Hielo 23: Padre
Kouen caminaba imponente entre los pasillos del castillo de Baldadd, era una inquietante calma ahora que la visita se había marchado, aunque nadie admitiría que fue un respiro de todo el ambiente pesado que regularmente esta entorno a los residentes.
Sin embargo el estricto gobernante no le interesaba lo que su presencia intimidante hacía en las mentes débiles de su guardia, ahora su prioridad estaba en otro lado mientras su disgusto se lo tragaba ante el último comunicado pidiendo el retorno oficial de su hermana.
Abrió la puerta sin siquiera tocar en un acto descortés, dejo a Seisshu en la puerta sin siquiera indicárselo para cerrarla de golpe a sus espaldas… miro la habitación en un barrido hostil, para caer en la figura sentada en el filo de la ventana, sin siquiera mirarlo.
-Haku- ladro casi irritado, pero esta simplemente parpadeo apenas notándolo o fingiendo esto -que está pasando- exigió dando pisotones, cualquiera diría que estaba dispuesto a sacar su filosa espada y matarla al instante.
La susodicha estaba en sus ropas de dormir, nada interesada o sorprendida del actual romper en sus habitaciones personales por parte del mayor entre ellos… sus ojos eran ausentes de alguna luz alegre que la caracterizaba.
El primer príncipe noto esto con una vena palpitando en su cien…. La intensidad parecía aumentar con la probabilidad de encender instantáneamente el objetivo a sus ojos… Pero solo los que bien lo conocían, sabia la preocupación demasiado oculta entre la rudeza de sus modales, parándose casi alzándose encima de la menuda figura.
Una sonrisa triste por parte de la otra noble -es solo que lo pensé mejor- afirmo con un suspiro -regresare al imperio- expreso con solemnidad.
Con la actitud de un ejecutor cruzo sus brazos en su pecho sin quitar su atención hostil en su rudo gesto -pensé que estarías aquí hasta…- se mantuvo de continuar, no era necesario entre ellos pues había una alianza para alzar esa república por completo (un proyecto).
Negó sabiendo que rompía el acuerdo-con la última visita me percate de lo estancada que estoy - soltó un suspiro bajando la mirada -no sé cuándo, quizás ni me di cuenta… pero solo acepte esta vida sin buscar la manera de regresar a casa- expreso no sin un deje de perdida.
-esta es tu casa- aseguro airado Kouen, casi en una orden demandante para otros oídos… menos para su hermana, se notaba lo herido de no ser considerado como un hogar cuando se vieron crecer mutuamente.
Él era un hermano sobreprotector, más cuando aquel incidente donde los mayores murieron ocurrió…. Que solo aumento en el momento en que se enteró de la consciencia antigua de Haku Ren o Rukia Kuchiki.
Para el pelirrojo era escasas las veces que podían estar juntos, asegurarse que sus hermanos estuvieran bien al estar dispersos… que esta cualidad defensora de ellos, era escasamente evidente… solo el distante Hakuryuu parecía no notarlo.
Un lado que nadie sabía, solo los más cercanos… Koumei se burlaba a sus costillas de esto, ahora que lo pensaba ¿Dónde estuvo estas dos semanas? Kouen ahora tenía otro objetivo a quien ejecutar cuando lo encuentre… seguramente aprovecho para irse a tomar siestas largas y zafarse de los trabajos asignados… bastardo.
(En algún lugar del palacio, dicho príncipe vago tuvo un escalofrió en su espalda).
Pero la chica no contesto, solo miro a las afueras sin tener el valor de enfrentar a su pariente -lo es- afirmo pero no había seguridad en el tono, solo ausencia, un sentido de perdida que abandono cuando tomo por completo el titulo como princesa, esos años creciendo bajo el imperio con sus hermanos eran superados por los recuerdos de su vida en el Seiritei… de su hermano Byakuya… Reiji… su amada hija… hasta de Ichigo.
-Mírame- demandó el pelirrojo tomándola del hombro para que lo enfrentara obligándola a olvidar las emociones desbordantes de una manera ruda -te ayudare, pero no digas que esta no es tu casa- era un dictamen en ese gesto fiero.
-Perdóname por esto- dijo un poco culpable de verlo tan decidido-Como quiera tengo que regresar al imperio- dijo sin emoción, un voltear de ojos quitando todo ese ambiente lúgubre -el idiota de Judal me reporto- explico con un suspiro de exasperación.
