Hielo 20: El prodigio

Desde el centro en algún punto desconocido del imperio Kou, Gyokuen se encontraba sentada en un trono de piedra blanca… en su entorno de manera ordenada y circular los diversos sacerdotes a su servicio se mantenían erguidos además de silenciosos.

La vista de la única mujer sin cubierta en su rostro, la noble de Ren tenía unos ojos llenos de una frialdad desconocida además de un aura demasiado quieta, silenciosa y por sobretodo llena de una ira latente e incredibilidad.

Con su peinado de lujo o vestimenta de seda, Gyokuen miraba sin ver hacia algún punto de la sala blanca -Ithnan…- expreso sobre aliento, al estar todo tan quieto era escuchable para los presentes en el entorno sin moverse por precaución -tu, que junto a mi…- soltó un largo suspiro tembloroso, apretando las manos en un agarre fiero -eres un tonto-

Se puso de pie en un brinco bajando de aquel pequeño lugar, se paseaba con una tranquilidad engañosa entre las quietas estatuas que era el resto de la organización, pero sus emociones evidentes entre sus ojos oscuros, en memorias distantes que solo la obligaban a pensar lo tonto que su amigo era al dejarse manipular por el destino nuevamente.

Se detuvo en seco con los hombros caídos con el rostro mostrando un cansancio de tantos años, los opacos ojos y sus elegantes rasgos parecían amenazantes en romperse… no era por la pérdida de Ithnan, el bastardo era tan desechable como cualquiera en ese lugar… si no por la manera en que se malgastó.

Regresando a lo que tanto maldijeron en todos esos años y peor, por un niño de entre todas las cosas.

Su gesto mostro una diversión sádica borrando cualquier vulnerabilidad, levanto su cabeza cubriéndose con sus manos en una carcajada inquietante ante lo estúpido de la razón de su aliado perdido -por ti Salomon…- gruño fulminando a cada uno de ese círculo, aunque no fuera directamente con ellos -no bajemos la guardia, mis hermanos… ahora que ese traidor esta por ahí libre, nuestra prioridad es hacerlo uno de nuestros objetivos-

Cada persona bajo su cabeza con sus manos en un saludo sumiso, todos en unánimes -eliminaremos al traidor- la hostilidad evidente.

Gyokuen mostro una sonrisa dientuda, aquellos ojos se llenaban de una oscuridad maliciosa -eliminaremos a cada uno que se interponga en nuestro camino- silbo divertida.

Otro coreo de aceptación por tales ordenes, pero para la noble de kou esa sonrisa desapareció -y al hijo del rey Sinbad como prioridad- advirtió siendo recibida con la misma solemnidad.

Recordando esos ojos turquesa desafiantes pero también tintes sabios, tan milenarios como los de ella o esa era la sensación durante su enfrentamiento al igual que la capacidad de enfrentarla contra sus habilidades con la espada.

Suspirando al borrar esa aura maliciosa, la mujer que se dirigió a la salida de la sala despidiéndose secamente.

Mientras subía incontables escaleras seguía sumergido en su análisis superficial de esa singularidad…. Era pequeño, estaba herido pero aun así… Gyokuen se percató que lo subestimo, esto le costó la misión.

No era como su padre, en ese aspecto la pequeña singularidad tenia probabilidades de ser más peligrosa… con esa destreza del hielo o la mentalidad calculadora -maldito seas salomón- murmuro con total desprecio prediciendo que es este hombre el culpable de tal intervención.

Los pasillos se hacían mas cálidos, los terminados del palacio real de Kou tan notables y poniendo su mejor actitud agradable en la máscara de esposa abnegada, llego a la sala de trono donde su esposo seguramente estaría.

Claro que se abstuvo de arquear una ceja al notar que uno de los generales de Sindria salía, no sin darle un desplante sospechoso que correspondió con un amable saludo.

Mirando al interior de la sala, su avejentado emperador leía con diligencia la misiva entregada con seriedad, pasando de la llegada de su mujer… este tomo una actitud agraciada al ponerse en su lado -¿Sindria?- pidió inocente al tratar de mirar las letras de lujo.

Los ojos ya de edad del emperador le dieron un vistazo cansado, la enfermedad lo había acabado a un punto donde la diferencia de edad con su esposa era tan notable… pero aun así le sonrió con devoción -Es una noticia grande- aseguro con una carcajada bonachona -Sindria está avisando por todo lo alto su heredero…- agito el papel con energía -apareciendo de la nada, supongo que una madre humilde- concluyo al continuar su lectura.

No era muy profunda la carta sin embargo leyó varias veces para asimilar el nombre peculiar del ahora conocido heredero de esa isla del sur.

Para el emperador esta clase de reportes eran solo un protocolo como grandes potencias que significaban en ese mundo, sin embargo su astuta mente meditaba lo que esto conlleva… no era irregular que los reyes reconozcan a hijos bastardos aunque mal visto por la sociedad, pero Sindria tener gran escándalo no parecía perturbarlo.

Pero quien era el para juzgar tal decisión cuando parte de sus príncipes eran eso, bastardos acogidos de alguna madre sin casta.

Koutoku Ren cerró sus ojos en cansancio después de la lectura, el nombre del niño le era familiar y hasta que medito recordó de donde lo había escuchado -el hijo del Virrey de Baldadd- expreso con un compuesto de sorpresa.

