Hielo 14: Trampa
La noche era fresca entre esos árboles delgados, el viento ondeaba en una tranquilidad a ambos ocupantes con una pequeña fogata a sus espaldas… el silencio era una cosa común entre ellos, pero lejos de la incomodidad.
La luna llena iluminaba un amplio pastizal como panorama, Toshirou levanto su mano y tomo un suave listón de color negro con severidad en una imperturbable molestia -el siguiente punto es algo peligroso- examino con los ojos entre cerrados, liberando el agarre para soltar en el viento.
Su visión con el reiraku mejoro con el tiempo y aunque le hubiera gustado evitar la zona de dicho listón, no podía continuar sin un descanso debido antes de la siguiente civilización… suspiro cambiando de nuevo al mirar el cielo con ausencia.
Morgiana afirmo en silencio acostumbrada a que el niño se perdiera observando el cielo, en una actitud de ver algo que ella no… pero no pregunto -¿Dónde es?-
-Magnostadt- expreso con una mirada ausente apretando sus labios en disgusto -escuche rumores, espero que sean solo eso- desestimo prontamente al ponerse de pie, no queriendo ser influenciado por cuchicheos entre comerciantes.
Miro a su compañera que lo enfocaba con una confianza -después pasaremos a Reim- sonrió de medio lado -escuche que hay más gente del gran clan- ofreció a lo que ella tuvo un ligero movimiento de cejas, Toshirou forzó una sonrisa por la intensidad de sus ojos pero negó aliviado de leerla muy bien -estoy seguro querrás saber algo sobre ti- sonrió con educación.
Morgiana lo miro largamente, el niño había crecido un poco más pero todavía ella era la más alta entre ambos… pero también estaba esa actitud que le hacía seguirlo para ver en lo que se convertiría, sonrió con honestidad -gracias-
El antiguo Shinigami negó con solemnidad -es lo mínimo que puedo hacer por ti- ofreció sencillamente, tan natural que conmovió a la imperturbable fanali -es hora de descansar- dio una inclinación de buenas noches siendo respondida de la misma manera.
La fanali se quedó observando el cielo unos momentos más disfrutando del paisaje mientras sus manos descansaban en la tierra firme, su mente dando vueltas al encuentro con más gente como ella… como mazru.
Se sintió satisfecha, entrando a disfrutar el panorama que le hacía recordar lo afortunada de ser libre.
Para la distante chica era ver el cielo con calma una más de las cosas que Jamil le había negado en su infancia, sus ojos reflejando el espectáculo entre la oscuridad soltando un largo suspiro ante el sonar del crepitar de su fogata… se levantó sacudiéndose optando por descansar, confiando en las defensas que el niño implementaba entorno a su lugar de descanso.
Por esta razón Toshirou la apreciaba, ella era conforme con saber de sus "artes" de manera general nunca preguntando el ¿Por qué? En una perspectiva profunda.
Con esto en mente y captando la presencia acercándose, el prodigio entro en un sueño profundo pensando en su cuadrilla de la 10ma división tan distante.
XXXXX
La ciudad era asombrosa rodeada de grandes edificios que sobresalían por encima del muro, Morgiana ansiosa esperaba en la fila junto con la gran maleta que parecía ocupar otro lugar… no es como si fuera algo que se notara con su postura firme y rostro ajeno a cualquier emoción, pero en sus ojos era lo único en lo que se podía delatar.
El plan era descansar ahí además de reabastecerse, antes de partir a Reim donde se tenía conocimiento de otras tantas celdas dispersas en esos territorios (también conocer a los fanalis residentes).
Para la fanali no era importante haber estado tanto tiempo fuera de la civilización, había mejorado en su lectura y escritura además de haber entrado a una rutina diaria de entrenamiento, donde el chico había advertido que no era el indicado para enseñarle ya que era especialista con armas… cuando ella era lucha cuerpo a cuerpo.
Pero aun así, había influenciado y tenía un enfoque más amplio de sus ataques.
También aprendió sobre su contenedor familiar, Sami Selseila al igual que un límite muy corto para usarlo.
