Hielo 28:Entierro
El barco era el mínimo con el que iniciaron con las velas blancas carentes del ostentoso símbolo del reino, una pequeña cabina serbia de cubierta mientras la proa era tan sencilla donde se ubicaba el actual navegante que no era otro que Jafar cuyos ojos eran de concentración al trazar la ruta de regreso a Sindria.
La atención del asesino pasó por encima de su hombro, recargado en la cabina cubierto por la sombra estaba la figura de Toshiro cuya apariencia era la de un muñeco… con sus manos flojas a sus costados, ojos cerrados y el cabello ahora hasta sus hombros cayendo en cascada nívea.
Podía pensarse que estaba dormido si no fuera por los brillos de los djinn ejerciendo su magia en el prodigio, consolador a su maestro.
La espada del virrey brillaba recargada en su hombro, al igual que cada contenedor tratando de limitar los estragos de su enfermedad que lo tenían preocupado hasta el borde.
Habían salido de la cueva con rapidez ante la orden de Toshiro antes de caer en la inconsciencia, no hubo explicaciones del descubrimiento que Jafar presumía hubo durante ese tiempo en el que se encerró en esa tormenta de nieve aislada.
Recorrió el camino hasta la civilización con precaución, consiguió una embarcación de fácil acceso y modesta en la cual viajaban actualmente, pero a pesar de sus esfuerzos el cuerpo del heredero parecía decaer con facilidad desde ese entonces.
Como si una restricción se haya roto y ahora solo debía acostumbrarse a la nueva potencia, este era el motivo por el cual no acudió al médico de la última ciudad… fue leve, en un momento de lucidez en el que los turquesa lo miraron con inquietante familiaridad.
No era la normal que le dedicaba, sino una más antigua… como viejos amigos de confianza a la cual sabia no merecía, no con lo que le había hecho… entonces le indico que era su poder el que lo enfermaba, el motivo por lo cual los djinn eran necesarios para estabilizarlo.
¿Por qué no lo notaron? Aun con el tiempo compartido en Sindria y en este viaje, la confianza de este tipo de información no hubiera sido evidente hasta que ya no tuvo opción, el prodigio se los había ocultado tan efectivamente.
Pero con esta información había un amplio panorama para explorar, al igual que un sinfín de emociones en cuanto al potencial del heredero… uno que si era desmedido, incontrolable podía llevarlo a la muerte.
-no lo permitiré- quiso sonar confiado de que sus cuidados serian efectivos pero ¿Cuántas veces no ha usado su potencial para salvar a gente de su cuidado? Este viaje le enseño que sus manos estaban lejos de lograr el alcance para protegerlo.
Un temblor ante la negativa mental que se tejía, Jafar no podía hacer nada… a esto le agregaba que las habilidades naturales del hielo de su joven príncipe eran reforzadas con el rukh, por lo cual las emociones eran tan notables en cambios climáticos y estas solo empeoraban dependiendo de la intensidad de las mismas.
Ya lo sabían, aun en Baldadd la ira de Toshiro eran vientos helados en el entorno… bajas de temperatura su frustración… rio divertido, Sinbad también podía predecir el humor de su heredero solo sabiendo si hacia frio o que tipo era.
-Por lo menos no soy tan culpable- el amargo tono al ver el amplio mar azul, quería pensar que era esta la razón primordial por lo cual su joven príncipe era tan reservado emocionalmente.
No eran los años de esclavitud o la vida difícil, el consuelo era una carga para el asesino.
Evitar emociones era mejor que el desastre a enfrentar cuando estas se desbordan… una cadena demasiado pesada para su heredero, pero Jafar no podía ir en contra de la solución sensata de este… quien piensa en el bienestar del entorno que el propio.
Volviendo su atención hacia el mar calmado volvió a soltar un largo y tendido suspiro, la fiebre había alcanzado un punto en que el desvarió fue la llave para saber tal información en tan poco tiempo de su misterioso príncipe.
-¿Quién es Matsumoto?- se volvió a preguntar sobre aliento, teniendo una curiosidad pero sobretodo la preocupación creciente en el interior del antiguo asesino.
Fue confundido con esa persona en especial, por algún extraño motivo esos ojos eran tan recriminadores cuando ese nombre se deslizo de su boca… hablando algo de que era una vergüenza como capitán tener tales debilidades.
-solo tengo más dudas- soltó otro largo suspiro al cerrar sus ojos con un sinfín de pensamientos variados ante los descubrimientos en tan solo un mes de lo que aprendió en lo que duro en Sindria de su heredero, ahora solo quedaba reportárselo a Sinbad y quizás… con algo de suerte, escuchar la historia completa.
Porque a pesar de la corta edad, había historia de experiencia en la voz de Toshiro.