El anciano hombre estaba tan curioso de su actual descubrimiento, que paso de la tensión en su mujer cuya intensa mirada parecía querer fundir ese papel en las manos de este.

Gyokuen sonrió soberbia ante el mensaje oculto de tan apresurado movimiento de reconocimiento a esa singularidad ante la sociedad o aliados, maldecía el no haberlo roto y usado en contra de su bastardo padre en su momento pero por ahora debía aplaudir tan astuta acción.

Sindria avisaba de su heredero, para dejar en claro que la alianza lo protegería a todos sus enemigos ocultos.

Sutil, pero inútil para la mujer cuyos planes no se detendrán hasta sumergir al niño junto al traidor.

XXXXX

Una visita inesperada para la ciudad de Magnostadt que atrajo alarma a quienes custodiaban o paranoicos del colegio, sin embargo su canciller lo había previsto por lo cual estaba preparado en consecuencia en los probables escenarios a desarrollarse.

Donde se aseguraría de salir bien parado.

Mirando a ese Dragon con la mejor actitud respetuosa posible las luces se filtraban en la ventana dando al ambiente un tinte de diplomacia, el anciano le ofrecía un asiento al otro lado de esa mesa en medio de la sala de adornos elegantes donde la magia se podía respirar.

-Bienvenido, señor Drakon- expreso Mogamett con diligencia, su rostro ni el tono delataba el desagrado de ese goi -¿a qué debo su visita?- pregunto con simpleza cortes.

El reptil parecía mirarlo con una intensidad casi hostil, poniendo al borde a los guardias del director pero este era tranquilo nada enfocado en tal desplante, solo esperando.

-Traigo un mensaje de mi rey- expreso el enviado de Sindria buscando entre sus ropas sacando un sobre con el sello oficial que ofreció entre sus garras.

Mogamett parpadeo tomando el sobre, el silencio era tenso pero también curioso de que fuera una letra-oh, ya veo- sonrió con humildad al romper el sello para iniciar con su lectura.

Drakon no dejaba de mirar al canciller con una ira contenida, sus brazos eran cruzados en su pecho, sus hombros la tensión pero el brillo satisfactorio al ver ese ligero cambio en el anciano… parecía que le había dado algo por lo cual no estaría preparado.

La astucia del general era tanta que se contuvo la sonrisa salvaje al ver terminar la lectura seguido de una mudez sepulcral como si la idea estuviera siendo meditada.

Los magos presentes se miraron entre ellos, el silencio solo parecía extenderse ante el apagado de su líder que parecía meditar en su propia mente.

-¿Canciller?- pidió Irene siendo la más fiel a este, pero parecía que era pasada por alto con facilidad.

-Nuestro príncipe paso desagradables momentos en su estancia en este reino- el mando era notable en el visitante, el canciller miro con cuidado pero firme.

¿Príncipe? Pensaron los magos testigos con cierta sorpresa, tratando de recordar alguna visita con dicho título… además que no sabían que el rey Sinbad tuviera un hijo, hubiera sido notable alguien con un cabello morado ¿no?

Apretando el puente de su nariz, quitándose las gafas para ser limpiadas, Mogamett no podía replicar con el mismo ingenio inicial -Nosotros nos hicimos cargo de expulsar a los culpables de dicho incidente- indico no queriendo indagar más.

Era una burla lo que esa carta decía… pero sobretodo inesperado e imposible ¿casualidad? Como era esto algo pasado al azar ¿ese niño era un espía de Sindria? Llego a la conclusión que la respuesta era no, si creía por completo que era un título recién otorgado.

Un hijo ilegitimo siendo reconocido a estas alturas por un sinfín de casualidades que obviamente no se les va a decir.

Era una ironía que esa pequeña singularidad Goi fuera el hijo de la otra particularidad, era tonto pensar que no tenían relación una a otra… pero a estas alturas no podía hacer nada más que deslindarse de los problemas que le causaron a la nobleza de Sindria.

Seguro el niño no vio nada que delatara lo que había en el nivel bajo.

Por otra parte Irene casi se atraganto, llegando a la conclusión correcta pues el único incidente que tenían pensado se trataría, era solo uno… en ese estaba involucrado un príncipe, pero era exiliado de Baldadd ¿era una broma? Lo dudaba por la seriedad en que se trataba el tema.

Como si se estuviera pisando una delicada capa de hielo en el cual el Canciller no quería quedar atrapado.

Drakon estaba lejos de estar satisfecho -no entiende, Canciller Mogamett- expreso cortante -ustedes no hicieron nada por ayudar a nuestro príncipe…- gruño tensando a los guardias magos, cuya ira contenida de tales desplantes al canciller los llevaba al borde -y si lo que nos comentaron es verdad, aquí se les roba el magoi a las personas- acuso.

Mogamett se tensó, pero alivio prontamente -es un acuerdo entre los goi habitantes- dijo sin negarlo -que su príncipe haya llegado a esa área restringida, va más allá de nuestro entendimiento- contradijo con astucia -sin embargo también es una sorpresa que dicho infractor sea hijo del rey Sinbad- se inclinó un poco -¿casualidad?-

Un arqueo de ceja ante el cambio de papeles, astuto pero no tanto -¿nos acusa de algo?- pidió Drakon sin perturbarse ante el repentino ambiente hostil -sin embargo no estoy aquí para lidiar con problemas políticos- aseguro en un desaire general -esto es una advertencia para Magnostadt…- sonrió -la alianza estará vigilándolos como consecuencia al daño del heredero de Sindria-

-COMO SE ATREVE- rugieron los magos en ira, alzando sus puños pero conteniéndose ante el vistazo de reprimenda del canciller.

