Hielo 24: Príncipe
La noche era asombrosa desde la ventana de esa oficina, en ella un hombre con rostro ajeno miraba dicho espectáculo cotidiano con sus ojos dorados brillando en cansancio… el rey de los mares tenía un optimismo a pesar de esto.
El ligero gesto en su rostro en esperanza tan visible en el propio rukh, había satisfacción a pesar de la incertidumbre que lo habían torturado en los días pasados desde su fatídica confesión al prodigio de Baldadd.
Estaba mentalmente agotado, sus hombros eran rígidos y seguro que poniéndose de pie cada hueso en su cuerpo engarrotado tronarían en queja por las vivencias de ese largo día.
Su hijo regreso a Sindria, a pesar de que aparentaba confianza durante esas dos semanas ante la inquietud de visitantes, aliados y generales… por dentro la desesperación infantil de pensar que quizás se quedara en Kou (Baldadd) lo torturaban de sobremanera hasta quitarle noches de sueño.
Ante esto una expresión cómica de soledad lo opaco por sus penurias, negó para remplazar ese gesto en uno alegre nuevamente.
Saberlo en su territorio, con la intención de vivir en el palacio (después de rogarle) era un peso menos en sus hombros.
Sabía que sus generales o cualquiera que lo conociera estaba sorprendido de su aire paternal activado tan pronto supo la noticia (de la boca de judal, bueno era optimista al pensarlo… ignorando su crisis de días), no podía el mismo verse de esa manera… pero ahí estaba, tranquilo de que su retoño estuviera en el palacio y con el terror de perderlo.
Ahora con todo centrado, su meta actual es conocer quien en verdad es su hijo.
Desconociendo su existencia toda su vida, era algo valido ¿no?
La solemnidad tranquila fue opacada nuevamente, el rostro alegre del rey de los mares era inexpresivo en una ira hirviendo en sus venas, aunque haya aceptado a su hijo arreglar las cosas con Jafar, estaba lejos de ser honesto consigo mismo.
No había manera en el mundo a que los perdonaría, aun cuando Ithnan este al lado de su hijo… también era alguien a quien repudiaría hasta el fin de su existencia.
Negó para cubrirse el rostro -en verdad los perdonaste Toshirou- pregunto al aire en su soledad, sabia la madurez con la que trato el tema, esto le enorgullecía pero avergonzaba a la vez ¿ironico?
No tenía que ser un experto para saber lo cierto de las palabras del niño al llegar… no solo la manera contundente en que manejo el perdón a Jafar, sino su decisión de mantener al magi oscuro a su lado… era cuestión de intereses.
Su Toshirou era un completo adulto en un cuerpo de niño.
El pesar era enorme para su pobre corazón, había hablado con él durante horas pero nada que demostrara la confianza de su hijo para abrirse… había omitido tanto de su infancia… los motivos que lo llevaron a Baldadd donde lo conoció… es como si fueran 8 años perdidos de su pequeña vida.
Pero no podía empujarlo, cuando le pidió estos datos personales era como si una helada cayera en el rostro siempre neutro del infante, un pozo profundo en los turquesa y un apretar rígido en sus labios hasta casi dejarlos morados.
-Bastardos- silbo nuevamente, para aflojar más su actitud en aquel asiento de calidad.
No podía indagar tanto en ese rencor, no cuando su prodigio podía notar el rukh tiñéndose en el simple recuerdo de lo que pudo haber sido sin la intervención.
-No quiere ser el responsable de la depravación de un rey justo- recito la advertencia dada al cerrar la puerta de aquella reunión, rio divertido… le saco la vuelta a Aladdin, pero tenía otros ojos de los cuales cuidarse y aunque no pregunto motivos, no podía permitirse dejar que lo vea nuevamente.
Su camino ya estaba manchado en errores pasados, tenía medio camino en la depravación por un incidente mayor en aquellos días donde Sindria era joven… como para cerrar el ciclo con su odio por lo que le hicieron a su hijo.
¿Justo? No era nada de eso, pero cedería solo por las consecuencias que atraería… Toshirou era estricto, tan noble… un digno de su linaje ¿Serendine a esto te referías? No quería ondear en el tema de alguien que ya no existe.
-Puede ver el gran flujo del rukh- susurro como si decirlo en voz alta le fuera a dar las respuestas para tratar de comprender el alcance de las habilidades de su heredero.
Era un dato extra para su enigmático primogénito, otro más de los tantos misterios que lo envuelven.
Podía comunicarse con sus djinn, esto se lo dijo Jafar cuando le hablaba además de estabilizarlo ¿de qué? No lo sabía.
Esta esa magia extraña que hacía con sus dedos con la capacidad para detener a Ugo en aquel entonces.