Los cielos despejados eran una cosa que lo calmaba aun con su mano firme al timón pero todavía había tensión en sus hombros, la tranquilidad era un lujo a estas alturas y tenía el presentimiento que por algo Al thamen los estaba ignorando.
Entonces un presentimiento le puso la piel de gallina, se tensó tan duro que apretó el agarre en el timón cuando escucho el silbar del viento… miro por encima de su hombro, sin preocuparse de desviarse soltó para correr al lado del niño.
Había palidez que se acentuaba con el tiempo, los djinn brillaban más intensos ante algún mensaje que no captaba -TOSHIRO- llamo vanamente sintiendo un miedo.
XXXXX
Cuando Sinbad sobrevolaba por la espalda del médium con una expresión estoica y su arma señalándola para dirigir un rayo cargándose a los cielos, su cabello ahora azul revoloteando de estática mientras cada joya de su equipamiento rebosaba de energía.
Sus aliados dispersos ante sus ataques inútiles para quitar la atención por completo a los magos ahora sometidos en tierra por la fuerza del enemigo.
-El médium está en contra de la princesa de Kou- Yunnan expreso casi aburrido a su costado, sujetando su sombrero por el viento con la atención a las manos negras sumiendo aquel borg combinado de Aladdin e Ithnan en tierra.
Para el magi quien observo con interés a la princesa desde que la vio a lo lejos, su alquimia era nada en comparación y si podía orientarla… sería la más grande de los magos de la historia, claro si sobrevivía.
Sinbad no le prestó atención a esa presencia a su lado, se mantuvo firme en su silencio mientras levantaba de nuevo su arma chispeando de electricidad, con una postura amplia contrayendo sus músculos por el esfuerzo… el nombre de su ataque en la punta de la lengua, cuando algo lo asilencio por completo.
Fue leve, casi un silbido invisible pero tan pronto fue notado su magia extrema interrumpida para esquivar al médium quien tropezó hacia atrás casi golpeándolos, obligados a sobrevolar a mas altura el rey de los mares observo todo tan rápido.
Aquellas manos numerosas que nacieron de aquel cuello para alcanzar la gran gota en el cielo caían de espaldas en un golpe violento, el agujero ahora vacío de agua parecía tan grande en comparación mientras con esfuerzo se ponía de pie.
-quien fue- la reina de Artemyra cuestiono en sumo intereses no era la única, el resto de los aliados también se acercaron curiosos respaldando a Sinbad.
En cada punto también meditaban que no había nadie con el potencial para rivalizar contra el médium, no después del desgaste de las magias extremas combinadas… solo la alianza de los siete mares podía siquiera continuar la lucha.
Entonces cada uno de los que conocían como aquel gran corte se invadía de hielo como si fuera posible sin ser secado por el robo de rukh.
Sinbad mostro una grata sonrisa, un brillo tan orgulloso en sus antes severos ojos mientras se cruzaba de brazos con su espada cercas… los cielos no se despejaron a pesar del fallido intento de magia de Baal -es mi hijo- declaro en un tono que hizo voltear a Yunnan.
El magi no sostuvo un silbido cuando aquella área se despejo mostrando lo que nunca en su larga vida había visto, era un niño… no uno cualquiera… inclinándose para observar más de cercas, aun por la distancia era tan notable.
-no se parece a ti- murmuro para sí mismo pero sintió que era asesinado con miradas múltiples de disgusto, no lo podían culpar… Yunnan sabía que el cabello blanco o esos rasgos eran distintos a cuando conoció al rey de los mares.
Quizás tenía un tinte heredado, pero nada que lo señalara como hijo de Sinbad.
Pero esto era lo de menos a los ojos sabios del magi viajero quien se inclinó en más interés -el rukh- se dijo inaudible ante la experiencia de la sintonía de las palomas blancas, una singularidad pero parecía sofocarse con algo ¿voluntad? Esto señalaba que no era todo ¿el niño los repelía? Si era ese el caso.
Era más que su padre.
-Se había tardado- era alivio en el tono del rey de los mares sacando de su análisis al gran flujo, Yunnan noto esa suavidad poco característica en el candidato… quizás en algún punto de esa infancia tan lejana antes de que "cambiara", no era fingido… ni siquiera forzado.
Sinbad flotaba con gracia en los cielos con sus ojos fijos en el menudo chico que parecía ajeno a cualquier atención que se le estaba dando.
Ojos esmeraldas del viajero se suavizaron ante el porte, su candidato idolatraba a su heredero en tan poco tiempo, le saco una sonrisa ligera por la facilidad con la que fue aceptado.
-Es una lástima- dijo más para sí mismo, pues sentía algo similar a la muerte en el entorno quizás a causa de su experiencia con la misma pero podía ser su imaginación ¿verdad?
