Hielo 18: Su rey

En la cubierta Jafar caminaba de un lado a otro recitando en voz calmada lo gravado en el libro de su mano en términos prácticos del comercio, las olas calmadas golpeaban mientras la tripulación pasaba con pies silenciosos para no interrumpir la lección dada ese día.

Hermoso cielo despejado con solo el amplio mar en toda lo que la vista podía apreciar, algunas platicas calmadas de quienes fueron elegidos para ir por su segundo al mando de Sindria en el imperio Reim, susurrando animados pues el cuerpo fanali había ido por completo a despedirlos.

Curiosidad del gran clan para el prodigio era tan evidente, aunque seguro no trataban de ocultarlo si los gritos o promesas de pelea en el futuro no los delataba tan desvergonzados para una impresionada tripulación.

Era una cosa digna de ver como la irritación del pequeño que venía cojeando junto a su superior había acallado al cuerpo de guerreros poderosos de Reim, Muu Alexius nada intimidado por el desplante de muerte de los turquesa se le acerco a revolver los cabellos de manera energética asegurando que sería bienvenido si llegara a visitarlos.

La tripulación solo tenía curiosidad de quien custodiaban, dando miradas donde la clase se estaba desarrollando también algo alentados por la fuerza del pequeño que aun con su apariencia no tan saludable quería aprender.

Jafar amonesto con una mirada irritada combinando con la propia del antes Shinigami cuando los cuchicheos se hicieron tan innegables, espantándolos a lugares lejos del área seleccionada para los estudiosos.

-Bien, continuamos…- el adulto afirmo hacia el prodigio, la fanali de igual manera lista para poner más en práctica lo aprendido y todavía absorber más.

Para el antes asesino era un ambiente diferente, quizás si Sinbad y el mismo fueran tan aplicados como sus actuales estudiantes… Rurumu la habría tenido fácil en enseñarles durante aquel viaje a Reim hace tanto tiempo.

Un escritorio improvisado bajo la sombra de la vela del barco, Toshirou mirando inexpresivo pero atento al igual que Morgiana… era un método que optaron al no tener mucho que hacer además del primero todavía era algo débil para un entrenamiento físico.

El niño estaba lejos de estar en sus mejores capacidades, pero después de indeterminables duelos de temperamentos entre el antes asesino y el ex Shinigami que fue intervenido por Morgiana quien alentó el poder salir de la habitación.

Para el adulto en ese trio tuvo que acceder, el prodigio era una persona incapaz de mantenerse en cama durante tanto tiempo y la posibilidad de mantenerlo dormido no era una opción como lo fue en Baldadd… pero andaría con cuidado, las secuelas de días de lucha eran duras.

Pero el niño era más terco, ante este pensamiento Jafar suspiro… cedió a dejarlo salir y en contra de su mejor juicio, acepto que estuviera estudiando.

Fue sugerencia de Jafar el optar por enseñarles el comercio, siendo las bases de Sindria era un tema práctico y fácil de tratar en cuanto a experiencia.

Cabe decir que estaba orgulloso de su logro a los atentos ojos de la chica del gran clan, pero más del interés del joven príncipe en la materia haciendo preguntas recurrentes dando a entender que captaba cada termino por más complicado que sonara.

Pensó que los tutores de Baldadd habían tratado dicho argumento entre tantas materias que había leído se presentaron durante sus estudios, pero al parecer algo superficial por lo cual le hacía sentir útil sus conocimientos para transferirlos al prodigio y de paso a la fanali.

Si tan solo fuera fácil decirle a Sinbad pero debía asegurarlo con Yamuraiha.

Su rey… su hijo será un gran orgullo para Sindria… no solo múltiple conquistador también apto para la lucha armada e inteligente… ante tantas cualidades del infante que prometían desarrollarse en un adulto formidable, todavía había detalles opacando tal destreza del heredero… algo que no quería recordar.

-¿Señor Jafar?- cuestiono el prodigio con la ceja levemente arqueada, avergonzándolo al no haberse dado cuenta que se detuvo de su lectura a causa de sus propios pensamientos.

-lo lamento- tosió cortésmente el peliblanco, cambiando la hoja del libro de selección para iniciar el siguiente tema.

Mientras veían el tipo de mercados que manejaba la isla sureña, Jafar estaba un poco intrigado por la calma del viaje.

XXXXX

Cuando el sol salió en todo su esplendor en la isla sureña, Sinbad se puso de pie en medio de su habitación desastrosa… días había pasado excluido de todo el entorno meditando o torturándose con lo que se había perdido… lo que se evitó y lo que esa organización había estado planeando en su ignorancia.

Con su ropa acomodada, sus joyas en su lugar dio un vistazo a través de la ventana su gran pueblo, su hermoso reino que creció en las mínimas probabilidades hace años.

