Hielo 26: El memorial

Cuando despertó con el techo ya familiar del palacio, el príncipe de Sindria realizo la rutina diaria correspondiente en una diligencia apta para alguien experimental… se detuvo satisfecho de su trabajo, extrañado por la tardanza de Jafar.

Capto el entorno la limpieza de la habitación, acomodándose sus contenedores Djinn con cuidado… captando como su reiatsu se anivelaba bajo el poder de estos.

Suspiro aliviado de no tener una recaída, pero también un cuidado de no esforzarse… no podía permitirse otra faceta de debilidad en este mundo.

La amonestación en su gesto rígido de ligera recriminación, para dirigirse a la ventana teniendo la vista asombrosa de ese reino que lo acogió.

En ocasiones pensaba en Sahbmad, las comparaciones al tornado de su actual padre y los intereses ya casi cumplidos en cuanto a los conocimientos necesarios aptos para navegar a través de ese mundo.

Se estaba estancando y no debía descuidarse de ser absorbido por la comodidad de esta nueva vida.

-Maldita sea- se regañó fríamente, sus turquesa pasando del panorama de la hermosa ciudad de Sindria, para masticar su debilidad hace una semana.

Solía torturarse con el pensamiento de reconocer a ese bastardo descuidado como su padre, ¿su orgullo como capitán? Donde estaba toda esa formación militar del Seireitei, era objetivos recurrentes en su mente analítica.

Se cruzó de brazos imponente, si se descuidaba podría ser absorbido por el camino de luz de Sinbad… por mas familia que sea, no se permitirá caer como lo hizo Kuchiki.

Recordando a esa singularidad, decirle que lo reconocía no fue tan malo… al parecer era necesario que lo escuchara para que estuviera tranquilo, seguía como una molestia infantil e inmadura en ocasiones pero era liberal el darle su lugar.

Su evaluación interna llevada en sus horas de meditación en la tarde, reflexiono que había cambiado mucho.

Aún mantenía las cualidades como capitán pero era tan obvio que las emociones parecían ser más evidentes, ceder al rey de los mares en sus momentos necesarios era uno de los tantos ejemplos de tal debilidad… o rareza en su frialdad.

-¿Qué me ocultas?- gruño negando ante la pregunta dada al rey Sinbad en cada oportunidad, no era tonto y sabía que algo le ocultaba, que lo estaba protegiendo ¿de qué?

-Es si padre, mi señor- la voz impertinente de cada contenedor alentaba, dando sus diferentes perspectivas del rey de los mares alentando la estabilidad de tener a alguien mirando por el en el futuro.

¡Él era un Shinigami milenario! Pensaba irritado volteando los ojos en una postura de total fastidio, mirando el marco de esa puerta que daba al balcón… negó, nadie sabía eso excepto Aladdin y Kuchiki… tal vez ese sujeto Kouen.

Estaba algo lejos de la verdadero valor de dicho espacio en la jerarquía de la familia, un patriarca era alguien que velaba por los integrantes… sin embargo, él no pensaba eso… tenía la misma mentalidad inicial de que no necesitaba ser protegido.

Se lo dejo claro a Sinbad, prefería ser visto como un igual... era como hablar con un sordo, eso quedo claro cuando las reuniones aisladas con Drakon prosiguieron sin solicitarle su presencia.

-Hyorinmaru-el nombre de su zanpakuto parecía lejano, estaba seguro le daría consejos de lo que realizar, como tratar a su padre… las emociones humanas eran mejor entendidas por su dragón.

Era momento de anunciar su viaje, era prudente antes de que el tiempo volviera a pasar ¡antes de su cumpleaños! Era claro pero también incierto ¿quería abandonar? No es como si lo dijera abiertamente, pero no evito la tristeza ante la perspectiva.

-Eres un Shinigami- se regañó airadamente, si pudiera dándose bofetadas de realidad para instalarlo en el suelo firme de su vocación que abandono por ese tonto que habita en el palacio sagrado.

La puerta se escuchó sacándolo de sus pensamientos torturadores, mirando la postura del sol en las sombras del palacio arqueo la ceja, miro a Jafar que ingresaba a su permiso pero no parecía notar que en verdad ya era tarde.