-Tu heredero hizo una buena entrada- aclaro Amakan de Heliohapt con sus ojos en interés.
Una carcajada bribona de Rametoto palmeando a Darius quien también sonreía compartiendo el pensamiento de su aliado, ojos chispeando en cada imagen neutral del heredero del rey de los mares.
-Y es más alto- aclaro de nuevo Sinbad con gratitud, como si el médium no estuviera levantándose entre ellos -su cabello tan largo- volvió a señalar presuntuoso algunos se contuvieron de voltear sus ojos ante el cambio de prioridades de su líder.
-¿Qué es esa ropa?- Yunnan interrumpió siendo fulminado por Mira, reina de Artemyra.
Pero no era el único quien observaba esta entrada, desde sus posiciones cada príncipe de Kou tomaban un gesto amargo por la presentación de este nuevo individuo ahora conocido por todo lo alto como el hijo de Sinbad gracias al escándalo de Alibaba quien alegaba que "ese era su sobrino" tan escuchable para los que no conocían la apariencia de este.
-Así que aquí estas, joven prodigio- Kouen aterrizaba lejos del recién llegado, a su lado sus hermanos iniciaban a postularse para observar al niño de extrañas ropas.
Hasta ese punto Kogyuokuu tenía un gesto amargo al reconocerlo de Baldadd con la única cuestión ¿ese era el hijo de Sinbad? No es que no lo supiera después de pasar tiempo con sus hermanos, pero asimilarlo todavía estaba lejos de concluirse en su mente.
Kouha mantuvo un brillo curioso y Koumei solo bostezaba, pero el cálculo en sus ojos ante esta oportunidad de medir el alcance de ese famoso heredero… aun Hakuei parecía atenta por este desarrollo aunque preocupada por su hermana quien parecía no salía de aquel agujero que se formó por el borg de los magis que la protegieron.
-Muéstranos tus capacidades- Muu declaro solemne con el general Alexius a su lado de apoyo, en el globo también había curiosidad por parte del candidato de Reim restante que junto a su guardias tenían un buen punto para observar el alcance de ese niño que ha llamado la atención de tantas personas aun sin conocerse (su emperador).
Sinbad pronto ordeno desplegarse para rodear al médium con la intención de ser de apoyo para el recién llegado quien no les daba mirada en una actitud tan profesional a los ojos de los testigos.
Esa espada en manos del heredero de Sindria señalando al tambaleante médium mientras los copos de nieve empezaban a descender en una fría helada que por la adrenalina eran pocos los que lo notaban… solo en Magnostadt miraban los cielos con el terror y el pensamiento de "ahora que" que los abrumaba.
Sinbad voló en dirección cerca de donde su hijo estaba parado, podía notar el movimiento en el borg enterrado pero no le importo ante sus prioridades, quería saludarlo y estar lado a lado ante la adversidad.
El gigante era imponente, la presencia abrumadora que intimidaba ante la esencia oscura… pero su hijo no parecía tener dudas con la intención de lo que fuera a hacer.
A estas alturas Sinbad capto que esa espada en las manos de Toshiro no era la que el virrey le regalo después de su muerte, se detuvo en seco con los ojos tan críticos en la vestimenta extranjera que ahora engalanaba tratando de ubicarlo en algún lugar conocido sin éxito.
Ambas pálidas manos del niño tomaron el mango del arma con firmeza, Sinbad no sabía si era ignorado o algún otro motivo por el cual aquellos turquesa no lo enfocaban… pero lo atribuía ante el profesionalismo de detener al médium.
El ambiente helado se anivelo mientras en los cielos el resto de la alianza tomaba sus posiciones, entonces ante la presencia del rey de los mares hubo un temblor que lo clavo más firmemente en su actual ubicación… esta presión casi lo manda de rodillas.
Obligado a ver el suelo, la cabeza tan pesada y tensionando sus músculos con esfuerzo de estar en pie… el equipamiento Baal tenía su dificultad de mantenerse por algún motivo, Sinbad alzo su vista hacia su hijo que parecía ajeno a las molestias del ambiente.
-qué demonios-Alibaba protesto sobre aliento al esforzarse en estar en el aire, el globo en los cielos caía de manera aparatosa a voluntad de quien era el único que podían acusar.
Entonces para Sinbad fue audible de la boca de su hijo -Bankai-
Un silbido lleno el paisaje y como liberados, miles de palomas blancas adornaron los cielos naciendo de su hijo concentrado en el objetivo.
Ojos amplios del rey de los mares al ver como el hielo se extendía por las manos del niño, como escudo pronto unas enormes alas peligrosas pero hermosas tomaban forma en su espalda con el agitar de una cola del mismo material… cristales formados a su espalda en tres flores.