Su figura enaltecida respirando el aroma de mar, había cambiado de mentalidad al recordar al fallecido Sahbmad cuya actitud o dedicación hacia Toshirou era tanta a pesar de no ser parientes de sangre.

Era su padre biológico, él debía tener la dedicación del fallecido virrey ahora que sabía la verdad… ¿a qué le tenía miedo? Debía enfrentar la responsabilidad.

No es que confiara en las palabras de Judal, en un inicio paso por su mente angustiada que quizás era una farsa dicha por un adolescente caprichoso… pero al pensar en las molestias que Al thamen se había tomado y las acciones tan inclinadas de Jafar para el chico… las dudas se marcharon.

Eso y que Yamuraiha le informo unos estudios que realizo el segundo al mando a escondidas, unas que habían dado positivo y solo un chequeo más confirmo que eran muestras de el mismo con lo que suponía un cabello blanco del prodigio.

-aun así- murmuro para sí mismo, necesitaba al propio niño para confirmar algo que era tan verdadero como el cielo azul en Sindria.

Miro el horizonte con ausencia.

Su mente volvió al virrey fallecido, aquel nervioso hombre que mostro una entrega por completo a levantar a Toshirou con todo lo que tenía… protegerlo aun de su hermano hasta dar su vida para que este creciera.

Debería tener vergüenza, su padre y madre le regañarían al verlo dudar de su paternidad de un niño que merecía ser tomado bajo la protección de alguien capaz… alguien que lo llevara a lo más grande de sus capacidades.

Independientemente del valor de la sangre.

Sahbmad era un ejemplo de un buen padre, ante esto el orgullo de Sinbad era golpeado y el temor de no llegar a las expectativas le daba terror.

-Es mi hijo- decirlo en voz alta era raro, pero no pudo evitar sentir la calidez opacando en algo sus nervios por tal idea.

Ahora abrazaba con calidez la idea de que tenía un hijo digno para su pueblo.

Una carcajada nació tan verdadera que lo ilumino por completo, era feliz ante la perspectiva y aunque fue un golpe el saberlo en boca de Judal… tenía la motivación suficiente para llegar a sus planes, su "voz" interior lo alentaba a cambiar el mundo que daño a su hijo… destruir a al-thamen sería una gran satisfacción.

Por un momento los dorados ojos brillaron salvajemente, la ira anidando en su corazón cuando el valiente rey de los mares medito que haría pagar a quienes trataron de utilizar a su pequeño en su contra… los hundiría… los haría pagar y por sobretodo… lo protegería.

-Ha salir- se alentó al dirigirse a la puerta, dando miradas de disculpas a la servidumbre asignada a su habitación por el desastre que tendrían que tratar en su rabieta inicial.

Hoy era un día importante para superar por fin el shock inicial… cuando llego a la conclusión optimista que tenía un hijo a quien criar.

-Bueno, si se deja- tuvo un ligero temblor, recordando la severidad del prodigio… solo esperaba que no fuera al revés.

Alguien de cuna humilde pero herencia de rey… de el mismo… Bajo estas circunstancias ¿Qué diría Serendine? Ante esto la amargura plago su mente, la monotonía su rostro pero lo borro al caminar en los corredores saludando a la servidumbre que le daba desplantes ante tantos días de encierro.

XXXXX

Apollonius, Zurmudd y Byoln fueron borrados en un parpadeo por los respectivos generales de Sindria, mientras el propio Sinbad sobrevolaba su ciudad para hacer lo mismo con una mancha tratando de aprovecharse de la fractura que había hecho Judal.

Debía soltar algo de su frustración y dichos invasores habían caído de perlas para el rey que miraba satisfecho su logro, una sonrisa engreída adornando su gesto al desecharlo como la basura que era.

Al aterrizar en el patio de su palacio, pasando su mano por el cabello abandono su equipamiento Baal a favor de soltar un gran suspiro de satisfacción -tontos- escupió oscuramente ante el intento de Al thamen de golpear Sindria.

Kougyoku Ren se acercaba nerviosa al rey de los mares, su vista baja ante la atenta mirada de los guardias junto con el resto de los generales presentes pues la interacción no había sucedido desde que fue la invasión del sumo sacerdote de Kou.

La propia séptima princesa estaba avergonzada de lo que se enteró, también de las acciones de su sacerdote y la amenaza que hizo en nombre de su hermano Kouen.

Estaba acobardada, no eran días de comodidad cuando se enteró de que Sinbad se había encerrado en su habitación desde la intervención de Judal… era como estar en un terreno que no pertenecía porque acababan de ofender al reino entero en nombre de su imperio.

Dando una noticia no con las mejores circunstancias.

-Rey Sinbad…- lo llamo cuando lo miro ahí parado en medio del patio en una actitud refrescante y optimista que la hizo titubear, como si fuera a arruinar tal momento con su interrupción.