Dieron un paso en esa fila, Toshirou enfrente de ella con su gesto plano y brazos cruzados, los contenedores eran discretos la gran espada envuelta entre tela cubriéndole el símbolo de contenedor, sin embargo eran señalados en susurros mal disimulados del entorno.
Quizás la apariencia del niño era como un pulgar adolorido a donde fuera, tan atrayente con su porte que era un objetivo para cualquier comerciante de esclavos como fue evidente en Aktia.
La fanali era consiente que ambos eran objetivos de tales comercios.
-Motivo- un hombre alto que funcionaba como guardia ladro sacándola de sus pensamientos, un mazo imponente casi de su gran tamaño estaba agarrado en una postura amenazante mirándolos desde la altura con aura de desprecio imparcial.
El ambiente hostil parecía funcionar en los otros visitantes, como si era una amenaza indirecta de que malas intenciones dentro de su gobierno no sería perdonado… claro que los dos niños se plantaron enfrente en una actitud distante nada motivados por esta presión por parte del guardia.
-Turismo- la voz imperturbable de Toshirou contesto con formalidad, alzando la vista para coincidir con la mirada del ¿verdugo?
Una carcajada fingida por parte del adulto, tirando su cabeza hacia atrás de puro placer para bajar su postura imponiéndose por encima del peliblanco con los ojos inyectados de ira -crees que puedes engañarme… alguien como tú- escupió.
Por reflejo Toshirou hiso mueca de asco al limpiarse el rostro la saliva saltada por tal comentario oscuro -¿Qué significa eso?- los turquesa brillaron hostiles, el verdugo retrocedió con los brazos cruzados.
-Singularidad- gruño como si fuera el mayor de los insultos -permitir que alguien como tu pise nuestras tierras… nunca- torció la boca con total disgusto.
Los susurros se alzaban por lo escuchado, cada uno apuntándolos con descaro en inquietantes rumores -como se atreve- algunos magos residentes los miraban de reojo con desdén sin importar que dichas palabras fueran escuchadas.
La fanali entrecerró sus ojos en disgusto distante, pero no se movió con las manos en puños en las correas de su pesada mochila dispuesta a interceder si llegara a ser el caso.
Un golpe en el suelo por parte del hostil -márchate niño- advirtió amenazante, apretando su arma con una finta de que estaba dispuesto a usarlo… por su parte el guardia no podía apartar sus ojos del rukh entorno al crío y le enfermaba tal ambiente, era como ese rey en esa isla del sur.
No podía permitir que un aspirante a rey de los goi entrara en sus dominios.
Un descenso fugaz de temperatura, sin embargo Toshirou no cedió al temperamento por el típico motivador de sus molestias -Solo queremos abastecernos- molió los dientes ante su comentario, aunque no fuera lo que quisiera decir.
Los turquesa midiendo el rukh sabiendo que ese fue su mayor delator, aun reteniéndolo parecía que esta gente parecía tener desprecio a las singularidades.
Agradecía bloquear la esencia de la mayoría de sus contenedores, sería una historia más problemática.
-Mira Goi- empujo con su mano el hombro del joven que no cedió, tercamente plantado en su lugar sorprendiendo un poco al guardia por tal resistencia… pero esto lo desecho -márchate no eres bienvenido- aseguro fuertemente, teniendo la sensación que dicho niño podía ver el flujo del rukh ¿error? Quizás estaba imaginando cosas.
Estaba en una actitud hostil, eso era evidente para el antes militar Shinigami por lo cual reflexiono las motivaciones… suspiro llamando a su calma nuevamente, no sería prudente actuar conforme a los insultos y él no era de perder los estribos… culpaba a sus emociones infantiles todavía flotando en su consciencia como capitán.
O era al revés.
El joven miro a Morgiana por encima de su hombro, dispuesto a ceder y no ingresar por mucho que desearan descansar como es debido antes de una misión más larga.
-Rusaka- una voz consoladora o tintes de mando interrumpió la retirada de los niños y ese aire presuntuoso del guardia, ahí rodeado de otros tantos adultos con túnicas oscuras y sombreros de punta caminaba en su dirección siendo encabezado por un anciano con demasiadas arrugas de edad.