Sinbad como su primer pensamiento era que esto era un equipamiento djinn, pero algo profundo en el rechazaba esto.
Los aliados en el aire apretaron los dientes por el repentino cambio, sintiendo sus cuerpos pesados mientras Yunnan ampliaba sus ojos al ver no solo el cambio atmosférico acentuándose por una helada, la presión ejercida con la cual luchaba para no caer al suelo… sino el rukh, que parecía potencializar lo que fuera ese heredero estuviera pensado iniciar.
Las palomas tan visibles como lo fue cuando Aladdin libero su limitador.
-Gobierna sobre los cielos helados…- el tono de voz era audible para el rey de los mares, tan duro como lo recordaba… la energía reuniéndose en su entorno tan poderosa y visible -Hyorinmaru- dio un corte al aire en una ventisca que provoco al rey tropezar hacia atrás.
Un dragón nació de este ataque rugiendo en un eco a través del campo de batalla en unos ojos místicos que brillaban intensamente, para quienes miraban el rukh notaban como este le daba aún más espesor… más vida a esta anormal figura que ondeaba por el cielo para rivalizar contra el médium.
-Demonios- Yunnan no contuvo la maldición opacando su normal compostura, incredibilidad brillando en sus ojos cansados con la boca ligeramente abierta.
El dragon era una imagen digna de gravar para cada candidato a rey testigo de esta potencia surcando los cielos, Koumei entrecerró sus ojos bastante intensos de tratar de alguna forma aprender de esto sin mucho éxito.
Ithnan salía junto con Aladdin, Haku parecía ser la menos impresionada por todo esto.
El médium no se movió, parecía dejar caer sus brazos rendidos… pero a los ojos del magi viajero sabio el motivo en el centro del pecho, un aliado entre los fallecidos que sirvieron de combustible para el gigante.
El choque fue aparatoso el viento explayándose hasta remover escombros, los que estaban en el aire retrocedieron y los del suelo se cubrieron el rostro aun en el destruido reino de los magos, los ojos llenos de asombro.
Aun en la lejana Kou, Gyokuen quien se había puesto de pie en el instante en que apareció la segunda singularidad apretó los dientes en total ira o desprecio además de perturbada por ese potencial -es peor… el aspira a convertirse en Salomon- golpeo con su báculo el piso de lujo ante los susurros alarmados de los sacerdotes a su espalda.
La temperatura se anivelaba ante el bajar del poder espiritual, Toshiro miro aquel montículo que creo con su reiatsu en sintonía con el rukh viendo lo destructivo que podía llegar a ser bajo la influencia de la potencia de esas palomas blancas.
Si se hubiera dejado influir más, quizás congelaría el entorno como lo hizo en el mar durante la pelea con Arba.
Miro sus manos fatigadas al descender a tierra cojeando, la debilidad llenaba sus ojos que miraban el suelo… había dejado atrás a Jafar sin advertirle, solo podía pensar los estragos que su cuerpo debe estar llevando ante la liberación de su bankai.
Tenía malestares llenándolo a pesar de estar de manera espiritual, esta habilidad que perfecciono desde Baldadd ahora tenía un uso… cuando sintió la presencia de esta cosa, se tomó la responsabilidad de venir ante el grito de auxilio de tantas almas.
Levanto la vista ante el glaciar donde ahora estaba encerrada esa aberración de la naturaleza, el disgusto brillando en su rostro por tal creación… negó poco optimista, no sabía si el "entierro de alma" funciono.
Cojeo hacia atrás ante la debilidad el crujir de sus alas tan aparatosa en escarcha plateada, se mantuvo a pie para ver como aquel glaciar también se partía esparciéndose junto con su contenido en los cielos distribuyendo la paz a quienes tocaba.
-Ese director- era lo que ocultaba al notar la presencia de Mogamett, estas anomalías dignas de alguien como Aizen… experimentación con almas es algo inaudito, como Shinigami estaba feliz que esperaba fuera la última vez que algo como eso fuera presenciado en ese mundo.
-Bien hecho, Toshiro- la voz de Sinbad lo saco de sus cavilaciones.
El antes Shinigami hizo un pequeño fruncir de ceño mirándose sus manos temblorosas de manera involuntaria, las oculto entre su haori para meditar la razón por la cual era visible a los ojos de los vivos.
La esperanza de pasar desapercibido parecía diluirse junto con la abominación de ese gigante oscuro -soy visible por el rukh- acuso a esas palomas que parecían aumentar los efectos negativos que tenían en su ser, no solo le daban una potencia que no deseaba sino que ahora también lo descubría aunque estuviera en esa forma.