-Princesa- saludo jovial, su sonrisa era la misma que recordaba.

Aunque ella no fue testigo de la caída de moral del rey, eran rumores los que corrían en el castillo… aunque los generales se aseguraron que más allá de los muros del palacio no se escuchara nada de su ausencia… de su hijo.

La séptima princesa se envalentono, se irguió lo más que pudo a causa de la diferencia de estatura pero al ver los dorados fijos en los propios… la seguridad se fue corriendo, siendo suplida por vergüenza.

Vergüenza de saber que el retoño de ese buen rey pasó tantas cosas quizás planeadas por su sumo sacerdote.

Abrió la boca incontables veces como pez fuera del agua ante la atenta mirada del otro, para tomar una respiración -yo, lamento lo que…- fue detenida por una mano del hombre mayor, cuya sonrisa cautivadora la hizo sonrojarse.

-No es su culpa, princesa- aseguro descuidadamente Sinbad, sus ojos mostraban agradecimiento por sus intentos -nada de esto ni lo que dijo Judal es su responsabilidad para tomar- inquirió con una ligera actitud humilde.

Esto calentó a la séptima de la línea de kou que bajo la mirada ocultando su rostro por la manga de su traje -es solo….-

-No se preocupe por nada… ahora solo me queda mirar hacia adelante- continuo el peli morado poniendo la mano en el menudo hombro.

Absorta por las acciones del rey de los mares le dio el valor necesario -prometo que no levantare la espada contra usted… contra su reino y su hijo- lo dijo sin pensar sintiéndose empujada por la humildad de alguien del calibre del multiple conquistador.

El rostro de sorpresa de Sinbad por tal promesa, queriendo refutar pero ahora la sonrisa sincera de la joven era tan brillante que lo interrumpió.

-yo, la séptima princesa no seré enemiga de Sindria- su tono era tan prometedor, fiel a sus sentimientos, a sus emociones estando segura de esta promesa aun en contra de su imperio lo cumpliría.

No estaría en contra de sus hermanos, pero tampoco atacaría esta isla sureña, ni su rey… menos a su prometedor heredero, uno que no sabe quién es a pesar de que los generales parecían saberlo… pero no le importaba, fuera quien fuera… ella lo respetaría.

Los testigos estaban alentados por tales palabras verdaderas de la princesa, orgullosos de la cualidad de su rey para cautivar su entorno.

Sin embargo Drakon e Hinahoho se miraron extrañamente por tales promesas y lealtad de la princesa que miraba a su rey con una devoción inocente.

Pisti bajo la mirada con Spartos soltando un suspiro, la lastima por tal entrega de la enviada de Kou.

Después esta se marchó con la barbilla en alto segura de su decisión, tomando el barco para ir a encontrarse con sus hermanos en Baldadd.

En la soledad de su oficina, mirando los papeles organizados ya por inercia miro la ventana donde el día comenzaba a opacarse para sonreír satisfecho… con el único pensamiento astuto de lo predecible que era Kougyoku Ren.

XXXXX

La vigilia del pequeño barco en medio del mar era una de los objetivos primordiales de Al Thamen cuya atención era en el siguiente circulo de transportación en las coordenadas indicadas para ser trasladados.

El círculo de asientos llenos de gente con túnicas blancas y rostros cubiertos, era un silencio sepulcral mientras Gyokuen cambiaba su ropa por unas más acordes a su siguiente misión… golpeo el suelo con su báculo, la magia mutaba el acero a un filo de espada largo al igual que el rostro… por uno que ya no usaba a causa del tiempo.

Dos largas trenzas suplían el peinado noble mientras caminaba con lentitud… sus ojos eran maliciosos ante su sonrisa engreída -borraremos a la singularidad- expreso con un tono diferente con la luna dorada en su frente.

-Borraremos la voluntad del presuntuoso salomon- la multitud recitaba una y otra vez en maldad pura, mientras la imagen de la nueva y rejuvenecida Gyokuen desaparecía con la promesa de hacer el trabajo ella misma.

XXXXX

Yachiru Unohana lo hubiera amonestado con una de sus sonrisas escalofriantes si lo viera en esos momentos, el antiguo Shinigami suspiro con tranquilidad en su habitación olvidando su lectura a favor del recuerdo de la capitana de la 4ta división.

No había ya nadie como ella en el seireitei, de eso estaba seguro.

Miro a través de la ventana que daba al mar, sentía los temblores en su cuerpo y las secuelas del uso excesivo de magoi junto con su reiatsu habían llevado al borde su cuerpo.

No lo culpaba, llego al límite con tantos días al borde.

Este cuerpo infantil… sus djinn se lo decían amonestando su desuso a favor del reiatsu, mirando las joyas en sus dedos junto con su pulsera… sintiendo la tobillera y dando un desplante a su espada cada uno de sus habitantes estaban preocupados.