El control del clima sin necesidad de algún contenedor, aumentando su potencia natural bajo influencia del rukh del entorno (detalles dados de su último arranque bajo la atención de Yamuraiha).
Rompió su postura mirando el techo ausente, la tristeza parecía ser un sentimiento recurrente cada vez que analizaba lo desconocido que era su hijo para el… su personalidad fría… su falta de emociones.
Rio sin emoción -Pero tendré tiempo- aclaro al ponerse de pie con una actitud decidida.
¿estaría bien ir a ver su hijo antes de dormir? Por supuesto.
Ahí de pie tuvo un panorama de su reino, la gente seguramente en sus propias actividades cotidianas esto le provoco reír con viva diversión… su gente había tenido tantas fiestas desde que supieron de su hijo.
Pero tenía tanto que hacer, planear y pensar… un retoño al cual conocer o ganarse… ante lo último sus dorados eran inexpresivos -ese niño- gruño por el aire de mando para manejarse, lo trataba como a un desconocido.
Aunque lo era, pero lo remediaría… o dejaría de llamarse Sinbad, rey de los siete mares.
-¿Le diré de la fiesta de nombramiento?- murmuro para ir a la puerta, se quedó pensativo con la mano en la manija -no- expreso prefería ser sorpresa, además sabía que el niño no era de fiestas… ¡pero debía 10 aniversarios!
Se aseguraría de opacar cada regalo dado de Reim, sus aliados y mercaderes.
XXXXX
Las calles estaban llena de gente entusiasta casi al borde, había sido así desde que supieron del descendiente de su bondadoso rey debían admitir que los más chismosos querían saber los pormenores de la concepción… también el escándalo de conocer cómo fue que su príncipe estaba perdido todo este tiempo.
Los comerciantes susurraban en sus tiendas con los civiles o compradores, dando los rumores de la cuna humilde de la que proviene su príncipe… adoptado por el virrey de Baldadd o sus conocidos contenedores djinn además de adjuntándole habilidades naturales con el clima frio.
Esto último quedo claro cuando la nieve cayo por primera vez en esas tierras, también fue la evidencia que su rey por fin le había dado la noticia.
Las personas soñadoras pensaron que dicha noticia seria recibida por el niño con entusiasmo y anhelo, después de todo ¿Quién no desea ser reconocido repentinamente como un príncipe? Bueno esto se dejó en claro en el arranque frio de ese nefasto día.
Fuera del palacio no sabían los motivos de la escapada del joven heredero, tampoco su pasado estos datos se habían mantenido al margen por parte de los generales.
Pero hoy era diferente, se sentía en el aire la emoción junto con los preparativos… hoy sería el nombramiento oficial con testigos sus civiles y había algunos barcos con sus representantes de la alianza.
Pronto cada uno se dirigiría a las puertas del palacio que será abierto para el evento.
Pero en cierta habitación de la residencia lujosa una risa alegre llenaba el cuarto vistoso de la torre morada de leo, Sinbad acomodaba un turbante con su expresión delatándolo por aquella estridente carcajada -te ves excelente- aplaudió para dar un paso hacia atrás, sus ojos eran reflexivos en un juicio silencioso.
Toshirou era este objeto al cual el rey examinaba, ahora sus ropas eran casi similares al soberano solo que sus colores eran turquesa como sus ojos, las joyas al ser diferentes visibles en su brillo poderoso -aunque tu cabello- un gesto de total disgusto del adulto al ver esos níveos ahora recortados.
-No lo voy a dejar crecer- advirtió un tono helado, aquel pequeño estaba irritado -y le dije ¡puedo vestirme solo!- alego bastante cansado de este comportamiento irracional del "adulto".
-Pero dejaste que lo hiciera- sonrió victorioso, el prodigio volteo los ojos.
-Para que fueras a llorar con el señor Hinahoho- arqueo la ceja acusador, el rey de los mares sonrió con descaro nada arrepentido de su método de jugada ordinaria… provocando un suspiro -no sé porque cedo a esto- era verdad, algo dentro de él no sabía cómo permitía estas libertades a ese hombre.
Moviendo ese flequillo para despejar el rostro neutro, provocando que este espantara dicha mano solo provocándole más diversión a Sinbad -Serás un rompecorazones- alabó con un suspiro, casi una lagrimita de lo rápido que ha crecido su hijo.
Una expresión aburrida del prodigio por las travesuras de su nombrado padre -deja el juego- luego un fulminar -no quiero una fiesta- se quejó airadamente, desde que se enteró de boca del escandaloso Alibaba (a quien se le salió el dato) quiso refutar lo innecesario del festejo.