El rostro de su padre parecía petulante, tan orgulloso que se abstuvo de voltear los ojos -Esa fue una gran entrada- aplaudió el rey al intentar revolver esos cabellos níveos para atravesarlo como un fantasma causando un perceptible escalofrió.
La angustia lleno esa cara familiar causando un pesar en Toshiro quien bajo la mirada cruzando sus brazos casi invisibles -yo, no soy físico… Sinbad- advirtió con un tinte osco -no debería ni ser visible- era firme en esa expresión, no había ninguna duda que quizás… las consecuencias que le advirtió Hyorinmaru serían serias.
El rukh parecía componerse a los ojos de los magis dispersos, ante el sol iluminando las ruinas del campo de batalla -¿Toshiro?- pidió Alibaba aterrizando con preocupación al desaparecer su equipamiento.
-Mi rey- Ithnan se colocaba al lado del niño pero este le dio un simple saludo, al igual que Morgiana parecía querer tocarlo sin mucho efecto.
Era rodeado, el Shinigami también noto a Aladdin acercándose dudoso sabía que estaba empezando a ser transparente si la tez de Sinbad y el resto no era suficiente para advertirle el terror que deben de estar sintiendo.
Como aliviarlos si el mismo no sabía las consecuencias de sus acciones imprudentes, pero el mismo se convenció que en primer lugar no debía de existir en ese mundo… era mejor no haber nacido… se consoló austeramente, recordando aquel remedio de niño que era el que nació en ese mundo.
Entonces miro a Kuchiki quien cojeaba al grupo, cruzaron miradas en comprensión para recibir un agradecimiento de su parte.
El no hablo con nadie, miro el entorno con una expresión amable en sus ojos turquesa para dar una inclinación a cada uno… desapareciendo ante la presencia sin explicarse, sin contenerse a mirar los ojos curiosos, asustados o confundidos de sus conocidos.
Era lo mejor, nunca fue alguien de emociones.
Aunque algo era claro en su mente analítica mientras levantaba su vista en un silencio para todos los que lo miraban a una distancia cercana, algo que Hyorinmaru le advirtió en su reunión.
El bankai no era cosa de vivos.
Pero aun era incrédulo de sus acciones, el decidió sacrificarse para el bien de su labor... o era por el mundo, no sabia el objetivo de tal criatura pero no era benigna -no se que era, pero... estoy conforme con haberlos ayudado- su tono era ligero al mirar a Sinbad -espero verlos nuevamente, padre- no quería sonar a despedida pero por el ampliar de ojos así lo fue.
lastima, el tiempo se acabo.
XXXXX
Gyokuen frunció el ceño ante la escena de conmoción que se desarrollaba entre la alianza de los siete mares que parecían tratar de sacar de sus pensamientos a su líder, miro a los sacerdotes a su espalda con un nuevo objetivo.
Había perseguido al niño desde que salió de Sindria con una devoción y aun cuando la situación podía llevar a la desesperación a cualquiera, ese prodigio estaba lejos de romperse por más complicado que se puso la situación.
Quizás en un momento pensó que salió victoriosa, el rukh casi parpadeo a negro cuando asesino a toda su tripulación… pero el trance momentáneo y esa fiereza en los turquesa se presentaron con más vehemencia.
Entonces perdió su rastro, fue cuando su objetivo cambio por completo a concentrarse a lo que sucedía en magnostadt tan complacida de los resultados.
-maldita seas, singularidad- expreso oscuramente mirando a sus sacerdotes serviciales, caminando entre la piedra con una postura dominante.
Era miedo de igual manera a las aspiraciones de ese niño, como si el destino lo dirigiera a algo más grande que un rey… incierto, más lúcido que el propio salomón en sus tiempos de poderío.
-búsquenlo- ordeno prontamente -rastréenlo, elimínenlo… hagan lo que sea necesario… pero es de prioridad borrarlo… más que cualquier traidor, más que al hijo de ese rey arrogante- apretó los dientes ante las afirmaciones en coro.
No sabia si estaba muerto, esperaba que si... tal muestra de poder era imposible para alguien como ese niño por mas prodigioso que fuera, por mas fuerte o hasta el punto de enfrentarsele.
Miro por encima de su hombro, la imagen ampliada del rey Sinbad… sonrió ladinamente, no había odia al llegar a la conclusión… que el padre de ese niño, era su objetivo pero no de la manera bélica como su hijo.
XXXXX
La paz del Seireitei fue rota tan pronto inicio la mañana alertando a los madrugadores, desde su localidad sobria Syunsui hizo un gesto curioso pero a pesar de lo descuidado que aparentaba… sus tenientes notaron la gravedad en sus ojos.