No era por nada, había llegado a la conclusión que era la mentalidad de Shinigami la que invadió la de un niño… despertó en el momento más crítico de su cordura… salvándose de la depravación (según explicaron durante su primer calabozo) ¿Qué planeaba ese djinn al renacerlo dejándole su consciencia latente? Negó quizás no lo pensó tan bien.

Cuando en verdad, el propio Ugo había planeado esto para no ser acogido por al thamen como judal.

-Joven príncipe- el sonar de su puerta junta la cabeza asomándose de Jafar, cuyos ojos preocupados solo lo obligaron a suspirar.

-Estoy bien, lamento interrumpir las lecciones el día de hoy- aclaro con arrepentimiento.

-Es importante su descanso- aclaro al entrar a la habitación, con su postura firme y brazos cruzados ahorrándose el "se lo dije" que era clara en su postura.

Una sonrisa amarga no queriendo entrar en detalles de que el sujeto tenía razón de su condición de reposo -espero que Morgiana esté haciéndole bien- arqueo una ceja demandante.

Una risa divertida -no sea estricto con ella…- expreso amonestándolo en broma -pero debo decir que ha avanzado tanto y es muy aplicada- concluyo satisfecho.

El regodeo de Toshirou brillo en sus ojos turquesa por su pupila responsable-Y su entrenamiento- cuestiono interesado en la formación de la fanali.

-Como usted dijo, joven príncipe…- Jafar no evito un brillo cautivado por la preocupación del niño -no soy el más apto al combate cuerpo a cuerpo… no al nivel de un fanali- explico -pero lo está haciendo bien- concluyo.

Ambos se quedaron observando uno al otro, luego el asesino noto el libro en el regazo con un arqueo de ceja -veo que está teniendo un momento recreativo- aseguro en un atisbo de burla.

Apretando los labios queriendo desaparecer dicha lectura en un fulminar de sus ojos, no funciono por lo cual lo tomo rendido, siendo obvio el titulo -este fue el libro que me dio el rey Sinbad…- expreso ante los ojos suavizados del adulto -el primero que me leyó padre- concluyo.

Jafar sintió una punzada por tal valor dado al texto, pero también un poco de pena por su rey ante el titulo otorgado al virrey… si tan solo le pudiera decir ¿haría la diferencia? No sabía cómo el niño lo tomaría y eso le daba tanto miedo.

-Su cuerpo necesita un descanso necesario- indico rompiendo el silencio el asesino.

-Mis djinn están haciendo lo propio, estoy seguro estaré bien- informo no entrando a detalles de tal conexión con sus contenedores metálicos.

Hubiera estado en cama como en Baldadd, pero en aquella ocasión fue más que nada por lo que esos sacerdotes le hayan hecho para enfermarlo.

-No sea terco, duerma joven príncipe- advirtió al hacer su camino a la salida.

El prodigio volteo los ojos en puro fastidio… el sujeto se tomaba muy en serio su cuidado, se levantó para guardar el preciado libro junto con otros tantos que tomo de Baldadd para guardarlo en su bolsa especial.

Los espacios de Sitri eran una cosa beneficiosa para guardar tantas riquezas de sus celdas como preciados objetos y pertenencias… con esto en mente busco otra lectura más beneficiosa para regresar a su lecho en contra de las órdenes del asesino.

La calma con el sonar de las olas embargo un largo tiempo, comenzaba a parpadear casi adormilado.

La presencia enveneno sus sentidos alertando a Toshirou quien salto de su cama arrojando el libro que estaba en su regazo al suelo… el sueño espantado, sus ojos intensos se dibujaron al correr hacia la puerta tomando su arma siendo colocada en su espalda… Morgiana brinco del camino al toparlo en el pasillo, viendo su actitud razono rápido que debía seguirlo.

Los pasos resonando en la madera hasta que llego a la puerta empujándola con fuerza, el barco empezaba a moverse en un oleaje más violento mientras ahí… en medio de la cubierta una mujer tenía sostenido a Jafar desde el cuello con la espada atravesándole el torso.

Los turquesa analizaron rápidamente sin entrar en pánico muy a diferencia de los tripulantes en modo combativo pero ojos asustados por lo repentino, rodeando el área del invasor cuyas trenzas se agitaban en el viento… una escena congelada.

-Morgiana- ordeno al dar un brinco con su filo dibujándolo en un arco al chocar contra el otro acero que ya lo esperaba, la mirada de la mujer cruzando con la suya en poderío sin vacilación ante el crujir de la madera o los gritos de sorpresa de los testigos.

Retrocediendo para caer levemente en un rápido movimiento una estacada larga con más fuerza siendo intervenida con la misma efectividad, pero el objetivo de Toshirou era otro al ver los ojos negros de su enemigo concentrado en los propios.