Sinbad parecía ignorarlo con una fluidez envidiable, para darle la espalda solo provocando la ira del heredero -ahora ¿Qué te parece esto?- extendió una extensa tela color rojiza con bordados -esto le quedara muy bien a Morgiana- afirmo.
Toshirou negó -sí, supongo- aclaro desinteresado.
Un fulminar del adulto -es una dama, debes de poner atención en estos detalles- regaño pero el turquesa parecía regresarle la acción de hace rato, dándole la espalda.
Sinbad ya había dado largas zancadas usando aquella tela para cubrir al niño con una sonrisa divertida al sentir el descenso de temperatura y las quejas airadas de "me vas a arruinar el turbante", era normal que rompiera toda esa pared que imponía el antes Shinigami con sus acciones infantiles.
Este último solo le irritaba de sobremanera las libertades de su nombrado padre.
El abrir de puertas con un -Sin déjalo en paz- rompió todo aire divertido del peli morado, que hizo lo pedido no porque se lo ordenaron sino porque era Jafar quien entraba.
-¿Está todo listo?- pregunto en un tono seco el rey de los mares cruzándose los brazos expectante.
Jafar tomo una postura de reporte -sí, todo está en su punto- recito sumiso.
Toshirou se acomodaba el turbante chueco con ojos recriminatorios pero cambiaron a cansados ante el aire distante entre los dos adultos invasivos de su habitación, negó por sus acciones infantiles aunque respetaba que mantuvieran el profesionalismo.
-¿Morgiana e Ithnan?- cuestiono el prodigio cruzándose de brazos entre los dos hombres.
El peliblanco le dio una sonrisa -ellos están bien- informo.
-Esta tela úsala para algo que le sirva- cedió el prodigio tomando la tela arrugada de las manos del rey de los mares, entregándola al antes asesino que afirmo obediente.
Sinbad le alzo un pulgar que fue ignorado.
-Tienen todo listo- pregunto pero en otro asunto, todos parecían cambiar el aire festivo por uno más lúgubre.
-Sí, Aladdin ya tiene la fecha asignada y las cartas con la solicitud enviada- Jafar expreso con seriedad -¿está seguro de confiar en él?- pregunto.
El Shinigami dio una expresión en blanco -Confió en el- expreso con el mismo tono monótono -ahora sin embargo, no creo que esto sea suficiente…- miro al rey.
Negó -no, no lo es… me temo que eso está fuera de mis facultades- expreso, utilizo el favor debido por los daños a su hijo para ingresar a Ithnan en el colegio bajo el manto de un familiar de este.
-No queremos llegar a una guerra innecesaria, no ser parte de las anomalías- el rostro era reflexivo ¿Cómo arreglar esto sin necesidad de las armas? -es necesario descubrirlos ante todos o inducirlos al desarme- suspiro -pero no confían en los goi-
Sinbad soltó un suspiro, se enteraron de Magnostadt lo que está en sus profundidades y las aspiraciones para derrocar al mundo de los "goi" era difícil ir en contra de esos ideales aun Yamuraiha no parecía tragar la información dada de Ithnan.
Pero ver su hijo pensando en la abolición de esta potencial anomalía le provocaba aún más orgullo.
-Hoy no pensaremos en eso- aplaudió Sinbad rompiendo este ambiente de trabajo, haciendo una mueca -ahora, vamos… que todo el mundo nos debe estar esperando-
-Es su culpa, Sinbad- recrimino el prodigio comenzando su andar hacia la puerta.
Espantando cual mosca, el múltiple conquistador no se cautivó por esto -si hubieras accedido desde el inicio- se excusó.
Con un discutir ligero, Jafar se quedó atrás… observando a padre e hijo.
XXXXX
Aladdin miraba todo desde ese balcón, la gente acumulándose abajo expectantes a su dirección… las cortinas de seda moviéndose en el ventanal que servía de puerta mientras los generales también tomaban sus posiciones.
Había otras personas representante de los aliados, ya que estos no podían venir… también otras personas de renombre que harían esto oficial, para el joven magi le recordaba a algún escenario de esas memorias pasadas que resguardaba en su mente.
A su lado estaba Morgiana con un vestido elegante en colores rojizos, resaltando sus cualidades fanalis… Alibaba no dejaba de alagarla provocando una radiante felicidad en su rostro neutro, claro que Ithnan replicaba ácidamente apartando al rubio molesto de su "protegida".
-No dejare que la niña se desvié con alguien como tú- advirtió protector el magi traidor, era extraño verlo con esos arranques… pero parecía que era hostil con el entorno, menos con su pequeño grupo.
-Eres un celoso- replico Alibaba con necedad.
Un arqueo por parte de Ithnan con una expresión arrogante -¿celoso?- pidió amablemente, pero esos ojos brillaban hostiles -no te metas con la niña- advirtió nuevamente.