No era necesario el ordenar, cuando ya se modificaron los procedimientos ante las invasiones peligrosas por lo cual soltó un suspiro, pasando su mano por la barba miro al horizonte.
Sus instintos estaban alerta de cualquier eventualidad por más lejana que fuera, teniendo un sentimiento familiar en la presencia del invasor.
Tuvieron suficiente con la última gran guerra.
Y en efecto, cuadrilla de shinigamis saltaban los tejados con agilidad y suavidad con sus uniformes estándares en variedad de rasgos de sus portadores, no había nerviosismo pero el aire se notaba tenso… mirando de reojo a los civiles que andaban con precaución.
Toshiro encabezaba a su división con la diligencia, replegando gente a tierra para extender más su alcance si llegara a ser hostil la invasión… ojos calculadores meditando la distancia antes de que la presencia se hiciera más fuerte.
No había muestras en sus rasgos jóvenes de cualquier conflicto, era un viento helado escalando con suavidad cada tejado en una presencia que cautivaba a los reclutas nuevos quienes aspiraban a llevar el haori que los señala como lo mejor del goitei 13.
Rukia pronto se unió al capitán de cabello blanco, dio un vistazo de reojo replegando a su propia cuadrilla para combinarse en perfecta sincronía -¿cree que sea hostil?- pidió de manera profesional.
Toshiro no se mostró afectado por esta interacción, menos el cambio de la Shinigami con el tiempo por lo cual solo lanzo un sonoro suspiro -lo sabremos cuando lleguemos- declaro cortante, pero en tono cortes.
La capitana de la 12va división no se vio afectada, continuo con el andar de manera diligente hasta notar una presencia la cual saludo con respeto absoluto a su lado.
Byakuya mantuvo su mente firme ante su hermana, para poner atención en las acciones tomadas para este tipo de situaciones… arqueo la ceja cuando al costado se instalaba un muy fornido Kenpachi con una expresión de suma curiosidad.
No de la curiosidad buena, aclarando.
-Espero que sea algo divertido- el excéntrico de Kenpachi alardeo peligrosamente.
-No es necesario que vinieras- expreso desinteresado Toshiro desde la parte más lejana de ese cuarteto.
Un bufido -¿perderme de la diversión?- cuestiono en irritación, ojos brillando en alegría -tanta paz es aburrida- carcajeo palmeando su espada con expectación.
-El procedimiento indica que solo 3 capitanes son el número máximo para este tipo de situaciones- expreso Byakuya con el ondear de su flequillo -pero no puedo esperar nada de ti- aguijoneo con elegancia, señalando sutilmente la falta de carácter responsable del violento hombre.
Kenpachi entrecerró sus ojos -quieres pelear- no era una amenaza, más bien una invitación si esa sonrisa arrogante no lo delatara.
-Replegarse… evacuar civiles- la voz helada de Toshiro interrumpió mirando hacia los reclutas cercanos que afirmaron.
Rukia ordeno lo mismo al igual que Byakuya… Kenpachi, al ser alguien solitario no había traído a nadie de su escuadrilla.
Los saltos se hicieron más lentos, pronto era un caminar entre los tejados mientras en el suelo adormilados civiles eran removidos por los shinigamis de rangos inferiores… algunos se mantenían a una distancia respetuosa de sus líderes.
Los tenientes de las divisiones 10, 6 y 13 se acomodaban en las sombras para cualquier eventualidad monitoreando para el resto de los capitanes… mientras los de la 11va se peleaban por saber quién entraría en la oportunidad que les diera su capitán.
-Crees que es esto exagerado- chasqueo los dientes Kenpachi aterrizando en un tejado amplio donde el resto se instalaba a su lado -quizás solo sea basura- desestimo.
Con un suspiro -la última vez, fue algo grave… con esta sería la tercera ocasión de invasión en nuestra historia en un periodo menor a los 100 años- no era un tono arrogante, solo la verdad dicha por el prodigio entre ellos.
-Somos cuatro capitanes- puntualizo con un bostezo el violento capitán.
-Son tres los estándares, tu estas de mas- contradijo casual en un tono plano Byakuya.
Rukia se abstuvo de voltear los ojos, pero prefirió ver hacia enfrente donde una plaza amplia entre casas pintorescas era visible… no había nadie, por lo cual era extraño sentir una presencia en el entorno.
-¿Estará oculto?- pregunto ampliando sus sentidos.
Toshiro se agacho para asomarse en el tejado con ojos estrictos en el área podía ser engañoso, pero también algo patético de descubrir que le provoco un suspiro -no, ahí está- señalo en un costado de la fuente… podía verse unos pies en un intento en vano de ocultarse.
-Es idiota- pidió Kenpachi con un fruncir extraño en su rostro, pero su sonrisa se amplió… sacando su espada para instalarla en el hombro, pero a comparación de otros tiempos espero algún movimiento de sus compañeros.
