Hielo 13: Reanudar

Desde la cima del acantilado, una vista de Baldadd en todo su esplendor donde los puertos engalanaban diversos barcos de un imperio invasor… sin embargo la figura parada de manera rígida solo observaba esto con paz y resignación.

Toshirou no regalaba nada con su rostro serio, sus ropas eran distintas con un pantalón holgado blanco y una camisa blanca con faja color negra donde guardaba las riquezas necesarias para el viaje y su saco sellado de djinn.

Aunque ya no traía una capa vieja (al parecer alguien se la tiro en un descuido) ahora portaba una nueva en color blanco que colgaba largamente, casi el sentimiento de su propia como capitán de la 10ma división.

Más si contaba con su espada en la espalda, tan lejos de ser como Hyorinmaru pero reconfortante a su manera… de su mano cargaba un pequeño costal con el resto de sus riquezas de aquel cajón, divididas de una manera equitativa.

Pero por el momento su vista turquesa en la ciudad que abandonaba, no porque quisiera… lo ideal es que reanudara su viaje al asegurarse que Baldadd estuviera mejor… pero fue obligado al ser parte de la nobleza de este reino.

Soltó un sonoro suspiro irritado, su rostro neutro bajando en el análisis de aquellas casas casi reconstruidas con un ligero viento removiendo sus propias ropas… se sentía que estaba fallando en su deber, el cómo antiguo capitán abandonando.

Inaceptable.

Levanto su vista de nuevo al puerto donde los niños seguramente reanudaban sus labores de pesca ajenos al conflicto político, sonrió orgulloso de estos pero no era algo que aceptaría.

El mar era una cosa tranquila, agitada y refrescante… el barco rumbo a Sindria había marchado hace tiempo.

Recordó el ofrecimiento de asilo de Sinbad, ante esto sus labios formaron una tensa línea molesta por ser tratado continuamente como un niño… casi al nivel de Aladdin, tan preocupados por su condición… simplemente no querían que marchara cuando el dio a conocer su plan de viaje.

Aun con el duelo con Jafar, fue terco y ganador del encuentro con su réplica airada "no pertenezco a su gente para que me ordenen" -que pasa con ese hombre- murmuro sospechoso por el peliblanco, aun el propio Sinbad se había retirado cuando la discusión comenzó a tomar ese rumbo.

Ambos adultos lo miraron con aprehensión, pero cedieron a su deseo.

Pero Alibaba era otro asunto, este nombrado tío no estaba conforme con el rumbo de su camino… casi obligándolo a subir en el barco, claro que el antiguo Shinigami no era para ser subestimado usando su kido para dejarlo fuera de combate entregándolo como un costal a Sindria junto con un Aladdin perturbado.

-Listo- pidió una voz a su espalda sacándolo de sus pensamientos, Morgiana cargaba una gran mochila que le hiso ganar una mirada de reprimenda por parte del serio niño ante su tamaño -no es pesada- se excusó.

Toshirou soltó un suspiro con resignación masajeándose el puente de la nariz-no es necesario que vengas conmigo- aclaro como tantas veces desde que la fanali expuso su ideal de seguirlo.

La pelirroja ni parpadeo ante una rotunda negación -tengo una deuda contigo- fue su respuesta escueta.

Un duelo de rostros sin gestos, el silencio solemne en lo que turquesa chocaban con rojizo hasta que el primero volteo los ojos -no tienes deuda- su tono era uniforme con tintes de mando, cruzo su brazo sin embargo el costal de su mano seguía cercas.

-Pero la tengo- replico despectivamente la chica, ajustando la correa de la mochila facilitada por Barkak cuando supo que sus intenciones serian seguir al príncipe desterrado.

-No es una misión de lucha contra las anomalías- arqueo una ceja el peliblanco, dándole la opción de ver que no era lo mismo que Alibaba había expuesto en su ligera discusión.

El rubio era firme en querer luchar al lado de Sindria contra la gente que le hiso eso a baldadd, por su parte el antes Shinigami no veía nada reciproco el querer buscar venganza por su reino… quizás cuando encuentre a Hyorinmaru cambien sus prioridades.

Pero la pelirroja tenía un gesto plano, ligeramente curioso -no importa- expreso cortante.