Morgiana suspiro, negando ante su "hermano" mayor… para apartarse en el duelo de miradas donde el exiliado de baldadd estaba perdiendo, sonrió en dirección a su actual acompañante que era el príncipe Hakuryuu que le regreso el gesto educado.
-Suficiente- Drakon advirtió a los que estaban haciendo escándalo, claro que el magi traidor volteo los ojos déspota pero obedeció.
Para el niño magi no evito una sonrisa cuando Sinbad salió con su porte arrasador enfrentando a la audiencia silenciosa.
-Esto es un hecho que era claro por rumores en el pasado- su voz era fuerte llegando a quien lo escuchara, no había titubeo simple personalidad con sus ojos chispeantes al entorno -hoy vengo a hacerlo oficial…- Sinbad se hiso aun lado, llamando a alguien que salía con sus pasos ligeros, una postura nada nerviosa y un gesto profesional -Mi hijo, heredero de Sindria… Toshirou Hitsugaya- era un nombre extranjero.
Aladdin no evito notar como su hermano parecía firme, no había nerviosismo ni siquiera duda… pero notaba una ligera tensión en sus hombros pero no era de miedo ¿de qué? No lo sabía y tampoco preguntaría.
Solo sonrió orgulloso, pero también triste de saber que el prodigio a pesar de ser de la misma edad parecía más desarrollado que el mismo, por primera vez desde que tuvieron esa platica aislada en Baldadd… pensó duro en ellos, eran iguales en todos los aspectos.
En verdad era su hermano de todo menos de sangre al cargar con una vida y secretos pasados.
Los aplausos estallaron y hasta ese momento con vergüenza el magi acepto que se perdió de las palabras dichas, la gente gritaba en el entorno con la celebración al borde.
Era oficial, Sindria tenía un príncipe.
Toshirou solo pensaba en lo que había aceptado, sus responsabilidades y ¿Cómo regresaría a casa ahora? No deseaba perder el camino como lo hiso Kuchiki pero no podía ignorar esto… ¿Cómo fue que termino en medio de este gran evento como protagonista cuando quería pasar desapercibido? Si, en efecto a estas alturas el antiguo capitán solo soltó un ligero suspiro de decepción a sí mismo.
-¿Listo Hijo?- pidió la voz energética del rey de los mares, poniendo su mano en el hombro menudo alentador.
Una sonrisa ladina -por supuesto, Sinbad- agrego con una ligera inclinación, no solo al rey de los mares si no al reino entero.
XXXXX
Semanas después…
Toshirou miraba el techo de su habitación sin ninguna emoción, de alguna forma tenía el pie de Aladdin encajado en su mejilla mientras el pesado brazo de Alibaba descansaba en su pecho… acababa de despertar, su temperamento comenzaba a calentarse conforme era consciente que su lecho había sido invadido durante la noche.
El rubio lloraba aun dormido su felicidad de todavía tener sobrino, por alguna razón el pequeño magi solo murmuraba lo suave de los pechos de las ¿señoritas? Su humor estaba por estallar pero se contuvo al ser tan temprano.
Los turquesa predicaron lo molesto que era todo eso y analizaba el pedirle a Jafar que custodiara su puerta o simplemente cerrarla por completo o hasta agregarle algunas defensas de kido.
Como podían llegar hasta ahí cuando se suponía que la torre era exclusiva de la nobleza o gente cercana… oh cierto, son considerados cercanos a él ¿podía retractarse?
Era un alivio que ahora Hakuryuu no hubiera sido arrastrado… escucho un ronquido del suelo… negó, probablemente el príncipe de Kou este en el suelo, corrigiéndose… si, lo tenía también en su cuarto de alguna forma Alibaba siempre lo convencía de que invadir su cama era una buena idea.
¿Dónde estaban los modales de la nobleza? Quizás sea una habilidad de su nombrado tío el rebajar la educación de las personas en su entorno.
Un balbuceo por encima de su cabeza lo saco de sus pensamientos adormilado, alzo la vista para ver el gesto tranquilo de Morgiana, la miro un rato con desaprobación ¿Cómo? No lo sabía pero era indecente que ella este arriesgándose al ser la única chica.
Esa fue la gota que derramo el vaso.
-FUERA- llamo al viento helado que hizo abrir los ojos de golpe de cada invasor, aun Hakuryuu se sentó asustado porque: 1) estaba en el suelo, 2) sus modales y 3) el príncipe de sindria ya se enojó.
Ithnan rio divertido desde su asiento en la ventana como su rey echaba a los invasores nocturnos de su habitación sin piedad cerrando la puerta justo cuando la última integrante también pasaba a retirarse.