Parecía una sombra se instaló en el antiguo segundo al mando, Toshiro como buen observante detallo este cambio radical… aunque el hombre no fuera la alegría del palacio, procuraba sonreírle con sinceridad en cada oportunidad.

Se encogió de hombros, no le importaba mucho las dificultades ajena a las responsabilidades… por lo cual escucho atento la planeación del día.

Cuando termino de escribir en el papel, la mirada fue alzada en Jafar como dudoso de lo que diría-Le he apartado la tarde- inclino su cabeza reflexivo, sus ojos eran opacos casi distantes.

Toshiro fruncio el ceño con confusión -a que se debe que tomes tal libertad- pregunto no evitando sonar demandante, cruzo sus brazos casi imponente al antes asesino.

El piso parecía más interesante que enfrentar los demandantes turquesa, era intimidante para los generales esa postura adoctrinada del niño -es un día especial- expreso sencillamente.

Toshiro no estaba conforme con esa escueta respuesta, golpeteo con su pie el piso con los labios en disgusto neutral -Jafar- llamo para hacerlo encararlo, lográndolo con satisfacción-Que sucede- pidió en un tono monótono.

El silencio se extendió en esa lujosa habitación, el ahora ayudante del príncipe se removió incomodo -es solo que estamos en un día especial para Sindria- atino a decirlo planamente, la nostalgia embargo ese rostro siempre sereno.

Bueno aquí el Shinigami comenzaba a encender su temperamento, el frio se coló por toda la habitación -es esa época del año- una voz expreso al abrir la puerta interrumpiendo de golpe el intercambio.

Sinbad se recargaba en el marco de la puerta con su ropa y joyas acomodadas de manera firme, el gesto era sereno fijo en el niño en medio de la habitación.

El Shinigami parpadeo sorprendido de verlo -Estas vestido- declaro con sinceridad.

El turbante acomodado, su cabello peinado y sus ropas puestas con sus respectivas joyas a esa hora cuando normalmente tendría que despertarlo de la manera más fría del mundo, era un evento digno de observar para el antiguo capitán del Seireitei.

Una risa amarga por tal rostro en su primogénito que parecía esperar a que desapareciera como objeto de su imaginación -me ofendes- declaro en broma, pero esta diversión no llegaba a iluminarlo por completo.

Rodando los ojos totalmente tedioso, el peliblanco fulmino al adulto en la puerta -¿Qué sucede?- insistió comenzando a encrespar por el tema en aparente complicidad entre esos dos, arqueo la ceja demandante en una firmeza retadora.

Jafar apretó la agenda con la mirada baja sabiendo que estaba siendo observado por su rey -libre la tarde como me pidió, Rey Sinbad- expreso obediente.

Los dorados brillaron satisfecho, culpándose como el responsable de tal espacio en su horario -no es suficiente- expreso con seriedad -me hare cargo de él durante el día- declaro apático haciendo ademan que cancelara lo escrito con responsabilidad.

Jafar acato sin chistear, por su parte Toshiro estaba indignado por tales libertades sin su consentimiento y siendo discutido enfrente de su presencia -Sinbad- advirtió muy ajeno a permitir que arruinaran su rutina.

El rey le dio un vistazo en una postura rígida con una sonrisa amarga -hoy es un día especial, Toshiro- volvió a repetir con misterio, se adentró a la habitación para agacharse a su altura, esos ojos turquesa eran severos a causa del delito de su capricho -solo hoy- pidió.

Ese rostro era carente de las emociones positivas, su personalidad no era la optimista y energética… sus ojos dorados mostraban un lamento furtivo, recuerdos dolorosos ese día… era lo que la mente ágil del Shinigami capto, miro a Jafar quien parecía una sombra de lo que es… entonces, estaba mal en pensar que el motivo de tal cambio era ajeno a su profesión -está bien- acepto con un suspiro.

Ceder a esto estaba más allá de sus responsabilidades, tendría trabajo acumulado el siguiente día pero lo dejaría pasar.

-Excelente- era lo que necesitaba Sinbad para cerrar sus ojos en un aliento contenido, levantándose en su altura para poner su mano en el menudo hombro se dirigieron a la reunión habitual de la mañana.