-Ni siquiera sabes de que trata mi viaje- gruño fríamente.

La adolescente inclino su cabeza -no importa- repitió.

Un largo suspiro -puedo hacerte lo mismo que a Saluja- advirtió oscuramente, su enfoque más severo pero la chica solo se tensó.

-Te rastreare- fue su solemne respuesta.

Arqueo una ceja, no es como si el dejara rastro ahora que sabía iba a ser seguido, pero no era la opción tener una estela en forma de adolescente pelirroja -Has lo que quieras- replico rendido no sin lanzarle el saco con el resto de las riquezas.

Ella miro dicho costal para luego alzar la vista confundida.

-No sería prudente que solo uno cargue el presupuesto- fue su respuesta cortante comenzando su andar.

Morgiana no era una persona de muchas preguntas, sus palabras siempre las demostraba con acciones y esta era una de ellas, pues más allá de su agradecimiento al darle la posibilidad de leer (que le falta mejorar) había algo extra que la motivaba a separarse de sus liberadores (Aladdin y Alibaba).

Caminando detrás, teniendo una imagen de la menuda espalda de aquel que sería visto como un niño para todos en el entorno, menos para ella aun con expresión monótona le tenía respeto y algo de comprensión.

Lo había notado en sus momentos juntos, era analítica e inteligente como lo había destacado en diversas ocasiones Toshirou… provocando que notara ciertas secuelas que ella misma padecía como alguien que fue esclavo… algunos ligeros movimientos de reflejo, hasta cuando parecía sumergirse en pensamientos eran solo los poco que percibió.

Quizás no era lo único, pues esos turquesa brillaban en ocasiones como si cargara con una sabiduría de años.

Pero no era para preguntar, eso no estaba en su naturaleza así que solo pensó un poco sin observar los arboles cerniéndose en su camino, con los pasos casi inaudibles entre la tierra -también fui esclavo- su voz era clara a través de ambos soltando el mayor de sus motivaciones.

El niño se paró en seco, mirándola con horror por encima de su hombro en una silenciosa interrogante que le había roto su madurez, era casi vergüenza… y lo era para Toshirou, capitán de una escuadrilla de shinigamis haber sido reducido a eso en su momento de ignorancia.

-Yo quiero ver el mundo contigo- Morgiana prometió sin siquiera pararse cuando paso a la estatua que era su compañero de viaje.

XXXXX

Reino de Aktia:

Morgiana no era una persona fácil de perturbar, con sus años con Jamil la adoctrinaron en sofocar sus emociones que pudieran acarrear algún daño o burla de este… agregando que tampoco está en la naturaleza fanali, si Mazru no era digna prueba de tales faltas de emociones.

Encontrar a Toshirou, un niño tan ajeno a mostrar sus emociones fue refrescante algo que el propio general de Sindria encontró cómodo en sus pocas interacciones.

Ahora sin embargo era obvio que estaba enojado, quizás más molesto mientras se movía con gracia entre ese mercado lleno de gente gritando.

Su postura era rígida casi no perceptible, sus ojos tomaron un matiz más oscuro y no hablaba… no es como si fueran a conversar, pero parecía desviar su mirada de la presencia de ella.

Aun cuando no llegaron a civilización, esos días en el desierto o entre la fauna era como si una pared se alzara entre ellos.

Pero como también eran buenos en ocultar sus emociones, eran muy malos en socializar o en este caso enfrentar lo que seguramente molestaba al niño… por lo cual pasó los días silenciosos donde comían en el mismo ambiente lúgubre hasta que llegaron a esa ciudad… cuyo nombre fue ladrado como "Aktia"

El mercado estaba lleno de diversa mercancía, colores y luces que llamaban la atención de Morgiana ante el panorama nuevo casi arrancándole sonrisas.

-No te separes- llamo Toshirou con mando, detenido en medio de la gente dándole ligeros desplantes.

Sobresalía como pulgar adolorido, tan fresco y elegante que algunas miradas codiciosas le eran lanzado estas solo crecían al verlo acompañado por alguien del gran clan.

Los murmullos ligeros entre la gente en el comercio normal aumentaron, los rumores pronto se dispersaron y cada vez más ojos seguían a esos dos niños que no contaban con la supervisión o el conocimiento de que un gran comerciante de esclavos estaba de paso por el lugar.