Este volteo a su visitante en una postura arrogante, bajando cualquier indicio de diplomacia en algo más que solo divirtió al general de Sindria por lo predecible -no tengo porque aprobar esto- expreso secamente -nosotros no nos hacemos responsable de su heredero curioso- gruño -también expulsamos a los responsables directos del ataque- golpeo la mesa.

Suspirando como alguien rendido, Drakon dio un barrido a la sala -mi rey sin embargo no piensa lo mismo…- negó con un tono cortes -espere alguna noticia directa de él, seguro podrá recibir una petición como compensación- parecía ceder a los caprichos del viejo.

Mogamett entrecerró sus ojos ¿lo habían orillado a ceder ante una petición? Al parecer mordió el anzuelo y ahora para negar la investigación de toda una alianza, se vería obligado a obedecer un capricho de un rey Goi.

Apretando los labios -si, estaré dispuesto a tomar una petición- accedió ante los jadeos de los testigos.

-Por supuesto- aplaudió Drakon al ponerse de pie -ahora, si me disculpa tengo que llevar un mensaje a Reim- se despidió como alguien que no había dado un ultimátum al reino de los magos.

XXXXX

Ver las velas de Sindria en sus costas atrajo miradas curiosas de los pobladores de Reim, no había sido tanto tiempo desde que vieron algo similar y solo podían predecir las intenciones de dicho reino con su Imperio.

En el palacio el aire era tranquilo, con el día maravilloso bañando las viviendas y el imponente coliseo en la casualidad de algo cotidiano.

Scheherezade con su escolta inseparable de Muu, guiaban al inesperado visitante en silencio ante su emperador.

Dos cartas fueron entregadas, una en respuesta a la situación de la alianza que se tenía en el aire… una negativa inamovible del Emperador pero una persuasión de regreso que fue denegada ferozmente.

Esta no fue una noticia grata, la insistencia de Sinbad estaba colmando la paciencia del señor pero el mundo cambiaba y con él las balanzas de poder.

Por ahora la desaprobación era indudable.

La que fue una verdadera sorpresa era la segunda, atrayendo la mirada penetrante del fuerte soberano al general que se mantenía firme a los pies de su trono, entrecerró sus ojos en total oscuridad-¿es esto verdadero?- exigió.

Muu arqueo la ceja ante el cambio bastante intenso de su emperador, pero también tenía una pulsada de la última reunión cuando aquel niño partió de sus puertos rumbo a Sindria ¿tenía algo que ver? ¿Por qué pensaba en eso ahora?

El dragón no se perturbo por el tono todo lo contrario, parecía mirarlo con monotonía -sí, mi señor- la educación era tanta pero sobretodo, la postura sin ninguna pizca de mentira.

Un arqueo de ceja-¿Cómo es posible?- la desconfianza destilaba del monarca, Ignatius se mantuvo firme pero la curiosidad en sus ojos era tan delatador a causa de un tema dicho sin mucha información para ellos.

Scheherezade apretó la mano en su báculo atrayendo la atención del fanali ante la premonición que sus sabios ojos observaban.

Drakon solo bajo la mirada -no es un tema que se me permite tratar- se disculpó con sus manos detrás de la espalda, para luego enfrentar de nuevo al soberano -es un hecho que todavía estamos asimilando nosotros mismos- se excusó.

Un apretar de labios en desazón, sin embargo el emperador solo parecía reflexivo con la carta en su regazo olvidada -no es como si fuera poco normal…- negó divertido -sin embargo es algo que sale de lo común…- le arqueo una ceja -es una burla del destino que tal promesa se haya presentado a mi reino, para ser hijo del rey de los mares- suspiro.

Las insinuaciones eran evidentes, no se necesitaba la suspicacia para tejer lo que se decía entre líneas y el fanali solo atino a abrir sus ojos en total entrega de esa noticia aun Ignatius borro su neutralidad a favor de la sorpresa, pero la suma sacerdotisa parecía perturbada -mi señor- llamo con duda la atención de todos los ojos en ella.

Los ojos oscuros del soberano eran reflexivos -Fue un error colosal, mi señora- llamo con total respeto en un aire cómplice por esa sonrisa irónica -Aquel prodigio si tenía padre, sin embargo no era el general Jafar como se pensó en un inicio…- dio un bufido poco digno, pero sin quitarle ese aire de autoridad -sino el propio rey Sinbad- concluyo.

Drakon se removió incomodo por tales sospechas que entre los generales era algo que si no hubieran sabido, también estuvieran yendo por ese camino erróneo de pensar… aunque no ha visto despierto al príncipe, todavía los rumores podían torcer la paternidad a su colega jafar.