Estando entre personas de temperamento templado, el violento hombre se vio sumergido en una emoción de contención a la cual tomo gusto.
Toshiro fue el primero en desaparecer tomando un aterrizaje sin ruido en un tejado al otro extremo de ese claro, Byakuya tomo el costado y Rukia hacia lo mismo con el otro.
Todos mirando hacia la parte inferior donde seguramente Rukia y Toshiro tendrían ya un vistazo del "invitado" no deseado del Seireitei.
Kenpachi se mantuvo en su lugar, caminando al filo del tejado al mismo tiempo que el resto, demasiado sincronizados después de tantas guerras… la sonrisa se amplió al ver como un hombre saltaba -veo que ya nos vistes, idiota- alardeo desde su lugar, inclinándose curioso.
Era una apariencia peculiar en ropas extrañas en blanco con una bufanda cubriendo su cuello… una trenza azotaba en color azul casi blanco, pero quien era el para juzgar cuando su antigua teniente tenía el cabello rosa.
O Toshiro blanco.
Un tatuaje gravado en su frente entre su flequillo rebelde con unos pesados anteojos rojos cubriendo los regios rasgos.
Las ropas blancas dejaban ver un cuerpo musculoso, pero esos ojos eran tan amables y aterrados que le quitaba cualquier ambiente imponente que estos pudieran proyectarles.
Sin embargo era su postura nerviosa abrazando con una fuerza ese bastón lujoso que traía entre manos, mirándose rodeado en esos ojos carmín sin voluntad -es una gallina- escupió para sí mismo.
Esa era el aspecto desde esta posición, pero al igual esta era una fachada… después de Aizen era notable que cualquiera podía fingir tan bien y engañarlos, por lo cual a pesar del aparente desprecio en Kenpachi todavía tenía el mango de su espada sujeta con fuerza.
-Identifícate- la voz pasible de Toshiro rompió todo análisis, como personas de mando todos los capitanes en posturas firmes apoyaban la cuestión del aparente más joven.
Un sonido de estrangulamiento, casi el hombre miro como animal herido al niño… nadie se dejó cautivar por el aspecto -yo… yo…- murmuro en una suavidad que si no fuera por sus sentidos mejorados, no lo escucharían.
Kenpachi casi se burla en la manera en que se miraba el hombre, pero también era una persona sin paciencia -RESPONDE- rugió provocando un saltar en su lugar del desconocido.
Sus labios se movieron tan rápido que todos parpadearon, luego este parecía mirar sus pies con interés para buscar en el entorno -no quiero problemas- aseguro apretando los labios, no había valor en su tono.
¿Suplica? Quizás.
-Lo hubieras pensado antes de invadir- la voz neutral de Byakuya gano cualquier comentario del resto.
-Yo, fue sin pensarlo- se excusó el hombre parpadeando como búho en cada uno de los que lo rodeaban, parecía verlos de una manera diferente… como si viera a través de ellos, o esa era la percepción de los más astutos de mente en ese grupo.
Kenpachi solo bostezo.
-Identifícate- demando nuevamente Toshiro con frialdad, esos turquesas miraban desde su altura con los brazos cruzados en una actitud aplastante.
Entre las sombras Matsumoto dirigía las cuadrillas para rodear al extraño.
Renji hacia lo mismo con su grupo.
El hombre silbo en un suspiro -no debo- inquirió mirando los cielos como si pudiera localizar más allá de todos ellos -no me gusta su dios- luego al suelo con profundidad -no es esto demasiado jerárquico- pidió a ellos.
Todos parpadearon confundidos.
-Todo tan estructurado, tan militar- parecía en trance, toda esa personalidad cobarde era un recuerdo pues tomo otra postura más sabia… luego los miro con ¿pena? Como si cada uno de ellos tuvieran un destino tan trágico -no juzgare, sin embargo… cada quien encuentra la manera de componer su propio sistema- afirmo contestándose a sí mismo.
Rukia aterrizo en el suelo, tomando su espada en amenaza -no lo volvemos a repetir, ¿Quién eres? ¿Cuál es tu asunto?- exigió mientras el resto de los capitanes realizaban las mismas acciones al ponerse al nivel del hombre cuya altura casi podía rivalizar con Kenpachi.
El hombre inclino su cabeza, un sonrojo mientras daba un paso hacia atrás en cobardía renovada -yo…. Yo…- miro de nuevo el suelo no pudiendo rivalizar con los ojos de Rukia -solo llegue aquí de casualidad- volvió a repetir sin ser nada creíble.