XXXXX

Un día irregular en la cual sometido el estricto niño, miro inquisitivo el ambiente sereno durante la reunión casi como si todos supieran algo que el por completo desconocía… se obligó a la templanza para pasar de esto, cediendo a ser testigo distante.

Su atención paso al rey de los mares guiándolo fuera de la sala, no había prácticas, lecciones o entrenamiento con djinn… solo la tranquilidad de la compañía.

No era su costumbre salir del palacio, eran contadas esas ocasiones en donde el rey lo había empujado a la sociedad de esa islas… hoy pintaba para ser lo mismo que esas veces, pero la diferencia estaba desde el inicio.

Sin entusiasmo, Sinbad caminaba firme a su lado a través de las calles animadas del reino, saludando a las personas agradeciéndole… empujando a su hijo para ser observado por los más viejos civiles… presumiéndolo en todo su esplendor.

Sus ojos turquesa eran aburridos ante la exhibición, aparto esa mano cubriéndole sus cabellos níveos para ser apretado en un abrazo aplastante… alzado en las alturas en un golpe a su dignidad, el refuto airadamente.

Pero el rey de los mares cedió a bajarlo con una sonrisa, pero esos dorados no parecían los alegres a pesar de haber tenido la oportunidad de ridiculizarlo entre los civiles.

-Sinbad ¿Qué pasa?- pidió en uno de los puestos mientras el comerciante iba a buscar algún fruto pedido por el rey.

El rey se tensó, pero se relajó -hoy, solo quiero tener un día libre- agrego cuando el comerciante regreso servicial ofreciendo dos frutas, el rey intento pagar pero fue regalado por lo cual ofreció el segundo al niño quien acepto la ofrenda.

Fueron a sentarse en uno de los parques, la gente pasaba señalándolos, saludándolos y las más coquetas guiñaban sus ojos al conquistador quien regresaba el gesto sin descaro.

-Estas cada vez más alto- Sinbad miraba el cielo con tranquilidad, mordisqueando el fruto con ausencia -yo, pase tanto de ti- era amargo, esa mano apretó de más el inocente fruto en impotencia.

-No volvamos a ese tema- aseguro en severidad el infante, el rukh parecía tener parpadeos ante el tema no expresado abiertamente -solo, déjalo ir- el mismo mordió el fruto queriendo distanciarse de hablar sobre "eso".

-Toshiro…- llamo Sinbad, mirándolo con suavidad -estoy tan orgulloso de ti- aseguro con confianza provocando un parpadeo en el niño, quien bajo la vista al fruto... no evito una ligera mueca divertida, pasando a un silencio cómodo en relatos diversos.

Mas por parte del Rey, quien comenzó sus cuentos de sus días de infancia al lado de su madre y padre.

El atardecer estaba próximo cuando regresaron al palacio, eran esperados por la servidumbre quien saludo con educación a la familia real… Sinbad tenía una mano en el hombro de su hijo, dirigiéndolo por los pasillos a una sola dirección.

Pronto las grandes puertas del exterior de la parte trasera eran visibles, era un lugar no frecuentado por el prodigio por lo cual la vista le era nueva… bañado por el sol, era un patio casi carente de alguna vegetación solo las recurrentes dándole un aspecto casi árido.

El viento marino era más firme al no tener alguna resistencia rocosa natural como el resto de los espacios, el mar era visible a estas alturas con un acantilado algo distante por lo cual se dejó llevar por la mano firme del rey de los mares.

Mazru se acercó a su rey saludando con sobriedad, dio palmadas en la cabeza de Toshiro disgusto por tal gesto deteniéndolos en su camino, como si no se vieran todos los días, pero era diferente… se quedaron ahí parado esperando sin darle explicaciones al ignorante de la situación.

Drakon alzo la voz desde el palacio, acercándose acompasado junto con una mujer de rasgos maduros y amables cuyas manos traían un cesto de flores -Mi príncipe- saludo al Shinigami quien acepto la inclinación respetuosa -Sahel, soy la esposa de Drakon- se presentó -por fin conocerlo- reclamo disimuladamente con una sonrisa humilde.

Toshiro no reacciono avergonzado -es un placer, señora- agrego con el mismo respeto, pero la palmada en su cabeza parecía ser recurrente, observo los ojos amables de la mujer ofreciéndole una de las flores siendo aceptada no sin confusión.