Sheherezade soltó un ligero suspiro, volviendo a cerrar sus ojos en un tono impasible -ya veo- se inclinó avergonzada -lamento mi grave error-

Muu quería consolarla, sin embargo el emperador chasqueo los dientes -déjate de disculpas, es normal- desecho con una sonrisa brillante -aunque no la culpo, si lo que dice mi cuerpo fanali es cierto… era evidente que tal confusión se diera- aseguro a la ligera, para dar un desplante al general en cuestión -aquel niñato no se parece en nada a su padre- lo dijo en voz alta.

Drakon casi dio un respingo por la intensidad en la mirada del regio emperador además de su último comentario tan acertado y que nadie quería decirlo, recargándose de manera casual en su trono en un aire solemne mientras el silencio se instalaba… es como si estuviera pensando.

-Bien, general Drakon- el emperador llamo la atención de nuevo hacia el -no puedo aceptar tan fácilmente lo conveniente de esta paternidad…- se recargo en su mano casi aburrido, si no fuera por el vigor de esos ojos oscuros -el niño tenía una oportunidad aquí- sonrió de medio lado.

-No mi señor, el en verdad es hijo de mi rey- soltó nervioso Drakon -le vuelvo a decir, es una noticia reciente para nosotros mismos- explico con rapidez.

Una carcajada jovial que hizo saltar a Ignatius por lo repentino, eran estos arranques en los que Scheherezade recordaba a su primer candidato, antepasado de este -deja de decir excusas, general… no se ponga nervioso- regaño con severidad -acepto tal noticia…- indico con solemnidad.

Un suspiro de alivio de Drakon ¿fue tan difícil para Jafar? No lo creía, pero era tanta la atención del prodigio en este reino ¡si no lo conoció en persona! Se quejó internamente porque según escucho no tuvo contacto directo con el emperador.

La diversión se borró del emperador Alexius -pero no quito mis intenciones…- expreso al inclinarse interesado al visitante -Sea el padre el rey Sinbad, si no muestra la capacidad para ser uno digno de ese niño… lo tomare bajo mi ala- no era una amenaza, una simple promesa de no dejar a alguien de capacidad desperdiciarse.

Dejando caer sus hombros con la mandíbula casi en el suelo, ojos llenos de sorpresa casi en una postura cómica por tal interés-no…no será necesario, mi señor- tartamudeo Drakon con un suspiro para recomponerse de la verdadera intensión de ese emperador -mi rey estará a las alturas de las expectativas, no será necesaria su intervención- dijo en un aire más diplomático.

La diversión casi infantil por tal reacción -solo es una sugerencia- desecho con prontitud -Ignatius…- llamo a su general quien se inclinó obediente -busca algo digno para enviar de presente al niño…- miro en dirección a su lacayo -hay que darle la bienvenida- aplaudió en total desinterés, bastante dispuesto a dar a conocer el gusto de que tal prodigio fuera reconocido.

El general solo parecía que su día se llenaba de tantas sorpresas ¿era normal esto? Su joven príncipe causo una excelente impresión, los rumores de ser el responsable de congelar sus fronteras y de proteger a alguien del gran clan parecían colocarlo en lo más alto del interés no solo del emperador, sino del cuerpo fanali.

No esperaba regresar con tantos presentes en su barco a Sindria, aun cuando desfilaba hacia el puerto incontables fanalis lo cargaban de algunas cosas ¡hasta para Morgiana! Con promesas de que vendría algún día a visitarlos.

Suspiro, pues estaba lejos de regresar a su patria por lo cual pasearía todos los presentes por todo el territorio de la alianza de los siete mares.

XXXXX

En la republica de Baldadd, los cambios eran tan evidentes en este antiguo reino donde las calles parecían irreconocibles donde tejados rojizos y casas blancas eran lo primordial con sus ciudadanos caminando tranquilos superando su pasado turbio.

En el palacio el dia era cotidiano, un hombre de ropas ligeras caminaba con una carta entre sus manos… Seishuu Ri era el encargado de entregarla al habitante de la biblioteca, entro lo más sigiloso posible para dar una inclinación a su señor.

Kouen Ren dio un vistazo imperturbable bajando el libro de elección para el día, tomo el pliego con el sello del imperio en un suspiro de irritación… en sus modos distantes no se notaba lo sorprendido del correo no esperado ¿Qué sucedió para tal evento? No sabía y lo único que podía hacer era romper el sobre en silencio y averiguarlo.

Kouen leía la misiva con una intensidad que podía quemar el papel en cualquier momento, era tanta la su concentración que no se percató de la presencia de su hermana Haku quien tosió de manera cortes para llamar su atención.

Un suspiro cuando fue ignorada por lo cual se tomó asiento enfrente recibiendo saludo cortes de Seishuu para esperar a que terminara la lectura.

Una sonrisa soberbia, casi voraz mientras negaba -Es algo que se esperaba de alguien tan alegre como el- su tono era mordaz, dejando la carta en la mesa con la diversión en sus ojos acariciándose la barba con total interés ausente.

Haku arqueo una ceja, la falta de expresión era de sumo interés -así que ¿Qué noticia?- pidió inocente.

-Parece que el rey de los mares tiene un hijo- aseguro aburrido Kouen, pero era evidente que se burlaba de esta noticia repentina.

Un arqueo de ceja por parte de Seisshu, también compartiendo la diversión -así que por fin salió uno- se burló sabiendo lo mujeriego que era el hombre, era un milagro que no tuviera una fila de bastardos esperando a ser reconocidos.