El capitán de la 11va división tenía suficiente de esto, por lo cual con aburrimiento bajo su arma del hombro con la intención de herir al hombre en su aparente movimiento descuidado… el resto de los capitanes saltaron de sus posiciones al leerlo tan fácil para darle un vistazo recriminador cuando una cortina de polvo se levantó por la destrucción.
-Esto se está tardando- expreso en un tono enloquecido, sus ojos chispeantes cuando la cortina demostró lo lejos que estaba de realizar su "travesura" -que clase de kido es ese… gallina- apodo con facilidad inclinando su cabeza.
El área estaba cortada pero ahí donde el sujeto estaba había una esfera dorada que protegió a su usuario, el báculo brillaba siendo el acusado.
El hombre miro con tristeza, parecía tener un conflicto en sus ojos carmín para negar cual niño decepcionado -no quiero pelear- aclaro en un tono casi cantado con su báculo firme manteniendo esa esfera de protección.
Byakuya dio un corte imprevisto, pero fue el mismo efecto… nada cedió aquella protección.
Rukia ya tenía su espada dibujada al igual que Toshiro, pero mantuvieron sus posturas cuando el hombre soltó otro suspiro… en palabras extrañas, la presión se hizo tan pesada que los obligo al suelo de rodillas.
El hombre camino en andares acompasados bajando su protección, ojos amables miraron la resistencia de los capitanes de rodillas cuando entre las sombras, el resto de shinigamis estaban en el suelo.
Era un área aislada en la altura, pero aun cuando no lo miraran los del interior… ya nadie de la parte exterior podía ingresar, una gran cúpula se había levantado de manera imprevista dejando salir pero no entrar.
La risa escandalosa de Kenpachi, levantándose con esfuerzo hasta estar erguido ojos encendidos ante el reto puesto -conque juegos sucios- alardeo sin molestia, solo una observación divertida -ahora veamos que tienes… gallina- dibujo su espada con facilidad.
El hombre tenía los ojos de sorpresa al levantar de nuevo esa espera, pero más al ver como el hielo se extendia hasta cubrir el costado de su protección -interesante- expreso con un titubear viendo el cielo nublarse bajo la voluntad de otro.
Cada capitán se levantó como si la presión no existiera, pero el reiatsu elevándose en consecuencia causando un brillo curioso en el invasor.
Pero él no tenía intenciones de pelear, pero en un movimiento de su varita el fuego fue directo a Kenpachi quien en sorpresa esquivo para ser mandado a volar por un viento fuerte… Byakuya se alzaba encima del círculo con gracia para dar una estocada limpia, pero en un inclinar de cabeza, el invasor lo enviaba de igual manera lejos de su rango.
Rukia y Toshiro se miraron con decisión, para empezar un ataque en conjunto al invasor protegido por la esfera.
-RETIRADA- la voz de Syunsui resonaba alarmada por todo el área, los shinigamis imposibilitados en el suelo sintieron la presión desaparecer.
Aturdidos tropezaron al exterior topándose con un área algo destruida donde una zona circulas sobresalía.
-Donde está el gallina- aterrizando chamuscado Kenpachi gruño con fiereza, sus ojos escaneando el entorno para fruncir en una mueca por el sentimiento de fracaso.
Byakuya de igual manera se acercaba, algo despeinado pero frustrado al haber sido lanzado fuera del área… hasta que ese segundo escudo desapareció justo después del aviso de retirada, entonces noto algo que lo dejo clavado mientras el resto de movilizaba a buscar en el área.
¿Dónde está Rukia? Era su prioridad, como lo era Matsumoto preguntando por su propio capitán.
…
Tiempo después en una celda un niño moribundo se levantaba con gracia entre el charco de su propia sangre, sus ojos tomaron un tinte duro mientras miraba sus manos con disgusto… negó cual resignación para seguir su camino.
Fue un golpe de recuerdos llenándolo de una personalidad lejos del débil niño que entro, ahora era más maduro un cambio radical en lo que duro desmayado.
El capitán estaba irritado con la situación actual por lo cual, lo ideal sería terminar este trabajo.
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FIN DE LA PRIMERA PARTE
Bien, este fue la primera parte para los que siguieron solo el anime.
Aunque tenía spoiler en la historia, pero bueno no sé si seguiré con este fic… no me siento inspirada.
Los últimos capítulos fueron difíciles de escribir.
Jafar fue confundido con Matsumoto, otra vez... casi soltando toda la sopa pero como sentia que ella ya sabia no se dio tan en evidencia.
Una vez se dijo en Bleach que Toshiro aspiraba a ser el lider del Seireitei cuando alcanzara la madurez necesaria ahora con el rukh es algo más.
Toshiro no tenia idea que era visible ni los efectos que hacia el bankai con las amplificaciones del rukh.
no hubo despedidas.
Neah20 fuera...