El impacto movió aún más la embarcación entre los gritos de los tripulantes asustados por tan súbito ataque, la fanali ya estaba en el torso de la mujer en un puñetazo que fue bloqueado dejando caer el cuerpo de Jafar… pero sin inmutarse dio una patada que conecto logrando que retrocediera lo suficiente para tomar en la seguridad al ahora herido.

Toshirou afirmo al estar en guardia con su espada señalando donde la mujer sonreía con calma, nada afectada por el golpe de la fuerza de la pelirroja -asegura a Jafar, cada uno de ustedes manténganse atentos- ladro en ordenes, su modo capitán saliendo a flote ante el shock nadie vacilo en obedecer.

Un parpadeo y ya estaba en un gran salto encima de la invasora cuya expresión era divertida bloqueando la espada con la propia… al Shinigami le irrito la forma casi casual con la que lo trataba, arrogante ¿Quién cree que esta tratando?

Fue lanzado a la distancia pero logro hacer un giro en el aire con su espada consiguiendo cortar el torso de la fémina en un salpicar de sangre, cayó en cuclillas pero rodo esquivando el filo que se clavó en la madera.

Ambos se pusieron de pie, la invasora parecía mirarse la sangre incrédula… para luego dirigir su atención al niño sonriéndole cual travieso -lo que se esperaba de una singularidad- puso su propia espada descansando casual en su hombro, el tono era noble casi maternal que le enfermaba -buenos movimientos, sin vacilar e ingenioso… gran espadachín- alabó como una maestra.

Toshirou dio un desplante desafiante, el silencio analizando que la dama se curaba sus heridas indiferentes notando el rukh del entorno negro y vacilante -¿Quién eres?- exigió con postura hosca.

Parpadeo y sonrió con humildad en una inclinación formal -puedes llamarme Arba- indico amigable, señalándolo con la espada con pereza.

Morgiana se ponía en guardia al lado del prodigio, Jafar ya era tratado en el interior del barco ahora su prioridad era ser de apoyo… se ganó una mirada de reconocimiento de la invasora cuya inclinación era evidente.

-Estas avanzando tan rápido, singularidad- expreso a la ligera -no solo contenedores… hasta un familiar- agrego con asombro en el tono.

La fanali se tensó al ser objeto de la mirada pesada, el peliblanco se interpuso sin vacilar entre esto causando la diversión de la invasora.

-Tan noble, tan puro mi joven príncipe- se burló -pensar que un niño tan sucio como tú lograría sobreponerse a todo- escupió la hostilidad tiñendo la voz.

El rostro inmutable del antiguo Shinigami, no tomando parte de esta discusión unilateral solo su atenta mirada a los movimientos del infractor que había dañado a Jafar.

Arba amplio su postura, la espada señalando hacia el frente en una habilidad practicada de experiencia… Toshirou tampoco se quedaba atrás, correspondiendo a la altura -¿puedes ir contra mí en esas condiciones?- pregunto la primera.

El Shinigami no mostro expresión alguna, solo apretó el mango de su arma mientras sentía el vibrar de sus contenedores.

Un suspiro decepcionado -sería más fácil que te entregaras- expreso sonriendo sádicamente-pero donde estaría la diversión en todo eso- aclaro inocente desapareciendo para aparecer en un chocar de espadas en una habilidad nata del Shinigami de reflejo que esos ojos enfermos no pudo evitar apreciar con sorpresa -eres peligroso… no puedo permitir que te unas a la otra singularidad- expreso oscuramente en la cercanía.

Ambas figuras chocando en medio del demasiado pequeño barco, el rukh revoloteando entre negro y blanco luchando por la supremacía… pero Toshirou no se dejó abrumar, había luchado contra personas aún más antiguas que estas… porque para él no pasaba en nada la experiencia milenaria brillando en esos ojos femeninos.

Ella lo subestimaba… y el aprovecharía eso.

XXXXX

Escribiendo algunos reportes en la oficina, Sinbad leía con ausencia los más recientes ingresos económicos al tesoro real además de meditar los presupuestos para agrandar el puerto comercial de frutos.

El escritorio era una cosa distribuida además de acomodada por importancia, las herramientas para escribir descansaban en un lado mientras la mano del rey estaba en la superficie al recargarse en esta pensativo de sus pasos a seguir.

Firmo, leyó y paso al siguiente documento donde se reportaba una discusión familiar por unos terrenos en las costas -esto no está permitido- agrego al tachar, anotar un comentario y asegurarse de pasarlo a Hinahoho para su entrega a los propietarios del terreno reñido.

Sus días de ausencia se veían acumulados en su zona de trabajo, la diligencia que presentaba durante el día era digna de ver para sus generales incrédulos de tal madurez de su rey… sin la necesidad de la presencia de Jafar, quien normalmente lo estaría presionando para trabajar.

Dos semanas desde que se enteró de su heredero… donde duro una encerrado en un conflicto del tamaño colosal, era la crisis más fuerte desde el "incidente" en el pasado de Sindria.