-Solo por eso mandan esta carta- espeto en desinterés Haku, un suspiro ante el recuerdo de su estancia en Sindria y las actitudes de Kougyoku que parecía no parar de hablar del susodicho.

¿Ella sabía? No podía sospechar, desde que llego no dejaba de hablar de lo maravilloso que era aquella isla sureña hasta el punto en que se desconectaba de cada plática que escuchaba por educación.

Kouen le arqueo una ceja -quizás tengas razón, no es importante para nosotros la línea noble de un reino como Sindria…- aseguro recargándose en la mesa -pero es una potencia política, se debe tener en cuenta si tiene un heredero-

Volteo los ojos Haku bufo -no es que no lo sepa, hermano… es importante en el aire noble- gruño provocando un entrecerrar de Seishuu por el tono descortés pero guardándose su queja -es solo que…- espanto.

Una risa divertida y profunda del Kouen, que sonreía de medio lado -no te agrada el rey- movió las cejas -eras muy obvia en eso- cerro ante su total desacuerdo en ese líder de una manera que era notable.

Haku negó con un gesto plano -no tanto, la hermana Koug sigue platicándome de ello- cruzo sus brazos en una actitud de lamentación.

El silencio vino, pero el fiel servidor se removía incomodo como si hubiera un aire cómplice que no era permitido ante el público o hasta sentía que estorbaba para poder explayarse con comodidad… pero negó a favor de su curiosidad -¿Cómo se llama?- pidió.

Kouen miro la carta nuevamente, al parecer olvido dicho dato de prioridad como era común -Nombre curioso…- aclaro pensativo -Toshirou Hitsugaya…- frunció el ceño tratando de recordar donde había escuchado ese nombre.

Tan concentrado estaba en desentrañar en sus memorias tal diminuto dato que era importante que paso de la palidez de su hermana.

-Ese es el nombre del hijo adoptivo del Virrey- trono sus dedos satisfecho de llegar a ese descubrimiento, se volvió pensativo nuevamente con su mano en la barbilla en un tic natural.

Seisshu amplio sus ojos -el nombrado prodigio- aclamo pues él había escuchado tanto en su estancia en esa república, además de leído los reportes de su guerra civil como para saber de dicho mocoso puso fin de manera exitosa el revuelo.

Kouen afirmo positivo, también al tanto del hijo adoptivo del fallecido virrey… aunque sabía que no partió a Sindria como el resto de los exiliados, al parecer paso ciertas cosas para llegar a la conclusión de que era hijo del rey Sinbad, era tan entretenido la cadena de sucesos que solo pensó en que había un dios burlándose de esto en alguna parte.

Si existiera, claro… no era un creyente.

-Conveniente, le quitaron el apellido Saluja…- se quedó pensativo -aunque el rey Sinbad no tiene un nombre de casa… de donde salió el Hitsugaya- un misterio digno para su atención, el deseoso de conocimientos tenía una pieza volando que quería encontrar -pasa algo Haku- pregunto notando a su hermana más silenciosa.

-Es solo, que es la primera vez que lo escucho, pero parece que es famoso para ustedes- mintió, o por lo menos dijo una media verdad ¡Toshirou fue príncipe de Baldadd! Y no solo eso… reconocido prodigio si lo que escucho en esos momentos era verdad ahora resulta que era hijo del rey Sinbad.

¿Por qué no lo noto? Ah cierto, pelear con Judal y después las pláticas de Kougyoku le consumían demasiado tiempo para leer la historia de esta república a detalle.

Kouen arqueo una ceja -Seisshu, nos dejarías- pidió sin quitar la vista de su hermana, esta trago grueso al saberse descubierta.

El lacayo miro entre ambos príncipes, pero acepto marchándose a trotes para cerrar la puerta.

-Uh…- fue lo único que dijo Haku al tratar de hacerse para atrás ante el repentino acercamiento sospechoso de su hermano.

-que ocultas- exigió en un tono nada amable.

Apretando los labios -nada- volteo los ojos, un grave delator de lo mentirosa que era.

Sentándose pesadamente, con su mano en un puño arrugando la carta descuidado sus ojos eran tan temerarios -Él es parte de lo que eras- corto.

Bajo la mirada -si- fue su escueta respuesta, no estaba intimidada por la mirada de Kouen… todo lo contrario, era como ser reprendida por su hermano Byakuya y era por esta misma razón que se sentía protegida en su entorno, por más que Hakuryuu lo despreciara.

-Sigo sin ser digno de saber el resto de la historia- la intensidad de sus ojos era tan salvaje, le irritaba no saber una parte de historia por más lejana que fuera de su mundo, pero ahí estaba… su hermana con una personalidad oculta ahora parecía conectada al heredero de Sindria.

Sabía lo general como rencarnación (por mas idiota que se escuchara)… shinigamis era un término reciente en su vocabulario, pero al parecer su hermana mantenía la mayoría para sí misma -sabes que me enoja tus silencios extensos- advirtió.

Haku suspiro ante el posible arranque de su hermano cada vez que llegaban de alguna manera a insinuar su secreto -tu sabes lo que fui hermano, pero no puedo contarte cosas que no existen aquí- regaño tercamente.

Golpeo la mesa -pero merezco saberlo- la advertencia estaba ahí, la ferocidad de un arranque que la antes Rukia miro impasible -no es suficiente con lo que me dijiste- acuso infantilmente, señalándola con descortesía.

