Hielo 8: Niño

Barkak miraba el jardín del palacio con cierta preocupación esa mañana, quizás era ligero e imperceptible pero su príncipe tenía la tez más pálida de lo normal mientras movía su arma con fluidez en el piso de piedra.

Fue asignado por Sahbmad con justos motivos.

El hombre adulto medito si era buena idea dejar al chico esforzarse de esa manera después de esos días de constantes presiones por parte del sacerdote de Kou.

Tenía una impotencia carcomiéndole el estómago al igual que cada servicio del palacio ante la injusticia cometida contra el heredero del virrey al no darle aunque sea una amonestación al sumo sacerdote de kou por su ataque imprudente inicial y sus constantes acosos desde entonces.

Contuvo el aliento mirando a su príncipe con detenimiento, sus ojos suavizados ante el esfuerzo de alguien selecto al azar por el virrey para heredero... un niño acogido de los barrios pobres.

-No se ve muy bien- Amir índico mirando por encima del hombro del general quien afirmo con sequedad algo molesto por tal susto que opaco facilmente.

La espada brillando al sol opaco de la mañana, el sudor en la frente del elegante niño cuya concentración en sus ojos turquesa nunca dejaban de asombrarlos a estas alturas... menos con el estilo de esgrima que aunque distinta a la realeza, no carecía de efectividad alguna.

-No es asombroso- el mismo guardia medito ausente-dicen que es usuario de un contenedor metálico...- la emoción desbordante en un chillar poco masculino -es que imagine, a su edad ¡que sera de grande!- aplaudió en claro respeto.

Nego divertido por la expresión del joven guardia, pero debía aceptar que el mismo tenia aun mas admiración por el niño con sus habilidades descubiertas hace poco.

El frio en su entorno tenía explicación, los rumores en el palacio y en el reino corrían rápido ante lo que señalaban conquistador de celda por tales afinidades "mágicas" demostradas esa única vez cuando encerró a Judal de manera efectiva.

Algunos tenían el descaro de afirmar que por fin Baldadd era propietario de un contenedor metálico con una seguridad que quizás entre los comerciantes ya había salido dichas noticias fuera del reino.

Pocos creían esto y preferían irse con la suposición que el chiquillo era un mago ante la falta evidente de alguna joyería que señalara dicho artefacto djinn.

Los guardias habían enaltecido gracias a estas maravillas aún no aclaradas, pero el propio Sahbmad se veía nostálgico últimamente… algo que pronto todos ignoraron a favor de su heredero.

Barkak dejo sus hombros caer ante la imagen de otro príncipe, negando un poco nostálgico ante lo grande que se ha convertido... Alibaba aunque en un camino diferente, seguramente traería orgullo a su manera al reino.

Sus ojos vagando en Toshirou Saluja ahora dispuesto a concluir su tiempo de entrenamiento autoimpuesto.

Quien pensaría que su joven príncipe, no mayor de 9 años fuera un conquistador de calabozos a tan corta edad, mostrando astucia e inteligencia hasta ágil en su propio esfuerzo, esto solo lo señalaba a que crecería cada vez más… en su adultez prometía grandeza al reino, de eso estaba muy seguro Barkak.

Y no era el único, en las sombras de cierto pilar… el propio rey, Ahbmad tenía cierto desplante de envidia ahora conociendo los rumores en torno a su "sobrino".

-Si deja a esa criatura crecer, mi señor… llegara un día en que la gente pida un cambio de rey- las palabras de Markkio resonaban en su mente.

XXXXX

Alibaba miraba el palacio con cierta tristeza, luego a su escolta que era el rey Sinbad ofreciéndole una sonrisa de consuelo mientras caminaban al exterior al ser despedidos por sus hermanos con el desagrado destilando en su voz.

Fueron a escuchar la conclusión de las negociaciones comerciales hasta esta fecha a causa de la interrupción pasada en la cual su "sobrino" había sido antagonizado por el sumo sacerdote de Kou.

Le molestaba que Ahbmad desechara tal injusticia con facilidad a pesar de haber atacado en el castillo al niño… a su familia, ahora solo agregándole a su pesimismo el fallido efecto para mejorar el estado financiero de Baldadd ahora en manos por completo de Kou.

A pesar de ofrecer la desintegración de la tropa de la niebla.