Una vena de irritación en Kouen, casi parecía a punto de matarla de verdad -hubieras empezado por eso- escupió, casi avergonzado de su preocupación evidente (aunque el resto pensaba iban a luchar a muerte).
-Donde está la diversión del drama- pidió inocente Rukia pareciendo ofendida.
Kouen solo chisteo en respuesta -Pero soy serio con lo que te dije… Haku…- entrecerró sus ojos, aunque fuera una finta había verdad en toda la actuación, desde que ese niño vino parecía más pensativa hasta melancólica -te ayudare, te tomare en serio… pero no digas que esta no es tu casa- gruño para dar la vuelta de golpe para azotar la puerta.
-Creo que la rompió- advirtió cuando en un crujir, la puerta colgaba de las bisagras.
Pero Haku no se movió de su lugar, todavía las palabras recriminatorias de su capitán eran dolorosas y claras en su mente ¿Cuándo se dio por vencida? Pero no era el también doblando las manos a las responsabilidades de esta nueva vida.
Aquel usuario del hielo no lo admitiría, no a ella… quien solo tenían una relación profesional, pero había miedo… miedo de que le ocurriera lo mismo y dejara de buscar un camino a casa.
XXXXX
Jafar estaba de piedra en medio de la sala, los ojos turquesa eran tan helados que tenía un efecto aplastante a estas alturas… las palabras dichas solo le aumentaban un pesar que lo obligaron a caer de rodillas en pura debilidad moral.
Ithnan solo presenciaba esto a espaldas de su rey, sin ninguna emoción en su rostro solo una neutralidad desinteresada.
Alibaba, Hakuryuu, Aladdin y Morgiana se miraban entre ellos confundidos por completo, palpando lo incorrecto de cuestionar cuando el siempre regio general parecía derrumbarse enfrente de ellos, cubriéndose ese rostro ahora adornado de lágrimas.
Yamuraiha quería correr a consolarlo, pero estaba clavada en su lugar con la sorpresa en su rostro al igual que el resto de los generales dispersos en la gran sala… fue repentino, certero y sin rodeos… su príncipe solo miro al antes asesino con una severidad adulta para dar unas palabras que removieron a cada uno desde sus bases.
Hinahoho sentía el aliento arrebatado, inconsolable por lo imperturbable de ese rostro infantil sin romper ante una escena que conmovería a cualquiera.
-Lo siento tanto mi príncipe…- Jafar alargaba sus manos para cubrirse ese rostro manchado de sal, no podía con esto… su corazón solo dolía ante la bondad del que condeno a una inocencia tan dura -yo, siento tanto mis acciones… si solo…- silbo más lamentos ahora inentendibles.
Toshirou bajo los hombros encuadrados, dio unos pasos tranquilos en la silenciosa sala para poner una mano en el hombro -usted hizo lo que creyó prudente, Señor Jafar… no soy para juzgarlo, por más duro que sea- dio palmadas ligeras pero rígidas.
Era difícil para el antes Shinigami decirlo, sus emociones eran todo lo contrario… quería condenarlo, odiarlo hasta asesinarlo… pero quien era, él era una triste presencia en aquel entonces tan manipulable… tan débil, no había porque maldecir un destino cuando había ocasiones en que esto solo nos hace lo que son ahora.
Porque ser parte del problema.
Jafar solo negó sin tener el valor de enfrentar al chaval enfrente, miro esos pies entre sus manos que ocultaban su lamentable rostro, pero se negó a dejar de llorar, como podía cuando fue perdonado… cuando es tratado con esa actitud fuera de lugar para el hijo de su rey… había tantos niños como ejemplo a ser tomado, Aladdin era uno de esos de la edad de Toshirou.
La culpa lo embargo, levanto la vista para enfrentar los turquesa serenos… el rostro sin ningún indicio de odio a su persona, esos hombros eran firmes para enfrentarlo, el carácter con un temple envidiable para cualquier general presente que sabía de lo que hablaban.
Era esto efecto de esa vida que lo obligo a vivir ¿entonces porque? ¡Él no podía perdonarse! No cuando esa actitud es consecuencia de sus acciones.
Fueron suficiente dos semanas para reflexionar todo lo que le sucedió, para el antes asesino era imposible recuperarse… meditar y perdonarlos… eran rencores que no podían ser borrados en tan poco tiempo.
-Sin embargo, yo pienso diferente… - la voz oscura de Sinbad rompió, caminando hasta esa reunión con unos ojos tan estrictos que hizo temblar a los presentes ignorantes de esa rudeza -Drakon- llamo sin quitar la vista del segundo al mando.