Era una personalidad que solo mostraba entre las personas de confianza, era increíble esta faceta para el despiadado Kouen Ren, pero Haku ya se había acostumbrado hace tantos años que le parecía normal.

Volteando los ojos, la cuarta princesa bufo -diste con eso de casualidad, ahora no voy a decirte nada- corto con un duelo de miradas pedantes sin querer ceder al capricho del otro.

Podían pasar horas antes de que alguno se fuera molesto, continuando con días de evitarse y sin hablarse… sin embargo Kouen fue el que se dio por vencido dándole un toque engreído a su "vencedora" -bueno, supongo que él es algo que considerar- susurro desdoblando la hoja con cierta ausencia.

Un suspiro -Él era un prodigio, un capitán… uno de los más fuerte entre nosotros- ofreció como ofrenda de paz, a lo cual Kouen dio un desplante de sorpresa nada oculta.

Negando para dejar caer su cabeza en total descompostura, el príncipe silbo una maldición que perturbo un poco a Haku por lo salido de papel de su inalterable pariente -ahora en manos de Sindria- se quejó de manera monótona pasando su mano por la barba.

Antes Rukia arqueo la ceja pero lo dejo ser, era lo único que revelaría del capitán de la 10ma división, por ahora reflexionaría la conclusión de todo esto y si era algo planeado por aquel nombrado Ugo además de deseosa de verlo.

Sin saber que tan mal le fue a su colega Shinigami en esa vida y su memoria dormida hasta hace unos años.

XXXXX

En Sindria mientras el general tenía la misión de dar la noticia a través del mundo.

Los días pasaban con los susurros en el palacio aumentando al igual que las fiestas en el exterior, algunos cuchicheando en los rincones mientras lavaban o sacudían… en salas la limpieza en ocasiones se detenía para saber algo más de valor.

Pero en algo estaban de acuerdo, lo dicho por el sacerdote de Kou era algo que los torturaba mentalmente a causa de la infancia arrebatada de su nombrado príncipe… la lastima flotando de manera inquieta a través de la atmosfera dentro del gran recinto.

Era ligero, aun los propios guardias daban sus puntos de vista ante la desgracia del heredero y su pasado demasiado duro, lo injusto que era para su rey tener que lidiar con un dolor que a su parecer no se merecía.

Pero a pesar de esto, los diversos trabajadores y testigos de aquel evento se mantuvieron callados a quienes desconocían esos hechos por la simple lealtad (con ligeras amenazas de los generales)… fuera del palacio nadie tenía el derecho de difundir dicha desgracia del prodigio y aun los visitantes desconocían tales datos de valor.

Jafar paso entre los pasillos amonestando a la servidumbre susurrando en un rincón, paso con un rostro neutral y sus manos escondidas entre sus mangas… sonriendo de vez en cuando a través de uno de los jardines donde Sharrkan le dio alcance.

-Oye…- pidió nervioso -estas bien- pregunto rascándose la nuca.

El antes asesino suspiro, no era el primer colega que le cuestionaba su estado después de aquella reunión caótica… cada uno de sus compañeros parecían tratar de tratarlo igual, solo Hinahoho lo evadía como la peste.

-Bueno, yo sé que te preguntamos esto del diario- el espadachín rio por lo bajo -pero…- no podía terminar su frase, era ligero casi no notable para alguien poco observador… pero el distanciamiento de Jafar era tanto, tan doloroso para sus compañeros que no evitaban el preocuparse.

Jafar miro agradecido -estoy bien, es cuestión de tiempo- alardeo al comenzar a caminar, despidiéndose de su colega que se marchó en dirección a Alibaba quien parecía un alma en pena… nadie se molestó en preguntarle su estado deprimido, había prioridades.

El asesino siguió con su camino hasta la torre asignada para la nobleza, subió hasta la parte más alta donde la habitación de su rey estaba al fondo… pero no iba a ese lugar, su actual asignación hasta su muerte estaba antes de esta, con puerta blanca adornada con toques morados… la abrió con cuidado asomándose.

Suspiro un poco triste al ver la tranquilidad del lugar, sentada en una de las sillas puesta entre tantos presentes que los comerciantes habían mandado al heredero de su rey… era Morgiana cuyas heridas estaban casi curadas -¿has estado practicando con Mazru?- era una pregunta con cierta reprimenda.

Afirmo secamente sin molestarse en negarlo… ya estaba a tal nivel como para moverse con facilidad y el entrenamiento se lo estaban llevando ligero (lo más ligero que se pueda entre miembros del gran clan), mientras miraba impasible al que descansaba -el rey Sinbad acaba de marcharse- informo simple sus ojos sin parpadear.

Jafar acepto esto, a pesar de todo el trabajo… su rey pasaba siempre que podía a estar un rato en la habitación de su heredero, muchos sabían lo que torturaba a este pero por más que trataban de alentarlo simplemente no se podía.

Tampoco ayudaba que el niño parecía despertar esporádicamente poniendo los nervios de punta de Sinbad, cuyo repentino aire paternal en su hijo abrumaba a más de uno ¿Quién lo diría? Hasta había madurado al hacer su trabajo sin tener que presionarlo.

