Hielo 12: Tío Alibaba
Aladdin miraba hacia el piso con su rostro serio pero su mirada llena de tristeza, después de relatar su aventura con Ugo manteniendo algunos asuntos ocultos… el silencio era demasiado extenso en esa noche donde la habitación era muy pequeña para su gusto.
Los inquisitivos turquesa brillaban entre la oscuridad tan persistentes en su dirección después de terminar de hablar, tan intensos que no podían ser confrontados por el magi.
-Podrás fingir… pero tu mirada ya no es la misma- acuso monótono Toshirou no sin un suspiro de exasperación, no por solo saber que ese djinn ya no estaba con ellos… sino que el mocoso parecía saber su situación solo pasando a ser el mensajero de unas disculpas.
Como si fuera fácilmente perdonado.
-No se…- quiso replicar pero fue asilenciado.
-Tienes la mirada tortuosa… de un secreto que pareces querer tratar por ti mismo- en una actitud sabia, a pesar de ser el mayor… Aladdin se sentía un niño a su lado, más al verlo cruzar sus brazos y alzar la barbilla como un anciano… como Baba a la cual la experiencia la seguía por su larga vida -es la mirada de sabiduría… pero no propia- concluyo.
Se rasco la cabeza nervioso por la penetrante mirada que parecía tomar otro fulgor, el joven magi no sabía que hacer… había ido a buscarlo a comunicar sus disculpas, pero el mismo todavía no asimilaba sus descubrimientos -Hermano-
-Soy Hitsugaya… Capitán Hitsugaya- corrigió no sin temor a agregar su título.
Los azules se abrieron pero afirmaron no sin voltear la mirada al piso demasiado interesante -tengo mucho que pensar- rendido comunico apretando sus manos en un gesto frustrado, Aladdin no sabía que hacer ahora… no cuando el destino señalaba a uno en específico.
Tenía miedo.
Un suspiro dando una palmada rígida en la cabeza cabizbaja del otro niño -mira, tu no debes de andar por ahí cargando con todo solo… -él no era para dar esa lección, después de todo no sigue lo que estaba predicando… pero Aladdin no era como Toshirou eso era claro -si tienes la intención de confiar, soy bueno escuchando y dando consejos- expreso al retirar su intento de consuelo.
El magi lo miro agradecido, pero lleno de tristeza que quería comérselo solo para no preocupar al resto -es solo que… yo no soy como nadie de aquí- dijo con dolor su siguiente preocupación, se sentía diferente no solo por su naturaleza si no por sus propios orígenes.
Un bufido -crees que yo soy como alguien de aquí- olfateo molesto, el niño parecía captar su falta retrocediendo avergonzado… Toshirou negó -nadie es igual a otro… no trates de encajar, Aladdin… solo mira tu entorno, ajústate… pero nunca intentes cambiar tus orígenes- era un consejo que daba con esfuerzo.
Aunque era un Shinigami de tantos años… su origen como este niño en ese mundo era pesado.
Su madre se lo echaba en cara antes de despertar su consciencia milenaria.
-Pero tú naciste aquí- contradijo Aladdin con curiosidad.
El negó pero una sonrisa triste -hubiera sido mejor no nacer- su amargura era evidente, por un momento toda esa fortaleza titubeo a la apariencia frágil del niño menor que el magi.
Jafar había llegado justo en ese momento para asegurar que Toshirou estuviera dormido, escuchando este último comentario que le ocasiono náuseas y un dolor en el estómago… retrocedió como si la puerta quemara para dar la vuelta sin miramientos a donde había regresado.
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En una oficina un trio trabajaba con diligencia ya entrada la tarde en una manera ajustada uno al otro, era una mesa grande la ubicada en el centro donde montones de papeles estaban dispersos en el área asignada para cada individuo… el primero más ordenada que cualquiera de los otros dos con una espada recargada en ese lado del mueble.
Sin embargo había uno desordenado donde escritos estaban en el suelo entorno a la silla ocupada, donde los documentos estaban mojados a causa de lágrimas de ese personaje que tenía su cabeza encima de estos con una nube depresiva y una actitud lamentable.
Sinbad con su espacio más o menos organizada trato de ignorar los gemidos lamentables de su compañero al otro lado… Toshirou sentado a su lado no por que quisiera, sino porque quería estar lejos de aquel desastre humano.
-Estos papeles falta el sello de la comunidad- expreso en monotonía el niño, pasando dicho documento a Sinbad para una revisión quien acepto el dato ofrecido.
Los turquesa esperaron la respuesta del rey -sí, también una revisión del vocero en cuestión- añadió con experiencia siendo aceptada por el chico que volvió a sus deberes con apuntes siendo tomados en una hoja en blanco.