El golpeteo de su bastón era sonado entre la tierra, la emoción de los observantes era obvio y lo único que era evidente es que el señor de edad era alguien importante de la ciudad... lo era, se corrigió Toshirou expectante de tal interrupción.
-Canciller Mogamett- en una actitud bastante contrastante de la dominante, el guardia bajaba la mirada en sumo respeto que de manera ausente el Shinigami se preguntó si besaría sus pies si este se lo permitiera.
Los ojos sabios negaron cual regaño a un niño -no molestes a la visita- dijo en un tono de abuelo, tan cálido… tan engañoso -mis disculpas, jovencitos- expreso de manera amable en dirección.
-No hay problema, señor- una reverencia educada que fue copiada por la fanali -es un honor- expreso con formalidad, su diplomacia a flote.
Un brillo por parte de los ojos cansados -Ver jóvenes tan educados- volvió en una actitud honesta -Soy el Canciller, Matal Mogamett- se presentó, algunos miraron en desaprobación tal actitud de su líder ante dos niños goi pero lo pasaron por alto.
-Toshirou Saluja- en tono suave correspondió en una actitud ajena, aunque la sospecha ya estaba brillando oculta en los turquesa -Morgiana Hitsugaya- presento a la fanali, esta se guardó su sorpresa por tal agregado a su nombre, actuando al nivel del niño que se enorgulleció por la nula expresión en su compañera.
-Escuche que los Saluja son desterrados de Baldadd- olfateando una rubia miembro de esa escolta dijo no sin un tinte de burla -Tan cerca del imperio que los exilio ¿no tienen miedo?- señalo con sarna.
-Irene- el tono era de advertencia y ligero regaño aunque los "ofendidos" no reaccionaron ante tal veneno -lamento eso, mi niño- exclamo en dirección a los invitados (Toshirou se mordió la lengua para no replicar) -ahora, sin embargo es una sorpresa que alguien como tu esté interesado en venir a Magnostadt-
-Mis motivos no son nada oculto- Toshirou expreso uniforme, más bien molesto por hacer dicha entrevista cuando todavía estaban deteniendo la fila -sin embargo, no es prudente seguir quitando el tiempo a una persona tan importante como usted- expreso sin burla ni regaño, simples hechos.
La tal Irene los fulmino, pero la mano anciana detuvo de cualquier ingenioso insulto -Tienes razón, mi joven Toshirou- el anciano accedió -ahora, pasen… sean bienvenidos a la ciudad- alego por encima del sonido estrangulado del guardia.
XXXXX
La habitación alquilada daba una imagen asombrosa del reino de los magos, era sencilla con las comodidades básicas en acabados elegantes y cortinas blancas azotando con el viento, Morgiana ya se encontraba bajando la mochila en el rincón alejado sin prestar atención en general a la integración de su lugar a ser de descanso.
Dos camas estaban separadas por un buro, no había incomodidad después de todo entre amigos no era apreciado para mal el compartir el cuarto.
El Shinigami se posaba en la ventana con su vista critica al panorama, fue tan obvia la discriminación aun cuando caminaron dentro de la ciudad con aprobación del Canciller era dolorosamente notable que hasta los comerciantes trataban con más enjundia a los magos.
La ciudad era hermosa, mirando las calles animadas con artilugios flotando a lo lejos sin embargo se les advirtió que solo les tienen permitido cierta área a los goi turistas, al parecer estaba dividida en niveles según tu jerarquía… siendo los magos la más alta.
Como singularidad era más las miradas de desprecio en el camino hacia ese lugar, pero no se amedrentaron por estas pasando de ellas con facilidad.
El propio dueño del hotel advirtió con severidad el no aventurarse más allá de los niveles permitidos.
-Solo estaremos lo necesario aquí- expreso sentándose en el alfiler de la ventana con la espada cubierta por una manta descansando en su regazo, sus ojos pasando al interior.
Morgiana afirmo -es un lugar bastante hostil- agrego con nula expresión aun en su tono no se notaba la preocupación.