No es como si tuviera dicha asignación, ante eso el asesino casi tropezó ante la mirada de la fanali curiosa de su titubeo… tosiendo disimuladamente, siguió a comenzar a limpiar un poco la habitación desalojándola de algunos presentes que se descompondrían sin ser utilizados.

Siendo ayudado por la pelirroja, en silencio ambos asignados a la guardia habitual del prodigio… acomodaron el lugar donde ansiosos comerciantes habían mandado regalos al heredero de Sindria tan rápido llego la noticia a ellos.

Parte de la servidumbre pasó a recolectar lo que sería despejado de la lujosa habitación, había un oso en el rincón cercano a la cama… Morgiana lo miraba largo y tendido -Puedes tomarlo- una voz cansada llego a sus oídos provocando que dieran un respingo ambos.

La fanali casi salto al lado del prodigio cuyos ojos eran fijos a su protegida, dio un saludo cortes en su inmovilidad en dirección a Jafar para luego mirar al peluche con cierto desprecio -no se a que se deba tal detalle, pero no gusto de peluches… tómalo, Morgiana- expreso en un largo bostezo.

Una sonrisa oculta del asesino al ver la felicidad irradiando de la inexpresiva pelirroja, que sonrió inocente -gracias- expreso.

Pero Toshirou ya estaba durmiendo nuevamente, los ojos de los visitantes se volvieron sombríos al verlo caer rápidamente… así era, pero Yamuraiha decía que era normal, por lo cual era en vano preocuparse.

Al tener todo despejado, la luz parecía entrar a la habitación con más energía… acomodando el área asignada para una lección que Jafar impartía a la fanali sin falta todos los días, en una ayuda para que aprendiera cada vez más intelectualmente.

En ausencia del prodigio.

Entre sus lecturas en voz alta, Jafar caminaba de manera tranquila de un lado a otro siendo escuchado con diligencia.

Los generales habían tenido la oportunidad de ver lucido a Toshirou, siendo merecedores de haber sido juzgados por la mirada Turquesa con una severidad que intimidaba… era común escucharlos burlándose de dicho efecto en ellos, como si el pequeño príncipe fuera alguien de edad para sermonearlos.

Claro que esta primera experiencia carecía del tiempo suficiente para ser presentados o tener una plática formal con el prodigio, como esa luz venia se apagaba repentinamente en ninguna de esas ocasiones su rey podía llegar a tiempo.

Pisti razonaba impasible que era, Sparto alegaba lo parecido a su padre en sus momentos serios, Sharrkan no dejaba de advertir lo deseoso que estaba por enfrentarlo, Yamuraiha solo suspiraba pensando en el niño de su señor y su personalidad mientras Hinahoho esperaba que sus hijos se hicieran amigos para traer algo de infancia a su príncipe.

La lección termino en la lujosa habitación cuando la tarde se asomó, la fanali se levantó ante la mirada del asesino -no debes tomarte las molestias con ese mago- expreso ligeramente.

Morgiana lo miro, negando -le debo no solo mi vida…si no la de Toshirou- tenía una promesa, a pesar de las negativas de su entorno, visitaba de manera diaria a Ithnan para llevar algún comestible o dulce como ofrenda.

Jafar suspiro cuando la vio marcharse no sin cargar con facilidad aquel espantoso oso… su gesto era ligero por tales molestias de la fanali, el agradecimiento por haberlos salvados de algunas formas que no se han dicho abiertamente.

También tenía un pico de agradecimiento que no diría nunca.

El sonar de la puerta abierta llamo su atención, ingresando de manera casual Sinbad suspiraba al sentarse en la silla en total silencio con su gesto cansado… no había palabras entre ellos, se despidió secamente para dejarlos solos.

Al salir, se topó con alguien paseando por ahí… Alibaba dio un respingo mirándose nervioso las manos como si hubiera sido atrapado en medio de una travesura-puedes pasar- alentó a lo cual el rubio lo miro como el más grande hombre del mundo, obedeciendo rápidamente.

Negó, Jafar entendía que el exiliado se sentía despojado de su único pariente que tenía cercas… más cuando el apellido Saluja fue retirado por formalidades, para limpiar el nombre de Toshirou y no ser considerado como un refugiado.

Con eso en mente, se retiró para ir a preparar todo para recibir a la alianza de los siete mares que habían advertido su llegada después de que Drakon pasó por algunos puntos.

Al parecer el dragon daría un viaje largo innecesario, pues toda la alianza se pasó la voz tan rápido sin necesidad del general.

XXXXX

Sinbad sonrió divertido ante Alibaba que estaba silencioso, seguramente el joven quería saltar en la cama para agitar al infante hasta que abriera sus ojos… se aquieto por un fulminar casual de su parte.

El rubio torció sus manos, mirando inquieto la habitación a la cual siempre que venía veía ya sea con más regalos o más luminoso -ahora que le trajeron- pidió para sacar platica.

Se quedó pensativo -algunos trajes de Parthevia- se encogió de hombros -aunque para los gustos de Toshirou, no serán gratos- sonrió divertido mirando al niño en cuestión.

Alibaba rio pero este se marchito -¿Por qué no despierta?- se quejó nuevamente.

El ambiente cómodo parecía más lúgubre, el rey se recargo en la cama pensativo -Morgiana me comento que despertó un rato- soltó un suspiro -otra vez no lo vi- murmuro bajando la mirada para dar su sentir.