Con sus cualidades que parecían romper cualquier estándar para alguien de su edad, el joven prodigio se puso al corriente con los términos y el proyecto sin necesidad de preguntarles… simplemente una mañana hace unos días se presentó a la hora indicada para iniciar el trabajo sin necesidad de que se lo pidieran.
No es que no hubieran intentado invitarlo desde su intento de fiesta (fracasada), pero el chico parecía dispuesto a no verlos hasta que fuera inevitable, evitándolos de una manera apremiante con logros de sigilo que envidiaría Jafar (aunque seguro este tenía algo que ver con sus victorias)… algo que los ofendía a ambos (Sinbad y Alibaba).
Su actitud estoica en su lugar.
El rey sonrió forzadamente a la actitud del niño de pasar de la presencia de Alibaba que gimoteaba infantilmente tal desprecio, sus ojos fueron divertidos… pero aun a pesar de sus días ocultos de ellos, todavía el rey tenía un seguimiento del trabajo realizado en su base en la biblioteca del palacio.
Cabe decir que siempre rompiendo sus estándares de manera victoriosa, ocasionándole orgullo por lo autodidacto que era y aplicado en términos lejos de ser entendibles para alguien de su edad.
Sinbad no dudaba que el chico estaba destinado a ser grande, aun a pesar de ese pasado que Jafar proporciono… la fortaleza era única en esos ojos turquesa que brillaban a su vista tan vivaces, nada empañados por su corta vida a merced de los mercaderes de esclavos.
El rey de los mares veían mucho de sí mismo, de esa convicción que le orillo a su aventura al inicio de Sindria… tan como el… siendo una singularidad era solo otro punto a favor a sus expectativas.
-Ya son días Saluja- reprendió cansado Toshirou dando un desplante turquesa rompiendo de los pensamientos al rey, que divertido solo espero un inicio de discusiones donde el papel del adulto lo tenía este-supéralo- cerro como orden.
-Cómo voy a superar que mi sobrino me trate así- su semblante era un puchero fuera de su edad, Alibaba levantaba su rostro con letras pintadas en la mejilla donde estaba recargado.
Un sorbete de mocos exagerado, con un voltear de ojos del prodigio y la risa disimulada del testigo rey.
Golpeando la mesa provocando que los pilares de papeles se balancearan, estos fueron sostenidos en reflejo por el peli morado y el prodigio -No solo llegas de la nada, NO ME SALUDAS-
-Te saludo, que no me tire a tus brazos como un niño… eso está más allá de mi- contradijo ácidamente el peliblanco.
Un lloriqueo de parte del rubio, sentándose en su poca dignidad dando una mirada herida -es que… eres un niño- susurro sobre el aliento no mirando esos ojos llameantes de indignación del que era víctima -deberías venir y pedir que juguemos contigo ¡No a trabajar!- alzo la voz acusador recordando el mismo su infancia haciendo de todo menos lo que este.
Toshirou tendría el inicio de un dolor de cabeza, mientras cerraba sus ojos para no bajar la temperatura a causa de su propio temperamento -preguntan porque los evite- expreso ligeramente.
Un aliento dramático por parte de Alibaba, mirando al chico en cuestión con un puchero -es injusto- aclamo al ponerse de pie de un golpe, su rostro húmedo ahora con convicción -Tu… aprenderás a ser un niño- apunto de manera grosera, el afectado ni se perturbo… Sinbad estaba interesado -sino… ME CAMBIARE EL NOMBRE- advirtió.
-Tienes cara de Renji- sugirió Toshirou con una sonrisa torcida, el rubio abrió su boca por tal sugerencia descabellada ante las intenciones de en verdad cambiarle el adorable nombre que su madre le puso… Sinbad no pudo más y lanzo una sonora carcajada.
-Rey Sinbad- llamo seriamente el adolescente sin quitar la vista de su sobrino, este miro parpadeando en espera de lo que supone una petición -puede tomar las riendas del trabajo y avisar a Morgiana que se cancelan sus clases- pidió con los dientes moliéndose.
Aquí el peliblanco tuvo un temblar de ceja por la aparente planeación a su costa -hasta ahí llegas ¡no puedes cancelar mi agenda!- se puso de pie con terquedad, nadie se metía con sus regímenes del día menos al tener un gran avance con la fanali.
-TENDREMOS UN TIEMPO DE CALIDAD COMO FAMILIA- afirmo con tenacidad Alibaba dando la vuelta a la mesa de manera ruda y tomar al chico debajo del brazo.
