imposibilitaba al poderoso magi mas en un ambiente calido como lo es Baldadd-¿Qué clase de magia es esta?- se dijo asi mismo golpeando el cubo para solo encontrarse con una dureza fuera de lo normal, eso y el viento helado que emanaba era fuerte.

En una situación aparte, el virrey tembló ante la imagen anormal pero paso a su principal prioridad entre toda esta confusión.

-Toshirou- llamo Sahbmad con cuidado sacando de sus pensamientos a Sinbad, entonces observo con un gesto confundido a dicho infante hincado atrás del magi helado en ropa holgada fuera de las usuales túnicas de realeza–estas bien- se escuchaba su tono preocupado acercándose a la figura que levanto su vista demostrando ligera capa de sudor.

Iba a hablar pero entonces miro en dirección al rey de los mares y se calló –si- dijo secamente al ponerse de pie mirando la espada rota en sus manos con un ligero temblor, lanzándole una mirada sucia al magi que lo insultaba abiertamente.

-Tu fuiste el que realizo tal proeza- pregunto Sinbad sumamente interesado mientras las ofensas volaban de parte del magi oscuro ante la imperturbable templanza del infante que en comparación mostraba una madurez que todavía no creía.

Apretando los labios no dispuesto a contestar pues hasta el propio Sahbmad parecía apreciar el alcance de esta repentina helada que habia quemado el pasto a sus pies –no es importante- desairó para darle otro vistazo al joven atrapado en el hielo –en su postura es estúpido lo que ha realizado, sumo sacerdote- expreso con frialdad que sorprendió a propios y extraños –no solo abusa de su posición si no que lo ejerce en un país en el que es invitado-indignado expreso en formalidad.

Aquellos ojos onix dieron un brillo en cólera -ENANO SACAME DE AQUÍ- exigió ignorando la postura del joven príncipe, parecía conocerse de tiempo antes según el juicio del rey y el virrey para desconocer el actual estatus.

-SILENCIO- alzo la voz imponente el niño era una burla de lo que en verdad reflejaba, postura firme y la barbilla alzada en dirección al cabreado mago que le daba un vistazo algo frustrado por el tono de mando.

Sinbad debe aceptar que dio un paso hacia atrás por la esencia del niño, aun con su corta edad o su apariencia mas grande a esta por escasos segundos presencio alguien como un igual sacando a flote mas su interés.

El rey de los mares se acerco al joven agachándose a su altura ofreciendo una sonrisa descarada o consoladora -hiciste bien muchacho- alavo poniendo su mano en la cabeza nevada, pero su gesto sufrio una caida ante los ojos irritados turquesa obligado a quitar su mano como si hubiera sido quemado.

-Con permiso- silbo con una educación forzada, pasando de largo para ponerse enfrente del magi molesto -usted- alzo su dedo señalandolo -Considera su postura- pidio demasiado formal dejando atras a los adultos uno deprimido al no ser perdonado el otro preocupado por su hijo.

Una sonrisa arrogante adorno al magi oscuro -crees que tienes la ventaja aquí- pidio en un susurro cómplice, dando a entenderse como intocable ante la oscuridad de los turquesa.

La mente del antiguo capitan volvio a aprender que un gobierno esta podrido hasta las profundidades incurables cuando alguien queda impune por un ataque a un familiar en su propio hogar... Baldadd estaba perdida.

XXXXX

Fin del capitulo.

Si hay algun error lo lamento, lo subi a prisa y desde mi celular.