Claro que Toshirou sabia eso, lanzando miradas ocultas entre las sombras con resignación… Morgiana también se percató pero no le intereso aunque la tensión en sus hombros la señalaban para lanzarse a luchar si era necesario.

Ambos jóvenes siguieron en silencio aquel enojo del antes Shinigami menguado al notar que estaban siendo seguidos cuando salieron de las calles transitadas -hay un pequeño hotel más adelante- expreso casualmente, pero su vista de reojo a sus espaldas notando el aumento de las pisadas en una calle sola.

Ahora la distancia entre ambos se había acortado hasta casi estar uno al lado del otro.

-Pero que tenemos aquí- un hombre salió en su camino, sus ropas eran lujosas y portaba más joyas de las necesarias con un turbante cubriendo su cabello rubio sucio, su mirada era codiciosa y una sonrisa mal intencionado… alto y gordo como la mayoría de los hombres de ese negocio.

Eran rodeados como si esto fuera la orden, las burlas en sus rostros y una sonrisa codiciosa -niños jugando lejos de casa- continuo dándoles desplantes inocentes -no quieren acompañarnos- pidió amablemente.

-No- ambos chicos dijeron secamente, su rostro plano y sin pizca de temor en ellos… esto provoco carcajadas burlistas.

-Crees que tienes posibilidades… con esa espada- pidió mirando la espalda del más chico -es casi más alta que tu- se burló -aunque se nota la calidad, quizás nos den algo por ella- pensó codicioso.

-Haciendo planes cuando aún no ganas- Toshirou replico con un tono austero que sorprendió a algunos de esos delincuentes por tal madurez y más de uno volteo a ver si no había intercedido un adulto.

-Deja de jugar Ahil, solo toma la mercancía- gruño uno al lado, recibiendo un golpe por su tono formal.

-Soy tu jefe, idiota- déspota gruño el rubio, lanzando un suspiro -el blanquito será fácil… lo único peligroso es la chica del gran clan- desestimo prontamente haciendo señas con sus dedos enjoyados casi aburrido.

-Señorita Morgiana- pidió el antes Shinigami con una expresión aburrida en dirección al comerciante, esta entendió dando un paso hacia atrás obediente.

La fanali sin expresión dejo al niño desahogarse, se sintió algo culpable al ser el motivo de tal frustración… cuando cada delincuente estaba en el suelo y el grito de horror de Ahil retumbando en sus sensibles oídos se acercó al que enfundaba su arma -lamento lo que dije- rompió -no quiere decir que fueras esclavo-

-Pero lo fui- Toshirou la miro sin emociones, un rastro de sudor de su frente pero sin signos de cansancio.

Esto causo un ligero silencio -No fue mi intención decirlo de esa forma…- continúo Morgiana con monotonía, pero sus ojos eran suaves y arrepentidos.

-No es lo que dijiste, Señorita Morgiana- negó el peliblanco alzando su mirada para coincidir -sino el recuerdo que me trajo- miro sus propias manos menudas con el mismo tono de vergüenza.

La fanali puso una mano en el hombro en un rigido consuelo -no hay vergüenza en algo que no podíamos entender- indico con experiencia que llamo la atención de esos ojos turquesa tan llamativos y profundos, como dos joyas preciosas dispuestas a apagarse por el mero recuerdo de lo que fue -solo hay que seguir-

El sonrió divertido -dándome consejos- aseguro secamente, como si tal cosa no fuera posible… Morgiana se sentía extraña ¿era la mayor? Era normal eso entre las personas ¿no? entonces porque se sentía como que no contaba con la experiencia suficiente para aconsejarlo -pero gracias- expreso con la misma actitud poderosa sacándola de su pequeño analisis.

Ella afirmo sintiéndose mejor por lograr romper la incomodidad, que no era notable al ser tan serios.

-Hay una celda fueras de la ciudad, pasaremos un día aquí para descansar antes de partir a esta- dijo el plan al parecer la muralla silenciosa ahora rota, la fanali afirmo no sin un brillo inquieto -Puedes esperarme…-

-No- corto la fanali ignorando los lamentos de los delincuentes tirados a su entorno -yo iré- aseguro confiada, no era su primera celda fue su consuelo.