Parándose rígidamente, la fanali solo parecía una estatua al ver esos ojos recriminadores de su amigo.
-Morgiana- gruño Toshirou obligándola a sentarse en el sillón al lado de su cama para recibir el mejor sermón de las formas adecuadas en las que debe actuar una señorita en su edad.
-No se preocupe, mi rey- llamo la atención hacia él, riendo ante el desplante de muerte en los turquesa -yo la cuido- indico con una sonrisa satisfecha sin lograr perturbar el rostro plano de ambos niños.
La desaprobación en su postura molesta -bien- fue su única respuesta, la adolescente todavía tenía la mirada baja -vamos Morgiana, es momento de iniciar el día-
Justo a tiempo como invocado Jafar tocaba la puerta para abrirla con un barrido al desorden de la habitación… no es que se quejara, después de todo no es su trabajo pero normalmente era muy ordenado en sus aposentos, por lo cual supuso una invasión de los únicos capaces de lograrlo sin ser detectados.
-Acabo de toparme con Alibaba, Hakuryuu y Aladdin- reflexiono al entrar por completo a la habitación, dando una mirada a la fanali avergonzada e ignorando a Ithnan.
Toshirou no replico, era como tener a varias Matsumoto… como pedir algo de respeto cuando parecía que nadie en ese lugar conocía tal palabra, dejo ir a Morgiana no sin una advertencia al igual que el magi traidor salía ajeno a cualquier desplante.
XXXXX
Un duelo de espadas con Sharrkan como rutinariamente se realizan en el patio de entrenamiento, era una forma asombrosa de verlo dándole lecciones al espadachín que al parecer "tiene un gran ego" que puede ser desventaja al momento de querer proteger el reino.
Era temprano por la mañana, por lo cual el área estaba algo despejada.
Toshirou portaba túnicas más sencillas, un pantalón con su faja negra y camisa blanca… los contenedores visibles en su tobillo y muñecas o manos en una presentación formal, era su vestimenta cotidiana solo en aquella presentación permitió las sugerencias de Sinbad.
-Que te he dicho, Amun-Ra- regaño el niño al cruzarse de brazos con un gesto irritado, su espada entre sus menudos brazos dando un vistazo intimidante a su contrincante.
Abriendo la boca indignado con el cansancio en sus ojos -¡NO ME LLAMES ASI!- el miembro de Heliohapt reclamo como tantas veces.
-Es tu familia, supéralo- advirtió los estrictos turquesa -aquí sin embargo no es el problema, sino que continuas con tu actitud arrogante en lucha- señalo de manera desaprobatoria.
Apretando los labios, Sharrkan se sentó en el paso con un gesto infantil -me niego a ser castigado por un niño-
-SOY TU PRINCIPE Y NO SOY UN NIÑO- gruño Toshiro pisoteando para imponerse en el hombre que se puso de pie en un brinco en reflejo además del viento frio que lo embargo en amenaza de que si seguía con esa actitud, seria hielo las próximas semanas.
No es que fuera capaz, pero prefería no provocarlo.
Sharrkan en esos momentos, viendo a la pequeña amenaza hijo de su rey regañándolo por su postura confiada dejando tantos huecos a su defensa (que no sabía tenia) como si fuera el más experimentado espadachín del mundo, en un tono de mando que le irritaba.
A pesar de su total disgusto o hasta su arrepentimiento de buscarlo para practicar, no podía evitar el pequeño sentimiento de diversión, respeto y orgullo de ser aleccionado con las mejores intenciones para Sindria.
Aunque sea por un niño.
Fuera de esta atmosfera, en las orillas del gran patio un grupo como siempre disfrutaban de ver la escena en una acción para aprender cada vez más de la personalidad absorbente de su príncipe.
-Nuestro príncipe tiene un carácter- se burló Spartos al posicionarse al lado de Hinahoho divertido.
-Uno muy temperamental y estricto, como los rumores lo decían- acepto el enorme general con facilidad, aunque ya acostumbrado todavía era algo para admirar.
Era una agenda dura según el punto de vista de Hinahoho que miraba el centro del patio de la torre plateada de escorpio, sus hijos preguntaban la oportunidad para jugar con el príncipe de Sindria pero con las responsabilidades del susodicho… debía suspirar ante la negativa asegurada para ese día nuevamente.
-Pensar que llegaría la oportunidad de ver al idiota ser regañado- Yamuraiha se aparecía con la mejor actitud divertida de la cara de dolor de su enemigo acérrimo que era tirado al suelo al esquivar una estocada.
-¿Los chicos?- pidió Hinahoho refiriéndose al grupo de Aladdin.
