Hielo 17: La grandeza del rey
Judal estaba tan satisfecho mientras caminaba en el palacio de Baldadd, a sus espaldas un aburrido Koumei Ren cuyo gesto distante y bostezos casuales eran regulares a través del pasillo plagado de guardias aplicados.
La republica de Baldadd seguía en construcción pero la tranquilidad era palpable aun en la residencia noble donde la bandera de Kou se agitaba orgullosa.
El magi pensaba en la cara de idiota de Sinbad, la guerra que prometió en el futuro su gesto era de maldad pura difícil de ignorar -te ves satisfecho- el príncipe aseguro en un tono monótono en su mano la ofrenda de comida traída de Sindria.
-por supuesto que lo estoy- alardeo el magi oscuro casi brincando de pura felicidad, un arqueo cansado del príncipe pero indispuesto a indagar por pura pereza.
Llegaron a la sala asignada, donde el sumo sacerdote puso ambas manos en la gran puerta abriéndola de un empujón… sin embargo el grito de saludo quedo en su garganta cuando su nariz choco con algo de gran fuerza obligándolo a retroceder.
-Bueno…- balbuceo el príncipe al ver el puño que acababa de conectar con la nariz de su magi, pero apretó los labios fingiendo que no estaba.
Golpeando el otro lado del pasillo Judal se tapaba el rostro de rodillas con su atención incrédulo al suelo en una idea de quien fue -BRUJA- grito apuntando su varita que le fue arrebatada en un borrón de velocidad, pronto fue empujado a la pared por un pie en una fuerza sumiéndolo en una queja amarga pues aun en su lucha estaba lejos de moverlo.
Haku Ren lo miraba desde la altura, la varita confiscada en un puño a su costado casi crujiendo por la pura fuerza en su rostro era la carencia de emoción pero esos ojos oscuros brillaban en una ira sin precedentes.
-Has pensado en lo que has hecho- siseo amenazante aplicando más fuerza sacando un silbido de puro dolor -como alguien tan imprudente puede ir libremente- se inclinó en un aire salvaje de poderío.
Era diferente aun el propio Koumei sabía que esto era muy distinto al choque cotidiano que era normal entre el sumo sacerdote y la cuarta princesa, el ambiente hostil era extraño pero tan merecido al saberla tan protectora de los suyos.
Aun ellos eran considerados en ese grupo por alguna razón selectiva, aun en contra de los deseos obvios de Hakuryu y la aceptación de Hakuei.
-Mírame Judal- ordeno con su rostro oscurecido -que clase de movimiento has hecho- gruño tan bajo -donde está tu mente en esto… - su tono era tan bajo agregándole más peligrosidad -estas arriesgando a nuestros hermanos por un tonto juego de egos- rompió la varita enfrente de sus ojos en total ira.
El príncipe testigo dio un paso hacia atrás sorprendido al escuchar el crujir y el sonar de la herramienta mágica en el suelo desechado, Judal amplio sus ojos pasmado e indignado para fruncir el ceño en ira contenida.
-Bruja pagaras por esto- expreso el sumo sacerdote en un silbido, quizás los pulmones estaban a punto de colapsar por la fuerza de ese menudo pie.
Una sonrisa retadora -tu sabes que esto es diferente- gruño -estoy harta de tus movimientos imprudentes- entrecerró sus ojos guardándose tantos hechos que supo a voces en el palacio… entre los sacerdotes de su madre sembrando discordia para provocar anomalías.
-Haku- Kouen advertía con desinterés en el marco de la puerta, la sonrisa divertida traicionaba la sacudida de tal muestra de rudeza de la pequeña noble.
-Kouen- respondió con un tono neutro, todavía dando miradas de muerte al sumo sacerdote hasta que el toque de la mano del mayor la obligo a verlo encima de su hombro, ojos intensos en rojo chocaron con los negros en un duelo silencioso.
Koumei trago acobardado aun el propio Judal se le hacía difícil ver tal desafío entre ambos príncipes cuya confianza era tan profunda hasta el punto de ser aliados en cualquier caso que fuera posible… aunque Gyokuen normalmente impedía tales reuniones con frecuencia.