Pronto fueron repartidas en los que estaban, Sinbad parecía silencioso dando una sonrisa agradecida con una disculpa por hacerla cargar eso cuando era obvio que a todos se les olvido la aparente ofrenda.

-Sigamos- Mazru apremio haciendo un movimiento con su cabeza para reanudar el camino.

La mano en su hombro era firme nuevamente por parte del conquistador, era extraño… pero no negó el gesto, siguiéndolos nuevamente por ese camino accidentado de roca y hierva.

-Pronto llegaremos- la voz de Sinbad mirándolo de reojo le advirtió, le mostro una sencilla sonrisa para dirigir su atención hacia el frente, el palacio era dejado atrás pero todavía tan imponente a sus espaldas.

Con pasos acompasados en el silencio, sus manos colgando en sus costados, Toshiro capto con sus sentidos que eran observados a la lejanía por la servidumbre, aun algunos generales como Pisti o Yamuraiha parecían no ser parte de ese evento.

Los pasos apresurados los hicieron detenerse nuevamente, saliendo de entre la multitud un agitado Spartos le daba alcance seguido de Hinahoho quien empujaba a una chica con rasgos similares (más alta que cualquier mujer promedio).

Respirando con dificultad -Perdón- sonrió la chica amablemente, miro al primor con respeto -este es tu hijo, Sinbad- pidió a lo que este afirmo sonriente -Soy Pipirika, hermana de Hinahoho- se presentó.

El regreso el gesto con la misma humildad, reanudando el andar nuevamente… sin la intención de reanudar platicas, solo su objetivo llegar al punto que pronto fue visible a los ojos justos del prodigio.

Un acantilado filoso cuya vista daba al mar extenso de olas furiosas, el amplio cielo solo agregaba un toque imponente… pero al filo de este, al punto donde se dirigían… eran dos rocas de tamaños diferentes pero grandes rodeada de lazos en un símbolo reconocible aun para alguien como él.

Toshiro entendió entonces, que estaba enfrente de algún tipo de ofrenda.

Quizás hasta una tumba.

El rey de los mares se apartó del niño para hincarse delante de una placa en el suelo enfrente de esas rocas, poniendo la flor dada por la esposa de su general en completo silencio respetuoso, para voltear a verlo y extenderle la mano en invitación.

Se sentía invasivo, después de todo él lo único que quería era irse para regresar a casa… pero no evito corresponder la invitación dando pasos para disminuir la distancia, tomando la gran mano que envolvió la suya en calidez… con cuidado lo dirigió a la misma postura.

-Perdón por no decirte- le expreso Sinbad con total neutralidad, no había más que emociones solemnes cuando enfrento a los turquesa que aceptaron tal disculpa.

Las pequeñas manos de Toshiro pusieron la flor al lado de la propia del rey leyendo con cuidado las letras talladas con belleza "Las heroicas almas de los fundadores del reino de Sindria descansan aquí"

Suavizo su gesto por la alusión, era normal que algo como eso hubiera pasado… no evito sentir pena de saber que el propio Sindria tuvo unas bases sangrientas, miro a su padre quien observaba las rocas con un gesto de paz.

-Cada año nos reunimos para recordarlos…- la voz era de relato, Sinbad miro a su retoño con cariño -a todos los que partieron cuando el primer reino de Sindria fue destruido- explico sin motivantes para ondear en el tema.

Toshiro miro lo mismo que ese rey, el silencio firme mientras más flores eran puestas en esa placa por manos del resto de esa comitiva… pensó en tantas cosas.

-Lamento escuchar eso- expreso con respeto, el como un Shinigami consumado vio tantos campos de batalla incontable veces que sabía la experiencia que debieron de pasar todos ellos.

Comprendió su falta de compromiso al no saber nada de la fundación de ese reino, que si decidía quedarse, reinaría como heredero.

Cometiendo el mismo error con Baldadd.

Sinbad agradeció -Ese día- el conquistador tenía un gesto plano, los hombros eran caídos mientras bajaba su postura a casi estar sentado en el suelo -el día en que fuimos aplastados por Parthevia- bajo su vista -yo prometí crear un mundo sin guerras- apretó sus puños.