-Quieres visitar a tu sobrino- Sinbad pregunto ignorando la mirada de advertencia que le lanzo Jafar, mientras los mismos guardias arqueaban la ceja por el aparente deseo de la visita de pasar un tiempo dentro a pesar del despido del rey.

Alibaba parpadeo en dirección a su "ídolo" a seguir, estaba dudoso… recordaba al niño de aquella vez cuando conoció a Aladdin, no se veía nada social aun la amargura de ser ordenado no lo dejaba (aunque sabía que era una actitud infantil de su parte tal rencor mundano) -no creo… la última vez- se rasco la cabeza nervioso intimidado ante la perspectiva turquesa de esos ojos carentes de infancia.

Estaba seguro que ni Kassim podía lograr tal frialdad, menos a esa edad.

El peli morado miro a su "pupilo" con una ligera sonrisa complice codeándolo para animarlo -sé que a esta hora está en la biblioteca- adivino con un mover de cejas sugerentes -los niños no deben pasar horas leyendo- afirmo cual orden universal, aunque era más que claro para el que la excepción era ese príncipe.

-Sin- la advertencia de Jafar era clara, sus manos ocultas en sus ropas -sabes que le molesta que lo subestimen por su edad- regaño ante el rubio incrédulo por tal conocimiento ¿el enano era demasiado estricto? Pensó pero se lo callo.

Haciendo gestos exagerados -es un niño- fue su excusa contundente, como si tal estatus fuera suficiente para que la jovialidad se desatara -Debe salir a relajarse- afirmo con un mover energético de cabeza, sin detener el paso.

Volteando los ojos -todavía no hay ningún deseo por el joven príncipe de que su presencia es grata- le recordó casualmente, Alibaba estaba confundido pero recordaba que algo le comento Aladdin.

Un puchero en Sinbad por tal observación que "olvidaba"-no puede estar enojado tanto tiempo- se defendió con autoridad, los guardias silenciosos negaron indispuestos a agregar que quizás el antes asesino estaba en lo cierto… el príncipe era algo rencoroso.

-No paso tanto tiempo- el antes asesino arqueo una ceja contradiciendo a su señor.

Parpadeando, entrecerro sus ojos en clara sospecha -Pero no creo que sea rencoroso, se que se animara al ver a Aladdin... o a Alibaba- afirmo seguro de sus piezas.

Una fulminada -no tientes tu suerte, no dejaste buena impresión- fue clara y contundente, el peliblanco volteo dispuesto a ignorar las suplicas del peli morado.

-Pero…- quiso replicar con firmeza, pero se desinflo con desagrado ante la muerte prometida en los ojos plateados.

-Deberías aprender más de su madurez- contesto Jafar con cierto orgullo mal disimulado.

-cómo puedes ser más consecuente con el… Traidor- los dorados parecían dolidos, los guardias fingieron no verlos mientras Alibaba parpadeaba estúpidamente por tal discusión sobre su sobrino.

-El muestra una digna educación- el antes asesino expreso con agrado -quizás sea un diplomático prometedor en un futuro- expreso mirando muy en el futuro.

¡Desde cuando hablaba como si cualquier logro fuera digno de mencionar! Pensaron ambos con cierta sospecha que en efecto, el segundo de Sindria había desarrollado aprecio por el príncipe a pesar de verlo escasamente.

-¿No es un hijo tuyo?- sinbad expreso acusador, pero tuvo que silenciarse ante un rasguño que apareció en su mejilla acompañado por su instinto de preservación que lo obligo a mirar hacia el frente, demostrando que tal acusación era delicada provocando cierta sospecha en el rey que trataría en solitario.

Alibaba sabiamente también paso de tal arranque con facilidad, silbando inocente los guardias por su parte desviaron la mirada deseando que esta escolta terminara por su salud mental.

Sin embargo el múltiple conquistador tenia los rumores muy presentes que circundaban en el reino a causa de Toshirou, también de que es conocido de Aladdin y Alibaba… ¿casualidades? No creía en eso.

-Creo que sería mejor regresar- rompió el silencio el rubio ex príncipe, guardándose un escalofrió cuando Jafar le arqueo la ceja demandante de alguna explicación creíble por su bienestar ¡no era el que no quería ir! Ignorando esta contradicción bajo la mirada -no creo que Ahbmad o Sahbmad le hayan hablado de mi- oculto miserablemente la herida al ser familia, pero la comprensión brillo en los adultos.

-Pero...- el rey con su voz de suplica se opaco, rendido por tal ocasion.