-No apruebo esto- indico cediendo a quitar su pie, retrocediendo un paso para quedar enfrente del príncipe cuya diferencia de estatura era tanta… de perfil dio un vistazo de reojo sin alzar su rostro en dirección a Kouen que ofreció una sonrisa despiadada.
-Donde está la diversión- pregunto el pelirrojo mirándola desde su altura, obviamente la hostilidad estaba lejos de ceder entre ambos.
Judal apretó los labios -esto se…-
-Silencio- las voces de ambos y los desplantes de muerte combinaban de Haku junto con Kouen callando al malhumorado magi que se resignó a recoger los restos de su varita.
Rukia gruño al haber volado su normal calma con prontitud, culpaba los genes Ren de tal temperamento que era una gran diferencia de actitud a su antiguo yo -hagan lo que quieran… pero si pasa algo a mis hermanos- dejo la amenaza en el aire.
La carcajada de Kouen era tan déspota -no les pasara nada- aseguro con confianza -no subestimes a nuestros hermanos- inquirió con un negar para comenzar su camino al interior de la sala.
-Bien- la antes Shinigami le dedico una mirada sucia a Judal que le hiso un gesto con el dedo para entrar uno al lado del otro insultándose por lo bajo.
Koumei solo miro los cielos ante la normalidad de los insultos infantiles de ambos combatientes en la estela del mayor, anotando mentalmente nunca hacer enojar a la cuarta princesa a tal extremo… sin embargo no pudo evitar percibir la fuerza descomunal de tal menudo cuerpo, negó por pereza ingresando a la gran sala.
-Es una cosa buena que normalmente olvide que tiene magia- murmuro rascándose la nuca el ultimo pelirrojo al cerrar la puerta.
XXXXX
Sinbad miro la ventana con ausencia desde esa lujosa habitación donde la cama con dosel era demasiado pequeña para sostenerlo en su pesar, sus ojos eran ajenos a lo jovial con su ropa desalineada y carente de cualquier joyería.
El desastre de la habitación con muebles volcados o puertas arrancadas el propio dosel de la cama colgaba precariamente de escasos hilos… como si un huracán hubiera pasado sin piedad.
Siendo el rey de los mares, saber algo tan impactante le dio un mal sabor de boca.
Su cabello en movimiento con el viento tan desordenado como se sentía, el semblante carente de emociones… su mano toco su pecho mientras trajo a si mismo sus piernas en un gesto de remordimiento con su cabeza baja ocultando su rostro… aun la voz en su cabeza, aquella que era su consuelo parecía opacada dejándolo solo en sus pensamientos.
Pensó en utilizarlo.
Era lo primordial de tales arrepentimientos pero también en pensar la infancia arrebatada a su criatura.
Aquel niño cuyo pasado había sido general en boca de Jafar era una cosa que acepto al saber lo cruel del mundo sin embargo fue dicha con más crudeza por Judal concluyendo con la revelación que movió todos sus cimientos estables… su hijo, un pequeño que debió proteger como su padre hiso con él.
Su hijo… el eco lejano de sentimientos oscuros.
La hostilidad brillo en sus ojos al levantar la vista… al concluir que Jafar sabia ¡el sabia! Y no le dijo nada, lo dejo pasar ¡había pensado que era el propio del antes asesino! El estómago le hervía en pura ira al sentirse estúpido por no notarlo… era una singularidad… le recordaba a el de niño… quizás no en personalidad menos en apariencia pero si en sus actitudes.
Jafar… era por eso sus acciones tan entregadas al niño… era la culpa moviendo al hombre a ser sobreprotector.
-MALDICION- grito frustrado lanzando sus cobijas al suelo pasando ambas manos a través de su cabello sintiendo como algunos eran arrancados.
Badr estaría avergonzado y tal pensamiento lo encogió aún más, ligeras lagrimas adornaron el rostro del siempre fuerte hombre al meditar lo vulnerable de su hijo en manos de las inclemencias del mundo en una edad en la que él jugaba bajo el cuidado de su madre.
Y ella, Esra lloraría al infortunio de su nieto.