Toshiro parpadeo algunas veces atento de lo que escucho -es un objetivo codicioso- era sincero en su comentario, su vista en el memorial ignorando la inquisitiva del conquistador.

El rey no supo cómo contradecir, escuchar eso de su hijo le hería pero era justo la realidad… negó para pasar su atención al memorial.

-No sea rudo, joven príncipe- Drakon amonesto desde su lugar, Toshiro lo miro de reojo nada afectado -entiendo su incredibilidad…- soltó un suspiro, abrazando a su mujer -pero esperamos no pasar por esas mismas penas- agrego.

-Cada uno de nosotros perdió tanto ese día- Pipirika expresaba neutralmente rompiendo ese silencio incomodo, de pie al lado de su hermano mirando el horizonte con sus manos en el pecho.

Spartos sabiendo de lo que hablaban negó con su atención en el suelo -aun cuando mi hermano murió, yo prometí proteger su reino en su lugar- expreso.

-Estamos aquí para lograr tu objetivo, Sinbad- Jafar agrego aun cuando el distanciamiento estaba lejos de cerrarse, la lealtad a su rey siempre seria primero.

-Quizás sea codicioso de mi parte, Toshiro- acepto Sinbad alargando su brazo para arrastrar a la cercanía a su hijo quien hizo muecas al chocar contra el cuerpo del "agresor" -pero es mi deseo, tener un mundo sin guerras… sin más gente como la que te daño-

Soltó un suspiro permitiendo tal cercanía la calidez rodeándolo como sabia la frialdad hacia lo mismo con su nombrado padre -fue rudo de mi parte…- acepto bufando -no acepto que hagas esto por mí, Sinbad…- advirtió -pero tu motivación es algo digno de alabar…- expreso antes de cualquier amonestación surgiera del invasor de su espacio personal -un camino duro que te impusiste- rio por lo bajo -pero eres terco, con el poco tiempo de conocerte… lo sé- quiso apartarse no logrando su objetivo.

Sinbad estaba cómodo con lo dicho, palmeando con tranquilidad al niño escuchando la tranquilidad del mar, la presencia del resto de la comitiva en un silencio respetuoso al intercambio.

Jafar no quito la vista del par, tanto padre e hijo compartiendo el momento… la culpa lo golpeaba al ser el motivo de que esto no hubiera sucedido cuando Sinbad más lo necesitaba, si ese niño hubiera estado ¿Sinbad no sería aquella sombra de aquel entonces?

-Jafar- llamo Drakon palmeando a su colega, negando para dirigir su atención al frente.

Aun el propio Hinahoho accedió que estaban siendo demasiado duros con su colega de pelo blanco, pero aun con esto… estaba lejos de perdonarlo.

-Debes estar orgulloso, Sinbad- hablo el prodigio pensativo, su mente vagando en tantas direcciones que tomaría -tu reino es prospero, tu gente te ama… estar aquí, es suficiente para saber que quizás… tu meta no es tan lejana- quería creer ¿estúpido? Quizás, pero en verdad deseaba con todas sus fuerzas lograr ver ese final en ese camino.

El rey de los mares miraba al infante a su lado -contigo a mi lado, estoy seguro nada es imposible… hijo- dijo sin rodeos, era un mérito tener a alguien como el apoyándolo cada mañana desde que acepto estar en Sindria.

No se imaginaba un futuro sin él.

Toshiro lo encaro con sorpresa, negando al sentirse un mentiroso… pero le llenaban sus palabras, en verdad estaba cambiando si reaccionaba por esto.

Miro al llamado padre, uno que su yo infantil odia, pero aplasto con naturalidad… le sonrió, un gesto que fue ampliándose al captar la alegría embargándolo en cantidades insólitas a su fría personalidad.

Cada uno fue testigo de este gesto rompiendo el severo del niño, la inocencia tan palpable para todos… atrayendo sencillas sonrisas en estos y el rukh, este revoloteaba en sincronía a los ojos turquesa.

Sinbad parpadeo sorprendido pero no evito corresponder con la misma tibieza, apretando aquel abrazo para recargarse por completo en su heredero… mirando el horizonte donde aquel memorial de los difuntos de Sindria descansaba bajo el atardecer.