Sinbad solo suspiro ante su fracasado intento de acercarse al niño, desde aquella vez no tuvo la oportunidad y a pesar de lo efectiva que estaba siendo al inicio dicho acercamiento… gracias a su "descuido" solo logro forjar alguna muralla imaginaria en ese prodigioso príncipe, una lástima… pero el rey no llego hasta donde estaba por rendirse.

XXXXX

La noche caía en la ciudad de Baldadd en una tranquilidad engañosa a ojos expertos, desde la biblioteca Toshirou miraba el gran panorama con su expresión neutra pero crítica a lo que sabía se movía rastreramente entre las calles.

Sus pensamientos embotando su mente a causa de los cambios sutiles en las relaciones con el rey, suspiro prediciendo la manipulación del banquero o hasta del propio y molesto Judal.

Su amonestación era injusta, pero no le importaba no es como si el encierro le afectara de alguna manera moral, solo le molestaba un poco las miradas de lastima de la servidumbre o guardias.

Desecho esta linea de pensamientos… no se dejaría consumir por tal acciones en su contra por su nombrado "tío"… su padre había decaído de un tiempo a otro, pero como siempre, lo trataba como un niño protegiéndolo de los seguros insultos de su hermano.

A pesar de ver su alcance (O solo una fracción de tal) parecía que Sahbmad lo protegería a su manera, esto le provoco cierta sonrisa por tal inocencia.

Poniendo sus manos detrás de la espalda de manera ausente, con sus ropas nobles ahora con una faja negra, su mesa con utensilios dispersos ante su tiempo de estudio interrumpido por sus propias reflexiones.

Miro su reflejo con algunas ojeras, su cabello pulcramente peinado aunque mas largo... veria la manera de cortarlo para hacerlo manejable, el brillo vivaz de su mirada.

La presión del reiatsu parecía opacar un poco su salud… su atención acusadora al rukh no queriendo recurrir a este para aumentar su potencia, era cuestión de orgullo… pero como lo había pensado antes, su cuerpo era muy débil para soportar la influencia espiritual con efectividad.

Hyorinmaru… los turquesa se volvieron nostálgicos al recuerdo de su zanpakuto ¿Dónde estará? Al igual que kuchiki… había sido tiempo desde que pensaba en lo que estaba buscando, apretó la mandíbula ante esta observación tan concentrado en su actual papel que casi olvidaba por lo cual acepto el titulo.

Culpaba a Judal de su distracción.

Maldecía al sumo sacerdote que parecía aparecerse en cada rincón para molestarlo, presionarlo… claro que quien sería el para sucumbir a esas niñerías por lo cual ignoraría la mayoría de las veces.

Sin embargo se estaba volviendo molesto, últimamente tenía que recurrir al Reiraku para esquivarlo al igual que el resto de sacerdotes.

Cerró sus ojos recurriendo a esta habilidad, recordó su nombre… Reiraku… esos listones ya eran visibles como son, al principio todos eran rojos… extraño ya que se suponía es para shinigamis, pero poco a poco la afinación de su arte mejoro.

Ahora miraba colores blancos, la gente común… solo dos rojos, contándose pero el cual no se ha molestado en seguir… el de Kuchiki… por ahí en el mundo, sin embargo también estaban algunos teñidos en negro… otros dorados, estos últimos solo tres sobresalían al cual señalo como los magis.

Suspiro contenidamente desactivando dicha habilidad desgastante, negó para seguir su observación a la ciudad oscurecida y frunció el ceño con severidad ante un alboroto desarrollándose cerca de los barrios bajos.

Ceja arqueada imperceptible, notando ciertas presencias predecibles -es acaso que todo girara en su entorno- pidió a la nada con frustración.

XXXXX

La destrucción a causa del choque era tan evidente, Aladdin solo contenía el aliento impotente ante el desatado Ugo cuyo objetivo era eliminar a Judal ignorando sus peticiones de parar.

¿Cómo llego a ese punto?

No lo sabía, solo que en un momento Sinbad había dado la noticia del fracaso político a la gente en el entorno, al otro un magi apareció quejándose de aburrimiento para ser presentado como un igual… pero de Kou.

Fue este el detonante, las provocaciones del oscuro son las motivaciones del djinn para intervenir de manera salvaje y descontrolada.