Toshirou la miro divertido, sabiendo por su tío su "aventura" -solo tengo algo que preguntarle al djinn residente- comenzó a saltar con indiferencia a los que intentaron esclavizarlos, la chica siguiendo su ejemplo para comenzar su camino al hotel más cercano.

Saliendo de las calles, volvieron a toparse con gente animada en torno a un negocio con chicas exuberantes haciéndole elogios al peliblanco que ignoro cortésmente, no sin un tinte rojizo en sus mejillas.

-Estoy buscando una pertenencia- explico volteando a Morgiana quien solo arqueo una ceja -no sé si en verdad este en uno de los calabozos sin conquistar, pero no pierdo la esperanza de encontrarla- el Shinigami dijo lo general de su motivación.

La fanali acepto esta explicación, no la necesitaba para seguirlo eso era seguro… pero este voto de confianza era un avance para su relación tan fría.

Pero también había un propósito para el austero shinigami, quizás compartiendo el querer ver el mundo nuevo...

XXXXX

En Sindria…. El día era cálido como de costumbre, los meses que siguieron fue unos en los que el segundo al mando retomaba su postura ante la ausencia del rey.

Los invitados siendo atendidos, aun cuando Alibaba estuviera enojado casi embarcándose el solo en búsqueda de su sobrino… hasta caer en depresión.

Pero eso no le preocupaba por el momento al antes asesino que caminaba entre los pasillos elegantes del palacio para encontrarse en un área en específico donde una maga de aspecto exuberante saltaba por su repentina llegada.

-Están listo- pidió tratando de parecer calmado.

Pero la maga arqueo su ceja al verlo como un mar de nervios, afirmando para entregar un pergamino trabajado... era su orgullo.

Jafar miraba con nerviosismo aquel resultado entregado por Yamuraiha esta tenía un rostro confundido y sospechoso por tal muestra de emociones en el siempre neutro -pero aun necesito al individuo para estar seguros, sabes que este tipo de magia falla con solo una muestra- expreso muy adentrada en su propia área.

Pero las pupilas del segundo indicaban que estaba leyendo que prestándole atención, dejando caer sus hombros para apretar con fuerza el papel en un gesto amargo -necesitas al individuo- pidió al parecer si escuchándola.

La maga hiso su cabello hacia atrás, su pecho mas visible pero siendo un gesto natural no llamo la atención del compañero -si, esto puede fallar mas cuando la muestra no es reciente- su gesto se torno avergonzado -pero creo que esto da un indicio- mascullo.

Jafar le dio una mirada filosa que le hiso ponerse firme, soltó un largo suspiro mirando el papel en su puño como si fuera el pecado mas grande del mundo -bien- indico incierto, esto provoco que parpadeara la única testigo -no digas nada de esto- advirtió en un tono de negocios -no hasta que obtenga al individuo en cuestión- gruño.

La maga hiso su rostro hacia atrás de pura impresión -¿Por qué?- pidió bastante curiosa -¿de quiénes son las muestras?- volvió a insistir ante el estudio mágico que le pidió Jafar tan repentinamente cuando llegaron.

Pero este no le respondió, solo dio la espalda y continuo con sus deberes confiando en el silencio de su amiga.

XXXXX

El djinn Haagenti los miraba desde su altura con ojo crítico y sospecha, aparentaba de mediana edad con pectorales firmes en el azul de su especie y pantalones holgados blancos, su cabello en juego peinado hacia atrás en un corte rebelde… podía ser intimidante, mas con el rostro serio… pero sus ojos eran sabios donde los dos niños se veían reflejados.

El cuarto rodeado de joyas diversas o pesadas estatuas se respiraba el ambiente cálido de la tensión, los primeros visitantes en estos dominios viéndolo en todo su esplendor.

Pero no podía negar el logro o la presencia del niño que parecía liderar la invasión de ese calabozo, donde siete niveles fueron superados con sus dificultades en un indeterminado tiempo (que no se molestó en tomar).

La primera impresión era que moriría en el primero dándole lastima por la singularidad potente del menor que hubiera madurado para convertirse en un buen conquistador, pero a pesar de la escasa edad (o la falta de experiencia) fueron insistentes y aun cuando la niña del grupo parecía a punto de colapsar continuaron.