-oh, ellos se están preparando para su viaje- aseguro la maga con neutralidad, sin quitar su vista maliciosa del espadachín recibiendo una recriminación por algo al azar.
-¿No les parece familiar su disciplina?- pidió Drakon al unirse al resto, sus ojos de reptil eran críticos pero cabe decir que bastante conforme a estas alturas de su príncipe (ya no hay dudas del parentesco con su padre, después de todo… a su regreso, fue presentado formalmente).
-Ahora que lo mencionas…- Sparto se quedó pensativo al igual que el resto de los generales mirando la agilidad con la espada de gran tamaño ignorando el aprieto de su colega al esquivarlo.
-Como la princesa Haku Ren- ofreció la maga del grupo con varios "oh" de respuesta -también tiene esa extraña magia…- gimió ante el recuerdo de como retuvo a su rey en aquella escapada cuando se enteró del parentesco -no me deja aprenderla- lloro impotente.
-Uno de los tantos secretos de nuestro príncipe- dijo amargamente el dragón, todos afirmaron rotundamente.
No lo decían en voz alta por respeto, pero no solo era la actitud de sabiduría que mostraba al entorno, sus habilidades de hielo, la arraigada disciplina de la espada junto con la capacidad mágica misteriosa o ver el rukh… sino, la propia actitud del infante, era triste verlo así en una agenda programada para el día.
Aun sin Jafar, era algo que el niño pidió.
Todos soltaron diferentes risas al ver a Sharrkan caer nuevamente, solo Hinahoho era el más obvio junto con la maga del grupo.
-Es un niño encantador- Pisti agrego al saltar al lado de la maga, rio por lo bajo -escuche que tiene responsabilidades como para divertirse- esto fue con amargura.
Nadie quiso agregar nada en ese aspecto, también estaba la parte donde las riquezas ganadas de Toshirou se acumularon junto con su rey dándoles una fuerte suma en su tesoro nacional.
-Toshirou- la voz de Sinbad rompió toda reflexión unilateral, caminando con unos papeles en mano para acercarse con naturalidad a su heredero en medio del patio -¿aprobaste estos presupuestos?- pregunto con el ceño fruncido.
Limpiándose el sudor con un suspiro para bajar la postura -Sinbad- advirtió severamente, este parecía confundido para ver por primera vez donde estaba.
El rey de los mares no evito el arquear la ceja con diversión en sus ojos a Sharrkan en el suelo -oh, perdón por interrumpir la paliza del día a nuestro espadachín residente- sonrió brillante con un "ey" ofendido del susodicho.
Volteando esos ojos turquesa, la negación por su actitud despreocupada a la cual se obligó a acostumbrarse-necesitas saber el motivo- pregunto al enfundar su arma en la espalda.
Sinbad afirmo con una desesperación -¿Por qué usas términos complicados?- se quejó airadamente señalando el papel donde en efecto, la pulcra letra de su primogénito describía algunas cosas que no entendía.
No contesto la queja -Nos vemos, general Amun-Ra- se despidió del espadachín ofendido por usar "ese" nombre -Lo vemos en el interior- pidió a lo que el adulto cabeceo en afirmación, marchándose en discusiones enteramente de comercio.
-Se han acoplado muy bien- inquirió Drakon a lo cual su compañía cabeceo.
-Trabajaron juntos durante Baldadd- ofreció Mazru que aparecía junto con Morgiana, ambos con sudor de su entrenamiento.
-Como puede ser tan inteligente- expreso en total sorpresa Hinahoho, era malo compararlo con otros niños pero no inevitable ¿entendía lo que decía? Tantos términos que solo lo llevaron a pensar que ese crio había aprendido tan rápido lo ofrecido por Jafar.
Un brillo esperanzador a todos los generales -si esto hace en tan pocos meses ¡que será en años!- satisfecho ante la idea agrego Sparto viendo hacia el futuro.
-Todavía es inquietante su inteligencia- agrego Yamuraiha, estaba Aladdin con su entusiasmo en el aprendizaje luego estaba el nivel de Toshirou, cuyo desarrollo en sus propios estudios estaban a grandes pasos de avance.
Uno pensaría que Baldadd fue el centro de todo ese progreso del prodigio, pero uno que otro sospechaba que quizás eran conocimientos de antes… como si quizás, solo estas horas de enseñanza le servían para recordar algo que ya sabía.
Todo se miraron pero volvieron a quedarse en silencio, agregándolo como otro más de los misterios sin resolver ¿Cómo Sinbad podía con esto fácilmente? Lo llevaba de una forma en que parecía capaz de aceptarlo sin preguntar.
Suspiraron, pues era evidente que a pesar de verse tan unidos… todavía había un bloqueo por parte del prodigio para aceptar enteramente a su padre.