Este capto la indirecta, con esfuerzo pudo moverse no sin un sentir opresor en su corazón… hizo señas a la guardia paralizada que comenzó a abandonar, luego al resto de los generales que con la cabeza baja obedecieron.
Claro que daban vistazos al enfrentamiento silencioso entre padre e hijo, esto los perturbaba no solo por ver por fin al heredero en todo su esplendor… sino por la clara tensión que parecía a punto de explotar.
Jafar quiso ponerse de pie pero fue denegado por el príncipe quien se cruzó de brazos.
Ithnan con renuencia lo ayudo a levantarse para instalarlo a su lado dejando el campo libre entre Sinbad y su rey.
-¿Qué?- Alibaba pidió encontrando su voz, siendo empujado por Sharrkan fuera de la sala, donde al parecer la reunión se llevaría a cabo.
Aladdin no se quejó pero estaba totalmente curioso de lo que se ocultaba en esa actitud, el esperaba una reunión feliz con abrazos incluidos... Pensando que aquel arranque de nieve hace dos semanas solo fue de sorpresa… pero meditando y con la fría reunión, había algo más al fondo… uno que no podía preguntar directamente.
Morgiana iba a retirarse, pero Toshirou la detuvo en seco agarrando su muñeca -quédate- expreso en monotonía, pero por la fuerza del agarre era más por tranquilidad su presencia.
Cuando la sala quedo solitaria, con el magi y la fanali como respaldo del frio Shinigami… los hombros se dejaron caer en el rey quien suspiro -entiendo de Morgiana… pero también el- pidió Sinbad en una mueca.
-Entiendo su desconfianza, rey Sinbad…- inquirió formal el peliblanco, sin suavizar su postura -pero él ahora está de mi parte- explico sin emoción alguna.
-Solo dime Sinbad- el peli morado dio unos paso corrigiéndolo, poniéndose enfrente de su heredero al quien vio de arriba abajo con total gesto de traición -tienes ropas de kou- acuso.
Un arqueo de ceja, porque en efecto tenía sus ropas ahora en tonos oscuros del imperio al que visito -es eso importante- pidió.
Pasándose la mano por la nuca, Sinbad se sintió tonto -no- murmuro para luego dirigir su atención a Ithnan al que fulmino -porque Toshirou, porque perdonaste cuando yo no puedo- pidió en un tono más centrado, volviendo su atención a los ojos turquesa de su hijo.
Cerro sus ojos reteniéndose de corregir al "Hitsugaya" permitiéndole que le llame por su nombre al ser su padre -porque centrarse en eso, cuando hay cosas importantes en las que preocuparse…- los abrió para mirar los dorados -que el pasado-
-Tu eres importante- Sinbad ladro, provocando un salto en los testigos (bueno solo Jafar, que con su afectación emocional lo hizo susceptible, los otros son insensibles).
-Pero no voy a tener rencores pasados- contradijo no sin un tono sabio, por un momento esos ojos brillaron en disgusto total que hicieron al rey casi retroceder… casi.
Una tristeza lo envolvió tan duramente, los años parecían pesarle al inclinarse para abrazarlo en un arranque emocional, sintió como el niño entre sus brazos se tensaba como una tabla y esto hizo que solo lo agarrara con más firmeza -no digas eso… no me hagas sentir culpable de mi forma de pensar…- imploro cerrando sus ojos en dolor puro -pero simplemente no puedo… no puedo pensar en que sería de otra manera... si no fuera por ellos, hubieras estado conmigo desde el inicio-
Toshirou tenía los ojos abiertos, su mente procesando cual era la manera correcta de reaccionar… pero también algo afectado por las palabras y el tono de alguien quien penso era un irresponsable que llego de pura suerte a ser rey.
Morgiana se removió incomoda al no saber motivos, pero las insinuaciones comenzaban a tejerse de manera rápida en su mente… Jafar no podía mirar, solo voltear culpable a otro lado… mientras Ithnan solo pensaba que si su rey no era soltado en 5 minutos, actuaría en consecuencia.
-Sufriste tanto por ellos- expreso al apretarlo más, la voz estaba rota en posibilidades y escenarios vividos por su hijo -no los puedo perdonar- silbo mirando a su segundo al mando.
Optando por devolver el abrazo de manera torpe -No sea duro con el- advirtió Toshirou con un suspiro ¿Por qué no lo soltaba? -hizo lo mejor para su reino… no lo culpe- indico.