Miro de nuevo por la ventana, sus dedos en brillante azul con sus ojos cerrados en concentración -tus artes son una cosa de tomar- una voz interrumpió el proceso de seguridad en torno a su lugar de descanso.
Saltando con agilidad con su espalda en sus manos en amenaza de sacarla, la fanali también optaba por una postura defensiva al que aterrizaba en la ventana.
Con túnicas en cuadros blancos y negros, un turbante agitando con el viento junto con el largo cabello verde oscuro y una mascara cubriendo sus ojos sin embargo una sonrisa cortes en sus labios con la mano aferrada a la guadañan que sirve de varita-mi singularidad, que clase de saludo- se burló al entrar sin invitación a la habitación.
-Banquero- Toshirou saludo mordazmente, sus ojos cuidadosos en cada movimiento del invasor.
Chasqueando los dientes -Soy Ithnan…- expreso con una reverencia burlona -estoy impresionado…- busco el entorno -con tus riquezas aspiras a mas comodidades- miro un espejo en la pared cercana con un suspiro de decepción.
-Eso no importa- contesto cortante Toshirou, todavía en una postura defensiva.
El hombre negó con irritación, luego miro a la fanali con una gran sonrisa salvaje -pero has empezado en tu camino como singularidad- aplaudió alzando su barbilla en su dirección tensando a ambos niños -atraer gente a tu entorno-
Toshirou miro de reojo a Morgiana, esta no parecía reaccionar pero estaba dispuesta a atacar si fuera necesario.
La actitud protectora entre ambos parecía atraer un brillo nostálgico en el magi oscuro -ocultar a tus familiares es un don especial- le guiño un ojo -sobre todo porque no aprecian mucho por estos lugares a los usuarios de contenedores- informo.
-Que quieres- cortó el peliblanco irritado.
La sonrisa parecía vacilar, negando con un suspiro -paseando- aclaro -después de todo están en mis dominios-
-Nos has estado siguiendo- aclaro secamente la fanali, sus ojos entrecerrados sospechosos.
Ithnan se encogió de hombros indiferente, su sonrisa solo creció -tan habilidosa, digna del gran clan- felicito.
El magi pasó a sentarse en la ventana, su varita entre sus brazos cruzados los ojos rojos intensos en los niños tensos -que deseas- insistió el peliblanco irritado, pero aun con el tiempo las posturas estaban lejos de ser tan relajadas como el adulto presente.
-Conocerte, singularidad- expreso secamente al acariciarse la ligera barba, los ojos tomaron una tonalidad oscura o pensativa, por un momento Toshirou noto cierto brillo optimista o resignado.
-¿Quiere algo de beber?- pregunto Morgiana, no era broma ni siquiera sarcasmo… su rostro plano con su atención en los chicos de la habitación.
Ambos, tanto Toshirou e Ithnan la miraron con sorpresa de manera larga para que el segundo lanzara una carcajada alegre y verdadera.
-No, señorita Morgiana- reclamo Toshirou rompiendo un poco su postura cuidadosa, lanzando un desplante asesino a quien seguía tan divertido.
-Pero yo quería algo de beber- expreso en un tono de broma el magi, pero su rostro se volvió neutro al recuerdo de algo… saltando fuera de la ventana como si la habitación estuviera maldita-nos vemos, singularidad- se despidió prontamente.
Los niños miraron con clara confusión, luego compartieron un vistazo para empezar a instalar las defensas necesarias para que este tipo de interrupciones sean evitadas en el futuro.
XXXXX
Sinbad suspiraba relajado en su oficina de regreso a Sindria, sus ojos vagando a través de la ventana ofreciendo un viento fresco que lo relajaba de muchas maneras.
Su oficina tranquila, la soledad estaba presente y aun cuando tenía mucho trabajo, no tenía muchas ganas de realizarlo distrayéndose fácilmente con una mariposa que ingreso como polizón a sus dominios.
El tintinar de sus pulseras ante el movimiento de brazos para recargar los codos en el escritorio y su mentón entre sus manos, ahora nuevamente su atención a la nada de esa elegante oficina con colores vistosos en sus alfombras.