Sinbad sin embargo era terco, disponible y bastante amigable ante la idea de tomarse el tiempo de ganarse su confianza… aceptando también que su hijo tomara las responsabilidades cuando normalmente se las heredarían a otra edad.
-Por cierto, Morgiana… tu guardaespaldas te está buscando- indico Hinahoho señalando a lo lejos, donde Ithnan parecía pasar de todos para hacerle señas a la del gran clan, en su sombra la princesa Dunya cuya mejora era notable.
Afirmando en silencio, despidiéndose de su maestro… la pelirroja se marchó en dirección al grupo.
-Es como si el mundo de ese tipo fueran solo ellos- agrego Sharrkan con varios rasguños y en algo su orgullo en el suelo.
-Y lo es- agrego con desagrado Drakon -no es que me queje, prefiero eso- se encogió de hombros no dispuesto a integrarlo a pesar de ser el magi de su príncipe (porque aclaro fervientemente que no era de Sindria).
-Pero su magia- gimió Yamuraiha nuevamente, no solo su príncipe se negaba a explicarle sus habilidades… ese magi traidor la ignoraba descaradamente como la única general dispuesta a hablarle por el valor académico.
Todos voltearon los ojos por la codicia del saber de la maga.
XXXXX
Hakuryuu alistaba sus pertenencias, dio un barrido a la habitación que le sirvió de morada en este extenso tiempo, soltó un suspiro para acomodar su lanza en su lugar y salir con la dignidad de ser un príncipe.
Se topó con Aladdin en su camino, ambos conversando del viaje que tendrían que pasar hasta llegar a sus respectivos destinos en un aire por completo cómplice.
-Chicos- una voz llamo, Sinbad se acercaba con una sonrisa alegre -¿listos?- pidió comenzando a caminar a su lado a través de los pasillos.
-Por supuesto, Rey Sinbad- con respeto contesto Hakuryuu aun el aire de la negativa estaba en su memoria por parte de ese rey, pero también era optimista al recibir su apoyo a pesar de todo eso.
Aladdin salto -si, Tío Sinbad- era un tono menos formal, sus ojos brillando emocionados ante la perspectiva.
-Eso espero- un tono hostil agrego, el trio se detuvo a mirar a un chico que no habían visto en su vida aunque sus rasgos eran similares a…
-¡ITHNAN!- grito tanto Aladdin como Sinbad, Hakuryuu solo perdió el habla al ver a ese magi traidor con rasgos más juveniles casi de la edad de su acompañante Morgiana, a la cual no vieron por el shock.
Sus ropas blancas con una faja ahora roja, un voltear fastidiado por parte del susodicho por las reacciones innecesarias a su parecer.
-Ese no es mi nombre- se quejó desinteresado el ahora joven, sonriendo dientudamente -desde ahora seré Setta… está claro, mocoso- advirtió con irritación al niño porque irían como compañeros al colegio, no le gustaba la idea pero era mejor que ser por completo desconocidos.
-No le hables de ese tono- advirtió la fanali bastante monótona.
Se encogió de hombros con un "como sea" para señalar el camino, la del gran clan se quedó ahí plantada -yo también marchare- expreso llamando la atención del trio.
-¡Que!- volvieron a gritar el mismo dúo, el príncipe de Kou solo inclino su cabeza.
Pasando su mano en la nuca, bajando la cabeza -Toshirou no le agrada mi idea, pero él lo respeta- acepto ante el padre de este -prefiero cerrar ese pendiente antes de arriesgarlo a un viaje que me corresponde- fue la palabras más extensas dichas por la monótona fanali.
Una sonrisa por parte de Sinbad -seguro él no sabe eso- arqueo su ceja, la chica solo parecía más avergonzada -no te preocupes, no le diré- acepto fácilmente, pues su primogénito si supiera que era ese viaje más por su protección a no arriesgarlo no aceptaría.
Tampoco permitiría que se marchara ante la sospecha de que sus fronteras espera el enemigo a que salga su heredero.
-Le deseo la suerte- Hakuryuu agrego conmovido, no podía evitar recordar la única discusión que tuvo con ella a las orillas del mar cautivándolo.
Aladdin miraba inexpresivo el rukh rosa entorno al príncipe de kou, mientras Morgiana daba una ligera sonrisa -que es eso- espanto rápidamente pero Sinbad le toco su cabeza para darle un guiño cómplice que no capto el motivo.
-EY NIÑA- llamo el ahora nombrado Setta dando una mirada irritada al grupo al parecer se regresó para apresurarla con sus ojos rojizos diciendo al resto "aléjense" -apúrate- agrego moviendo su cabeza en dirección.