-Es decepcionante que un niño sea aspirante- olfateo el djin con su voz retumbando en la roca, sus ojos detallando el flujo de rukh entorno al pequeño cuya apariencia demacrada no parecía menguar en nada ese aire elegante.

Una mirada lacerante por parte del niño, cuya espada en su espalda fue tomada en una postura amenazante -más respeto, Djinn- amenazo divirtiendole un poco pues por su estatura era un gesto adorable para el sabio regente -no soy aspirante a nada como tú…- advirtió.

Esto hiso que ambas cejas fueran elevadas en el rostro del orgulloso regente -llegaste hasta aquí ¿para nada?- no quería sonar ofendido, pero lo estaba.

Los turquesa le provocaron algo de sorpresa, dando un paso tentativo hacia adelante el niño alzo su vista a su dirección -quiero saber si había algo mío en tus dominios…- expreso con un suspiro -pero me temo que no- la decepción era notable.

La niña pelirroja lanzo una mirada en blanco, pero no rompió su propio silencio la postura era rígida y aun herida estaba dispuesta a entrar a la defensiva si llegara a ser el caso.

Haagenti abrió la boca -eh- dijo algo inquieto -¿ya te vas?- sonaba incrédulo al ver al chiquillo darle algunas atenciones a la niña para su curación en unas habilidades que le hubieran interesado preguntar si no fuera tan orgulloso -así solamente…- torció la boca cuando fue evidente que estaba siendo ignorado -cuando puedes obtener riquezas- su voz se alzo haciendo que las paredes temblaran.

-No seas infantil, señor Djinn- regaño en una presencia tan antigua como el propio mundo que casi sofoco la del propio regente.

Claro que Haagenti estaba más que ofendido por ese titubear de su propia postura -¿Infantil?- gruño amenazante, la niña parecía tomar esto para ponerse de manera protectora el niño por su parte tomaba el mango de su espada en la espalda -entras en mis dominios… ignoras mi presencia… ¿soy infantil?- advirtió la cólera en sus ojos sabios.

Un suspiro -lamento mi imprudencia- el peliblanco agrego con educación.

El djinn apretó los labios nuevamente, cruzo sus brazos tajante -te perdono- dijo creídamente, una sonrisa soberbia -como muestra de mi bondad… te escojo como mi rey- su tono no era de agrado, pero veía potencial y también estaba curioso de esa naturaleza que sabía ocultaba.

Como dueño y sabio de alma toran, Haagenti no podía leer fácilmente a este niño aun con sus habilidades… la niña pelirroja era del gran clan fácilmente juzgada, pero no le interesaba.

El niño parpadeo mientras su compañera inclino su cabeza -yo no deseo…-

-SILENCIO- su tono retumbo -no es una pregunta, es una orden- rechino los dientes.

Entrecerró sus ojos en reprimenda -no pienso tomar otro djinn- gruño.

-¿Otro?- ahora si estaba insultado más cuando no detectaba ningún "colega" -YO NO SOY OTRO, SOY EL GRAN HAAGENTI- se tragó el resto de su presentación ante la severidad y el descenso de temperatura en su cuarto de dominio donde se suponía todo estaba bajo su capricho.

Buscando entre sus ropas, el aspirante a rey saco un costal y con magia extraña parecía abrirlo… entonces lo noto, aun la del gran clan parecía sorprendida cuando entre sus manos mostro diversos contenedores preciosos con djinn.

-Oh- dijo Haagenti al acercarse en una estatura normal, se asomó mirando al niño con sorpresa evidente -Samigina, Sitri, Botis, Malthus y Seere… ¿hola?- murmuro no muy seguro, las estrellas de los contenedores brillaron en insultos que provocaron una risa del peliblanco -¿puedes escucharlos?- pregunto.

-Por supuesto, son los más tercos que me siguieron a la fuerza- el niño negó, la compañera lo miro parpadeando -no era algo para contar- se excusó.

La celda empezó a tambalearse -hay que salir- advirtió la pelirroja por primera vez su voz escuchada por el regente de la celda

-No me gusta compartir, pero tampoco quiero quedarme aquí- Haagenti expreso con una sonrisa soberbia -mi rey- dijo burlista y aun cuando el chico quiso amarrarlo con kido este ya había desaparecido.

