Tengo un problema con la definición de género.. whatever.

Shingeki no kyojin no me pertenece.


Uno.

Todas las primeras veces de algo trae consigo sensaciones -buenas o malas- que recordaras por mucho tiempo.

El primer beso dado a quien se lo quieres dar provoca una explosión, claro, de un globo lleno de mariposas que revolotean dentro del estomago y la cabeza. En cambio, siendo un beso no deseado provoca que tu cuerpo sea recorrido por corriente, tal y cual como si la persona fuese atacada por un corte de circuito, electrocutándose en el proceso, odiando a quien le impidió tener una de las mejores de la vida según muchos.

El primer día de clases, para muchos fue miedo y alegría. Por ejemplo el niño que se aferra a las piernas de su madre mientras llora con una fuerza desgarradora, con miedo de algo nuevo, de estar fuera de la zona de seguridad de su hogar, casi causando que su madre flaquee y lo lleve consigo a su nido; o como ese niño que no quiere desperdiciar un momento de ese tan anhelado día, saltando del auto, sin siquiera preocuparse de despedirse con un beso de familia, ese niño quiere devorarse el mundo a la tierna edad de cinco años, el que corre y pregunta por el nombre de todos los que lo rodean.

La primera mascota, el primer experimento en la cocina, el primer amor -así como el desamor-, el primer mejor amigo, la primera meta alcanzada. Todas importantes, pero no todos sienten lo mismo con cada una de ellas.

Lo que si parecía ser la primera vez con sentimiento común era lo que experimentaba un grupo de jóvenes de miradas perdidas. Se podría decir que tenían diferentes puntos de vistas, pero ninguno de ellos aparentaba estar feliz.

Todos en silencio, todos incómodos. Algunos decepcionados, otros indagados o molestos. Si bien creían que había cosas que hacían mal no eran lo suficientemente graves para deshacerse de ellos arrojándolos a un internado tipo reformatorio.

Los chicos y chicas, casi hombres y mujeres iban con pasos lentos, haciendo filas donde se les indicaba, tomando los volantes que les daba una mujer de cálida sonrisa que pocos devolvían, puesto no sabían si era lastima o simpatía, sea lo que sea, poco les importaba, al momento de poner un pie dentro de aquellas murallas sintieron que algo los abandonó.

No sabían a qué se enfrentarían, quienes los rodeaban, en quien confiar. Luego de leer el reglamento algo hizo click en sus cabezas; dentro de esas murallas que llamarían infierno desde ahora solo podían contar con sus pares, con los chicos que fueron arrojados a la basura por alguien.

Ya una vez con sus documentos, mapas y guías cada uno se dirigió a su respectivo cuarto como les indicaba el folleto de bienvenida.

301. Una chica de cabellera negra abrió la puerta del cuarto asignado, encontrándose en ella con dos melenas rubias del mismo tono, observo mejor, tenían el mismo color de ojos, pero más detalladamente noto algo, no eran gemelas, ni siquiera hermanas, puesto era un hombre y una mujer.

505. Dos chicos se encontraban discutiendo por la cama junto al ventanal, casi llegando a los golpes, hasta que una rubia ingresó al cuarto provocando que detuvieran su pequeña riña. Tomó un par de segundos para que el trío comprendiera la situación.

- La ventana será mía. –informó la fémina dirigiéndose hacia la codiciada cama con su maleta siguiéndole el rastro.

Resignados los chicos se quedaron con el camarote. Pasando su interés al camarote de arriba.

507. Un castaño, un rubio y una rubia. Se miraban los rostros comprendiendo de apoco la situación. En silencio sus miradas decidieron como dormiría cada uno.

Lo que menos esperaban eran cuartos mixtos.


AN: Gracias por leer3 pensé que pasaría desapercibida. Muuuuchisimas gracías, aprecio mucho que hayan dedicado su tiempo a leer esto :)