Claro que este prediciendo sus movimientos salto con facilidad de su silla en una impresionante vuelta hacia atrás cayendo con suavidad y una mirada altanera en dirección a su pariente que amplio su boca pero la cerro de golpe -no me voy a rendir- expreso con terquedad el rubio comenzando a perseguir al chico.
-Déjalo Saluja… no tienes oportunidad- soberbio Toshirou agrego con aburrimiento, no sin verdad… había gran diferencia no solo en agilidad también en movimientos como si tuviera una disciplina de años en ellos.
Pero el rubio salto en grande con sus brazos extendidos golpeándose en el mueble donde libros temblaron -Tenemos trabajo- regaño de nuevo el infante al aterrizar al otro lado con un desplante mandón -además el rey Sinbad no ha aceptado tu petición-
-Pero estoy de acuerdo- la voz venía detrás del niño que sintió puntos de presión siendo golpeados con exactitud derrumbándolo sin fuerza en sus piernas y brazos en los brazos del rey.
Toshirou lanzo su mirada llameante en dirección al rostro que se elevaba encima de él con sus ojos divertidos dorados que le hacían querer tener la fuerza para tirar algunos dientes de esa sonrisa descarada -Usted- escupió.
El rey se rio para levantarlo con facilidad entregándolo como un perro al presuntuoso Alibaba que alzo un dedo pulgar cómplice a Sinbad.
-Yo avisare al resto de que no los molestes- espanto con facilidad el peli morado.
Jafar ingresaba con algunos alimentos notando esta escena de Alibaba y Sinbad ambos con sus brazos estirados donde el último tenia a un Toshirou furioso de manera floja -no quiero saber- expreso con monotonía para pasar a dejar la charola en la mesa y salir sin voltear a verlos.
-TRAIDOR- grito en cólera el niño, Jafar al cerrar la puerta recargándose en ella negó… pero una sonrisa divertida en su rostro, seguramente Toshirou sabía que estaba en la puerta todo el tiempo escuchándolos sin la intención de intervenir… estaba de acuerdo en tiempo con la familia.
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Toshirou todavía no obtenía la movilidad de sus extremidades, por lo cual colgaba debajo del brazo de Alibaba quien caminaba a través del castillo no sin obtener variadas miradas interrogantes a su paso… los turquesa los fulminaron ocasionando que cada uno los ignorara.
-Bien, el día ya está por acabar… así que ¿Qué deberíamos hacer?- pregunto demasiado entusiasta el rubio, parándose enfrente de la puerta para tener un aire fresco del reino ahora pacifico.
-Para que haces esto… si no sabes que hacer- airado expreso el niño de mal humor fulminando a unos guardias curiosos de su indignante posición.
Alibaba fingió no escucharlo -será, caminar y buscar a Aladdin- alzo su puño -suena un plan-
-Uno muy malo- agrego el peliblanco.
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No encontraron a Aladdin y saludaron a Morgiana con la cual Toshirou se disculpó por la interrupción no programada de alguien irresponsable metiéndose en su horario (señalo con descaro a Alibaba a sus espaldas).
Pero el rubio estaba feliz de que al regresar su movilidad, no huyera de sus intenciones (aunque lanzara comentarios mordaces en cualquier oportunidad).
Caminaron entorno al reino apreciando los avances de la construcción, algunos saludaron y otros sonrieron a sus dos príncipes (o ex, siendo república) que caminaban juntos en silencio (en su mayoría).
El mercado era una cosa animada, Toshirou auxilio a algunas personas de edad a mover unas cajas en un local de fruta obligando (sin esfuerzo) a Alibaba en la ayuda, este último conversando animadamente de diferentes cuestiones en su mayoría la infancia al lado de su madre.
Toshirou escucho con un suspiro, al terminar como pago por su auxilio los ancianos ofrecieron unas sandias que se llevaron para salir del reino, donde se sentaron en el pasto mirándose unos a otros con las frutas en medio de ambos -no trajiste mi espada- monótono acuso al rubio.
Este mirando la gran fruta, sonrió avergonzado por tal objeto pasado por alto -hasta ahora lo extrañas- contradijo.
Un suspiro irritado, no aceptando que extrañamente paso de su arma -bien, no podemos comerla así- llamo un kido sencillo, haciendo brillar la punta de sus dedos sin temor a mostrar sus habilidades al otro… partiendo con facilidad aquella fruta, pensando seriamente comenzar a cargar su navaja como antes.
Aplaudiendo -wow- alabo Alibaba con una sonrisa enorme -habilidades tan geniales ¿Dónde las aprendiste?- pidió tomando energético un pedazo de sandía.
Toshirou suspiro -no importa- corto tomando el mismo otro para saborear el fruto.