Toshiro se permitió este descanso, este respeto a quienes sacrificaron sus vidas por que este reino naciera... tenia curiosidad, pero sentía que no tenia el derecho de cuestionar por lo cual acepto esto... acepto ser el consuelo de ese rey.

XXXXX

Días después….

No era una mentira, Sinbad parecía piedra en esa silla al otro lado del escritorio esperando que lo escuchado fue su imaginación, pero parecía esta ilusión lejos de ser una falsa realidad… su gesto era neutral pero los dorados delataban un miedo consumiéndolo, dejo caer su cabeza en la madera de manera escandalosa.

-¿Es serio?- pidió al individuo firme enfrente, su rostro era profesional mientras afirmaba con confianza.

-El piensa irse- Jafar exclamo sintiéndose un traidor por la confianza del príncipe, pero su lealtad primordial era con el rey del lugar.

Esto fue el detonante, hiso la silla hacia atrás tumbándola para saltar por encima del escritorio apartando al asesino de su camino, se fue corriendo abriendo la puerta de golpe solo para ser detenido por la figura diminuta de su heredero.

-Sabía que no debía confiarte nada- escupió traicionado al peliblanco, que no evito sentirse avergonzado por sus acciones.

-No lo culpes- asevero Sinbad, no percatándose que intercedía por un individuo que no perdonaba -él debía avisarme- inquirió molesto, mirando al prodigio en un duelo de voluntades debajo del marco de la puerta.

Jafar como pudo surgió por la puerta espantando a la servidumbre chismosa, quiso empujarlos dentro del recinto pero esas estatuas parecían firmes en su lugar, más en el desafío de miradas.

Un arqueo de ceja por el pequeño retador, no dispuesto a ceder -es mi decisión- amonesto con fuerza.

-No lo puedo permitir- terco contradijo Sinbad.

-No te estoy pidiendo permiso- aseguro Toshiro con sus brazos cruzados.

Apretando los labios -por favor, mantente dentro de Sindria- pidió.

Una risa irónica -No es algo que vaya a discutir- declaro sin dejar espacio para refutar algo que había retrasado.

Entrecerrando sus ojos, maldiciendo la terquedad de su hijo -estoy seguro en unos años podrías embarcarte a la aventura- se inclinó a la estatura del heredero.

Negó -Estoy firme en esto- no se movería de su mentalidad, ya perdió demasiado tiempo jugando al príncipe responsable, aun su tiempo de Baldadd era contado.

-No quiero- corto más infantilmente el peli morado, sintiendo el filo de su paciencia terminarse.

Masajeándose los ojos ante el preludio de un dolor de cabeza -Me voy a ir con o sin tu consentimiento- amenazo.

Abriendo la boca -No me amenaces- la ira brotaba en los dorados -no, es mi única respuesta y si debo encerrarte ¡LO HARE!- grito a todo pulmón, desesperado por resguardarlo.

Toda palabra de Ithnan parecía olvidada en la mente de Sinbad.

Tanto Toshiro como Jafar mostraron sorpresa por esta iniciativa severa del rey de los mares, se miraron inquietantes por esos ojos dorados decididos a cumplir con su amenaza… pero el niño parecía fue el detonante para su propio temperamento.

Sinbad noto esto al descenso de temperatura, estaba arrepentido de sus palabras pero firme en su decisión… su intención era fija en llegar a esos extremos, pero miro al crío, con su ira en los turquesa tan profundos y le dolió en un nivel que lo acobardo-está bien, tu ganas- cedió como siempre ante su hijo.

Parpadeo ante esto, Toshiro esperaba más renuencia, quizás una pelea… no se quejaba, pero mirando al rey de los mares teniendo una discusión consigo mismo era claro ejemplo que accedía mas por no romper la poca confianza que ya había.

Sin saber que también el terror de hacerlo su enemigo fue un buen motivante.

-Jafar, no tengo que decirte lo que debes de hacer- más firme Sinbad expreso, el susodicho parecía salir de su ensoñación y con esto afirmar con obediencia.

-Solo un equipo pequeño- interrumpió el prodigio sabiendo que ir sin escolta, estaba lejos de ser aceptada -quizás tres gentes, nada llamativo-

-no es suficiente- contradijo Sinbad, pensando en 100 tripulantes valientes más la guardia personal, con unas velas bordadas con el símbolo de Sindria tan vistoso para mantener a cualquier enemigo lejos.