Suspiro al bajar el documento, escaneando su oficina arqueando la ceja… sonrió al pensar que era momento de agregar otro escritorio modesto si quería entrenar al chico a controlar a Sindria.

Se lo imagino al lado de la ventana, donde las torres cubrirían al menudo niño que seguramente tendría un gesto de concentración tal que algunos pensarían era una estatua sin parpadear… luego le dirigiría una mirada de amonestación al verlo vagar, un escalofrió paso por su espalda -Por los mares- gimió al saberlo estricto que no le daría un respiro.

Mejor le asignaría una oficina aparte… sonaba mejor la idea.

El sonar de su puerta, siendo permitida en una afirmación para continuar la lectura del siguiente documento -vaya, quien lo viera- se burló Hinahoho con una sonrisa bonachona al ingresar a la habitación.

Dio un barrido al entorno incrédulo de lo organizado que estaba en ausencia de Jafar.

Una sonrisa orgullosa del rey de los mares, pero esta se congelo ante una suposición de la presencia de su general.

-el barco estará en el puerto antes del medio día- expreso el miembro de la tribu, sus ojos eran estrictos a su señor.

Este soltó un largo suspiro -no estoy listo para esto- delato con facilidad, los nervios carcomiéndole pero sobretodo la culpa… la voz diciéndole que eran singularidades que se pertenecían como padre e hijo no era de mucha ayuda.

El gran hombre ya había dado unos cuantos pasos para estar al lado de la figura encorvada en el escritorio, las manos dando una palmada dolorosa en su espalda -nadie le enseña a uno como ser padre…- ofreció -usted debe de buscar la manera…- dio un paso hacia atrás señalando la salida -se que es un niño difícil… muy maduro… pero estoy seguro que lo necesitara en su vida-

Una sonrisa ligera -Rurumu estaría orgullosa de escucharte- aseguro al ponerse de pie optimista, su rostro tomando un gesto serio -asegúrense de ser lo más casual posible… que los niños no se den cuenta…- refiriéndose cuando el grupo de Alibaba llegara.

-Hasta que usted de la noticia- termino el fiel general al comenzar a salir.

Sinbad caminaba erguido por el pasillo, pero para Hinahoho era obvia la tensión en sus hombros… podría luchar contra enemigos formidables, conquistar celdas y gobernar un reino… pero la idea de ser padre parecía superar el temple de su señor.

XXXXX

Aladdin noto un aire extraño en el puerto, miro al tío Sinbad cuya sonrisa parecía decepcionada o aliviada hasta cierto punto, el resto de su comité de bienvenida era vacilante en una actitud sospechosa esforzándose por hacerlos sentir cómodos.

Pero aun Hakuryuu se abstuvo de arquear la ceja por lo decepcionados que estaban, incluso Hinahoho soltó un suspiro cuando creyó no lo estaban viendo mientras Mazru le daba palmadas de consuelo a Sinbad… al parecer ellos no eran lo que esperaban llegara.

Entre las pláticas animadas, un recuentro general de su aventura en el calabozo junto con la petición de ayuda a Dunya… todavía los ojos de sus escuchantes eran opacos, tan apagados a su parecer y el magi no evito cuestionarse los motivos.

El único que no notaba nada era el distraído de Alibaba que parecía entusiasta.

Un presentimiento lo abrumo mientras saludaba a su maestra, miro por encima de su hombro al horizonte del mar amplio.

-¿Qué sucede?- cuestiono Sharrkan al ver que su discusión con la maga quedo truncada tan repentinamente con su atención más allá del puerto, su alumno… Alibaba parpadeaba confundido al igual que el resto de los generales.

Sinbad parpadeo confundido tratando de ver que era lo que llamaba la atención de los magos presentes sin éxito, extendiendo un silencio latente.

El príncipe de Kou comenzó a quejarse dolorosamente asustando a quien estaba cerca, tambaleándose para ser sostenido por Spartos -mi brazo- siseo jadeante al sujetarse tal extremidad que para horror de los testigos se desprendió.

El circulo se hizo amplio mientras Yamuraiha atendía a un Hakuryuu al lado de Alibaba preocupado, un crujir a espaldas y ahora la mitad del circulo miraba hacia el puerto donde un circulo de magia extrema se ampliaba en los cielos.

La precaución de toda la gente se hizo notar mientras el crispar de chispas de magia brincaba en la altura en torno a la gran estrella…. Pronto una gran embarcación cayo pesadamente en el mar bañando a quienes estaban cercas sorprendiéndolos.

-Atentos- ladro el rey de los mares la mitad de sus generales con su atención fija a la intrusión de un barco en ruinas cuyas velas rasgadas no podían diferenciar el escudo.

