Dos
La alarma de emergencias comenzó a sonar a las 6 de la mañana despertando a los habitantes de la institución alertando que se había provocado un incendio dentro de las instalaciones. Con un ojo a medio cerrar todos salieron como pudieron de sus recién asignados dormitorios, ocacioando choche entre ellos mientras corrían a abrigarse y salir por donde les indicaban las los carteles pegados en los muros.
Nueve chicos se encontraban formados en el centro del patio trasero de la gran constitución, casi todos sus rostros llenos de pánico al no entender que pasaba, estaban solos en el patio y no sabían que más hacer.
— ¿Dónde está Marco? —preguntó un chico castaño claro al ver que no se encontraba el moreno.
De pronto un foco se prende frente a ellos enfocando a alguien, todos por inercia de voltearon a la vez encontrándose con una mujer de cabello castaño y lentes rectangulares los cuales brillaban a causa de la luz que la envolvía.
Dicha mujer sonreía orgullosa de su acto mientras bajaba sin cuidado el gran muro que los separaba de la vida, encontrándose con los ojos de unos aburridos y molestos adolescentes, su plan no había funcionado.
— Oi, estúpida, —llamó su atención un hombre de baja estatura y corte militar— para impresionar a estos mocosos mundanos deberías hacer un striptease. —dijo ya cuando de paró enfrente del expectante público.
— Gracias a Dios no lo hiciste. —susurró mas para si mismo pero logró ser percibido por los presentes.
— Mi nombre es Hange Zoe —siguió su acto ignorando a su colega— tendremos mucho tiempo para conocernos, les deseo una estancia placentera.—sonrió de una forma que pareciera que le brillara el colmillo, claro había de ser por los focos aún encendidos.
El silencio calló mientras los primeros rayos de sol salían. La molestia de hizo aún más presente en los candados rostros de los menores.
— ¿Qué se supone que significa todo esto? —dió un paso al frente un guapo chico de ojos azules verdosos— Nos despiertan a las seis de la mañana con la alarma de incendio solo para ver ésto.
—¡Es una locura! —apoyó su compañero de habitación— ¿que clase de lugar es est—
Antes que pudiera terminar con su grito el hombre de mirada estoica se le adelantó.
—505 sin agua por dos semanas. —sentenció antes de voltearse para regresar al edificio, sin importar las queja de los habitantes del cuarto.
Una rubia de cabello ondeado les chillaba a sus compañeros de habitación y uno que otro jalón de orejas entre sus gritos.
— ¡Son unos imbéciles! —hacia su berrinche sin importar la mirada de sus compañeros o de la nueva figura que encontraba frente a ellos.
El director aclaró su garganta antes de comenzar a hablar y los del 505 dejaron de discutir, reconocían al Director Smith, el les había dado la bienvenida tan solo horas atrás. Eren y Jean se soltaron los cuellos de sus pijamas para ponerle completa atención al hombre que a la rubia se le he hacia de tres metros.
— Disculpen las molestias, —empezó con una pose de general mientras miraba uno a uno los presente— la Señorita Hange puede ser un poco extravagante a veces... Pero bueno—volvió a toser— Pero el horario de inicio de actividades es a las 6:30 así que es bueno para que se acostumbren a madrugar, regresen a su habitación y nos veremos en unos minutos en el comedor.
Dio un último vistazo al grupo y los contó. Faltaban 3.
— Demonios Sasha, —un chico calvo susurraba a la chica— ¿qué haremos ahora?—preguntó asustado.
Los habitantes del 406 se encontraban de rodillas tras una esquina de uno de los muchos pasillos de lo que para ellos era un castillo.
— Si no descubren es nuestro fin. —habló en el mismo tono un chico moreno.
Ambos observaron a su compañera de habitación, quien tenía tres panes en sus brazos y un en su boca.
Cuando escucharon la alarma de incendio Sasha corrió preocupada hacia la cocina –no podía dejar que se quemara toda la comida- la persiguieron tratando de cambiar su rumbo pero no pudieron, quedado perdidos y atrapados en algún lugar de la edificación.
— Oi.
Saltaron como gatos ariscos cuando escucharon la voz, giraron lentamente encontrándose con una mirada que juraban que los podia atravesar. Trataron de no moverse con miedo de que les podría pasar con esos 160 centímetros frente a ellos.
AN: debería seguir?
Diganne sus parejas favoritas y sus recomendaciones, estoy abierta a críticas, consejos y ayuda!
Gracias por leer!