-Sinbad- alguien llamo a su puerta con cuidado pero no respondió, no cuando meditaba en los ojos turquesas severos lejos de inocentes… el bajo peso bajo sus brazos al cargarlo ¡había cargado a su hijo!
Recordaba a Toshirou fuerte, regio y dominante… pero también al convaleciente, al febril el que se culpaba por la muerte del virrey o se esforzaba en pasar sus límites a costa de su bienestar… el niño que se quejaba de Alibaba.
Alguien que conoció en poco tiempo con un temperamento volátil y cortes.
Pero también recordaba el cómo lo vio como una carta descubierta en Baldadd… un prodigio digno de ser parte de sus generales… de ser utilizado para acarrear grandeza a su reino, uno con un potencial desconocido dispuesto a descubrir.
-Sinbad- una voz meticulosa ante el click de su puerta, el hocico de Drakon se asomaba con cuidado al ver el desastre de la habitación.
El orgulloso dragon vio a su señor cabizbajo en medio de su lecho, su mirada ausente hacia la ventana sin molestarse en enfrentarlo… Mazru les dijo el descubrimiento después de atrapar a un desmayado rey el dia anterior, que decir que la noticia era un impacto para cada uno de sus seguidores.
Había escuchado del prodigio de Baldadd no solo del orgulloso "Tio" Alibaba que alardeaba a Sharrkan en cada oportunidad (hasta el punto de cansarlo mentalmente)… si no el propio Sinbad había presumido las habilidades del chico casi asegurando que el propio espadachín seria vencido con facilidad.
¿Casualidad?
-Llama a todos los generales…- su voz era ajena.
-Ellos están aquí- interrumpió titubeante Drakon abriendo más la puerta donde unos nerviosos vasallos pasaban esquivando vidrios de algún desafortunado florero.
Nadie tenía el valor de hablar con la naturalidad de siempre, no viendo la apariencia demacrada de su rey.
Volteo a observarlos inexpresivo-aseguren que la noticia no salga del palacio- miro con un brillo decidido a cada uno que tomaron posturas obedientes-no quiero que Toshirou se entere por otro medio… - apretó los labios en advertencia para ellos mismos -monitorea al barco y calcula el tiempo… cuando llegue Jafar, será enfrentado-
Cada uno afirmo en silencio.
-El rumor fue detenido el mismo día de ayer- fue Spartos en un tono claro y firme, sin levantar la mirada.
El brillo orgulloso por tal acción hecha sin ser dada -bien- indico con sequedad Sinbad para soltar un suspiro -ahora, quiero estar solo- ordeno sabiendo que su agenda seria cancelada como consecuencia.
Hinahoho miro con suavidad a su señor, la pena tan evidente… el siempre había deseado que asentara cabeza, tuviera hijos… pero no de esa manera.
Sharrkan no pensaba en nada claro, solo lastima… una lástima de que su rey tuviera tal pesada carga cuando no lo merecía.
Pisti solo deseo que su rey no volviera a pasar un dolor como lo fue en el pasado.
Mazru juro protección ahora al heredero de su señor al igual que Spartos y Drakon.
Mientras Yamuraiha solo bajaba la mirada notando el rukh negro revoloteando en su señor, sería cuestión de tiempo antes de que volviera al blanco… seria antes del regreso de Aladdin, esperaba.
Cada uno salio, dejando solo al rey de los mares.
Mientras este, solo deseo poder llegar a amar a su nombrado hijo.
XXXXX
En un barco en el mar, un escalofrió paso por la espalda del antes asesino que lo puso al borde ante la posible amenaza de un ataque a sus protegidos a bordo… al no notar peligro se encogió de hombros más tranquilo.
Rumbo a Sindria.
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Ithnan miraba las acciones de Dunya en aquel calabozo, haciendo frente a la viva imagen de Salomon… aun con su aparente inclinación a dañarlos, tenía prioridades que ejercer.
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Fin del capitulo.
Bueno toco capitulo doble de esta historia! solo de consecuencias, me sentí inspirada y dije… bueno ahí va!
Sobre reyes, estoy trabajando en el capítulo… es una padecería que tengo que armar.