Por otra parte, Aladdin amplio sus ojos al ver el rukh entorno al miembro de Hakuryuu en medio del circulo, arcadas por parte de Alibaba al verlo convulsionar en el suelo no siendo el único por tal grotesca imagen.

Sinbad estaba tenso mientras aquel brazo del príncipe de kou se deformaba para comenzar a componer el cuerpo de un hombre desnudo.

Jadeos múltiples ante los músculos tonificados del adulto… cuyos ojos le dieron un escalofrió al ser Ithnan en cuclillas quien apareció en un parpadeo su ropas de color blanco para mirar en dirección al mar… alzando el vuelo en una invocación de su báculo.

Era distinto a como lo conocían con su máscara, turbante y túnicas oscuras… era todo lo contrario, su cabello era un verde más claro, un tatuaje en su frente con ropas más ajustadas de colores blancos con una estola roja.

-Rey de los mares, necesito su apoyo- expreso en un tono demandante deteniéndose en el aire para mirar a todos agrupados en el suelo señalándolo con sus armas -mi rey necesita su ayuda- miro directamente a Sinbad ignorando al resto.

-¿Tu rey?- pregunto Aladdin con algo sospechoso, después de todo eran enemigos durante el calabozo… pero ahora el rukh de esta persona era un tono gris aclarándose con el tiempo.

-Crees que te ayudare- espeto Sinbad con cólera contenida, sus ojos eran fríos y la expresión ajena sorprendiendo al exiliado de baldadd al igual que el magi que lo miraban.

-Es tu hijo- arrojó en ira Ithnan quitando el aliento a quien lo escucho, el puerto parecía congelarse ante la noticia de quienes no sabían… la preocupación brillo en los que tenían el conocimiento -te necesita… nos necesita- corrigió con una fuerza en su mirada.

-que quieres decir-titubeante pidió tratando de mantener al margen sus emociones, sus ojos tomaron una dureza pero la palidez manifestaba su ansiedad, hombros rígidos.

Los susurros furiosos ante tal noticia de calibre, los generales dispersos no reaccionaron a consecuencia revelando su conocimiento de lo dicho mientras los inocentes solo pensaban ¿su rey tenía un hijo?

Apretando los labios en disgusto -él es excepcional… pero no es rival para ella… y ahora solo uso su magia para salvar a este barco- gruño despectivo para mirar de nuevo al horizonte la irritación del desperdicio por la prioridad de salvar vidas era notable-pero no tengo tiempo para ti y tus sospechas rey de los mares- lanzo un desplante -si quieres perderlo aun cuando no lo lograste tener… será tu culpa- gruño al tomar una velocidad notable para alejarse ante el agitar de los testigos.

Ahora miraron bien el barco en ruinas que se mantenía a flote por pura suerte, las velas rasgadas eran de Sindria después de que los ojos se esforzaron en encontrar dicho escudo.

-ASEGURAR EL INTERIOR- Ladro Sinbad al llamar a su equipamiento Valefor pensando en la afinidad del niño en el hielo -Drakon prepara un equipo- indico al tomar el vuelo sin dudar ni preocuparse por el secreto salido de control.

La estela que dejo solo fue observada tontamente por los testigos… mientras un convaleciente Hakuryuu, un boquiabierto Alibaba y una estatua de Aladdin tenían un único pensamiento más allá de otro equipamiento mostrado por el múltiple conquistador o la inclinación de Ithnan a su favor… quizás hasta la perdida de una extremidad olvidada cuando lo único que era de valor impactante era… "¿hijo?"

¿Quién era?

XXXXX

Cuando Ithnan capto la presencia del rey espero a que este le diera alcance -activare un circulo de transportación- aviso al señalar su báculo en el frente donde un circulo de intrincados dibujos se dibujaba en el aire… pronto se abrió mostrando un panorama más oscuro, donde el azul era remplazado por nubes tormentosas… al atravesarlo vieron el mar embravecido con hielo flotando y chocando entre sí debajo de ellos.

Sinbad tenía tantas preguntas pero la situación no ameritaba para una conversación casual de lealtades y distancias a Sindria.

Ambos flotando mientras el circulo a sus espaldas se cerraba, no se dirigieron miradas solamente buscando en el amplio panorama algo que delatara la ubicación de lo buscado… la desesperación no era notable, manteniéndose firmes para tener una mejor reacción.

El viento era frio cargado con copos blancos, el cabello ahora nevado se agitaba con este de manera violenta mientras sus orejas ahora animales se movían al captar un choque -es más adelante- señalo desviándose a donde captaba movimiento fuera de lo normal.

El hielo flotante se hacía más grueso, pronto el cambio climático más notable cuando en cierto punto… el amplio mar parecía estar congelado por completo, casi como si estuvieran en un continente frio que se encuentra al norte.

Pero ellos no se detuvieron, no cuando en el cielo impresionantes explosiones se llevaban a cabo con un chocar, moviendo nubes tormentosas por momentos para que una nevada fuerte se hiciera presente en creces.