Morgiana y Mazru sostenían diferente número de civiles, Sinbad gritaba para evacuar al igual que Alibaba pronto la estructura cedía ante un cráter donde el adolescente oscuro caía como un trapo viejo en espera de su ejecución.

Las manos alzadas llenas de energías en sus puños, colocadas encima de su cabeza para aplastar al objetivo, el gran djinn azul se quedó congelado mientras varas doradas parecían inmovilizarlo desde el torso con efectividad.

Los temblores visibles en el cuerpo azul de resistencia, pero las franjas de luz se oponían a ceder ante tal lucha infructuosa.

Todo el mundo se quedó quieto por la fallida anticipación de lo que prometía destruir el entorno, Sinbad con la orden colgando de su boca mirando el centro con sorpresa a la magia de contención sin prestar atención a la falta de Judal a los pies de este.

-Suficiente- la voz era estricta siendo conocida para algunos que buscaron la procedencia -no estás viendo el daño colateral, Djinn- el mandato estaba destilando con cierto poderío hasta que Sinbad siguiendo la mirada de Jafar dio con la menuda figura sentada en el tejado casi destruido de la única casa en pie en la cercanía.

Los ojos turquesa parecían resaltar en la oscuridad de la noche mientras su cabello reflejaba la luz de la luna, con dos dedos señalando hacia el centro con un esfuerzo evidente de la presumible lucha de libertad del djinn.

-Es estúpido de tu parte ceder a tales provocaciones, Djinn- la frialdad era notable, como si fuera algún desacato el que fue testigo -ya fue suficiente de dañar las estructuras, causando aún más dolor a mi reino- la ira contenida provocaba que la mueca de desprecio creciera en proporciones que no predecían del inmutable joven para quienes lo conocían.

Los civiles lo miraron con una absorción por tal compromiso en sus palabras, su príncipe se apareció ante ellos en un momento inoportuno para sus creencias políticas dañadas… pero por el momento lo dejaron para admirar tal amenaza velada a un djinn al cual sostenía con sus habilidades cuyos rumores llegaron a escuchar.

Ahora sin embargo, no había hielo de por medio.

-Toshirou- Sinbad aclamo para llamar a la calma, pues la ira parecía consumir al niño con facilidad al parecer este fue el pretexto para dejar salir esa frustración que seguramente alguien de su posición tendría al ser encerrado en el palacio.

No era momento de las observaciones a causa de su nueva habilidad mostrada, ni la fuerza para contener un djinn enloquecido.

Jafar miro con sorpresa tal fuerza en el pequeño volviendo a señalarlo como una promesa para el futuro, por su parte Alibaba pensaba con cierta acusación ¡desde cuando estaba ahí sin meterse por ellos!

Pero el rubio ex príncipe se sintió culpable por tales pensamientos, quizás el niño se había abstenido de interactuar a causa de su actual posición, pues todos sabían de la restricción a la que era víctima injustamente.

Se enteraron por Judal que el joven príncipe estaba bajo encierro en el palacio como castigo no merecido.

O eso pensaban, pues desde el punto de vista de Toshirou la ira era por otro motivo… el desacato de ellos, de seguir al invasor del Seireitei cuando les dijeron que no… el reconocimiento de tal presencia que no podía gritar acusador abiertamente sin dejar en evidencia más de sí mismo.

La lucha del gigante azul al dar la sensación de verlo, esto solo irrito más al antiguo shinigami porque también lo reconoció… esa flauta de cabeza parecía ridícula, pero no podía fallar en saber que el culpable de su situación estaba ahí parado inocente.

Quizás era su inexperiencia cuando se conocieron pero reconocía dicho artefacto metálico ¡era la flauta de Aladdin!

Su disgusto paso a otro objetivo, ignorando el llamado de los que estaban en el suelo con preocupación para que bajara-ahora retírate Djinn- amenazo con un dejo de soberbia, su ceja nevada arqueada al retirar su postura y con ella las varas de restricción.

Buscaría la manera de llegar a ese gigante.

Aladdin aprecio como en un instante el cuerpo de su amigo se refugiaba en el objeto metálico ante su libertad y la orden, corrió al encuentro de su pertenencia pero fue detenido por Sinbad que lo sujeto con prontitud del cuello de su chaleco salvándolo de un empalamiento por hielo.

Alibaba literalmente salto del susto, cayendo en brazos de morgiana mientras el resto de la escolta del rey de Sindria entraban en guardia.