-No se preocupe, rey Sinbad- alentó el optimista exiliado -estoy seguro que lo vera y le podrá decir todo- alzo un pulgar pero parecía que el hombre mayor se marchitaba bajo el intenso sol por su comentario.

El multiple conquistador se recargo en la silla, no solo pensando en que pediría un sillón para suplir tan incómodo asiento… si no en el enfrentamiento -¿Me rechazara?- pregunto.

Alibaba miro como un animal asustado, su mente entro en fase de shock -como podría rechazarlo, rey Sinbad- dijo con toda la actitud, era tonto pensar tal cosa pero entonces se congelo -bueno… no se- dijo titubeante.

El rey parecía derretirse con tal comentario nada alentador.

Pero el joven Saluja dio grandes zancadas, una gran sonrisa luminosa -yo sé que usted puede- dio palmadas consoladoras para instalar su mano en el hombro y mirar a su sobrino -él es un niño difícil… pero sé que lo necesitara- alentó.

-Lo mismo que Hinahoho- negó Sinbad ante la sugerencia de su general con el mismo contexto, podía enfrentar esto… solo era algo desconocido para su zona de confort, pero como múltiple conquistador rey de los mares y líder de una alianza… debía enfrentarlo.

Los dorados miraron a su hijo, no solo le sacaba al rechazo si no a su propia mentalidad para utilizarlo como herramienta para traer gloria a su reino, apretó sus manos sudorosas una sonrisa nerviosa… Alibaba miro tal cambio interrogante, para luego ver el motivo.

Toshirou lo miraba con una expresión en blanco, un bostezo rompiendo ese aire neutro para pestañear espantando el sueño -¿Buenas noches?- su tono era el mismo neutral mirando hacia la ventana en irritación, soltando un suspiro cansado.

-Hola Toshirou- saludo lo más normal posible Alibaba, siendo fulminado.

-Saluja, dime Hitsugaya- gruño en advertencia común, solo que el rubio parecía mirar nervioso -¿Qué sucede?- pregunto sospechoso.

Como alguien atrapado, volteo a todos lados provocando que ambos observantes se preguntaban si se aventaría por la ventana, se despidió rápidamente y con una nube de polvo dejo la habitación con despedidas frenéticas.

Con un suspiro Sinbad negó tapándose el rostro, por lo tan condenadamente obvio que había salido Alibaba.

Un arqueo de ceja nevada, negó ante lo excéntrico de Saluja aunque algo sorprendido por no ser abordado empalagosamente como siempre ¿estará madurando? No lo creía por lo cual se inclinaba a la solución evidente de que escondía algo.

Sinbad suspiro llamando la atención a el mismo, el niño lo miro impasible su gesto de piedra pero sus ojos tomaron un tinte tormentoso… por un momento el pánico embargo el pecho del hombre, pero desecho prontamente, era imposible que supiera si nadie le ha dicho nada en su encierro convaleciente.

Por su parte el Shinigami maldecía, pero tenía honor ante todo por lo cual lo más razonable era agradecer… ignorando el estado de alerta del adulto o la extraña mirada que le daba -Rey Sinbad…- llamo con la boca pastosa, obligándose a sentarse siendo ayudado por el otro al cual fulmino.

-No te esfuerces- regaño el rey pasando con dificultad la reprimenda, para tomar asiento nuevamente -Dime solo Sinbad- ofreció.

El capitán suspiro con irritación -esta platica ya la tuvimos antes- expreso con neutralidad, el otro replicaría pero lo detuvo -no… -advirtió -quiero disculparme por molestarlo…- enfrento con valor los dorados -también agradecer por recibirnos- dijo con mandato.

Sinbad negó -nada que tengas que disculparse- expreso jovial, pasando su mano por el cabello en un nervio que explotaría ¿Cómo decirle? Soltarle así de simple el golpe o diluirlo.

Por su parte el Shinigami tenía otra cuestión -quiero aprender a usar mis contenedores de manera adecuada- expreso con un tono comprometido, los ojos turquesa eran severos al enfrentar al adulto sorprendido -mi debilidad casi toma a Morgiana, no puedo permitirme eso- se guardó el hecho que era un compromiso como antiguo encargado de súbditos -así que Rey Sinbad…- en esta parte parecía luchar por decirlo -podría enseñarme- escupió rápido pero sin desviar su mirada.

El rey mostro la sonrisa más grande en su vida casi provocando un gesto amargo en el niño -por supuesto, Toshirou- alardeo con una alegría desbordante.

Un gemido con un ligero "hitsugaya" salió del peliblanco que fue maestramente ignorado.

La siguientes horas paso explicando los términos generales del magoi y el uso de contenedores a un prodigio atento, en algún punto se desvió a contar su vivencia al convocar por primera vez su equipamiento djinn con algunas botanas que trajo ¿Jafar? hasta que se dio cuenta que el niño ya dormía nuevamente.

Entonces abrió su boca y maldijo… no le dijo que era su padre.

XXXXX

Fin del capitulo.

Toshirou es visto como un arma, por lo cual muchos andan detras de el por tal motivo o para eliminarlo.

Jafar si puede con eso, solo es cuestion de tiempo.

Sinbad se desvio y no dijo nada... lastima.