El rostro era lleno de una paz, sin embargo sus dorados traicionaban todo ese falso ambiente al recordar el reporte de Jafar sobre el prodigio de Baldadd.
Su rechazo le dolió más de lo que gustase en aquellos puertos de Baldadd meses atrás, cedió a la fuerte voluntad del niño pero aun con esto… ordeno secamente a Jafar tenerle un seguimiento durante su ausencia.
Algo que fue obedecido sin chistear, el peliblanco lo hubiera hecho aun sin sus órdenes.
Entre sus papeles de ingresos mercantiles, saco unos que ocultaba con cierto aprecio para leerlo nuevamente… como si cada vez que daba un vistazo, quizás algo se actualizara y dieran más detalle del paradero del prodigio.
Apretó los labios en molestia, sus músculos se tensaron cuando llego a la parte donde se perdió la pista desde el momento en que cruzo Magnostadt después de conquistar la celda 48 de los dominios de kou.
-Conquistaste una celda entonces ¿Dónde estás?- pregunto arrugando el papel en molestia de la incertidumbre, lo tiraría pero seguía leyéndolo al ser lo último que recibió de noticias.
Morgiana estaba con él, su consuelo inicial pero todavía era alguien inexperto a sus ojos.
¿Por qué dejo que se fuera? Una voz le susurro en reprimenda, recordándole que las singularidades debían estar juntas -hubiera insistido- pidió a la nada esperando una respuesta que no llegaría.
La terquedad siendo uno de sus rasgos, estaba seguro que empeoraría la ligera línea amistosa entre ellos… no podía permitir que tal brecha recién recuperada se volviera a instalar en tal orden impuesta de ir a Sindria.
Los dorados ojos se volvieron oscuros.
Sentía que había fallado, de alguna manera hubiera tratado de mantener a Toshirou en Sindria el tiempo suficiente para lograr encaminarlo al mundo ideal.
Ordeno ocultarle el hecho a Alibaba conociéndolo estaba seguro se embarcaría en su búsqueda, sin embargo no podrían seguir de esa manera cuando tanto el ambiente de Jafar como Sinbad los delataban ante todos sus generales e invitados.
Casi arruinan el Festival de la Cosecha "Mahrajan" al estar tanto tiempo pensativo ¿Por qué le daba más importancia? Se preguntaba al mirar su escritorio ordenado por pura inercia de los días que trabajo junto al niño… ah cierto, singularidades unidas… pensó contestándose a sí mismo.
Se revolvió el cabello, no podía concentrarse en eso cuando tenía invitados que tratar… un magi que conocer y un reino que gobernar.
La puerta sonó sacándolo de sus pensamientos, con una cara optimista recibió a Jafar -Los príncipes de Kou están a punto de desembarcar- informo con respeto desde la puerta.
Sinbad se estiro ignorando la mirada de reprimenda ante el nulo avance de los reportes por parte del segundo, se puso de pie con una sonrisa -príncipes de Kou- dijo alegre al comenzar a hacer su camino hasta la puerta.
-Se detectó un irregular descenso de temperatura- Jafar escondió sus manos en el reporte deteniendo el paso de su rey cuyo rostro cambio a uno grave por tal información lanzada -nuestros magos lo acaban de reportar- aunque su rostro era profesional, Sinbad aprendió que sus ojos brillaban ansioso y preocupado.
Esto provocó que el rey lo mirara largamente -Alista tus pertenencias…- su tono era de mando, el segundo bajo la cabeza en obediencia -busca a Toshirou y tráelo de regreso a Sindria para ser protegido y educado- esto hiso que el peliblanco levantara su rostro en sorpresa.
-¿Qué?- mascullo por tal orden en específico y futuros planes.
-Es un niño (aunque no quiera), sé que no es el único en el mundo en su situación…- los dorados brillaban decididos influenciados por las palabras de "el" -sé que Sahbmad lo hubiera deseado- puso de excusa el fallecido virrey -será tomado bajo la protección de Sindria como nobleza desterrada- el tono era decidido, no había lugar a las quejas aunque sabía seria lo último que recibiría.
-¿Estás seguro?- Jafar no se veía muy seguro, sus ojos lo traicionaban con tintes de ¿emoción? -en la postura como Alibaba y Aladdin- pidió entrecerrando sus ojos.