Ithnan no espero cuando señalo su guadaña en un seco -Ramz- donde un rayo de largo alcance hizo su camino en los cielos fortaleciéndose al tomar la energía de las nubes cargadas de estática… la iluminación casi impresiono a Sinbad, cuyos labios apretaron en total disgusto por ese mago.

La imagen a la que ataco retrocedió sorprendida, era una mujer… una hermosa de rasgos elegantes y largas trenzas agitándose en su espalda… su espada en dirección a los suelos -traidor- escupió en cólera, la ira manchando sus hermosos rasgos con heridas diversas y ropa rasgada.

Pero mientras esta estaba en los cielos en un duelo de miradas con Ithnan, Sinbad fue directo al suelo donde una figura encorvada se recargaba por completo en la espada clavada en el hielo grueso.

Con paso decidido en su equipamiento Valefor, el rey de los mares se acercaba con un rostro torciéndose entre preocupación e ira, el niño le dio un vistazo entre sus mechones blancos ahora cubriéndole el rostro… las manchas rojas eran evidentes y su brazo izquierdo colgaba inutilizable.

Pero todavía los turquesa brillaban en fuerza, en reto pero sobretodo poder ante el brillo de la estrella del filo de su arma, Sinbad se ablando lo suficiente para poner una rodilla en el suelo y levantar el cabello del niño que se alejó irritado por tal toque muy personal causándole diversión -Toshirou, descansa- alentó.

Veía las joyas de tantos contenedores metálicos con claro orgullo floreciendo en su pecho, el rey de los mares ahora miraba con otros ojos al prodigio y le era inevitable actuar tan distinto con el conocimiento que ese… que congelaba mares era su hijo seguro que no era uno de esos djinn.

(Ignorando la constante voz que advertía tales habilidades útiles fuera de lo común)

Apretando los labios -Hitsugaya- contradijo obstinado… el Shinigami sentía que había tenido tantos momentos de debilidad en esta vida para avergonzarlo como capitán… viendo esos dorados amables solo lo enervaban más.

Jadeando al tratar de ponerse erguido golpeando la mano amiga que trataba de ayudarlo, miro a los cielos a su enemigo.

Arba apretaba los labios, sus ojos oscuros en ira… si no fuera por tantas recuperaciones, la apariencia podía combinar con la del prodigio -aunque desearía poner fin a sus existencias…- la calma era engañosa -será en otra ocasión, mi niño- amenazo.

-No te lo permitiré- Sinbad se interpuso protector, provocando un parpadeo en el prodigio por tal tono… pero la nubosidad llegaba a plasmar su mente y agudeza.

La sonrisa se amplió, aun Ithnan paso a interponerse entre ambas singularidades -ya lo veremos- expreso a la ligera, retirándose en un círculo mágico… no porque quisiera, sino porque era muy pronto para revelarse y ya tenía suficiente desgaste con ese niño.

Tenía mucho que meditar ante la singularidad… que no era tan simple como el rey de Sindria.

La nevada disminuyo cuando el peligro desapareció, Toshirou se mantuvo firme pero la luz se perdió en sus ojos perdiendo la consciencia de pie… y ante un acto que le recordaba aquella vez en Baldadd, Sinbad lo sostenía.

Solo que ahora se agacho y abrazo sin emociones de interés por sus habilidades… tratando de golpear sus planes a futuro con su gesto doloroso, sintiendo el menudo cuerpo frio que lo encogió aún más… su hijo ya estaba con él.

Mientras Ithnan miro impasible toda la escena emotiva, volteo los ojos en fastidio insensible para mirar el cielo donde Arba acababa de desaparecer… ya no dudaba y ahora abrazaba la misión de guiar al niño por el camino de un rey.

Odiaba todavía a Salomon, pero tenía curiosidad por Toshirou.

XXXXX

Fin del capitulo.

Spoiler donde quiera! Bueno solo menciones sobre el manga de Magi, sorry espero no hacer mas aunque ya estamos lejos de la historia original.

Ithnan guiara a Toshirou a quien selecciono como rey, el negaba tal inclinación pero se decidio al verlo pelear en magnostadt pero mantuvo su actuación en la celda… pasando al anonimato como lo sabemos en el brazo de Hakuryuu.

Y Sinbad lucha contra el sentimiento de querer aprovechar a su hijo como herramienta como lo habia hecho durante el inicio.

Todos lo saben menos el niño… el hijo del rey Sinbad sera festejado en el siguiente capitulo.

¿Por qué actualizo mas este fic? Bueno échenle la culpa a mi hermana que me acosa dia y noche para que suba mas capítulos… la inspiración también esta al tope, pero me conozco… esto puede cambiar en cualquier momento.

espero que mi hermana me deje en paz?

Neah20 fuera...