Toshirou esperaba al final de ese pasillo, a sus espaldas la princesa Dunya con su rostro neutro cuando la fanali se acercó a ellos para comenzar a marcharse en su propio grupo bajo la atenta vista del prodigio quien espero a Sinbad y Hakuryuu.
Aladdin sonrió al lanzarse al sucesor quien lo esquivo con facilidad -que malo, hermano- se quejó como tantas veces tal desaire, sus acompañantes rieron.
-Sinbad, tome un collar del tesoro para otorgárselo a Morgiana como remplazo- informo al peli morado que afirmo fácilmente -Dunya marchara junto con Alibaba- expreso esto amplio los ojos de todos.
-Espera ¿Qué?- todos hasta el propio Aladdin pregunto, sobretodo porque no sabían que el exiliado de Baldadd también viajaría.
Era momentos de anuncios de último minuto, se quejaron internamente ante tantas sorpresas en el día del viaje.
El magi al ser más cercano de la princesa antisocial, parecía trago algo para hacerle un gesto de traición que Toshirou fulmino acallándolo de cualquier queja.
-Esto es decisión de ella, costo tiempo convencerla de no ser parte de la anomalía al marchar a Magnostadt o alentarla en su venganza- negó como si hubiera tratado con el peor niño caprichoso.
-Así que mandarlo con Alibaba es para influirla en cambiar-Sinbad agrego con aceptación, viendo que su hijo también vio las cualidades del rubio.
Aladdin y Hakuryuu solo percibieron el intercambio, como si fuera un tema entre ellos de planeación.
-Quizás el estúpido tío podría persuadirla de desistir- acepto el prodigio, sabiendo la atribución positiva que tenía ese familiar de Baldadd -además que la chica no tiene disciplina- expreso con disgusto por la falta de formación cuyo motivo de mandarla con los gladiadores era para aprender.
-Es una princesa, entiéndela- agrego más suavemente el rey para comenzar a caminar hacia el puerto.
Toshirou entrecerró sus ojos -ese no es pretexto- agrego severamente.
Aladdin miro a Hakuryuu con un brillo misterioso, escuchando como aquellas dos singularidades hablaban sobre el tema, negó para mirar al cielo… todavía tenía el pesar del pasado de su hermano, pero lo importante era el futuro.
Ahora tenía que concentrarse en su año de estudios mágicos.
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Acompañada de Morgiana y un joven Ithnan (o Setta), Dunya esperaba en el barco con una expresión neutra de fastidio… se sentía obligada a este viaje, pero el príncipe Toshirou la empujo a esto al advertir sus nulas capacidades de defensa.
Eran bien sabido las nulas intenciones de la princesa de Mustassim de integrarse, era hostil a cualquiera de ese reino sobre todo a sus magos solo aceptando a los pocos que permitió que la trataran.
Llevaba una relación amistosa con Aladdin, él era el único que se acercó en todo ese desarrollo… se preocupó por su recuperación y alegro cuando por fin paso el peligro, no tuvo el valor de decirle que su esperanza de vida se redujo a la mitad.
Luego estaba la fanali, esta no parecía expresiva ni siquiera se esforzaba por hablarle cuando se encontraban en su habitación en sus tratamientos sin embargo tenia ligeros gestos hacia Dunya, le ayudaba cuando lo necesitaba, no parecía juzgarla por su pasado y era buena escuchando.
Ithnan era otra cosa, era el peor del grupo con el que se llevaba… después de todo su culpa por influirla a Al-thamen sumergiéndola en la ilusión de Isaac… hasta tuvo el descaro de aceptar que si fuera por él, ella moriría en el instante… ante esto, llega su ultimo integrante del escaso grupo.
Toshirou, el príncipe de Sindria era alguien estricto, severo y bastante persuasivo… también el responsable que el magi traidor le haya ayudado en sus rehabilitaciones, las veces que lo trato fue suficiente para sentirse regañada o avergonzada de su forma de pensar.
Sin embargo también había calidez y preocupación de su camino que escogería, por lo cual ahora estaba en ese barco con una misión… regresarle el favor, aunque le desagradaba la idea de ir con el molesto de Saluja (como le decía el príncipe).
Suspiro, Dunya con un nuevo objetivo… una mentalidad fija… pues a pesar de su actual viaje, todavía tenía pensado vengarse de Mogamett.
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Alibaba estaba escondido en la zona más oscura, reía ante la mentalidad de que todos lo extrañarían en ese barco… aunque le doliera dejar a su preciado sobrino (aunque fuera hijo del rey Sinbad) tenía un objetivo que cumplir y darles una sorpresa.
Rio por lo bajo, sin saber que todos sabían que estaba a bordo o que tenía una compañera de viaje.
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Fin del capitulo.
Neah20 fuera…