Un fulminar prediciendo los planes descabellados cuando lo único que quería era algo que no lo aliara a la isla, pues casi nadie sabía su apariencia fuera de sus fronteras o eso pensaba -Sinbad- advirtió.

Murmuro una maldición -bien- aprobó nuevamente no muy conforme.

-¿Su destino?- pidió Jafar entrando a un nivel profesional.

-Reim- expreso no viendo el motivo de ocultarlo, el lugar tenia celdas que podía investigar.

-Entonces voy-Sinbad interrumpió -tengo unos pendientes con…- se desinflo ante la sospecha en los turquesa, mascullando otra maldición que fue amonestada por el antes asesino.

-Estaré bien- admitió Toshiro sabiendo que ese hombre lo protegía, sin saber que él era una existencia con la experiencia necesaria para lidiar con cualquier problema.

-¿Que buscaras?- pregunto curioso el rey de los mares.

Un desplante de muerte del heredero a Jafar por ser un chismoso en eso -Una pertenencia que me arrebataron- expreso secamente, no dispuesto a regalar nada de sus verdaderas intenciones ni el motivo de buscar celdas.

No era la respuesta deseada, pero lo dejaría por la paz presumiendo que fue en su tiempo de esclavo-yo en verdad no quiero ser el obstáculo para tu propia aventura, solo quería que esperaras algunos años-acepto finalmente el adulto.

No es que lo miraba como alguien encerrado en Sindria toda su vida, pero saberlo fuera de sus dominios siendo cazado por al thamen no era muy cómodo de saber…. El apenas se acoplaba a ser un padre, para alejar al motivo de su madurez.

-Ya pase por esto aún más joven, Sinbad- recordó el Shinigami, trayendo más amargura de la necesaria a los adultos por el recordatorio que él ya estaba expuesto al mundo desde tiempo antes.

-Pero no eras perseguido- puntualizo sin explicarse su comentario, Sinbad miro al niño con remordimientos -después de tu fiesta de cumpleaños, puedas marcharte-

Un gemido de fastidio, el prodigio lamentaba los festejos organizadas por su padre pero cedió solo para evitar más alargamientos a esta discusión.

Claro que en ese día lamentaría de sobremanera no haberse ido antes como lo planeo, al ser abrazado por mujeres exuberantes en poca ropa alentado por su padre y recibiendo más regalos de los necesarios en una noche interminable de música escandalosa.

Hinahoho lo salvo en varias ocasiones de la asfixia de atributos femeninos, regaño a su rey y alentó a continuar el festejo hasta que por fin finalizaron.

Sinbad destruyo a los miembros de Al thamen que sitiaban su reino para darle la apertura necesaria al pequeño barco de salir de sus fronteras.

Flotando en los cielos con el equipamiento Baal, el rey de los mares vigilo con atenta atención como se alejaba su heredero… la incertidumbre lo golpeo, el arrepentimiento de no encerrarlo hasta los 15 años, pero sobretodo… la desconfianza de no verlo de nuevo.

Era algo que pensaba de un tiempo para acá ante la experiencia paternal descubierta, era inevitable pensar que su hijo… no quería regresar.

Toshiro Hitsugaya abandono Sindria ese día… los temores de su padre crecían conforme el tiempo pasaba sin recibir noticias ni de su fiel general, pronto sin embargo fue necesario abandonar dichas preocupaciones cuando Magnostadt anunciaba su cierre de fronteras a causa de una guerra contra el imperio Reim.

Zarpando para lidiar con la anomalía que ahí engendraban.

XXXXX

Cuando Haku llego al imperio, no esperaba el recibimiento cálido de su madre... sin embargo lo acepto en un teatro que ambas pactaron para llevarla bien ante todos.

con el paso de los días desde su llegada a Baldadd, noto la desmejora del emperador en cuanto a salud... le preocupaba, pero también sospechaba de su madre ante estos malestares.

Olvido el objetivo que la llevo ahí, por lo cual cuando fue la reunión para ver su ataque a Judal casi voltea los ojos en puro fastidio... fue una junta aburrida donde se le alertaba el respeto al sumo sacerdote del imperio y lo poco favorable a su imagen tal ataque a su persona.