-Ya lo veremos cuando lo encuentres- Sinbad corto con sospecha, ahora seguro que sería hijo de Jafar… ¿extraño? Por supuesto ¡Hinahoho no lo dejara en paz! Cuando se entere que hasta el joven asesino ya se podría decir asentó cabeza.
Claro que no lo dirá, cuando tenga el chico se asegurara con ciertas pruebas ya que esto sería una buena excusa para dejarlo en Sindria como aspirante a general en un futuro.
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Kougyoku estaba avergonzada por las acciones de Koubun Ka, no había ningún apoyo para poder alzarse de todo aquel espectáculo que llevo a cabo desde que llego… sentía las miradas del entorno y esto solo la hacía sentir que actuó mal.
Hakuryu empeoro esto al desalentar su actitud, al ofrecer sus disculpas ante toda la comitiva hiriendo más a la pobre princesa que no quería más que ser tragada por un piadoso monstruo marino que abundan en esos mares.
La séptima princesa se sentía desprotegida, aun las palabras de aliento la herían.
-Hakuryu- una voz advirtió con un tono desaprobatorio, dicho chico parecía encogerse un poco avergonzado tiñendo la apariencia imperturbable que hasta ahora había mostrado a todo Sindria.
Sus ojos se aguaron al verla ahí con una expresión imperturbable pero sus ojos amables en su dirección -Hermana Haku- se acercó buscando consuelo, las palmaditas en su cabeza parecían mitigar su lamentable estado de auto desprecio -yoyoyoyo…- balbuceo buscando en el rostro algún indicio de vergüenza por acciones -LO SIENTO TANTOOO- silbo a todo volumen dando un abrazo.
La risa ligera como el viento, el silencio de todos los espectadores ante la nueva persona que por sus ropas nobles aunque oscuras era de importancia para el imperio kou, Jafar lanzo una mirada a su rey que se encogió de hombros ante la desconocida.
-Es un mago- Yamuraiha silbo bajo aliento llamando la atención de quienes lo escuchaban, aun Aladdin seguía la figura y el rukh en el entorno tan animado… luego ese báculo de metales preciosos… era uno de los que ugo advirtió.
Uno de los bastones divinos.
Un suspiro cuando el propio Koubun Ka intento colgarse de sus ropas siendo detenido por un Hakuryu molesto, luego levanto la vista de su hermana para mirar el entorno en un rostro neutro con sus ojos oscuros profundos -ahora, hermana Koug- llamo con cuidado, esta levanto la vista llorosa del abrazo -me permites- pidió con amabilidad, esta afirmo con un lagrimeo.
La séptima princesa retrocedió a las espaldas de su hermana, aceptando cuidar su báculo para enfrentar al público curioso.
Con sus puños e inclinada en un saludo estándar del imperio Kou-Cuarta princesa Haku Ren, un placer conocerlos- se alzó nuevamente.
Pequeña a comparación de Kougyoku pero tenía la presencia de alguien de carácter y fuerza, recibió de regreso ese báculo y la cara de todos fue de suma sorpresa.
Habían escuchado ese nombre, como alguien informado del entorno… Jafar simplemente amplio sus ojos ante un dato que carecían ¿un príncipe un mago? Era inquietante, pero mirando a los otros príncipes respaldándola era extraño.
El rey de los mares tenía la misma intranquilidad pero se la trago mostrando su rostro jovial a los invitados-Es usted bienvenida- se acercó a unos pasos -nunca imagine que otra princesa viniera- agrego con suma curiosidad -menos que fuera un mago- lanzo descuidadamente.
-Una condición que yo misma acabo de aprender- ofreció como respuesta la joven, alzando la vista ante la obvia diferencia de estaturas chocando con la mirada penetrante de su anfitrión -tampoco tenía planeado venir a Sindria-
-LO SIENTO- ladro la séptima princesa a sus espaldas, señalándose como culpable.