-Has dejado escapar a quien hiso daño a nuestro Judal- una voz presuntuosa resonó en la noche, obligando a todos a mirar por encima del cielo… reflejado en la luna un gran turbante como medio, donde una doncella de ropas costosas y cabello rojo miraba en su dirección con desprecio en sus ojos, sin embargo su atención en el niño en el tejado en acusación.

Toshirou suspiro en fastidio prediciendo un dolor de cabeza, fue testigo de que todo esto fue culpa de dicho niño (Judal)… pero no iba a decirlo de una manera casual.

-He visto lo suficiente para declarar abiertamente…- su voz regreso a la templada, su rostro antes irritado ahora neutral al alzar sus ojos turquesas en dirección a dichos recién llegados con un ambiente de que sabía que ahí estaban desde antes -que el sumo sacerdote, con su comportamiento solo provoco su propios malestares- concluyo al ponerse de pie indiferente.

Una risa burlona -quien te crees que eres para señalar a nuestro judal como culpable, niño- escupio la joven con menosprecio destilando en sus palabras.

Un brillo helado ante el descenso de temperatura evidente para Sinbad que ahora notaba tal cambio con cuidado ¿desde el inicio era él? Se preguntó sus ojos no dejando al menudo cuerpo en el tejado.

El desplante a la princesa que alzo la barbilla soberbia -no soy un niño- corrigió severamente, su postura erguida en sus ropas de seda bajo la luz de la luna -soy el príncipe heredero del virrey Sahbmad Saluja, Toshirou- se obligó a cortar su presentación levantando el rostro orgulloso y retador.

Una risa burlona -eres el simple heredero de un virrey- desprecio con facilidad la pelirroja, ignorando el descenso más evidente del clima que ella misma acredito a su propio Djinn.

Una vena palpitando en la lisa frente del antes capitán, entrecerró sus ojos con molestia pero tan pronto esa gama de emociones destilaban en su joven rostro… fue remplazada por neutralidad -Octava Princesa del imperio Kou, Kougyoku Ren- saludo con formalidad, resaltando la posición con placer oculto en su monotonía.

¿Qué estaba pensando el chico? Era la pregunta principal de los ahora silenciosos testigos de la interacción, sin embargo Sinbad tenía un ojo en Jafar para que intercediera por el niño… pues aunque había mostrado habilidades asombrosas, estaba contra un usuario de contenedor metálico (y era un menor de edad inexperto a su parecer en la lucha).

Toshiro mantuvo una postura rígida pero aceptable, como si estuviera a punto de iniciar alguna negociación -la actitud de su sumo sacerdote, agrediendo civiles de manera imprudente… solo deja su postura diplomática en duda- aclaro con rectitud -de su prestigioso imperio- añadió casual.

-COMO TE ATREVES- un hombre de túnicas y tatuajes en el rostro, con Judal en brazos se quejó airado desde su posición.

La joven noble apretó la mandíbula en furia contenida, no solo por la mención de su posición en la línea real de Kou si no por la actitud de ese niño -que quieres decir- accedió ante el último comentario ignorando a Koubun Ka que se atraganto con sus denuncias.

Toshirou suspiro con pesar falso -no solo arremetió en contra de un reino visitante…- alzo su dedo en enumeración -si no que fuimos testigos de su imprudencia, el heredero de dicho reino…- una pequeña sonrisa se deslizo imperceptible, señalándose -y el rey de Sindria, Sinbad- agrego con placer con su pulgar señalando al hombre en cuestión.

Ante esto el dicho hombre parpadeo estúpidamente al ser presentado en esa situación, se obligó a sonreír descuidado en dirección a la princesa que parecía trago algo agrio por su gesto.

-Estoy seguro que tanto el rey… como yo, estaremos pasando por alto el reportar tal comportamiento al emperador…- la astucia brillando en los ojos no inocentes del niño -claro, si se llega a ser responsable de las reconstrucciones de esta área afectada así como compensar a los afectados- concluyo con inocencia.

-Además de usted misma olvidar tal incidente- agrego Sinbad desde su posición, cruzando sus brazos en un gesto imponente y ¿coqueto? Toshirou se abstuvo de soltar un largo suspiro adivinando que dichos "encantos" del rey de los mares funcionaban muy bien… más viendo el sonrojo de la princesa.

-NO ACCEDEREMOS- arrogante intervino el único sirviente que se atrevía a entrar a favor de su señora.