La espada era un buen sitio para descansar, Haagenti se alababa por su astucia cuando miro el cielo desde su nuevo hogar escuchando los insultos airados de sus "compañeros" desde la mano de un enojado niño.

-Cierto, no pregunte sus nombres- no importaba, el djinn lo sabría de todos modos con el tiempo.

Mientras Toshirou en medio de un cráter con la luz del sol picándole el rostro y rodeado de riquezas maldijo internamente el capricho de ese Djinn, otro que lo seguía en contra de su voluntad.

¿No había respeto en ese mundo? Pensó enojado al sentarse y notar a Morgiana cuyo rostro estaba parpadeando como búho -te duele- pidió al saberla herida.

La fanali busco entre sus ropas ajena a la pregunta olvidando sus malestares, luego saco un recuerdo preciado que eran sus grilletes que fueron observados curiosos por Toshirou -tengo un familiar- murmuro pues aun cuando fue un parpadeo, oyó la voz que le explico escuetamente lo que sucedía.

-Maldición- Toshirou fulmino a sus joyas todavía en la mano sabiendo lo que significaba después de estudio, uno aprovecho la libertad otorgada para darle a la fanali un contenedor familiar por sus acciones leales en el calabozo.

Luego busco en el entorno, dejo caer su cabeza al notar al djinn en su espalda también… en efecto, no había respeto en ese mundo.

-Bueno hay que descansar- Toshirou mascullo al ponerse de pie mirando las riquezas -y un lugar donde almacenar esto hasta que sea necesario- negó nuevamente mirando a uno de sus djinn que le ayudaban con eso.

Quizás era momento de dejarlos acompañarlo… por más que le doliera, los chicos tenían el derecho… eso y que estaban molestos por la astucia de Haagenti o celosos de que no sería sellado al escoger su espada como contenedor.

Era injusto para su orgullo, pero no los usaría.

XXXXX

Ithnan no pudo ocultar su jadeo de fascinación al ver desde la altura de ese cielo tranquilo ese cráter donde la celda 48 había estado durante años hasta ahora su conquista, no por el hecho de ser conquistada por la singularidad... no solo era eso... si no por lo que mostraba al comenzar acomodándose diversas joyas en su persona.

sus ojos brillaron astutos, con una sonrisa depredadora -no podemos dejar eso crecer mas tiempo- gruño oscuramente con su báculo alzado al ocultar su presencia de las habilidades del niño... ahora era tan claro que esa singularidad debía ser detenida si a esa edad ya tenia a tantos djinn en sus dominios.

Aun cuando no fue a Sindria y no parecía compartir un objetivo claro, era una promesa que debía ser sofocada antes de ser atraída por alguien mas... o hasta guiada por el magi equivocado.

-Pero...- olfateo en esa dirección cuando la pareja de pequeños comenzó a embalar las riquezas en tierra con ayuda de un contenedor.

Tenia una curiosidad no podía negarlo, por tal prometedor rey de ahora tantos contenedores... algo en su interior le pedía acercarsele para congeniar... gruño ante esa naturaleza como magi de alma toran que parecía querer resucitar para Toshirou Saluja.

Desde Baldadd que lo seguía recordaba de alguna manera su pasado... apreto los labios en disgusto, no podia dejarse arrastrar por tales sentimentalismos.

Con esto en mente, debia reportar y esperar instrucciones.

XXXXX

Fin del capitulo, uno corto!

Bueno, ya presente los djinn de Toshirou... cuya conquista es un misterio todavia, aqui les doy sus nombres sacados de las clavículas de salomon:

Celda 4.- Samigina

Celda 12.- Sitri

Celda 17.- Botis

Celda 38.- Malthus

Celda 70.- Seere

y la recién conquistada 48 Haagenti.

De ahora en adelante Toshirou las portara, pero no usara... bueno no sin algun motivo, despues de todo el niño es un prodigio en su propio camino sin ayuda... pero como sabran, los djinn lo estabilizan con su reiatsu.

Morgiana se fue con el en algun tipo de alianza entre esclavos, en una mision silenciosa de colegas... tambien hiso que el shinigami comenzara a "ver" el mundo y no solamente viajar con un propósito.