Haciendo un puchero por lo cerrado de su sobrino sin embargo no insistió, Alibaba empezó a ver el panorama donde el sol comenzaba a meterse dando una espléndida imagen del reino -Baldadd estará mejor- agrego con optimismo.
El antes Shinigami aprecio el propio panorama -es la naturaleza humana, Saluja… reponerse de cualquier dificultad- su tono era de experiencia pero sobretodo esperanza para este reino que había tomado bajo su protección solo por conveniencia.
Había crecido un aprecio ahora que estuvo a punto de perderlo todo.
Alibaba sonrió -eres todo un orgullo para nosotros- agrego al acercarse en ligeros brincos abandonando la fruta por el momento, abrazando al niño que hiso un gesto de fastidio el cual ignoro con cierta practica otorgada durante el día.
Pero Toshirou no se alejó -estoy tan orgulloso de ti, sobrino- los ojos cálidos del rubio eran tan conmovedores a la vista para el helado niño, que rio por lo bajo sin apartar la invasión de espacio personal -cuando crezcas… tendrás a un buen de mujeres detrás de ti-
Un gesto congelado pero sin poder replicar ¿Por qué todos piensan eso? Negó ante las prioridades de los dos "adultos" que le decían eso cada vez que podían -tu eres mi sobrino favorito- continuo.
-Soy tu único sobrino- contradijo el antiguo capitán planamente, sin embargo no se alejó de esa mano acercándolo.
-Pero eres mi favorito- contesto alegre el rubio dando una sonrisa esplendida en dirección al niño -ahora… ¿puedes decirme Tío Alibaba?- apretó el agarre obligando al otro a voltear incrédulo -o tío Ali- sugirió.
Un manotazo para cortar el abrazo de manera violenta -Déjate de niñerías- se alejó Toshirou ante el puchero del rubio.
-Pero somos familia… - chillo Alibaba de animoso con el otro que por más que se alejaba, parecía era imposible.
-Quieres que te diga así… solo para sentirte mayor- acuso airado cargado de acidez.
-Ey soy mayor- lloriqueó el "adulto" indignado.
-Mentalmente no- sin emociones contradijo el Shinigami, sintiendo que esta platica siempre la tenían.
-Deja de meter mi mentalidad en esto-Alibaba alzo su dedo no sin apuntarlo con descaro.
-Imposible- se encogió de hombros, pero sus mejillas fueron agarradas para ser estiradas -SUELTAME SALUJA- advirtió con una baja de temperatura.
Pero Alibaba estaba feliz de este momento de compartir, tenía un sobrino asombroso con el cual convivía casi todo el día (aunque fuera peleando)… era su familia, aunque Ahbmad este encerrado y Sahbmad fallecido, le quedaba el pequeño que aunque no fuera de sangre, sentía aprecio.
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Sinbad miraba con diligencia los papeles, soltando un gran suspiro para revolverse su cabello ahora sin turbante… sus ojos sospechosos a los documentos como si estos con tal intimidación se realizaran solos.
No funciono.
Jafar a su lado suspiro no ayudando en nada los intentos de trabajo del rey de los mares, su postura firme con sus manos cruzadas dando un vistazo a la mesa ahora por completo desordenada prediciendo que el prodigio estará enojado a su regreso por tal desastre en su ausencia.
-cómo puede un niño escribir con tales términos- se quejó airado Sinbad al dejar el papel de golpe en la mesa, mirando el techo como si el cerebro se le hubiera quemado de tanta reflexión.
El antes asesino dio golpecitos consoladores -tu apoyaste que se fuera- fue su única respuesta, recibiendo una mirada herida de su líder -es la verdad- se excusó simplemente.
Murmurando algo de "preferencias" y "porque no usa términos más fáciles" Sinbad se rindió a intentar de nuevo leer ese tratado de comercio en el cual el prodigio estaba trabajando antes de la interrupción de Alibaba.
El abrir brusco de la puerta -YA ESTABA ASI- Sinbad escupió sin pensar al estar acostumbrado a las reprimendas de Toshirou a su área de trabajo, aunque Alibaba era peor… el rey de los mares solo acomodaba cuando el niño estaba cercas.
Algo de expectativas de un rey que no quería bajar a la mirada del prodigio, por alguna razón quería que se sintiera orgulloso… aunque lo normal fuera al revés (que el adulto estuviera orgulloso del niño, aunque esto ya era).
Era Alibaba con el cabello revuelto sin aliento junto a un Toshirou inmutable -El imperio Kou está aquí-
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Bueno capitulo corto, por fin ya llego Kou!
Lo veremos en el siguiente capitulo!
Neah20 fuera…