El susodicho la miraba con regodeo, casi saltando en su silla fina en esa sala austera por ver a la molesta princesa ser amonestada.

Fingió sentirse arrepentida, Haku casi obligo las lagrimas salirse de sus ojos... Judal no le creyó, pero el resto si... también se aseguro de escribir algo en la palma de su mano cuando la obligaron a dar un apretón amistoso con el adolescente arrogante.

"Muerete imbecil" era lo escrito que lo paralizo.

Quiso exhibirla pero al verla llorar, desecharon las quejas de la amenaza escrita hecha por la princesa para Judal.

sonrió satisfecha de su logro, saliendo con su papel de arrepentimiento a través del palacio, en uno de los pasillos noto la presencia de alguien... para toparse con su madre quien le entrego su báculo abandonado en la habitación (siempre lo olvidaba).

Fue un pretexto para acercarse-¿Quien es el hijo del rey Sinbad?- le pidió Gyokuen sabiendo que estaban solas en ese pasillo durante el intercambio.

Haku parpadeo -¿quien?- pidió verdaderamente confundida.

-No te hagas la tonta, niña- el tono era hostil, la mascara de la madre abnegada suelta ante su hija -se que esa singularidad estuvo con ustedes en Baldadd- advirtió encarándose, al ser casi del mismo tamaño quitaba ese aire intimidador.

¿Toshiro? ah cierto, era hijo de Sinbad... pensó Rukia con sorna, detalles que olvidaba al no caerle bien ese rey... pero sobretodo firme ante los ojos centelleantes de su progenitora -Pues es un niño- dijo con una sonrisa.

La mano se alargo para apresarla de su garganta, sometiéndola con fuerza hasta sentir su aliento golpeando su rostro -no estoy jugando niña- gruño oscuramente Gyokuen, no tragando esa apariencia de esa hija que debió haber matado hace tanto tiempo.

-Cuidado madre, alguien podrá verte- el tono era uniforme de Rukia, con esfuerzo dijo esto al sentir la falta de aire pero lejos de ceder a la ira de esa bruja.

-SUÉLTALA- advirtió una voz pisoteando en su dirección, Kouha aparecía con el rostro tan frió como el propio infierno.

Gyokuen tomo una apariencia humilde, ojos tristes remplazaban su malicia -lo siento, no se que me paso- expreso en un sorbeteo para marcharse con la falsedad del arrepentimiento.

-¿Estas bien?- pidió el hermano menor, sus ojos eran preocupados a su hermana mas amable desde que estaba ahí.

Haku le acaricio la cabeza agradecida -si, estoy bien- agrego con un suspiro -pero vamos, no es para perder el tiempo con eso...- sonrió desechando el tema del motivo de tal ataque para empujarlo en la dirección a la biblioteca -hay que ponernos al corriente- aplaudió expectante.

Escucho a Kouha cuya misión de partir a Magnostadt estaba para el siguiente dia, por lo cual aunque la invito a ser parte... desecho pronto esto, a favor de pasar tiempo en el palacio.

Para la cuarta princesa el tiempo paso rápido entre rutinas con peleas de Judal, sospechas de lo distante que de pronto parecía Kougyoku (esta la había olvidado en Baldadd) y los intentos de Gyokuen por sacarle informacion de la segunda singularidad (Toshiro) sin mucho exito esto ultimo.

La noticia cayo como balde de agua fría, la muerte del emperador provoco que la convocatoria para todos los príncipes a Kou fuera dada.

Haku parecía testigo lejana del acontecimiento, poco a poco sus hermanos regresaron de sus respectivos lugares para ser recibidos con el decoro necesario.

Su madre la evitaba como la peste, pero enfrente de la gente... era la mas amable y entregada a su dolor, nadie le creyó.

Menos cuando el trono fue usurpado por Gyokuen.

Ella no intercedió, suspiro mientras vagaba en el palacio ante el desarrollo pensando en el vació que recordaba de su zanpakuto... era extraño, rara vez pensaba en lo que perdió... quizás en verdad abandono su intención de regresar.

sus hermanos la necesitaban.

XXXXX

Fin del capítulo.

Viene el salto de tiempo.

quizas el punto de vista de toshiro ante la aventura! o quizas nisiquiera llego a su destino!

neah20 fuera...