-No hay problema, para eso son las hermanas- aclaro Haku con una sonrisa amable por encima de su hombro -así que lamento los inconvenientes, solo estaré de paso- aclaro al ofrecer la menuda mano para ser estrechada ante la cercanía en símbolo de paz.
El rey de Sindria sonrió indulgente por tal gesto humilde de apoyo a la otra princesa, cuando iba a corresponder con un apretón vio un mensaje escrito con negro en la menuda palma de "Te vigilo" que lo congelo.
El rostro inocente de la cuarta princesa actuó confundida por la palidez repentina de su anfitrión -Sucede algo, Rey Sinbad- pidió en un tono dudoso bien actuado.
Todos miraban al peli morado paralizado con su sonrisa congelada… los príncipes invitados se miraron curiosos (aunque comenzando a irritarse) al igual que cada espectador por el "desaire" al dejarla con la mano colgando, por la posición el mensaje solo era visible a los ojos del dorado.
Dorados parpadearon con una gota de sudor resbalándose en su frente-N…no… nada- tartamudeo ante la actuación excelente de la aparente inocente noble, estrechando con rigidez la menuda mano.
-Eso es bueno, me estaba preocupando- dijo amablemente su sonrisa nunca vacilo -es una cosa buena que lo de kogyoku fuera falso- esto susurro rápidamente en amenaza solo audible para el afectado.
-Eh- estúpidamente dijo el rey de Sindria cuando fue soltado de la menuda mano, su rostro era una sonrisa forzada al verla a ella tan inocente como si no acabara de amenazarlo por escrito y verbalmente.
-así que bien… Hakuryuu- en un látigo volteo en dirección al hermano, Sinbad creyó oír el cuello pero estaba más sumergido en la amenaza que en la posible desnucada -tenemos que hablar- era una promesa de regaño que encogió al príncipe en sí.
Con su báculo marcando su paso, los príncipes parecían deprimirse ante la apariencia de su hermana… Yamuraiha se ofendió ante el desaire o la subestimación del estado de mago… pero también estaba curiosa de esta nueva invitada ¿era posible descubrir su magia tan tarde?
XXXXX
Las sombras se cernían sobre ellos en el fondo de ese gran pozo, la piedra era una cárcel para ambos, que cayeron directo… en la cima ojos los observaban con diversión con sus identidades cubiertas por la oscuridad.
Los estaban probando.
Morgiana respiraba con agitación algo desorientada con la fatiga por magoi comenzando a pasarle factura pero aún se mantenía saltando con agilidad de un lado a otro tratando de mantenerse segura… no era buena su situación…. Estaban rodeados y seguían viniendo más ¡debían escapar!
Miro por encima de su hombro, Toshirou manejaba su espada con gracia mortal ¡ella tenía que ayudarle! Se regañó a esforzarse más para mantenerse al corriente al dar una patada a un hombre de aspecto grotesco.
Seguro estaban en algún punto de Magnostadt, pero no sabían dónde y con el tiempo en ese agujero se sentían débiles… más débiles, solo los ojos agudos del Shinigami observaban el motivo de tal desgaste.
Les estaban drenando las energías.
-Señorita Morgiana- llamo jadeante el prodigio, estando espalda con espalda -sujétate- fue el único aviso al tomarla de la cintura para empezar a escalar con habilidad las paredes… saltando de un lado a otro en busca de apoyo.
-TIENE CONTENEDORES- alguien de los espectadores advirtió, siendo este el mayor motivante para tal agilidad repentina.
Los sellos que lo ocultaban botaron para mostrarlo tal cual, la soberbia brillo en el rostro cansado de un irritado Shinigami que aplastaría a todos los que estaban ahí.
Mientras, en los cielos Ithnan observaba con cierto aire estricto y mortal, sin embargo el brillo en sus ojos eran de nostalgia pura al ver la singularidad brillante entre la trampa de al-thamen.
XXXXX
Jafar se movía entre las calles de Magnostadt con su rostro cubierto por un turbante blanco, sus ropas eran ajenas a las cotidianas en Sindria... sus rasgos y postura para no delatarse como uno de los generales del rey de los siete mares.
Debia encontrar alguna pista del paradero del joven príncipe.
XXXXX
Fin del capitulo.