El rey de los mares se sentía infantil ante la madurez de su hijo ¿Cómo podía? No lograba pensar claramente, no podía ver al antes asesino directamente -Jafar estará a tu cargo, el té protegerá de toda amenaza externa- relevo a lo cual este ya sabía, el niño se tensó.
-No es necesario- se quiso apartar sin lograrlo.
-Lo es, mi joven príncipe- acepto Jafar con sumisión, no había emoción en sus ojos solo la intención de limpiar sus culpas.
Era frio al tacto, pequeño y tan delgado entre sus brazos… era un sentimiento nuevo, pero también lo estaba consumiendo… como arreglar a tu hijo… como lograr que no actué de esa manera tan formal… como lograr que sea un niño cuando no lo fue nunca.
Ligeras lagrimas brotaron de sus ojos dorados provocando que el temblar fuera evidente, era la impotencia carcomiéndole cuando no había como regresar el tiempo… la voz en su interior lo alentaba aún más a tomar el mundo para mejorarlo, para borrar los males que aplastaron la inocencia de su preciado hijo.
-Nunca hubiera sido un niño normal- su tono era monótono sin explicar más-no se torture con eso, Rey Sinbad…- susurro en la cuenca del cuello del adulto pensando en la idea de congelarlo ¿sería malo? Le preocupaba las distancias e invasiones a su espacio ¿sería así siempre? Esperaba que no.
-No voy a dejar esto fuera…- prometió sin soltarlo aunque pensando sobre el primer comentario de manera inquietante -y solo dime Sinbad- se apartó con sus manos en los menudos hombros, viéndolo de cerca podía ver algo de el mismo… casi oculto que le hacia su estómago revolotear misterioso.
Toshirou suspiro -Es por respeto a su…- un apretar en sus hombros lo asilencio no sin renuencia, para amonestar a los dorados divertidos.
-Soy tu padre…- corto no sin disgusto.
Un voltear obstinado que le divirtió al rey -ahora…- se limpió su rostro con la manga de su ropa, una actitud brillante instalada no sin el toque nostálgico fuera -No vi al rey de Kina- pidió al ponerse de pie mirando el entorno.
Toshirou acepto el cambio de tema -él se fue tan pronto tocamos tierra- expreso con sequedad, ese hombre era molesto y energético.
-Tenemos tanto que hablar- con su rostro expectante aseguro Sinbad, sabiendo o planeando un día para ponerse al corriente.
Toshirou quería replicar pero debía ceder, solo por ese día no tratarían lo critico de magnostadt-Morgiana…- llamo a la fanali.
-Me hare cargo de Ithnan- acepto a lo que este grito ofendido de asignarle una niñera.
Jafar se quedó ahí, plantado mirando al rey junto a su hijo en una plática de recuerdos del primero en su primera conquista de celda para encerrarse en el estudio, dejándolo afuera… negó, pues aun cuando había obtenido un perdón el otro estaba lejos de lograrse.
Miro hacia adelante, eran planes a trazar en cuanto a estudios junto con cargos que aunque era un niño para tomarlo, serian sugeridas para ser consideradas, por lo que sabía… serian aceptados por la actitud de Toshirou a sus responsabilidades.
Y aunque el heredero no estaba en el reino o recién era de su conocimiento dicho puesto… el mundo siguió su curso con dicha noticia, ya era visto de esta manera para muchos pero sobre todo para los enemigos.
Suspiro, el antes asesino tenía tanto que tratar ahora con la agenda del príncipe a su merced lo único que lo consolaba era el hecho que el muchacho no sería un vago en un descuido de su parte.
XXXXX
Aladdin miro a través de esa ventana la gran ciudad, luego hacia el interior de la habitación donde la princesa Dunya se ponía de pie vacilante con la ayuda de Ithnan ante la mirada interrogante de Morgiana que al parecer no sabía que el magi tenía algo que ver con la rehabilitación de la princesa.
Estos últimos habían llegado hace unos minutos, dando en evidencia que el tema a puerta cerrada se había concluido y solo pudo pensar en una sola cosa ¿Qué hiciste Ugo? No es que acusara a su amigo, pero noto esa oscuridad casi tiñendo el rukh entorno al tío Sinbad en reacción a un solo recuerdo.
¿Qué le paso a Toshirou? Suspiro porque el chico no se lo diría, pero la sensación que tenía algo que ver con lo que le dijo en el pasado -que lo hiso desear no nacer- murmuro.