- Koubun Ka- la voz ahora suavizada de la princesa hiso brincar al hombre servicial -calcula los daños, paga lo necesario- ordeno.

El sirviente abrió su boca con asombro cómico -pero princesa…- quiso quejarse pero la mano alzada de su señora lo silencio abruptamente.

-No pasó nada aquí- cedió ocultando su rostro detrás de su manga en dirección al rey que le dio un desplante de agradecimiento, para luego mirar al niño peliblanco -pero esto no se quedara así- acuso con molestia en su voz -vámonos- dijo para retirarse ante la vista de todos.

-Bien, ¿Qué acaba de pasar?- pidió Alibaba parpadeando cual búho ante una escena de pura política sucediendo entre un niño y un rey que se codearon para compensar de alguna manera los afectados por el encuentro.

-Una negociación- ofreció secamente Jafar dejando la tensión ir.

Aladdin corrio entre el hielo para recuperar su flauta, sin embargo algo estaba mal al no verle la estrella en su lugar -ugo- lloro al apretar dicha pertenencia importante.

Mientras el antes shinigami dejo su postura aliviarse, sus ojos cansados buscando el tejado a sus pies más interesantes que la gente volviéndole a llamar, hasta que sintió una mano en su hombro apretando confortador -creo que debes descansar, Toshirou-

-Rey Sinbad, soy Hitsugaya- corrigió no con mucha fuerza, sus ojos estaban cada vez más pesados al parecer su cuerpo sucumbiendo por fin a las presiones de diferentes fuentes.

Se había preparado para una lucha, pero las emociones solo lo golpeaban abruptamente recordándole nuevamente lo infante que es… un niño en todo su derecho… se tambaleo un poco bostezando, sintió ser detenido.

-Te mereces un descanso, Toshirou-Repitió Sinbad con suavidad, mirando el rostro del niño casi adormilado que sostenía con delicadeza, inclinado para estar en su posición y verlo a los ojos.

El capitán quería golpear esa sonrisa idiota del rey, llamando a su temple para no hacerlo... ademas no tenia las fuerzas para otro desastre político entre manos, esperaba que la princesa se mantuviera callada.

-Toshirou- volvió a llamar el peli morado divertido por la resistencia del niño, este le dio un desplante irritado.

Su orgullo mordía ante tal postura, todavía enojado por el trato de dicho noble jovial pero un bostezo lo interrumpió de su airada queja ¿Cuándo durmió sin preocuparse? -soy Hitsugaya- murmuro con desprecio pero la risa divertida de Sinbad fue lo último que vio.

Maldita infancia.

XXXXX

Mazru aun con su gesto plano y postura de estatua en el suelo junto al resto que se acumulaban en su entorno mirando lo que él, los civiles se dispersaban incrédulos de la promesa de la princesa pero confiando no solo en el rey de Sindria, sino en su propio principe.

El del gran clan sin embargo no quitaba la vista de su líder sosteniendo al niño, inexpresivo como es y se le conoce aún sus ojos brillaban con aceptación y calidez ante la vista… protector como lo conoció mirando a su actual paquete con una suavidad desconocida, ahora esa imagen era muy tierna para su mente fanali registrarla tanto tiempo por lo cual se desvio a su colega.

-Jafar- llamo con un acento neutro, pero con el tiempo que llevaban juntos era seguro que el tono desconcertado podía ser notado por su amigo.

Este parecía herido ante la imagen de su rey, ignorando el llamado del pelirrojo a favor de saludar a Sinbad que hacía gestos evidentes de que el príncipe estaba dormido -creo que buscare un dormitorio- acepto monótono pasando de su colega.

Mazru estaba sospechoso ante la actitud del antes asesino, más regresando la vista a Sinbad que se quejaba que era más fácil subir que bajar.

Negó, era problema de otro día.

XXXXX

Fin del capitulo.

Uff, tenia mucho que no actualizaba por aca!

Bueno aclarando, Toshirou aunque no quiera tiene la complexión de un niño… su reiatsu es demasiado para su cuerpo infantil soportarlo pero en los constantes acosos de Judal, los sacerdotes… el cambio de actitud de Ahbmad y la sobreprotección de Sahbmad, tenia que llegar a un limite también mental… el granito de arena era saber que esa cabeza que los mando ahí estaba en sus narices todo ese tiempo, peor para su orgullo.

Neah20 fuera